Contáctenos

Songo le Dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé...

por Julio Suárez

Los amantes de la música están acostumbrados a las controversias que surgen tras la salida de un nuevo ritmo, especialmente aquéllas relacionadas con la paternidad de los mismos. Es así como no han escapado a estas polémicas, en cuanto al cha-cha-chá, Ninón Mondéjar y Enrique Jorrín, y respecto al mambo, Cachao y Dámaso Pérez Prado.

 

Pero en el fenómeno musical conocido como "salsa", la situación es un tanto más difícil debido a que no se trata de dos o tres profesionales que se atribuyen haber creado un ritmo. Se trata de una mezcla de ritmos, con paternidades de naciones enteras que aseguran haber hecho tal o cual contribución. 

 

El maestro Tito Puente, sin embargo, aseguraba que "la salsa es una cosa que se le echa a la comida". Con lo que, aparentemente, pretende decir que la salsa no existe. 

Algunos expertos afirman que la salsa fue el resultado de la evolución musical de varios ritmos latinos, y comenzó en Nueva York, en la década de los años 30, con fuertes influencias del afrojazz.

 

Se cree que, tras la emigración de cubanos y puertorriqueños a la ciudad de los rascacielos, músicos del área hispana de Harlem prepararon los ingredientes básicos de lo que hoy se conoce como salsa, junto a otros emigrantes también procedentes del Caribe.

Hacia 1973, Johnny Pacheco y el director de cine Jerry Masucci fundaron una pequeña compañía discográfica llamada Fania, y organizaron un concierto que tuvo una trascendencia extraordinaria.

 

Ocurrió en el Yankee Stadium, y allí se presentó a un grupo de estrellas, llamados The Fania All Stars, entre los que figuraban Willie Colón, Cheo Feliciano, Ray Barreto, Víctor Paz, Bobby Valentín, Héctor Lavoe y Larry Harlow.

El público se lanzó al terreno y fue tal el impacto de aquel hecho, que Masucci filmó al público y con esas escenas y otras que tomó de los archivos de Hollywood, en las que aparecían estrellas supuestamente bailando el ritmo, elaboró la película Salsa.

 

La idea, según parece, era crear una imagen de algo que había nacido en Estados Unidos para dejar una huella en el consumidor de este país. Y esto, al darle la vuelta al mundo, permitió que se abrieran importantes espacios para la música latina. En realidad, ese espacio estaba creado en Estados Unidos y Europa desde hacía muchos años.

 

Muchos salseros admiten lo que cubanos y puertorriqueños han dicho siempre: la salsa es una apropiación de ritmos ajenos, y entre éstos se destacan los nacidos en Cuba o creados por músicos cubanos de gran talento. Hay un poco de son, guaracha, jazz afrocubano, mambo y guaguancó en cada tonalidad de la salsa.

 

No hay que olvidar que en Nueva York, sitio en el que se dice que nació este ritmo o estilo, habían sentado un precedente importante, de paso o residiendo allí con su infatigable creatividad Chano Pozo, Mario Bauzá, Arturo "Chico" O'Farrill, Francisco Aguabella, Bebo Valdés, Tito Puente, Celia Cruz, Carlos "Patato" Valdés, Israel "Cachao" López, Pérez Prado y otros grandes de Cuba y Puerto Rico.

 

La estelar Celia Cruz, en una reciente entrevista por televisión, manifestó que se había asombrado al enterarse de que lo que ella cantaba era catalogado como salsa, cuando en realidad era lo mismo que había cantado siempre, desde los días memorables en que interpretaba música popular cubana con La Sonora Matancera, en Cuba.

 

Por su parte, Albita Rodríguez, dos veces nominada para un Grammy en la categoría de Música Tropical, declaró al diario The Boston Globe que "la salsa no es un género musical, sino un movimiento que tuvo lugar en Estados Unidos en la década de los 70".

 

Se atribuye a Cheo Feliciano el número que provocó el primer gran éxito de la salsa, en 1974: El Ratón. Este se hallaba en el álbum Latin Soul Rock, producido por Masucci y tuvo un gran éxito comercial.

 

Entre las figuras más excelsas de la salsa de hoy día se halla el dominicano Juan Luis Guerra, conocido como el Rey del Merengue. Guerra hizo trascender el merengue al inocularle no sólo magníficas instrumentaciones sino también un original sentido de poesía popular. El merengue es ahora parte esencial de la salsa.

 

Quizás el ejemplo más elemental de que el popular estilo no tiene vida propia son las nuevas modalidades o nombres derivados que tiene en la actualidad, como "salsa-rap", "merengue tech" y otros.LA ONDA® DIGITAL

 

 

Inicio

URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista LA ONDA digital