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La Sexualidad Infantil

por la Psic. Daniela Izzo de Márquez
tau@adinet.com.uy

Nos introducimos de manera breve y concreta en un tema que preocupa a padres y educadores en general: la Sexualidad Infantil.

Es difundida la idea de que en la infancia no existe sexualidad, sino que surge en la vida adulta (en la pubertad) puesto que se considera que la persona tiene una vida sexual activa en tanto ha logrado una madurez genital que se lo permite.

Esta apreciación no es correcta. Se ha comprobado que ya desde la vida intrauterina el niño trae consigo indicios de mociones (estímulos) sexuales que se continúan desarrollando a lo largo de su vida y que son determinantes en su evolución. Evidentemente el adulto no tiene recuerdos de esas impresiones pues se instala una amnesia (Amnesia Infantil) que impide hacer conscientes estas vivencias. Aclaremos entonces que el concepto de sexualidad es más amplio.

Se refiere a toda actividad del niño, (aún del bebé), relacionada con alguna zona de su cuerpo que le genere placer.

Desde esta óptica entendemos, por ejemplo, el goce que vive el bebé tanto al ser amamantado, como al llevarse distintos objetos a la boca. ¿Qué quiere decir esto? Que la boca, como zona erógena le depara momentos placenteros al ser estimulada, y no necesariamente ligados a la alimentación. De manera similar sucede con las caricias y juegos que se le hacen al cambiarle los pañales, al bañarlo, al vestirlo, etc. Y a medida que va pasando el tiempo, van siendo otras las zonas del cuerpo cuya estimulación genera placer en el niño, hasta que al llegar a la pubertad, con sí los órganos genitales los que cobran jerarquía.

Tengamos en cuenta, además, que es muchas el mismo chico quien tocándose continuadamente alguna parte de su cuerpo se excita y goza. Aludimos así a la masturbación, actividad entendida como descarga de la excitación sexual, muy frecuente y normal en la primera infancia. Comúnmente los niños llevan a cabo esta actividad moderadamente, lo cual no debe ser alarmante ni preocupante para sus educadores. Sin embargo, hay ocasiones en que esto se realiza de manera compulsiva y exagerada, situación que hay que atender con más cuidado. Es evidente que cuando el chico se toca sus genitales no solamente con sus manos sino con algún objeto o juguete puede producir alguna lesión en ellos, máxime si uno lo nota hacerlo con fuerza, a pesar de que lo que busque con ello sea un goce aliviador de tensión.

Por otra parte, consideremos que el niño no sabe qué puede dañarlo o no. Por lo tanto, sería adecuado que se conversara con él explicándole que es necesario que cuide cada parte de su cuerpo siempre y que tal vez al tocarse fuertemente y/o con alguna cosa, pueda causarle dolor. A su vez hay que tener en cuenta que por lo general esta actividad la realizan mientras están jugando y solos, pero hay casos de niños que lo hacen estando en grupos, por ejemplo en una clase. Y claro está, por no ser lo más adecuado, también sería bueno que el niño lo supiera.

¿Cuántas preguntas se hacen los papis respecto a la masturbación de los chicos con actitudes que deberían mostrarles respecto de ella? Obviamente muchas, pero entendemos que lo más saludable es que no se les censure con imperiosidad ni se lo castigue, sino que se la encare sin prejuicios, pero por cierto sin estimular al niño a que lo haga. Es menester estar atento a las características que tiene esta actividad para el niño y en caso de notar algún elemento que llame la atención, consultar con algún técnico que pueda asistir y orientar al respecto.

Ahora bien, en tanto va madurando, no sólo corporalmente sino psíquica e intelectualmente comienza a cuestionarse y cuestionar sobre asuntos referentes a la vida sexual, y son comúnmente los papás los receptores de tales inquietudes, desencadenándose así, a veces, situaciones algo difíciles de llevar.

No son pocos los chicos que preguntan sobre asuntos referentes a la vida sexual de las personas. Y seguramente, aún al más experiente adulto, alguna pregunta o comentario de estos le genera inquietud, sea por no saber qué responder, o de qué manera hacerlo, o qué términos usar, entre otras innumerables razones.

Asimismo, al tocarse las diferentes zonas corporales le permite al niño ir conociendo su propio cuerpo y la diferencia que existe entre el cuerpo de la niña y el del varón.

La diferencia anatómica entre los sexos es un tema que importa mucho a todo niño.

Y se pregunta cosas como: ¿por qué las nenas no tienen pito?, ¿por dónde hacen pichí entonces?, ¿será que lo perdieron o les crecerá cuando sean grandes?. ¿podré perder el mío?, etc.

No faltan por cierto las interrogantes acerca del nacimiento: ¿por dónde saldrá el bebé que mamá tiene en la panza, por la cola o por el ombligo?, ¿cómo se metió allí?, etc.

Pues bien: la curiosidad sexual es absolutamente normal en el niño; se interesa por sus propios genitales y por los de los demás.

Esto lo lleva a realizar con sus pares juegos y otras actividades que apuntan a satisfacer esta inquietud: juegan a mimarse, tocarse, compararse, van al baño en grupo (2 o más niños/as juntos).

Pero no es exclusivamente con otros niños o niñas de su edad con quienes busca reconocerse y diferenciarse, sino que también lo hace con los adultos, generalmente con los padres.

Así es que frecuentemente el niño expresa deseos de mirar y tocar el cuerpo de ellos, buscando instancias que se lo faciliten, como por ejemplo ir al baño con ellos, tratar de presenciar la ducha de uno u otro, bañarse al mismo tiempo, levantar la pollera de su madre juagando, meterse debajo de la mesa para mirar, etc.

Llegamos así a un tema muy cuestionado: el baño con papá o mamá.

¿Se puede permitir? ¿No entorpecerá o deformará el normal desarrollo del chico? Entendemos que es algo común y que no tiene por qué ser perjudicial para el niño ni para sus padres, siempre que sea permitido bajo ciertos límites, como por ejemplo, no es lo mejor que todo baño del hijo sea simultáneo al de su padre o madre. Pueden tener lugar ocasionalmente, pero no siempre. Cada uno de los protagonistas (sea hijo o padres) tiene derecho a su privacidad, y el tiempo y espacio en el que cada uno se ducha debe ser respetado.

Al mismo tiempo de mostrarle la necesidad de cada uno de tener lo propio, se le ve transmitiendo la idea de que también el cuerpo de cada uno merece ser respetado, y una forma de hacerlo es protegiéndolo de los demás.

Obviamente al bañarse con sus papis, el niño mirará cada parte del cuerpo de cada uno, más que nada las que le intriguen en ese momento, notará diferencias, se comparará, y tal vez querrá tocar para descubrirse.

A pesar de generarse situaciones que a veces no son fáciles de resolver, lo más saludable es encararlas con la mayor naturalidad posible, respondiendo con claridad, con actitudes flexibles pero seguras, dando a cada cosa su nombre correcto, pero buscando términos que se adecuen a la edad del \"pequeño investigador\" para que pueda comprender lo que se le dice.

No es de beneficio tratar de dar al niño una imagen omnisapiente, es decir mostrarse como un padre o madre que tiene absolutamente todas las respuestas a sus preguntas, aún cuando no se las tenga. Muy por el contrario; en estos casos, se le dirá que no se le puede dar la respuesta pues no se la tiene, pero se la buscará y luego se le transmitirá.

Resulta de utilidad compartir con ellos la lectura de libros o folletos, así como mirar videos para aclararle dudas, y por cierto es fundamental la consulta con el profesional indicado en caso de necesitar una orientación más específica (sea médico, psicólogo, maestro, etc).

Es evidente que si uno le demuestra al chico una actitud serena y abierta respecto a la sexualidad, se le transmitirá que este aspecto de la vida es \"natural\", pero si por el contrario, se le escamotean cosas o se le censura por tener intereses que lo llevan a preguntar e informarse, se le dará a entender que es algo para esconder, de lo que no se debe hablar. Y esto inducirá a que sus fantasías cobren más fuerzas, y sus investigaciones sexuales se canalicen por lugares que pueden no ser adecuados. Como consecuencia de esto, en algunos casos podrá producirse algún trastorno en el desarrollo psicosexual.

¿Y en qué momento conversar con el niño sobre estos temas?

Creemos que lo mejor es esperar a que sea él quien demuestre interés por saber, sea preguntando en forma directa o indirecta.

Y cuando no pregunta nada: ¿es porque no le interesa?, ¿porque ya sabe?, ¿qué hacer ante esto?

Indudablemente cada chico tiene su forma de ser, algunos son más expresivos y más abiertos a dialogar, en cambio otros son más reservados, inhibidos y tal vez les cueste un poco más hablar sobre este y/o sobre otros asuntos.

En estos casos, no es conveniente ni forzar una charla no dejar todo en silencio, pues aún el más callado de los chicos se intereserá e investigará sobre la sexualidad.

Es aconsejable entonces acercarse con flexibilidad a este niño y tal vez no directamente sino con algún recurso (libro, video, dibujo, etc) que oficie como elemento de acercamiento y permita ese abordaje. ¡Pero cuidado! Aunque se utilicen estos elementos, debería tener lugar también una instancia de diálogo, puesto que luego de leer un libro o ver un video sobre esta temática, es muy posible que surjan inquietudes, sentimientos, fantasías que suele ser saludable compartir con alguien. Y a pesar de la vergüenza que ocasionalmente pueda desencadenar el hablar de esto con los papás, suelen ser ellos los más indicados para hacerlo.

Nada mejor que el niño sea educado con un soporte firme y afectuoso del hogar para lanzarse al exterior con una pesonalidad equilibrada, segura y dispuesta al intercambio de opiniones, conocimientos, experiencias, logrando un enriquecimiento personal y una buena calidad en su vida de relación. LA ONDA® DIGITAL

 

 

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