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Los actos terroristas en Estados Unidos, y el derecho de represalia, los crímenes contra la humanidad y exigencias jurídicas para su castigo

por el Dr. Julio O. Selser

Todos nos vimos sorprendidos por el  secuestro de los cuatro aviones comerciales con pasajeros  que impactaron   y  destruyeron   las Torres Gemelas del World Trade Center de  Nueva York y    el Pentágono en Whashington, con miles de víctimas fatales inocentes atrapadas en sus escombros. 

La salvajada que se realizó el pasado 11 de setiembre en Washington y Nueva York no puede de ninguna manera  servir de justificación a ninguna otra atrocidad como la de  bombardear en Afganistán a una población civil inocente e indefensa. (eufemísticamente calificada la muerte de inocentes como “efectos colaterales”), porque la maldad intrínseca de todo terrorismo radica en que el fin jamás puede justificar los medios, pero esto tanto vale para el que se comete contra el Estado como para el que se comete desde el Estado. 

Parece ser que no todas las víctimas son iguales, ni merecen la misma atención: porque no solo los seis mil muertos en las Torres Gemelas  pueden  ser de  mayor  valor que las que tendríamos que experimentar ante los miles de personas que mueren en cataclismos hambrunas y guerras en lugares diferentes del planeta que pasan inadvertidas. (el medio millón de niños muertos en Irak a causa del bloqueo letal impuesto por EEUU o la inestabilidad y contiendas de Oriente Próximo; generadoras de gran número de víctimas, las guerras de Corea, Vietnam y Camboya, las  invasiones de Israel al Líbano y las de la operación Tormenta del Desierto, los millones de muertos de Yugoslavia, Somalia, Haití, Chile, Nicaragua, El Salvador, la República Dominicana, a manos de terroristas, dictadores y genocidas a quienes el gobierno de turno de Estados Unidos apoyo, entrenó, pagó y suministró armamento entre otros muchos mas.

No creemos en la afirmación  de que todo lo que pase después del 11 de setiembre nada será igual y que la historia ha cambiado.           

La “Justicia infinita” que en principio se le dio en etiquetar el lanzamiento de los ataques contra Afganistán  aunque hasta ahora nadie se atribuyó la autoría del atentado del 11 de septiembre no se subsanan cometiendo nuevas injusticias. 

La Administración Bush de Estados Unidos con el lanzamiento del mensaje amenazador, ha puesto la diplomacia en manos de las armas con  las acciones de bombardeos con misiles, inculca a los jóvenes y niños  a la venganza sangrienta . 

Además resulta que su discurso  que desde el principio, expresó que las represalias no es contra el pueblo árabe y sin embargo, son ellos los que están sufriendo los efectos de la guerra, no solo por la muerte de numerosos civiles, incluidos funcionarios de ONG y de la ONU, en Afganistan  y mucho menos tampoco pueden legitimar bajo ningún punto de vista la extensión a otros estados, como parece desprenderse de la última comunicación de EEUU a la ONU. 

Mientras se debaten dudas sobre los indicios de las personas relacionadas con el terrorista saudita Osama Bin Laden. Y Afganistán argumenta sobre la capacidad  de éste terrorista de coordinar atentados de tal magnitud. 

Por su Parte Oama Bin Lden a través del portavoz Suliama Bu Ghaith, amenazó con más atentados. Advirtió después de comenzar los ataques contra Afganistán que “la guerra santa irá adelante hasta destruir a los americanos” y aunque hasta ahora no se atribuyó la autoría del atentado del 11 de setiembre, asegura que  habrá más ataques” porque dice tener a miles de jóvenes listos para luchar y morir. En una mano el Corán y en la otra una bomba. 

La justificación de una guerra santa, es el extremismo absolutamente peligroso de desencadenar un nuevo holocausto de ingentes poblaciones de inocentes. 

Se evidencia un recrudecimiento del extremismo porque EEUU está obligando a entrar en guerra a casi todas las naciones latinoamericanas a la vez que en contradicción a su perfil de adalid de la democracia,  solicita a los medios de prensa a no divulgar la versión de los musulmanes. 

El riesgo que los inocentes países que no compartan la brutalidad de EEUU  corramos el riesgo de recibir el “castigo” de éste, o que paguemos por los pecadores, con las amenazas de Bin Laden  a los países que solamente están con la filosofía de Bush, nos coloca en una zozobra mayor  de las que en estos momentos estamos inmersos con él quiebre de nuestras economías y de nuestras políticas de gobierno. 

Pretendemos demostrar que él «crimen contra la humanidad» está previsto por un precepto del jus-cogens[i]  . Que la conservación y defensa del Estado de Derecho está determinada, en buena medida por el grado de conocimiento y conciencia que la sociedad tenga, sobre los elementos que lo cimientan.  Estos elementos del jus-cogens disponen se respeten los derechos humanos fundamentales por encima de los intereses y voluntad de los Estados. 

Las atrocidades que fueran enunciadas en el Estatuto de Nüremberg, fueron evolucionando  en su régimen jurídico a la luz de los principios de Nuremberg y de las Declaraciones y Convenios que se sucedieron. 

La formación de los tratados y los derechos humanos que el Derecho Internacional   convierte a dichos órdenes en normas que consagran prerrogativas esenciales del individuo que deben ser observadas por toda la comunidad internacional, nos proponemos reeditar las reacciones de condena de parte de la comunidad internacional contra las atrocidades y la barbarie, si contribuimos con estas breves reflexiones en pequeña escala a dicho fin, nuestra aspiración se verá recompensada. 

Durante la Segunda Guerra Mundial asistimos a una serie de sucesos que conmovieron a la opinión pública mundial, y  la condena a esas atrocidades por las naciones aliadas fue la Declaración de St. James del 13 de enero de 1942 que prometieron solemnemente el castigo judicial de los culpables de crímenes contra el Derecho de Gentes y contra la Humanidad. 

Un año mas tarde la Declaración de Moscú el 1 de noviembre de 1943, dispuso que el enjuiciamiento durante la contienda bélica sólo se refería al caso de criminales de guerra cuyos delitos no tuvieran localización geográfica particular. 

Como clara muestra de aquél período nazi, basta transcribir el Decreto llamado de “Noche y Niebla” del 12/12/1941[ii] del Fhurer que condenaba a la pena de muerte a quienes atacaran al Reich o ejército. 

Tan indignantes fueron los desmanes cometidos, que hubo que inventar nuevos conceptos como el genocidio o crimen contra la humanidad, porque se asistió a un genocidio síquico, biológico y cultural y se empezó a manifestar en todas partes un sentimiento incoercible de odio universal y un clamor por una justicia de guerra en cuanto sea posible ejercitarla. 

Ya con anterioridad a la Gran Guerra en la primera los Acuerdos de La Haya de 1889 y 1907 ratificados por 27 y 44 naciones respectivamente afirman principios del derecho de gentes, sobre la forma en que deben conducirse las hostilidades. El art. 227 del Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial, dispuso el juzgamiento de los autores de excesos en el conflicto aunque la inoperancia del sistema impidió que los principales responsables pudieran ser enjuiciados. 

El art. 14 del Pacto de la Sociedad de Naciones ordenó preparar un proyecto de tribunal independiente con jurisdicción internacional en los temas relacionados y que fuera elaborado por el Barón de Descaps también fracaso ante la Asamblea de la Liga. La Declaración Internacional del Instituto de Derecho Internacional en 1929 estableció la existencia de un derecho natural objeto de sanciones penales, principio que fuera luego recogido por el Tribunal de Nüremberg. [iii] 

Tales antecedentes dejan traslucir la existencia de valores que la comunidad considera deben ser respetados aún en tiempo de guerra. Fundamentalmente el derecho a la vida. Si bien la noción de “crimen contra la humanidad” surge, en cierta forma, a la vida jurídica en el Estatuto del Tribunal militar de Nüremberg, es evidente que el sentimiento de la comunidad internacional iba poco a poco delineándola. Y los derechos del hombre hasta la finalización de la Segunda guerra Mundial es una cuestión de interés universal, cuyo respeto no  debía interrumpirse ni aún durante el desarrollo de una guerra. Sus violaciones incumben a toda la comunidad internacional. 

Mas allá de que el Tribunal de Nüremberg constituye el primer ensayo de justicia penal internacional, juzgando delitos universales por encima de la competencia interna de cada una de las naciones el juicio constituye una prueba histórica indiscutible del fascismo alemán y es que si el juicio no se hubiera celebrado, es posible, porque el hombre es olvidadizo por naturaleza esa forma organizada de calumnia que es la propaganda  muy poderosa, es que los crímenes se hubieran desdibujado pronto. 

El Estatuto de Nüremberg tipifica tres categorías de crímenes: Crímenes contra la Paz, Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad. Estos últimos en el art. 6 c los define[iv] Para  distinguir entre “crímenes de guerra” y “crímenes contra la humanidad”, Donnedieu de Vabres juez en representación de Francia en Nüremberg dijo que constituye “crimen de guerra la violación de las leyes y costumbres de guerra, y “crímenes contra la humanidad “ forman un género donde los crímenes de guerra no son más que una especie.[v] 

Pero es importante el señalamiento que también es crimen contra la humanidad “todo acto inhumano cometido contra poblaciones civiles” porque el Estado, por medio de ese acto de gobierno, viola las normas internacionales que imponen el debido respeto a la persona humana. De esta forma, en el Estatuto se dispone, que serán inculpados por, “ las persecuciones por motivos políticos, raciales o religiosos, cuando esos actos o persecuciones (...) hayan constituido o no una violación del derecho del país en donde hayan sido cometidos(...) 

Esto implica que no es relevante si el orden jurídico interno permitió o no efectuar tales actos, desde el momento que existen normas internacionales de Jus Cogens, principios admitidos por las naciones civilizadas, limitativas de la soberanía de los Estados, en lo vinculado a la protección de la persona humana. Acotamos que, considerando que tales normas internacionales tienen validez, ya se trate de tiempos de guerra o tiempos de paz, los crímenes contra la humanidad deben tener él porque trascienden a aquel tribunal a nuestros días el [vi]mismo tratamiento jurídico, ya se comentan “antes o durante la guerra” como prescribe la Carta de Nüremberg o en tiempos de paz. , porque sentó “cierto número de principios de Derecho Internacional que interesan para el porvenir”.

Se consagra la supremacía del Derecho Internacional sobre el derecho interno de los Estado. Y contribuyó a un proceso de afianzamiento, en la conciencia de la comunidad internacional, de que el respeto de la persona humana ha dejado de ser algo privativo de cada nación. La prohibición de crímenes contra la humanidad implica que un Estado no pueda tratar a sus nacionales en la forma que le plazca. 

La ONU en su resolución 93 del 11/12/1946 confirmó los principios de Derecho Internacional reconocidos por la Carta de Nüremberg, avalando con el respaldo de toda la comunidad internacional el establecimiento de las pautas que hicieron posible el juzgamiento de los criminales de guerra. .            Conclusión. A pesar de la total negación de los derechos humanos en períodos oscuros de la historia, nuestra civilización se caracteriza por la constante búsqueda de elementos que hagan posible el respeto a la vida del hombre. Cuando sobrevienen hechos como los de la Segunda Guerra Mundial, el cuestionamiento es profundo e inevitablemente   conduce a una reafirmación de principios como exteriorización de conciencia de la Comunidad Internacional y a un replanteo de los medios viables que garanticen de mejor forma la debida salvaguarda de los derechos inalienables del individuo. 

El empeño en el castigo a autores de estos crímenes contra la humanidad, motivó a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Diciembre de 1973 Resolución 3074 los “Principios de Cooperación Internacional en la Identificación, detención, extradición y castigo de crímenes de guerra y de crímenes de lesa humanidad”. 

Dichas obligaciones conllevan necesariamente, las de abstenerse de cualquier acto que impida cumplir los deberes que la comunidad internacional pone a su cargo. .

La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio “, aprobada por las Naciones Unidas el 9 712/1948  contribuye a afianzar la “tipificación de “crímenes contra la humanidad”, tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz. En la misma se señala que el genocidio es un delito conforme al derecho internacional y lo define como la matanza, el exterminio, condiciones de existencia infrahumanas, impidiera el nacimiento de niños, y otros actos con intención de destruir un grupo étnico, nacional, racial o religioso, pudiendo cometerse, indistintamente, en tiempo de guerra o de paz. 

La jurisdicción interna con independencia de injerencias por parte de los Estados rige para someter a proceso y de encontrárseles culpables, a castigo, como regla general en el país en el cual hayan cometido esos crímenes. Según los Principios de Cooperación Internacional en la Identificación, Detención, Extradición y Castigo de los culpables de Crímenes de Guerra o de Crímenes de Lesa Humanidad. 

En la  nueva realidad Histórica EEUU  a partir de la Segunda Gran Guerra es que arrastra a América Latina a una estrategia continental de seguridad, basada en la idea de una “guerra total” (conflicto este-oeste) en esta coyuntura se celebran pactos y tratados de seguridad hemisférica ante un eventual ataque extracontinental (T.I.A.R.; J.I.D).En la década del sesenta los EEU bregan por redefinir el papel de las Fuerzas Armadas latinoamericanas asignándoles un rol específico de control del “frente interno”, de la “seguridad nacional”, política llamada “contrainsurgencia llevada a cabo por la Administración Kennedy que busca que los países de la región, controlen y disuelvan eventuales brotes de insurgencia popular, para lo que le brinda infraestructura militar por medio del Proyecto de Asistencia Militar y la Ley de Asistencia al exterior. La violación de los derechos humanos por el gobierno ejercido en forma absoluta por las Fuerzas Armadas con el sustento ideológico que le proporcionó la doctrina de la seguridad nacional, respondiendo al plan global de defensa hemisférica inspirado en las pautas estratégicas de los Estados Unidos para el área, adoptado según las particularidades de cada país, provocó desmanes que no fueron cometidos en conflicto bélico internacional como el caso de la Segunda Guerra, sino caracterizada por aniquilamiento de la oposición. 

Hoy la nueva realidad asimila el pasado y no podemos permitirnos el desconocimiento del derecho a la vida, por ser a nuestro entender, la de mayor trascendencia y gravedad. 

En este marco jurídico descripto, condenamos el terrorismo pero tanto el que viene de un lado como del otro, condenamos las guerras, cualesquiera fuere el motivo por el que se declaran, condenamos las acciones que van contra los inocentes. 

Auspiciamos el Estado de Derecho Internacional  y la aplicación de principios admitidos por las naciones civilizadas, limitativas de la soberanía de los Estados, en lo vinculado a la protección de la persona humana en la Identificación, Detención, Extradición y Castigo de los culpables de Crímenes de Guerra o de Crímenes de Lesa Humanidad. 

Las dudas sobre los autores del atentado antes de condenar no puede omitir la  prueba de la cual viene a conocerse la autoría la culpabilidad y la inocencia del acusado que en cualquier delito exigen del que juzga una particular solución para adquirir certidumbre y no puede obtenerse sino con la ayuda de cada una de las siete circunstancias  que fueron descriptas en aquel verso “quid, quis, ubi, quibus auxiliis, cur, quimodo, cuando”. [vii]


[i] La Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados (1969) la define: “una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario y que solo puede ser modificada por una norma ulterior de derecho internacional general que tenga el mismo carácter (art. 53).

[ii]Es voluntad maduramente reflexionada por el Fuhrer que en las regiones ocupadas, los atacantes del Reich o del ejército sufran como pena única la de muerte. Un terror eficaz y duradero no puede lograrse sino por medio de la pena de muerte o penas que dejen a las familias en la incertidumbre respecto a los culpables” (José Luis Galbe, “Crímenes y Justicia de Guerra” Biblioteca jurídica de autores Cubanos y Extranjeros. Vol. CXXXVIII La Habana 1950 pp. 226 a 250.)

[iii] Galbe ob. Cit. pp. 156

[iv] como “el asesinato, la exterminación, la reducción a esclavitud, la deportación y todo otro acto inhumano cometido contra cualquier población civil, antes o durante la guerra, o también las persecuciones por motivos políticos, raciales o religiosos, cuando estos actos o persecuciones, que hayan constituido ono una violación del derecho del país en donde hayan sido cometidos, hayan sido cometidos a continuación de todo crimen que se encuentre bajo la jurisdicción del Tribunal, o en relación con ese crimen”.

[v] “crimen de guerra no es más que un crimen contra la humanidad adaptado en su modalidad a las circunstancias particulares que las hostilidades han hecho nacer.”

[vi] Donnediue de Vabres “Le procés de nuremberg” en Revue de Droit penal et de Criminologie. 1947, pp. 480-490.

[vii]Carrara Programa de Derecho Penal § 906  quid= que cosa, quis= de que persona;ubi=lugar; quibus= para quien; auxilis=armas (medios); cur= nexo; quimodo= de cualquier manera, cuando= en que tiempo.

No es fácil llegar a la certeza, es un proceso más que lógico y razonable, la certeza es un estado del ánimo Carrara  distinguía las causas por las cuales puede originarse la certeza, dice que es física cuando se deduce de los sentidos corporales: moral (o histórica), cuando se deduce de los testimonios ajenos. La certeza metafísica es necesaria, la física constante y la moral contingente.

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