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La diplomacia brasileña:
una historia singular

Lic. en Relaciones Internacionales Daniela Yelpo González

danyelpo@milenium21.com

“El Príncipe debe hacerse temer de tal modo que, 
si no se gana el amor de sus súbditos, al menos evite su odio"

Nicolás Maquiavelo

Desde sus inicios la política exterior brasileña se ha destacado de forma magnífica.

Siempre se ha dicho que la chancillería brasileña constituye la más clara prolongación de aquella refinada diplomacia portuguesa que logró mantener la independencia de su país en las peores condiciones.

Pero, como siempre, hay opiniones divergentes, ópticas distintas.

Hay muchos ejemplos de estadistas y estrategas brasileños. Sin embargo, existen determinados personajes que han modificado la historia del Brasil y le han permitido ser lo que es hoy por hoy.

Es un país continental e integra dos grandes cuencas hidrográficas, la Amazónica y la del Plata; tiene diez vecinos y con algunos de ellos fronteras intensamente pobladas, donde se desarrolla una importante actividad económica y de intercambio; tiene una población significativa - hoy en torno de los 160 millones - formada por contingentes oriundos de varias partes del mundo (lo que crea vínculos especiales con países como Japón, Líbano, Polonia, Ucrania, Alemania y naturalmente, Portugal, para citar algunos de los que más se destacan); tiene una economía industrial fuerte y diversificada, es, a la vez, un importante productor agropecuario y minero; tiene un comercio internacional equilibrado con cuatro grandes polos de origen y destino de las relaciones exteriores (la Unión Europea, con cerca del 28% del comercio internacional, los Estados Unidos, con cerca del 20%, América Latina, con otros 20% y la región de la Asia del Pacífico, con otros 20%). La economía brasileña presenta un elevado índice de complementariedad con relación a las otras economías desarrolladas y en desarrollo y presenta gran competitividad en productos agropecuarios e industriales, a pesar de que, y a causa de ello, enfrente barreras proteccionistas en los mercados desarrollados.

Quisiera citar algunos personajes que han tenido una influencia, sin paralelos, en la historia de este país:

José Maria da Silva Paranhos, Vizconde de Río Branco: su actuación fue fundamental en la cuestión de la demarcación de los límites con Uruguay y en la alianza más tarde realizada con este país en relación a las muertes y confiscaciones de bienes de brasileños que allí habían ocurrido. A nivel exterior, fue también fundamental en la apertura de los ríos de la Plata a la navegación internacional y en las negociaciones para poner fin a la Guerra del Paraguay.

El Barón de Río Branco, hijo del Vizconde de Río Branco, fue uno de los más importantes y populares estadistas brasileños, especialmente reconocidos por consolidar el prestigio del país en el continente y resolver graves problemas dentro de principios pacíficos, apreciados por la nación brasileña.

Es considerado el símbolo de la diplomacia brasileña.

Según el Presidente de nuestro país, Don Jorge Batlle, “el Brasil es uno de los países que conoce muy bien como llevar adelante la política exterior ya que tiene un gran mentor, un hombre en su historia que la ha indicado siempre al Brasil cual es el camino que debe seguir en materia de relaciones internacionales, es el Barón de Río Branco. Y Brasil jamás olvida al Barón de Río Branco como el hombre que él indicó, al Brasil, el camino decente. Y sabe lo que decía el Barón de Río Branco en cuanto a la esencia de la política exterior del Brasil: que Brasil siempre debía tener buenas relaciones con el Plata y con los Estados Unidos de América”.

Brasil es un país comprometido con la búsqueda y el fortalecimiento de asociaciones con el mundo desarrollado y en desarrollo y con el ejercicio de un protagonismo discreto, pero positivo, en su región y en torno de algunos temas de particular interés para la sociedad brasileña, como la protección ambiental y el desarrollo sostenido.

Otra de las prioridades de la política exterior brasileña radica en el fortalecimiento de la Organización Mundial del Comercio, la consolidación y la profundización del MERCOSUR, una de las bases de la nueva identidad internacional del país; el fortalecimiento de algunas asociaciones tradicionales de Brasil, como aquella que los une a Argentina (Acuerdo Alfonsín- Sarney en 1986 con el propósito explicitado de llevar a cabo un amplio programa de cooperación y liberalización del comercio)  en una alianza estratégica o en el lanzamiento de nuevas asociaciones como la que están construyendo con la África del Sur democrática; la participación plena y activa en las discusiones sobre la integración hemisférica y en nuevas zonas del comercio internacional.

Ahora me gustaría centrarme en el proceso de integración del MERCOSUR y cómo se ha desempeñado el país más grande del bloque en materia de negociaciones diplomáticas y las posturas de los otros países que lo conforman.

Es necesario comprender que la verdadera fortaleza del MERCOSUR no radicaba  en los saldos de la balanza comercial sino en la capacidad de sus dirigencias para articular posiciones comunes frente a los desafíos globales que planteaba el siglo XXI.

Los primeros esfuerzos en la integración con el Brasil estuvieron direccionados a terminar con la hipótesis de conflicto entre nuestros países y fundamentalmente guiados a culminar la carrera armamentista y desactivar la política de confrontación en materia nuclear. Si bien este fue un primer móvil político, en términos generales podríamos decir que el proceso de integración MERCOSUR fue y es una construcción de la economía , mas que de la política , todo lo contrario de lo que fue y es la UNION EUROPEA.

Se puede definir su estructura en la superposición de tres períodos. El primero de ellos el ya mencionado de la superación de la confrontación y la generación de un contexto de confianza mutua. La segunda etapa , la de la gran expansión del comercio intraregional, una de las mas dinámicas del mundo , y por último lo que se dio en llamar la etapa de la institucionalización y su relanzamiento, etapa esta aun en pleno desarrollo, y con un proceso bastante lento, en virtud de aun no haberse avanzado en los acuerdos macroeconómicos entre nuestros países. Hoy podríamos decir que estamos en un estadío intermedio entre la Unión Aduanera y una Integración imperfecta, con ausencia de instancias institucionales supranacionales y grandes déficit legales.-

Podríamos decir,  que este proceso estuvo condicionado en su desarrollo, sobre todo en los últimos años por una suerte de deslealtad entre los principales socios . Por un lado hay quienes sostienen que hubo una deslealtad Argentina , en lo político por los dobles juegos con los EE.UU. (ingreso a la O.T.A.N.,apoyo a la Iniciativa de las Américas del Presidente George Bush , etc.). Por otro lado, se produjo una deslealtad brasilera, en lo económico , (devaluación y demás medidas de planes económicos , que impactaron en la competitividad de las empresas de la región). El presente y el futuro del MERCOSUR , ha estado condicionado pues por el recupero de la confianza mutua , entender que somos socios frente al mundo, y que más que : un espacio comercial ampliado entre nosotros debemos ser una Alianza Estratégica que permita responder como un único espacio regional frente al mundo globalizado y tomar a todo este mundo como una oportunidad de negocios e integración desde una posición de fuerza.

Las economías de Argentina, Paraguay y Uruguay atravesaron por una profunda recesión, en la que se hundieron luego de que Brasil, el socio mayor del bloque, permitiera una devaluación del real de hasta 30 por ciento, tras dejarlo flotar en enero de 1999, perjudicando la competitividad de las exportaciones de la región.

Argentina intentó defenderse estableciendo salvaguardas para las importaciones de textiles, incluidos los brasileños, una medida que analistas vieron como una señal hacia Brasilia para que se allanara a discutir los problemas del bloque.

En cambio, la decisión desató una profunda crisis política, al decidir Brasil suspender todas sus negociaciones comerciales con Argentina hasta que retirara esa medida.

Por otro lado, a pesar de estar inmersos en un proceso de integración que ya tiene 11 años de vida, Argentina y Brasil han adoptado decisiones unilaterales que afectan a los restantes miembros del bloque.

Me estoy refiriendo al acuerdo automotriz que ha provocado diversas opiniones del resto de los países que conforman este bloque.

En un artículo del Folha de São Paulo, en el suplemento Dinero en el año 1999, los periodistas, André Soliani y Rui Nogueira, afirmaron que “Para Brasil, Uruguay está boicoteando el bloque".

En opinión de los negociadores brasileros, los uruguayos están haciendo todo lo posible para obstaculizar el avance de la integración, con exigencias de tratamiento especial o boicoteando proyectos.

“El Ministro de Industria de Uruguay, Sergio Abreu, calificó la posición de su país como "inteligencia que incomoda". La auto descripción fue hecha después de los resultados de la negociación en torno al régimen automotor (que regula el comercio de autos en la región).

Según el embajador uruguayo en Brasil, Mario César Fernández, "Uruguay consiguió esencialmente lo que pretendía del régimen automotor".

La victoria del socio brasilero fue conseguir un arancel más bajo para la importación de autos provenientes de fuera del bloque que el vigente para Argentina y Brasil.

Para Brasil, esta concesión fue injusta. La misma fue hecha para poder cerrar el acuerdo e inscribirlo en la Organización Mundial de Comercio, ya que, sin la firma de Uruguay, el régimen automotor hubiera podido ser objetado en la organización.

Fernández admitió que, en la práctica, las negociaciones entre Brasil y Argentina ya son más intensas que con los demás miembros. " Lo cual no me parece inconveniente.

"Brasil y Argentina muchas veces le presentan a Uruguay paquetes prontos que necesitan ajustes. Muchos acuerdos no serían aceptados por nuestra opinión pública sin modificaciones", dijo Fernández.

Los brasileros dicen que sería imposible llegar a algunos acuerdos como el automotriz si los cuatro socios, con tantas diferencias, se sentaran a negociar al mismo tiempo.”

“No hay que descartar que, cuando el grande se siente un poco frustrado en su intención de imponer determinado curso de acción, una manera de reaccionar es descalificar al que se opone y, si es posible, lograr que entre a la cancha un poco culpabilizado por eso. Eso no es mala estrategia desde el punto de vista puramente negociador”. ( cita de la entrevista al Ec. Isidoro Hodara en el Programa En Perspectiva de Radio EL Espectador el 24-5-00).

En Brasilia, los brasileros no son los únicos que se sienten incomodados por los Uruguayos. En la embajada de Argentina hay hasta quien se incomoda con la música tocada en el sistema telefónico en la embajada uruguaya.

A los argentinos no les gusta que se les recuerde continuamente que el tango más famoso del mundo no es argentino sino uruguayo. "La Cumparsita", la música de espera en el teléfono de la embajada uruguaya, se encarga de recordarlo.

Los argentinos preferirían oír un candombe, la música típica uruguaya, en el teléfono. Los brasileros, un compañero más dócil.  Estos últimos son datos anecdóticos simplemente.

Si nos adelantamos en el tiempo y llegamos a la situación actual, podemos apreciar que cuando se produce la crisis en Argentina (en Diciembre del año pasado), se genera un debate por el escenario actual del MERCOSUR.

Brasil quiere discutir su idea de flexibilizar las condiciones del mercado común.

La diplomacia brasileña había imaginado una estrategia para salvar al MERCOSUR de un resquebrajamiento mortal. Había que poner en marcha  una propuesta para evitar que la crisis argentina ocupara todo el espacio. Pero la iniciativa, se había hecho trizas ante la gravedad de la situación social argentina demostrada por una rebelión social que adquirió forma de saqueos. Brasil trajo a la cumbre  del MERCOSUR una propuesta: flexibilizar el MERCOSUR. Es decir, permitir que cada socio del bloque haga acuerdos bilaterales con terceros mercados (México, China, Estados Unidos, etc), sin necesidad de compartir esas negociaciones con los demás integrantes del Mercados Común. El gobierno brasileño, ante la magnitud de la crisis argentina, quiere salvar su comercio exterior buscando por su cuenta nuevos socios comerciales. La otra propuesta brasileña apunta a subir los aranceles externos de los productos agrícolas que recibieran subsidios de terceros países. Se llegó a hablar de colocar un 55 por ciento de protección. Sería, para Brasil, el elemento de canje a cambio de una mayor flexibilidad del MERCOSUR.

Pero, ¿ qué pasa cuando nuestro país emprende una misión comercial a los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades de negocios?

Brasil cuestionó esta decisión de Uruguay y sin embargo, fue lo que planteó en la Cumbre del MERCOSUR en Diciembre pasado.

El presidente Batlle tuvo que viajar a Brasil a dar explicaciones de por qué estaba en negociaciones con Estados Unidos.

El mandatario convocó a repensar el bloque a la luz de los diferentes tiempos de sus miembros. Si no se negocia colectivamente "soy partidario de negociar individualmente", dijo.

Jorge Batlle después de su visita al presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, denotó que las relaciones con el país norteño no están tan fluidas como en otros momentos. Con muy escasos comentarios sobre eventuales planteamiento brasileños, el mandatario uruguayo despachó en Brasilia un crudo y desencantado panorama de la realidad del MERCOSUR y ratificó el solitario camino de Uruguay en la búsqueda de acuerdos comerciales con Estados Unidos, México u otros países como una cuestión de supervivencia.

El presidente defendió su postura de encontrar nuevos mercados, y recordó que Uruguay perdió el 50% de las exportaciones con Brasil y el 70% con Argentina.

"Brasil también debe buscar nuevos mercados y lo está haciendo, hay que salir a buscar otros compradores", dijo. "Siempre fui partidario de negociar colectivamente pero si colectivamente no se negocia, entonces soy partidario de negociar individualmente", subrayó. "Si el MERCOSUR quiere negociar con otras regiones colectivamente, tiene que hacerlo rápidamente, porque los pueblos no pueden esperar", agregó.

Nuevas realidades. También recordó que "la realidad de Brasil no es la de Uruguay, el MERCOSUR debe adaptarse a las nuevas realidades".

"Los tiempos no son los mismos para todos. Ni Brasil, Argentina, ni Paraguay ni Uruguay, pueden desatender las realidades, estas pueden más que los discursos", agregó.

El mandatario reiteró que "el MERCOSUR no puede hacer que un país pequeño como Uruguay no tenga acceso a sus principales mercados (Brasil y Argentina) por cuestiones cambiarias, y tampoco a los mercados mundiales, por fuerza de las normas del bloque". (Diario EL Observador 3-04-02)

En fin, como todos sabemos, las relaciones internacionales son muy complejas, particularmente cuando estamos inmersos en un sistema de integración como el MERCOSUR y cuando la coordinación de las políticas macroeconómicas es muy complicada. Cada país miembro tiene economías dispares, con intereses propios. Con esto no estoy diciendo que sea imposible, sino que el MERCOSUR aun no está lo suficientemente maduro como para afrontar un desafío como este. Todavía existen muchas fricciones que impiden el desarrollo pleno de estos propósitos. LA ONDA® DIGITAL


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