Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

En Argentina la plantación de soja:
¿un éxito peligroso?

por Cristian Lora*

El negocio de la soja supera todo los récords. Argentina es el tercer productor mundial  detrás de Estados Unidos y Brasil pero esta expansión genera importantes riesgos, como la pérdida de diversidad productiva y el desplazamiento de pequeños productores.

Durante las últimas seis cosechas las plantaciones de esa semilla aumentaron de 6 a 12 millones de hectáreas. Durante ese mismo período la producción se incrementó de 11 a 35 millones de toneladas y la próxima siembra alcanzaría 13 millones de hectáreas y 37 millones de toneladas. Sin embargo el costo que Argentina deberá pagar a futuro puede ser muy caro.

El  avance de los cultivos de soja trajo consigo la destrucción de otras producciones alimentarias,  como la ganadería y el tambo, montes frutales, cultivos de sorgo, batata, arveja, lenteja y los cinturones verdes hortícolas productores de frutas y verduras.

¿Cuál es el motivo de este enorme crecimiento de las exportaciones de soja?. La acentuación y la dependencia respecto de un modelo agroexportador que sirve a los intereses de empresas multinacionales; la liberación de semillas transgénicas, y por último la siembra directa con incremento de herbicidas y sin recuperación de suelos.

A partir de 1996, se están utilizando semillas  genéticamente manipuladas que toleran el herbicida glifosato. Este llevó a un incremento geométrico de la explotación de la soja crezca, casi sin competencia.

Nos encontramos así ante un proceso de vuelta a la economía primaria y de  dependencia de un solo producto, es decir de monocultivo. “Este crecimiento de las exportaciones profundiza una reprimarización de la economía que beneficia a unos pocos sectores fuertemente concentrados y dominados casi exclusivamente por el capital extranjero”, escribió Fernando Krakowiak, en el suplemento especializado del periódico argentino “Página 12”.

Por otra parte, y en referencia al monocultivo, Krakowiak sostuvo que durante las últimas seis cosechas la superficie cultivada de algodón cayó un 83 por ciento, la de  arroz un 44,5 por ciento, la de girasol un 23,8 por ciento, y la de trigo un 14,5 por ciento.

En tanto Alberto Lapolla, miembro del Grupo de Reflexión Rural (técnicos y agricultores orgánicos) afirma en un artículo publicado en la revista “Enfoques Alternativos” que “la diversidad de la producción agrícola argentina, que  hiciera merecedor a este país del calificativo  granero del mundo, esta mutando, por obra y gracia del neoliberalismo, hacia el monocultivo de soja transgénica de uso forrajero”.

Sin embargo Héctor Huergo, director del suplemento rural  del diario Clarín considera que existe mucho conocimiento detrás de una semilla, y en esto Argentina está a la vanguardia tecnológica y por eso se convirtió en el principal exportador de derivados de la soja. “Pocos productos de la economía argentina -dijo Huergo- tienen tanto valor agregado, tanta tecnología inteligente, tanto balance energético y ambiental positivo, como la soja”.

Jorge Rulli, integrante también del Grupo de Reflexión Rural, afirmó que  “Los inicios del modelo agropecuario actual debemos rastrearlo desde la dictadura militar y esta estrechamente relacionado con el pago la deuda externa contraída en esos años. Por entonces se desarrolla un modelo agropecuario que permita colocar exportaciones para obtener dólares, y así pagar la deuda”.

Rulli explicó que las necesidades de la Unión Europea (UE) eran diferentes durante las décadas del  ‘40 y del ’50, cuando compraban productos de calidad. “Actualmente  la UE necesita  forrajes”, subrayó.

De esta manera el país se fue transformando, poco a poco, en un país exportador de productos sin valor agregado. Este proceso se dio con dificultades -explica Rulli-,  primero por que hubo que someter al gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) a numerosos “golpes de mercado”. Cabe recordar, según explicó la misma fuente, que en aquella época la multinacional norteamericana Monsanto influyó sobre los programas agropecuarios de los candidatos a la presidencia de Argentina, durante el proceso electoral que siguió a la última dictadura militar (1976-1983).

Con la renuncia de Alfonsín llegó a la Casa Rosada el peronista Carlos Menem, quien en una rápida maniobra de mutación política, decidió entregar toda la economía nacional a los intereses de las corporaciones globalizadas.  “El momento clave fue el año 1989, cuando Menem cerró un acuerdo con el consorcio agroexportador local Bung & Born, que le permitió a esa empresa colocar a  dos de sus principales ejecutivos al frente del Ministerio  de Economía. Bunge & Born, asociada con Monsanto, Cargil (también norteamericana), diseñara el área rural en nombre del gobierno. A partir de ese momento el modelo agropecuario va a dar un salto, y en especial en el año 1996, cuando se liberan las primeras semillas transgénicas”, subrayó Rulli.

En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva liberó la comercialización de la cosecha de soja transgénica. Esto tiene diferentes lecturas.

El ya citado Jorge Huergo consideró que “Brasil perdió mucho tiempo al tratar de  parecer libre de GMOs (Organismos Genéticamente Modificados)”. Por otro lado, Jorge Rulli dijo que “Lula se vio obligado a esta decisión ante la imposibilidad de frenar el contrabando de semilla transgénica que llegaba desde Argentina”.

Lo cierto es que esta resolución presenta en el mercado internacional un solo producto. En estos momentos Estados Unidos, Argentina y Brasil tienen la misma soja. “Exactamente lo que la transnacional Monsanto (única fabricante de semillas transgénicas) buscó desde el principio: que Argentina y Brasil fueran colonizados por su soja”, aseguró Alberto Lapolla.

Los gobiernos del MERCOSUR deberán modificar la base del modelo agropecuario actual para dejar de exportar materias primas y combustibles y apostar a generar valor sobre esos productos.

Si bien es cierto que fue la exportación de soja lo que permitió, en el caso argentino, estabilizar el tipo de cambio, el gobierno deberá relativizar el creciente peso de este producto sobre la economía. Ello requeriría tomar decisiones políticas que favorezcan el desarrollo local y el de los mercados regionales.

Cristian Lora: periodista la Agencia Periodistica del Mercosur (APM)

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Inicio

Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital