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Veinte siglos de gestión
Jesucristo: líder ejecutivo

por profesor Chichí Páez

“A Jesucristo lo hemos visto como el líder espiritual de nuestras vidas. Sin embargo, con su vida, sus enseñanzas y su ejemplo echó las bases del liderazgo visionario que requieren los ejecutivos del presente siglo”
L. B. Jones

Muchos tratadistas del liderazgo han producido infinidades de definiciones acerca de lo que verdaderamente es el liderazgo, por ejemplo Peter Drucker acerca de este arte lo refiere de la siguiente forma: “En primer lugar, el liderazgo no es por sí; ni bueno ni deseable. Es un medio, y el fin al cual se dirija es la cuestión crucial”. Otro de los expertos en esta materia como lo es el Dr. Tom Peters, asocia al liderazgo  como el único camino para lograr el éxito y lo justifica con la siguiente afirmación: “El liderazgo es la constante que prevalece por encima de todas las modas gerenciales”. 

Debido a que el liderazgo persé es la herramienta estratégica clave de toda organización que pretenda ser exitosa el desarrollo de instrumentos intelectuales en las personas que ocupan cargos de lideranza se hace necesario. Sin embargo, como fue señalada en este espacio de la semana pasada; se necesite nacer con una carga genotípica muy particular  y desarrollarla en escenarios donde sea administrado  el empowerment (facultación) tendente a afianzar al máximo las  aptitudes de dichas personas potencialmente líderes. 

Cuando no se tienen los cromosomas del liderazgo exitoso (energía juvenil, prudencia valerosa, formas ganadoras, equilibrio, intuición, carácter moral y la del liderazgo en sí), el camino hacia el  triunfo es muy tortuoso. Se ha escrito muchísimo sobre este tema, existe en todas las fuentes de investigación  información acerca de cómo ser el mejor de los líderes. Esto ha traído como consecuencia una gran incertidumbre tanto en el ámbito organizacional, como de otras instituciones, inclusive en la familia, a las personas ávidas de querer transformarse en líder emprendedor por medio de una debida planificación y desarrollo de carrera orientada hacia ese fin. 

En consecuencia se presenta una gran duda para estas personas, por cuanto hay tanta y variada literatura sobre el particular que les crea mucha confusión y se hacen las siguientes  preguntas para tratar de vitalizar mejor el horizonte: ¿Qué debo aprender?  y de ¿Quién debo aprender?. 

En esta era de la sociedad del conocimiento, en donde el aprendizaje organizacional significa: “La orientación precisamente a evitar errores, lo cual implica, un cierto monto de intolerancia que, referida a la organización, podría tomarse como un valor positivo”. Es decir en otras palabras, que lo positivo de la tolerancia en el nivel intelectual puede tomarse negativo en el nivel organizacional cuando excede de ciertos límites. Estas características de los escenarios en todo tipo de organización, contribuyen a que las personas que desean y aspiran desarrollarse como líderes, no consiguen a un jefe inmediato, que realmente cumpla con las funciones básicas de todo buen maestro: “Afianzar un Aprendizaje Inteligente”, Como consecuencia de esa ausencia de un líder que sea un buen maestro, aparece la figura de Jesucristo, que en los últimos 2000 y tantos años,  ha sido el único y verdadero líder cuya empresa exitosa, basada en el amor, ha permanecido incólume a través de los siglos. 

Gracias a los diferentes y multitudinarios enfoques realizados desde la aparición de este fabuloso personaje, el cual no solamente  ha sido el  líder espiritual sino que dividió la historia de la humanidad en dos partes (AC y DC), se constituyó en el mejor gerente general  ejecutivo,  de una corporación mundial (¿globalización?), conformada por una estructura informal bien heterogénea y sobre todo de orígenes muy obscuros y dudosos, quienes sé ¡comprometieron! (palabra muy de moda en la gestión gerencial posmodernista) con alma, corazón y vida (¿convicción?) a  continuar esa empresa iniciada por el maestro.¡Tremenda visión de futuro!. Después de veinte siglos de su gestión hoy día no queda ningún tipo de duda que Jesucristo es el líder de líderes, quien estimuló un aprendizaje sencillo, pero profundo (sociedad del conocimiento) de un verdadero liderazgo visionario, que ha perdurado a  través de los tiempos. 

Una de las competencias que deberían aprender los líderes actuales del modelo de liderazgo de Jesús, que a pesar de que era un gran maestro,  su estilo de comportamiento no era entrópico, por cuando no malgastaba su energía con discursos sin sentido y a pesar de que reclutaba gente no malgastaba el tiempo tratando de convencer a los demás que lo siguieran. Estas competencias intelectuales deberían ser aprendidas por líderes expertos y los que están en proceso de formación. 

Cualquiera sea la literatura que se consulte,  siempre se llega a una conclusión determinante: ¡el éxito de una empresa está directamente relacionado a un liderazgo eficaz!  Entre las características del éxito de Jesús como líder, fundamentalmente esta soportado por tres grandes columnas; a) fue un líder que estimuló el aprendizaje inteligente, solamente a doce personas y, que tubo tanta repercusión en el mundo, que el tiempo se registra, como fue apuntado anteriormente antes de Cristo (AC) y después de Cristo (DC); b) Jesús fue un líder que siempre vió y trató a su “staff” como gente y nunca como “seres divinos”, que a pesar de todas sus limitaciones físicas y morales que presentaban, cumplieron con las responsabilidades asignadas para las cuales fuero capacitados (¿equipos autónomos de alto desempeño? Expresión muy  moda en la gerencia actual)  y c) su modelo de liderazgo a pesar de los siglos transcurridos tiene hoy mucha vigencia y por tal motivo debe ser adoptado por las personas que ocupan niveles de lideranza en todo tipo de organización o institución. 

Uno de los vocablos de moda en el mundo organizacional de hoy es: La Inteligencia Emocional. Jesús en su época supo administrar inteligentemente la energía espiritual de la gente, para que cada uno de ellos pudiesen facultarse (¿empowerment?)  para cumplir exitosamente con su misión (componente fundamental de la planificación estratégica actual). 

Con estas características Jesucristo demostró tres grandes competencias o fortalezas: autodominio, acción y relaciones, las cuales deberían ser aprendidas y  desarrolladas por  los líderes actuales, las cuales representan los competencias intelectuales necesarias para ser un líder exitoso.

Correo E: gerencia_en_acción@cantv.net

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