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Salida al mar reclamada por Bolivia,
solo tiene solución por una generosa
negociación

por Pedro Molina Fernández

El problema de la salida al mar, reclamada por Bolivia, ha generado un conflicto con Chile, el que en un futuro más o menos inmediato, puede llegar a constituirse en un factor desestabilizador de la región, si se tiene en cuenta, además, la presencia de Perú en el entredicho. Ello, lleva a pensar en la necesidad de que se lleven cuanto antes negociaciones entre las partes interesadas que conduzcan a una rápida solución de la cuestión y, con la necesaria y generosa participación mediadora de la comunidad de las naciones americanas.

La reivindicación marítima boliviana, constituye, de acuerdo con criterio de analistas internacionales, un verdadero agente del progreso económico y un acto de justicia para un país que hace más de un siglo, está encerrado en su territorio y que ha hecho sus reclamos mediante una política de paz y de negociaciones diplomáticas.

“Una historia que viene de lejos”
(René Zabaleta Mercado)
El 14 de febrero de 1879, en la costa de Antofagasta boliviana, apareció en horas del amanecer, el blindado de la armada chilena, “Blanco Encalada”, con lo que se dio comienzo a la guerra en cuyo transcurso Bolivia perdería el Litoral y consecuentemente, su legítima salida al mar.

Algún comentarista señalaría hace muy poco tiempo que, la guerra tuvo su origen en causas centradas en el proceso económico que vivía Bolivia, del cual eran elementos primordiales, las explotaciones que se venían operando en los minerales, el guano y el salitre, la alianza de Bolivia y Perú y, por supuesto, los intereses del Imperio Británico, siempre presentes.

En este último orden de cosas, hay que tener presente uno de los hechos más gravitantes en la situación, entre otros episodios: los 10 centavos del impuesto que Bolivia pretendió en algún momento percibir por cada quintal de salitre explotado por una compañía inglesa. Estos datos, extraídos de un informe del diario “La Razón” de La Paz, se complementan con la certidumbre de la codicia de Chile y de los ingleses por aquellas tres razones económicas, apuntadas en el inicio de la nota.

Nos llevaría mucho tiempo, seguir paso a paso los detalles de una guerra; una contienda bélica que concluiría, en definitiva, en la firma de un Tratado de Paz entre ambas naciones y por el cual Bolivia perdió su litoral, en tanto el gobierno chilena se comprometió, a construir el ferrocarril entre Arica y La Paz y por lo demás, su reconocimiento a perpetuidad del derecho del tránsito comercial boliviano por el territorio y puertos de Chile, lo que nunca se han cumplido

“Bolivia no renunciará...”
(Dr.Carlos Mesa)
En forma por demás sintética, justificado por el espacio que supone un artículo periodístico, entremos ahora a revisar distintas opiniones que hacen a la posición boliviana mantenida con firmeza a través de los años y que encuentra su inicio en la circular que con fecha 22 de abril de 1910 –en estos días se cumplen 94 años del reclamo- hizo llegar el canciller de Bolivia Daniel Sánchez de Bustamante, por orden del Presidente de la época, Eliodoro Villazón a los representante diplomáticos de Perú y Chile, explicándoles del deseo de lograr una salida al mar, en la oportunidad, por Tacna o Arica.

Desde esa época, Bolivia ha reiterado sus reclamos, y en taL sentido, es posible recordar que en setiembre de 2003, el Dr. Mesa, por la época Vicepresidente de la República, exponía ante la Asamblea General de la ONU que “Hoy más que nunca quiero reafirmar en este foro que Bolivia no renunciará a su justa reivindicación de un acceso soberano al Océano Pacífico, dado que nacimos como República independiente con litoral marítimo”. Y proseguía, el doctor Mesa: “Esta demanda que tiene ya más de un siglo, no es producto ni de terquedad ni de capricho, sino de la insuficiencia de nuestros recursos económicos y enormes obstáculos geográficos que nos restan competitividad”.

Ya Presidente de la República por las circunstancias políticas que son del dominio público, señalaba hace apenas unos días ante el Congreso: “....porque la pérdida de nuestro Litoral marítimo significó y significa un daño, desde el punto material y desde el punto de vista espiritual. Bolivia tiene en el mar, el espíritu quebrado y solamente va a recomponerlo, cuando acceda plenamente, libremente y soberanamente el mar, porque le perteneció, porque en el alma le pertenece y porque en el futuro, estamos absolutamente ciertos, de que nos pertenecerá”.

“Los argumentos bolivianos...”
Andrés Solís Rada, es un destacado analista político que ha publicado numerosos artículos y ensayos sobre el tema de las reivindicaciones marítimas boliviana, poniendo siempre el acento en la legitimidad de los reclamos presentados en diversas instancias. En una nota publicada el 12 del corriente mes en “Bolpress”, una agencia informativa, Solís Rada hace una serie de consideraciones sobre la presencia de parlamentarios chilenos en Europa y en América, con la misión de explicar la posición de su país en el diferendo y de citar algunos antecedentes diplomáticos, para luego recordar los argumentos expuestos por Bolivia, afirmando que:
“Estos y otros argumentos han sido confrontados en reuniones parlamentarias chileno.bolivianas (en varias de las cuales participó el autor de esta nota), a cuyo término, en los inevitables coloquios informales, los representantes trasandinos admitían de manera invariable, que los argumentos bolivianos eran moral, jurídica e historicamente incontestables”, agregando que así, lo había entendido la izquierda chilena.

Por otra parte, Solís Rada señala a renglón seguido:
“Así lo entendieron Vicente Huidobro y Gabriela Mistral y así lo entienden hoy centenares de intelectuales, religiosos, periodistas, poetas e historiadores abanderados por Pedro Godoy, Leonardo Jeffs, Manuel Cabieses, Cástulo Martínez y Augusto Alvarado. Ahora se ve, con más claridad, que el ideal de la Patria Grande sólo avanzará si se cierra la herida abierta por la guerra desatada por el imperio inglés, en 1879”.

“En busca de una solución...”
El licenciado Ramiro Prudencio Lizón, historiador y diplomático, que integrara el Departamento de Estudios Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, en un extenso artículo publicado en Montevideo (1), apunta la necesidad de enfocar una solución en verdad realista. Supone que: “Bolivia no puede exigir. Por ejemplo, la devolución de su Litoral marítimo, porque sabemos que Chile nunca lo aceptaría”.

Por ello, hace mención de dos propuestas que en su contexto son viables. La primera, se refiera a la instalación de “un enclave al sur del territorio chileno, sujeto a las cláusulas del Tratado de 1929”, una solución que se le hiciera llegar al gobierno chileno, en 1963, lo que no fue aceptado por el plenipotenciario trasandino Conrrado Ríos Gallardo.

La segunda, sería la internacionalización de Arica, que supondría, un gobierno tripartito de la zona, una solución por demás engorrosa, en tanto, “Bolivia tendría que pedir autorización a Chile y al Perú para efectuar cualquier construcción importante (carreteras o poliductos) en dicho territorio”, a lo que debemos agregar que con la citada internacionalización, “perdería Bolivia para siempre, toda posibilidad de poseer un puerto propio sobre el Pacífico”.

El autor propone otra solución posible de ser aceptada: “La obtención de un corredor al norte de Arica”, porque a su juicio, la obtención total de “Arica hoy sería imposible: es una ciudad integrada al territorio chileno y que cuenta con unos 130.000 habitantes chilenos. Entonces –prosigue- lo único posible es obtener un corredor que se extendería sin solución alguna de continuidad desde nuestro territorio hasta el océano, por el extremo norte de Chile, junto al Perú”.

Esa proposición, fue aceptada por el gobierno chileno por nota del 19 de diciembre de 1975, por la cual se aceptó públicamente ceder un corredor al norte de Arica”. Lamentablemente, la fuerte oposición presentada por importantes sectores de la opinión pública de ambos países malogró esa solución. Reflotada ahora por el Presidente Mesa, ha motivado que el Alcalde de Arica, Carlos Valcarce, la rechazara indignado, por imposible y, porque la nota de 1975, fue emitida por el gobierno militar de la época.

A esta altura de los acontecimientos y en momentos en que se percibe la urgente necesidad de abordar el tema de una solución racional al litigio, La ONDA digital entrevisto sobre el particular, a una autoridad en temas internacionales, como lo es, el doctor Héctor Gros Espiell, ex –canciller de la República, ex –embajador en Francia, docente universitario, periodista y autor de numerosos trabajos de indudable jerarquía en la materia, a quien le preguntamos:

***Dr. Gros Espiell : usted con su vasta experiencia diplomática, cree posible una solución al conflicto generado entre Bolivia y Chile, por lo reclamos de la nación del Altiplano de una salida al mar...
*** “Creo que si.. Siempre, si hay voluntad y espíritu de justicia, es posible encontrar una solución pacífica.

Con el acuerdo de Bolivia, Chile y Perú puede hallarse una fórmula solidaria y justiciera que permita, con imaginación y modernidad, un acceso de Bolivia al Pacífico.

Toda América puede cooperar en el financiamiento del puerto, la autorruta y el ferrocarril para que Bolivia, por ejemplo, puedan resolver o contribuir a la solución, de este doloroso asunto”.

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