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Comunidad Sudamericana de Naciones es un objetivo y un proyecto Leer artículo La relación de poder entre
Argentina y Brasil

Comunidad Sudamericana de Naciones
es un objetivo y un proyecto

por el profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira

Nuestro columnista permanente profesor e investigador Moniz Bandeira publico en el diario argentino Clarín del 16/6 el siguiente análisis sobre las relaciones internacionales de Argentina y Brasil en el marco del MERCOSUR y la propuesta de una nueva organización de integración, la Comunidad Sudamericana de Naciones.

¿América Latina o Sudamérica?
Detrás de las recientes discordancias públicas entre Brasil y la Argentina se pierde de vista que la Comunidad Sudamericana de Naciones es un objetivo y un proyecto que precisa de ambos países

George Hegel, en sus clases sobre la filosofía de la historia mundial, ha resaltado el contraste entre la América del Sur, católica, y la América del Norte, tierra de sectas protestantes. Y, diciendo que América era la tierra del futuro, predijo una "pelea entre la América del Norte y la América del Sur, en que la importancia de la Historia Universal debería manifestarse". No explicitó qué tipo de pelea. Pero México figuraba como un país apartado de lo que él llamaba América del Sur.

También el escritor francés Michel Chevalier en su libro "Lettres sur l'Amérique du Nord" (1837) hizo una observación parecida. Fue el político chileno Francisco Bilbao Barquín (1823-1865) quien en una conferencia en París (1856) usó por primera vez el concepto de "América latina", incluyendo México y la América Central.

El escritor y diplomático colombiano José María Torres Caicedo, en 1856, en su poema "Las dos Américas", se refirió a "la raza de la América latina, al frente tiene la sajona raza, enemiga mortal que ya amenaza, su libertad destruir y su pendón" y agregó que "América del Sur está llamada a defender la libertad genuina, la nueva idea, la moral divina, la santa ley de amor y caridad", pues "el mundo yace entre tinieblas hondas: en Europa domina el despotismo, en América en el Norte, el egoísmo, sed de oro e hipócrita piedad".

Después, en 1861, lanzó las "Bases para la formación de una Liga Latinoamericana". En el mismo año, L. M. Tisserand llamó "L'Amérique Latine" lo que hasta entonces se conocía, en Europa, como "Nouveau Monde" o "Amérique du Sud". Y el cura Emmanuel Domenech, autor de Journal d'un Missionnaire au Texas et au Mexique 1846-1852, consolidó el concepto de América latina, como "le Mexique, l'Amérique Centrale et l'Amérique du Sud".

El concepto de América latina, usado por Chevalier y Tisserand para mostrar las diferencias y contrastes con la América del Norte, pasó a integrar el panlatinismo, idea que encubría las pretensiones imperialistas da Francia, y fue instrumentado para legitimar la intervención de Napoleón III en México (1862 -1867), estableciendo un vínculo de identidad con Ibero-américa.

Esta forma de entender a la América latina se distanciaba de la formulación de Torres Caicedo, que le había dado carácter defensivo frente a la expansión de EE.UU., y de Francisco Bilbao, que en "La América en peligro" (1862) no solamente denunció el despotismo europeo y su política de expansión como proclamó la necesidad de defender México contra Francia.

Solamente ganó fuerza cuando las instituciones multilaterales lo adaptaron, después de la II Guerra Mundial.

El gran escritor argentino Juan Bautista Alberdi, en el siglo XIX, siempre habló de América del Sur, y este concepto y no el de América latina, fue el que desde el siglo XIX orientó la política exterior de Brasil, cuyo entendimiento era que había dos Américas, distintas no tanto por sus orígenes étnicas o mismo de idiomas, pero por la geografía, con implicaciones económicas y políticas.

La posición geográfica de México, que determina el sentido de su comercio (más de un 90%) con EE.UU. y posibilita el ingreso legal e ilegal de emigrantes mexicanos en el mercado de trabajo estadounidense, de donde le envían recursos financieros, es diferente de la de Brasil y del Mercosur en general.

Los intereses de las dos regiones son por consiguiente distintos y tornan a América latina un concepto genérico, sin consistencia con la realidad geoeconómica y geopolítica. Brasil, al impulsar la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, tiene un objetivo estratégico, el de hacer de América del Sur una potencia económica y política mundial. Y en eso, el rol de Argentina es fundamental.

América del Sur, compuesta por doce países, dentro de un espacio contiguo, tiene 360 millones de habitantes, cerca del 67% de toda la América latina y el equivalente al 6% de la población mundial, con integración lingüística, dado que la casi totalidad habla portugués o castellano.

Su población es mayor que la de EE.UU. (293.027.571), su territorio, cerca de 17 millones de kilómetros cuadrados, es el doble del territorio estadounidense (9.631.418 kilómetros cuadrados), y posee una de las mayores reservas de agua dulce y biodiversidad del mundo, y inmensas riquezas minerales, pesca y agricultura.

La integración del Mercosur, con un Producto Bruto Interno de 1.000 billones de dólares y la CAN, más Chile, hace de la Comunidad Sudamericana de Naciones una potencia mundial con una masa económica mayor que la de Alemania y muy superior a la suma del PBI de México y de Canadá.

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