CEPAL: multinacionales emergentes de Brasil y México entre las mas importantes de nivel mundial

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"El mundo empresarial cambió notablemente en los últimos diez años. Han surgido nuevas empresas multinacionales en países de mercados emergentes como Brasil, India, China, Sudáfrica y México, los que no solo son grandes receptores de capital extranjero sino que ahora también invierten fuertemente en el exterior.

(Fragmento del artículo de Javier Santiso

para la Revista de la Cepal)

 

 

El mundo empresarial cambió de manera extraordinaria  en la última década. Están surgiendo nuevas multinacionales en países como Brasil, India, China, Sudáfrica y México, con lo que se altera rápidamente todo el tablero mundial de empresas.

 

En algunos sectores, como los del acero y el cemento, los líderes mundiales no son ya empresas de países desarrollados. Por ejemplo, en el 2006, el grupo indio Mittal asumió el control de su rival europea Arcelor para transformarse en líder del sector del acero, en tanto que en el sector del cemento, Cemex de México alcanzó a gigantes como Lafarge (francesa) y Holcim (suiza).

 

En el 2006, la compra de la empresa Inco, con base en Canadá, colocó al conglomerado minero brasileño Compañía Vale do Rio Doce (en adelante Vale) en la cúspide de las categorías internacionales, junto a las angloaustralianas bhp Billiton y Río Tinto.

 

En el 2007 y el 2008, el grupo indio Tata se adueñó de las joyas de la industria británica del acero y del automóvil, en tanto que en Asia, conglomerados surcoreanos como Samsung y lgo Posco son ahora pesos pesados mundiales, seguidos de cerca por empresas chinas de la próxima generación, como Huawei o Lenovo.

 

Los países de mercados emergentes no solo son lugar de destino del capital extranjero, sino que se han transformado con rapidez en inversores importantes en el exterior. Como receptores potenciales de la inversión mundial, en el 2008, China e India ocupan el primero y segundo lugar, seguidos de cerca por los Estados Unidos; estos dos países emergentes son así los lugares preferidos donde los empresarios de las grandes empresas planean invertir en el futuro.

 

Por primera vez en su historia, América Latina registró más de 100.000 millones de dólares en entradas de inversión extranjera directa (ied). También Brasil y México ocuparon lugares expectables (sexto y decimonoveno, respectivamente).

 

Como inversores, estos mismos países emergentes de primera línea viven un auge de sus propias corrientes de inversión directa en el exterior, las cuales en algunos casos superan las entradas de capital extranjero.

 

La ied en mercados emergentes por parte de empresas de otros países emergentes se triplicó entre 1995y el 2003, pasando de 15.000 millones de dólares a más de 45.000 millones de dólares.

 

En el mismo período, la inversión de esas empresas en países de la Ocde subió de 1.000 millones de dólares a 16.000 millones. En el 2005, de acuerdo con cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas de Comercio y Desarrollo (Unctad), la inversión directa de países emergentes en el extranjero llegó a la cifra sin precedentes de 133.000 millones de dólares, es decir, el 17% de las corrientes mundiales hacia el exterior

 

En el 2006, la ied (incluidas fusiones y adquisiciones) de las economías en desarrollo había alcanzado a 174.000 millones de dólares, un 14% del total mundial, lo que significó para esos países una participación de 13% (por valor de l,6 billones de dólares) en el acervo mundial de ied. Colocando estas cifras en contexto, diremos que en 1990 las economías emergentes representaban 8% del acervo total y 5% de las corrientes de este tipo de inversión.

 

Los países emergentes de Asia dominan este fenómeno (en el 2005 generaban más de 60% del acervo de ied de las economías emergentes), pero América Latina también se muestra dinámica en torno a esta nueva tendencia.

 

Según la Cepal, en el 2007 la inversión directa de Brasil en el exterior alcanzó a cerca de 35.000 millones de dólares y la de México a casi 24.000 millones. En el 2006, la inversión directa en el exterior de Brasil (28.000 millones de dólares) superó las entradas de ied en el país (19.000 millones de dólares). En el 2006, la ied

de multinacionales latinoamericanas alcanzó un récord de casi 42.000 millones de dólares (el doble que en el 2005 y el 2007), debido a importantes adquisiciones, incluida la de la australiana Rinker por Cemex por un valor de 14.000 millones de dólares.

 

Un corolario de esta tendencia es el auge de las corrientes de inversión Sur-Sur. Después de la asiática, la de América Latina es la mayor corriente de ied desde mercados emergentes, y ha estado encabezada por Argentina, Brasil y México. El número de empresas de economías emergentes en las clasificaciones mundiales aumenta junto con sus inversiones en el exterior: en 1990, solo unas pocas y felices multinacionales emergentes de países en desarrollo figuraban entre las Fortune 500; en el 2005 ya eran 47.

 

Una parte importante de la extraordinaria trayectoria de las multinacionales emergentes ha sido el surgimiento de multinacionales latinas de nivel mundial, de México, Brasil y, especialmente, de España. Hasta mediados de la década de 1970, España seguía siendo oficialmente un país en desarrollo de mercado emergente y figuraba como tal en el Banco Mundial y en la Corporación Financiera Internacional (cfi). De las calmas aguas en que se encontraban en esa época España y América Latina surgieron las multilatinas, empresas de países latinos de Europa

 

(…) Una serie de empresas de países latinoamericanos son ejemplos notables: en Argentina, por ejemplo, Arcor es actualmente líder mundial en la fabricación de golosinas y el primer exportador de confituras de Argentina, Brasil y Chile, con presencia en 117 países de los cinco continentes; los fabricantes de tuberías Tenaris tienen presencia en Argentina, Brasil, México y la República Bolivariana de Venezuela, al igual que en una serie de empresas de países latinoamericanos son ejemplos notables: en Argentina, por ejemplo, Arcor es actualmente líder mundial en la fabricación de golosinas y el primer exportador de confituras de Argentina, Brasil y Chile, con presencia en 117 países de los cinco continentes; los fabricantes de tuberías Tenaris tienen presencia en Argentina, Brasil, México y la República Bolivariana de Venezuela, al igual que encabezan el proceso de inversiones directas en el exterior: en el 2004, las empresas latinoamericanas en conjunto invirtieron 22.000 millones de dólares allende sus fronteras, lo que representó un salto de 500% respecto al año anterior.

 

El incremento más espectacular lo protagonizó Brasil. De acuerdo con datos de la Unctad, las empresas brasileñas invirtieron casi 10.000 millones de dólares fuera de su país en el 2004, en comparación con apenas 250 millones el año anterior. En el 2005, el total de inversión directa brasileña en el exterior llegó a más de 71.000 millones de dólares, superando con creces los 28.000 millones de dólares de México y los 22.000 millones de dólares de Argentina (y casi el mismo monto de Chile), con lo que Brasil se forjó la posición más sólida de América Latina en inversiones directas en el exterior: el país genera 40% del acervo total de inversiones directas de la región en el exterior. En el 2006, según datos de Cepal (2008), la inversión directa en el exterior de la región anotó un nuevo récord (42.000 millones de dólares) que duplicó los montos invertidos en el exterior tanto en el 2005 como en el 2007.

 

Una fuerza motriz fundamental de esta nueva ola de internacionalización ya no fue, como en décadas anteriores, solamente la presión competitiva en los mercados internos o los factores de atracción relacionados con la expansión y diversificación de las ventas, los mercados y las bases de producción. También es clave la dimensión financiera: todas estas empresas registraron aumentos de su capitalización de mercado y de su capacidad para acceder a los mercados de capital locales e internacionales a menores costos. Empresas como Cemex o Vale pueden ahora llegar a los mercados financieros en las mismas condiciones que sus competidores de la Ocde. La nueva ola de internacionalización también trajo consigo enormes aumentos de las ventas en el exterior

 

Sobre la base de la clasificación de la revista América Economía de las 100 principales empresas latinoamericanas, se calculó qué porcentaje de las ventas totales de las empresas correspondía a ventas en el exterior. Para las empresas peruanas y chilenas de la lista, las ventas en el exterior representaron en el 2005 no menos de 70% de sus ventas totales. Pero inclusive para países como Brasil y México, con muchas más empresas en la lista, los promedios eran impresionantes: en el caso de las empresas mexicanas, 47% de sus ventas totales se efectuaba en el exterior (sobre todo dirigidas a los Estados Unidos) y en el caso de sus contrapartes brasileñas, la cifra era de 39%.

 

El grueso de todas las exportaciones (75%) se vinculaba a la exportación de petróleo, gas y minerales, lo que no sorprende, en una región en que más de un tercio de sus exportaciones se relaciona con productos básicos.

 

Para entender este proceso es necesario tener en cuenta que el entorno en que evolucionaron las empresas mexicanas y brasileñas fue transformado por el ingreso masivo de fuertes competidores extranjeros en los últimos diez años (algunos de ellos españoles, como ya se vio).

 

En consecuencia, entre 1991 y el 2001 el perfil de las 500 empresas más importantes establecidas en América Latina cambió radicalmente. El número de empresas estatales disminuyó muchísimo, de 20% en 1991 a menos de 9% diez años después. En el mismo período, las empresas multinacionales extranjeras marcaron territorio ampliamente en la región: en 1991 representaban 27% de las 500 empresas más importantes y en el 2001 habían aumentado a 39%. La creciente competencia puso presión sobre los grupos nacionales, que tradicionalmente suministraban productos y servicios a sus mercados locales. Las empresas más dinámicas apuntaron a los mercados externos y se convirtieron en multilatinas. Algunas orientaron su expansión a determinadas zonas de América Latina, concentrándose en el Mercosur o en la zona andina. Otras emprendieron una estrategia continental y algunas inclusive saltaron a mercados emergentes de otros continentes, como África y Asia, o a países de la Ocde, en particular los Estados Unidos.

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