Bauhaus, el mayor
movimiento artístico del
siglo XX y sus 90 años

 

Las primeras décadas del  siglo XX estuvieron signadas por grandes revoluciones en lo social, la ciencia, y el Arte. En este contexto de modernidad industrial nace en 1919 en Weimar -250 km al suroeste de Berlín- Alemania, la escuela Bauhaus*, “casa de la construcción”.

 

En octubre se cerrará la exposición en Alemania que conmemora los 90 años de Bauhaus, la más influyente escuela de arquitectura y diseño del siglo XX. Este nuevo aniversario ha dado lugar a renovados debates sobre la Bauhaus. En Alemania el centro de arte Marin-Gropius-Bau, organizó la exposición bautizada Bauhaus, un modelo conceptual, con piezas prestadas por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa), el evento cubre los 14 años (1919-1933) de este movimiento de vanguardia, que influenció todos los espacios del arte, desde el dibujo al diseño, pasando por la arquitectura y la escenografía.

 

Aquella escuela dirigida por el arquitecto Walter Gropius, que en su inicio contaba con 200 estudiantes, de los cuales la mitad eran mujeres -una excepción para la época-,manifestaba en su manifiesto constitutivo abolir el muro de orgullo entre artistas y artesanos.

 

Levantando los preceptos de la unidad del arte y la técnica, la Bauhaus acogió al constructivismo, al expresionismo, al De Stijl o neoplasticismo holandés, al funcionalismo, al cubismo, al nuevo objetivismo e incluso al dadaísmo, entre otros movimientos o corrientes del arte y la arquitectura de la época.

 

Su contexto histórico-social fue el de la irrupción de "las masas" en el arte, antes patrimonio de elites, su democratización y socialización, la superación de la división entre "alta cultura " y "cultura popular", de ahí el propósito de unir arte con artesanía o la idea de Hannes Meyer -el suizo que sucedió a Gropius en la dirección de la escuela- de servir a las necesidades populares en lugar de las necesidades del lujo. Todo eso pasaba por idear y diseñar productos que fueran, a la vez, sencillos, duraderos y baratos, bien ideados con miras a mejorar la calidad de vida de la gente.

 

Para estos vanguardistas un objetivo fundamental era que el pintor, el arquitecto, no trabajaran más cada uno por su cuenta sino en una gran comunidad artística, explica  el especialista de arte Ulrike Bestgen.  “El camino utópico a transitar era el de volver a lograr la unidad de las bellas artes.  Se veía como origen de muchos errores y desvíos la separación entre Pintura, Escultura y Arquitectura, posterior al Renacimiento y que sin embargo en la Edad Media formaban una unidad. Se convocaba a unir esfuerzos en busca de la Construcción de la Obra de Arte Total. La cual se expresa en la obra de arquitectura”, sugería su manifiesto.

 

Por aquella institución pasaron entre otros grandes creadores, László Moholy-Nagy, Vasili Kandinski, Paul Klee y Chagal, estos ya eran conocidos artistas cuando la Bauhaus se inició, pero hasta allí llegaron como maestros e instructores, lo que contribuyó a darle jerarquía a aquel movimiento progresista.

 

Con apenas 14 años de existencia, el nazismo lo clausuró en 1933 con acusaciones de “bolchevismo cultura” o “promotores de un arte degenerado”. Luego de estos dramáticos acontecimientos los maestros y los alumnos se dispersaron por el mundo, lo que contribuyó a extender el mensaje de la Bauhaus.

 

La exposición “Bauhaus, un modelo conceptual”, que reúne a más de 1200 piezas en forma cronológica permite un seguimiento pormenorizado de la evolución y avatares de este movimiento del arte del siglo XX. Expresión artística que se ha convertido en el principal artículo de exportación de la cultura alemana y un objetivo destacado de las empresas del turismo, de la que se beneficia en gran escala el Berlín contemporáneo.  Ironía de la historia para un movimiento que quería ser "accesible a todos", las piezas que llevan hoy la marca 'Bauhaus' se venden a altísimos precios.

 

Para el pintor uruguayo Freddy Sorribas,  Bauhaus tiene la enorme importancia de haber removido conceptos sobre todo en arquitectura y diseño de objetos, llegando su influencia inclusive a los medios de transporte.

 

Sorribas agrega que; después de ser expulsados por el nazismo, en una segunda etapa aportaron excelentes insumo para el análisis de la creación en medio del capitalismo tardío (así lo conceptuaba Tomas Maldonado, director de la Bauhaus en EE.UU. y autor de la “Crítica de la razón informática”). Todo es contextual,  por lo tanto ese movimiento (Bauhaus) fue contemporáneo de la lógica matemática (la Escuela de Viena) etc. Como toda propuesta que acompaña el desarrollo científico-técnico de la humanidad fue también fuente de controversia y expresión en el arte de la lucha de ideas, que hoy se expresa con ferocidad entre arte y postmodernismo.

 

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*El nombre Bauhaus deriva de la unión de las palabras en alemán Bau, de la construcción y Haus, casa.

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