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Conflictividad
laboral
Enero-marzo 2005
Informe de coyuntura de la Universidad Católica
del Uruguay
En el mes de marzo asumió
el nuevo gobierno y comenzaron a concretarse las medidas que había
anunciado en materia de política laboral en los meses de enero y
febrero.
Las medidas en materia laboral
Por decreto del 7 de marzo se convocaron: los Consejos de Salarios a
partir del 2 de mayo; el Consejo Superior Tripartito para recalificar
los grupos de actividad actualmente vigentes y proyectar modificaciones
a la Ley de Consejos de Salarios; y el Consejo Superior Rural con
iguales cometidos. Para la tarea de clasificación de los grupos de
actividad se marcó como fecha límite para su finalización el 15 de
abril.
Por otro decreto de igual fecha se convocó a una Comisión bipartita para
los funcionarios públicos a fin de contar con un marco adecuado que les
permita negociar salarios y demás condiciones relativas a la prestación
de la función pública.
Con distintos grados de preferencia tanto las organizaciones
empresariales como los sindicatos, aceptaron integrar los distintos
órganos. Sin embargo, integrados los mismos, comenzaron a surgir las
primeras discrepancias, que indican visiones diversas difíciles de
compatibilizar.
En el Consejo Superior tripartito el Ministerio de Trabajo presentó a
discusión una propuesta con 16 sectores de actividad, que fue bien vista
por los sindicatos pero no aceptada por el sector empresarial. La
actitud empresarial fue entendida por los sindicatos como una dilación.
Sin embargo, tras largas jornadas de debate, prácticamente se llegó a un
acuerdo, con la creación de 20 grupos de actividad, quedando solamente
pendiente algunas actividades puntuales, (las agencias de publicidad, el
transporte de bebidas, las agencias de loterías y quinielas y las redes
de pago y cobranza) que el Poder Ejecutivo distribuirá en los grupos
creados al momento de dictar el decreto correspondiente.
En el Consejo Rural los representantes del gobierno no llevaron una
propuesta. La misma surgió de las organizaciones empresariales que
presentaron 11 grupos de actividad, cosa totalmente rechazada por los
sindicatos que aspiraban un ámbito único. Aquí, el gobierno se tomó un
espacio para crear una propuesta de alternativa, pero las diferencias
entre las partes, sobre todo de concepciones, hacían prever un espinoso
camino a transitar. Sin embargo se logró consenso con la conformación de
tres grupos y el mantenimiento del Consejo con carácter consultivo,
aunque el PIT-CNT se reservó el derecho de seguir bregando por la
incorporación del sector forestal dentro de la cadena productiva de la
madera.
En la Comisión Bipartita de los funcionarios públicos el gobierno señaló
una metodología de trabajo en 3 grupos a) Administración Central y el
Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay b) los entes (menos los
bancos) y c) los organismos del 220 de la Constitución. Los sindicatos
del Poder Judicial y de las Intendencias reclamaron tener también su
ámbito. El tema está aún en debate.
Pero más difícil parecer ser el tema salarial, mientras los sindicatos
presentan plataformas puntuales con recuperación de su salario perdido,
el gobierno anuncia que no habrá salariazo y que estudia la posibilidad
de aplicar mecanismos de ajuste selectivos orientados a dar más a los
que ganan menos.
Mientas todos estos temas se discuten, los conflictos han sido muy
pocos. Descendió
la conflictividad laboral
En lo que va del año se registraron 18 conflictos con
interrupción de actividades, una de las cifras más bajas
relevadas en los últimos diez años.
Esto
implicó una reducción importante en el índice de conflictividad
tanto global como sectorial -es decir considerando la
conflictividad total incluidos los paros generales o solamente
los sectoriales-. Con relación al primer trimestre del año
pasado la conflictividad se redujo un 75% tal como se observa en
el gráfico 1. Si comparamos las cifras del 2005 con las del 2000
y las de 1995, años también de asunción de nuevos gobiernos, se
repite el descenso: con respecto al 2000 se contrajo un 28% y
con respecto a 1995 un 78% (Gráfico 1).
El hecho diferente
que podría explicar estas cifras es que a partir del 1 de marzo
asume por primera vez en el país un gobierno de izquierda,
partido al que adhieren la mayoría de los dirigentes sindicales
del país. Además como se detalla en el contexto se están
reinstalando los consejos de salarios, hecho que por un lado
recibe el apoyo de los trabajadores –fue una larga
reivindicación durante todos estos años- y por otro requiere de
tiempo y energías, todo lo que podría explicar la menor cantidad
de conflictos.
Por los 18
conflictos del trimestre se perdieron 20.165 jornadas
laborables, involucrándose en los mismos 18.256 trabajadores.
La conflictividad fue casi
exclusivamente privada
El sector privado representó más del 91% de la conflictividad
del trimestre, siendo la rama más conflictiva el transporte
urbano de pasajeros (48%)
(Gráfico
2). De todas formas esta cifra debe enmarcarse en los bajos
guarismos ya mencionados. En el transporte sólo se registró un
paro en el mes de febrero, aunque el mismo fue de 24 horas, por
el fallecimiento de un guarda
de Cutcsa en una rapiña.
Se destacaron además un paro en
la empresa Caputto por modificaciones en la forma de pago y un
paro en el Casmu por atraso en los pagos (Gráfico 2, agric. y
salud). Dentro de la industria manufacturera (11%) se destacó un
paro con ocupación en la empresa Brignoni por atraso en los
pagos y riesgo de cierre. Se levantó el conflicto, aunque no la
ocupación, al llegar a fin de mes y darse por despedidos los
trabajadores.
En el sector público hubo paros
puntuales en algunas intendencias (salvavidas de Rocha y
talleres de la Intendencia de Artigas ambos por atraso en los
pagos) y un paro en el Correo también por problemas salariales.
Esto representó en conjunto el 8% de la conflictividad del
trimestre (Gráfico 2).
Mejores condiciones de trabajo y
salarios fueron las principales causas de la conflictividad
En la primera causa (47%) se enmarca el paro de transporte ya
mencionado donde mejorar las medidas de seguridad fue la
reivindicación principal. El
gremio
del transporte, la UNOTT, está desarrollando una estrategia
novedosa: han ido a conversar con los presos de las distintas
cárceles para charlar de estos temas.
Dentro de salarios (42%) se
encuentran los paros ya mencionados en el punto anterior, la
mayoría de los cuales se debieron a reclamos de haberes
atrasados.
Algunas
reflexiones
Tal como era esperable las relaciones laborales tuvieron un
cambio sustancial con respecto a la ultima década y media. El
centro de la ruptura es la decidida promoción de la negociación
colectiva que realiza el Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social. Todo indica que este año marcará la apertura de un nuevo
período donde los actores sociales tendrán una participación muy
superior en los temas laborales.
El centro de la polémica hasta el presente ha sido –como
habitualmente ocurre cuando se inicia un período nuevo- la
determinación de las “reglas de juego”. En este caso, el centro
de la discusión fue la definición de los ámbitos en que se
desarrollará la negociación. En los tres ámbitos definidos los
cambio son muy significativos.
Para el sector público, la novedad es absoluta, pues
anteriormente solo existía negociación formal en las empresas
públicas. En la administración central las reuniones del
gobierno y los gremios eran meramente informativas. A partir de
este momento se crean tres ámbitos formales, que reúnen la
totalidad del sector. También es absolutamente nueva la
negociación salarial en el sector rural.
En la actividad privada, el gran cambio es que se reduce a menos
de la mitad el número de Consejos que existió desde la década
del cuarenta. Hubo apoyo sindical y oposición empresarial,
aunque finalmente se logró consenso en conformar 20 Consejos. Su
conformación reúne actividades en algunos casos muy diferentes.
Sin duda es una experiencia nueva, que no tiene antecedentes en
el país.
Además de los ámbitos de negociación, se anuncia la creación de
una comisión para discutir una ley de negociación colectiva, que
sustituya la muy antigua ley de 1943, que ha sido el respaldo
jurídico de la negociación colectiva hasta el presente. Aunque
no hubo avances se anunciaron cambios importantes.
Las discusiones no han abordado el contenido de los posibles
acuerdos, tanto a nivel público como privado. Y en este aspecto
parecen existir diferencias entre las aspiraciones sindicales y
el gobierno. Este afirmó que no habrá un salariazo sino subas en
algunos sectores concretos y que la recuperación salarial
general comenzará el año siguiente. Por su parte, algunos
dirigentes sindicales han expresado aspiraciones muy superiores.
En el sector privado no se han conocido definiciones sobre la
existencia de una pauta de negociación como ocurrió en la
segunda mitad de la década del ochenta. Si esta fuera la
situación, la alternativa sindical es desarrollar presiones para
lograr crecimientos salariales, lo que obviamente también puede
ocurrir existiendo una pauta. En distintos momentos se mencionó
la posibilidad de un acuerdo nacional marco, dentro del cual se
ubiquen las resoluciones de los Consejos. Si se lograra un
acuerdo de este tipo, la negociación tendría senderos más
previsibles. Pero no se han conocidos avances en el mismo.
Parece claro que todavía quedan muchas interrogantes en cada uno
de los niveles de negociación y las aspiraciones de los diversos
actores parecen ser diferentes. Por ello, los acuerdos logrados,
no permiten afirmar que no se producirán conflictos, aunque ésta
es la aspiración de todas las partes.
LA
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