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DOCUMENTO
DE ARGENTINA-BRASIL El pasado jueves 16 de octubre de 2003 los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner, y de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, firmaron el documento Consenso de Buenos Aires, donde se comprometen a actuar en conjunto para "garantizar a todos los ciudadanos el pleno goce de sus derechos y libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo, en un marco de libertad y justicia social acorde con los valores, propósitos y objetivos establecidos en la Cumbre del Milenio". La ONDA digital publica el texto completo. Néstor
Kirchner Luiz
Inácio Lula da Silva 1.1.
Nosotros, los Presidentes de la República
Argentina, Néstor Kirchner, y de la República Federativa del
Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, convencidos de que el
bienestar de los pueblos constituye el objetivo prioritario de
ambos gobiernos, reafirmamos nuestra voluntad de intensificar la
cooperación bilateral y regional para garantizar a todos los
ciudadanos el pleno goce de sus derechos y libertades
fundamentales, incluido el derecho al desarrollo, en un marco de
libertad y justicia social acorde con los valores, propósitos y
objetivos establecidos en la Cumbre del Milenio. 2.
2.
Destacamos la trascendencia que la consolidación de la
democracia política posee para nuestra región así como nuestro
común propósito de fortalecerla, asumiendo la responsabilidad
histórica que nos concierne en relación con el combate a la
pobreza y la desigualdad, el desempleo, el hambre, el
analfabetismo y la enfermedad, que configuran una pérdida
efectiva de autonomía y dignidad de las personas, obstaculizando
gravemente el ejercicio pleno de la ciudadanía. 3.
3.
Convenimos en impulsar decididamente en el proceso de
integración regional la participación activa de la sociedad
civil, fortaleciendo los órganos existentes, así como las
iniciativas que contribuyan a la complementación, la
asociatividad y el diálogo amplio y plural. 4.4.
Manifestamos nuestra convicción de que, en un contexto
mundial signado por la aceleración de un proceso de globalización
que ha ampliado el horizonte de las posibilidades humanas pero
que, paralelamente, ha generado inéditas modalidades de
concentración económica, nuestras naciones deben definir su
futuro en el marco de una agenda que responda a las necesidades,
posibilidades y desafíos que singularizan a nuestros países en
el comienzo del siglo XXI. 5.5.
Nos comprometemos a instrumentar políticas públicas que
apuntalen el crecimiento sostenido y la distribución equitativa
de sus beneficios, propiciando ordenamientos tributarios y
fiscales más justos. 6.6.
Tenemos la certeza de que el flagelo de la pobreza no se
resuelve con planes asistenciales. Aún cuando éstos constituyan
un paliativo obligado hasta la efectiva solución del problema, no
deben tender a cristalizar una sociedad dividida entre quienes
tienen trabajo y quienes son asistidos. Por ello, nos proponemos
impulsar todas las acciones necesarias para disminuir las elevadas
tasas de desocupación que castigan a nuestras sociedades,
generando condiciones propicias para el desarrollo de los negocios
y la inversión productiva. 7.7.
Somos conscientes del papel estratégico que nuestros
Estados deben desempeñar y redoblaremos los esfuerzos tendientes
a fortalecer sus instituciones, profesionalizar a la administración
pública, mejorar su capacidad de respuesta, incrementar su
eficacia y asegurar una mayor transparencia en los procesos de
toma de decisiones. 8.8.
Reconocemos que nuestra común aspiración al desarrollo
implica otorgar una absoluta prioridad a la educación como
herramienta de inclusión social, en tanto su capacidad
integradora y equiparadora no ha sido superada por ninguna otra
política social. En tal sentido, a través de la política
educativa, nuestros gobiernos procurarán garantizar a todos los
ciudadanos la adquisición de capacidades de aprendizaje que les
permitan desarrollarse a lo largo de su vida, en una sociedad
cambiante que requiere la actualización constante de destrezas y
habilidades. 9.9.
Reafirmamos
nuestro compromiso para construir una sociedad de la información
orientada por los objetivos de inclusión social, de erradicación
del hambre y de la pobreza, de la mejora de la salud y la educación,
así como de alcance de un desarrollo económico y social
equilibrado. 10.10.Sabemos
que la revolución informática trae novedosas oportunidades de
participación y de acceso al conocimiento, pero presenta inéditos
peligros de exclusión, generando una brecha tecnológica entre
nuestras naciones y los países altamente industrializados. En
este marco, nuestros pueblos deben incorporarse al mundo digital,
por lo que nos proponemos desarrollar la infraestructura
necesaria, de manera tal que todos los ciudadanos y las empresas,
especialmente las pequeñas, estén en condiciones de participar
activamente de las ventajas que ofrece la sociedad de la información. 11.11.Redoblaremos
los esfuerzos para que nuestras universidades e institutos de
ciencia y tecnología multipliquen y potencien sus vínculos, con
el fin de generar un polo científico tecnológico regional que
profundice las investigaciones básica y aplicada, con criterios
de sostenibilidad y equidad social. 12.12.Consideramos
que muchos de los problemas que hoy nos aquejan reconocen una base
en los fuertes desequilibrios y desigualdades regionales
existentes en el ámbito de nuestras naciones. Por lo tanto, nos
proponemos instrumentar políticas de desarrollo regional que
contemplen y respeten la diversidad del territorio. 13.13.Reafirmamos
nuestra convicción de que el trabajo decente, tal como es
concebido por la OIT, es el instrumento más efectivo de promoción
de las condiciones de vida de nuestros pueblos y de su participación
en los frutos del progreso material y humano. Auspiciamos la próxima
Conferencia Regional de Empleo del Mercosur en marzo de 2004 y
deseamos que de sus resultados surjan líneas de acción que nos
permitan ir alcanzando en nuestras comunidades niveles
satisfactorios de cohesión social y dignidad del trabajador y su
familia. 14.14. Reiteramos nuestra adhesión
a los principios consagrados en la Declaración de Río sobre
Medio Ambiente y Desarrollo y a los programas de acción
establecidos por la Agenda 21 adoptada por la Conferencia das
Naciones Unidas sobre Medio Ambiente e Desarrollo y en el Plan de
Implementación adoptado por la Cumbre sobre Desarrollo
Sustentable. Expresamos
nuestra firme intención de cooperar y coordinar acciones con
vistas a la promoción de los objetivos consagrados en los
acuerdos multilaterales ambientales, tales como la Convención de
las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y su Protocolo de
Kioto y la Convención sobre Diversidad Biológica, entre otros. Continuaremos
aunando esfuerzos en la búsqueda de soluciones sustentables para
la gestión integrada de los recursos hídricos compartidos, con
la intención de propiciar el desarrollo sustentable de nuestras
poblaciones. 15.15.Ratificamos
nuestra profunda convicción de que el Mercosur no es sólo un
bloque comercial sino que constituye un espacio catalizador de
valores, tradiciones y futuro compartido. De tal modo, nuestros
gobiernos se encuentran trabajando para fortalecerlo a través del
perfeccionamiento de sus instituciones en los aspectos comerciales
y políticos y de la incorporación de nuevos países. 16.16.Entendemos
que la integración regional constituye una opción estratégica
para fortalecer la inserción de nuestros países en el mundo,
aumentando su capacidad de negociación. Una mayor autonomía de
decisión nos permitirá hacer frente más eficazmente a los
movimientos desestabilizadores del capital financiero especulativo
y a los intereses contrapuestos de los bloques más desarrollados,
amplificando nuestra voz en los diversos foros y organismos
multilaterales. En este sentido, destacamos que la integración
sudamericana debe ser promovida en el interés de todos, teniendo
por objetivo la conformación de un modelo de desarrollo en el
cual se asocien el crecimiento, la justicia social y la dignidad
de los ciudadanos. 17.17.Reafirmamos nuestro deseo de continuar con las negociaciones
de la Ronda de Doha en bases equilibradas y con reales
perspectivas de éxito, en particular en el capítulo agrícola,
superando la falta de resultados concretos en Cancún. Reafirmamos
nuestro firme compromiso con los objetivos de la Agenda de Doha e
instamos a los países desarrollados a cooperar de manera efectiva
para su realización, de modo de consolidar un sistema
multilateral de comercio abierto, sin distorsiones y no
discriminatorio. Declaramos, asimismo, nuestra intención de
generar nuevas alianzas y estrategias conjuntas con otros países
con los cuales compartimos intereses y preocupaciones semejantes. 18.18.Reiteramos
nuestro compromiso con una continuada y estrecha coordinación de
posiciones en la búsqueda de acuerdos equilibrados, que
incrementen las relaciones del Mercosur con los demás socios, en
particular la Comunidad Andina, con el objetivo de mayor
prosperidad para todos. Coincidimos
en la disposición de continuar participando desde el Mercosur en
las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA), con el objetivo de alcanzar un acuerdo equilibrado que
respete los intereses disímiles de los participantes y dote al
proceso de la flexibilidad necesaria para permitir que la
negociación se desarrolle conforme a la situación de cada uno de
los países y bloques
involucrados. Para ello, coincidimos en reafirmar la propuesta de
formato metodológico presentada por el Mercosur, por considerar
que la misma constituye una alternativa realista que permitirá
alcanzar un acuerdo satisfactorio en enero de 2005. 19.19.Expresamos
que la administración de la deuda pública debe tener como
horizonte la creación de riqueza y de puestos de trabajo, la
protección al ahorro, la reducción de la pobreza, el fomento de
la educación y la salud y la posibilidad de mantener políticas
sostenibles de desarrollo económico y social. 20.20.Enfatizamos
nuestro compromiso histórico con el fortalecimiento de un orden
multilateral fundado en la igualdad soberana de todos los Estados
y rechazamos todo ejercicio de poder unilateral incompatible con
los principios y propósitos consagrados por la Organización de
las Naciones Unidas. 21.21.Entendemos
que el multilateralismo y el respeto a las normas y principios del
derecho internacional deben permanecer en primer plano en todos
los esfuerzos relacionados con la seguridad internacional y,
particularmente, con relación a los objetivos de desarme y no
proliferación. Reafirmamos
el papel central de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad
en las relaciones internacionales como el principal instrumento
universal para el mantenimiento de la paz y de la seguridad
internacionales, y la promoción del desarrollo económico y
social de forma sustentable. Subrayamos la necesidad de la
estricta observancia de la Carta de la ONU y de los principios y
normas universalmente reconocidos del derecho internacional por
todos los miembros de la comunidad internacional. Reafirmamos
la necesidad de combatir las amenazas a la paz y a la seguridad
internacional y el terrorismo, en conformidad con la Carta de las
Naciones Unidas y con los instrumentos jurídicos de que son
partes Argentina y Brasil. 22.22.Afirmamos nuestra voluntad de trabajar conjuntamente para la concreción del presente consenso y hacemos extensiva nuestra convocatoria a todos los países latinoamericanos para alcanzar así una sociedad más justa, equitativa y solidaria, que fortalezca la democracia en la región. LA ONDA® DIGITAL |
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