Cortes de ruta sobre el Río Uruguay
Comienza a ser necesario cuantificar los
impactos indirectos de esta realidad

Informe del Equipo de Investigación del
Instituto Cuesta Duarte
Febrero 2007

En diciembre de 2005 los argentinos comenzaron realizando cortes esporádicos de ruta en los puentes que unen Argentina y Uruguay, que luego se fueron extendiendo. El objetivo de la medida era detener la construcción de las plantas procesadoras de celulosa. Esto coincidió con el inicio de la temporada veraniega y tuvo numerosos impactos sobre nuestro país. El hecho volvió a repetirse en la temporada 2006-2007. El puente de Fray Bentos lleva a fines de febrero 2007 cien días ininterrumpido cortado con el agravante que este año muchas veces la medida se ha extendido a los otros dos puentes, quedando totalmente cortada la frontera terrestre con Argentina.

 

Los impactos económicos son difíciles de cuantificar en su totalidad, primero porque existen un conjunto de efectos indirectos como la pérdida de puestos de trabajo, tal vez la dimensión más importante del problema, muy difíciles de medir, y segundo porque la información estadística no está actualizada en todos los casos. Más allá de ello se brindan aquí algunas cifras que ilustran la magnitud de dichos impactos.

 

1. Transporte de carga

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay estima que por esas vías circulan más de 900.000 toneladas de mercaderías por año, no exclusivamente entre Argentina y Uruguay sino que también por los puentes Fray Bentos-Puerto Unzué y Paysandú-Colón pasan bienes desde y hacia  Bolivia, Paraguay y Chile.

 

Por esos puntos fronterizos circula el 70% de la flota uruguaya y el 90% de la cual (es decir más de la mitad del total de la flota del país) estuvo paralizada como consecuencia de los cortes. Dado que el costo de un camión que esté parado es de 200 dólares por día y llegaron a existir hasta 300 camiones varados por día con productos perecederos, el costo alcanza los 60.000 dólares diarios; y se estima que la pérdida por este motivo alcanzó los 6 millones de dólares en el 2005-2006.

 

Para tener una idea de la magnitud del problema es interesante analizar también las cifras de las toneladas transportadas por carretera en el año 2005. En el cuadro siguiente se observa que del transporte total por carretera el 39% de las toneladas transportadas anualmente pasan por Fray Bentos (el 35%) y Paysandú (4%) y si se cuantifican en dólares la proporción se eleva.

 

 

Vinculado al transporte de carga, además de los efectos mencionados existen otros, mucho más difíciles de cuantificar que son los costos que implica para una industria no disponer de insumos para realizar su producción. A modo de ejemplo se pueden citar las dificultades enfrentadas por las curtiembres uruguayas a consecuencia del bloqueo de importaciones de productos químicos chilenos.

 

2. Turismo

Si se comparan los datos de enero-abril 2006 con los datos enero-abril de 2005[i] se observa que el número de visitantes extranjeros ingresados al país disminuyó un 10%. Si esa cifra se desagrega por nacionalidades se observa que la contracción se produce únicamente en el caso de visitantes argentinos (-17%) y si a su vez la cifra se desagrega por punto de ingreso al país se observa que la contracción más importante se verifica por Fray Bentos (el total cayó 72%).

 

A su vez si se desagrega la información mes a mes (cuadro siguiente) se observa que a medida que los cortes se extienden la contracción es cada vez mayor. Mientras que en diciembre 2005 entraron por Fray Bentos un 27% menos de visitantes que en diciembre de 2005, en enero la contracción respecto a un año atrás fue del 53% y en febrero del  90%.

Todavía no están cerrados los datos de la temporada 2007 pero se pueden ilustrar los efectos con las cifras de enero.

 

En enero de 2007 se vuelve a verificar una caída de turistas argentinos respecto al mismo mes del año anterior del orden del 20%. Obviamente es nula por el puente de Fray Bentos.  Las cifras de la primer quincena de febrero muestran exactamente lo mismo.

 

En síntesis, a partir de los cortes en los puentes el número de turistas argentinos en nuestro país disminuye radicalmente

Si bien es cierto que en 2005-2006 la competitividad de Uruguay respecto a Argentina empeoró, es decir que Uruguay estaba “caro” para los argentinos[i], la consultora Tea Deloitte y Touch estimó que ello jugó un papel secundario en la contracción del turismo y que la misma se explicó básicamente por los cortes de ruta. Varios trabajos argumentan que el tipo de cambio real no es el principal factor que juega en la decisión de los argentinos de venir a nuestro país sino que pesa más la evolución de sus ingresos. El crecimiento sostenido del PBI en Argentina fomentaría la decisión de hacer turismo en Uruguay y esto no ocurrió. De hecho en 2005 se verificó una mayor salida de argentinos al exterior en el primer semestre del año (el número de salidas por el aeropuerto de Ezeiza aumentó un 5%), y si los argentinos viajan más sería esperable que en mayor número eligieran como destino turístico a Uruguay[ii].

 

Las cifras de la temporada 2007 vuelven a confirmar el impacto negativo que tienen sobre la actividad turística las medidas de corte. En este año, ¿es posible explicar esta reducción por factores ajenos a los cortes de puentes? La respuesta terminante es NO. La competitividad con argentina no ha variado con respecto al  año anterior – de hecho, tuvo una leve mejora producto de la estabilidad cambiaria en ambos países y de una inflación mayor en argentina –, otros destinos turísticos  regionales  alternativos a Uruguay se encarecieron en términos relativos (turismo de playa en Brasil)  y la economía argentina continuó expandiéndose a una tasa elevada, por lo que bajo iguales condiciones que las del año pasado era de esperar un aumento significativo del turismo argentino.  La única explicación plausible a la reducción del mismo es la agudización del conflicto, con la carga de incertidumbre que agrega el hecho de que en esta ocasión se han llegado a cortar todos los puentes por lo que los argentinos no podían tener la certeza que, aún recorriendo más kilómetros, iban a poder ingresar a Uruguay o regresar a su país sin enfrentarse con la realidad de los piquetes en los puentes.

 

Declaraciones de Hector Araujo, presidente del Centro de Hoteles, confirman esta hipótesis, cuando afirma que en ese período se registraron miles de cancelaciones de reservas realizadas previamente en hoteles uruguayos, como consecuencia los cortes de ruta y por todo el clima de conflicto vivido en el país, ya que “quien viene de vacaciones quiere paz”.

 

Los visitantes ingresados a Uruguay en la temporada 2006 gastaron en promedio 49 dólares por persona por día (Ministerio de Turismo). Si se multiplica esta cifra por la reducción registrada del número de turistas, por el tiempo promedio de estadía de cada uno, se tiene idea de la magnitud de pérdida de divisas por este motivo. Teniendo en cuenta además que era esperable que el número de turistas aumentara las pérdidas son mayores aún.

 

Por su parte las empresas de transporte de pasajeros tuvieron que soportar grandes costos no sólo por menor venta de pasajes sino porque en muchos casos hicieron los viajes igual pero cruzando por Salto, lo que implica 437 kilómetros y seis horas más de viaje. Estiman que esto tiene un costo adicional de 500 dólares por viaje, y además del costo económico perjudica la imagen de las empresas porque “a los pasajeros les molesta mucho esta situación”[iii].

 

3. Empleo

Los impactos en el empleo son tal vez la cuantificación más difícil de realizar, aunque es posible hacer algunas consideraciones.

 

Las medidas adoptadas por los argentinos impactan directamente sobre la actividad de los comercios, hoteles, restaurantes, telecentros de Antel, despachantes de aduana, transporte de pasajeros, transporte de carga, changadores, etc. y por lo tanto afectan el empleo en estos sectores. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores establecimientos comerciales de diferentes rubros enviaron a sus trabajadores a seguro de paro e incluso cerraron sus puertas, como consecuencia de los cortes de ruta.

 

Es indudable que existe un perjuicio particularmente importante para el departamento de Río Negro en general y para la ciudad de Fray Bentos en particular. Si se analizan las cifras de trabajadores en el seguro de paro para este departamento se observa que el número aumenta de manera importante mientras los puentes están cortados. Si bien puede haber algún componente estacional sin duda las cifras corroboran el fuerte impacto en el empleo que han tenido estas medidas.


 

En noviembre y diciembre de 2006 nuevamente el número de trabajadores amparados en el seguro de paro vuelve a aumentar en Fray Bentos siendo respectivamente 225 y 304.

 

Estas cifras ilustran tan solo los impactos directos en la ciudad más próxima al puente cortado durante mayor tiempo, pero sin duda, tal como fuera mencionado en los puntos anteriores, los impactos sobre el empleo son mucho mayores dado el conjunto de actividades afectadas.

 

Debería estimarse la pérdida de puestos de trabajo vinculadas al transporte terrestre de pasajeros, al internacional de carga y todo el impacto empleo en el sector de servicios vinculados al turismo (comercios, restoranes y hoteles).

 

Algunas consideraciones adicionales

El conflicto no afecta el nivel de actividad y el empleo exclusivamente a través de su impacto sobre los sectores directamente involucrados (transporte, turismo). Como se mencionó, afecta directamente la competitividad de la economía uruguaya al hacer más engorroso y costoso el ingreso de insumos imprescindibles para distintas ramas de actividad y al incrementar los costos asociados al comercio regional.  Exportar e Importar desde Chile, Paraguay y , obviamente, Argentina se convierte en una Odisea, y si bien los camiones finalmente “pasan” – argumento esgrimido desde la vecina orilla –  no siempre  lo hacen en tiempo y forma, y generalmente implica un plus de costos que afecta la actividad de comercio internacional.

 

Uruguay es un país pequeño, conectado al mundo a través de sus puertos – en especial Montevideo –  y sus fronteras terrestres con Argentina y Brasil. Es un país que depende crucialmente de su capacidad de comerciar sin trabas y de permitir la circulación de personas con sus vecinos.  Por esta razón, la situación conflictiva debe ser caracterizada como un bloqueo parcial de la actividad económica del país, puesto que afecta una de las principales vías de comunicación hacia el exterior, no solo con argentina, sino también con otros países de la región cuyo comercio con Uruguay se procesa a través de la frontera con Argentina.

 

A esta situación debe agregarse el impacto indirecto.  El conflicto se agudizó y eso ha provocado un grado de enfrentamiento que va más allá de lo racional, lo cual genera trabas de otra índole al ingreso de turistas argentinos. En muchos casos, el argentino que decide veranear en Uruguay es visualizado como un “traidor”.  Si alguna duda cabía,  los actos frente a la terminal de Buquebus se encargaron de eliminarla. 

 

Adicionalmente, y lo que quizás resulte más grave,  esta situación ubica a Uruguay en el mundo como una zona conflictiva.  ¿Que certezas puede tener un inversor que desee instalarse en el país?. ¿Construir más hoteles para qué turistas? ¿Más casas y apartamentos de veraneo para qué mercado?  ¿Una fábrica cerca del río Uruguay para enfrentarse a la posibilidad de reacciones de todo tipo desde la vecina orilla?. El conflicto para Argentina es acotado – apenas si se da en una pequeña franja de su extensa frontera, y con un país que tiene una participación menor en su comercio internacional y en su flujo turístico  –, para Uruguay es determinante.

 

A nadie le puede extrañar que frente a esta situación en la sociedad uruguaya comience a imperar un deseo de lograr su desarrollo a partir de relaciones económicas fuera de la región.  Este deseo puede no apoyarse en bases conceptuales sólidas, pero sin duda se origina en la impotencia de un daño ocasionado que no parece perturbar la mente de los gobernantes argentinos. Sus vecinos, y en particular el gobierno  argentino, no muestran preocupación del daño que genera un conflicto que para ellos tiene consecuencias económicas menores, pero que tiene un impacto aún inmensurable para Uruguay.  Argentina – a veces con declaraciones que se entrometen en la vida política interna – exige una lealtad con el MERCOSUR a Uruguay, mientras que le niega las herramientas básicas que Uruguay requiere para que la integración regional constituya un mecanismo idóneo para su desarrollo económico y social.  El MERCOSUR es la mejor estrategia que tiene el país, pero las reglas de juego no pueden validar el bloqueo económico como mecanismo de protesta, más cuando ese bloqueo abarca una porción muy significativa de las fronteras del país con el resto del mundo.

 

Y la asimetría es evidente: si el bloqueo fuera a la inversa – uruguayos bloqueando los puentes – además de suicida, sería una medida casi inocua para Argentina…el bloqueo argentino genera un impacto económico sumamente importante para nuestro país.

 

En este marco, las estimaciones del gobierno uruguayo sobre el impacto de los cortes parecen razonables, siempre y cuando se tomen en cuenta únicamente los costos directos. A fines de marzo de 2006 el gobierno estimaba que los cortes de ruta provocaron en Uruguay pérdidas por 400 millones de dólares lo que equivale al 2.3% del PBI anual del país. Esas cifras deben ser sin duda actualizadas.  Y, dada la extensión en el tiempo del conflicto y el hecho que no se avizora una pronta resolución,  comienza a ser necesario cuantificar los impactos indirectos de esta realidad.

 

[i] Es importante considerar hasta abril porque la semana de turismo en 2005 fue en marzo mientras que en el 2006 fue en abril.

[ii] La competitividad se mide por el Tipo de Cambio Real  bilateral que  surge de comparar los precios de  los principales socios comerciales de Uruguay, en este caso Argentina, expresados en dólares, con los precios uruguayos, también en dólares. Si los precios en dólares del país aumentan, los compradores externos encontrarán más caros nuestros productos, ante lo cual tendrán menos incentivos para comprarlos; esta situación sería reflejada por una caída del TCR. En el primer semestre de 2006 Uruguay perdió competitividad respecto a Argentina (-0.6%) .
 [iii] Declaraciones en Radio el Espectador 17/10/06
[iv] Diario El Observador 13/10/06

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