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Discurso de la Sra. Nora Castro presidenta
de la Cámara de Diputados, el 15 de febrero
de 2005 en la apertura de una nueva
legislatura
Autoridades nacionales
presentes; señoras y señores Embajadores de los países amigos;
representantes de los Parlamentos de la región; representantes de los
organismos internacionales; nuestros invitados especiales: compañero
Jorge Brovetto, Presidente del Frente Amplio; compañera Lily Lerena de
Seregni; compañera Elisa Dellepiane de Michelini; compañera Jorgelina
Martínez; en representación del querido Pepe D'Elía, su hija Lídice
D'Elía; señor Rector de la Universidad de la República, Rafael Guarga;
profesor Rodolfo Gambini; entrañable compañero Daniel Viglietti;
colegas, compañeros y compañeras integrantes de esta Cámara; mi familia
biológica y mi familia por afecto; señores y señoras presentes y
oyentes: en primer lugar, quiero agradecer profundamente a la ciudadanía
que el 31 de octubre pasado dio su aprobación para que una fuerza de
cambio con una propuesta concreta pueda ser hoy también además de
Gobierno Nacional a partir del 1° de marzo la mayoría parlamentaria. En
segundo término, quiero agradecer a todos ustedes por lo que se ha dicho
y por la confianza manifestada.
Fundamentalmente, quiero ratificar la totalidad de los nombres a los que
se ha aludido en esta sesión porque soy de las que piensan que todos y
todas, que cada uno de nosotros, somos producto de una acumulación, de
un trabajo social y de una herencia histórica, cultural, política y de
peleas, por lo que ninguno de nosotros es pura y exclusivamente por sí
mismo, sino que somos producto de esas herencias. Reconociendo esos
múltiples aportes, quiero, no sé si incorporar uno más, pero sí
simbolizar en alguien más que hoy no está aquí con nosotros físicamente,
pero es uno de esos seres de quien aprendí profundamente, tanto en la
vida social como en la política, sobre todo lecciones de vida: me
refiero a Graciela "La Negrita" Aramburu. La mayoría de ustedes quizás
no sepan quién era.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——Graciela "La Negrita" Aramburu era una cañera del norte que murió el 5
de febrero de 2000, una madre ejemplar, una luchadora como tantas otras
de este pueblo, que cuando había caña para cortar salió a cortar caña y
cuando se terminó y no hubo trabajo, salió a descolar cebolla para
mantener a sus hijos biológicos y a los que adoptaba para seguir
peleándole a la vida.
Terminado este pequeño preámbulo y sabiendo que dentro de pocos minutos
se constituirá la Asamblea General para instalar la XLVI Legislatura,
muchos se preguntarán cómo se inserta la política parlamentaria en el
cambio proyectado por nuestra fuerza política, cuál será la dirección y
el fundamento de esta política parlamentaria para el proyecto de país
productivo, más justo y con justicia social y solidario al que la
ciudadanía dio su explícito apoyo. Tenemos la convicción y hoy la
planteamos aquí para que desde este lugar pueda ser amasada por todos y
por todas, los Diputados y las Diputadas, junto a la gente de que el
Uruguay necesita, a nuestro entender, reconstruir su identidad y sus
identidades.
¿Qué significa esto y por qué es necesario? La conciencia de identidad
de las personas y de los pueblos se construye en la comprensión, en la
percepción y en la proyección de su pertenencia a un grupo en esa
relación de pasado, de presente y de futuro contextualizados. Pero, a la
vez, pertenecer a un grupo implica no pertenecer a otro o a otros, estar
dentro o fuera de una frontera geográfica, política, social, económica;
pero se pertenece a un grupo o no de dos maneras: por imposición o por
elección.
Reivindicamos el derecho genuino de la existencia de las identidades
personales, de clases y sectores sociales, de grupos, de género, de
razas, religiosas o no, de opciones diversas, lingüísticas, identidades
con las que los ciudadanos se involucren por elección. "Mais la nação
necessita de tudos e todas" "Pero la nación necesita de todos y todas" ,
porque tenemos que aprender también que este país no es país de una sola
lengua; no una sola lengua hablada, el español, y esto que hoy sabemos
se llaman dialectos portugueses en el Uruguay, sino también esta lengua
de señas.
"Esta nación que necesita de todos y todas". También tenemos la realidad
de que así como la imposición de una "identidad nacional" entre comillas
más que reunir, expulsa, la simple suma de las identidades tampoco logra
labrar la herramienta de la unión de los caros compatriotas para
construir los mojones de certezas hacia las victorias.
La nación uruguaya necesita levantar las condiciones democráticas,
plurales, diversas y de participación efectiva para la construcción de
un imaginario compartido donde no haya expulsados, y si hubiese
desertores, que solo sean aquellos que libremente no se identificaron
con este horizonte de construcción compartida.
La identidad es esencialmente un proceso y, por ello, admite en su seno
construcciones, deconstrucciones y reconstrucciones, según los momentos
históricos. Quien piense en una identidad estática, congelada, se coloca
fuera de la historia, pero lo que es aún más grave se coloca fuera de la
vida misma.
Cuando en tiempos no tan lejanos, explícitamente oscuros o bañados de
luz prestada pero implícitamente también oscuros, se ha decretado la
identidad de la nación, no solo se barrió con aspectos centrales de la
vida democrática, sino de la propia vida, porque se reservó la condición
humana solo para aquellos pocos hombres y mujeres que, desde el poder,
legitimaban su propio poder de decisión, dejando a las grandes mayorías
como simples objetos, recipientes de las consecuencias de las
iniciativas tomadas por otros.
Rescatar las identidades perdidas, ya sea porque hoy son invisibles o
porque fueron dibujadas desde la dominación o desde la discriminación,
no es solo tarea de historiadores, antropólogos, arqueólogos o
sociólogos, es tarea conjunta. Pero es una tarea política y, mejor
dicho, es una tarea político-técnica, pero en ese orden:
político-técnica, porque no hay asepsia ni neutralidad en la ciencia y
en la técnica en el más amplio de los sentidos. Este trabajo implica de
alguna manera ciertas reinvenciones históricas y en ello este Parlamento
tiene mucho que decir; tiene mucho que decir, pero tiene mucho para
hacer. ¿Quiénes somos los que integramos esta Cámara? Somos, a mi
juicio, hombres y mujeres políticos con una pertenencia partidaria a los
que la ciudadanía avaló. No nos vemos como políticos de raza ni como
raza de políticos, ni nos sentimos parte de ninguna clase política.
Porque las razas y las clases pertenecen a otras categorías de análisis.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——Somos artiguistas por convicción y nos desafiamos a actuar
políticamente como tales. Muchas fueron las instancias que durante el
artiguismo significaron verdaderos actos de soberanía y
representatividad de los pueblos. Artigas fue coherente además, también
en esto, al pautar los criterios para los representantes tanto en los
grandes y complejos espacios de integración como para los ámbitos de
pago chico. Así, en la convocatoria al Congreso de Abril de 1813
sostuvo: "Conviene al sostén de la patria que lo más breve posible
congregue usted a los vecinos de su jurisdicción, los cuales luego que
sean congregados procederán a nombrar un diputado, cuya persona deberá
reunir las cualidades precisas de prudencia, honradez y probidad".
Y cuando se dirigió al Comandante General de las Misiones, a Andresito,
en 1815, le expresó: "[...] Mande cada pueblo su diputado indio al
Arroyo de la China. Usted dejará los pueblos en plena libertad para
elegirlos a su satisfacción, pero cuidando que sean hombres de bien y de
alguna capacidad para resolver lo conveniente".
Prudencia, honradez, probidad, capacidad para resolver lo conveniente,
pautas artiguistas para la conducta de los representantes del pueblo. La
verdad, ¡qué herencia fuerte! ¡Qué grande el desafío y qué complejo! Y
este es el desafío que permanentemente atraviesa toda nuestra tarea.
La honradez, que como tantas otras cosas de la vida misma, más cuenta no
declararla sino esforzarse en vivirla, promoviendo que la valoración de
la misma provenga y esté en los otros para escucharla con la máxima
atención y aprenderla. ¡Vaya si uno puede aprender!
La honradez, raíz del mismo árbol de la coherencia, que si sabemos
cuidarlo con la humildad, el amor y la exigencia necesarios dejará
crecer al menos dos fuertes ramas: la de la coherencia entre el decir y
el hacer y la de la correspondencia entre la vida privada y la vida
pública.
Pero Artigas planteaba se lo decía nada más y nada menos que a Andresito
que había que tener "la capacidad para resolver lo conveniente [...]".
Aquí el problema no radica en cómo está acreditada la formación
académica del Representante, del Diputado, del legislador, o si se tiene
un título universitario o no se tiene. La formación política no pasa por
estos carriles. El conocimiento como tal constituye materia
imprescindible, a nuestro juicio, pero no suficiente para abordar el
verdadero nudo de la cuestión, que es resolver lo conveniente.
Yo me pregunto: ¿qué es lo que le conviene a esta nación artiguista para
que con prudencia y probidad, más temprano que tarde, las heridas de la
pobreza, de la miseria, de la desnutrición, de la corrupción y el
despilfarro, de la nación disgregada por el mundo, de las identidades
sojuzgadas y del descrédito institucional, pasen a ser cicatrices en la
historia? ¿Cómo puede contribuir este Parlamento? ¿Qué podemos aportar a
tan compleja labor? Hablamos de aportar porque somos conscientes de
cuáles son nuestras facultades constitucionales, y también percibimos
las limitaciones de una práctica política extendida que se nos ha
impuesto como Poder del Estado, como Poder Legislativo.
En las Instrucciones del año XIII que todos conocemos se expresaba con
claridad en los artículos 4° al 6°: "Como el objeto y fin del Gobierno
debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos y
de los pueblos, cada provincia formará su gobierno bajo esas bases, a
más del gobierno supremo de la nación.- [...] Así este como aquel se
dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.- [...] Estos tres
resortes [...] serán independientes en sus facultades". Parece una
reiteración que no tendría mucho que ver si uno no piensa y analiza la
realidad tal como uno la ve.
Todos sabemos que estos principios fueron recogidos en nuestras
Constituciones, a pesar de lo cual no siempre estuvieron vigentes. En la
corta historia de nuestro pequeño país, durante el siglo XIX, hubo
Gobierno sin Parlamento o hubo instancias en las que se disolvió el
Parlamento o los Parlamentos. En el siglo pasado, el siglo XX, hubo tres
disoluciones de las Cámaras, una de las cuales la más reciente, la más
amarga y cruenta fue motivada por los intereses de un puñado de
poderosos, "malos extranjeros y peores americanos", que impusieron en un
largo proceso un modelo de país y un estilo de vida ajeno y cercenador
de las mejores tradiciones uruguayas y violador de los derechos humanos.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——Reinstaladas las instituciones desde 1985 y sin que haya habido una
expresa modificación a nivel constitucional que proclamara un modelo
estrictamente presidencialista, en realidad, paulatina y
progresivamente, el Parlamento fue perdiendo independencia como Poder
del Estado, particularmente en lo referido al contralor del Poder
Ejecutivo.
Hoy, la voluntad política de la mayoría de los uruguayos y de las
uruguayas ha determinado que la fuerza política que ocupa el Gobierno
Nacional tenga también la mayoría parlamentaria en ambas Cámaras. Muchos
han preguntado y hoy mismo, acá, esta tarde, se lo han preguntado si
esta situación conducirá a un avasallamiento de las minorías. Lo hemos
dicho y lo reiteramos acá, asumiendo la responsabilidad de lo que ello
implica: nuestro compromiso es con todo el pueblo, no solo con quienes
nos votaron por convicción profunda o porque nos prestaron su voto a
prueba. Desde una visión artiguista fundante, priorizaremos las
estrategias políticas que permitan que el millón de pobres, de uruguayos
y uruguayas pobres, en un país de escasos tres millones de habitantes,
pueda construir su ciudadanía, y que las identidades impuestas por la
injusticia se deconstruyan y florezcan las identidades por libre
elección.
En definitiva, trabajaremos para que lo que hoy es nuestro horizonte
proclamado se vuelva escenario de la vida nacional, donde todos y todas
las integrantes de nuestra nación seamos efectivamente ciudadanos para
gozar plenamente de nuestros derechos, para cumplir cabalmente nuestras
obligaciones, avanzando en un proceso democratizador y humanizador.
Queremos contribuir en un proceso que favorezca el desarrollo del poder
popular sí; que favorezca el desarrollo del poder popular , habilitando
las vías para las iniciativas y para la evaluación y el control desde
esos lugares como forma, también, de enriquecer el poder instituido
constitucional y legalmente. Para nosotros, es hora de avanzar
significativamente en el proceso de devolver al pueblo lo que le
pertenece.
El poder que se nos instituye aquí, estimados colegas y compañeros y
compañeras, a nuestro juicio, no puede agotarse en el acto electoral.
Ese poder que nos instituye y nos ubica aquí, sigue perteneciendo a los
hombres y mujeres que nos votaron durante los cinco años, siempre ...
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——...y es también parte de nuestra responsabilidad aportar para que se
pueda visualizar y por supuesto, visualizándolo y teniendo las
estrategias ejercer.
En los últimos meses no hemos sentido proclama partidaria que no hable
de la necesidad de implementar soluciones a las situaciones más
angustiantes que heredamos todos, que todos sabemos no son huérfanas ni
producto de una catástrofe natural, pero que las sufren los más, los que
no se sientan en estos bancos y que casi nunca pueden llegar hasta aquí.
No llegan aquí no solo por un problema de distancia geográfica o por la
carencia de recursos para trasladarse; no llegan porque desde hace
décadas, y más allá de alguna disposición legal o constitucional que
cuesta mucho aplicar, la práctica política que habilita la elaboración
de los marcos legales de las soluciones es pensada frecuentemente en
solitario y, como tal, se trampea a sí misma en su aspiración
democrática y democratizadora. Hasta ahora, la inmensa mayoría de las
veces los problemas que intentamos solucionar nosotros, los
legisladores, son los problemas que los legisladores percibimos y,
consecuentemente, las salidas a esos problemas también son las que
nosotros percibimos.
La lógica que impregna esta institución tiene obviamente pautas formales
y pautas fácticas. Entre estas últimas están algunas que, a mi juicio,
son demostrativas de que muy pocas veces se tiene la iniciativa de
visualizar cómo es el dibujo del problema para los involucrados y, en el
mejor de los casos, lo que he visto que sucede es que la solución se
muestra como "negociada" entre comillas , pero el ámbito de esa
negociación está pautado por una marcadísima asimetría que se oculta.
Si logramos entre todos que la rama de la coherencia entre el decir y el
hacer también se fortalezca en esta Casa, lograremos los acuerdos
necesarios para, como decía Artigas, resolver lo conveniente. Y no estoy
diciendo que no haya coherencia; estoy diciendo que necesitamos
fortalecerla. Para ello, desde hoy y desde aquí, recogemos una de
nuestras banderas nunca arriadas: la de tender puentes en lo político y
en lo social, como sintetizara Raúl "Bebe" Sendic.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——El desafío es acá adentro y afuera, pero también es afuera y hacia
adentro, sin prejuicios y sin temores para inventar los soportes que
habiliten ese tejido de la red democratizadora imprescindible.
Anunciamos también desde aquí y hoy lo que entendemos son dos
condiciones fuertes para acordar. Como son para acordar, las colocamos
allí. Esas dos condiciones son tan solo dos, pero para nosotros son muy
fuertes. Lealtad en lo acordado, en lo declarado y en lo implementado y
que esta lealtad no barra las diferencias, no las esconda bajo la
alfombra, porque los intereses de las grandes mayorías siguen marcando
el escenario de nuestro accionar y no serán postergados, porque estamos
dispuestos, comprometidos históricamente y en nuestro presente a cumplir
lo que este pueblo apostó, amasó y decidió elaborando las soluciones que
necesitaba. Pero abrimos y tendemos la mano y el puente en lo social y
en lo político y en cada circunstancia para llegar a los acuerdos.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——No somos portadores de milagros ni somos milagreros ni milagreras.
Somos hombres y mujeres que durante muchos años nos hemos preparado para
gobernar, pensando lo que nuestras manos hacen y haciendo lo que
nuestras cabezas piensan y planean. Hemos levantado un programa a lo
largo y a lo ancho del país con la participación de nuestra gente. Esto
quiere decir con la gente decidiendo. Y esto no es populismo ni es
demagogia. Cualquiera lo pudo haber visto y nos va a seguir viendo
recorrer el país de una punta a la otra. Es profunda convicción por eso
lo hicimos, lo impulsamos y lo vamos a seguir impulsando de quienes hoy
tenemos esta oportunidad que el saber no es único ni es propiedad
exclusiva de los partidos políticos ni de las organizaciones políticas
ni de la academia, y que el soberano, el pueblo para hablar bien claro,
no existe solamente cuando lo convocamos a expresarse a través del voto.
Entre el inicio y el final de cada Legislatura, de cada quinquenio, ese
pueblo es el sostén de esta nación. Son los hombres y las mujeres
constructores de nuestra riqueza material y cultural; esa misma riqueza
hoy devastada de nuestros campos, de nuestros ríos, del mar, de nuestra
industria.
Nuestro compromiso no es solo para reinstalarla y modernizarla, no es
solo para crecer económicamente y hacer que ese crecimiento sea
sostenible, sino que nuestro compromiso es también, y centralmente, para
que haya una mejor distribución de la riqueza, para que se terminen las
migajas para los más y los mejores postres para los privilegiados.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——Por todo ello, el Gobierno de este Estado, y nosotros como parte de
él, deberemos intervenir. Sí, el Estado tiene que intervenir; el
Gobierno tiene que intervenir en aspectos o fases simultáneas de la vida
misma. Deberemos intervenir para que haya trabajo como principal
herramienta política de la redistribución de la riqueza, para que haya
salud y para que se garantice la mejor educación de todos y todas.
Porque no alcanza con que la gente pueda acceder a la educación; tiene
que ser la mejor educación para todos y todas en cualquier lugar del
país.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——Aquel compatriota que creció bajo la desnutrición desde el vientre de
su madre, aquel que fue expulsado del sistema educativo porque no
encontró la propuesta adecuada para su aprendizaje, o aquel que fue
arrancado de la escuela para recoger de la calle y en la calle los
ingresos que le están vedados a sus padres por no poder acceder a un
trabajo digno en un país colegas, señores, señoras, autoridades
internacionales, autoridades regionales que se olvidó hace mucho tiempo
de que el trabajo es cosa de grandes, no tiene la posibilidad de ser
libre porque no puede elegir con libertad. Así como hoy sufre la
imposición de estas situaciones, mañana no podrá elegir libremente y
todo esto es materia de todos y todas los que estamos aquí.
Esta es materia de la que debemos pre-ocuparnos y ocuparnos desde la
razón y desde los afectos, porque felizmente los humanos aunque a veces
la gente no lo crea, los legisladores somos casi humanos no somos solo
razón y argumentos: también somos afectos. Pero son muchos más los que
tienen obstáculos a la hora de elegir porque es imposible optar por lo
desconocido. ¿Quiénes conocen los asuntos que aquí tratamos? ¿Quiénes
saben cuáles son los aportes, los acuerdos y las diferencias que aquí
tenemos? ¿Quiénes pueden decir con certeza cuál de nosotros estuvo aquí
y sostuvo determinado punto de vista, o quién trabaja efectivamente o
solo marca asistencia entrando por una puerta y saliendo por otra?
El conjunto de estos asuntos también tiene que ver con la vida
democrática y, por ello, habrá que pensar y hacer; entre otras cosas,
para salvar lo que entiendo es una materia pendiente en este país,
referida a la inexistencia de un sistema nacional de comunicaciones, que
articule lo público estatal, lo comercial y lo alternativo comunitario,
y que en su construcción vayamos encontrando respuestas concretas para
informar a la gente, a todos, ya que quien no está informado no puede
construir de la mejor forma el conocimiento y nadie elige lo que
desconoce.
Pero la mochila de los desafíos no se cierra acá. No queremos hablar hoy
solamente para quienes habitan dentro de las fronteras de nuestros ríos
y arroyos o de nuestros marcos norteños que señalan las líneas
divisorias. Nuestro compromiso es doble en este campo y por dos
diferentes y conjugadas razones.
Hoy la nación uruguaya no ocupa solamente el territorio nacional; se
expande más allá de los límites del Estado uruguayo. Miles de uruguayos
viven fuera del paisito y en nuestras familias se ha instalado un hondo
dolor de ausencias. Nuestros hombres y mujeres que emigraron, y los que
aún lo están haciendo, tienen manos hábiles y cabezas lúcidas, forjadas
por el esfuerzo de este pueblo. ¿Y saben qué? Fueron expulsados. Sí,
fueron expulsados, porque la inmensa mayoría de los que tuvieron que
emigrar no tuvieron la libertad para elegir vivir acá o allá. Porque
cuando lo que se vive por años es la falta de trabajo, de cualquier
trabajo, y lo que hay en el horizonte se tiñe de hambre y exclusión,
entonces, a mi juicio, no se es libre.
Nuestro compromiso con estos uruguayos y uruguayas es trabajar duro para
contribuir eficazmente a eliminar las condiciones de esta doble pena que
se les ha impuesto: vivir en extranjería y convertirse en ciudadanos de
segunda clase por no tener derecho al voto, por no tener derecho a
elegir a quienes crean que mejor van a defender sus intereses, sus
derechos y sus anhelos.
La otra razón para mirar más allá de nuestras fronteras recoge también
banderas artiguistas. Son las banderas de la integración de los pueblos,
requisito que sigue siendo imprescindible para hacer viable cualquier
proyecto nacional, de desarrollo nacional. No se trata solo de conjugar
políticas arancelarias; se trata de avanzar en la complementariedad
productiva y en la investigación científica y tecnológica, en las
políticas en materia de energía y comunicaciones, en el respeto y
promoción de los derechos laborales y de los derechos humanos en su
forma más integral, en tejer las mejores condiciones para negociar en
los más vastos campos internacionales donde el endeudamiento y las
reglas de juego de esos mercados son obstáculos mayúsculos para el logro
de la felicidad de nuestros pueblos.
La gesta libertadora de Artigas y Bolívar muestra su continuidad
histórica. Desde una América empobrecida por imposición, por dominación
y por discriminación y, a la vez, rica en gentes, en pensamiento y en
recursos naturales, se levanta este enorme desafío: o seguimos tras un
omnipotente aislamiento ciego o volcamos el esfuerzo en la cooperación,
en la unión. Para nosotros no hay dudas: queremos ayudar a parir una
Patria Grande.
Refiriéndome más a lo personal, quiero contarles a todos y todas que
nací y crecí muy cerca de acá, a tan solo dos cuadras, pero nunca pensé
que tendría esta responsabilidad. Soy hija de este pueblo, de sus
luchas, de muchas y distintas luchas en distintos tiempos, y también de
la educación pública estatal de este país. Debo todo y con las deudas me
comprometo.
Soy consciente de que por primera vez esta Cámara ubica a una mujer en
la Presidencia y siento es verdad, lo siento así que muchos se preguntan
si podré con la tarea, a veces con una sonrisa. No soy augur ni creo en
la predicción, porque entiendo que tanto en la historia como en el amor,
no se puede predecir, "pre-decir".
Los invito a que evaluemos juntos, y con frecuencia, para corregir
errores y afinar propuestas.
Pero mi presencia acá diría muy poco si no tuviéramos la referencia de
quienes nos precedieron en el Parlamento, ya que, como se dijo aquí,
nuestras primeras mujeres legisladoras arrancaron recién en 1943. ¡Sí,
recién en 1943! Sobre todo manifiesto mi reconocimiento a todas ellas, a
los cientos y miles de mujeres que asumiendo un riesgo mucho mayor de
censura, de discriminación y de la propia vida, lucharon por sus
derechos laborales, sociales y políticos. Son las que también
contribuyeron a forjar nuestra historia, aunque de ellas casi nunca se
habla. Son las Melchora Cuenca, son las indias y negras artiguistas, son
las criollas de la primera independencia, son las blancas de Aparicio,
son las ciudadanas batllistas, son las fosforeras, son las textiles, las
maestras, las profesoras, las trabajadoras de la salud y de la
enseñanza, las peonas rurales, las cañeras del norte, ...
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——...las trabajadoras del arroz y las forestales, las estudiantes, las
militantes políticas, las presas, las desaparecidas, las asesinadas, las
madres y familiares de nuestros detenidos-desaparecidos, de nuestros
ejecutados.
(Aplausos en la Sala y en la barra)
——En definitiva, son todas ellas, junto a los varones, porque también
algunos, a veces con pocas ganas, y otros con muchas ganas, nos han ido
ayudando a abrir camino en las cabezas de todos y todas.
La historia y nuestras historias personales están preñadas de dolor y de
esperanza. O aprendemos del dolor de la injusticia, sin rencor, pero sin
olvido, o nos condenamos a vivir con él, matando la esperanza. ¡A
aprender sin olvidar, a convertir la esperanza en alegría nos
comprometemos! Y estamos invitándolos. Sabemos que el trabajo será duro,
exigente, porque se trata de arar nada menos que esta tierra, para que
un día germine una patria para todos.
Gracias.
(Aplausos en la Sala y en la barra) LA
ONDA®
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