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Discurso del Comandante Jorge Rosales
en el Día del Ejército
18 de mayo de 2007
Con mis primeras
palabras quiero darles a todos, la más cordial
bienvenida a nuestro estadio “Cnel. Álvaro Gestido”,
para conmemorar los 196 años de existencia del
Ejército Nacional.
La movilización
patriótica que se inició con el “Grito de Asencio” y
se extendió por los campos de la patria, tuvo su
hito trascendente el 18 de mayo de 1811, en “Las
Piedras” donde se enfrentaron las fuerzas patriotas
al mando del entonces Tte. Cnel. don José Gervasio
Artigas a las fuerzas realistas (españolas) al mando
del Capitán de Fragata don José Posadas.
El triunfo bélico
consolidó el prestigio militar de Artigas y realzó
su figura como ser humano, al dar la orden de
“Clemencia para los vencidos, curad a los heridos,
respetad a los prisioneros”, en un hecho inaudito
para las costumbres y el accionar de esa época.
Es en ese momento de
la gesta libertadora que nació el Ejército Oriental.
El mismo surgió detrás de la figura del caudillo,
siguiendo no solamente al hombre destacado por sus
condiciones de estratega y conocimientos tácticos,
sino también destacado por sus ideales de Libertad,
Independencia, República y Federación aún vigentes
en el sentir de nuestro pueblo.
Sea entonces en este
día, nuestro primer recuerdo para el “Jefe de los
Orientales”, para el “Padre de la Patria”, para el
forjador de la “Nacionalidad Oriental”.
El Ejército es y ha
sido uno solo en el tiempo, por eso, atentos al
pasado de nuestra Institución, intentamos
interpretar el presente y procuramos conformar una
visión de futuro, que nos permita realizar las
necesarias previsiones para el cumplimiento de la
misión asignada.
Sin ánimo de ningún
tipo de arrogante creencia de ser poseedores de una
única verdad, tenemos la convicción de que el
futuro de nuestra Fuerza, deberá basarse en los
recursos humanos que la componen, caracterizados por
los atributos morales y espirituales que, desde su
nacimiento en aquel lejano 18 de mayo de 1811, están
incorporados al ser militar:
-
férrea moral
-
acendrado espíritu de cuerpo
-
sentimiento arraigado de pertenencia
a una institución fundacional y fundamental de la
Nación y
-
clara vocación de servicio y
altruismo que le permita llegar al extremo de
ofrendar su vida por la Patria.
En el cumplimiento de
su misión fundamental y subsidiaria, el Ejército se
constituye en un activo protagonista de la vida
Institucional del Estado, aportando su personal y su
capacidad operativa en apoyo a la comunidad,
colaborando con distintos organismos del Estado e
instituciones públicas y privadas en la búsqueda de
soluciones para los grandes problemas que afectan a
nuestra sociedad.
Un aspecto relevante
de estas actividades lo constituye la integración al
Sistema Nacional de Emergencias, apoyando a la
población en casos de desastres. Aprovecho la
oportunidad para destacar y reconocer públicamente
la encomiable labor desarrollada por los integrantes
de las diversas unidades de la Fuerza que sin medir
días, horas, medios ni esfuerzos; están aportando
todo de sí, para colaborar en mitigar las
consecuencias y daños ocasionados por las
devastadoras crecientes, que han afectado a miles de
compatriotas en diversas áreas de nuestro país, en
los últimos días.
Como Institución de
la Nación, no somos ajenos a la historia, ni a los
acontecimientos que pautan la realidad nacional,
completamente concientes del rol a cumplir en una
sociedad con clara vocación democrática como la
nuestra.
En este sentido, es
propicia la oportunidad para reiterar nuestro
concepto de que el supremo interés de la Nación está
por encima de cualquier otro propósito, propiciando
un clima de convivencia donde la libertad, la paz y
el respeto mutuo, permita que todos sus habitantes
puedan desarrollarse como ciudadanos, con igualdad
de oportunidades y consideraciones, particularmente
en el respeto de sus derechos individuales.
El Ejército Nacional
como institución, no quiere ser juzgado por
eventuales acciones individuales incorrectas
desarrolladas por algunos de sus integrantes, y no
acepta ni quiere ser rehén de las extemporáneas y
parcializadas interpretaciones históricas que sobre
su accionar pretenden algunos reivindicar, olvidando
que las mismas respondieron a la acción de aquellos
sectores de la sociedad que intentaron derrocar a
Gobiernos Democráticos a través de las armas.
El Ejército de hoy
pretende ser justamente valorado por la sociedad, de
la cuál provienen sus integrantes y a la cuál se
deben; por SU conducta y SUS acciones, en un marco
de respeto a las Leyes y de las autoridades
democráticamente constituidas.
No obstante,
parecería que el odio, la venganza y la incredulidad
se hubieran unido para evitar, que como sociedad,
superemos revisionismos y realidades
descontextualizadas que nos anclan al pasado y nos
impiden emprender el camino que el país necesita y
reclama, para evitar el rezago y crecer dentro del
mundo globalizado en que hoy vivimos.
La Institución que me
honro en comandar es, entre otras cosas, seria,
disciplinada, organizada, leal y posee una gran
vocación de servicio. Es también imperfecta;
característica propia de los seres humanos que la
conformamos, pero que también, concientes de esta
limitación, trabajamos con mucha dedicación, esmero
y entrega, intentando día a día que nuestras
modestas acciones, pensamientos y decisiones
materialicen su accionar, dándole vida a todo ese
vasto marco legal, doctrinario, reglamentario y
moral que enmarca y condiciona nuestras vidas, como
a ningún otro servidor del Estado.
Camaradas de armas,
nos aprestamos a cumplir el próximo 19 de junio con
una actividad dispuesta por el Sr. Presidente de la
República, que implica para esta noble Institución,
no solo la histórica celebración del nacimiento del
Padre de la Patria, sino también un momento de
reflexión ciudadana que permita a nuestra sociedad,
aunar filas en pos de un futuro mejor y promisorio
para nuestros hijos, al que adherimos plena y
honestamente, por convicción y por mandato legal.
Lo haremos con la
esperanza de que ésta iniciativa, sea también
analizada, meditada y compartida por la mayoría de
nuestro pueblo y genere una actitud de compromiso
social positivo, con muestras concretas de actitudes
patrióticas como forma de contrarrestar, algunas
lamentables demostraciones recientes de rencor, odio
y violencia.
Tenemos nuestra mayor
esperanza en que se concrete esa reconciliación de
los orientales que pide el Sr. Presidente, aspecto
sobre el que ya se ha legislado en nuestro país, y
anhelamos que esta disposición no finalice en una
mera intención que pueda inclusive ser aprovechada o
acomodada a otras necesidades o intereses
sectoriales; ya que la consideramos como un gran
paso hacia la necesaria superación del pasado.
Confiamos en la
grandeza de espíritu y en el sentido común de
nuestros compatriotas para animarse a transitar en
forma responsable y comprometida por este camino,
sin olvidos que son difíciles, pero también
despojados del anhelo de cobros pendientes, de
revanchas o de venganzas.
Con respecto a
nuestra familia militar, vemos que lamentablemente,
situaciones que afectan hoy a nuestra sociedad,
inciden negativamente también en nuestro desempeño
profesional diario.
Es difícil exigir
que ponga límites a estas situaciones a un jefe de
familia con doble empleo o demasiadas horas fuera de
su hogar, como es el caso de la mayoría de los
militares.
Directa relación
tiene con lo expresado anteriormente, la necesidad
de dignificar los salarios de nuestro personal,
aspecto sobre el cuál no me voy a extender porque
nuestro gobierno conoce plenamente estas
necesidades, y mantenemos firme nuestra esperanza de
que se les pueda otorgar una retribución que les
permita acceder a un justo y decoroso nivel de vida,
posibilitándoles atender los requerimientos básicos
de su núcleo familiar.
Así como diariamente
nos esforzamos por dignificar aún más nuestra
profesión, es que adquieren mayor importancia que
nunca las palabras, el ejemplo y guía de nuestros
líderes, volcados especialmente hacia nuestros
jóvenes oficiales y soldados de hoy, baluartes del
futuro de nuestra institución;
¡Es verdaderamente
feliz la persona que logra encontrar su realización
en la tarea que realiza!.
A pesar de las
contrariedades y dificultades que todos conocemos,
continuemos valorando realmente nuestra profesión
como una forma de crecimiento personal y
profesional, descubriendo en ella un motivo de
realización, de desarrollo social, que nos permita
seguir sintiéndonos dignos y orgullosos de vestir
con gallardía nuestro uniforme.
¡Felices aquellos que
trabajan,… y vaya si es digna nuestra tarea de
soldados!
Una prioridad de
orden profesional es continuar con el acento
especial en el apresto de nuestra tropa, atendiendo
la instrucción y la renovación del equipamiento,
que nos permita en lo posible, disminuir las
carencias materiales y la brecha tecnológica que hoy
vivimos.
El mundo actual,
caracterizado por los intentos de resolver por la
fuerza los diferendos internacionales, por las
amenazas de conflictos interestatales y regionales,
por el terrorismo y la proliferación del tráfico
ilícito de drogas, armamento y personas, entre otras
tantas amenazas, exige el perfeccionamiento continuo
de las estructuras castrenses del Estado;
problemática cuya atención demanda una modernización
de la organización militar del país(discutido en las
mesas de debate sobre Defensa Nacional llevadas a
cabo el año anterior) la que incluye entre otras
medidas, la elevada disposición y preparación
profesional para actuar cuando y donde sea
necesario.
Quiero destacar la
importancia que para la Institución tiene la
participación en las misiones de paz. La información
permanentemente recibida, que da cuenta de la
excelente actuación de nuestras tropas en las
diferentes Áreas de Misión, pude constatarla
personalmente en la visita que con el Sr.
Vicepresidente de la República realizáramos a Haití
hace pocos días.
Durante la misma
recibimos múltiples elogios y agradecimientos de las
autoridades de Naciones Unidas, del Gobierno de
Haití y del Cuerpo Diplomático de los diferentes
países participantes en la misión por la eficiencia,
capacitación profesional y alto espíritu de
solidaridad demostrado por nuestro personal.
También pude
comprobar la magnitud de algunos problemas de orden
logístico que inciden en la operatividad de nuestros
Batallones, los que ya están en vías de solución.
Estas dificultades propias de la distancia que nos
separa del Congo y de Haití, sumadas a las múltiples
tareas que nuestro personal desarrolla en aquellas
conflictivas áreas, no han sido un impedimento para
que los soldados uruguayos continúen haciendo gala
de esa extraordinaria capacidad de extender
generosamente su mano amiga al necesitado, o actuar
con bravura y coraje cuando la situación lo demanda,
como ha ocurrido en hechos recientes que han sido
destacados por la prensa internacional a través del
mundo, motivando inclusive agradecimientos
institucionales como el recibido recientemente de su
majestad el Rey de España.
Concientes de que
nadie actúa en busca de reconocimientos
individuales, pero convencidos de que es justo
distinguir y premiar actos extraordinarios de valor,
es que en esta ceremonia hemos otorgado algunas
condecoraciones, las que a la vez de enorgullecernos
a todos, enriquecen nuestro espíritu y alimentan
nuestra mística militar.
Soldados del Ejército
Nacional, de todas las jerarquías, la confianza en
los mandos, la convicción y rectitud de
procedimientos, la lealtad, la disciplina y el
espíritu de cuerpo, son cualidades fundamentales
cuyo ejercicio aparenta ser más urgente e importante
que nunca, para poder seguir creciendo moral y
profesionalmente en un escenario donde abundan las
promesas de soluciones fáciles, opiniones de toda
índole y mensajes de quienes supuestamente, se creen
poseedores de las mejores decisiones que deberían
ser adoptadas por el Mando.
Sepan que me siento
muy orgulloso de comandarlos, y junto a mis
felicitaciones por la fecha que celebramos, los
exhorto a continuar en el esfuerzo diario,
trabajando en la Instrucción y el entrenamiento, en
las actividades de formación, capacitación y
perfeccionamiento, en el cumplimiento de las
diversas tareas que se desprenden de nuestra misión,
con la seguridad de que éste es el único camino que
nos permitirá día a día ser mejores personas y
excelentes soldados, coadyuvando así a mantener el
prestigio y respeto que nuestra Fuerza se ha sabido
ganar dentro y fuera de fronteras.
Les agradezco sus
convicciones, y valores morales, por actuar sin
esperar recompensas, por su sentimiento del deber y
por disfrutar de la insustituible satisfacción que
otorga el deber cumplido.
Hago este saludo
extensivo al personal en situación de retiro, a
aquellos que con su rectitud de proceder, su
lealtad, honor y esfuerzo demostrado, constituyen un
ejemplo a seguir y un desafío para quienes
orgullosos hoy, debemos cubrir sus puestos;
reconociendo en particular el esfuerzo de aquellos
que continúan su acción en forma personal o a través
de instituciones sociales o simbólicas en pos de los
más altos intereses de nuestra Fuerza.
Nuestro
reconocimiento y recogimiento está también dirigido
a los integrantes del Ejército Nacional de todos los
tiempos que ofrendaron sus vidas en diferentes
lugares y situaciones, en cumplimiento del deber.
A nuestros soldados
en el exterior en cumplimiento de Misiones
Operativas, nuestro saludo en este día y la
exhortación a continuar con la tarea emprendida en
pos de la paz y seguridad internacional.
A nuestros camaradas
extraditados a Chile, nuestro especial saludo ante
la difícil situación que viven hace ya más de un año
y nuestra confianza en que las permanentes gestiones
realizadas, faciliten su pronto regreso al país el
que, en caso de materializarse, contará Sr.
Presidente, con mi garantía de asegurar, su
presencia en todas las instancias y ámbitos que se
les requiera.
Para finalizar,
agradezco a las autoridades, camaradas, amigos y
público en general que hoy nos acompañan,
honrándonos y enalteciendo nuestro acto con su
presencia, así como a los representantes de los
diferentes medios de prensa que nos permiten llegar
a los hogares de muchos compatriotas para enterarlos
de nuestra celebración.
A todos: ¡ FELIZ
“DÍA DEL EJÉRCITO NACIONAL” ! …
Y muchas gracias por
su atención.
LA
ONDA®
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