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Las
relaciones laborales en La
perspectiva Tendencias
novedosas: b)
Casi no se presentaron pactos de recolección de
firmas. La explicación quizá sea que los ajustes pasivos tienen
un límite y es probable que éste se haya alcanzado en el sector
privado. c)
El tema de tener una gestión del tiempo de trabajo más
flexible fue acordado en varios convenios, a pesar de las
limitaciones legales, lo cual parece indicar que este será un
tema de mayor consideración en el futuro. d)
La negociación de rama puede mantenerse aún en crisis
económicas profundas. Es el caso de la construcción donde luego
de una larga negociación se adaptó el convenio existente,
manteniendo su vigencia. e)
Los contenidos de la negociación de rama se centraron en
acordar el marco para una mejora en la competitividad y el aumento
del empleo y los actores se involucran en el desarrollo de su
industria, como lo demuestran, particularmente el acuerdo del
sector metalúrgico. Estos acuerdos se complementaron con nuevos
convenios de empresa. Esto parece indicar una nueva posibilidad
para las relaciones laborales, donde pueden haber negociaciones de
rama que luego se complementen con negociaciones de empresa . 1.
Contexto económico Por su parte las
exportaciones muestran un repunte que se explica principalmente
por la reapertura de varios mercados cárnicos, pero también la
mejora es muy leve (en enero-abril 2003 fueron un 1.7% mayor que
en el mismo cuatrimestre 2002). Hay indicios de que la mejora
continúe ya que aumentaron las solicitudes de exportación para
los meses siguientes, pero será difícil y lento recuperar
niveles anteriores a la crisis ya que durante la recesión de los
últimos 5 años las exportaciones cayeron un 30%. Es decir que las
perspectivas son mejores pero hará falta bastante tiempo para que
se observe una reactivación considerable. A esto se agrega que
los impactos sobre el mercado
de trabajo, en particular sobre el empleo, serán más lentos
todavía, ya que los indicios de reactivación vienen de sectores
poco intensivos en mano de obra, y las perspectivas para los
servicios, donde se concentran la mayoría de los trabajadores,
son de una recuperación bastante más lenta que el resto. En la
construcción tampoco se prevé mejoría (de hecho la superficie
en metros cuadrados autorizados por la IMM viene cayendo de manera
importante, siendo hoy el 20% de la de 1998). En el primer
semestre del año los datos de desempleo muestran una leve mejora,
pero esto no implica ningún cambio importante en un mercado de
trabajo con fuertes problemas: un desempleo de más de 18%, que no
contempla las cifras de desaliento (personas que estando
desempleadas dejan de buscar trabajo debido a las pocas
expectativas de conseguirlo) ni de emigración (entre enero y mayo
se estima que se fueron sin regresar unas 25.000 personas), y una
tasa de empleo del orden del 47% (cuando había sido superior al
54%) a la que le cuesta repuntar. Por su parte el salario real
medio en enero-mayo cayó un 20% respecto a igual período del año
anterior. En este contexto el
Ministerio de Trabajo, adoptó como una de sus estrategias
centrales la adaptación de las políticas activas de
empleo, que se implementan a través de la DINAE y la JUNAE, a la
realidad actual. Por tales se entienden aquellas que tienen como
objetivo aumentar las posibilidades de que el trabajador logre un
nuevo trabajo (por recalificación profesional), pero también las
que generan empleos directos. Estas últimas suelen ser
recomendadas en situaciones de profunda recesión y su objetivo
central es asegurar
al trabajador un cierto ingreso, aunque sea reducido, para evitar
su pasaje a la exclusión social. El
Ministerio de Trabajo, en coordinación con el de Vivienda y las
Intendencias departamentales, decidieron implementar empleos de
emergencia por los cuales se ofrecerán trabajos por un período
de 5 meses y un ingreso de un salario mínimo y medio. Estos
empleos harán aportes a la seguridad social y el trabajador tendrá
derecho a cobertura de salud por el Ministerio de Salud Pública.
Sin embargo las fuentes de financiamiento son muy limitadas por lo
que su impacto efectivo en la reducción del desempleo será muy
limitado, por lo menos mientras no se obtengan fondos
externos para ampliar la cantidad de empleos. En un principio
esta propuesta fue fuertemente resistida por dirigentes del PIT-CNT,
particularmente los delegados en la JUNAE, que calificaron a éstos
como contratos “basura”, aunque finalmente, luego que la
Intendencia de Montevideo aplicara una política similar y el tema
fuera tomado por la Mesa Representativa, los terminaron apoyando. 2.
La conflictividad laboral 2.1
En el primer semestre del año la conflictividad laboral descendió
En cuanto a la dinámica
del semestre, junio fue el mes más conflictivo, ya que el 17/6
hubo un paro general nacional de 24 horas en rechazo a la política
económica, por empleo y mejoras salariales. 2.2
La conflictividad fue mayor en el sector privado Luego se ubicaron
una serie de ramas como la construcción, donde se combinaron un
paro por fallecimiento en accidente de trabajo con varios por
convenio salarial, la salud, que continúa movilizándose por la
crisis y cierre de mutualistas, y la banca, que también se
movilizó por reestructuras y cierre de sucursales (caso BHU) y
bancos (caso banco de Crédito). 2.3
El rechazo a la política económica, centro del paro general de
junio, fue la causa principal de conflictividad 3.
La negociación colectiva 3.1
Tendencias confirmadas El contenido de los
convenios fue básicamente
salarial. Del Cuadro No2
surge que siempre que se negocia a nivel de rama de
actividad se encara este tema, en tanto que se constata
un crecimiento del
tratamiento del mismo en los convenios de empresas. Sin embargo
estos convenios Al mismo tiempo las
menciones de flexibilidad numérica, también crecieron. En el
primer semestre de 2002 habían 6 menciones, donde se utilizaron
como instrumentos para adecuar el número de trabajadores a las
necesidades de producción, la paga de despidos incentivados y el
envío al seguro de paro. En el primer semestre de 2003 fueron 10
las menciones, agregándose a los instrumentos antes mencionados
un convenio que terceriza parte de sus actividades utilizando
personal despedido, y dos que varían el horario en función de
las necesidades de los ciclos productivos. 3.2
Nuevas características No obstante lo
mencionado, la negociación colectiva del primer semestre del año
2003 presentó características particulares. En primer lugar dejó
demostrado que no siempre que se negocia es necesario suscribir
convenios colectivos. La compleja realidad del mundo actual
demuestra que se puede negociar con éxito y encontrar otras
formas de expresión de lo negociado que no son el convenio
tradicional. AEBU, fue el ejemplo más claro de lo expresado.
Enfrentó la crisis financiera con una estrategia de negociación,
que culminó exitosamente con la creación del Nuevo Banco
Comercial, la aprobación de la ley del seguro de paro bancario y
actualmente con dos proyectos de ley presentados ante el
Parlamento. La estrategia de dialogar con ideas y propuestas
concretas, permitió al sindicato bancario minimizar los efectos
de la crisis y tener una participación activa en la superación
de la misma. En segundo lugar la
apuesta a celebrar convenios de larga duración y la crisis
general del país, enfrentó a los actores a una realidad económica
diferente -en varios casos- a la prevista en sus convenios. De las
herramientas utilizadas en los convenios y de las estrategias
sindicales, dependió la forma de solución de esta contradicción.
En el primer semestre del año 2003 se destacó la larga negociación
en la construcción con el resultado de adaptar el convenio y
mantener su vigencia. Pero seguramente la
característica central de este período, que si bien no tiene
importancia cuantitativa si la tiene cualitativa, es el cambio de
contenidos en los convenios de rama. Tanto el convenio de la
Industria de la Construcción como el convenio de la Industria
Metalúrgica, Diques y Varaderos, sin descuidar el tema salarial,
trataron temas prioritarios para la mejora de la competitividad y
el empleo de los sectores. Aunque en ambos casos se hizo en forma
diferente, tuvieron el mismo objetivo: la participación de los
actores involucrados en pos del desarrollo de su industria. Finalmente
se debe mencionar que decrecieron notoriamente los pactos de
recolección de firmas (acuerdos firmados directamente por los
trabajadores en empresas donde no existe un sujeto sindical) y
cambiaron la temática negociada. (Cuadro No3).
Si se considera que estos acuerdos eran básicamente de reducción de salarios, su disminución puede tener dos explicaciones; o bien que el esfuerzo a nivel de sector privado llegó a su máxima expresión y no se puede reducir más el salario de los trabajadores, o que los empresarios advirtieron que este tipo de acuerdos, aún registrados ante el Ministerio de Trabajo, no brindan seguridad jurídica por lo que han dejado de realizarlos, optando por despedir al personal, lo que podría contribuir al crecimiento de los índices de desempleo. 4. Relaciones
Laborales y perspectivas La prioridad de la política económica parece encaminarse a retomar el crecimiento, condición imprescindible para generar nuevos puestos de trabajo. Al mismo tiempo, los empleos de emergencia pueden contribuir a aliviar la situación de una parte de la población sobre la que recayeron mayores costos. Si bien existe el peligro de su permanencia o la dificultad de suspenderlos, el perjuicio del fuerte aumento de la marginalidad y exclusión sería sin duda más importante, de ahí que parece ser una decisión acertada. En cuanto existan algunas posibilidades de retomar los niveles de actividad las relaciones laborales seguramente se adaptarán para permitir la recuperación económica. En cierta forma es lo que ya se percibe en algunos convenios colectivos firmados en este primer semestre. Es significativo que convenios como el de la construcción, la industria metalúrgica y una empresa de la bebida hayan acordado una gestión más flexible del tiempo de trabajo. En el caso de los convenios de sector (construcción y metalúrgica) el convenio sólo establece un marco y abre la posibilidad de que se concrete en una posterior negociación de empresa de los respectivos sectores. Esto parece estar indicando una posibilidad nueva en las relaciones laborales. En primer lugar que son posibles acuerdos a nivel de sector, de naturaleza programática que luego sean complementados (o concretados) con negociaciones a nivel de las empresas. En segundo lugar que el tema del tiempo de trabajo, a pesar que la legislación no lo prevé, se flexibiliza en la realidad a través de acuerdos de trabajadores y empresarios. Esto último no hace sino ratificar la relación entre la realidad y la legislación y una evolución de las relaciones laborales que se adaptan a la situación económica. Estos hechos muestran, a su vez, que dentro del movimiento sindical existen visiones diferentes y que los sindicalistas pertenecientes a la actividad privada son claramente más proclives a tratar estos temas, sin duda porque perciben que tienen implicancia directa en el empleo. No deja de llamar la atención que todos estos cambios ocurren en la actividad privada. La polémica sobre los empleos de emergencia es otro ejemplo que muestra las diferencias internas del sindicalismo. En este caso finalmente se impuso la opinión de quienes buscaban atender las necesidades de las personas que no tenían ningún ingreso, a pesar de ser contratos laborales inferiores a los del sector público, pero que ya existen en el sector privado. En el año se prevé una nueva reducción de los salarios reales. Por un lado los aumentos en el sector público serán muy bajos ya que de hecho el cumplimiento de las metas fiscales previstas en los acuerdos con el FMI solo podrán alcanzarse si los salarios y las pasividades tienen un ajuste muy moderado, dado que la mayor parte del ajuste discrecional de su gasto ya se realizó. Por otro, en el sector privado, donde la negociación es muy reducida y varios de los convenios son de moderación salarial, la situación será parecida. Sin embargo, todo
parece indicar que la conflictividad se mantendrá en niveles no
muy altos, incluso por el hecho que la elevada desocupación
reduce las posibilidades de movilización, particularmente en el
sector privado. La crisis de algunos sectores como la salud, por
ejemplo, pueden implicar algunos períodos de mayor conflictividad. LA ONDA® DIGITAL |
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