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Las
relaciones laborales 1.
En el primer semestre del año 2002 se agravó la crisis como
consecuencia del cambio en la política cambiaria en Argentina,
que tuvo un impacto muy intenso en la economía nacional. La
actividad productiva del país descendió en el primer trimestre
del año un 10.1% y se estima una caída del producto anual del 6
o 7%. Si se cumple esta estimación, entre 1999 y el 2002 se
alcanzaría una caída del producto similar a la de los años
ochenta, la mayor de la segunda mitad del siglo pasado. 2.
Descendieron las exportaciones, se acentuó el desequilibrio de la
balanza de pagos, se perdió el grado inversor para todas las
evaluadoras de riesgo, hay un alto déficit fiscal e inestabilidad
en el sistema financiero. 3.
Esta difícil situación económica se reflejó en el mercado de
trabajo, la tasa de desempleo se ubicó en el 15.6% en el
trimestre marzo/ mayo, el salario real medio descendió 3.2% entre
enero y mayo y los ingresos familiares descendieron 5.4% con
respecto al año anterior. 4.
En este contexto la conflictividad global del semestre aumentó un
12% respecto al semestre anterior. Ello se debió a los paros
generales, que fueron seis y la plataforma central fue el rechazo
a la política económica y la demanda de fuentes de trabajo.
Si se analiza solamente la conflictividad sectorial,
descendió 27% respecto al mismo período. Se registraron 54
conflictos, involucrando 618.000 trabajadores y perdiéndose
539.168 jornadas. El sector privado fue el más
conflictivo, (54.5%) destacándose dos ramas: el transporte
(en reclamo de seguridad) y la salud (por la crisis profunda del
sector). En el sector público se destacó la salud (68%) y la
educación, fundamentalmente la Universidad, en ambos casos en
rechazo al ajuste fiscal y por mayores recursos. Hubo además
otras movilizaciones (no cuantificadas en las estadísticas) como
ocupaciones de empresas cerradas o con todo el personal en seguro
de paro, medidas estudiantiles, medidas de la Unión de
Trabajadores Desocupados y caceroleos convocados por el PIT-CNT. 5.
La cantidad de convenios colectivos celebrados demuestra que se
sigue reduciendo la negociación. Los convenios firmados
descendieron un 33% en relación a igual período del año
anterior (se registraron 21 convenios) siendo la menor cantidad de
convenios registrados desde 1997. No hubo convenios a nivel de
rama de actividad. Primaron los convenios de moderación salarial
(73% del total de convenios) en los que los actores pactaron
abatimiento de salarios, paga a través de tickets alimentación o
pérdidas de beneficios. 6.
La casi ausente celebración de convenios colectivos se compensó
con el crecimiento de los pactos de recolección de firmas que
fueron 34 (el doble de los celebrados el año anterior) abarcando
a 747 trabajadores (el triple). Estos acuerdos tuvieron la misma
característica que los convenios, fueron de moderación salarial. 7.
En conclusión en el primer semestre del 2002 las relaciones
laborales mostraron características poco habituales: por un lado
la conflictividad alcanzó niveles muy elevados particularmente
por las medidas generales adoptadas por el PIT-CNT; por otro los
convenios y los acuerdos demuestran que las empresas responden a
las crisis ajustando salarios y otros costos buscando efectos
inmediatos, dejando de lado transformaciones de mediano y largo
plazo. Al mismo tiempo el movimiento sindical y gremiales rurales
y de pequeñas empresas intentan acuerdos programáticos y de
acciones, no exentos de tensiones. 8.
Para el segundo semestre del año es previsible una muy elevada
conflictividad centrada en el sector público ante la Rendición
de Cuentas, a la que se agregaran sectores que arrastran crisis
profundas como la salud privada, y otros como el sector financiero
donde existe inestabilidad, con posibles reducciones en bancos
privados y cambios en bancos públicos, que ponen sobre el tapete
nuevamente el problema de funcionarios cesantes. Las
relaciones laborales en el primer semestre del 2002 1. Contexto económico: agravamiento de la crisis El cambio de la política cambiaria en Argentina que provocó en el primer semestre del año una devaluación en ese país del 300% (el dólar pasó de 1 a 4 pesos argentinos), en un contexto de intensa crisis productiva financiera y social, tuvo un impacto muy intenso en la economía nacional. En particular, porque desde la devaluación de Brasil en enero de 1999 el país había entrado en un proceso recesivo, que se profundizó por la situación argentina agravándose las dificultades productivas, fiscales, financieras y sociales. En cuanto a la actividad productiva en el primer trimestre de este año el PBI descendió un 10.1%, y el equipo de gobierno estima que en el año la caída del producto alcanzará al 6-7%. De cumplirse esta estimación, considerando que entre 1999 y 2001, la producción ya descendió 7,5%, en el 2002 se alcanzaría una caída en el producto similar a la de los años ochenta, la mayor de la segunda mitad del siglo pasado. Las cuentas externas también se agravaron. Las exportaciones hacia Argentina tuvieron un descenso cercano al 90% por el encarecimiento de los productos nacionales luego de la devaluación argentina, lo cual acentúa el desequilibrio de la balanza de pagos. Por otra parte el haber perdido el grado inversor para todas las evaluadoras de riesgo, encarece y dificulta las fuentes de acceso a financiamientos externos. Este hecho es grave si consideramos que el déficit fiscal de los últimos años fue financiado con la venta de papeles públicos, lo que ahora se dificulta. Por otra parte, reducir el déficit fiscal es condición para lograr el apoyo financiero de FMI. Este conjunto de factores ha determinado que el gobierno haya apuntado a una sustancial reducción del déficit público implementando dos ajustes fiscales (en febrero y mayo) y proponiendo un tercero en la Rendición de Cuentas que envió al Parlamento en el mes de julio. La crisis financiera, primero como reflejo de la argentina, y luego por problemas de nuestra propia plaza, ha hecho que el gobierno capitalice ya tres bancos y haya creado un fondo de garantía en previsión de problemas futuros. El FMI, aportó 508 millones de dólares, para estabilizar el sistema financiero, aunque existen diferentes apreciaciones acerca de si son suficientes. El mercado de trabajo refleja esta difícil situación económica. Luego de un cierto descenso en el verano, la tasa de desempleo volvió a crecer, ubicándose en el 15,6 %, en el trimestre marzo/mayo, por una importante reducción de los puestos de trabajo. Mientras tanto el salario real medio descendió entre enero y mayo un 3.2 % (3.7 en el sector privado y 2.3 % en el público) y los ingresos familiares descendieron 5.4% con respecto al año anterior. En este contexto, donde empresarios y trabajadores atraviesan una coyuntura sumamente adversa, las relaciones laborales también presentan características poco habituales. Por un lado, particularmente en el sector privado se están realizando ajustes de costos laborales claramente a la baja, mientras la conflictividad alcanza niveles muy elevados, particularmente por medidas centrales del PIT CNT, al tiempo que el movimiento sindical y varias gremiales de empresarios rurales y pequeños comerciantes intentan acuerdos programáticos y de acciones, no exentos, por otra parte, de tensiones. 2. La conflictividad laboral En el período enero-junio del 2002 la conflictividad laboral global aumentó un 12% respecto al semestre anterior y se multiplicó tres veces y media respecto al primer semestre del 2001 (Gráfico 1). Entre enero y junio de este año se registraron 54 conflictos que involucraron a 618.000 trabajadores, por los que se perdieron 539.168 jornadas laborables. 2.1 La conflictividad aumentó por los paros generales
En el primer semestre del 2002 se registraron seis paros
generales, siendo la plataforma principal de los mismos el rechazo
a la política económica y la demanda de fuentes de trabajo
(Cuadro 1). El importante aumento de la conflictividad por paros
generales determina que en este semestre se alcanzaron niveles
similares a lo Entre los paros generales se destaca el del 24 de enero por la importante convocatoria a la marcha de Punta del Este, y el del 16 de abril que tuvo una característica novedosa en nuestro país, ya que unió a empresarios y trabajadores en una acción conjunta de oposición a la política económica. Cuadro 1 Paros generales convocados por el PIT-CNT
2.2 La salud es el sector con mayor conflictividad
En el sector público se destaca la salud (68%) seguido por la educación (18%), en ambos casos en rechazo al ajuste fiscal y por mayores recursos (Cuadro 2). 2.3 Rechazo al ajuste fiscal y reclamo de fuentes de trabajo fueron las causas principales
2.4 Alta conflictividad "atípica" Además de las movilizaciones con interrupción de actividades hubo otras (no cuantificadas en las estadísticas) que no implicaron paros o que no involucraron a trabajadores dependientes. Durante el semestre las principales fueron: a) ocupaciones de empresas cerradas o con todo el personal en seguro de paro (Fanaesa, Dymac, Pescamar); b) movilizaciones y ocupaciones estudiantiles (caso este último del Instituto de la Construcción de UTU y liceos Zorrilla y Bauzá); c) movilizaciones de Fucvam en rechazo al recorte de presupuesto para viviendas; d) movilizaciones de la Unión de Trabajadores Desocupados (que ocuparon el MTSS); e) movilizaciones de organizaciones de jubilados y otros en rechazo a la privatización de pagos en el BPS. A esto debe agregarse una serie de caceroleos, convocados por el PIT-CNT, realizados contra la política económica del gobierno. 3.La negociación colectiva En el primer semestre del 2002 los convenios firmados y registrados en el Ministerio de Trabajo presentaro n algunas características que confirmaron y acentuaron las tendencias que se venían presentando hasta el momento. 3.1 La menor cantidad de convenios colectivos celebrados por semestre y ausencia de convenios negociados a nivel de rama Se registraron 21 convenios colectivos, lo que significó un descenso del 33% en relación a igual período del año anterior, y al mismo tiempo significó la menor cantidad de convenios colectivos registrados desde 1997 (Cuadro 3 )
El pronunciado descenso se produjo fundamentalmente en los convenios negociados a nivel de rama de actividad. En el primer semestre del 2002 no se ha registrado ningún convenio celebrado a ese nivel. Alguno de los convenios celebrados con anterioridad aún mantienen su vigencia, pero no fueron renovados los convenio de la salud, (ni el de los funcionarios ni el de los médicos), aunque mantienen negociaciones. Desde 1997 no hay ningún sector nuevo que firme convenio a ese nivel lo que confirma que la tendencia a negociar por empresas se agudiza cada vez más. Sin embargo, el hecho de que no exista a lo largo del período analizado un notorio crecimiento de la cantidad de convenios negociados por empresa, que se mantienen en cifras bastante similares, demuestra también que se sigue perdiendo la capacidad de negociación que había caracterizado a nuestro país. 3.2 El contenido fue salarial, pero centrado básicamente en la moderación. El contenido de los convenios mantuvo como eje central el tema salarial (Cuadro 4). Desde el año 1999 los convenios negociados a nivel de sector de actividad trataban el tema salarios, en forma exclusiva o con aspectos de relacionamiento de los actores entre sí, mientras que los convenios negociados a nivel de unidades productivas, eran más diversificados y algunos no tenían contenido salarial.
En el primer semestre del 2002, se advierte que los convenios sin contenido salarial (referentes por ejemplo a re estructuras internas o cambios en la organización del trabajo) no aumentaron y sí crecieron los convenios con contenido salarial, pero con la característica de tratarse de convenios de moderación, en los que los actores pactaron abatimientos de salarios, paga a través de tickets alimentación o pérdida de beneficios. Mientras que en el primer semestre del 2000, sólo se había negociado un convenio de este estilo (7% del total de convenios con contenido salarial), en el primer semestre de 2001 se negociaron siete (46%) y fueron 11 los negociados en igual período del 2002 lo que significa un 73% del total de convenios con contenido salarial. Al mismo tiempo, cayeron en un 25% las menciones de flexibilidad numérica, que fueron seis entre enero y junio del 2002. Los instrumentos utilizados para adecuar el número de trabajadores a las necesidades de la producción a través de la paga de despidos incentivados o con envíos a seguro de paro se mantuvieron. No hubo modificaciones del horario de trabajo en función de las necesidades del ciclo productivo. La flexibilidad funcional, que había estado ausente en la negociación del primer semestre del 2001, este año se negoció en dos convenios. 3.3 La ausencia de convenios colectivos se compensó en parte con un crecimiento de los pactos de recolección de firmas que también fueron prioritariamente de moderación salarial Hubo un sensible crecimiento de lo que se da en llamar los pactos de recolección de firmas, donde no existe un sujeto sindical, sino que los acuerdos son firmados directamente por los trabajadores. En el primer semestre del 2001 se habían registrado 17 acuerdos de este tipo que abarcaban a 238 trabajadores, en tanto que en el primer semestre del 2002 se registraron 34 acuerdos (exactamente el doble) involucrando a 747 trabajadores (3 veces más).
Surge del Cuadro 5 que el principal contenido es el abatimiento de los salarios con reducciones (entre un 3 y un 20%), eliminando beneficios cuantificables económicamente que se daban por voluntad del empleador, o mediante la paga del 20% del sueldo en tickets alimentación. Todo lo señalado permite concluir:1) la negociación colectiva en general se redujo más; 2) la negociación a nivel de rama de actividad casi desapareció; 3) cuando se negocia la principal preocupación es reducir los costos salariales, 4) igual sucede en empresas donde no hay sindicato pero donde igualmente se celebran acuerdos con el personal como una forma de buscar seguridad jurídica de lo negociado. Si se unen los contenidos de la negociación, con el crecimiento de los índices de desocupación y con la baja del salario real en la actividad privada, queda confirmado que en este entorno de crisis, los empresarios priorizan básicamente la reducción de sus costos salariales y lo hacen reduciendo el salario o reduciendo el número de trabajadores. 4. Conclusiones y perspectivas El acentuamiento de la recesión y el ajuste económico decidido para enfrentarla, agravó la situación de muchas empresas, que responden ajustando salarios y otros costos buscando efectos inmediatos. El ajuste urgente se pone en primer lugar, frente a la transformación de mediano y largo plazo. La difícil situación de empresarios rurales y pequeños comerciantes hizo que se conformara la "Concertación para el Crecimiento" organización empresarial que acordó con el PIT CNT la realización de un paro general, donde se leyó una proclama conjunta. Otras gremiales empresariales (industriales, comerciantes) no adhirieron a la medida, aunque públicamente se percibe que en su seno existen diversas opiniones. La conflictividad laboral por paros generales creció a los mayores niveles desde 1995 ya que el PIT-CNT retomó la práctica de realizar múltiples paros generales (6 en 6 meses), lo cual, como ya había ocurrido anteriormente, replanteó en su seno una discusión sobre la estrategia más adecuada. Una posición apoya la radicalización de las movilizaciones, mientras otra parece priorizar la consolidación de acuerdos amplios, con menos medidas generales más preparadas y más contundentes. Si se mantuviera la estrategia actual podría ocurrir un aumento de las diferencias que se expresaron en el último Congreso. Para el segundo semestre del año es previsible una muy elevada conflictividad centrada en el sector público y los sectores en crisis. La propuesta del Poder Ejecutivo de una Rendición de Cuentas donde se reducen gastos, ha detonado procesos de discusión en sindicatos públicos y el anuncio de intensas movilizaciones. La educación, sobre todo universitaria y secundaria, y la salud probablemente lideren una movilización que abarcará a todo el sector público, incluidas las propias empresas, donde el nivel de sindicalización y de acatamiento de las medidas es muy elevado. A esta situación se sumará la movilización de los sectores privados que arrastran crisis muy profundas y antiguas, como el sistema de salud mutual, donde varias mutualistas tienen atrasos de pago de salarios y no se descartan nuevas fusiones y reestructuras. En el sector financiero, el sindicato (AEBU) ha colaborado con la estabilidad de un sector, donde existe elevada inestabilidad. Pero la situación puede variar, particularmente con los anuncios, aún no claros, de reestructuras en el Banco Hipotecario y la reducción de bancos privados, que planteará nuevamente el problema de los funcionarios que pueden quedar cesantes. Este ha sido el tema más conflictivo del sector en los últimos años. LA ONDA® DIGITAL |
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