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Reflexiones
sobre educación del
presidente Jorge Batlle en
Punta del Este
Setiembre 2001, Uruguay
El
Presidente de la República doctor Jorge Batlle asistió al acto
inaugural de la reunión de Ministros de Educación y Cultura de
las Américas. El texto de su discurso es el que sigue.
Señoras y
señores Ministros, señoras y señores, Señor Ministro
Mercader: Como ustedes se podrán imaginar, seria una
irreverencia que yo me pusiera a hablar de asuntos educativos,
no solamente por mi ignorancia, sino porque después de haber
escuchado una exposición tan clara como la del amigo Gaviria me
da la impresión de que no es a mí a quien le corresponde
hablar específicamente de ese tema.
Trataré, sin
embargo, de ponerme un poco en contacto con el tema, pero del
lado de afuera del tema y no del lado de adentro del tema. Es
cierto, como lo dijo el señor Gaviria, hemos tenido la fortuna,
no solamente en el Uruguay, sino en América, de todos los
países y a lo largo de nuestra historia, trabajando en pos de
la educación, de la mejor educación. No soy muy conocedor de
América, he sido poco salidor de las fronteras, pero algo
conozco de lo que es el MERCOSUR o el Southern Cone.
Pensando en
Bello, en Bilbao y en Lascarria alcanza con advertir cuánto se
ha hecho en América por la difusión. Pensando en Sarmiento,
pensando el Alberdi y sin ninguna duda nosotros podemos hablar
lo mismo de José Pedro Varela y de la Educación Primaria
uruguaya, que comenzó en el siglo pasado. Nosotros tenemos
escuelas rurales, muchas, muchas escuelas rurales que han
festejado ya hace bueno, hace más de 20 años, y 100 años de
antigüedad y de trabajo permanente. Educados con los programas
inclusive que se trasladaron para esas escuelas primarias de
educación de Horacio Mann con quienes fueron a aprender y a
estudiar tanto Sarmiento como Varela. Y Varela, por consejo de
Sarmiento. Y Sarmiento le dijo a Varela, Domingo Faustino
Sarmiento, que estaba en los Estados Unidos, le dijo,
"Bueno, pero si querès tener una republica hay que formar
republicanos". Y la única forma de formar republicanos es
tener una amplia, extendida, obligatoria y gratuita Educación
Primaria.
Hemos hecho
muchas cosas, los distintos gobiernos todos han ido trabajando
en eso. En los últimos tiempos hemos podido extender la
educación preescolar a la mayor parte de los niños en edad
preescolar. Hemos podido inclusive también, a partir de la
reforma de la Constitución de 1965, hacer obligatoria la
Enseñanza Media. Yo fui, es claro, yo soy como el nogal,
centenario, ya, pero yo fui a la escuela primaria pública en
Uruguay, fui a la escuela Venezuela. Mi escuela se llamaba la
escuela Venezuela. Fui al liceo público, liceo del Estado.
Igual que mis hermanos, fui a preparatorios públicos, igual que
el doctor Martins, que está por allá sentado, no digo que
éramos compañeros porque él es mucho más joven que yo, tres
semanas más jóvenes de yo. Y fui naturalmente también a la
Universidad pública, todo gratuito, absolutamente todo
gratuito, desde Primaria hasta que me entregaron el titulo en la
Facultad de Derecho.
En aquella
época, cuando yo iba al Liceo, naturalmente esto hace recurrir
a la memoria para mí de tantos años, cincuenta y pico, casi
sesenta, había siete liceos en Montevideo. Hoy, hay más de 250
liceos, algunos de ellos con dos y tres turnos, en todo el
país. Hemos hecho obligatoria la Enseñanza, hemos incorporado
inclusive en estos últimos años, en la medida de nuestras
fuerzas, las nuevas tecnologías informáticas en aulas
informáticas a la Enseñanza Secundaria y a la Enseñanza
Primaria.
Estamos
utilizando los recursos que provienen de las construcciones
públicas para consolidar la infraestructura, renovando las
viejas escuelas que necesitan permanente atención y permanente
renovación, no verdad, al tiempo que hacemos liceos y escuelas
nuevas preciosas, las viejas se empiezan a deteriorar y en buena
medida, los niños que van a las viejas escuelas se sienten como
marginados.
Yo, el sábado
pasado contribuí a pintar el viejo liceo al cual iba, al que
cuando yo iba habíamos festejado que nos mudábamos a uno
nuevo, pero creció tanto la matrícula que tuvimos que seguir
también en el viejo, en donde además hay tres turnos: un turno
matutino, un turno vespertino y un turno nocturno.
Y sin ninguna
duda, todo esto, bueno, ha contribuido a mejorar, - como lo dijo
el amigo Gaviria -, nuestro perfil educativo en el Uruguay. Sin
ninguna duda es así. Pero que y es cierto también que la
educación es central. Ha sido siempre central. No es en este
mundo solo tecnológico que la educación es central. La
educación siempre fue central. Sin la educación no existen
sociedades. Bien, pero, claro, yo soy Presidente de la
República y entonces me reúno con el Ministro de Educación y
por la mañana, y por la tarde, con el Ministro de Economía.
El Ministro de
Educación me pide dinero y el Ministro de Economía me dice que
no hay. Y eso es lo que nos pasa a todos. Todos tenemos este
champagne educativo, pero nada más que rentas de cerveza,
¿no?. No nos alcanzan los recursos que tenemos. Y como no nos
alcanzan los recursos que tenemos, cada uno tiene su manía.
Ustedes saben que
con el andar del tiempo, uno fortifica sus manías, se hacen
más pesadas, se hacen más reiterativas, y por tanto, se hacen
más tediosas también. Y por lo menos a los ojos de los demás
y con mucha razón. Yo diría que es un momento oportuno para
hacer las cosas. Bien dijo el Señor Gaviria que eran tiempos
impropicios. Sí, son tiempos impropicios vistos desde un lado.
Pero son tiempos propicios vistos desde otro.
Las crisis, como
esta terrible circunstancia que todos hemos vivido y a la que
hemos asistido, y esta expresión global de solidaridad con el
pueblo y naturalmente con el gobierno de los Estados Unidos,
después de este proceso que se está generando de que esto va a
enlentecer la economía y que esto puede tener efectos sobre las
naciones y a quien le va a caer más y a quien le va a caer
menos, significa que son circunstancias propicias para
reflexionar globalmente sobre los tiempos en los que vivimos y
tratar de tomar acciones, no solamente para evitar estas cosas,
sino para tratar de generar los hechos que conducen a darle
presión a las sociedades, que sin ninguna duda, más allá de
circunstancias muy particulares, las presiones de carácter
social y con sus consecuencias políticas tienen sus orígenes -
en muy buena medida - en las dificultades económicas en las que
viven las naciones.
Nosotros y yo lo
reitero siempre y lo quiero volver a reiterar, aunque yo mismo
sufro de esas cosas que les pasa a los políticos cuando hacen
campañas electorales. Los políticos cuando hacemos campañas
electorales siempre tenemos puntos diferentes, pero tenemos
siempre el mismo discurso. Y aquellos que nos acompañan están
realmente hartos de nosotros, porque saben qué vamos a decir
ahora, y qué vamos a decir después y qué vamos a decir más
tarde, al punto de cuando alguno sube antes que nosotros al
estrado, dice nuestro discurso antes que lo digamos nosotros, y
ya resulta una cosa trágica. Yo dije en más de una oportunidad
y concretamente recientemente en Chile que cada 30 años iba a
Inglaterra. Que había ido en 1946 al término de la guerra, que
había ido en el 70, que había ido en el 2000, que pensaba
volver en el 2030 y que iba únicamente a Londres a la Plaza de
Trafalgar. Que lo miraban ellos, los saludaba, le agradecía por
Trafalgar y me volvía a Montevideo.
Y sí. Pasó
así. Y porque no pasa así, no tenemos plata para la
educación. Porque antes teníamos si nosotros utilizábamos
bien los recursos que llegaban a nuestros países por la vía
del comercio. Ahora no tenemos, aunque sepamos y estemos
dispuestos políticamente a utilizar bien los recursos.
En esos tiempos,
en esos tiempos se abrió una economía; hubo una civilización
atlántica. Los precios convertían, los mercados estaban
abiertos, los salarios convertían, había inversiones de
tecnología de última generación. A nosotros no nos llegaron
los ferrocarriles viejos, de segunda. Nos llegaron los mejores
ferrocarriles. Y no nos llegó el gas de cuarta. Nos llegó la
mejor organización industrial para suministrarnos gas. El agua
corriente pública se instaló en Montevideo en 1868 y vino de
25 kilómetros a la distancia del mismo lugar de donde hoy se
abastece una ciudad de 1 millón y medio de habitantes.
Quiere decir que
hubo una economía abierta y vendíamos lo mismo que hoy y esto,
que es válido para el Uruguay, es válido para todos nosotros.
Todos crecimos en esos tiempos y si fuimos más justos o menos
justos, no fue porque el mundo no los permitiera ni nos cerrara
las oportunidades, fue porque nosotros no hicimos bien las
cosas. Quiere decir, por tanto, que la diferencia entre entonces
y hoy, es que hoy no tenemos esa posibilidad y cuando formamos
las mejores cabezas y generamos una oferta de capacidad, que
puede ayudarnos con esa educación a mejorar nuestras
condiciones de equidad y de calidad de vida y ha disminuir los
índices de pobreza, resulta que esos jóvenes se tienen que ir
de nuestros países porque no tienen donde ocupar su talento,
porque no tienen las oportunidades porque no existe una apertura
comercial. Mientras que el mundo no haga una apertura comercial
fuerte y en firme, no podemos crecer y no tendremos recursos y
seguiremos formando gente y la seguiremos expulsando. Es más,
no solamente la seguiremos expulsando, sino que inclusive se da
una paradoja casi trágica, les estamos a los jóvenes
enseñando un mundo formidable de oportunidades y después le
decimos: mire que acá no hay.
Cualquiera sea el
nivel que alcance, mejor es irse a Estados Unidos o Canadá, o
si puede ir a España o Suecia, porque acá en América no.
Entonces, es evidente que nosotros tenemos que plantear las
cosas en el lugar en donde ocurren. Y el lugar donde ocurre es
en la generación de recursos, y en la generación de recursos
suceden, porque los mercados están cerrados y cuando ustedes le
piden a todos los ministros de Hacienda de sus respectivas
naciones más recursos presupuestales para atender a las
necesidades reales de los niños, de los jóvenes de la
enseñanza secundaria, que es en donde nosotros tenemos los
mayores problemas de inserción en las nuevas formas y
estructuras de la sociedad, y también para la educación
terciaria y la formación científica y tecnológica, después
nos encontramos que buena parte de esos muchachos, pero no
solamente los de más alto nivel, los de nivel medio, también
sienten que hay mejores y mayores oportunidades para sus
conocimientos en otras sociedades que en la nuestra.
Naturalmente, cuando uno lee toda esa declaración, que es muy
interesante y que además hemos tenido un informe de nuestro
amigo César Gaviria excelente y que refleja en sus palabras la
realidad de lo que nos sucede. Y este informe tiene una, dos,
tres, cuatro, cinco páginas de cosas para hacer, seis páginas
de cosas para hacer. Al final hay un numeral séptimo,
pequeñito, pequeñito, pequeñito, pequeñito que dice - por
ahí puede suceder- dice "Mecanismos de
financiación". Pequeñito. Ahora, si nos prestan dinero,
hay que devolverlo y además, cuando nos prestan dinero y los
tenemos que devolver, forma parte del endeudamiento autorizado
por el FMI y, cuando arreglamos con el FMI no arreglamos con (Standar
& Poor`s) y no arreglamos con (Moody`s), que tiene mucho
más fuerza que el FMI. En el FMI uno va, se sienta y negocia y
habla con ellos, y los alemanes y los franceses y uno llora un
poco y se va arreglando las cosas, pero con (Standar &
Poor`s) no se puede arreglar y con (Moody`s) tampoco. Y por
qué, por una razón muy sencilla, porque manejan indirectamente
el dinero de los millones y millones y millones de personas que
todos los meses guardan un poco de dinero para su retiro futuro.
Y, por tanto, tienen que hacer prin, pero con una cámara
congeladora instantánea, porque están pensando en la seguridad
de millones y millones de anónimos ciudadanos que están
confiando en el consejo de ellos para poder invertir sus ahorros
en algo que les permita, cuando llegan a la edad del retiro,
seguir viviendo. Son muchos más duros que el Fondo, y es
lógico, tiene que ser así. Entonces qué resulta, resulta que
este dinero está acotado, forma parte de la capacidad de
endeudamiento - si hacemos esto no podemos hacer esto- y como
consecuencia, los esfuerzos que hacemos en la educación se
contrarrestan con las dificultades reales que hay en el plano de
acceso a los mercados. Que son dificultades que sin ninguna duda
hoy, hoy, están en cierta medida, más que en crisis o más en
cuestionamiento, en una circunstancia como que tuviéramos
encalacrados. O sea, como esa situación de cuando uno juega al
ajedrez, que uno tiene la pieza encalacrada y si se mueve para
allá me la come el alfil y, si se mueve para acá, me la come
la torre y, si se mueve para el otro lado, es jaque mate. O sea,
esta es una sociedad globalizada que no está globalizada.
La globalización
sólo tiene que ver con el esquema financiero y con la INTERNET.
Pero, con el comercio, no existe globalización. Y como no
existe globalización con el comercio al no existir acceso a los
mercados los productos que producen los que están educados no
se pueden vender. Entonces, como no se puede vender los
productos, colocamos a los educados. hagamos una especie de
reseña de que este conjunto de Ministras y Ministros hay una
evaluación de cuántos son las personas que nosotros hemos
formado y que no están más en nuestros países, que
contribuyen al desarrollo de los países industrializados,
sepamos cuánto nos ha costado eso. Cuánto hemos recibido de
dinero para formar esos ciudadanos, cuánto estamos repagando de
intereses todos los días y todos los meses y todos los años
para formar miles y miles y miles de científicos y técnicos y
ejecutivos y personas de mediano nivel que no están con
nosotros. En algunos casos, en algunas familias es el cien por
ciento. Mi mujer tiene una sola hija que está en los Estados
Unidos. Y yo tengo un solo hermano, los cuatros hijos en los
Estados Unidos. Y esa es la realidad. No nos hagamos más
trampas al solitario. E inclusive, cuando uno ve que los
alemanes están diciendo que necesitan importar técnicos, ¿de
dónde los van a importar? De la India, de la China o de
América Latina y del Caribe, no hay ningún otro lugar. Lo cual
significa que tenemos que ir al punto central de porqué estamos
atrasado en nuestra expansión y en nuestro desarrollo porque, a
diferencia de lo que nos pasó hasta el fin de la Segunda Guerra
Mundial, los mercados regionalizados están cerrados. Y, si no
se abren y mientras no se abran, no vamos a progresar lo que
podemos y debemos y a lo que tenemos derecho. En un mundo en
donde nuestras puertas están abiertas y las puertas de nuestros
socios comerciales naturales están cerradas, porque eso
también es otra cosa sin sentido. Mientras todos nosotros
practicamos sostenemos un modelo económico -como lo dijo el Sr.
Secretario - de apertura de mercado y de baja de aranceles, nos
encontramos con que nuestro socio mayoritario tiene un modelo
económico al revés, de cierre de mercados y aranceles altos.
Con lo cual le podemos comprar pero no le podemos vender. Y, con
ese mecanismo a medida que crecemos demográficamente, nuestra
situación no mejora, empeora. Y eso es lo que tenemos que poner
arriba de la mesa. Estos planes son todos muy necesarios,
imprescindibles y otros serán los que les sucederán y estarán
acompañando el ritmo de los tiempos. Pero, la esencia del
asunto es que las economías den respuestas naturales a esta
oferta de personas capaces, porque personas capaces sin empleo,
eso sí trae problemas de sociales.
Personas capaces
sin destino, eso sí trae problemas sociales. Y además,
finalmente, cuando América, por circunstancias equis que son
los historiadores los que tendrán o los sociólogos los que
tendrán la capacidad de decir porqué nos sucedió. Cuando
América estaba prácticamente gobernada por circunstancias que
digo que alguien deberá escribir sobre ellas y nosotros como
contemporáneos es muy difícil tener objetividad, estaba
gobernada en su inmensa mayoría por gobiernos de facto cuando
podíamos decir que era por eso que andábamos mal. Pero ahora
somos todos gobiernos democráticos. Y el pueblo nos ha elegido
y tenemos obligaciones ante el pueblo y dar respuestas. Y yo
creo que antes de que la democracia por esas circunstancias de
no tener las respuestas adecuadas se debilite y ante el hecho
cierto de que en el 2003 termina la cláusula de paz, de paz
comercial firmada en Marrakech, nosotros todos nos tenemos que
unir, porque así como individualmente ustedes les piden a cada
uno de sus Ministros de Economía más recursos para cumplir con
sus objetivos, sería bueno que le pidiéramos a todos los
Ministros de Economías que se juntaran para decir; o cambiamos
esta situación o de lo contrario los niveles de desorden social
no van a disminuir, van a aumentar. Por tanto, señores, yo no
soy pesimista soy realista, aunque soy republicano, pero
realista. O sea; digo las cosas como son, como las siento y como
nos pasa a todos en mayor o menor grado en mayor o en menor
medida. Y creo que esto es una cosa que, en estos tiempos, son
los tiempos propicios. No creo que el mundo pueda detenerse a
causa de ese terrible y tremendo atentado. Creo que es al
revés. Creo que ese terrible y tremendo atentado nos debe
mostrar que la insania del terrorismo no nos puede vencer, no
nos puede detener. No puede ser que, por un hecho tan terrible,
aunque tenemos que mirarlo en la perspectiva, surja de que
nuestras economías van a trastabillar o van a temblar o nos
vamos poner a pensar; qué tragedia, esto no nos va a permitir
crecer, de ninguna manera. Solamente se cambia cuando hay
dificultades, cuando no hay dificultades nadie cambia nada,
solamente se cambia cuando hay dificultades. Y este es el
momento en que tenemos que sentarnos para poder comenzar tiempos
mejores para todos. Para que haya paz y para que aún aquellos
que en algún momento pudieron creer que con la violencia van a
alcanzar sus objetivos, adviertan que la paz también es una
necesidad para ellos. Muchas gracias. LA
ONDA®
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