Ana Lía Piñeyrúa 

Son las ocho de la mañana de un sábado de marzo que amaneció espléndido y en el living de la casa de una vieja amiga, llegada como lo hace ya unos meses el viernes a la tarde, desde la ciudad de Buenos Aires donde trabaja como representante regional de la O.I.T., nos encontramos, mate mediante, a conversar de los viejos tiempos, de los actuales, de los hijos, pero principalmente de los tiempos que vienen. Con la Dra. Ana Lía Piñeyrua  hemos compartido largas charlas sobre muchos temas partidarios, pero también sobre el estilo de las mujeres políticas, especialmente el que las mujeres nacionalistas tenemos y que nos ha encontrado a las dos en distintos momentos de nuestra carrera política apoyándonos una a la otra aún formando parte de  sectores distintos y con la reserva que esto requiere en más de una oportunidad. Ambas hemos ido avanzando en la estructura política de nuestro partido paso a paso, iniciando nuestra tarea militante en aquellas épocas duras, cuando no se podía, y asumiendo distintos espacios políticos a medida que los años fueron pasando.

Hoy nos une por sobretodas las cosas el Partido Nacional que queremos de futuro y en el que ambas queremos “tener que ver” en su proceso de modernización en forma activa.

Tendremos por tanto más ruedas de mate, solas como hoy, o con más gente, pero seguramente, como siempre, estaremos codo a codo trabajando  con toda nuestra energía, volcando ahora esos años, la experiencia de los años de militancia acumulados, fortaleciendo el Partido Nacional que sentimos tan nuestro desde tan jóvenes. Sinceramente, hoy siento que desde el engrudo que aprendimos a preparar para pegar carteles, hasta los distintos cargos de responsabilidad que ocupamos, todo nos va a servir a esta generación que quiere con fuerza reasumir el compromiso de hacer de nuestra colectividad política una opción válida y vigorosa de gobiernos futuros y en aras de ese proyecto de País que los nacionalistas tenemos este Partido contará  con nosotras, como siempre lo hizo.  

B- Ana, decime dos cosas antes que nada: ¿te acordás cómo empezaste tu actividad      política? y ¿te consideras una mujer política? 

A-    Si, yo me siento una mujer política. ¿Cómo empezó?. ... Fue algo imperceptible, fue algo en lo que fui entrando muy de a poco, sin proponérmelo. Arranco militando, como todas nosotras, de joven, en el 71, cuando todavía no votaba. Había por entonces en el Partido un movimiento juvenil muy fuerte y ahí me atrapa el trabajo militante. Mis primeros trabajos fueron como el que hacen todos los chiquilines. Quizás el compromiso con la política, no pensando ocupar lugares determinados, sino mi compromiso con el Partido empieza con el golpe de Estado del 73, y allí busque mi espacio de trabajo, en las coordinadoras barriales y en los espacios universitarios. Ahí, en esos ámbitos y en ese momento es que surge mi compromiso fuerte, que más bien no era con la actividad política, sino con la política como instrumento para recuperar ciertos valores que habíamos perdido. Y ahí comienza algo en la carrera que como vos sabes imperceptiblemente se fue dando, sin darme cuenta.

La elección interna del 82, el ingreso a la convención del Partido que fue muy importante, luego mi suplencia en el Directorio que después de la horrible muerte de Fernando Oliú cuando estaba terminando la dictadura, se convierte en titularidad y creo que ahí sí, ahí esto fue una carrera sin retorno.

Después, ¿te acordás? constituí mi agrupación, presenté una lista en las elecciones del 84. En ese período me convertí en una mujer política, me gustaba, quería seguir, quería participar, pero sinceramente no fueron pasos consientes.

Me acuerdo cuando constituí la agrupación (que fue la primera que hizo un acto en la calle sobre el fin de la dictadura, en Canelones y Jackson), en su estatuto decía que era una agrupación política sin fines electorales. Imagínate, no se que pensábamos hacer con una agrupación política!  Me acuerdo perfecto que la persona mayor del grupo fundador (porque la mayoría éramos jóvenes) nos dijo: “creo que esta agrupación tendría que sacar una lista”. Ahí le recordamos los estatutos y muy seriamente puntualizo: “habrá que cambiar los estatutos”. Fue una etapa llena de idealismo. Esa agrupación lo que más quería era que no se fracturara la unidad de A.C.F., trabajar por eso, pero todavía no teníamos idea clara del grado de participación política que queríamos tener. 

B-    ¿Fuiste dirigente estudiantil? 

A-  En la Universidad. Pero me duró muy poco, porque no ingresé a la facultad en el 73.Después toda la actividad devino clandestina, teníamos, pero era poca. 

B-  Tu fuiste ocupando distintos cargos con cuota de responsabilidad importante, ¿sentiste la soledad del poder? 

A-    Quizá no la soledad del poder, nunca me sentí sola. Muchas veces sí, me sentí carente de respaldo, fundamentalmente cuando estaba en el ministerio, el de Trabajo es un ministerio difícil, vivís momentos difíciles y bueno, no me sentía sola en cuanto a que mis decisiones tenían el asesoramiento de mucha gente que me rodeaba y a quien permanentemente podía consultar, que me apoyó en todas las instancias de mi gestión, pero en muchas oportunidades precisas respaldo político en el ejercicio de una responsabilidad tan fuerte y realmente hubo momentos en que lo precisé y no los tuve, estaba sola, pero salí. 

B-    Si te sirve mi opinión saliste absolutamente fortalecida. ¿Pudiste mantener el ejercicio de tu profesión de abogada con el de mujer política? 

A-    En algún momento de mi vida pude, después no, especialmente en la época del ministerio. En realidad siempre traté de mantener mi ejercicio profesional porque nuestros destinos en política siempre son inciertos, creo que siempre lo han sido. Pero bueno, visto que la movilidad en los partidos es tan fuerte, nunca sabes lo que va a pasar contigo y ese es un tema serio para nosotras las mujeres y para las mujeres que somos jefas de hogar, como en mi caso, aún más.

Siempre trataba de dejar una puerta abierta por si tenía que volver al ejercicio permanentemente de la profesión, cosa que sentí que me iba a pasar cuando dejé la Cámara de Representantes. Yo no sabía lo que iba a pasar después. Pero claro, por más puertas abiertas que dejes, nunca es lo mismo que si te dedicás de lleno, evidentemente después de hacer mucho tiempo de no estar en el medio. Pero es otro instrumento que tenemos. 

B-    ¿Cómo sentís que el Partido Nacional visualiza a sus mujeres políticas? 

A-     Siento como que tienen más peso los planteamientos políticos de nuestros compañeros varones. Podríamos decir que no nos consideran seres políticos sino personas que hacemos política. Entonces con nosotras no existen categorías. Creo que hoy yo sí puedo opinar sobre el tema trabajo y ahí si me escuchan como escucharían a cualquier hombre, pero en temas generales me siento más de una vez como tú decís transparente. 

B-      ¿Sentiste la solidaridad entre mujeres? 

A-    A nivel de dirigentes prácticamente ninguna, en realidad además somos muy pocas.

A nivel de afecto popular si siento afecto. Lo siento en la calle donde incluso me llegan a decir: “Yo no soy de su partido, no la voto, pero siga para adelante, la felicito”. Estas cosas no se notaban tanto cuando empezamos a trabajar.

Creo que cuando las mujeres empezamos este tema de la conmemoración de los 8 de marzo, día internacional de la mujer, y las mujeres políticas empezamos a aparecer en la televisión con aquellas reivindicaciones femeninas no feministas empezó paulatinamente a verificarse un cambio. En los primeros tiempos no todas nos entendían, incluso nos miraban a distancia, algunas planteándose: ¿qué es lo que reivindican?, ¿Cuándo hacen política dónde dejan los hijos?. Ahora hasta popularmente hay una identificación especial con nosotras y hoy hay quienes expresan: ¡qué suerte que están llegando! ¡Qué suerte que tenemos quien nos represente!. 

B- Haciendo un balance de los últimos diez años de la vida partidaria siento que estamos en un momento de  inflexión una generación que se va alejando de los espacios públicos, después de muchos años de aportes y otra que avanza mostrándonos como una colectividad donde ha operado una renovación de cuadros,                                            como no aconteció en ningún otro partido. Sin embargo en otros países nosotras ya no seríamos jóvenes dirigentes, ni por edad ni por trayectoria y sin embargo es cómo que en el espectro político nacional sos joven entre los 40-50 años.

      Ahora y habiendo tú tomado un poco de distancia en la dinámica partidaria ¿cómo ves el Partido Nacional del siglo XXI? 

A-    Es cierto. En mi caso, no en el tuyo todavía, yo seria una política madura y si hay algo que le hace mal a los partidos es la escasa renovación. 

B-    ¿Pero mirá que somos te diría, el que más ha renovado sus cuadros? 

A-    Sí, es cierto. El otro día miraba los diputados y como en tu caso está representada claramente tu generación. Pero la renovación se da por la vía de los hechos en el Parlamento, en los directorios de los Entes y servicios descentralizados, pero no se da en la efectiva orientación partidaria, y que por más que tú y otras estén en el Parlamento y en cargos ejecutivos no mueve y cambia la estructura pesada que tenemos y por tanto no logra la dinámica indispensable de los tiempos que corren.

Y eso desanima. Si vos y yo ahora nos ponemos a recordar ¿cuántos compañeros y compañeras han quedado en el camino?. Muchisimos. Se han cansado de no encontrar espacio, no han podido desarrollar, cada uno a su manera, su participación política. ¿Cuántos espacios de participación se le negaron a muchos y aún se le niega? Yo  lo que quiero es una real renovación del Partido, una auténtica “revolución partidaria”, una “gran revolución interna partidaria” que abra las puertas a gente que ahora no está pero que estuvo y que le cambie la dinámica a nuestra colectividad. 

B-    Es cierto que la estructura es muy rígida y es difícil cambiarla. Tenemos que salir a cautivar a la gente. 

A-    Si, hemos dejado de tener . . . 

B-     ¿La mística? 

A-    Si, la mística, ese romanticismo por el cual la gente adhería al Partido, esa mística   que hizo que yo adhiriera a él. Es cierto que también se la pusieron hombres que tenían mística. Eso es lo que tenemos que recuperar. 

B-    Las nuevas generaciones y también las mujeres que tenemos una especial sensibilidad creo que vamos a tener mucho que ver con la operativa necesaria para que se lleven adelante los cambios. 

A-    Es cierto que las mujeres tenemos una especial sensibilidad en estos momentos, pero solas no podemos, lo que sí podemos es impulsarlo. 

B-    El camino no es fácil. 

A-    No solo que no es fácil, sino que hay que formar gente que lo continúe porque dentro de una década, vos y yo somos las que nos tenemos que estar yendo. 

B-    ¿De dónde te parece que tiene que surgir el impulso coordinado para que el proceso de cambio se active lo más rápido posible? 

A-    El empujón, a veces lo da la propia gente, a veces la dirigencia. En esta oportunidad la gente es lo que está pidiendo. Pero a veces es muy difícil generar opinión fuerte para que la dirigencia reciba el mensaje. No siempre los sentimientos de la militancia son interpretados por los dirigentes. En verdad creo que en estos momentos sí la dirigencia siente lo que los compañeros y compañeras nos trasladan permanentemente pero especialmente después de las elecciones de octubre. La gente hoy nos reclama muchas cosas. Sin pasar facturas hay que hacer de inmediato una efectiva autocrítica.

B-    Sí, según los miembros del Directorio vamos a hacer la autocrítica después de las elecciones municipales de mayo. 

A-    Ojalá. Quiero verlo. Yo ya he pasado por varios grupos políticos que lo prometen y nunca llegan a hacerlo. Pero sería muy bueno en esta instancia. 

B-    Sentís al Partido Nacional lejos de la gente. 

A-    Si, independiente de nosotros, cada uno puede trabajar en contacto con la sociedad, pero el Partido como un todo está lejos de la gente. 

B-    Tu te acuerdas que en mi caso he sido y soy una ferviente adherente a lo que fue la dinámica que al Partido le dio la secretaría de asuntos sociales donde distintos sectores de la sociedad civil teníamos un espacio partidario donde intercambiábamos experiencias y éramos escuchados por la dirigencia. ¿No crees que con la adecuación indispensable a los tiempos que corren, es un camino importante a recorrer? 

A-    Sí, sin lugar a dudas. A través de la SAS estabamos en el entramado social. 

B-    En la vida. 

A-    En la vida. Y eso nunca más  se pudo retomar. La verdad no entiendo por qué. Hay muchas cosas que las hacen los estilos de conducción. Por ejemplo hubo mucho de aporte del movimiento estudiantil nacionalista y sin embargo fue perdiendo fuerza y yo siempre seguí manteniendo contacto con ellos, pero los contactos los tenían con dirigentes en forma aislada. Creo, a distancia que todo aquello se perdió por falta de apoyo partidario en forma de cuerpo. 

B-    También falto apoyo a los nacionalistas que participaban en los gremios de trabajadores. 

A-    Bueno, vos sabes más que yo de eso, pero sin lugar a dudas ahí hubo menos apoyo todavía. Me acuerdo de dirigentes de la enseñanza, bancarios, de SUTEL, de los judiciales . . . en todos lados. Eso sí que se perdió. 

B-    Hablemos de Ana Lía, mujer política. Cada una de nosotras ha ido ocupando espacios de distinto grado de responsabilidad y de distinta visibilidad.

Creo que después de tu ida del Ministerio de Trabajo pasaste de ser la joven legisladora, la joven dirigente, a la mujer política ejecutiva, decidida, fuerte. ¿Hubo un antes y un después de ocupar tu cargo de Ministra? 

A-    Sí. Hubo un salto cualitativo. Yo en el parlamento fui muy feliz, es una experiencia maravillosa, pero ahí sos una en noventa y nueve; si trabajas fuerte de todas maneras tenés un espacio importante. A mí me gusta muchísimo el trabajo parlamentario. Trabajé muchísimo, pero claro, es como que la responsabilidad se diluye, aunque quizá sea solo tuya, pero frente a la opinión pública, ésta se diluye. En ese espacio de trabajo no precisas tanta fortaleza o tanta decisión en determinados momentos, simplemente defender lo que querés especialmente en la bancada y con los otros partidos. No es que no precises fuerza, pero no  tantas.

En un ministerio la cosa es diferente, las cosas pasan por ti. Yo sentí que estaba dando un salto cualitativo y me llegué a preguntar si estaba preparada para darlo. Me acuerdo un almuerzo que tuve con el Dr. Sergio Abreu antes de asumir. Yo venía de preparar la ceremonia del primero de marzo y llegué al restaurant, me senté a la mesa y las manos me temblaban. Entonces recuerdo que me dijo: “bueno esto no va a poder pasarte todos los días porque si no no vas a poder seguir”. Pero por otro lado me alentó: “los primeros seis meses vas a sentirte patinando en barras de jabón”. Y es tal cual. Me volvió a pasar ahora cuando asumí esta nueva responsabilidad en la Oficina de la O.I.T.. Si uno está consciente que estás dando un salto cualitativo lo enfrentas de forma distinta, con más seguridad. Son momentos muy fuertes. 

B-    ¿Y ahora que viene en tu vida de mujer política? 

A-    Mira . . . la decisión de asumir este cargo en el exterior fue una decisión muy meditada. 

B-    ¡Qué suerte! Porque eso no nos suele pasar. Tengo muy fresco el momento que té ofrecieron el Ministerio de Trabajo que coincide más o menos cuando me ofrecen la dirección del INAME, no nos dieron mucho tiempo. Recuerdo el comentario de un correligionario: “las tiraron a matar a las dos”. 

A-    Me acuerdo. Pero sinceramente en esta oportunidad lo pensé mucho, tuve mucho tiempo para pensar. Y decidí que era bueno para mí y también para mi futuro político hacer un pasaje por una experiencia como esta. También esto fue un salto cualitativo y me costó. Pero viste que las mujeres tenemos una fortaleza especial para imponernos, pasar las pruebas, superar estas instancias. Implica además de asumir un desafío profesional distinto, el hecho de vivir en Buenos Aires, viajar los viernes a Montevideo y volver los lunes bien temprano para poder pasar con mi familia. Pero sentí que en mi carrera como formación era importante pasar por esto. 

B-    En realidad el haber asumido este cargo implica tomar cierta distancia de la actividad política, una actividad política que por lo menos desde mi punto de vista tiene en el caso del Partido Nacional la existencia de códigos de  relacionamiento distintos si tomamos en cuenta la forma en que precisamente nos comunicamos adentro y fuera de la colectividad los que iniciamos nuestra carrera política luego de la dictadura militar. Es como si lo que  nos unió en aquel momento, el restablecimiento de los valores democráticos, instara un estilo diferente en una generación que ha ido abriéndose espacio en los distintos partidos pero especialmente en el nuestro. 

A-    Sí, yo siento exactamente eso. De hecho lo hemos practicado. Siempre hemos tratado de mantener espacios de intercambió entre nosotros aún en la diversidad de sectores. 

B-    Espacios  que incluso han sido ocultos. 

A-    Sí y que generalmente cuando trascienden siempre aparece alguien que quiere bloquearlos. Tuvimos una experiencia reciente en ese sentido con lo que públicamente se llamó el grupo de los ocho. Y creo que por ahí pudo haber venido nuestro error, en mantenerlo oculto, porque la opinión de los militantes fue precisamente la de estímulo a estas acciones tendientes a la unidad. 

B-    Frente al desafío del repensar el Partido Nacional del siglo XXI lo veo como una estrategia válida el seguir manteniendo esos vínculos  generacionales vivos. 

A-    Sin lugar a dudas. En cada una de mis venidas, tengo un espacio reservado para precisamente consolidar el vinculo entre nosotros, no podemos perder esos espacios de intercambio, de reflexión y de acción conjunta. ¿Sabés? Nosotras, por ejemplo, como hoy no podemos dejar de hablar de esto que hoy hablamos y que nos ha mantenido vigentes en un medio muy duro, especialmente para mujeres jóvenes,  la fortaleza nuestra también estuvo en sostenernos entre nosotras aún en la trastienda silenciosa donde en varias oportunidades tuvimos que actuar. Cuando vuelva de Ginebra te llamo y me contás como están los demás.


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