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Ante la indiferencia en la política
Una necesaria diferenciación entre política y político
por profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

En los últimos tiempos, los medios de comunicación de Uruguay (y  lo mismo sucede en muchos países del mundo ), plantean la indiferencia bastante generalizada de las nuevas generaciones respecto a la POLÍTICA y a los POLÍTICOS. El tema, a mi criterio, está íntimamente relacionado a la necesidad de asumir la educación en cuanto factor prioritario para  bienestar, cultural y económico  de la sociedad mundial, aplicando aquellos valores que aparentemente  han sido marginados o sustituidos por su contrario-negativo. 

UNA MIRADA SOBRE QUÉ ES LO POLÍTICO
Lo político es una cualidad que se construye, que emerge en toda interrelación humana. Por tanto, lo político es tan antiguo como el género humano. En la perspectiva evolucionista del mundo, lo político surge cuando   los integrantes de la sociedad humana, se encuentran entre sí, reconociendo que ese otro no es él, permitiéndole saber que es el otro del otro, que complementándose forman el nosotros

 Los sociólogos al respecto establecen el concepto de la “otredad” , es decir, el surgimiento del alter ego, la mirada de lo diferente. Y frente a esa realidad, se manifiesta el “encuentro” comenzando la necesidad de llegar a acuerdos, para poder con-vivir

 Este simple principio sostiene la base conceptual de lo político,  aunque         en aquella primera etapa del desarrollo de la sociedad mundial,  existiera la nominación de política para esta interacción. 

Lo político se fue conformando ante la necesidad de analizar y decidir sobre temas fundamentales para establecer un equilibrado con-vivir.  Lentamente y luego de invalorables debates, se aceptó que:

- La humanidad  -que vive en la diferencia- requiere la conviencia
- Necesita de reguladores como la ética, y la justicia; la igualdad, la solidaridad;    la equidad, las relaciones simétricas.
- La política no es de unos pocos, sino de todos.
- El no ejercicio de lo político   deshumaniza,   cosifica al ser humano..
 

UNA MIRADA SOBRE QUÉ ES LA POLÍTICA
Desde Arendt (1997), en cuanto fuente de referencia para la presente reflexión, la política tiene como característica que 1) se basa en, 2) trata de y 3) nace en. Este tratadista nos dice frente a la primero: “La política se basa en el hecho de la pluralidad de los hombres”. Respecto a lo segundo argumenta: “La política  trata del estar juntos los unos con los otros a partir de un caos absoluto de las diferencias”. En cuanto a la tercera característica: “La política surge en el “entre” y se establece como relación”. 

Por su parte, lo político hace referencia a los contenidos discursivos que se expresan en la práctica diaria de los aconteceres del mundo. Esto lleva a considerar que cuando se aborda, teórica o prácticamente los procesos de socialización política, la reflexión se está centrando en el ámbito de lo político, ante lo cual la discreta diferenciación entre política y político tiene consecuencias en el plano de la producción de conocimiento de aquélla, las metodologías de investigación que se privilegien y las teorías que de ellas se deriven. Fundamentalmente, la relación que debe mantenerse intensa entre la sociedad civil y la sociedad política. 

LA INTERRELACION ENTRE ÉTICA Y POLÍTICA
La ética y la política se complementan, pues ética y política confluyen en la institucionalidad y si ello no se conjuga de ese modo, la sociedad va sumando desilusión, descreimiento, que finalmente se convierten en rechazo; 
 situación que en los últimos tiempos se agrava, presentándose como factores que hacen peligrar los valores que la sociedad mundial ha logrado con la conformación del régimen democrático.
 

La ética, si bien en su formulación se constituye socialmente  -en su  carácter histórico individual y  colectivo-  la política en tanto sea para su formulación como para su realización requiere del acuerdo, del consenso. La política requiere de la participación y del consenso mientras que la ética no. Se es un ciudadano respetuoso de los principios morales o un vulgar delincuente.

La ciudadanía, aceptada como una estructura compleja,  que se desarrolla en un horizonte cultural, ético/político conocido como civilidad, viene sufriendo  desde finales del siglo pasado la sustitución de   la mayoría de seculares valores éticos, por otras conductas con  rasgos graves como la violencia singular o plural, el terrorismo, el genocidio de izquierda o de derecha; y en materia de corrupción, como una característica  -por muchos aceptada y no debidamente penalizada-  en la conducta de  dirigentes de cualquier  clase de actividad en un Estado,  (política o comercial)  sea éste   rico o bien  en    decadencia económica . 

Creo estar releyendo a Gaugin cuando escribió:  “la libertad ya no es una adaptación o variación de la tradición, exige la ruptura y la revuelta, la destrucción de las leyes y significaciones heredadas, una creación soberana, una invención sin modelo”.            

La ética  -en todos los campos de actuación del hombre- ha sido socavada no por el modernismo como evolución de la sociedad mundial, sino por el propio capitalismo, lo que ha llevado a las sociedades modernas a vivir en medio de una crisis cultural y espiritual. 

LA EDUCACIÓN COMO FACTOR FUNDAMENTAL
La democracia es una forma de vivir que se asume viviéndola. Bajo ese sistema se constituyen ciudadanos, a la vez que éstos construyen a aquélla, por lo que deben aprender las acciones y discurso mediante las cuales expresan la ciudadanía.  

Si existe aprendizaje, deben necesariamente existir enseñanza, actores educadores, espacios educativos y mediaciones `pedagógicas que pueden ser reflexionadas desde perspectivas denominadas enfoques, o modelos o corrientes pedagógicas.  

Por tanto, los Estados deben asumir un espacio para pensar la relación entre educación y democracia, sin que se la restrinja a una mirada desde la politología que tendría que ver con su característica como forma de gobierno; la sicología política que abordaría la manera como se construye el poder, la filosofía política a la que le “interesará sobre todo estudiar los significados y la relevancia de los conceptos políticos mediante el empleo de métodos filosóficos o argumentativos” (Serrano,1998) . 

LA CONDUCTA POLÍTICA
La conducta  -tanto en el campo de la política como en el social-  significa tanto un acto físico como un proceso síquico. Desde la Antigüedad, Aristóteles estableció que el hombre es un ser de doble reacción y acción, bajo los impulsos del sentimiento y de la razón.            

Es muy cierto que la política, dentro y fuera del poder, se vuelve más compleja bajo la influencia de diferentes fuerzas sociales en constantes pugna por la defensa de sus intereses. Con el advenimiento de la gran industria y el capitalismo, la organización de los sindicatos y otras fuerzas sociales, se inició lo que podría llamarse la socialización de la política. Quiere decir que la política del poder  -que los políticos creen que es solo de su pertenencia como las monarquía también lo creyeron en siglos pasados-  tiende cada vez más a considerar los intereses materiales y morales ya no de una clase determinada, sino de todas las clases sociales y especialmente los intereses de las clases más débiles.  

En cuanto a un punto específico: el Uruguay, su sociedad está reclamando al poder político nuevas ideas para ubicarse con respetable perfil,  en este mundo tan avasallante por su dinamismo y su mentalidad competitiva; en este mundo donde la división clasista, tanto entre países como en personas se acentúa; donde la posesión de la tierra que gracias al sedentarismo agrícola significa riqueza y poder, se torna tanto para grupos como para individuos en un medio y en un fin que persiguen ambiciosamente .  

Se terminó el tiempo de la improvisación. Hoy aquí, mañana allá; al final: en ninguna parte. Si bien el cambio es la característica fundamental de las sociedades humanas, en el campo político el camino a seguir debe ser bien estudiado, dejando a un lado simpatías personales, o intereses sectoriales.  

La clase política debe comprender que las variaciones en la economía   -tanto nacional como regional y más aún mundial-  producen modificaciones en la educación, en la ética y en la vida familiar. Por lo tanto, el estudio de cada aspecto del cambio social es tan importante como el de sus interrelaciones.  

Platón es su diálogo del político o del reinado,  dice que el verdadero gobierno supone una ciencia, a saber la ciencia de orientar a los hombres y conducir un Estado. Esta ciencia, agrega, es la más difícil de todas. Sin embargo, de otras palabras de su obra “Política”, a pesar de que se le sigue llamando ciencia, aparece más bien como un arte, pues afirma el gran filósofo discípulo de Sócrates: “Por encima de la retórica, hay una ciencia maestra que decide si debe emplearse la fuerza o la persuasión, o si es preciso abstenerse de ambas. Esta es la ciencia del verdadero político, que sin ser orador, manda a la retòrica y se sirve de los oradores”.   

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