Evolución de la relación
de Rusia con China

por el profesor Bernardo Quagliotti de Bellis

A partir de 1985, la relación ruso-china es una de las más importantes en la región asiática, ejerciendo, a su vez, una decisiva influencia en las establecidas entre otros Estados de la misma. Vale recordar que, en esa década, comienzan a normalizarse las relaciones bilaterales, ocurrieron hechos tan importantes como el acercamiento de India y Vietnam a China, como también el inicio de los acuerdos que permitieron el fin de la guerra en Camboya.

 

Si bien durante el correr del período de posguerra II, las relaciones económicas , aunque presentaban enormes potencialidades, éstas no fueron debidamente aprovechadas. El término multipolaridad, a partir de 1996,  al convertirse  en el concepto central de la política rusa,  es entendido por las autoridades del Kremlin como la vía idónea para recuperar el papel protagónico de Rusia en el escenario mundial.

 

En algunos documentos oficiales rusos que han trascendido de lo reservado,  las autoridades de Moscú, comienzan a considerar a China como su socio principal en el área ; su socio estratégico, independientemente de las posibles diferencias ideológicas que mantuvieron y mantienen ambos Estados, pues lo que interesa a los gobiernos de Moscú es utilizar a ese vínculo con China, como medio para asegurar sus intereses en relación con otras potencias.

 

La perestroika y la estrategia hacia China

Con la implantación de reformas en la estructura política soviética, comenzó el descongelamiento de las relaciones bilaterales con China, relaciones que estuvieron estancadas por varias décadas, incluyendo amenazas al gobierno de Pekín en la región del sudeste asiático y en Afganistán, alentando a su vez a la India a dar pasos similares.

 

 “Gorbachov desplegó una política conciliatoria en relación con las cuestiones que se desarrollaban en Mongolia, Afganistán y Kampuchea., con una retirada de un considerable número de tropas soviéticas de esos países y con el cese de apoyo a Vietnam a propósito de la ocupación de Kampuchea”. (Pablo Telman).

 

El real interés de Rusia a favor del acercamiento amistoso con China estaba basado por varios factores:  a) la reducción de la carga económica que aparejaba el clima de desconfianza dado que tal situación exigía un despliegue militar em la zona (la frontera más extensa del mundo). b)atenuar el alineamiento anti-soviético de Pekín con Washington; c) el ahondamiento de la interacción bilateral; fundamentalmente, atenuar hasta lograr la eliminación de Rusia con las prósperas economías de la cuenca Pacífico-Asia. 

 

“El año 1988 marcó el inicio de una mayor atención y concentración de l diplomacia soviética en la zona asiática, particularmente con China”. (N.Petro en Russian Foreign Policy). Esta nueva relación quedó afirmada en la cumbre Gorvachov-Xiaoping celebrada en Pekín en mayo de 1989 , luego de cuarenta años de distanciamiento, hecho que puede calificarse como el fin de la “guerra fría” entre ambos países. Dos años después, el presidente chino (Jiang Zemin) visitó Moscú dando lugar a la Segunda Cumbre de Jefes de Estado de Rusia y China, ocasión que favoreció a ésta al recibir el apoyo soviético a la posición de Pekín en lo relativo al conflicto en Taiwán. Además, los mandatarios delinearon un nuevo orden político y económico internacional. 

 

El gobierno de Yeltsin  y los vínculos con China

Al desaparecer la URSS como sistema político, el gobierno chino reconoció rápidamente a la Federación Rusa como sucesora de aquélla y como Miembro Permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.  Por su parte, el gobierno de Yeltsin manifestó su disposición en continuar con la política bilateral establecida por Gorvachov y la región asiática en general.; hecho que disgustó a los denominados “demócratas pro-occidentales” , partidarios de la tendencia atlantista en política exterior. 

 

China era considerada por éstos como un “sistema comunista totalitario”. Yegor Gaidar  -Premier ruso-  señalaba en 1992: “China es un Estado totalitario y nosotros un país democrático. No tenemos nada que aprender de China; no tenemos razones para establecer negocios con un Estado totalitario”. (en Gazeta Niezavizimaya,15,enero,1992).

 

La primera visita de Yeltsin a China en diciembre de 1992, demostró que a pesar del auge que mantenía la tendencia atlantista en la política exterior rusa, China se mantenía como in interés estratégico del Kremlin. El contexto estratégico de la vasta zona (el “heartland” de Mackinder) era diferente del de las décadas anteriores.  El resultado final de esta visita patentizó que la confrontación se evitaba aunque no se fijaron pautas para el establecimiento de una estrecha alianza, sino, al decir del presidente ruso: son relaciones que no establecen alianzas o bloques militares conjuntos, sino más bien relaciones mutuamente ventajosas y de buena vecindad”. (Gazeta Niezavizimaya,18,diciembre,1992).

 

La llegada de Putin al poder

Con Putin en la conducción de Rusia, el Kremlin continúa practicando sus relaciones con China como medio de asegurar sus intereses en el escenario internacional con respecto a otras potencias. Putin viaja por primera vez a Pekin en julio del 2000, oportunidad que le sirvió para confirmar nuevamente la coincidencia de intereses que existía entre ambas naciones, en cuestiones claves de las relaciones internacionales contemporáneas. Se vivían los desgraciados acontecimientos en los Balcanes, donde Estados Unidos y las actividades de la OTAN sirvieron para fortalecer los vínculos bilaterales ruso-chinos, fundamentalmente en los rubros de venta de armamento y tecnología militar.

 

Para Putin, las nuevas amenazas que comenzaban a surgir, incluían el terrorismo internacional y el extremismo religioso, pero también la intromisión en los asuntos internos de los Estados bajo el pretexto de “por razones humanitarias” y la planificación que el gobierno de Bush (h) alentaba respecto a un sistema nacional de defensa de antimisiles. 

 

El triángulo Moscú-Pekín-Washington

Conforme a estudios referidos a la vulnerabilidad económica de Moscú y también de Pekín respecto de Estados Unidos,  la misma se presenta como un factor determinante a favor del estrechamiento de los vínculos bilaterales ruso-chinos. Tanto Rusia como China necesitan ayuda financiera y colaboración económica por parte de Estados Unidos e inclusive de los países europeos desarrollados. 

 

Comenta Michael Mandelbaum (2002), En este contexto, China desempeña un papel trascendental para la política rusa. El propio Primakov señalaba que Rusia necesitaba una política exterior diversificada, o sea, que además de promover las buenas relaciones con los Estados Unidos y los países europeos, buscara cultivar fuertes lazos con China, India, Japón y países del Cercano y Medio Oriente. Ello es una forma de restaurar el equilibrio en la política exterior de Moscú”. (The new russian foreing policy).

 

Conforme a datos del Kennan Institute, en el año 2000 el comercio bilateral ruso-chino alcanzó la cifra récord de aproximadamente 8.000 millones de dólares; con Estados Unidos fue de   75.000 millones de dólares, 1,7% del comercio global de China en ese año. 

 

Tanto Rusia como China conceden mayor importancia a sus respectivas relaciones bilaterales con Estados Unidos que la asociación estratégica que ambos países establecieron.  Por tanto, la utilización de una relación triangular favorece sus respectivos intereses. 

 

Conclusiones

Pablo Telman en su extenso artículo  donde analiza las relaciones rusas con China, -que me sirvió de base-    indica hechos que confirman el interés de las relaciones bilaterales en el área de la industria y el comercio entre ambos países. Indica este analista, que “a fines de setiembre de 2002, 474 compañías con capital chino dedicadas al comercio, microelectrónica, telecomunicaciones, aparatos electrodomésticos y explotación forestal fueron establecidas en Rusia , con una inversión de 303 millones de dólares”. Rusia tiene 1383 proyectos de inversión en China, con un financiamiento externo contratado de 706 millones de dólares. la mayoría de los proyectos se enfocan en energía nuclear, automóviles, maquinaria agrícola e industria química.”.

 

Teniendo presente los conceptos de Mackinder  expresados en su famosa conferencia “El pivote geográfico de la historia”,  hay que tener en cuenta  que,   si bien la historia de Rusia señala afirmativamente  desde la época imperial y etapas posteriores su vocación europea   , en relación  a su extenso   territorio,  las dos terceras partes se encuentran al este de los Urales -continente asiático-  y que en este espacio China desempeña un papel importante tanto desde el punto de vista económico, como político y de seguridad. Por tanto, la búsqueda de una más amplia cooperación económica   con China, debería  ser considerada por Rusia como  un punto destacado en la  agenda de sus políticas internacional y económica, fundamentalmente de su región asiática.

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