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Todo lo que pasó en el Banco Comercial, según la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados sobre diversas actuaciones relacionadas con el sistema financiero y bancarioUno
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por Rubens Ricúpero

Comisión Investigadora sobre diversas actuaciones relacionadas con el sistema financiero y bancario

SEÑOR PRESIDENTE (don Gabriel Pais).- Habiendo número, está abierta la sesión.

(Es la hora 15 y 25)

——Previo a recibir la visita del contador Fernández Becchino, deseo dejar sentadas algunas constancias políticas, explicando los motivos de estas, y coordinar ciertas cuestiones previas.

            Esta ha sido una semana sumamente movida en cuanto a la información que ha habido respecto de las actuaciones de la Comisión, y entiendo que es pertinente dejar sentadas estas constancias políticas en virtud de que la carga del interrogatorio está siendo llevada adelante fundamentalmente por Diputados no pertenecientes al Partido Colorado. Han ido quedando sentadas determinadas constancias políticas y muchas veces, para no demorar a los invitados, a las autoridades presentes, no dejamos sentadas nuestras constancias políticas. No obstante, en este momento, dada la trascendencia que ha tomado todo lo atinente al informe elaborado por los servicios técnicos del Banco Central, quiero hacer una breve exposición a efectos de que quede constancia de ella en la versión taquigráfica. Una vez concluida la exposición, no tengo inconveniente en conferir interrupciones; inclusive, si ustedes así lo disponen, pasaré la Presidencia al señor Diputado Berois Quinteros. Mi interés es hacer la exposición de corrido, sin ser interrumpido. Me referiré a varios temas sobre los cuales luego podremos conversar y todos podrán opinar, lo que, seguramente, nos llevará algunos minutos; trataré de ser breve, pero requerirá no menos de quince minutos.

            En primer lugar, me quiero referir a la trascendencia que pueda tener este documento en cuestión, que fue elaborado por los servicios técnicos del Banco Central del Uruguay con relación a la responsabilidad patrimonial del Banco Comercial. En tal sentido, quiero destacar que este informe refiere a la responsabilidad patrimonial del Banco Comercial. Concluido el informe por las contadoras que intervienen, es elevado al Gerente de Área, contador Carlos Olivero. El contador Carlos Olivero recibe el informe y lo eleva al Superintendente, por nota del 9 de abril. El Gerente Olivero señala en la primera página de su informe: "Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, esta Superintendencia no dispone, a la fecha, de información contable veraz de las autoridades del Banco Comercial sobre su situación al 31 de diciembre de 2001 y al 31 de marzo de 2002, por lo que las cifras a las que refiere el informe de la Unidad inspectiva deben considerarse como una referencia preliminar de los ajustes que efectivamente corresponda efectuar".

            Quiere decir que toma las cifras como una referencia preliminar de los ajustes y prepara un proyecto de resolución en virtud del cual se dispone en el numeral 1: "Requerir a Banco Comercial S.A. la reformulación de sus estados contables al 31 de diciembre de 2001 conjuntamente con la presentación de la información a que refiere el artículo 335 de la Recopilación de Normas de Regulación", y siguientes. En el numeral 2 se expresa: "Requerir a Banco Comercial S.A. la presentación de un Plan Estratégico que le permita hacer frente a las obligaciones asumidas y retomar la marcha de sus negocios".

            Este informe no fue aprobado ni avalado, sino especialmente tomado como una referencia preliminar por el jerarca inmediato superior de las contadoras que lo elaboraron. Lo que efectivamente se hace es seguir el proyecto de resolución que el contador Olivero propone. No es aprobado por el jerarca del contador Olivero, que es el Intendente de Instituciones Financieras, ni tampoco por el Superintendente de Instituciones Financieras, quien ingresará en pocos minutos a Sala.

            Sobre este informe y respecto a la trascendencia que se le daba ‑informe, desde nuestro punto de vista, absolutamente preliminar‑, tenemos referencias; una de ellas es la forma cómo actuó el Directorio del Banco Central, que surge de sus Actas, cuyas fotocopias nos fueron remitidas.

            Tenemos así, en primer lugar, el Acta N° 2376 del 20 de marzo de 2002 ‑por ende, anterior a la elaboración del informe‑ que dice textualmente: "La señora Directora, contadora Rosario Medero, hace constar que no ha acompañado con su voto la resolución tomada[...]" ‑la resolución tomada refiere a adelantos de asistencia financiera al Banco Comercial S. A.‑ "[...] reiterando lo expuesto en oportunidades anteriores sobre la concesión de este tipo de adelantos, [...]".

            Más adelante dice: "[...] en su opinión, no se cumple con los requisitos exigidos por los artículos 36° y 37° de la Carta Orgánica, que establecen la necesidad de contar con solvencia comprobada y con un patrimonio neto positivo, circunstancias que no se dan en la situación actual del Banco Comercial S. A., todo lo cual fuera expuesto en la pasada sesión del 18 de marzo".

            Quiere decir que la contadora Medero, ya desde el 18 de marzo, claramente estaba haciendo alusión a un patrimonio neto negativo del Banco Comercial S.A. antes de que se elaborara el informe.

            El Acta continúa diciendo: "En uso de la palabra el señor Superintendente, expresa que el patrimonio del Banco Comercial es positivo y que por lo menos asciende a US$ 133:000.000.=, por lo que no corresponde realizar invocaciones de ilegalidad". En esta Acta el señor Superintendente Fernández Becchino da su palabra.

            Luego tenemos el Acta N° 2381, del 19 de abril de 2002, claramente posterior al informe de las contadoras del 5 de abril, y a la actuación del Gerente Olivero referido a ese informe de las contadoras. En esta sesión de Directorio se plantea nuevamente el adelanto de asistencia financiera al Banco Comercial S.A.

            El Acta dice: "La señora Directora, contadora Rosario Medero, votará en contra la presente resolución por las razones ya invocadas en las anteriores ocasiones en que se otorgó asistencia financiera a este Banco que, como lo ha reiterado, carece de patrimonio neto y no se dan las condiciones exigidas por la Carta Orgánica del Banco Central para la concesión de adelantos de este tipo".

SEÑOR ROSSI.- ¿De qué fecha es esa acta?

SEÑOR PRESIDENTE.- Del 19 de abril de 2002.

            La contadora Medero no hace referencia al informe del 5 de abril, tema que voy a tratar más adelante, porque ella acaba de declarar a la prensa que ya lo conocía, pero no lo informa al Directorio. La contadora dice que sigue manteniendo su posición original de que tenía patrimonio negativo sin mostrar los documentos. Más adelante vamos a ver una discusión entre los Directores, donde se realizan más precisiones sobre esto.

            ¿Qué quiero decir con esto? Que la contadora Medero en ningún momento marca una diferencia en sus posturas ni alude a este documento; por lo tanto, concluyo que ella tampoco le dio la trascendencia que en algunos medios de comunicación pretende dársele al referido documento.

            Ahora nos vamos a referir al Acta N° 2382, del 24 de abril de 2002. Reitero que el informe es del 5 de abril y que esta reunión del Directorio, con el acta correspondiente, se realizó el 24 de abril. Nuevamente el tema 1) es " Banco Comercial S.A. ‑ Adelanto de Asistencia Financiera".

            El Acta dice: "Para la consideración de este asunto, ingresan a sala el Superintendente de Instituciones de Intermediación Financiera, contador Carlos Fernández Becchino [...]". Ahí el señor Superintendente da cuenta de: "[...] que se han recibido notas del mencionado banco solicitando asistencia [...]". Antes había dicho que tenía patrimonio positivo, ahora presenta notas en las cuales el banco solicita asistencia.

            Aquí hay una extensa discusión respecto de si el banco tiene patrimonio positivo o negativo entre el Presidente del Banco Central y la contadora Rosario Medero, con la presencia del Superintendente. Nunca nadie menciona el expediente ni el informe, tampoco piden que vengan las contadoras, ni el gerente de área, ni cortan para decir que hay algo diferente. Hay un silencio de todos los presentes; siguen su discusión, pero nadie hace mención a este expediente, sin embargo, cuando uno lee las actas puede apreciar que fue una reunión ríspida.

            En la página 257 dice: "[...] el señor Presidente expresa "que la señora Directora, contadora Medero, debe entonces proponer una solución alternativa". Hay una dura discusión entre ellos en la que se echan en cara que si no va a votar, proponga soluciones alternativas, aporte ideas.

            La contadora Medero tampoco menciona el expediente. Vuelve a decir: "[...]que votará en contra la presente resolución por las razones ya invocadas en esta sesión y en anteriores ocasiones [...]". Más adelante, nuevamente dice que vota en contra por las razones ya invocadas en anteriores ocasiones en que se otorgó asistencia financiera. No menciona ningún elemento nuevo que pueda ser decisivo para cambiar la postura que venía sosteniendo la mayoría del Directorio.

            Nada anuncia el Superintendente que, dicho sea de paso, en la Carta Orgánica del Banco Central del Uruguay, si algo es de destacar es que al Superintendente se le confiere autonomía técnica. En el artículo 38 de la Carta Orgánica se dice que el Superintendente actuará con autonomía técnica y operativa y que son designados para desempeñar esa función por un período de ocho años para que en los hechos puedan, precisamente, actuar con autonomía técnica y operativa. Está claro que al Directorio no se le dice nada ‑la contadora Medero ni nadie más‑ con respecto a este informe. Reitero que es otro elemento más de prueba, respecto de que ese informe no era definitivo, sino una referencia a cifras preliminares no aprobadas por el Gerente ni por el Superintendente. Por esta razón todos lo tomaron así ‑inclusive la contadora Medero‑ y no hicieron referencia a ese informe en las sucesivas reuniones de Directorio, tal como surge de las actas.

            También tenemos el Acta N° 2403 del 30 de mayo de 2002. Aquí comparece el Superintendente de Instituciones Financieras, el doctor Fernando Barrán. Es importante destacar que el informe está fechado el 5 de abril y al Superintendente Fernández Becchino le aceptan la jubilación el 28 de abril, quien creo que trabaja hasta los primeros días de mayo. Supongo que habrá habido algunos días de vacancia y luego es designado Superintendente el doctor Fernando Barrán, quien al 30 de mayo está actuando y participando en las reuniones de Directorio. El punto 5), denominado "Banco Comercial S.A.- Composición actual de su paquete accionario.- dice: [...] las cifras a marzo estarían indicando un patrimonio positivo superior a U$S 78:000.000, por efecto de la recapitalización que efectuaron algunos de sus accionistas anteriores conjuntamente con el Estado". Quiere decir que en presencia del Superintendente Fernando Barrán, con autonomía técnica, quien recién había asumido y con la expectativa de permanecer en el cargo por ocho años, se dice que el Banco Comercial S.A. tiene un patrimonio positivo de U$S 78:000.000. Esa es la información con la que cuenta el Directorio. Ninguno de los presentes menciona ‑los tres Directores y el Superintendente‑ la existencia de un informe que pudiera, de alguna manera, contradecir la información con la que cuenta el Directorio, relativa a que el patrimonio positivo sería superior a los U$S 78:000.000

            Para nosotros todas estas pruebas denotan claramente que la trascendencia que los medios de comunicación le dieron al informe de las contadoras está claramente desmentida por la forma de actuar contemporánea de los protagonistas que tuvieron que tenerlo en cuenta o no. Surge claramente que ni los Directores ‑inclusive la contadora Rosario Medero‑ ni los dos Superintendentes que estuvieron en el cargo le dieron importancia por tratarse de un informe preliminar.

            Aparte de esto, quiero hacer una segunda referencia. Tampoco existían razones de Estado o de política económica para ocultar, demorar o entorpecer el camino de ese informe. Digo esto porque el Estado durante toda la crisis financiera contó con dos procedimientos bien claros para suministrar liquidez a los bancos, de forma de que los ahorristas pudieran efectuar sus retiros. Uno de ellos fue la asistencia financiera brindada por el Banco Central, para lo cual era necesario que los bancos contaran con patrimonio neto positivo. Por otro lado, el Ministerio de Economía y Finanzas realizó transferencias, para lo cual no debía cumplirse ningún requisito previo en materia de responsabilidad patrimonial.

            Como surge del informe del Tribunal de Cuentas remitido a esta Comisión Investigadora, las transferencias financieras que el Ministerio de Economía y Finanzas hizo por intermedio de la Corporación Nacional para el Desarrollo a los bancos Comercial, Montevideo, Caja Obrera y de Crédito, ascendió a U$S 448:898.000. Las transferencias que el Ministerio de Economía y Finanzas efectuó al Banco Comercial de este total de U$S 448:898.000, sumaron U$S 242:398.000. Quiere decir que el Banco Comercial recibió U$S 242:398.000 de transferencia financiera por parte del Ministerio de Economía y Finanzas. En tanto, las asistencias financieras que le dio el Banco Central tuvieron un pico del entorno de los U$S 75:900.000 ‑esto surge del documento remitido por el Banco Central‑, las que fueron disminuyendo hasta alcanzar U$S 20:400.000. ¿Qué quiere decir esto? Que no había una razón de Estado para continuar con la asistencia al Banco Comercial por parte del Banco Central, porque hubiera alcanzado con incrementar las transferencias por parte del Ministerio de Economía y Finanzas. Llevar a cero las asistencias del Banco Central no hubiera tenido ninguna repercusión práctica sobre la operativa montada para permitir la devolución de los depósitos a todos aquellos que los estaban retirando en el primer semestre de 2002. Si ese informe al que hacemos referencia hubiera sido aprobado por el Gerente, el Intendente y el Superintendente, llevado al Directorio y aprobado por este como la información veraz respecto al patrimonio del Banco Comercial, se hubieran anulado y suspendido las asistencias y simplemente se hubieran incrementado las transferencias en igual monto que las necesidades del Comercial pudieran haber requerido. Es decir que se hubieran disminuido las asistencias y aumentado las transferencias y todo hubiera quedado en el marco de la absoluta legalidad. De haberse dado esos requisitos se hubiera actuado de otra manera. Entonces, en conclusión, no hay razones de Estado y de política económica para ocultar una información a efectos de demorar el trámite de un expediente y no darse por notificados de un expediente que, por otra parte, vemos que los actores no le dieron la trascendencia que hoy "ex pos facto" le estamos dando.

            Por último, quiero hacer referencia a un tema que me inquieta mucho y que refiere a la comparecencia en el día de hoy del contador Carlos Fernández Becchino. Parto del supuesto y del convencimiento de que el señor Diputado Bayardi actuó con absoluta buena fe, a quien conozco a lo largo de su actuación en la Cámara. También reconozco que en la medida en que su formación es en medicina no tenía por qué conocer este aspecto. Pero entiendo que las declaraciones que realizó sobre la futura declaración del contador Fernández Becchino significaron una presión sobre la persona que hoy va a declarar como testigo. Lo hizo con total buena fe pero, sin lugar a dudas, esto debe haber afectado el ánimo de quien va a declarar. En el diario "El País" salió publicada una entrevista que le realizaron al señor Diputado Bayardi en Setiembre FM. El diario dice: "Al ser entrevistado en Setiembre FM Bayardi agregó que el ex superintendente 'si en realidad con ese documento que era el más importante que tenia, no lo comunicó al presidente, no tengo ninguna duda que Fernández Becchino es la cabeza de la responsabilidad con el trámite oficial del documento'". Antes había dicho que: "si el ex superintendente de bancos, Carlos Fernández Becchino, no le comunicó a Rodríguez Batlle sobre la existencia del informe, 'estuvo en omisión funcional'. ¿Qué significa esto? Que se pone entre la espada y la pared a la persona que va a venir a declara como testigo. Es como decirle: "Si usted admite, testimonia que comunicó a Rodríguez Battle, es un testigo y no tiene ninguna responsabilidad. En cambio, si usted niega haberle dado información o el documento a Rodríguez Batlle, deja de ser testigo y pasa a ser el inculpado". Esto desde el punto de vista jurídico constituye una presión sobre el testigo. ¿Por qué? Porque el testigo tiene la potestad de salvarse diciendo algo que pueda no coincidir con la realidad. Puede decir que le avisó y le informó, pero si se ajusta, aparentemente, a los hechos, cambiaría su comparecencia y su posición jurídica porque de testigo pasaría a ser el acusado y responsable de un tema que durante cuatro días toda la prensa destacó como el punto neurálgico de la investigación sobre la asistencia financiera. Me preocupa este hecho porque a los dichos del señor Diputado Bayardi se sumó la prensa dándole inmensa trascendencia a lo que Fernández Becchino iba a declarar. Eso ocurrió durante casi tres días y tiene que haber indiscutiblemente pesado sobre el ánimo de Fernández Becchino; eso lo veremos ahora cuando ingrese.

            Sí hay un aspecto que quiero conversar con los señores Diputados. Me refiero a la forma de interrogar a la persona que va a ingresar. Ocurre que ‑los que somos abogados tenemos amplia experiencia en ese tema‑ cuando un testigo declara ante el Poder Judicial, el abogado y el Juez que lo interrogan no pueden realizarle preguntas sugestivas o que incidan respecto del testigo. Es decir, que sean capciosas. Simplemente, el Juez le ordena al abogado que se limite a preguntar sin expresar sus opiniones y puntos de vista. Si previo a la pregunta el abogado que interroga a un testigo hace un "speech" de cinco, diez o quince minutos marcando su posición y las consecuencias que tendría la declaración, se entiende que esto influiría sobre el ánimo del testigo y lo podría llevar a matizar, cambiar o no ajustarse exactamente a la verdad en sus declaraciones. Por tanto, antes de que ingrese Fernández Becchino me gustaría conversar con ustedes sobre la forma de preguntar a este testigo. Hasta ahora no hicimos énfasis en este tema y permitimos que se preguntara libremente, haciendo todos los comentarios que se quisieron porque realmente nunca hubo una declaración de trascendencia como ésta. Pero si mantuviéramos el estilo del interrogatorio y esto fuera ante un Tribunal, el Juez observaría las preguntas y mandaría a los abogados a ajustarse a una pregunta sin hacer comentarios que induzcan al testigo hacia una respuesta o hacia la otra. Por tanto, este es el planteamiento que hacemos: tenemos que fijar una regla de juego sobre cómo interrogar el testigo. Mi sugerencia radica en que, dada la trascendencia de este testigo, en una primera instancia le preguntemos directamente, sin hacer frente a él apreciaciones personales y sin omitir opiniones que puedan incidir en la respuesta que el testigo da.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Tengo la absoluta convicción de que todos quienes estamos en esta Comisión queremos llegar a la verdad de lo que ocurrió básicamente en el año 2002 en nuestro sistema financiero. Creo además que hasta el día de hoy ‑y no tiene por qué cambiar‑ todos hemos actuado con absoluta lealtad en ese aspecto. A su vez,  hay un elemento que me preocupa y que es importante. Desde mi punto de vista, el señor Diputado Bayardi se equivocó profundamente cuando hizo esas declaraciones a "Setiembre F.M", si es que lo que dice "El País" fue lo que dijo el señor legislador. En este tema estamos asimilados a un Juez y nosotros no deberíamos prejuzgar antes de tener los elementos necesarios para fallar en esta situación. Cuando el señor Diputado Bayardi le hace saber a un testigo que viene a declarar que aquí hay un responsable y que el responsable es él o el señor Rodríguez Batlle, y que la forma de salvarse él es decir que se lo comunicó al señor Rodríguez Batlle está, sin lugar a dudas, induciendo a quien viene a declarar a que lo haga de cierta manera. No digo que lo haya hecho; es más: creo que no lo hizo con esa intención porque por suerte nos conocemos bastante entre todos nosotros, pero creo que debemos tener especial cuidado en ese tema. Este es un interrogatorio al que no considero fundamental pero es tan importante como todos los demás que hemos tenido. Creo que debemos darle el mismo tratamiento que al resto, pero que debemos tener especialísimo cuidado en no inducir al testigo o al declarante en las respuestas. Por lo tanto, entiendo -y comparto los dichos del Presidente‑ que todos debemos hacer una autolimitación en la forma en que preguntamos. No hay límites en la cantidad de preguntas, ni en lo que se pregunta, pero sí debe haber especial cuidado en la forma que preguntamos para no inducir al declarante en su respuesta.

SEÑOR BAYARDI.- Sobre la primera parte de la constancia dejada por el Presidente en relación con los temas que estamos tratando, debo decir que es el punto central y lo tomo como una posición que cuando la discutamos veremos cuál es el punto.

            No he leído el diario "El País"; no es que no tuve tiempo de ver esa publicación en la parte que me cita. Tengo enorme confianza en el periodista que seguramente la hizo, que es productor del programa "Setiembre F.M". Voy a convalidar todo lo que eso dice porque lo dije. Y lo dije porque lo pienso. No me pareció del caso ocultar; en realidad nunca oculto a la prensa una vez que doy respuestas. Puedo decir que no contesto sobre algo pero una vez que le doy respuesta, jamás oculto lo que pienso. Mi postura en este proceso de investigación en esta Comisión con respecto a este tema ‑no en esta última comparecencia de las señoras auditoras‑ figura en todas las actas en las que estuvo el Banco Central desde su inicio.

            En mi opinión, estamos en el punto central del problema a los efectos de la asistencia del Banco Comercial. Veremos después la opinión de la Comisión y finalmente la opinión de la Cámara. Pero es mi opinión y no voy a renunciar a darla. Me parece de honestidad intelectual y éticamente correcto expresarla cuando la gente viene acá para que sepan en qué punto estoy parado. No creo que esté violentando desde el punto de vista ético el deber ser.

            Si el contador Fernández Becchino lo entiende del caso se lo voy a decir a él delante para que sepa cuál es mi posición. No estoy violentando en absoluto lo que he hecho desde que he venido acá. En todo caso, llama la atención que en esta oportunidad los señores legisladores de la lista 15 que hablaron anteriormente sientan la obligación de dejar esa constancia. Si uno revisa las actas, estoy detrás de la búsqueda de responsabilidad de quien hizo llegar esta información para ver de qué lado caerá la responsabilidad desde hace por lo menos tres meses. Fueron actas públicas que tienen todos los periodistas; fueron leídas por todos los periodistas. En un medio de comunicación dije lo que está escrito en actas. Así que creo que esto es irrelevante.

            No vengo del área del Derecho. En mi soberbia e impetulancia, en realidad el país perdió un gran Juez. Pero no vengo del área del Derecho. Esto sería para otro largo proceso de discusión. Pero, sin venir del área del Derecho, tampoco confundo lo que es la esfera jurisdiccional del Poder Judicial con una Comisión Investigadora del Poder Legislativo. Vengo del área de la Medicina y no me dio por confundir lo que es el ámbito jurisdiccional del Poder Judicial con lo que es el ámbito de una Comisión Investigadora Parlamentaria. Si el compareciente quiere venir con algún abogado o si alguno de los miembros abogados que integran esta Comisión, perteneciente al sector de la Lista 15, quiere oficiar como abogado del compareciente, está en todo su derecho de hacerlo. Veremos cómo lo arreglamos desde el punto de vista procesal interno de la Comisión, pero no me parecería mal.

            Esta es la sexta Comisión Investigadora que integro y siempre he tratado de proceder con el mayor nivel de honestidad intelectual. Creo que trasmitir públicamente lo que uno ha dicho adentro no va cortar la honestidad intelectual. El invitado que se siente ahí puede decir ‑a raíz de un veto interpuesto a un proyecto de ley de Comisiones Investigadoras‑ con el mayor respeto posible, no al doctor Bayardi ni al Pepe Bayardi, sino al Diputado Bayardi, con respeto por la investidura institucional que tengo y de la cual me precio, que no me contestará nada.
El invitado que se sienta ahí, a raíz de un veto interpuesto a un proyecto sobre Comisiones Investigadoras, puede decir, con respeto no al doctor Bayardi ni al Pepe Bayardi, sino al Diputado Bayardi, con el mayor respeto posible por la investidura institucional que tengo y de la cual me precio, que no me contesta nada. Se sienta ahí y me dice: "En realidad, no voy a contestarle; no voy a contestarle y no voy a contestarle".  Me gustará más o me gustará menos que lo haga. Ya me lo han hecho en alguna otra Comisión Investigadora en el pasado, y amenazando que no se me iba a contestar, no se animaban a mantener la voluntad de no responder. En definitiva, se transformará en un hecho político, porque este es un ámbito político en el cual yo trato de actuar con responsabilidad política.

            Finalmente, en cuanto a lo que puedo preguntar,  la forma en que quiera hacerlo y las valoraciones que quiera hacer antes de formular la pregunta, registro la posición del señor Presidente y del señor Diputado Amorín Batlle ‑ambos me merecen consideración, creo que no necesito dejarlo sentado en la versión taquigráfica‑, pero, lamentablemente, voy a seguir preguntando como entienda que debo hacerlo, con las consideraciones que quiera hacer en la pregunta y con la calidad que desee. ¿Por qué? Porque, reitero, este no es un ámbito jurisdiccional. ¡Ojalá lo fuera!; me placería que fuera un ámbito jurisdiccional, pero no lo es y uno puede llegar al grado de reflexión que sea para tratar de deducir y hacer deducir al propio compareciente en el grado de respuesta que entendemos que tiene que dar. Hasta ahora no he encontrado ningún compareciente que se demuestre  que desde el punto de vista intelectual esté por debajo del percentil cincuenta, o bien que haya entrado en alguna de las alteraciones propias para considerarlo inimputable. No he encontrado ningún idiota, ningún oligofrénico, es decir, la idiosia, la estupidez y la oligofrenia como parte de alteraciones del raciocinio; no empleo estos términos con el tono vulgar con que los maneja la gente o el lego. Lo digo porque no siento que penda sobre mi cabeza ‑es bravo que sienta que pueden pender cosas sobre mi cabeza‑, lo digo porque voy a defender el criterio que yo entienda para hacer las preguntas y que cualquiera de los señores Diputados aquí presentes entiendan adecuados para interrogar. Dejarán la constancia los legisladores que discrepen con el estilo, con la forma o con la pregunta.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Estuvo bien el señor Diputado Bayardi en no insistir sobre el respeto que existe entre todos los miembros de la Comisión, porque claramente no es necesario.

            Sí quiero que razonemos juntos lo siguiente. Yo creo que a una persona no se le puede decir: "Si usted dice que se lo comunicó a Rodríguez Batlle, no es responsable; si usted no se lo comunicó a Rodríguez Batlle, usted sí es responsable"; y que diga a ver si lo comunicó o no. No se puede dar una posición personal de esa manera porque, notoriamente, induce a una respuesta a quien viene a declarar. Si yo digo: "Si usted dice eso, para mí, usted no es responsable. Ahora: si no me lo dice, para mí, usted es responsable", y eso es lo que comunicó al periodista y lo que se publicó en el diario,  esas son preguntas que inducen.

            Hasta ahora no he tenido ningún inconveniente; creo que no vamos a tener ningún inconveniente, pero como tenemos este toque de alerta, quiero que razonemos juntos y que cada cual ‑como hemos hecho hasta ahora‑ pregunte de forma de no inducir al testigo.

SEÑOR BAYARDI.- Si yo al compareciente le trasmito mi posición, mi punto de vista, y él demuestra que están equivocados, no tendré ningún problema, cambiaré mi posición con cierto grado de honestidad intelectual, que creo que lo tengo. Y no me parece que violente a ningún adulto mayor que tuvo la responsabilidad de estar a cargo de la Superintendencia del sistema de instituciones financieras. No estoy trayendo a alguien que está por fuera de esto. Si él entiende que tiene las explicaciones para demostrar que la lógica de mi razonamiento es equivocada, después discutiremos esto en la parte de las conclusiones. Pero insisto en que me parece que no estoy violentando para nada al compareciente.

SEÑORA CHARLONE.- Con respecto a la constancia que hizo el señor Presidente, en primer lugar, comparto que la primera parte integra lo que sería el tema de fondo y a eso tendremos que abocarnos en la discusión final y, seguramente, será parte del informe de las conclusiones, por lo cual no vamos a agregar nada.

            En segundo lugar, en cuanto al planteo relativo a la forma de interrogar, buena parte fue señalada por el Diputado Bayardi, pero yo quiero reafirmarlo: creo que el planteamiento corresponde al ámbito equivocado. Este no es el Poder Judicial; es el Parlamento; los parlamentarios no somos abogados; cada uno de nosotros tiene su estilo y su forma de interrogar. Y, con el respeto que todos nos debemos y con el que nos manejamos, cada uno interrogará de acuerdo con lo que entienda oportuno y de acuerdo con a su estilo. Ese derecho lo reservo para mí, lo solicito para mí y, naturalmente, también para mis compañeros.

            En cuanto al tenor de las declaraciones del señor Diputado Bayardi, quiero decir que he formulado declaraciones en ese mismo sentido en alguna radio. Y, más allá de lo que otros integrantes de la Comisión puedan opinar ‑cada cual es libre de dar a conocer su posición‑, también me voy a reservar para mí el derecho a seguir dando mi opinión.

            Por lo tanto, no creo que esto pueda ser considerado como una presión psicológica sobre el testigo. Quizás acá haya muchas opiniones y cada uno tiene derecho a sustentarla; el testigo tendrá derecho a discrepar con esa posición o con lo que alguno de nosotros declare en la prensa, y también tiene derecho a formularlo. Pero quería plantear esto porque realmente es algo que va más allá de las declaraciones del Diputado Bayardi, pues hace a lo que cada uno de nosotros puede decir o no para afuera, y yo  considero que tengo derecho a hacer determinado tipo de declaraciones y quien no las comparta tiene derecho a hacer las declaraciones contrarias.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- Como el Presidente hizo una constancia desde el punto de vista político y realiza algunas reflexiones que yo no comparto ‑pero admito que pueden ser‑, incluyendo la opinión de una de las Directoras, precisamente la de la Directora representante del Partido Nacional, dejo constancia de que me parece ‑respeto la opinión del Presidente pero no la comparto‑ que la cuestión no pasa por ahí; como que quieren dejar ver que la responsabilidad es de la Directora que sabía y votó en contra y que la responsabilidad no quedaría marcada en el voto que se dio cuando cada uno tuvo que asumir su responsabilidad. Es una interpretación; yo la respeto pero no la comparto, y me parece que será el tenor del análisis final de esta Comisión. Como el Presidente dejó esa constancia y como quien calla, otorga, me pareció que no podía quedarme callado ante esas manifestaciones.

            En lo que respecta a las declaraciones públicas, yo creo que un poco cada uno es culpable. Acá muchas veces tenemos que salir a hacer declaraciones públicas porque otro salió antes a decir determinadas cosas y, aunque no queremos salir a la prensa, nos vemos obligados a contestar. Así lo hemos visto; hemos tenido que salir a contestar porque se han hecho ciertas apreciaciones que responsabilizan a un compañero del Partido y nos hemos visto en la obligación de contrarrestar ese tipo de opiniones, que no nos gusta hacerlo. Entonces, la responsabilidad de las declaraciones va por cuenta de cada uno de nosotros y, en definitiva, cada uno tiene su cuota de responsabilidad, y si acá hay que hacer una autocrítica es general y no particular.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Sobre los temas de fondo, como lo señala la señora Diputada Charlone, creo que el momento de la discusión es otro.

            Quisiera dejar una constancia para ser fiel al acta. La posición del Supervisor del grupo, contador Olivero, consta en el acta y es rotunda en el sentido de compartir el tenor del informe técnico. Es más: él dice ‑invito al señor Presidente a que luego lo relea‑ que si no hubiera estado de acuerdo con el contenido del informe, lo habría manifestado expresamente. A mí me había quedado esa impresión, acabo de releer el acta y es así.

            En segundo lugar, con respecto a la trascendencia que ha tenido este punto, comparto la idea de que ha habido una especie de sobrevaloración del tema en relación a muchos otros que son muy significativos. Pero vamos a reconocer dónde está el origen del estrellato que ha tenido este tema en la Comisión Investigadora, y tiene que ver con datos muy curiosos, como que todavía tenemos dudas de dónde anduvo el expediente, si se sacaron hojas, si se agregaron hojas. Y esto no lo dijimos nosotros, lo manifestaron los funcionarios y jerarcas del Banco Central. Si viene un jerarca del Banco y señala que hay un expediente que fue alterado ‑como lo manifestaron‑, que a tal expediente la falta una hoja y a otro le agregaron otra hoja, sin que exista el trámite correspondiente y, además, que todos digan que hubo dos días en que no se sabe dónde anduvo el expediente, entonces, de ahí surge la trascendencia que se le otorga al mismo. No surge de ningún miembro de esta Comisión, sino de las personas que han estado compareciendo aquí.

            Por último, creo que aquí hay dos cosas distintas: una cosa son las declaraciones y otra la forma de preguntar. Las declaraciones, en lo que refiere a este aspecto, no representan ni siquiera una opinión sino que son la consecuencia lógica de los hechos. Las circunstancias se han dado de tal modo que los hechos indican que si se conocía, la responsabilidad está en un lado y, si no se conocía, está en otro. La envergadura de la responsabilidad es otra cuestión que la tendremos que evaluar en otro momento. Pero que la responsabilidad por lo que se conoce o bien queda en la Superintendencia del Banco o bien llega al Presidente del Directorio es de perogrullo, no es una interpretación: es la conclusión necesaria de los hechos que están expuestos hoy en día.

            Con respecto a la forma de preguntar, comparto la preocupación. Creo que si bien no estamos en el Poder Judicial, de todos modos las reglas en cuanto a cómo se interroga a un compareciente ‑no lo llamemos testigo‑ debe cumplir con ciertos requisitos que no signifiquen el hostigamiento. Pero para eso está el Presidente en cuanto a que si le parece que la forma de preguntar representa un hostigamiento para el invitado, debe señalarlo; en eso debemos ser cuidadosos.

            En lo que tiene que ver con las declaraciones públicas, repito que sobre este punto lo que se hizo fue dejar una constancia de un hecho evidente. Y en lo que refiere a las posiciones, cada uno tiene derecho a establecerlas.

SEÑOR PRESIDENTE.- Habiendo concluido vamos a invitar al contador Fernández Becchino a que ingrese a Sala.

(Ingresa a Sala el contador Fernández Becchino)

 __Agradecemos al contador Carlos Fernández Becchino, en su calidad de ex jerarca de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera del Banco Central, su comparecencia ante esta Comisión Investigadora.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es un honor para mí estar aquí presente. No sé cómo vamos a trabajar, he visto en otras actas que nos dan la oportunidad de expresarnos y luego ustedes hacen las preguntas. Quisiera leer doce páginas que tengo preparadas en las cuales está todo y lleva unos treinta minutos de lectura, luego les contestaré lo que pueda; lo que sé no, porque  algunas cosas me las tengo que guardar, si no no tiene gracia.

SEÑOR PRESIDENTE.- No hay inconveniente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Con casi sesenta y cuatro años mi disco duro está un poco rayado, a veces me falla y la única manera que tengo de llevar un orden es teniendo todo escrito.

SEÑOR PRESIDENTE.- Señores Diputados, si les parece, vamos a dejar que el contador Fernández Becchino haga su exposición y luego le hacemos las preguntas.

            (Apoyados)

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Quisiera hacer una aclaración. Lo que hice fue tratar de concretar, nada de hojarasca, porque he notado que a ustedes no les gusta que los invitados se vayan por las ramas. La parte inicial de mi exposición es un poco la presentación de mi persona; además, traje alguna documentación para repartirles como, por ejemplo, mi renuncia al Banco Central. Allí está fundamentalmente la historia de mi renuncia, realmente no me fui el 10 de mayo, porque el 8 de enero ya había presentado mi renuncia al Banco.

SEÑOR PRESIDENTE.- Recibimos la documentación, la cual vamos a fotocopiar y entregar a los señores legisladores.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Tuve que hacer esto porque en algunas de las actas que leí, ví que AEBU dijo que me habían removido y me dolió mucho porque no fue así; al contrario, tuve que pelearme para poder irme del Banco. Realmente estaba cansado y me tuve que pelear con el Directorio para poder jubilarme. Nada más que por eso. Trato de no ofender a nadie y decir la verdad; lo que voy a leer y lo que voy a decir en razón de lo que ustedes pregunten es la verdad. Pretendo que no sea mi verdad, sino la verdad con mayúscula. Después lo verán, dirán y harán las preguntas que quieran.

            Me tomé la libertad de hacer una reseña escrita, porque temo que me falle la memoria. El tema es muy candente y deseo brindar la mejor información a esta Comisión; es de sumo interés para mí y para ustedes, presumo. Previamente a entrar de lleno en el tema por el cual hoy estamos aquí reunidos, solicito hacer una reseña sencilla sobre mi situación funcional a la fecha de los hechos en cuestión. Vamos a tratar de ubicarnos en lo que pasó en los momentos álgidos de nuestro país.

            Tengo cuarenta y un años y medio de actividad en la banca oficial. Ingresé en noviembre de 1960 al Banco de la República y pasé al Banco Central el 1° de enero de 1968. Ingresé por concurso de oposición y méritos al Banco de la República; nos presentamos 840 y saqué el segundo puesto. Esto no quiere decir que sea bueno, tuve suerte. Recorro la cadena funcional ocupando diversos cargos y funciones que me permitieron tener un acabado conocimiento de la plaza financiera. Prácticamente, hice de todo. Cada vez que había un lío feo en el banco allá iba Fernández Becchino. Hubo que absorber un crédito público que dependía del Ministerio de Economía y Finanzas que hoy se transformó en deuda pública y allá iba Fernández Becchino. Se ve que debo tener cara de malo o sirvo para algo.

            Me recibo de contador público en junio de 1973, después de quince años de Facultad. Podía dar dos materias por año porque trabajaba en el Banco de la República y después en el Banco Central y con cuatro hijos era bastante difícil estudiar. Lo hacía en las licencias y los sábados y domingos. El 17 de agosto de 1999 fui nombrado Superintendente y asumí el 23 del mismo mes. Mi antecesor falleció el 15 de agosto de 1999. Ejerzo este cargo hasta el 10 de mayo de 2000 inclusive.

            Es muy importante para mí informar que el 8 de enero de 2002 me presenté en la Caja de Jubilaciones a solicitar la jubilación, antes de que ninguna situación grave apremiara en la banca, como luego pasó. Al 8 de enero, aparentemente, no pasaba nada; tal vez Rohm ya se había llevado los U$S 180:000.000 del Banco Comercial, pero no lo sabía nadie. El 28 de enero presento mi pedido por carta en el Directorio. Me comuniqué con este el 9 y el 10, pero los Directores estaban de licencia. Me acuerdo que el contador Rodríguez Batlle se ofendió porque lo llamé a Punta del Este para decirle que me retiraba el 1° de febrero. Iba a presentar la carta el 23, pero cuando llegué el contador Rodríguez Batlle me dijo: "Se pudrió todo, Rohm metió la mano". Me guardé la carta, la rompí, pero pensé, reaccioné y a la semana, el 28, me volví a presentar. El 28 presento por carta al Directorio mi pedido de jubilación, pero no me contesta. Ante mis requerimientos, el doctor Berro, Secretario del Directorio me informa que mi solicitud fue pospuesta en varias reuniones de Directorio. La excusa que me dan es que no encuentran sustituto. Mentira. Dejo fotocopia de lo expresado.

            El 24 de abril reitero por carta la solicitud de jubilación para el 1° de mayo. El 25 se acepta mi renuncia y me llaman al Directorio en régimen de Comisión General, por lo que solo estaban los tres Directores. Allí tengo que volver a negociar la salida, porque no era posible para el 1° de mayo. Después de un duro altercado logré que fuera para el 10 de mayo. No fui presionado como dijo alguien en la Comisión; no fui removido ni tampoco cuestionado. En la documentación que repartí verán que se agradece mi servicio, mi labor y demás. Se hace un comunicado de prensa sobre esta base. Dejo las fotocopia de ello.

            Ahora voy a pasar a otro tema. Quiero hacer una serie de aclaraciones sobre algunas expresiones de AEBU. Estuve afiliado a AEBU desde que ingresé a la banca hasta el 31 de octubre y me desafilié por discrepancias con la dirección del gremio, porque me estaban persiguiendo con el asunto del Surinvest. Como no me gustó, el 31 de octubre renuncié. Vine al Parlamento a explicar la situación del Surinvest en una Comisión de la Cámara de Senadores.

            Solicito permiso para otras aclaraciones breves referidas al testimonio de AEBU. Para mí es muy importante hacerlas porque afectan mi honorabilidad. Un señor Andrade de AEBU dijo que al Banco de Montevideo se lo había estado asistiendo de enero a mayo no sé en cuántos millones. Era mentira. Recién se empezó a asistir el 17 de mayo; yo me había ido el 10 de mayo. Por lo tanto, mientras yo estuve el Banco de Montevideo no fue asistido. Se dijo que el Banco de Montevideo tenía autorización para vender TCB. Esto lo aclaró cierta vez el nuevo Superintendente. No es ilegal sino antirreglamentario hacerlo, tenían que haber pedido autorización para vender TCB. Eso no lo vimos, lo descubrimos cuando reventó. También se dijo: "Actitud del BCU cambia luego de que fuera removido el Superintendente". Parece que hubiera habido un cambio profundo. Hubo cambios. El nuevo Superintendente tiene 37 años, doctorado, mucho más capaz que yo, pero los cambios profundos no se vieron, porque el Banco Comercial todavía está dando vueltas y otra serie de cosas. También dijeron que los servicios técnicos recomendaban la intervención del Banco de Montevideo. Yo estuve hasta el 10 de mayo y nunca se habló de la intervención del Banco de Montevideo, porque hasta esa fecha tenía un plan para capitalizar. Al 15 de mayo tenían que poner U$S 25:000.000, al 31 de mayo U$S 20:000.00 y garantías suficientes para cubrir los U$S 111:000.000 o U$S 113:000.000 que habían derivado hacia personas físicas como el señor Juan Peirano con U$S 6:000.000, el señor Dante Peirano con más de U$S 1:000.000, VELOX con U$S 20:000.000 y el TCB con U$S 70:000.000. Habíamos pedido garantías suficientes para cubrir ese monto de U$S 120:000.000. Los U$S 25:000.000 no entraron el 15 de mayo, sino dos días después; de ahí para adelante no sé nada. Me presentaron un montón de garantías, según ellos valuadas en U$S 80:000.000, según yo en U$S 20:000.000, pero no soy técnico.

            También manifestó la gente de AEBU: "Clara injerencia del Directorio sobre los servicios técnicos". Esta es una total mentira. Una sola vez tuve un altercado con un Director, que me presionó y me amenazó, pero ahí terminó. Por lo tanto, no tuvo ningún efecto sobre mi persona. Eso que quede claro. Montones de veces uno proponía cosas técnicas que entendía que correspondían y el Directorio nos daba sus razones, por ejemplo, que no podía llevar adelante la capitalización de un banco en U$S 105:000.000, de los cuales el estado tenía que poner la mitad, por lo que había que buscar otra salida, y yo estuve dispuesto a hacerlo siempre dentro de las normas. Dentro de la Superintendencia, desde que asumí, mi lema era todo dentro de las normas y de la ley. No se podía capitalizar el banco en U$S 50:000.000, porque el Ministerio estaba recontra apretado. Había otra manera de salir, es decir, una capitalización a plazo. Hicimos un plan de capitalización que nos costó seis meses de trabajo. Esa fue una de las cosas que me cansó y me llevó a pedir la baja el 8 de enero. Pienso que física y mentalmente puedo servir, porque me siento bien, pero en ese momento no daba más.

            Además, dijeron que el señor Barrán aconsejó por escrito la intervención desde que asumió el 25 de abril. Total mentira, en primer lugar, porque no asumió el 25 de abril sino el 13 de mayo y, en segundo término, recién el 18 de junio se planteó la intervención y con dos alternativas u opciones.

            Voy a ingresar en el Banco Comercial, que es el tema que a ustedes les interesa. A la reunión anterior de esta Comisión vinieron once representantes del Banco Central, hoy estoy solo, así que estoy en minoría, pero voy a tratar de ser lo más explícito y claro posible. Una vez que termine voy a contestar todas las interrogantes.

            Cuando el 23 de enero del año 2002 apresaron al señor Rohm, estalló la bomba. Desde ese día en la Superintendencia se vivió una situación constante de estrés, de trabajo, de mucho trabajo. Ustedes vieron la dedicación de los funcionarios que estuvieron a cargo del Banco Comercial ‑quienes fueron felicitados el lunes en esta Comisión‑ y la profesionalidad con la que actuaron, lo que fue destacado por los señores Diputados. La situación financiera, económica ilegal o penal ‑como lo quieran llamar‑, es decir, todo lo que tenía que ver con la ley y el Banco Comercial, era tema de todos los días en el Directorio y por supuesto entre los empleados de la Superintendencia. Los temas financieros requerían soluciones inmediatas, el "clearing" venía en rojo y lo teníamos que tapar o al otro día el Banco Comercial no abría; la cuestión era muy sencilla. Perdón, ayudábamos a taparlo, porque el que lo tenía que tapar era el Banco; que quede claro que quienes administran los bancos son los banqueros, los funcionarios que trabajan en los bancos; los que hacen los balances son los bancos y no la Superintendencia.

            (Se suspende la toma de la versión taquigráfica)

            (Se retoma la versión taquigráfica)

SEÑOR BAYARDI.- Como lo he dicho públicamente ‑puede ser que otros señores legisladores no lo consideren así‑ el Directorio actuante y el Superintendente son los dos niveles de mayor jerarquía para recoger la impresión de lo que pasó. Entonces, no creo que acá estemos comprometiendo al actual sistema financiero. El actual sistema financiero está en la situación que está y con bastante responsabilidad hemos tratado de no introducirnos en el tema durante siete meses, pero la reconstrucción de los elementos del pasado los considero fundamentales porque estamos tratando de saber ‑es una de mis funciones acá‑ cuáles fueron las distintas decisiones y niveles de responsabilidad. Entonces, el contador Fernández Becchino verá lo que entiende debe poner a consideración de la Comisión, pero no veo motivos para que no se registre lo que tiene para aportarnos.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Creo que si fijamos el criterio del señor Diputado Bayardi ‑no tengo ningún problema en hacerlo‑, el contador Fernández Becchino tiene que saber que todo lo que diga va a constar en la versión taquigráfica y por lo tanto mañana puede salir publicado en los diarios. Por lo tanto, será el contador Fernández Becchino quien limite lo que entiende debe decir y lo que no debe decir.

SEÑOR ARGENZIO.- La versión taquigráfica es pública, en la noche ya están los comentarios y al día siguiente la prensa la tiene. Hasta ahora ha sido la mecánica que se ha utilizado en estos cinco meses que llevamos trabajando.

            Estaba esperando que el ex Superintendente Fernández Becchino terminara su exposición para luego hacer las preguntas. Quisiera que ratificara lo que dijo hace unos instantes ‑y que yo no sabía‑ acerca de que en más de una oportunidad ‑ocho o nueve veces‑ había sugerido no la intervención sino la posibilidad de que el Banco Comercial se cerrara o se liquidara. Si entendí bien, lo aconsejó entre el 19 al 26 de febrero y luego mencionó los meses de marzo y abril. Como no sé si escuché bien quisiera que lo diga nuevamente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Creo que el señor Diputado Bayardi tiene razón. Lo que yo diga ahora ya no tiene peso, así que aunque mis dichos salgan publicados no va a pasar nada, hoy no vamos a cerrar el Banco Comercial por lo que yo diga. Les decía que lo planteé varias veces. El problema era que el Directorio comenzaba la discusión diciendo si damos fondos, si no damos, que no hay fondos, que el Ministerio nos dijo que no. Entonces dije: "Presidente, cerramos el Banco y se terminó, y nos sacamos el problema de encima". Eso se lo dije ocho o nueve veces, y no se cerró el Banco.

            Una vez que se recibieron los fondos para capitalizar ‑por eso les hablé de que entre el 19 y 26 de febrero, y los fondos para capitalizar se recibieron entre el 28 de febrero y el 1° de marzo‑ amainó la tormenta por unos días, pero a partir del 11 de marzo volvieron los problemas financieros. En esas reuniones diarias con el Directorio planteé más de una vez que si no teníamos soluciones, había que cerrar el Banco.

            A todo esto se sumaban los graves problemas penales.

            No solo se estaba peleando el problema financiero, sino que yo también estaba muy nervioso por lo que voy a decir ahora. A todo esto se sumaban los graves problemas penales que surgían en el Banco Comercial, lo cual aumentaba mi preocupación respecto al tema.

            Todo esto terminó a fines de marzo o a mediados de abril. Fue un día de esos en que el Presidente dijo: "Acabo de hablar con el Ministro. Me dijo que no hay un peso. El Banco Central no da un peso más". El Banco Comercial quería US$ 4:000.000 para abrir al otro día; los quería ahora porque había que distribuirlos entre las 35 o 45 sucursales. Así que era: "O me los dan o el Banco no puede abrir".

            Ese día tomé un lápiz ‑gráficamente‑ y puse: "1) Preparar resolución para la intervención" ‑ahí sí dije intervención‑ "del Banco Comercial. 2)". "¿Qué más señores?". Yo tenía enfrente al contador Rodríguez Batlle y me dio la impresión como que saltó en la silla, y me dijo: "Usted no entendió bien. Nadie dijo que vamos a intervenir el Banco Comercial". "¿Pero usted no me dice que no podemos conseguir los fondos? ¿Que no hay solución?". "¡No, no! ¡Ya la vamos a encontrar!". ¿Correcto?

            Es decir que mi preocupación era bastante grave y no solo por los fondos, sino por un montón de cosas que aparecían todos los días, con el corredor de Bolsa...

            (Intervención del señor Representante Mieres)

——Exacto, exacto, no lo tengo, pero debe haber sido... A partir del 11 de marzo empezaron los problemas, pero esto debe haber sido en abril. Era imposible tomar todas las fechas porque teníamos un millón de cosas; no teníamos tiempo ni de anotar el nombre.

            Aquí lo tengo escrito. ¿Saben qué pasó? El señor Presidente saltó en el sillón. "Usted no me entendió", dijo. No vi otras reacciones porque solo estaba de frente al Presidente, así que no sé que pensaban los otros dos Directores. El Gerente General es testigo y siempre me lo recuerda. Dice que yo hice pirotecnia, pero no hice pirotecnia; estaba sumamente preocupado. Es el testigo fundamental de que yo lo dije en el Directorio porque los Directores, por lo que hablé con Rodríguez Batlle alguna vez, van a decir que nunca se dijo.

            Agradeciendo la atención que me prestaron, ya que me dejaron expresar libremente, voy al tema central del día de hoy. Señores: voy a entrar en el 9855.

            Recorrido del expediente 9855. No digo informe porque es más que un simple informe. Un informe serán las siete carillas y media que inician las contadoras. Es un expediente con todos los requerimientos y seriedad que la situación del Banco Comercial exigía.

            Vamos a aclarar los pasos que se dieron con el expediente.

            Por supuesto que el tema Banco Comercial nos tenía sumamente preocupados. Esto lo reitero y lo voy a reiterar mil veces porque la verdad es que vivía con el ¡ay! en la boca.

            El expediente empieza con el informe que yo pido, de acuerdo con lo solicitado por la superioridad. Es decir que es un informe a mi pedido. Yo me reunía asiduamente ‑no me animo a decir dos veces por semana, pero sí una vez por semana‑ con todo el equipo inspectivo número 8 para ver cómo estaba la situación del Banco, qué estaban haciendo, qué estaban viendo, en qué desconfiaban, que tocaran tal tema ‑"Toquen el tema que maneja Fulano de Tal porque ahí puede haber algo"‑, etcétera.

            Ya el 30 de enero se había pedido una comisión investigadora. El Directorio había pedido una comisión investigadora en el Banco Comercial. El primer informe ‑lo dijo ayer la señora Giselle Itté‑ es del 2 de febrero. Luego hubo otros posteriores y más completos, pero realmente era una conversación prácticamente a diario con esta gente: o nos hablábamos al Banco, o nos hablábamos en el Banco Central, o nos reuníamos en mi despacho, o yo subía. Yo estoy ubicado en el segundo piso y la Superintendencia está ubicada en el séptimo piso; es decir que tenemos cinco pisos de diferencia, hay un desfase físico.

            El día 5 de abril las tres contadoras finalizan el informe. La Jefa lo firma, lo aprueba y lo eleva al señor Gerente, Carlos Olivero. El señor Gerente se toma varios días analizando el informe. No es un informe fácil de analizar. Hay que tener mucho cuidado. Hay que revisar hasta las cifras. Ustedes van a ver en lo que yo tengo acá que está todo escrito; estos son números que yo hago tipo escuela, sumando, no con la máquina sino a mano, para ver cómo cierran las cosas. Prepara un proyecto de resolución que me es elevado el viernes 12 a última hora. El informe del contador Olivero tiene fecha 9, pero ese es el día de iniciación, cuando se sentó al computador y empezó a escribir, pero realmente lo termina el 12 a última hora. A mí me llega el 15, a primerísima hora, eso es cierto.

            Yo conocía que se estaba haciendo todo esto porque este informe que hacen las señoras contadoras no es el único. Hubo avances. Se fue por aproximaciones sucesivas hasta llegar a este informe. Se agregaron cosas, se sacaron otras, y esto fue a lo que se llegó.

            El día 15 prácticamente lo destiné a este expediente. En el correr de la tarde, aproximadamente a la hora 16, una vez que lo había analizado y había llegado a una posición con respecto al informe y al expediente en sí ‑es decir, el informe de las contadoras y la propuesta del contador Olivero‑ lo paso a la Secretaría de la Superintendencia.

            Yo tenía una secretaria que más que secretaria es una especie de telefonista, para atender el público, para hacer una carta para pedir licencia o eso, pero no tramitaba los expedientes. Creo que ayer aquí se dijo que ella era la que tramitaba. No, no tramitaba los expedientes. Durante los dos años y medio que estuve, los expedientes se tramitaron por la Secretaría de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera, que estaba en el séptimo piso.

            Aproximadamente a las dieciséis y treinta o diecisiete, llamo al Jefe, paso el expediente y lo mando al séptimo piso para que lo folien y lo relacionen. Ustedes van a ver que cada expediente dice: "antecede" y "sigue". Cada hoja tiene que estar relacionada para evitar que se cambien de lugar o que cambien la hoja totalmente. Además, el Jefe de la Secretaría me prepara el proyecto de resolución, que es el que yo firmo, para elevar. Esa es la hoja que desapareció. Es la hoja 41. Yo no digo que se traspapeló sino que la robaron, abiertamente, la hurtaron, porque esta hoja fue arrancada. Estaba bien prendida con grampas, así que fue arrancada. Es el folios 41, y es la hoja de expediente ‑ustedes pueden ver que dice "Serie E, número tanto"‑ N° 30.841.

            No fue fácil darme cuenta de esto cuando por primera vez vi fotocopia de este expediente porque en la fotocopia está todo en negro. Entonces, lo miro, veo la tapa, y veo que puse: "Autorización de trámite urgente". Si puse "Autorización de trámite urgente" no es para que el trámite sea el de Olivero, sino que es porque yo puse algo. Cuando me lo enseñaron por primera vez, lo fui a buscar y no apareció: tuve que ir al Banco Central para ver el expediente original.

            Al ver el expediente original me di cuenta de varias cosas, no solo de que tenía una carátula que decía: "Confidencial. Favor devolver expediente en sobre cerrado. Autorización de trámite urgente. 15/4". Cuando se pone: "Autorización de trámite urgente" quiere decir que en el día tiene que llegar a destino, sea la hora que sea. La Mesa Central de expedientes cierra a las siete de la tarde, como máximo; el Banco cierra a las siete menos cuarto, pero hay alguien que se queda haciendo una especie de guardia y cierra a las siete de la tarde. Si el expediente llega siete y cuarto, no pasa por la Mesa; sigue de largo y llega a destino. Y en los dos años y medio que estuve nunca se me perdió un expediente; se lleva de mano, bajo el brazo, y llega. Siempre llegó. Y siempre lo lleva un funcionario administrativo ‑normalmente, el Jefe de la Secretaría de la SIIF que, además, no depende de mí porque hay oposición de intereses, sino del contador Porro, que es el Jefe máximo de la parte administrativa de la SIIF‑, quien toma el expediente y debe llegar a destino.

            Una vez que tengo en mi poder el expediente original, veo que no se había fotocopiado el dorso, donde se establece su trámite: donde dice el destino, último folios, etcétera. Veo que dice: "Destino: Secretaría General"; "Último folios, 41". Sin embargo, en el que me habían enseñado encontré 40. Evidentemente, falta un folios. Además, está la firma de un funcionario que sé quién es; pertenece a la Secretaría de la SIIF y es el mismo que firma acá, en el folios 40, que se llama Mario Lacavalla, Administrativo I. Es la misma firma.

            Me dio trabajo darme cuenta porque está todo hecho en negro y tacharon el N° 30841, que es el de la hoja que hurtaron, y pusieron abajo: "Nota Banco Comercial 1711", como que lo que sigue en ese lugar es la nota del Banco Comercial. Desaparece el folios 41 que había, donde yo había puesto mi proyecto de resolución ‑después les voy a decir lo que dice‑ y aparece esto. Me di cuenta porque estaba escrito con tinta azul y no negra, pero ello me llevó como quince minutos; no me di cuenta de entrada. Cuando vi eso, me chocó y fue cuando me di cuenta, manifestándolo a los presentes.

            Cabe señalar que no estaba solo porque como no soy más empleado... Ahora para entrar al Banco Central tengo que dejar la cédula de identidad porque soy visitante; no soy más empleado. Por lo tanto, tengo que dejar la cédula de identidad, tengo que pedir permiso, hablar con el Superintendente o con quien sea y me prestan los expedientes, si quieren. Si me quieren echar, me echan; ya no soy más funcionario.

            Ahí fue cuando me di cuenta de eso y dije: "Muchachos, acá está la clave. Quiero la hoja 30841. ¿Dónde está?", que es donde está mi proyecto de resolución, que está respaldado por lo que está acá adelante, que es el trámite urgente, y por lo que dice aquí atrás: "Folios último: 41". Sin embargo, había 40. Después, hay un folios 41 agregado posteriormente, el 17 de abril a última hora. Esa nota entró a la SIIF ‑no por mis manos, sino en el séptimo piso‑ a las dieciocho y cuarenta y cinco. Así que entró el miércoles 17 a "ultísima" hora.

            En ese momento, empezamos a ver qué era lo que había pasado con eso; había que reconstruir el momento.

            ¿Qué es lo que puse en ese proyecto de resolución? Por supuesto que no me acordaba de memoria porque desde el 15 de abril al 16 de diciembre hay ocho meses. Razonando y sabiendo cómo trabajo y cómo se manejan estos expedientes, cuando vi que decía: "Secretaría General", supe que había elevado el expediente al Presidente porque yo no elevaba nada a la Secretaría General, ni para archivar ni para cambiar de nombre ni para nada. La Secretaría General es la operadora del Directorio y el Directorio es presidencialista; entra todo por el Presidente. Por lo tanto, esto lo elevé al Presidente. Es decir que en el Folios último, 41, es donde está mi proyecto de resolución.

            No me acordaba mucho, pero llamaron al contador Porro a esa reunión y me dijo: "Vos te tenés que acordar porque tú me llamaste" ‑yo había estado enfermo esa semana‑ "y me preguntaste si yo estaba de acuerdo con el proyecto de Olivero, y yo te dije que sí, que estaba de acuerdo con el proyecto de Olivero". Le dije: "¡Perfecto! Yo también estoy de acuerdo con el proyecto de Olivero". Estaba, estoy y estaré de acuerdo con el proyecto de Olivero; eso lo quiero dejar bien clarito. "Entonces me dijiste que le ibas a poner" tal cosa. Y lo que yo le puse es esto: "De acuerdo con el proyecto de resolución que antecede de folios 39 y 40 del expediente interno 9855".

            Esto de establecer información tan amplia con expediente y con folios, se empezó a hacer desde que yo llegué, porque muchas veces se ponía: "De acuerdo. Elévese." Si cambiaban la hoja y la ponían en otro expediente, se estaba elevando cualquier cosa. Entonces, cuando llegué dije: "Yo quiero que quede claro que estoy aprobando el proyecto de resolución de folios 39 y 40 y del expediente N° tanto". Y es lo que dice: "De acuerdo con el proyecto de resolución que antecede de folios 39 y 40 del expediente interno 9855". Punto.

            En el renglón siguiente, todo con mayúscula: "Elévese a consideración del señor Presidente". Eso es lo que pongo en la hoja que me prepara el señor Jefe de Secretaría, no la hago yo. Tomo una hoja nueva, que es la 30841 que, además, si ustedes miran tres hojas hacia atrás, se darán cuenta de que la 30839 está en el expediente. Quiere decir que es un fajo de hojas que tiene el séptimo piso, la Superintendencia. Es decir que no salió de cualquier lado, sino de la Superintendencia. El Folio 38 tiene la hoja 30849. Por lo tanto, también me fijé que la hoja 30841 era de ahí.

            En consecuencia, tengo la certeza de que la hoja fue de allí y de que, de acuerdo con las cosas que hay entre la tapa y la contratapa, ese proyecto que ordené que se me hiciera a la Secretaría General, solo yo lo elevo al Presidente. Al Secretario General no le elevo nada; no resuelve nada. El que resuelve es el Presidente, cuyo operador es la Secretaría General, formada por varios funcionarios, entre ellos, el Secretario General, varios funcionarios administrativos ‑que mueven expedientes‑ y todos los Secretarios de los Directores: tres del Presidente, dos del Vicepresidente y dos del Director. Esa es la Secretaría General. Es importante tener en cuenta esto porque después yo llegaré a algunas conclusiones.

            Una vez que firmo el proyecto de resolución, que está hecho, que está firmado ‑todo eso puede haber ocupado 5 u 8 centímetros arriba del todo en una hoja‑, ¿qué hago? Simultáneamente, en la carátula del expediente firmo autorizando trámite urgente y pongo la fecha. Una vez que firmé el expediente, es decir que ya está todo terminado y está todo el trámite hecho desde el punto de vista administrativo común, firmo la autorización del trámite urgente. Como ya dije, la firma quiere decir que en ese día hábil tiene que llegar al destino al que lo dirigí. Entrego el expediente al Jefe de la Secretaría de la SIIF para que le ponga el sello de "Confidencial" ‑esto se pone después porque yo soy el que determino si es confidencial o no‑ y el de "Favor devolver en sobre cerrado" porque estas cosas son delicadas y no me gusta que anden girando.

            En una situación normal, antes de las siete de la noche, se va con este expediente a la Mesa Central de expedientes ‑que depende de la Administración y no de mí‑, donde le ponen un sello en la punta que dice: "Intervenido Mesa Central de Control y Trámite de Expedientes", y adelante, con un numerador, le ponen el número de expediente. Eso hubiera sido lo normal. Se da un juego de fichas y con eso se entrega el expediente en la Secretaría General. Eso no se hizo porque estaba cerrado. Por lo tanto, el señor Jefe de la Secretaría lo lleva y entrega en el tercer piso, que es la Secretaría General. Ustedes me preguntarán cómo estoy tan seguro de que fue entregado. Esta persona fue un excelente funcionario ‑ahora se jubiló‑; nos peleábamos para ver quién llegaba antes, de las 9 de la mañana y trabajábamos hasta las 9 de la noche, todos los días. Era supereficiente; me encontró varios errores que cometí cuando elevaba las cosas; es decir que se preocupaba y me revisaba todo. De suma confianza. Si le di el expediente para que lo llevara y no me llamó o no vino de vuelta con el expediente, entonces, el expediente lo entregó. Si le dieron firma, ficha o en lugar de entregarlo a los cuatro muchachos que trabajan en la administración de la Secretaría General se lo dio directamente a los Secretarios de los Directores, no lo sé, pero que el expediente llegó al tercer piso, llegó; de eso estoy un cien por ciento seguro.

            Posteriormente, aclaro que un funcionario de la Secretaría realiza el foliado, el relacionado y que al terminar escribe el destino al dorso de la carátula del último folio, poniendo la media firma, lo que expliqué anteriormente. Se ensobra, se pone una ficha con el destino ‑que está hecha a mano‑ y el Jefe de la Secretaría lo lleva a la Secretaría General. Estimo que ello debe haberse producido como a las 19 y 30 horas o más tarde, porque el foliado de todo eso y la realización del sobre lleva como una hora y media, y yo lo envié a las 17 horas; a las 19 y 30 horas la Mesa de Entrada de Expedientes está cerrada, por lo que se entrega en manos de la Secretaría General.

            Si la Comisión lo permite, leeré lo que escribí a efectos de ver si me equivoqué: "Seguro que fue entregado porque, de lo contrario me hubiera informado el Secretario, quien es de mi confianza y muy eficiente". Hasta ahí estoy seguro de lo que digo; puedo tener un margen de error de 1%o, pero es así. Quizás el muchacho no pudo entregar el expediente; se desmayó y lo perdió en el camino, pero al otro día estaba trabajando, así que no es así.

            Sigo con la cronología. Ya hice la mitad. A estas alturas yo sabía que las Directoras conocían el informe, porque esto fue el 15 de abril y la contadora Medero había recibido el informe de manos del contador Porro y de la contadora Giselle Itté y lo había bajado del séptimo piso ‑que, a su vez, lo había bajado del computador, valga la redundancia‑ la contadora Alicia Deleoti. Es decir que hay muchos testigos de que fue entregado a la contadora Medero antes del 5. Eso es clarísimo. No tenía membrete, porque todavía no había pasado por el papel que tiene los membretes y demás. Tengo entendido que no estaba firmado sino que solo figuraba el nombre de las tres señoras; la cuarta firma no estaba porque aparece cuando ya está pasado en limpio, y la contadora Giselle Itté, quien es Jefa de Unidad, tiene derecho a poner sello mientras que las otras tres no pueden hacerlo reglamentariamente sino que deben ponerlo con el computador. Entonces, lo firma la contadora Giselle Itté.

            A estas alturas sabía que la Directora conocía el informe contenido en el expediente por comentarios de mis funcionarios y porque quien habla, junto con la contadora Itté, habló una vez con la señora Holz. Aclaro que aquí dijeron que la señora Holz es economista; no es economista, es abogada. Hablamos dos veces con la abogada Holz; la primera vez fue quien habla y la última vez lo hicieron Porro y Giselle Itté.

            Ahora quiero aclarar que el Presidente no conocía, a la fecha 15 de abril, el informe así redactado; no lo conocía; eso es cierto. Yo hablaba con él, por lo menos, una vez por semana sobre el Banco Comercial; hablaba muchas cosas sobre el Banco Comercial, pero una de las conversaciones se refería a su situación patrimonial; una vez por semana. Quiero también decir la verdad: quien me llamaba era él; él estaba más preocupado que yo. Yo tenía mis preocupaciones, por supuesto, pero el que demostraba preocupación era él. Me decía: "Fernández: ¿qué pasa con el balance del Banco Comercial? Porque la contadora Medero dice que no tiene capital". Le respondía: "Mire, Presidente, yo no puedo hacer nada. Hasta que el Banco Comercial no haga el balance...". Me decía: "Usted tiene que hablar con el Directorio". A ello respondí: "No, discúlpeme. Al Directorio del Banco Comercial lo nombraron ustedes. Hable usted con Frederick. Yo puedo hablar con los muchachos de abajo: el contador Alejandro Rovira, el contador López, el contador Baluga" ‑ellos eran los que discutían conmigo, como habrán podido advertir a leer el expediente, donde consta que nos reuníamos entre el 19 y el 1° de abril‑ "pero no son los que tienen fuerza, los que mandan. Hable usted y mueva el balance. Yo tengo tanto interés como usted en que venga el balance de una vez por todas, porque yo no sé cuál es la situación real del Banco Comercial". ¿Correcto? Tengo un balance correspondiente al 17 de enero que dice que el Banco Comercial tiene US$ 186:700.000 más US$ 30:000.000 de utilidad. Se toman al cierre de balance US$ 15:300.000 y los otros US$ 15:300.000 se toman una vez que está auditado y aceptado por la Auditoría. Pero si sumamos los US$ 30:000.000 nos da que tiene unos US$ 210:000.000 de capital. Eso es lo que hay al 17 de enero oficialmente en el Banco Central. Esta gente tenía más plazo para presentar el balance ‑cuarenta días‑, pero lo hizo antes porque tenía una famosa reunión en Suiza, a la que debían ir con el balance; como ustedes sabrán, todas estas empresas extranjeras les exigen un porcentaje de capital, por lo que tienen que llevar las cosas definitivas. Para ellos, el balance del 17 de enero era definitivo. Eso era lo que había oficialmente dentro del Banco Central. Cada vez que me preguntaban ‑por allí hay un Acta que dice que dije que tenía determinada cantidad de millones; esa Acta no está bien hecha y luego conversaremos sobre ella, si lo desean‑, me remitía a eso. Tenía US$ 216:000.000. Seguro que el señor   se llevó US$ 180:000.000. Hablan de US$ 125:000.000 de valor efectivo de los títulos de deuda que dice que compró, pero él, de Uruguay, se hizo girar US$ 180:000.000; dijo que compró deuda y que la puso en custodia en el Banco General de Negocios.

            Entre el 28 de febrero y el 1° de marzo entran US$ 133:000.000, contando lo del Ministerio, que entró antes, a mediados de febrero. Entraron US$ 77:000 y luego se sacaron US$ 44:000.000, quedando US$ 33:000.000, lo que figura en el informe de las contadoras. Por lo tanto, US$ 169:000.000 tenía al 1° de marzo. Eso es así, según lo que sé, en cuanto al capital. ¿Ese capital es real? Hay que estudiarlo.

            Parte de este informe estudia una parte del capital, pero es parcial. Para tener una situación real del Banco Comercial necesitamos el balance y ver los ajustes del otro lado, no solo de un lado.

            Estuvimos peleando por eso todos los días. El Presidente me llamaba todos los días. Él dice que esto del 15 de abril no lo conocía; lo tuvo que haber conocido cuando yo lo llevé, porque llegó a Secretaría General. Si llegó a manos del Presidente no lo sé, no lo puedo demostrar y ni siquiera lo puedo presumir. Que eso quede claro: no lo sé, pero que llegó allí, llegó y dos Directoras lo sabían; una era del partido del señor Presidente, la doctora Eva Holz y la otra del partido de la oposición fiscal, que era la contadora Medero.

            Cuando se hacen los órdenes del día del Directorio se ponen todos los asuntos que se tratan y uno de los puntos dice: "Asuntos presentados por los señores Directores", es decir que cualquiera de los dos Directores que tenían el informe lo podían haber presentado al Directorio.

            Lo que hay que aclarar es que con estos números que hago acá y llego a la cifra de US$ 169:000.000 sin ningún ajuste, los podría hacer el contador Rodríguez Batlle, porque pasó por la misma Facultad. Es decir que a esta cifra de US$ 169:000.000 podía llegar de la misma manera que yo. Estas deducciones de las que habla la contadora, los US$ 180:000.000, los conocía como los conozco yo, y los bajé; así que eso lo conocía. Los US$ 55:000.000 o US$ 56:000.000 del Comercial Investment también los conocía, porque eso se habló en el Directorio y yo estaba presente. Así que US$ 180:000.000 más US$ 56:000.000 los conocía.

            En cuanto a otra serie de ajustes, no me animo a decir que los conocía textualmente. Sabía por mí que había otros ajustes y estaba muy preocupado de terminar el balance porque le estaba dando asistencia financiera y no sabía realmente cuál era la situación del banco. Él no era el único que estaba preocupado; yo también lo estaba porque en el fondo me cabe la responsabilidad por lo que tengo que informar. Humanamente hice todo lo que estaba a mi alcance tratando de que el Banco Comercial realizara el balance lo antes posible. Hice todo lo que pude hasta que, cuando el asunto ya no daba más y yo estaba bastante cansado, con fecha 29 de abril ‑esto es parte de mi agenda‑ me enojé mucho y llamé a una reunión a la hora 11 de ese día citando a los señores Frederick, Elberse, a los contadores Rovira, López y Baluga, a la gente de Price ‑vinieron los contadores Vecchio y Mendy‑ y la Unidad de Analistas Inspectores N° 8. Es decir, nos sentamos todos los que tenían alguna relación con el Banco Comercial. Logré que viniera Frederick, pero Elberse no vino. Les dije que estábamos a 29 de abril y que el balance al 31 de diciembre no estaba pronto, por lo tanto, tenían cuarenta y ocho o setenta y dos horas ‑no sé bien cuánto dije‑ para presentarlo y que el tiempo se había terminado. Lo presentaron el 8 de mayo.

            El 8 de mayo ‑lo dijeron las contadoras aquí el otro día; yo realmente no me acordaba‑ presentan el balance al 31 de diciembre con todos los ajustes. Ese balance está hecho con los ajustes de un lado y del otro.

            Ustedes deben tener un expediente, creo que el N°632, en el cual están las dispensas. El Banco Comercial ‑no nosotros, porque no podemos hacerlo‑ pide que al 31 de diciembre le tomen como cargo diferido US$ 56:000.000 para el balance. Ese expediente me fue entregado a mí en Directorio, con los informes técnicos. Si lo tuvieran acá sería bueno porque es interesante leerlo; yo no lo traje; me olvidé. En ese informe la contadora Giselle Itté dice que técnicamente no corresponde porque, según la reglamentación, los cargos diferidos tienen que ser generadores de utilidades futuras y es esto bastante claro que no. Pero, dos párrafos más abajo aclara que el Directorio del Banco en los últimos diez años dio dispensas, no cumpliendo con esa norma. ¡Ojo, que la norma que no se cumple es dictada por el propio banco! No es una ley ni un decreto; es la recopilación de normas del Banco Central del Uruguay, y el Directorio la puede modificar o puede dar dispensas.

            En ese expediente, N° 632 o N° 631, hay agregadas veinte o treinta hojas de los últimos diez años de dispensas que se dieron. Ese expediente me lo entregan ‑yo estaba en Directorio‑ y está firmado por mí en desacuerdo parcial. Cuando me lo elevan, ellos hacen esas acotaciones de que técnicamente no corresponde, pero que el Directorio puede hacerlo, y está escrito con mi puño y letra: "Elévese a consideración del señor Presidente" y abajo dice: "F.B.", que quiere decir Fernández Becchino. No dice "de acuerdo", porque yo no estaba de acuerdo que se llevaran al 31 de diciembre. Estaba de acuerdo con las dispensas ‑que no había más remedio que darlas‑, pero no al 31 de diciembre; esa era mi discrepancia. Pero el Directorio aprueba ese expediente y eso queda incorporado al balance del 31 del diciembre. Eso ocurrió el 30 de abril y el 8 de mayo presentan el balance con todo eso ajustado. No sé lo que da porque lo vi; me retiré el 10 de mayo y se darán cuenta que no dio tiempo ni para estudiarlo.

            Ahora vamos a entrar a la época actual.

            El viernes 13 de diciembre me levanto a la hora 6 y 30 y escucho el informativo de la Radio Montecarlo. El 12 de diciembre aquí había habido reunión de Comisión. Se ve que el corazón lo tengo fuerte, porque no me dio el infarto cuando escuché que el señor Diputado Bayardi le había enseñado al señor ex Presidente unas hojas. Casi me muero, porque no me acordaba ni de qué podían estar hablando, no tenía ni la más mínima noción. Fue mi viernes 13 negro, no de 1929 sino de 2002.

            Al final del día, el señor ex Presidente, contador César Rodríguez Batlle dio una conferencia en Radio Sarandí, lo escuché y me tranquilizó un poco cuando dijo que eran hojas tamaño A4, sin membrete y sin firma, que solo tenían nombres. Ahí dije: "es un borrador, por eso no lo conozco; no sé de qué es, pero es un borrador".

            El fin de semana decanté un poco, bajé los decibeles y el lunes de mañana me fui al Banco Central, que fue cuando analicé el expediente, que ya les conté.

            El viernes 13 fue negro para mí; de eso no tengan ninguna duda.

            Leo las anotaciones. El viernes 13 de diciembre me entero por la prensa de que el día 12 en reunión de esta Comisión se le presentó al contador César Rodríguez Batlle un informe que decía que se tenía patrimonio negativo para el Banco Comercial a la fecha del 5 de abril. Este informe no estaba en papel membretado y solo tenía el nombre de las autoras sin firma. El señor ex Presidente desconoce su importancia; ni siquiera estaba membretado del BCU y, además, niega enfáticamente su contenido. Enfatiza que carece de valor porque no pertenece a ningún expediente. Yo me sorprendo: siete meses después de retirarme del banco me esfuerzo en recordar qué significado tenía este hecho. Todo el fin de semana traté de revisar mi memoria para ver que era esto. El lunes 16 a las 11 de la mañana concurro al Banco Central ‑ya dije que para entrar soy un visitante‑ y solicito al actual Superintendente que me permita ver el expediente. Y ya conté todo: que el expediente era confidencial, que lo revisé, etcétera. Resumen: la hoja 41 fue hurtada del expediente. No se traspapeló, no se perdió en ningún viaje; fue arrancada, hurtada, robada, como quieran decirlo. Y esa es la hoja que yo exijo que aparezca porque para mí esa hoja 41 es fundamental. No por lo que digo yo, ya que la puedo reconstruir y poner de vuelta, sino por lo que a lo mejor alguien escribió debajo de esa hoja 41; por eso para mí es fundamental. Al respecto se está haciendo una investigación en el Banco Central y ya me citaron. Así que no sé que harán con eso.

            Déjenme hablar un poco con respecto a este tema. Como dije, desaparece la hoja 41 y aparece como hoja 41 una carta fotocopia del Banco Comercial que entró el 17 a última hora, es decir, a las 18 y 45. El señor Porro, cuando lo apreté ese día, confesó que la había agregado él. Le dije: "Alfredo ¿no entiendo como vos no te das cuenta de que acá falta una hoja? ¿Dónde está la hoja 30.841?". Y me dijo: "No me di cuenta, se la di a Lacavalla para que refoliara"

            Los señores Diputados también dirán: "¿Cómo es que el Superintendente elevó un expediente con un asunto que tenía su gravedad primaria y nunca más se preocupó?". Lo que ocurre es que en esta hoja del 25 de abril ‑que está como folio 42 en el expediente que tienen ustedes‑, en esencia, se le solicita al Banco Comercial lo que estábamos pidiendo con el señor Olivero en el expediente. Lo que yo pensé fue que esto se había tomado en base al expediente, ya que en el Directorio muchas veces me cambiaban los proyectos de resolución porque no les gustaba cómo los redactaba. Entonces, ahí quedó, así me jubilé y no supe nada más hasta ahora.

            Aquí también hay cosas agregadas que no tienen nada que ver. Hago esta aclaración porque el señor Diputado Fernández Chaves dijo que aparecían algunas cosas raras. Esto no tiene nada que ver con el expediente; están agregadas y por eso dice "copia". Una de ellas dice: "circule entre las señoras Directora", pero no son de este expediente.

            Pueden haber sucedido muchas cosas, pero ¡ojo! estoy especulando y no puedo probarlo con nada. Y ahora sí o apagan el grabador o no hablo.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Si va a hablar va a quedar en la versión taquigráfica.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Entonces no hablo; acá no hablo, pero cuando pase al otro lado, lo que es muy probable, ahí sí voy a hablar.

SEÑOR BAYARDI.- Podemos resolver al respecto.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Francamente contador, si usted va a hablar ahí afuera...

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- No; cuando me refería a hablar era en el Juzgado en lo Penal.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Por supuesto que si tiene que ir, ahí va a tener que hablar.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Lo que sucede es que yo puedo especular con lo que puede haber pasado, pero creo que no vale la pena. Vamos a dejarlo así y ya está; llegó hasta ahí.

            Para terminar, quiero hacer referencia a las anotaciones que realicé en tres hojas, lo que puedo hacer en cinco minutos.

            Lo que quiero es dejar bien asentado, en primer lugar, que cuando yo ejercía la Superintendencia no se traspapelaban expedientes. Todavía se están buscando algunos expedientes anteriores a mi llegada, pero mientras estuve yo no se traspapeló, reitero, ningún expediente, y de este tipo jamás. Además, al minuto sabíamos dónde se encontraban los expedientes. Digo esto porque muchas veces algunos expedientes decían "Secretaría General", pero sabíamos que estaban en manos de la doctora Eva Holz o de la contadora Medero.

            Asimismo, jamás faltó una hoja de algún expediente que haya entrado en el circuito de la Mesa Central de expedientes o haya sido elevado a consideración del Directorio durante mi Superintendencia. Esto a ustedes les parecerá una redundancia, pero lo digo porque se pueden cambiar hojas de los expedientes; eso está permitido por el Reglamento interno debido a que alguien puede equivocarse al realizar un informe y solicitar el cambio de una hora. Pero lo puede hacer la persona que la hizo, o con la autorización del jefe que la hizo. Por lo tanto, no puede desaparecer la hoja 41 sin mi autorización, pero desapareció. Reitero que mientras yo estuve nunca pasó nada raro. También hay expedientes internos ‑el expediente N° 9895 no pasó por la Mesa debido a la hora, de lo contrario tendría que haber pasado‑ que pasan, a veces, por secciones distintas. Pueden pasar, por ejemplo, por Política Económica o Jurídica, y allí se sacan y se ponen hojas; eso sucede montones de veces porque, puede suceder que en Política Económica se dan cuenta de que se equivocaron y realizan un cambio. Pero eso se hace con expedientes que no tienen trascendencia, debido a que nunca salió y circuló y siempre se manejó entre los que estábamos interesado en el negocio.

            Por otra parte, el tema del Banco Comercial fue una tremenda preocupación para mi Superintendencia. Se realizaron reuniones diarias desde el 19/2 con el Equipo 8 y con jerarcas del Banco Comercial. Esto fue muy importante.

SEÑOR FERNANDEZ CHAVES.- ¿Desde qué fecha?

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Comenzamos el 19/2 y terminamos el 1/4, tal como dice aquí la contadora Itté. ¿Para qué eran las reuniones? Para que la gente del Banco Comercial demostrara su situación financiera día a día. ¿Para qué? Para saber cuánto había que poner. Se hacían cuadros de fuentes y usos que contenían: ingresos, egresos, posibilidades, venta de carteras, etcétera. Unas cuantas veces vendieron carteras por varios millones de dólares. Los tres muchachos que yo atendía se preocuparon mucho; el Directorio no sé si asistía, pero no me importa, porque nunca traté con el Directorio.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- ¿Esas reuniones se suspendieron el 1° de abril.?

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Se suspendieron el 1/4.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- ¿Por qué?

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Después voy a explicar por qué.

            Al principio se realizaban reuniones solo conmigo; después me cansé e integré el Equipo 8. Luego le pasé todo al Equipo 8. Lo que se hacía era reunirse con un montón de planillas, en las que estaban detallados todos los depositantes a los que no se les había podido devolver la plata y se les había entregado una carta de crédito y un cheque que luego aparecía en el Clearing. En ocasiones se tenían atrasos de quince días, pero como parece que la gente acá en Uruguay es demasiado buena, no decía nada y esperaba a que algún día le pagaran. Normalmente se iba pagando así.

            ¿Cuál era mi función? Tratar de dosificar, lo mejor posible, esas cantidades de dinero que se necesitaban para poner el mínimo de dinero mientras el Banco recuperaba capital de algún lado; esa era mi función. Aclaro esto porque en algún lado ustedes van a ver un expediente en el que parece que yo soy el rey y determino a quién se le devuelve el depósito y a quién no. Es más, una de las muchachas dijo que se le había devuelto el depósito a alguien que yo conocía, pero no sé ni quién era. Los que planteaban las cosas eran los del Banco Comercial. Venían y nos decían, por ejemplo: "Este señor tiene para retirar U$S 7:000.000, y si mañana, que es la fecha de vencimiento, el dinero no está, viene con el escribano y levanta un acta". Levantar el acta constituye el cierre inmediato del Banco, la intervención inmediata; no puede operar más y le tenemos que retirar la habilitación. Entonces, hacíamos esas reuniones y las íbamos estudiando. Un día se me ocurrió sacar los de menos de US$ 10.000, porque por lo menos nos sacábamos un montón de gente. ¿Cuánto había en caja? ¿US$ 400.000? ¿40 de menos de US$ 10.000? Bueno, afuera. Todo eso se hacía en la mañana porque había papeleos de todo, y esos papeles que se estudiaban en la mañana iban al Directorio. Es decir que terminaba la reunión a las 10 u 11 de la mañana y yo mandaba hacer cinco fotocopias. Había tres Directores, un Gerente General y un Secretario General, que eran los que iban siempre al Directorio. Yo no iba siempre al Directorio. Inclusive, a veces detallaban cosas de la Superintendencia y no me llamaban. A menudo ponían: "De acuerdo a lo conversado en sala...". Luego yo tenía que ir a hablar con el Gerente General para ver sobre qué habían conversado, y era un asunto mío. Eso sucedió varias veces. Yo repartía entre esas personas unos sobres a los que le ponía "urgente y confidencial" para que los pudieran estudiar y los tuvieran en la tarde para la reunión, que era donde se jugaba la distribución de la plata.

            Las reuniones con el Banco Comercial se terminaron el 1° de abril. Nos cansamos; un día dije: "No va más". Era perder tres o cuatro horas y no lográbamos nada. De ahí para adelante trataba Frederick directamente con el Directorio y no hacíamos toda esa selección. Fue por eso que se dejó el 1° de abril.

            Lo siguiente es muy importante para mí. Jamás oculté información al Directorio; jamás. La contadora Medero lo dijo; jamás. Es más: la contadora Medero una vez trajo una información denunciando a dos Directores de un Banco y procesé la denuncia en menos de cuarenta y ocho horas. No solo nunca oculté información sino que cuando me traía algún tema que a mí se me podía haber escapado, lo procesaba en tiempo récord. No tenía motivos. ¿Qué motivos tengo para ocultar? Un tipo que se quiere ir, que se quiere jubilar; no tenía interés, porque no me importaba. No tenía interés salvo el cuidarme mis asentaderas por si el capital al fin y al cabo era positivo o negativo. Además, siempre enfrenté los problemas; siempre de frente. Así era cuando había un problema y había que llamar a los bancos. Cuando se armó el lío de los grandes retiros de depósitos con el doctor Barrán llamamos a todos los Gerentes de los bancos extranjeros y los apretamos para ver qué estaba pasando y por qué se iban los depósitos. Estudiamos si eran ellos los que daban manija para que se fuera la plata o eran los clientes. El doctor Barrán y yo los llamamos y estuvimos hora y media o dos horas con cada uno. Siempre enfrentamos los problemas; siempre atendimos a todos los jerarcas de los bancos, inclusive a los del Banco Montevideo

            Y amigo del alma como dijo el señor Dante Peirano, no sé que es eso y no es amigo mío. Ni siquiera tuve un almuerzo o una cena. Una vez nos encontramos en el Cabildo ‑no recuerdo qué se festejaba‑ y yo estaba hablando con uno de ellos, el señor Rossi, Gerente General del Banco La Nación, y se acercó a saludarme. Entonces,  le dije: " Te saludo y te retirás de inmediato porque está en trámite la venta de La Caja Obrera y no quiero que me saquen una foto contigo". Hasta eso; más que eso no puedo hacer. La transparencia que traté de lograr cuando se vendió La Caja Obrera no sé si alguien la podría hacer mejor que yo. Si alguien lo hubiera hecho mejor que yo, lo aplaudo. Es más, tengo una carta de felicitaciones del Directorio debido a cómo actuamos en la venta del banco La Caja Obrera, que se las puedo dejar para fotocopiar.

            Estoy de acuerdo con el señor Diputado Bayardi. Si el expediente 98/55 lo hubiera guardado en un cajón hubiera marchado. Tiene razón; estoy totalmente de acuerdo. Hubiera cometido una omisión funcional, pero no fue así. Acá lo que es claro es que se robaron la hoja; la responsabilidad es de otro carácter; no me toca a mí juzgar. Calculo que esto irá al Juzgado en lo Penal y se verá lo que pasó.

            También estoy muy de acuerdo con el señor Diputado Rossi en que es muy importante para mí y para todo el país que se determinen las responsabilidades del tipo que sean. Acá se robaron una hoja y yo quiero que aparezca. Alguien la sacó; no es omisión funcional; es responsabilidad de otro tipo.

            Si me preguntan si el señor Presidente conocía el informe, contesto que enterado de los detalles estaba por esas conversaciones que teníamos; sabía las cantidades que se estaban manejando sin ninguna duda en sus conversaciones conmigo. Además, el Presidente es contador público y sabe sumar y restar y sabía todos los datos que se manejaban. La contadora Medero lo repetía en el Directorio todos los días. Así que el señor Presidente también podía sumar lo que decía la contadora. Tiene algunos errores en algunas cifras un poco exageradas, pero podrán ver que las cifras están más o menos como acá. Si no lo conoció formalmente, es decir integrado a un expediente como el que fue elevado es porque alguien del entorno de la Secretaría General sacó la hoja 41. Es la única conclusión a la que puedo llegar. Muchas gracias por haberme escuchado, estoy a la orden para lo que gusten.

SEÑOR BAYARDI.- Solicito un cuarto intermedio por cinco minutos.

SEÑOR PRESIDENTE.- Se pasa a intermedio.

            (Es la hora 17 y 35)

 ___Se levanta el intermedio.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Usted manifestó que firma el informe el día 15 de abril y se retira el día 10 de mayo. ¿En ese período usted, como Superintendente, no se interesa por el curso del expediente sobre todo tratándose de una resolución tan importante?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El 25 de abril ‑usted tiene la carta‑ el Directorio le manda al Banco Comercial un pedido que era eso. Por eso siempre creí que ese informe había llegado. Nunca pensé que había desaparecido. Esa carta me la mandaban a mí; las cosas importantes me las enviaban todos los meses.

            Además, el 29 de abril hago la reunión con gente de la Price y del Banco, les aprieto la cabeza, y el 8 de mayo estaba el balance pronto. En ocho días hicieron lo que no habían hecho en un mes y medio. Siempre tenía en mi escritorio las órdenes del día del Directorio y controlaba cómo salían mis expedientes. La Secretaría de Gerencia General, a fin de mes, me repartía todas las resoluciones y yo punteaba lo que había elevado. Por eso digo que el control lo hacía. Eso se pasó, tendría que haber saltado el día 20.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Tengo en mi poder la carta que le manda al Presidente del Banco Comercial, señor Henry Frederick.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ahí quedé convencido de que habían aprobado ese expediente porque dice más o menos lo que proponemos nosotros. Además, cuando esos documentos vuelven no lo hacen por intermedio del Superintendente sino que van directo a la Superintendencia, a la parte global. Yo estoy en el segundo piso y ellos en el séptimo.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¿Quién está a cargo, quién es el responsable?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El responsable es el contador Porro que estuvo en esta Comisión. Además, tiene una Secretaría, con un jefe ‑que ahora se jubiló‑ muy bueno. Confío en  que si me dijo que había llegado a Secretaría General es porque así fue. ¿Qué pasó ahí? No lo sé.

SEÑOR MIERES.- El contador Porro declaró que el expediente le llega el día 17 y usted decía que lo recibe ya con el faltante de la hoja.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El señor Porro me manifestó que no se había dado cuenta que faltaba la hoja y le dio orden a Lacavalla que la refoliara.

SEÑOR MIERES.- ¿Eso cuando se lo dijo el señor Porro ?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El 16 de diciembre.

SEÑOR MIERES.- Es decir que el día 17 de abril, cuando el expediente vuelve a la Superintendencia....

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Nadie sabe como vuelve, parece como caído del cielo.

SEÑOR MIERES.- ¿Porro no lo consulta a usted cuando recibe de vuelta el expediente; no le avisa?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No me tiene por qué consultar, lo que sí me tendría que haber dicho es que faltaba una hoja.

SEÑOR MIERES.- Luego llega la nota del Banco Comercial, pero por qué vía, por dónde entra.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Si usted observa, la nota del Banco Comercial tiene un sello que dice Superintendencia con la hora 18 y 45. Entra por la Secretaría en la cual se encuentra el señor Porro.

SEÑOR MIERES.- Eso significa que en el expediente está el original de esa nota, no es una fotocopia.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Exactamente. Pero yo tomé contacto con esa carta por primera vez cuando fui a ver el expediente.

            Evidentemente hay una confusión. Quiero defender al señor Porro porque fue un subalterno mío y, además, un buen funcionario. Porro tenía dos pilas enormes de expedientes arriba del escritorio, estaba tapado. Me da la impresión, de buena fe, que se le pasó, ni cuenta se dio. Le pasó la nota a Lacavalla y le dijo que la refoliara, sin darse cuenta de que faltaba una hoja. El no había visto mi proyecto de resolución porque estuvo enfermo en esa semana, cuando vino la pila de expedientes era aún mayor.

SEÑOR MIERES.- Respecto a la información al Presidente del Banco Central, usted le envía el expediente, no se sabe si llegó o no.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- A la Secretaría General llegó. Ya manifesté que se compone de la parte administrativa que dirige el señor Berro y de los siete Secretarios de los Directores.

SEÑOR MIERES.- Pero siendo un expediente particularmente relevante y el hecho de cómo se preocupó de darnos detalladamente el itinerario y los pasos que dio, ¿usted no habla de la existencia y del contenido del informe con el señor Rodríguez Batlle desde el 15 de abril que lo envía hasta que se jubila?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, porque luego que vi la carta del 25 de abril para mí quedó liquidado el punto. Para mí con eso había resuelto el informe. Muchas veces, el Directorio, modificaba lo que yo elevaba. Cuando yo veo esta carta, dice más o menos lo que yo pedía.

SEÑOR MIERES.- Entonces, el Presidente del Banco Central le pide al Directorio del Banco Comercial...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Lo que yo había aconsejado.

SEÑOR MIERES .‑... pero sin conocer el expediente.

            No tengo más preguntas.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Para que no queden suspicacias en este tema. Usted envía el expediente elevándolo a la Presidencia, o sea, al Directorio, pero va siempre a la Presidencia.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El Presidente es el que decide qué hacer con los expedientes.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- El expediente, según nos manifiesta el señor Fernández Bacchino, entra en Secretaría General. ¿En Secretaría General se le da entrada a ese expediente?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- En Secretaría General no sé qué es lo que hacen.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Normalmente, cuando ingresa un expediente, ¿se le da entrada?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El expediente tendría que haber pasado por la Mesa Central de Expedientes, pero no pasó porque llegó fuera de hora. Calculo que a esa hora el que lo recibió se lo entregó a un secretario del Presidente. No estoy seguro.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Cuando ingresa un expediente a Secretaría General, ¿no figura en ningún lado? ¿No queda constancia de ello?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, porque no había pasado por la Mesa Central de Expedientes. De lo contrario, lleva como seis fichitas que las larga la máquina, y en una de ellas queda constancia. Normalmente, el Presidente se lo llevaba al señor Jauregui que era el secretario de confianza.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- ¿Quién se lo llevaba?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Un funcionario de Secretaría General.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Quiere decir que entra a Secretaría General, donde lo recibe un funcionario.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Jauregui muchas veces abría el sobre, lo leía y se lo comentaba al Presidente. No sé si es este el caso.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- ¿Eso se hacía sin ninguna anotación?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Muchas veces no.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- La segunda pregunta tiene que ver con lo que cuestionaba el señor Diputado Mieres. Usted nos decía en su exposición que el Presidente, desde que empieza la crisis del Banco Comercial, le insistía con el tema de los balances del Banco Comercial. O sea que era bastante lógico que esta carta saliera del Banco Central solicitando los balances.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es lógico.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Quiere decir que la resolución del Directorio de fecha 25 de abril de 2002 a la que hace referencia este oficio que se envía al Presidente del Banco Comercial está resolviendo en el mismo sentido que solicitaba el contador Olivero.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, casi.

            Tengo en mi poder el Acta 2383 del Directorio del 25 de abril, que es cuando me aceptan la renuncia. En el punto 8) establece: "Banco Comercial S.A.-Informes sobre auditores externos y balance al 31.12.2001.- El señor Presidente se refiere a la necesidad de contar con el Balance y los informes de Auditores Externos del Banco Comercial S.A. al 31 de diciembre de 2001, por lo que sería del caso solicitar al citado Banco su remisión, a la mayor brevedad.- Luego de un intercambio de opiniones entre los señores Directores, se acuerda proceder de conformidad con lo propuesto por el contador Rodríguez Batlle".

            Esto cierra con lo que yo tenía.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Usted, como funcionario de toda la vida del Banco Central, que llegó al máximo cargo como Superintendente, ¿por qué cree que pueden haber sacado esa última hoja donde estaba su firma? En definitiva, más allá de la situación que se plantea y que usted mencionaba acerca de la falta de ese folio, veo que el Directorio resuelve de acuerdo con lo impetrado por el contador Olivero y posteriormente por usted.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Con una diferencia: eso no está respaldado por el expediente N° 9855. Eso es independiente, por lo que no se adjunta a los informes de la contadora.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Pero los informes estaban en el Banco Central.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, pero no estaban ahí. Ese es el asunto.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Confieso con toda sinceridad que recurro a usted con toda franqueza para que desde su punto de vista de funcionario técnico nos aclare esta última contestación. ¿Qué importancia tiene que esté o no dentro de este expediente la resolución desde el punto de vista sustancial, más allá de lo que entiendo que es una grave situación la que denuncia desde la órbita administrativa ‑y eventualmente con otras connotaciones‑ en cuanto a la falta del folio? Desde el punto de vista sustancial, de la crisis bancaria, ¿en qué cree que afecta que la resolución no tenga tras de sí el informe de las contadoras y demás, cuando ese informe lucía en otro expediente en el Banco Central?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El único inconveniente es que el Presidente dice que no lo vio. Es más, creo que el que hizo lo que hizo se equivocó, se asustó, lo hizo mal, porque el expediente no tenía nada de malo, estaba super bien planteado. El contador Olivero me demostró que era sumamente inteligente, lo estudió bien y sacó un informe técnicamente bien. Yo tampoco lo entiendo.

SEÑOR MIERES.- El expediente del 15 de abril va a Secretaría General, el 17 está en manos del Intendente de Bancos y ese mismo día llega una nota del Banco Comercial dirigida a usted. En realidad, es una contestación al problema de la ausencia de patrimonio. Hay una frase que es clarísima. El propio Presidente del Directorio del Banco Comercial expresa que los sucesos acaecidos al inicio del corriente año y que están en vuestro conocimiento han determinado que el Banco Comercial presente en la actualidad una situación de insuficiencia de responsabilidad patrimonial neta. Es claramente una respuesta, sin que nadie haya notificado formalmente a este expediente. Cuando llega al Intendente de Bancos, ¿lo archiva, lo agrega al expediente y queda en su oficina?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No me llegó a mí. Yo no le puedo explicar nada. No sé si el contador Olivero mandó una nota a Frederick pidiéndole eso, si el grupo de inspectoras pidió eso a Frederick o si hacía tanto tiempo que estábamos molestándolo que optaron por hacer eso.

SEÑOR MIERES.- ¿Es usual que llegue una nota dirigida a usted y el Intendente no se la pase? ¿Es lo normal?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, porque somos... En los hechos nos complementamos las funciones. Hay cosas que no veo hasta que llega la resolución. Las trabaja y maneja él. Por ejemplo, hablar con la contadora y con la doctora lo hizo él con Giselle Itté. Yo fui a una reunión y estuve dos minutos, nada más.

SEÑOR MIERES.- Esta nota que llega ‑sin que aparentemente hubiera notificación de la situación y que es en respuesta‑ al Banco Central, a la oficina del Intendente de Bancos y simplemente se agrega al expediente y queda allí adonde se van agregando ‑según dijera el contador Porro‑ sucesivas actuaciones que usted mismo dice que algunas de ellas no tienen nada que ver con el expediente en cuestión.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Más atrás el doctor Fernández Chaves se dio cuenta.

SEÑOR MIERES.- Pasa hasta julio sin agregarse nada.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No tienen nada que ver. Lo único que pienso ‑trato de pensar lógicamente‑ es que Porro pensó que eso era la contestación a la elevación. Es lo único que puedo pensar.

SEÑOR MIERES.- ¿La contestación a...?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- A la elevación del informe de Olivero y mío. ¿Se da cuenta?

SEÑOR MIERES.- Pero en el medio, teóricamente faltaría una resolución del Directorio del Banco Central notificando al Banco Comercial y entonces viene... Eso no había ocurrido.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Claro. Por eso yo digo que a lo mejor la nota 41 no solo dice lo que yo escribí en cinco renglones sino algo más. Eso es lo que no sé. Porro hizo la lógica: vio eso, sabía lo que se había pedido, el proyecto de resolución de Olivero... Porque no vio nunca el mío porque vino a mí, salió y se fue; el de Olivero sí lo vio. Entonces, creo que él pudo haber pensado ‑creo; no me voy a poner en los pantalones de él‑ que fue una contestación a ese proyecto de resolución. No sé. Yo tampoco le encuentro otra explicación. Además, hubo mucho tiempo.

SEÑOR MIERES.- Perdóneme, pero entonces, no hizo la lógica. Si usted no le encuentra explicación es porque no hizo la lógica.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Quién no hizo la lógica?

SEÑOR MIERES.- Usted dijo: "Porro hizo la lógica", y después me dice: "No le encuentro explicación".

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No. Perdón, me equivoqué. No le puedo dar otra explicación que la que brindé. Eso llegó casi el 18, porque ingresó a las dieciocho y cuarenta y cinco y el Banco cierra a las seis menos cuarto. Es decir que eso lo vio Porro el día 18; lo debe haber mirado y debe haber dicho: "Contestaron la nota". No sé. Es lo único que me cabe.

SEÑOR MIERES.- ¿Esta nota no tenía importancia como para ser eventualmente trasladada al Directorio del Banco Central? Era una nota en la que, de alguna manera, el Banco Comercial está reconociendo que tiene insuficiencia patrimonial y que va a tratar de corregirla. ¿No tenía importancia? La verdad, no lo entiendo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Discúlpeme, señor Diputado. Vamos a comenzar un poquito hacia atrás.

            Olivero eleva un proyecto que yo apruebo y elevo al Presidente. Porro no sabe si el Presidente le mandó una carta a Frederick o lo llamó por teléfono y le pidió que contestara eso. Eso es lo que no sabemos.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Discúlpeme. Por lo que surge del expediente, en realidad, lo que ve Porro cuando le vuelve el expediente es un informe del señor Gerente Carlos Olivero. Eso es lo que él ve, no lo que pasó, que usted claramente relató. Él ve un informe elevado al Superintendente redactado por el señor Carlos Olivero. A renglón seguido, lo próximo que surge es una carta.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No. La carta no estaba, la agregó él.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Ya sé. Pero él no ve ni que usted lo eleva al Presidente ni sabe si el Presidente lo recibió. Él ve que el expediente para aquí y aquí le llega esa carta.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- A lo mejor interpretó que yo no lo había elevado. No sé. Sin embargo, él habló conmigo y nos pusimos de acuerdo.

SEÑOR MIERES.- Pero la agrega y no le da trámite. La deja en su despacho durante meses.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No sé si esa nota caminó por otro expediente. Sinceramente no lo sé.

SEÑORA CHARLONE.- Recordando la declaración del contador Porro, él dijo que había agregado esta nota pero que había entendido que el expediente había ido a Secretaría General y que, por lo tanto, el Directorio lo conocía. Eso figura en la versión taquigráfica en oportunidad de preguntarle acerca de este tema al contador Porro. Quería aclararlo porque fue lo que él dijo que había entendido.

SEÑOR MIERES.- Si esa fue la declaración del contador Porro menos se entiende que recibida esta nota no le haya dado trámite para ningún lado y el expediente haya quedado en su despacho. Para empezar, si está dirigida al Superintendente, ¿cómo el Superintendente no se enteró de que la nota le fue enviada?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No puedo contestarle esa pregunta porque lo manejó Porro.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Iba a preguntar otra cosa, pero este problema de la nota del Banco Comercial me motiva saber algo más. Usted, con fecha 15 de abril ordena el trámite urgente. Con fecha 17 de abril se recibe ‑está la nota de cargo‑ en la Secretaría de la SIIF la nota del Banco Comercial firmada por el señor Frederick. Aquí también recurro a usted como conocedor del tema, como viejo funcionario. En ese momento que recibe materialmente la nota, ¿dónde tenía que estar el expediente para que lo agregaran a este expediente?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Evidentemente, el expediente lo tenía ahí. Lo tenía desde el día 17, porque cuando tachan el número en la página 40, dice 17. Es decir, que lo tenía desde ese día. No sé lo que pasó el 16 y el 17. Estos expedientes caminan muy rápido. A veces, se hacen en el día.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- O sea que ese expediente el 17 de abril estaba en manos de la oficina a cargo del contador Porro.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Siempre tratando de rastrear el expediente ‑reitero que ha quedado claro cuál fue su actuación en este tema‑, el día 17 el contador Porro en las dos pilas extraordinariamente complicadas que debe tener, tenía un expediente que decía: "Carlos Olivero, Gerente de Área. Proyecto de Resolución elevado al señor Superintendente". He sido funcionario público y he estado en la cadena de mando. ¿Qué es lo lógico que debe hacer una persona? Según mi punto de vista, si me llega un expediente cuya última actuación es un informe del señor Olivero y dirigido al señor Superintendente, se lo envío inmediatamente a este. Me parece que es la lógica de la función administrativa. Comprendo las dificultades que usted ha expresado.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Porro sabía que el expediente yo lo había elevado porque habíamos discutido respecto a si estábamos de acuerdo con el expediente de Olivero. Yo le dije: "Estoy de acuerdo y le estoy poniendo tal cosa". Él sabía que yo lo había elevado. Lo que no me cierra es que él lo reciba nuevamente y no se fije que falta una hoja. Eso es lo único que no me cierra. No lo puedo explicar porque no sé. No sé si quien sacó la hoja después vino y se la tiró y le dijo: "Ponelo ahí". No sé. Es especular. Yo no especulo, digo lo que sé hasta donde sé. Nada más.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Usted nos manifiesta que se siente satisfecho desde el punto de vista funcional con la resolución del Directorio de fecha 25.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Si hubiera vista la otra del Banco Comercial capaz que también.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Quiere decir que usted toma conocimiento de la resolución del 25 de abril.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eso sí, porque me mandan una copia a través de la Gerencia General; hacen un fajito y me lo mandan todas las semanas.

SEÑOR ARGENZIO.- Quiero hacer una consulta al contador Fernández Becchino. Me quedó claro que, como la Mesa de Entrada de expedientes por la hora estaba cerrada, el expediente lo mandó en manos de un funcionario de su total confianza, que se ha retirado y en estos momentos está gozando de su jubilación. A su vez, como ese funcionario al día siguiente no le dijo nada, descuenta que el expediente llegó a destino, directamente a Secretaría General.

            Voy a leer la versión taquigráfica de la sesión pasada. En determinado momento el señor Diputado Mieres estaba en uso de la palabra, y finaliza diciendo "[...] sería importante que el doctor Barrán nos aclare el punto". El señor Barrán afirma: "La respuesta es no: no llegó", y el contador Porro continúa diciendo: "Yo creo haberlo dicho en alguna oportunidad anterior. Lo que había expresado es que para mí sí había llegado, porque veía la firma del superintendente y, en definitiva, la preparación de esa fichita para el envío a Secretaría General ‑para mí, prácticamente era una certeza que había llegado‑ después, a raíz de la revisión del expediente y de las averiguaciones correspondientes ante la mesa central, quedó claro que en esa oportunidad el expediente no había llegado a la Secretaría General".

            Esto me plantea una duda. No sé si se puede conocer el nombre del funcionario que llevó en mano propia el expediente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es el que firma tres hojas antes, en la hoja 30839.

SEÑOR ARGENZIO.- Nelson Chinetti.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ese mismo. Con ese hablé ayer por teléfono ‑hablé del despacho de Barrán‑ y él asegura que lo llevó. Ahora, lleva cuatro mil expedientes; no sé si fue ese o no fue ese. Pero por su manera de trabajar, que era muy celoso de eso, si no lo hubiera podido entregar, me habría enterado porque viene de vuelta a hablar conmigo, y no vino. De eso estoy seguro.

            (Interrupciones)

——Porro no sabe cómo funcionaba el asunto porque él no sabe qué pasa con estos expedientes fuera de hora. Porro ni idea tiene de eso.

SEÑOR ARGENZIO.- Voy a reiterar la respuesta que brindaron en la sesión anterior el actual Superintendente, Fernando Barrán, como el contador Porro. Dice así: "SEÑOR BARRÁN.- La respuesta es no: no llegó". Y dice a continuación el señor Porro: "Yo creo haberlo dicho en alguna oportunidad anterior. Lo que había expresado es que para mí sí había llegado, porque veía la firma del superintendente y, en definitiva, la preparación de esa fichita para el envío a Secretaría General ‑para mí, prácticamente era una certeza que había llegado‑ después, a raíz de la revisión del expediente y de las averiguaciones correspondientes ante la Mesa Central, quedó claro que en esa oportunidad el expediente no había llegado a la Secretaría General".

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- La averiguación en la Mesa Central no sirve porque nunca pasó por la Mesa Central; eso es cierto. Después de hora no pasan por la Mesa Central. Por eso, ni Porro ni Barrán sabían cómo funcionaba ‑mientras estaba yo‑ con este hombre. Es un funcionamiento muy especial, y más con este tipo de expedientes.

            Es decir, hay dos expedientes ‑voy a dar un ejemplo para que vean cómo puede funcionar‑ que yo les llevé al Directorio abajo del brazo: la intervención del Banco de Galicia y la intervención de la Compañía General de Negocios. Fue una hoja debajo de mi brazo; salí con el expediente, llegué, lo aprobaron, lo traje de vuelta, hicieron las comunicaciones, y después lo llevé a la mesa de expedientes.
            Estos expedientes cada uno los maneja... Creo que Barrán ahora cambió el sistema y lo maneja de otra manera, pero en mi época se manejaba así.

            Lo que había de importante en esto es que cuando yo le ponía 15 de abril, el 15 de abril llegaba a destino aunque se muriera el mensajero. Tenía que llegar a destino, justamente por la gravedad de los temas. ¡Se terminó! ¡Tenía que llegar a destino!

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- ¿Usted nos dijo que el señor Chinetti llevaba muchos expedientes por día a la Secretaría General o a la Mesa de Entrada?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Había otros funcionarios, uno fue ese que cuando fue a intervenir al Banco La Caja Obrera se murió en Minas o no sé en dónde ‑¿no lo leyeron?‑, se llamaba Jacques Denizart; él llevaba los comunes, los estándar; a veces venía con treinta y cinco expedientes abajo del brazo. Pero los expedientes de lujo, como yo los llamaba a estos...

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- ¿Eran menos?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eran menos; no sé. Dependía de los momentos: capaz que en un mes había cuarenta, pero pasaban dos meses y no había ninguno. Dependía de los líos que hubiera. Pero estos de lujo no los manejaba Jacques Denizart, eso es segurísimo, porque no era de confianza.

            Porque hay que tener mucho cuidado con estos expedientes, porque si usted a quien manda con el expediente se pone atrás de una puerta y lo empieza a leer, o le saca una fotocopia y la hace circular...

(Interrupciones)

——o le saca una hoja, tenemos un lío que no lo arreglamos con nada. Eso es lo malo.

            El sistema financiero ‑ustedes lo saben mejor que yo porque ya a esta altura todo el mundo lo conoce‑, es una campana de un cristal de una millonésima de milímetro de espesor; soplamos y se rompió. Entonces, ¡hay que tener un cuidado!

            El expediente de las contadoras... Yo podría hacer un expediente, lo largo, lo mando por la mesa, pero al otro día ¡se arma un lío que no lo arreglamos con nada!

            Yo llegué a la Superintendencia el 23 de agosto, me senté con el contador Cancela, que era el Intendente, con una lista más larga que la que ahora tengo sobre esta mesa, y veo que lo primero que dice es: "asunto CAOFA". "¿Qué es CAOFA?". "La cooperativa de las Fuerzas Armadas, que tienen un lío que ni te imaginás". "¿Y vos qué hiciste en todo este período? ¡Hace tres meses que los tipos están en líos y me lo enchufas a mí!".

            ¿Saben qué es CAOFA, no? Cooperativa de Ahorro y Crédito de los Oficiales de las Fuerzas Armadas; no son los de abajo, son los de las gorras grandes.

            ¿Cómo terminó eso? Tuve que ir a Paysandú y Avenida Libertador, al noveno piso, a hablar con todo el generalato del país para arreglar el asunto. ¿Y al final qué logré? Que pidieran un concordato privado, y salieron fenómeno. Pero miren que cuando entré creí que no iba a salir indemne de ahí. Al principio mi miraron con unos ojos...; había un lío bárbaro entre ellos, estaban todos peleados. Yo tenía que ir para demostrarles que los integrantes de la nueva Directiva eran tipos honestos y que iban a llevar adelante la cooperativa. ¡US$ 5:000.000 les habían robado! ¡Todo el capital! Una cooperativa que era un lujo.

            Al final terminamos: "Sequeira, ¿le puedo decir su nombre y el grado no? Usted dígame Fernández a mí; no me diga más contador". Así terminamos. De ahí para adelante funcionó que fue un lujo. ¡Y debían US$ 10:000.000 de depósitos! Al final quedamos en que no fuera más de intermediación financiera y que solo trabajara con los militares. ¡Se terminó el problema! Sin embargo, hacía cuatro meses que andaban dando vueltas con eso y no lo podían resolver.

            Es muy difícil el asunto, muy difícil.

            Hay un banco que no se tendría que haber cerrado, que yo lo tenía a punto de cerrar, que fue uno de los líos que tuve con AEBU; el Banco de Brasil no se tendría que haber cerrado. El Banco do Brazil no se tendría que haber cerrado. Se iban a quedar, pero AEBU no sé qué lío hizo que "Juanjo" Ramos me hizo agarrar una calentura y me borré. Vinieron a hablar los capos de Brasil para decir que se iban a quedar con un banco de doce empleados en una oficinita. Ese local se lo vendían a ACAC con veintiséis empleados adentro. Tenían cincuenta empleados, de los cuales cuarenta y dos eran afiliados. Saquen los veintiséis menos los doce: estaba todo solucionado. Por un problema de no sé qué; de pesos. ¡Ah! Se quedaban todos con "laburo", recibían entre US$ 40.000 y US$ 140.000 cada uno, todos contadores y no salió. Le dije: "Ramos: vos estás loco". Todo porque el sindicato no sé cuánto quería para él. Entonces, yo fui al otro día y me borré. Y debe ser por eso lo que dijo AEBU cuando vino acá.

            Hice esta digresión para que vean lo difícil que es moverse con esta gente. A Rohm yo lo veía abrazado en las fiestas con todo el mundo. Cuando compraron el ING los invitaron al famoso hotel que está en Rivera, el Belmont House, y ahí vi a todo el esquema político. No sé si alguno de ustedes fue, pero ahí vi a varios. Sin embargo, miren lo que resultó.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Volviendo al tema principal, ya que el contador ha utilizado un idioma que nos llega mucho, vamos a emplear uno futbolero.

            Usted dijo hace un momento que con el contador Porro poco menos que jugaban a ojos cerrados, como en las viejas salas de nuestro fútbol. Sin embargo acá llama la atención la disociación que hubo en un tema tan importante como este, nada menos que entre el Superintendente y el Intendente, que inclusive los lleva a declarar en esta Comisión cuestiones absolutamente contradictorias.

            ¿Cómo explica usted eso, contador?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ya lo dije hace un ratito. En la operativa de este tipo de expedientes yo tenía mi método y lo manejaba yo solo; Porro no sabía cómo se manejaba. Por eso ahora Porro va a la Mesa de expedientes y no encuentra nada. ¿Por qué? Porque no pasó por la Mesa de expedientes ya que salió a las siete y media u ocho de la noche. Entonces, usted va a la Mesa de expedientes, donde tiene que estar todo registrado y no está.

            ¿Cuándo se iba a registrar ese expediente? Cuando viniera nuevamente, pero vino de vuelta y no se registró porque aparece otra vez en la Superintendencia y nadie sabe por qué.

            No soy mago. No sé por qué pasó eso. No tengo la bola de cristal.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- O sea que no se registró ni a la entrada ni a la salida.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- A la vuelta tendría que haberse registrado, porque va a Directorio.

            Las dos intervenciones que yo llevé debajo del brazo no iban foliadas ni relacionadas. Sin embargo, cuando vinieron de vuelta, estaban relacionadas, foliadas y pasadas por la Mesa. Pero ya todo el mundo sabía que habíamos intervenido ambas instituciones. Son de ese tipo de cosas que no...

            Además, hay cosas muy personales. Con Porro trabajamos fenómeno, pero más bien él se encarga del movimiento administrativo y yo hago de ministro de relaciones exteriores porque quien atiende a los jerarcas de los bancos el 99% de las veces soy yo. Los Gerentes Generales, los que vienen del exterior, los Directores, todos esos vienen a hablar conmigo. Cuando hay algún tema que puede ser de interés o que es importante, llamo a quien corresponde.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Perfecto, pero en ese acuerdo que tenían los dos, el registro del expediente correspondía al contador Porro. Se trata de una cuestión administrativa, ¿no es así? Lo que no me explico es cómo no está registrada la entrada. Usted da una explicación...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Siempre pasaba eso.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Compartible o no desde el punto de vista administrativo, pero usted da una explicación. Pero lo que no es explicable es que no figure a inversa de eso.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Yo tampoco me lo explico.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Es decir, tampoco figura cuando sale presuntamente de Secretaría General y pasa a la Secretaría del SIIF. O sea que ninguno de los dos pasajes están registrados.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eso no lo puedo saber.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Agrego lo siguiente. Si efectivamente existía esa división de tareas ‑Porro se encargaba de lo administrativo y toda la relación con los bancos la tenía el Superintendente- tampoco se explica que haya llegado una nota nada menos que del Presidente del Directorio del Banco Comercial el día en que regresa un expediente que para Porro en ese momento había estado en Directorio ‑porque en ese momento Porro creía que había estado en Directorio, por lo menos, es lo que declaró acá, según acabamos de leer‑ y no se la haya pasado al Superintendente de Bancos ni le haya avisado. Es una nota en la que el Banco Comercial estaba planteando tales y cuales cosas. No tiene explicación.

            Pero son demasiadas cosas que no tienen explicación para un solo expediente: hojas que se van, hojas que se agregan, trámites que no dejan constancia y un expediente que queda congelado en el escritorio de un jerarca y no se mueve más, y lo que ocurre es que simplemente se le van agregando hojas.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Lo que pasa es que el expediente en sí no tiene una importancia tan fundamental, no es tan grave como para morirse por él.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- ¿Pero la documentación que se va agregando?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Pero la documentación que se va agregando es de otros expedientes.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Me refiero a la nota del Banco Comercial.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Pero la nota del Banco Comercial no tiene efecto práctico, porque por más que conteste Frederick y todo eso, si no hacen el balance y lo auditan, no nos sirve para nada, señor Diputado. Eso es relativo.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Usted opina que es una nota sin importancia, que está bien que usted no haya tenido conocimiento de ella.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Lo que me interesaba del Banco Comercial era el balance. Por lo que yo presioné fue por el balance. Y para eso cito el 29 de abril a Frederick.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Pero acá hay una nota donde el Banco Comercial por primera vez reconoce al Banco Central que no tiene patrimonio positivo. Al contador le parece que es una nota sin importancia, que Porro no tenía por qué pasársela a usted.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, me la tendría que haber pasado. Por supuesto, señor Diputado, me la tendría que haber pasado. No sé por qué llegó ahí. Además, se ve que el portero entregó mal la nota, porque la tendría que haber entregado en el segundo piso si venía dirigida a mí.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- O sea que se trata de otro error más: el portero también la entregó mal.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Quiero realizar una aclaración con respecto a la interpretación de esta nota.

            La nota dice que el Banco Comercial tiene "[...] en la actualidad, una situación de insuficiencia de responsabilidad patrimonial neta [...]", sin contar lo que está en el párrafo siguiente, que no está integrado al patrimonio ya que todavía está en la cuenta "Adelantos irrevocables a cuenta de integraciones de capital".

            Parece bastante claro y, además, los balances posteriores emitidos por el Banco Comercial dieron un patrimonio neto positivo.

SEÑOR SENDIC.- ¿Cuándo hubo un balance que diera un patrimonio neto positivo?

SEÑOR AMORÍN BATLE.- El 31 de marzo.

SEÑORA CHARLONE.- Según tengo entendido, el balance del Banco Comercial al 31 de marzo, ajustado a normas bancocentralistas y antes de que el Directorio resolviera por mayoría darle las dispensas, no tenía patrimonio positivo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; hablamos del balance auditado. El balance auditado da US$ 105:000.000.

SEÑORA CHARLONE.- ¿Por quién fue auditado ese balance?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Por Pricewaterhousecoopers.

SEÑORA CHARLONE.- ¿No es esa la auditoría sobre la que hacen una gran cantidad de observaciones, sobre la cual el Banco Central cuestiona los datos?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Cuestiona algunas cosas; no sé cuáles, porque quien hizo los estudios fue la contadora Giselle Itté con su grupo. No conozco eso, porque no me meto en ello hasta el final. He leído que se hablaba de US$ 105:000.000, pero a esa altura yo ya me había ido del Banco. Ustedes deben saber mejor que yo cuándo lo dijeron. En la versión taquigráfica del 4 de febrero de esta Comisión, la contadora Itté expresó: "En cuanto a lo que expresó el señor Diputado Fernández Chaves, después de los cargos diferidos la responsabilidad neta fue de US$ 105:000.000 al 31 de marzo". Lo dice Giselle Itté en el folio 43.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Tanto los anteriores comparecientes, sus ex compañeros de trabajo, como quien nos visita, han afirmado que las notas de fojas 41, 42 y 43 no tienen relevancia y que cuando por disposición del Presidente se notifica la circulación a las señoras Directoras, nada tiene que ver con este expediente. ¿Por qué no tienen nada que ver con este expediente?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es otro expediente; Banco Comercial 9/2/2002, plan estratégico.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Precisamente, estaba observando que la foja 43 refiere al plan estratégico que presenta el Banco Comercial.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Las hojas 43, 44, 45, 46, 47 y 48 son del mismo expediente. En la hoja 43 se inicia el expediente.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Es un expediente distinto.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Así es.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Entonces, ¿por qué nos lo mandan adjuntado?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No se trata de que lo envíen adjuntado. Según me dijo el contador Porro ‑es su criterio; yo no lo habría adjuntado‑, lo puso en ese expediente porque le parecía que tenía relación; no sé qué fue lo que me dijo. No sé por qué lo puso aquí, porque no tiene nada que ver.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- El plan estratégico tiene que ver con el pedido que se hacía.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, pero no se siguió con el expediente N° 9855, sino que se hizo uno nuevo. No encuentro otra explicación. Además, si se fijan en los folios, se advertirá que se trata de un expediente que ya estaba iniciado hacía mucho tiempo, porque va en el folio 81, 82, 83, 99 ‑inclusive, faltan hojas en el medio‑; es otro expediente que va por otro lado, con otro foliado.

            En el expediente N° 9855 se reitera el pedido del plan estratégico, pero después del 9 de julio se inició otro expediente con el plan estratégico. ¿Por qué se agrega en este expediente? No lo sé; en lo personal, considero que no sirve para nada agregarlo aquí. Pero si lo quiso agregar, allá él.

SEÑORA CHARLONE.- Quiero dejar una constancia, porque hace un momento se dijo que la contadora Itté había manifestado que la responsabilidad patrimonial neta al 31 de marzo era de US$ 105:000.000. Voy a leer lo que dijo exactamente la contadora Itté para que no se generen confusiones, que figura en la página 43 de la versión taquigráfica de la última sesión de la Comisión. Ella expresó: "A folio 9 de ese expediente, menciono que estos cargos diferidos" ‑está hablando del plan de adecuación‑ "no están unidos a generar recursos a futuro; por lo tanto, el informe fue negativo. Pero como se recoge después, existían antecedentes, tanto de instrucciones particulares como generales a todo el sistema". Este es el informe que ella comentó que había emitido en forma negativa y que luego se fundamenta porque los cargos diferidos no estaban asociados a la generación futura de utilidades. Y dice: "En cuanto a lo que expresó el señor Diputado Fernández Chaves, después de los cargos diferidos la responsabilidad neta fue de US$ 105:000.000 al 31 de marzo". Es decir, el propio Directorio del Banco Central autoriza a que se registren cargos diferidos diciendo a los servicios técnicos que esto no está asociado a la generación de utilidades futuras, y luego de haber ajustado el patrimonio por esta resolución del Directorio el patrimonio da positivo. Entonces, el hecho de que el patrimonio esté dando US$ 105:000.000 resulta como consecuencia de la propia resolución del Banco Central. Además, esta resolución se toma con fecha posterior al 31 de marzo; creo que se toma con fecha 30 de abril, cuando ya toda la asistencia había sido otorgada. Digo esto para dejarlo claro.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- En virtud de que la señora Diputada Charlone hizo este planteo, ¿qué opina usted sobre cuál era el patrimonio que tenía el Banco Comercial?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Como contador, a esta altura debo decir que tiene US$ 105:000.000 de patrimonio neto. ¿Por qué? Porque las autoridades competentes aprobaron una modalidad que lleva el patrimonio a eso. Lo acepta la auditoría y todo el mundo. Ahora, si se me quiere preguntar cuánto tiene realmente el Banco, esa es otra cosa; si se me pregunta cuánto creo que era la solvencia del Banco, es otra cosa. Pero, técnicamente, para el Banco Central son US$ 105:000.000. El Banco Central está sujeto a leyes, decretos y a una Recopilación de Normas, que traje aquí por si la quieren ver. No obstante, la Recopilación de Normas la saca el Directorio del Banco Central y la modifica el Directorio del Banco Central. El artículo 389 habla de una excepción casi genérica, y establece que el Directorio del Banco Central, en forma debidamente fundada, podrá disponer la aplicación de otra sanción en sustitución de la establecida en esta Recopilación. El propio Banco dice que hay una Recopilación de Normas, pero puede establecer otras, disminuir la cuantía o importancia de las previstas, o incrementarla, si la gravedad del caso así lo requiere, para lo cual se valorarán las circunstancias que motivaron el incumplimiento, la naturaleza de la infracción cometida y, en general, las consideraciones de hecho y de derecho en que cada caso corresponda. Esto fue modificado por el Directorio anterior. Esto fue modificado por el Directorio anterior. Entonces ¿quién tiene razón?

            ¿El banco tiene potestades para hacer lo que hizo? No soy abogado.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¿Y en la práctica bancaria internacional...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ah! ¡Usted me quiere matar! Yo soy uruguayo. En la práctica bancaria internacional ¿qué?

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- En la práctica bancaria internacional ¿se utilizan los cargos diferidos?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, se utilizan.

SEÑORA CHARLONE.- Quería preguntar al contador Fernández Becchino cuál es el concepto que tiene de cargos diferidos.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Qué tiene quién?

SEÑORA CHARLONE.- Usted. O sea ¿en qué situaciones corresponde, desde el punto de vista técnico, contablemente?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No me diga más nada, porque ya le entendí.

            Los cargos diferidos son gastos realizados con vistas a superganancias futuras. Esa es la definición genérica, pero lo que está aprobando acá el Banco Central no se llaman cargos diferidos sino cargos diferidos autorizados expresamente por el Banco Central. Es decir que ya salió de esa definición y entramos en una nueva definición.

SEÑORA CHARLONE.- Entendí lo que usted me dijo. Está perfecto; es así.

            Entonces, desde el punto de vista técnico, evaluando la situación del Banco Comercial, usted que es contador y es un técnico ¿entendía que el Banco Comercial tenía capacidad en este momento de generar utilidades futuras con estos cargos futuros? Le estoy hablando técnicamente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Le diría que no le puedo responder porque tendría que entrar a ver la política económica, los planes económicos de futuro del país. Me supera. Tendría que hablar con el señor Ministro de Economía y Finanzas para ver qué es lo que piensa hacer con el país. Me supera totalmente.

            Como hombre de calle y fríamente, le digo que no. Y ya lo van a ver con el nuevo banco que votaron ustedes. Todos ustedes votaron ¿no?

SEÑORA CHARLONE.- De hecho, entonces, si analizamos lo que pasó, en realidad la vida le dio la razón a quienes desde el punto de vista estrictamente técnico decían que estos cargos diferidos no correspondían ‑estoy hablando desde el punto de vista técnico contable‑, porque no tenían capacidad de generar ingresos futuros. De hecho, no lo generaron.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Esa es una definición.

SEÑORA CHARLONE.- Perfecto; vamos por parte.

            Entonces, a marzo, resulta que el patrimonio da positivo en función no de un criterio técnico sino de una resolución donde se autorizan estos cargos diferidos especiales ‑que, técnicamente, no son cargos diferidos‑ que toma el propio Banco Central.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Correcto.

SEÑORA CHARLONE.- O sea que ¿el patrimonio es positivo por resolución del Banco Central?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- La definición que yo le di es para cargos diferidos genéricos, pero le puedo dar una definición para cargos diferidos autorizados por el Banco Central.

SEÑORA CHARLONE.- Démela.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es una recomposición patrimonial con el tiempo. Es un hecho que también está previsto en las normas: un plan de recomposición patrimonial.

SEÑORA CHARLONE.- O sea que si el patrimonio neto era negativo y el Banco Central, además, había votado asistencia, votando un plan de reconversión en función de cargos diferidos especiales, en función de los criterios que manejara el Directorio, ese patrimonio que había, desde el punto de vista técnico y contable y de acuerdo con las normas bancocentralistas, sin estos cargos diferidos especiales, el Banco Central podía llevarlo de negativo a positivo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El problema es que no es fácil de explicar.

            El Banco Central dicta normas, las modifica y las amplía; tiene la facultad de hacerlo. Por definición constitucional es el especialista en eso ‑lo ha dicho el doctor Cajarville‑ y dictó una norma que dice: cargos diferidos autorizados por el Banco Central. Está en el balance en dos rubros distintos: "Cargos diferidos autorizados por el Banco Central". Y los cargos diferidos ‑no me acuerdo bien de la resolución‑ dicen que se le autoriza por tanto; si llegan a capitalizar los viejos socios que están haciendo negocios, se cancelan contra eso, de lo contrario tienen cinco años para amortizarlo.

SEÑORA CHARLONE.- Se lo pregunto de otra manera.

            En el plan de reconversión que vota el Directorio del Banco Central por mayoría ‑creo que por primera vez el 30 de abril‑, si no se hubieran votado estos cargos diferidos especiales, de acuerdo con normas bancentralistas, en su opinión ¿el patrimonio neto era positivo o negativo?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Pero es que esta norma que yo le digo es tan norma bancocentralista como los cargos diferidos...

SEÑORA CHARLONE.- Yo le digo sin estos cargos diferidos especiales.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Pero entonces sáqueme también que no le gustan las utilidades....

SEÑORA CHARLONE.- No, porque estamos hablando de un criterio contable...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Correcto. Pero yo no le digo que esta norma no sea contable...

SEÑORA CHARLONE.- Lo que usted me dice es un criterio legal. O sea, el Banco Central, por resolución de su Directorio puede votar cargos diferidos especiales, sin que eso tenga un fundamento técnico contable. El fundamento que hay es la autorización legal a que el Banco Central vote este tipo de cargos diferidos, pero después lo veremos. No sé si hay una autorización legal a que vote estos cargos diferidos. En realidad, quizás lo que hay son antecedentes de que lo ha hecho sin fundamento técnico. No me pronuncio con relación a si esto es legal o no, porque ese es otro tema. Pero, desde el punto de vista de las normas bancocentralistas y de los criterios técnicos, de no haberse votado o de no haberse aprobado estos cargos diferidos especiales ¿la responsabilidad patrimonial neta era positiva o negativa?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No sé; tengo que hacer los cálculos. Realmente, no sé.

SEÑOR BAYARDI.- Sobre este tema está hablando con un lego, absolutamente lego en materia financiera, contable, bancocentralista, llámele cómo quiera.

            Usted dijo hoy que el lema con el que se había movido en esto es dentro de las normas y de la ley, dentro de la ley y de las normas. A fecha 5 de abril, cuando se cierra y se da el informe sobre la situación patrimonial del Banco Comercial, de acuerdo con las leyes y las normas ¿cómo era hasta ese momento la situación patrimonial del Banco Comercial?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No lo sé, porque no tengo el balance auditado.

SEÑOR BAYARDI.- Digo esto porque usted firma y comparte un criterio de expediente al que luego me voy a referir.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No todo comparto; hay cosas que no comparto.

SEÑOR BAYARDI.- Me refiero al expediente N° 9855. En realidad, hasta ahora venían los informes de la Unidad de Analistas Inspectores N° 8. Hay una información del gerente de área y falta una hoja. Pero el señor Fernández Becchino dijo que hasta ese momento estaba de acuerdo con lo que venía en el expediente.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Yo comparto lo del señor Olivero.

SEÑOR BAYARDI.- Y ese informe de la Unidad de Analistas Inspectores N° 8 planteaba la situación patrimonial en la que estaba.

            Yo dije ‑y lo repitió ahora el señor Diputado Pablo Mieres‑ que en derecho hay algo que dice: a confesión de parte, relevo de pruebas. El Banco Comercial, independientemente de que el señor Fernández Becchino lo hubiera visto o no ‑no estoy en ese punto‑, en realidad, en comunicación del 17 de abril, firmada por el Presidente Frederick, tenía una situación patrimonial comprometida.

            Lo que voy a decir no es por disminuir a la Unidad de Analistas Inspectores del Banco, ni a la Superintendencia ni a nada. Cuando el Presidente del Banco Comercial dice que tiene una situación patrimonial comprometida, y se supone que él debe conocer un balance que fue postergado bastante en el tiempo para su entrega...

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Eso no fue premeditado.

SEÑOR BAYARDI.- Pero para mí deja decaer la función de contralor que tenía. Ellos mismos reconocen que tenían una situación patrimonial comprometida. A lo que voy es a que el Banco Central tomó una Resolución ‑que está en el expediente‑, y es la que se comunicó el 25 de abril, de la que ya hablamos. Dejo constancia para la Comisión que no tuve oportunidad de ver qué Resolución es. ¿Por qué? Porque ‑esto lo he dejado en anteriores oportunidades como constancia‑ el Banco Central me ha mandado casi lo que ha querido. En realidad, la Resolución invocada en la comunicación al Banco Comercial, con la firma del Presidente del Directorio, no me fue entregada. O sea que no podemos convalidar lo que consideró el Directorio a la hora de tomar esa Resolución. Las Resoluciones siempre tienen un visto, un atento y un resuelve, pero no podemos saber si el Directorio vio o no el expediente que estamos discutiendo.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.-¿A qué se está refiriendo, señor Diputado?

SEÑOR BAYARDI.- A las Resoluciones del Directorio del 25 de abril.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Lo leímos recién con el señor Diputado Fernández Chaves; no dice nada. Esa Resolución sale como arrancada de la manga.

SEÑOR BAYARDI.- El problema que tengo es que esa Resolución del Directorio que se me envió dice "Vista la Resolución del Directorio del día de hoy", y le comunican al Banco Comercial. Yo busco la Resolución del Directorio del día 25 de abril y no está.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- ¿Es el numeral 8? Esa Resolución está.

SEÑOR BAYARDI.- Entonces, me la puede mostrar.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Está en el Acta N° 2383, página 13, último numeral, o sea el 8).

SEÑOR BAYARDI.- El Acta N°2383 dice: "a los veinticinco días del mes de abril del año 2001", y debería decir del año 2002. Entonces, en realidad, no es levantada del compilado de las Resoluciones, sino de la propia Acta. Lo que pasa es que hasta ahora no pudimos ver ‑esa es mi preocupación‑ cuáles son los elementos que tomó en cuenta, y que no pudimos ver en el expediente, para llevar adelante este pedido de Resolución.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Yo tampoco.

SEÑOR BAYARDI.- Acá se dijo que debe haber sido como respuesta a un elemento que quedó trunco.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- El expediente N°9855. Eso fue lo que creímos todos.

SEÑOR BAYARDI.- Es lo que se supone que debió haber sido.

            Digo esto porque hubo multiplicidad de oportunidades en que estuvo en cuestión el tema de la situación patrimonial. Después del 18 de febrero de 2002 se pasa a la asistencia, ya que antes de esa fecha se realizaban descuentos de certificados de depósito. El 18 de febrero de 2002 ‑lo digo de memoria pero tengo las Resoluciones delante‑ el Presidente del Directorio le trasmite al Ministro de Economía y Finanzas que se estaban acabando las posibilidades de descontar certificados de depósito. A partir de allí empieza un proceso, porque se estaba haciendo un seguimiento importante del Banco Comercial por parte del Presidente del Directorio y del Superintendente de la época, de acuerdo con lo que declaró en la tarde de hoy el contador Fernández Becchino. Él nos dijo que se realizaba un seguimiento casi cotidiano por parte del Presidente del Directorio y del Superintendente de la época, y entiendo que no podría haber sido de otra manera, teniendo en cuenta el estado de situación de aquel momento.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- En el folio 2 están los adelantos revocables, los fondos provenientes de cuentas del Tesoro Nacional. Eso no pesa; después se le devuelven y se sacan U$S 44.000.000. Luego, el folio 4 del documento manejado por las señoras dice: adelanto a asistencia financiera, sobre carta de crédito. Esto empieza el 20 de febrero y le dan U$S 23:000.000, los que se cobraron todos. Posteriormente, en el folio 5 está la prenda sobre vales, que asciende a U$S 34:500.000, pero no sé si se cobró ese dinero porque luego me fui. Empezaron el 28 de febrero y después se canceló. En realidad, comenzaron el 15 de marzo.

            Pero ¿exactamente, qué es lo que quiere que conteste?

SEÑOR BAYARDI.- Lo que digo es que los adelantos de asistencia financiera, que están en el folio 4 de ese expediente, empiezan el 20 de febrero. Esto es coherente con lo que se le comunica al Ministerio de Economía y Finanzas el 18 de febrero. En dicha oportunidad se le dijo al Ministerio que el Banco ya no tenía posibilidades de descontar más certificados de depósito. El contador Rodríguez Batlle le envió una nota al ex Ministro Bensión fechada el 18 de febrero, en la que le dice que ya no pueden descontar certificados de depósito. Entonces, el 20 de febrero se empiezan a dar adelantos de asistencia financiera porque había necesidades.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Son las cartas de crédito.

SEÑOR BAYARDI.- Estos adelantos se dan con prendas sobre cartas de crédito y al amparo del artículo 37 de la Ley. Este artículo fue invocado aquí por parte del señor Presidente del Directorio y está en todos los expedientes, que dicen: al amparo del artículo 37.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- También lo mencionan las señoras contadoras.

SEÑOR BAYARDI.- El artículo 37 tiene los dos requisitos que conforman el centro de lo que estamos discutiendo. Uno de ellos es tener las garantías prendarias y el otro la situación patrimonial en la que se encontraba la entidad. Esto lo dijo la contadora Medero cuando concurrió a la Comisión, y vale la pena mencionarlo porque me dio la pista para estudiar la reflexión que realizó la Cámara y el actual Ministro de Economía y Finanzas en su momento; tenía dos exigencias de garantía para que en este país no volviera a pasar lo que pasó antes de 1995. En realidad, se daba asistencia sin límite y se perdía todo, historia que usted conoce mucho mejor.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí; a través del Banco Central.

SEÑOR BAYARDI.- Exactamente.

            Cuando discutimos la reserva patrimonial hay un tema que es sí, a mi criterio, de responsabilidad, y tiene que ver con cuál es el estado de responsabilidad patrimonial neta que tenía el Banco Comercial. Si el Estado quería darle dinero, es otra discusión, pero con el Estado y no con el Banco Central. Si el Estado quería regalarle dinero tendríamos que discutirlo con el contador Bensión. Pero acá estamos discutiendo con el Banco Central. Cuando dije que hubo un informe con responsabilidad patrimonial neta mínima en situación deficitaria sin las dispensas, al preguntar cuál era, a su criterio técnico ‑por la responsabilidad técnica que emana de la propia Carta Orgánica del Banco‑, la situación de esa responsabilidad patrimonial, usted me dijo: "En realidad, estaban esperando el balance del Banco".

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, no conocíamos el balance.

SEÑOR BAYARDI.- Por lo que se dijo acá, todos conocíamos que en enero estaba en buen estado de situación. Se dijo al principio de su comparecencia.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El 17 de enero era el balance.

SEÑOR BAYARDI.- Voy a decir lo siguiente. Aquí, profano, profano es usted, yo soy un lego de quinta, y le digo que me puse nervioso a partir del 20 de diciembre de 2001; muy nervioso. Y, en realidad, siendo lego, dije: "Esto se fue todo".

SEÑOR BECCHINO.- ¿Por qué el 20 de diciembre?

SEÑOR BAYARDI.- Porque el 20 de diciembre de 2001 Argentina nos pasó a condicionar la situación que íbamos a tener nosotros. Desde el punto de vista político ‑no es su responsabilidad, era la mía‑ había que tener un nivel de posicionamiento. Y lo tuve, pierda cuidado. Entonces, nos enteramos el 21 o 22 de enero que los Rohm se la habían llevado.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Usted se enteró el 20 de diciembre que se la habían llevado los Rohm?

SEÑOR BAYARDI.- No; estoy haciendo la cronología. El 20 de diciembre me preocupé desde la política.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Nosotros nos preocupamos desde julio.

SEÑOR BAYARDI.- Sí, está claro. Además, la contadora Itté, Jefa del Grupo de Inspección No. 8 lo aclaró. Está claro. Hablo de la evolución a partir del 20 de diciembre y yo me preocupé desde el punto de vista político, porque los que están en la cuestión técnica podrían no preocuparse; es un problema de ellos. A partir de que los Rohm metieron la mano y se la llevaron como se la llevaron, y de que había todo un proceso en discusión de cómo considerar el canje de deuda argentino que venía procesándose...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Venía fenómeno.

SEÑOR BAYARDI.- ¿El canje de deuda?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Hasta ese momento venía fenómeno; hasta que alguien dijo: "Nos liberamos, no pagamos más la deuda". Después se despatarró. El canje de deuda era del 100% y empezaban a correr los intereses el 30 de abril y había una ley. Después se despatarró todo y eso no lo podemos  evitar nosotros.

SEÑOR BAYARDI.- Perfecto, yo estoy hablando de los expedientes a que hemos tenido alcance que demuestran una preocupación y pocos dijeron que venía fenómeno. Pero supongamos que venía fenómeno. Lo que digo es que a partir del 23 de enero había una situación en que, en realidad, la responsabilidad que surge de la Carta Orgánica del Banco le implica a la Superintendencia ‑usted conoce el artículo 38 de la ley mejor que yo‑ el seguimiento a los efectos de aconsejar cómo proceder con respecto al tema de la asistencia. Ante un informe de estas características, definir en qué situación estaba a los efectos de que quienes tenían que tomar decisiones levantaran la mano para decir "si" o "no" cuando estaba bien complicada la discusión ‑porque ya había empezado dentro del Directorio antes del 5 de abril‑, su respuesta en cuanto a cuál era la situación patrimonial deja, en el marco de la ley y de las normas ‑como dijo que así había cumplido su función‑, la sensación de que por acción o por omisión usted no podía llegar a las conclusiones de cuál era la situación patrimonial. Por acción o por omisión. Usted dijo: "Un día los llamé a todos y les dije que tenían cuarenta y ocho horas" Y a los pocos días apareció. En realidad, dado el informe del 5 de abril que ya venía acompañado de varios preinformes de seguimiento que usted venía llevando adelante con la Unidad de Inspección No. 8, el punto en el que uno terminaba llamando a todos para tener ese balance que apareció podía, a su criterio y visto el resultado, haberse tomado antes.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Se podía haber tomado antes. Las señoras estaban encargadas de eso y los contactos que yo tenía con la gente del contable de la empresa era el mismo.

            Perdón: ojo que en  todo ese período hubo discusiones día a día con la Auditoría, porque no se ponían de acuerdo en los montos de los ajustes. No es que no se haya hecho nada; la auditoría Price con el banco y el Banco Central estuvieron discutiendo los ajustes. Llegó un momento en que me dio la impresión de que no daba más para discutir los ajustes y fue cuando dije: "No va más; se terminó".

SEÑOR FERNANDEZ CHAVES.- Yo creo con toda franqueza que la crisis del Banco Comercial empieza ‑como decía el señor Diputado Bayardi‑ sobre fines de 2001, pero no en diciembre, antes. En la anterior sesión le pregunté a la contadora Itté: "De acuerdo a los distintos balances e informaciones que nos han llegado, si no incurro en error, en octubre de 2001 el Banco Comercial tenía contabilizados unos US$ 360:000.000 de valores públicos argentinos. En noviembre de 2001, según lo que aparentemente surge de esta información ‑por eso pediría que se confirme‑ envía activos financieros al similar argentino. Entonces, aproximadamente a mediados de diciembre, se detecta la contabilización incorrecta de unos US$ 80:000.000 de sobrevaluación. Preguntaría si hubiera sido posible detectar eso por parte del sistema inspectivo o del Banco Central en general ‑porque este no es un problema personal de ustedes‑ y por qué no se hizo".

            Es decir que yo coincido en que ya sobre fines del 2001, en el último trimestre de 2001 se observan irregularidades en el Banco Comercial, todo relacionado con los valores públicos argentinos.

SEÑOR MIERES.- También en la sesión pasada ‑para terminar de agregar complementos a la pregunta del señor Diputado Bayardi‑, se habló de un conjunto de expedientes que comienzan a tramitarse dentro del Banco Comercial con relación a operaciones irregulares: la triangulación de bonos argentinos, la venta de un producto financiero no autorizado y las transferencias a colaterales y vinculados al grupo, y se preguntó cuánto era el perjuicio estimado que estas tres cuestiones ‑en febrero, ya en conocimiento del Banco Central‑ significaban  para el Banco. Se nos dijo que en el caso de las colaterales eran US$ 66:000.000 y en cuanto a la venta de producto financiero no autorizado eran US$ 89:000.000. Y el tema de los bonos, primero, se estimó en US$ 67:000.000 pero luego esa estimación quedó corta, por lo cual estamos por lo menos en US$ 225:000.000 de pérdidas, que ya en febrero, sin haber llegado al informe de abril, de alguna manera estaba arriba de la mesa.

SEÑOR BAYARDI.- El contador Carlos Olivero estuvo acá. Usted dice que comparte su proyecto de resolución...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, sí.

SEÑOR BAYARDI.‑...que a su vez compartía -no quiere decir que usted lo tenga que compartir‑ el informe de la Unidad 8 de analistas. Dicho proyecto de resolución dice ‑reitero: nos vamos a centrar en lo que usted dijo que compartía, para no hacerlo tener que compartir o no a otras cosas‑: "1. Requerir a Banco Comercial S.A la reformulación de sus estados contables al 31 de diciembre de 2001 conjuntamente con la presentación de la información a que refiere el artículo 335 de la Recopilación de Normas de Regulación y Control del Sistema Financiero correspondientes al ejercicio en curso y el plan de regularización patrimonial" ‑quiere decir que había una situación patrimonial que había que regularizar‑ "a que refiere el artículo 335.1 de la citada Recopilación, así como los de adecuación a las relaciones técnicas requeridas por las normas bancocentralistas.-" ‑que en ese momento tenía vigentes‑ " 2. Requerir al Banco Comercial S.A. la presentación de un Plan Estratégico que le permita hacer frente a las obligaciones asumidas y retomar la marcha normal de sus negocios". Esto es lo que usted comparte.

            Quiere decir que estaba ‑es mi interpretación; usted me corregirá‑ a la espera de la reformulación de los estados contables,  se le pedía un plan de regularización patrimonial ‑reitero: para mí no está en discusión cómo estaba el patrimonio del Banco Comercial; esa pregunta ya me la contestó el Presidente Frederick, o sea que para mí está claro‑ y, además, adecuarse a las relaciones técnicas requeridas por las normas bancocentralistas. Lo del plan estratégico lo dejo. Se le preguntó al respecto y usted dijo que necesitaba el balance para poder pronunciarse.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí. Y el señor Frederick lo debe haber necesitado también.

SEÑOR BAYARDI.- Sí. Sin embargo, en respuesta a lo que se le había enviado él dice, con claridad, que en la actualidad presenta una situación de insuficiencia de responsabilidad patrimonial neta. Pero independientemente de eso, ¿puedo desprender de lo que usted me ha dicho hasta ahora que, en realidad, en el mejor de los casos, asistimos al Banco Comercial sin saber cómo estaba su patrimonio?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Y..., sí. Sí, porque no teníamos los elementos.

SEÑOR BAYARDI.- Perfecto. Así que, en el mejor de los casos, asistimos al Banco Comercial sin saber cómo era su patrimonio. Digo esto porque mi problema no es saber si las normas son legales o no. El problema es ver cómo hubo que proceder en relación al acatamiento de las normas.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- Me pareció que usted hizo referencia al Acta No. 2376 del 20 de marzo de 2002, en la cual queda constancia de lo siguiente: " En uso de la palabra el señor Superintendente, expresa que el patrimonio del Banco Comercial es positivo y que por lo menos asciende a US$ 133:000.000.=, por lo que no corresponde realizar invocaciones de ilegalidad".

            Esto es lo que surge del Acta, lo que usted dijo el 20 de marzo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eso es lo que surge del Acta. No es lo que yo haya dicho.

            (Diálogos)

——Ahí se señala lo que dicen que dije el 20 de marzo, no lo que yo haya dicho. Esto yo no lo dije. Primero, las tres últimas palabras no sé lo que son y nunca jamás las usé en mi vida. Además, en las propias actas está demostrado que las actas las arreglaban, las corregían, las subían cuando se les cantaba. Por lo tanto, no estoy de acuerdo con eso.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- ¿Usted deja constancia de que esto no es así?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, sí. Eso no está dicho por mí en ese contexto y de esta manera. Que yo pueda haber dicho que se habían capitalizado US$ 133:000.000 entre el 28 y el 1, eso es cierto. Pero si afirmaba algo sobre el Banco Comercial, sin tener un solo balance, ¿no se dan cuenta que me estoy contradiciendo con lo que pasa después más adelante? Hay una bruta contradicción.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- Por eso le preguntaba.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Por eso le digo. Una bruta contradicción. Pero yo quisiera que ustedes vieran otras actas que están muy claritas y muy lindas en las cuales se expresa cómo se manejaban las Actas. Lean el Acta No.2378, folios 5 y 6 y, después, díganme si yo puedo tener alguna confianza en lo que pusieron en el Acta, que nunca fui consultado y nunca me la enseñaron. Así que podían poner que el mundo es cuadrado, y caminaba.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Está claro que al contador no se le enviaban las Actas para prestar su aprobación.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Nunca; nunca las ví; se las enviaban a muchos otros funcionarios...

SEÑOR AMORIN BATLLE.- ¿Las Actas eran aprobadas por el Directorio?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Supongo que sí; no sé. Habría que ver qué dice al final. Creo que aprobaban puntos por separado, porque algunos aprobaban con dos y otros con tres.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Cuando se planteaba el tema de la asistencia al Banco Comercial y en cuanto a esta Acta sobre la que usted expresa que no dijo que tenía patrimonio positivo de por lo menos US$ 133:000.000...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, de esta manera.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Pero a usted le preguntaban: "¿Se puede asistir?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, no.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Le preguntaban: "¿Tiene patrimonio positivo?"

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; nunca me preguntaron así.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- ¿Cómo le preguntaban?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Esto fue una conversación que puede haber salido... no la recuerdo. Imagínese.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Pero no en ese caso, le pregunto como lo consultaban normalmente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Esa conversación pudo haber salido cuando la contadora Medero decía que tenía patrimonio negativo, yo hice números; el mismo numerito que hice acá. Lo único que yo sé es esto; tenía esto, menos esto, menos esto.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- ¿Puede repetir el número que hizo hoy a los efectos de que quede claro en la versión taquigráfica cuál era su posición cuando se brindaba asistencia a ese Banco?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eran 186,8  más 30,6 de utilidades, es decir, 217,  menos 180 de los Rohm, me quedan 37 millones. A esto sumo los  133 y me da 170 millones.

Eso es lo que me da a mí de acuerdo con los estados contables o financieros que yo tenía. Correcto.  A mí me tienen que explicar cómo desaparecen esos US$ 170:000.000, cómo bajan, qué pasa con ellos. Eso es lo que yo no sé.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- ¿Es decir que con sus conocimientos contables y su experiencia bancaria, al momento de prestar asistencia, usted estimaba que el Banco Comercial podía tener un patrimonio positivo en el entorno de los US$ 170:000.000?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Correcto. Ojo, que yo sabía que había que hacer ajustes de US$ 30:000.000 acá, US$ 60:000.000 allá, de US$ 50:000.000 en otro lado, pero si esos ajustes no están aprobados por el Banco, por la Auditoría Externa y aprobados por nosotros, no tienen ningún valor. Yo, como el jerarca máximo del Banco en la parte técnica, no puedo avalar una cosa que no venga debidamente enmarcada en la ley y los reglamentos, porque si no me enloquezco. Esa es mi situación.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Nosotros hemos expresado aquí y afuera que el documento del 5 de abril seguramente está bien elaborado...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ese documento es excelente; las muchachas son excelentes, pero es una pata de la cama.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Estamos totalmente de acuerdo. Nosotros teníamos la impresión es que este no era un documento definitivo en la posición que iba a tomar el Banco, y queremos saber cuál es su opinión con respecto a un episodio que a nosotros nos llama la atención. La impresión que tenemos es que ninguna de las Directoras, que supuestamente conocían el documento porque la doctora Holtz lo conoció en la etapa de preparación, o sea que podía no saber...

SEÑOR FERNÁNDEZ BATLLE.- Conocía casi lo que salió; una coma más, una coma menos.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- Ella lo conocía cuando todavía no había sido emitido y la contadora Medero lo conoció inmediatamente después de emitido.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Entonces, ¿cómo puede ser que si ellas lo consideraban importante, cuando se planteaban las discusiones sobre el estado patrimonial del Banco Comercial nadie, en el Directorio, haya mencionado este documento?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Usted me pregunta a mí? No sé. En el orden del día dice expediente número tanto de Superintendencia, expediente número tanto de operaciones. Otro punto, asuntos que plantean los Directores, el Gerente General y el Superintendente, ahí podrían haberlo planteado perfectamente.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- La pregunta es si la doctora Holz o en su caso la contadora Medero ‑que además, este informe, apoyaba su posición‑, consideraban que este informe era definitivo ¿no lo hubieran presentado al Directorio?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Yo, en lugar de ella, lo hubiera presentado y documentado en un acta.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Por lo tanto, podemos suponer que quizás no lo entendía como documento definitivo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No lo sé.

            El documento que se repartió aquí era el definitivo. Se lo dieron a la contadora Medero, no sé cómo llegó acá, si lo entregó la contadora o alguien lo fotocopió.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Perdón, usted dice que el documento que fue presentado por el señor Diputado Bayardi era el que tenía la contadora Medero o una fotocopia.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Era bajado del computador original que le dieron a la contadora Medero.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Podría haberlo bajado otro del computador, no tenía por qué ser la contadora Medero.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, la contadora Medero no lo puede bajar, eso es cierto... Se lo dieron tres personas Alicia Bellotti, Giselle Itté y Alfredo Porro. Ellos tres son testigos de que la contadora Medero lo recibió. Si a la contadora se lo robó un punguista, sacó fotocopias y luego lo repartió, no lo sé. Pero el informe es ése, es lo que me dijeron los muchachos y yo creo en ellos a pesar de que no soy más Superintendente.

            Ustedes van demasiado rápido, me van a enloquecer.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- El tema que le planteé al contador sobre la crisis del último trimestre del año 2001 en el Banco Comercial y las cifras que le proporcioné ¿usted las comparte o no? ¿Cuál es su opinión al respecto, contador?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Hace mucho tiempo que me fui del Banco, no recuerdo bien cómo es la cosa. Sé que por acá las señoras dicen que les obligaron a hacer US$ 77:000.000 de previsión por el problema de la deuda argentina. Creo que está establecido en el informe. No recuerdo bien, la verdad es que lo tendría que estudiar todo de nuevo. Yo recuerdo algo de US$ 77:000.000 que hubo que hacer de reservas, contra ese balance del 31 de diciembre por la deuda argentina.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Mi pregunta no se refería a si, en última instancia, no se habían tomado las medidas adecuadas ‑las contadoras informan lo de los US$ 77:000.000 a que usted hace referencia‑ sino a si eso no fue detectado tardíamente por el Banco Central.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Nosotros desde abril o mayo de 2001 hacíamos un planillado con todos los bancos, los riesgos que tenían Argentina, Brasil, Chile y algún otro país. Se hacía semanalmente y se elevaba al Directorio; las colocaciones que tenían esas instituciones en determinados lugares. Por lo tanto, sabíamos cuánto tenía el Banco Comercial metido en esos lugares. Eso se hizo desde junio seguro. Un funcionario, el contador Rivas, era el encargado de hacer ese planillado que luego iba a Directorio. Sabíamos la exposición al riesgo argentino o brasileño. Es así que al Banco de Galicia le obligamos a cambiar la cartera porque tenía una fuerte exposición con las provincias y el gobierno argentino. Se la hicimos cambiar por empresas de primera línea como es Loma Negra que hoy valen tres vintenes porque se fundió. Estamos en una vorágine y no podemos dominar; Uruguay no domina el mercado económico ni el financiero. ¿Por qué los bancos querían tener sucursales acá, en Argentina y en Brasil? El Banco Comercial tenía una sucursal en Brasil porque cuando trabajábamos a todo trapo con el MERCOSUR económicamente, comercialmente, lo necesitaban. El cliente pedía: "necesito tal crédito en tal lado porque tengo que importar o exportar materias primas". Entonces existe una cadena, la economía se pudrió y nos reventó el sistema financiero. La crisis empezó en agosto de 1998, yo tomé mi cargo el 23 de agosto de 1999, ya con un año de crisis. Venían los del Fondo Monetario Internacional y me preguntaban qué pensaba, y yo les respondía que un año más se puede aguantar pero no sé hasta cuándo. Si Argentina y Brasil no arreglan, nos vamos. Es imposible, no podemos dominar, nos reventamos todos. No dormimos, soñamos con las colocaciones. La colocación del Banco Comercial en el famoso megacanje de Cavallo, era el súmmum. Se canjeaba el 100% al 30 de abril de 2002, se acumulaban los intereses y de ahí en adelante se empezaba a pagar. El megacanje lo inició  justamente un Director del Banco Comercial. Llegó Rodríguez Saá y festejó con champaña, que nos liberamos de la deuda externa, no pagamos nunca más nada. Es imposible señor Diputado Fernández Chaves que podamos dominar eso. Tenemos poca gente, eso ya se sabe, tenemos que tener el triple de los que tenemos. El Banco Central argentino cuando decide hacer una supervisión intensiva a la Compañía General de Negocios, que es grande como una sucursal del Banco Comercial acá, manda a veinte personas. En mi época tenía treinta personas para ciento cuarenta instituciones.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Quisiera aclararle la pregunta al contador. Ese desfase que se produce con los US$ 80:000.000 podría haberse detectado más rápidamente con otro tipo de contralor.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Hay muchas cosas que podríamos haber detectado, no sólo con más gente, no con el seguro de depósito, pero con la supervisión consolidada hubiéramos detectado mucho. Con un memorándum de entendimiento con la República Argentina yo me atrevo a decir aquí, y son todos ustedes testigo, que los Rohm y los Peirano ‑escuchen bien lo que les voy a decir‑ no hubieran podido hacer nada. En setiembre de 1980 me encontré con el Superintendente argentino en Basilea, en el Banco General de Pagos ‑por una reunión del Comité de Basilea‑, y me dijo que ellos tenían memo de entendimiento con España, Chile y un montón de países. Se puso en contacto conmigo, me mandó un formulario que estuvimos meses estudiando con Jurídica ‑es una de las pocas cosas que me llevé a mi casa‑ y al final, con el contador Porro y la doctora Rantighieri ‑que también la conocen porque estuvo aquí‑ llegamos a formular un memo de entendimiento que podía funcionar. Lo elevamos al Directorio el 7 de agosto, pero no solo no fue aprobado sino que tampoco mandaron un proyecto de ley, si es que había que modificar la Ley N° 15.322. ¿Qué quieren que haga? Se lo dije tres veces al Presidente y creo que me contestó que no podía lograr la unanimidad, por eso no salía. Supongo que tendrían los dos votos colorados y faltaba el blanco. Todo el fajo de la supervisión consolidada fue a Jurídica y salió favorable por mayoría; hubo una discrepancia. Se consultó a los doctores Cajarville, a Gonzalo Fernández y no sé a quién más. Llegamos a un entendimiento en cuanto a que había cosas que no se podían tocar, como los depósitos, pero había un montón de cosas que sí y hubiera sido bárbaro. ¿Saben cómo fue la estafa de los Rohm? Se llevaban la plata, decían que compraban deuda pública, que la tenían depositada en el Banco General de Negocios y traían firmados certificados de depósito por él y por el Gerente General del Banco General de Negocios. Los argentinos me estaban esperando con los brazos abiertos para inspeccionar eso y para hacer arqueos. Esto estaba sucediendo el 7 de agosto de 2001. ¿Esa información se las mandó el Banco Central?

SEÑOR BAYARDI.- No.

SEÑOR FERÁNDEZ BECCHINO.- Pídanla.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¿Y lo de Rospide?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eso es como cuando un punguista le afana en un ómnibus. Rospide tiene un juicio penal por agente del mercado de valores. El contador de Brum dijo que está en un lío, que está en Jurídica, que sale de Jurídica. Hay cosas que yo como ser humano no las puedo dominar. Llega un momento que me doy cuenta de mi incapacidad, de lo hormiga que soy en este país. Hay tipos que son agilísimos. Es como dijo el señor Diputado Bayardi, que en lugar de haber estudiado para médico tenía que haber estudiado para banquero.

            Dije toda la verdad. Viví dos años y medio sentado en el cono de un volcán, y no crean que me hizo ninguna gracia. Seguí adelante porque me había comprometido con el anterior Directorio a tratar de ordenar la Superintendencia porque había algunos problemas graves. Hice lo que puede, pero la marea me llevó, me ahogó, me reavivó, me volvió a ahogar y salí lo mejor que pude. Desde que entré hasta que salí sacamos diez normas importantísimas. Además de Superintendente soy Presidente de la Comisión Directiva de la Unidad de Información y Análisis Financiero. Todo esto tiene que ver con el lavado del dinero. Los americanos nos dejaron así, nos volaron durante dos años con este tipo de trabajo, con el lavado de dinero. Esto también era responsabilidad mía. Esto implicó que un grupo de cuatro inspectores del Banco Comercial que yo tenía pasaran para acá. Pedí al Directorio una ampliación presupuestal para tomar cuatro tipos y sustituirlos. Pregúntenle al Directorio dónde está ese expediente. Es imposible trabajar. Había un Comité de Estudio de la Organización del que me llamaron hace un año y medio por unos ascensos que había que hacer. Estaba integrado por la contadora Medero, la economista Holz, el Gerente General y el contador Roberto Bas que en ese momento era Gerente de la División Administración. Les dije que los ascensos no me interesaban, que corresponden a la parte administrativa. El Gerente de Personal, cuando hay vacantes, tiene que hacer un llamado. Yo quería veinte analistas contadores de inmediato. Lo dije un año antes de que reventara todo. El día que me fui habían entrado tres. Me decían que no se podía por la ley. No es así; la ley es clara. Dice que si no se pueden conseguir funcionarios públicos se hace un concurso abierto y se toman. Nadie se dio cuenta. Todo el mundo ‑me incluyo‑ creía que seguíamos viviendo en la Suiza de América y nos hicimos pomada. No sé si le sirvió la explicación, pero no tengo otra. Tengo cuatro hijos y nueve nietos, así que estoy metido hasta acá, porque van a terminar pagando mis bisnietos.

SEÑORA CHARLONE.- Estamos todos de acuerdo con eso.

            Más allá del tema de los expedientes, en esta Comisión recibimos información en cuanto a que la Unidad Ocho estaba encomendada a hacer un seguimiento del Banco Comercial desde julio o agosto de 2001 y estaba haciendo análisis acerca de la situación patrimonial. ¿El Presidente del Banco Central en ese momento estaba enterado de que había un equipo técnico del Banco haciendo un estudio sobre la responsabilidad patrimonial neta?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Supongo que sí.

SEÑORA CHARLONE.- Usted es el Superintendente y me dice que supone que sí. ¿Cómo se enteraría el Presidente de que esta Unidad está haciendo un estudio técnico? ¿Quién debería informarle?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Todos los estudios técnicos terminan elevándose, porque son trimestrales, y llegan a conocimiento del Directorio.

SEÑORA CHARLONE.- La economista Holz mantuvo dos reuniones ‑tal como nos lo manifestaron el equipo técnico y las autoridades del Banco Central‑: una con la contadora Itté y el contador Porro y otra con usted y la contadora Itté. En esas reuniones previas, informales, se le puso en conocimiento de la existencia de este estudio preliminar donde, según se nos dijo, prácticamente ‑salvo diferencias en la redacción‑, los resultados contables, las cifras finales acerca de la responsabilidad patrimonial neta le fueron informadas. ¿Esto es cierto?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí y hay testigos.

SEÑORA CHARLONE.- La contadora Medero accedió a una copia del informe definitivo antes de que este tuviera el trámite formal.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Antes del 5 de abril y hay testigos.

SEÑORA CHARLONE.- Usted estaba en conocimiento de este informe porque se lo informaron y porque mantuvo estas reuniones. Usted nos decía que semanal o diariamente hablaba con el contador Rodríguez Batlle y que le preguntaba acerca de la situación patrimonial del Banco Comercial.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No me preguntaba exactamente sobre la situación patrimonial del Banco Comercial. Quería saber cuándo se terminaban los balances para, a partir de allí, determinar cuál era la situación patrimonial. Nunca me preguntó en concreto: "¿Usted sabe cuál es la situación patrimonial?

SEÑORA CHARLONE.- Usted sabe que hay una unidad técnica, que hay un informe preliminar y un resultado preliminar, de lo cual están informados dos Directores.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí.

SEÑORA CHARLONE.- ¿En algún momento esta situación de que había un informe o datos preliminares acerca de la responsabilidad patrimonial neta, le fue comunicada por usted o por alguien al contador Rodríguez Batlle?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Expediente 9855.

SEÑORA CHARLONE.- No le estoy preguntando el expediente porque a la contadora Medero y a la doctora Holz se les informó en reuniones preliminares. Uno piensa, por la lógica del proceso, que, en función de que este era un tema muy importante, el Presidente del Banco Central, sabiendo ‑estimo‑ que había un estudio en curso, se interesaría acerca de cómo iba y cuál era el resultado. Entonces, ¿el contador Rodríguez Batlle tenía información acerca de que el estudio preliminar venía dando las cifras que venía arrojando?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Detallado como está acá, no. Sabía a grandes rasgos, sabía los números.

SEÑORA CHARLONE.- ¿Sabía los números acerca de la responsabilidad patrimonial neta que venía dando el estudio preliminar?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Él sabía que el balance del Banco Comercial había que bajarlo en esto, en esto, en esto y en esto. Es hacer los números y verlo, nada más.

            Discúlpeme, pero vamos a aclarar una cosa. La contadora Medero tuvo el informe porque se interesó; me lo pidió a mí. Primero me dijo que yo le ocultaba información. Entonces, yo le dije: "No te oculto nada. Tú llamás a Porro y él te da todo lo que querés". La doctora Holz hizo lo mismo. El contador Rodríguez Batlle me llamaba por teléfono y me preguntaba cómo estaba evolucionando el balance del Banco. No entraba al detalle. Supongo que como contador sabría los números, pero nunca me preguntó: "Hay un informe? ¿Están trabajando con un informe?" Yo le decía: "Están trabajando". Él me preguntaba: "¿Qué está dando eso?" Yo le contestaba: "Espantoso". "Bueno, ¡trate de que terminen el balance! ¡Quiero saber cuál es el resultado final!".

            Es un poco distinto. Unos iban al detalle y él iba al global. Esa es la historia. Pero hablábamos todas las semanas como mínimo. Que el balance a fin de año daba espantoso, sí.

SEÑORA CHARLONE.- Usted me dice que el contador Rodríguez Batlle le preguntaba acerca de cómo estaba el resultado de ese balance, que la contadora Medero y la doctora Holz se interesaron y que se les brindó, no un "espantoso", sino las cifras, lo que venía dando el informe preliminar o una copia del informe. ¿El contador Rodríguez Batlle en ningún momento tuvo información de lo que daba el resultado?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Parcial no.

SEÑORA CHARLONE.- Pero yo no le digo parcial en cuanto a los ítemes que componían los distintos ajustes sino acerca de la responsabilidad patrimonial neta. ¿No se le informó?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Parcialmente no. Se le informó el 15 de abril cuando se terminó el informe y se elevó todo.

SEÑORA CHARLONE.- En función de que había un estudio, un equipo trabajando, y hubo un cierre de la información, ¿él nunca le preguntó concretamente cuáles eran las cifras?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Nunca.

SEÑORA CHARLONE.- Si usted las conocía y aunque no se las hubiera preguntado, ¿por qué no se las informó? Usted informa formalmente a través del expediente, pero hubo informaciones y conversaciones informales fuera de él.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Lo que yo le informaba era que arrancábamos de un balance al 31 de diciembre presentado el 17 de enero que daba tal cosa: "Señor Rodríguez Batlle: a eso hay que bajarle tal, tal, tal y tal cosa". Así que, en los hechos, se le estaba informando; no con un papel, sino verbalmente, por teléfono. "A los US$ 200:000.000 hay que bajarle US$ 180:000.000 que se fueron de acá, US$ 77:000.000 de un ajuste, Comercial-Investment US$ 56:000.000". ¡El contador Rodríguez Batlle sabía de memoria esas cifras! No tenía esto por escrito ni el detalle que, por otra parte, no sé si le habría interesado leerlo. Lo que él quería saber era si el Banco Comercial tenía patrimonio o no. No le interesaban los detalles parciales.

SEÑORA CHARLONE.- Vamos aclarando. Quiere decir que de las informaciones que usted le daba al contador Rodríguez Batlle, si bien no se le dio el informe preliminar, de las cifras del patrimonio que usted manejaba, que era el que había, y haciendo los ajustes ‑que es sumar y restar‑, ¿él tenía los elementos como para llegar a la conclusión de que, haciendo esos ajustes que usted acaba de decir, el patrimonio daba negativo?

SEÑOR FERNÁNDES BECCHINO.- Sí.

SEÑORA CHARLONE.- Quiero que lo reitere para que conste en la versión taquigráfica porque esto es central.

            O sea que de las informaciones y grandes números que usted le daba, sin haber visto el contador Rodríguez Batlle el informe, tenía los elementos como para deducir que el patrimonio era negativo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí. Además, tenía a la contadora Medero que se lo recordaba en todas las reuniones de Directorio. Le decía que el patrimonio era de US$ 180:000.000 de pérdida de los Rohm, más US$ 100:000.000 de otros ajustes, que daba US$ 300:000.000. También lo dijo acá. Las veces que yo fui a las reuniones del Directorio, ella lo repetía, así que lo sabía.

SEÑORA CHARLONE.- Me importa que conste en la versión taquigráfica lo que usted dice porque para nosotros es central saber si había tenido la información o no. En realidad, lo que nosotros tenemos registrado en las actas del Directorio es que la contadora Medero decía que el patrimonio era negativo, pero no aparecen fundamentos. Lo que quizás usted haya marcado, que las actas no reflejan ‑o puede que no reflejen‑, sea el tenor de la discusión.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Usted también leyó las actas, las tiene.

SEÑORA CHARLONE.- Por eso le digo que esa discusión o aseveraciones de la contadora Medero no figuran.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Lo que ella dijo no figura en ningún acta?

SEÑORA CHARLONE.- Figura que el patrimonio era negativo, pero no los ajustes que había que hacer.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Entonces lo dijo en esta Comisión.

SEÑORA CHARLONE.- Claro. Pero una cosa es en la Comisión y otra es en el momento en que se están tomando las decisiones.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Pero yo le oí mencionar la cifra de US$ 280:000.000 en las reuniones del Directorio. Que lo escribieran o no luego en las actas... Pero yo se lo oí decir y lo repetía como una muletilla.

SEÑORA CHARLONE.- Quiere decir que de las informaciones de las grandes cifras que usted le daba al Presidente del Banco Central al 31 de marzo ya no estamos en ese patrimonio positivo de US$ 169:000.000 sino que estamos en un patrimonio que es negativo. ¿Es así?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Tengo anotado que al 31 de marzo la contadora Itté dijo US$ 105:000.000 positivos.

SEÑORA CHARLONE.- Eso está claro, eso es con el plan de adecuación que vota posteriormente el Directorio; eso es posterior. Lo que yo le estoy preguntando es lo que usted le iba informando al Presidente del Banco Central sobre el patrimonio. Lo que después se hizo con el plan de adecuación es otra historia. Concretamente, yo le pregunto acerca de cuál era la información que recibió el Presidente del Banco Central y usted me confirma que, si bien no tuvo los informes preliminares y más allá del expediente, de los grandes datos, de las grandes cifras, se desprendía que el patrimonio era negativo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- La primera vez que me llamó por teléfono, que debe haber sido alrededor del 8 o 10 de marzo, me preguntó: "Contador, ¿qué pasa con los balances del Banco Comercial? Tiene que hablar con la gente, con los Directores" ‑no sé si era Licandro, Frederick o quién en ese momento‑ "porque la contadora Medero me dice que hay patrimonio negativo y yo quiero saber la verdad". Así que él ya sabía por lo que la contadora Medero decía, que el patrimonio era negativo. Yo le dije que no tenía los balances. Entonces, él me dijo: "Encárguese de pedir los balances". Los pedí durante quince días. Cuando me llamó otra vez le dije: "Señor: yo no puse a Frederick ni a su gente. Los puso usted. Así que usted lo llama y le pide los balances". Hasta que un buen día vi que eso tampoco resultaba y el 29 de abril agarré a todos los que tenían que ver con el asunto, los senté ante una mesa y les di un plazo perentorio, so pena de echar a la Price del Banco Comercial. No puedo hacer más nada.

            Pero no solo era eso lo que yo tenía entre manos; eso para mí era un "boleto"; todos los días teníamos que ver cómo hacíamos para cerrar el clearing no solo de ese banco, sino de cuatro más.

SEÑORA CHARLONE.- Mirando las actas, viendo que no se recoge todo lo que pasa...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- O se recoge mal.

SEÑORA CHARLONE.‑...o se recoge mal, de repente el contador Fernández Becchino en alguna cosa nos puede aclarar.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Aquí hay una cosa que está bien recogida: cuando yo renuncio, que dice que se agradecen los valiosos servicios prestados. Eso está bien.

SEÑORA CHARLONE.- Se lo damos por bueno.

            Me fijaba en las actas que por el trámite del expediente, aparentemente, este informe tendría que haber sido conocido por el Directorio del Banco Central ‑si el expediente llegó o no es lo que tendremos que ver‑ desde el 15 de abril en adelante.

            A la sesión siguiente del Directorio, en la que se vuelve a tocar el tema de la asistencia, usted no asistió porque creo que estaba enfermo; fue el día 19 de abril, a la que asiste el Gerente General, De León, y el Gerente de la División Operaciones, Ariel Fernández. En esa ocasión, en medio de la discusión acerca de la asistencia y el patrimonio ingresan el contador Porro y la contadora Itté para dar un informe de liquidez.

            Nosotros les preguntamos si ahí ‑ya que habían entrado en medio de esta discusión sobre la asistencia, y considerando que la contadora Itté era quien estaba a cargo de la unidad responsable de hacer este estudio‑ se les había preguntado algo. Nos dicen que no, que solamente se trató la liquidez, y se retiraron.

            Pero a la reunión siguiente usted sí estaba presente, que es la reunión que se registra en el Acta 2382, de fecha 24 de abril. Es una reunión muy especial porque es la primera luego de haber recibido el informe, y a la que usted asiste, volviéndose a dar la discusión sobre la asistencia y si el patrimonio es positivo o negativo.

            Aquí tengo que se discute. Ahora, usted que participó de la reunión ‑quizás lo recuerde o quizás no‑, por el tenor de la discusión o de lo conversado, ¿se hizo referencia a este informe?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No recuerdo.

SEÑORA CHARLONE.- ¿No recuerda si se hizo referencia a ese informe?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No recuerdo. Lo que yo le puedo decir es que todo el mundo conocía las cifras del informe. Todo el mundo.

SEÑOR MIERES.- ¿Quién es todo el mundo?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Los cinco, seis o siete que íbamos al Directorio. Todos sabían. Es decir que las cifras todo el mundo las manejaba; veinte millones menos, veinte millones más.

SEÑOR MIERES.- Cuando dice todo el mundo, ¿también se refiere a los miembros del Directorio?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¡Sí, sí! ¡Todo el mundo sabía las cifras! ¡Son cifras cantadas! No es que estemos inventando y que haya una cosa secreta guardada. Todo el mundo hacía los cálculos, como yo se los hago acá ‑más afinados, por supuesto‑, pero no era necesario que estuviéramos repitiendo todos los días: "Hay problemas". El asunto está en que técnicamente ‑yo, por lo menos, en mi posición de Superintendente‑, hasta que no tuviera el balance auditado e informado por la Unidad N° 8, estaba en el limbo. No sé cuál es el capital. ¡No sé! ¿Que a lo mejor tendría que haberme puesto y decirles: "Muchachos, que solo den la asistencia por el Ministerio de Economía y Finanzas y no se la den más por el Banco Central"?

SEÑOR BAYARDI.- A criterio del Superintendente, ¿le dimos asistencia en el limbo?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¡Yo qué sé! ¡No le puedo decir yo!

(Intervención de la señora Representante Charlone)

——¡Claro! No se lo puedo decir. ¿Por qué? Porque no tengo el balance.

SEÑOR BAYARDI.- A criterio del Superintendente, no le pregunté a usted como contador que sabe de esos números.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No tengo el balance. ¿Sabe lo que pasa? Yo no le puedo decir: "Le dimos la asistencia mal" si después el balance da que es positivo. ¿Cómo da que es positivo? ¡Da positivo! Y está aprobado por el Directorio, está dentro de las normas contables generales; tal vez no esté dentro de las normas contables especiales del Banco, pero el Directorio tiene potestades de cambiarlas, de adaptarlas, de achicarlas y de agrandarlas. Eso es lo que yo puedo hacer; más no puedo hacer.

            Si vamos a ponernos en finitos, la guita iba a salir; si no salía de este bolsillo, salía de este otro. ¡Pero salía de Fernández Becchino! ¡Esa es la historia!

SEÑORA CHARLONE.- Esta parte me quedó clara. Desde hoy usted tiene ganas de hablar conmigo de los cargos diferidos.

            Quisiera saber si los cargos diferidos no se autorizan en función de criterios técnicos contables.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Perdón: de una definición de criterios técnicos contables.

SEÑORA CHARLONE.- ¿En función de qué criterios se autorizan?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- De otra definición técnico contable.

SEÑORA CHARLONE.- ¿Me podría explicar?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Recomposición patrimonial. Es un criterio técnico contable.

SEÑORA CHARLONE.- Perdóneme; ¿usted piensa que en la situación que había en abril se estaba frente a una empresa en marcha?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¡Estaba abierta! Está todavía hoy en marcha; aún no la han cerrado, no la han liquidado. ¿Cuánto estuvieron? Yo me fui el 10 de mayo, y si mi actuación hubiera sido tan espantosamente mala, y tan malos los balances, el 13 de mayo, cuando asumió el nuevo Superintendente, tendría que haber intervenido. Sin embargo, no lo hicieron.

SEÑORA CHARLONE.- Usted me decía con respecto a los cargos diferidos que la idea era que tenían que estar asociados a la generación de utilidades futuras.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Esa es una definición, ya se lo dije. Pero hay otras.

SEÑORA CHARLONE.- ¿Qué entiende usted por recomposición patrimonial?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es lograr que con las utilidades futuras del Banco se amortice esa pérdida.

SEÑORA CHARLONE.- Pero, entonces, estamos en el primer criterio: que tienen que asociarse a la generación de utilidades futuras.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, sí, pero son dos cosas distintas. Uno arranca con una inversión que se hace para generar directamente utilidades futuras; el otro arranca con un monto que se genera con las utilidades totales de la empresa, no ya de la propaganda. En lugar de que sea con las utilidades sectoriales, es con las utilidades de toda la empresa. El rubro propaganda tiene que salir de ventas. ¿Por qué? Porque yo estoy promocionando ventas, o cualquier otra cosa.

            Acá sale de que la empresa cierra un estado de pérdidas y ganancias y lo que sobra, de lo que amorticé de la inversión en ventas, amortizo lo otro. Pero, además, dice "con futuras capitalizaciones". Porque, además, a ese momento, se estaban negociando futuras capitalizaciones, y eso me consta. Perdón, me lo dijeron; capaz que me mintieron, entonces fui un gil también, perdí en esa.

            Y se estaba negociando. Usted va a ver que en la resolución dice que una vez que si se capitaliza lo que se está gestionando, esos rubros se van.

SEÑORA CHARLONE.- El plan de recomposición patrimonial se aprobó una vez votada toda la asistencia del artículo 37. Revisando, veo que la última partida de asistencia del artículo 37 que se vota es del 24 de abril, y empezamos con esta historia de los cargos diferidos y de la recomposición patrimonial el 30 de abril, que comenzó a votarse en el Directorio.

            Quiere decir que al momento de votarse la asistencia los planes de reconversión patrimonial no estaban aprobados.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Estaban aprobados, sí. Fíjese la vigencia.

SEÑORA CHARLONE.- Sí, porque son retroactivos. Pero quiere decir que en el momento de concederse una a una las partidas de asistencia, el plan de reconversión todavía no estaba aprobado por el Directorio.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Pero si usted después lo aprueba y le da retroactividad, automáticamente lo cubre. ¿Qué quiere que yo le haga? Eso se hace.

SEÑORA CHARLONE.- Está clarísimo. El tema es que se hacía en función de una asistencia que se había dado con un patrimonio que parece ser que era negativo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Yo no me puedo meter a cambiar los criterios generales del Banco ni los criterios que adoptó el Directorio porque entiendo que tienen algunos fundamentos o sus fundamentos. Si tuviera una empresa, no haría eso. Pero ese soy yo, no el Banco. Y no soy yo solo, tampoco, el técnico del Banco. La señora Diputada ve bien que yo no aprobé la primera asistencia que se votó, porque entendí que no podía tener retroactividad al 31 de diciembre. Que le hubieran dado retroactividad al 31 de enero lo entendía porque estaba dentro del año, pero ya para años para atrás, no. Al final estamos como las utilidades acumuladas contra beneficios acumulados.

            La primera sale con la firma de Porro criticando bastante y Giselle Itté semicriticando. Cuando se hace la segunda, firman cuatro y yo firmo, pero lo hago con las mismas observaciones que hacen ellos; yo no cambio eso. El Directorio es el que dice: "Voy a hacer tal cosa", y yo ‑no sé si leyeron el artículo respectivo de la Carta Orgánica‑ dependo del Directorio. Por lo tanto, si hay alguna responsabilidad que a ustedes no les gusta, que a mí no me gusta o que no le gusta a no sé a quién, el Directorio es el responsable en última instancia. Lo que pasa es que hay que asumir las responsabilidades. Yo asumo las responsabilidades de Superintendente para abajo. Yo soy responsable de todos los funcionarios hasta el 10 de mayo; si ustedes prueban que hay alguno que hizo una macana, yo tengo la culpa. Pero si hay resoluciones que toma el Directorio cuando nosotros le decimos cómo son ‑porque ahí dice clarito‑, es un problema del Directorio.

SEÑORA CHARLONE.- Me queda claro que la responsabilidad por las dispensas especiales es del Directorio.

            También me quedan claro los informes técnicos donde se ponían objeciones y que lo que recibió el Directorio, en realidad, es la opinión de que había antecedentes de que, sin estar avalado quizás con criterios técnicos, en otras ocasiones también se habían dado estas dispensas. Me queda claro que acá termina la responsabilidad de los servicios técnicos y punto: se informó lo que pasó y se decía que según el criterio técnico contable había objeciones a dar las dispensas. En mi opinión, la responsabilidad de las dispensas es del Directorio, pura y exclusivamente.

            Asimismo, me queda claro que es en función de esas dispensas que se aprueba con posterioridad la asistencia y que tiene un carácter retroactivo. Es allí donde puede plantearse la situación de pasar de un patrimonio neto negativo a positivo, votadas esas dispensas por el mismo Directorio que había otorgado la asistencia.

            La vida demostró que, en realidad, la razón la tenían aquellos que pusieron objeciones técnicas a la posibilidad de votar dispensas. En definitiva, si el criterio que se dio fue político, ideológico, etcétera, u otro criterio técnico que desconozco porque no surge del expediente ni de las actas, indudablemente fue erróneo porque los resultados fueron los que fueron.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Señora Diputada: usted notó que las dispensas están aprobadas con determinadas fechas. Esas fechas no fueron puestas para que ese balance diera, sino porque en ese momento se produjo un hecho que llevó a esa dispensa. Por ejemplo, asumieron las pérdidas de Comercial Investment en febrero. Es decir que no es caprichoso por parte del Banco Central dar las dispensas para que le dé positivo el balance. Podría haber dado negativo. Si las dispensas no correspondían a esos meses, podría haber dado negativo y en los hechos la habríamos quedado todos porque ninguno se había dado cuenta.

            Pero la segunda dispensa, la del 10 de mayo, es a enero, febrero, marzo, y 14:000.000 cuando se sigan dando en el futuro determinadas cosas.

            La señora Diputada quiere pensar que el Directorio no hizo las cosas prolijamente y después, con el sistema de las dispensas, tapó todo, maquilló todo. No, ¿por qué queríamos los balances? Según lo que dice usted, podíamos haber dicho: "Oíme una cosa: ¿cuánto es el patrimonio? Vamos a dar 50:000.000 de dispensas y cerramos con el patrimonio", y de esa manera no esperábamos el balance, ni el análisis de la auditoría, ni el nuestro. No; se esperó todo y se fue estudiando todo para ir acomodando cada cosa en su lugar, y si correspondía; si no correspondía, no. Hubo otros bancos a los que no se les dio. Pidieron cincuenta meses y no les dimos; algunas instituciones pidieron cien meses y todavía están funcionando fenómeno. Sin embargo, dijimos: "No: esto se arregla en sesenta meses por esto, esto y esto". Si ustedes supieran la cantidad de instituciones que están funcionando con dispensas, se mueren.

SEÑORA CHARLONE.- ¿Hay muchas instituciones que están funcionando con dispensas y asistidas por el artículo 37?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Hasta que yo me fui, no, pero después de que me fui no sé.

SEÑORA CHARLONE.- Es importante que este punto quede claro, porque si no le iba a preguntar qué instituciones habían estado funcionando con dispensas y asistidas.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Yo quisiera saber qué pasó con el Banco Montevideo después del 17 de mayo, cuando le empezaron a dar asistencia financiera.

SEÑORA CHARLONE.- Lo vamos a ver.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Yo no estaba más. Me fui el 10 y hasta ese momento estaba funcionando como un reloj. Es más, la semana del 6, 7, 8, 9 y 10 de mayo, ni un solo banco tuvo problema con el Clearing. Se venía estabilizando el sistema; había bajado el retiro de depósitos. Los días 6, 7, 8, 9 y 10 de mayo: la semana anterior a que yo me fui. A las doce de la noche del viernes 10 de mayo dejé de ser funcionario; no había ningún problema, venía bajando el retiro de depósitos, todo. Ya venía bajando de antes, por eso, cuando presenté la carta el 24 de abril, lo hice con la conciencia tranquila de que el asunto se empezaba a estabilizar y que podía venir Barrán que es mejor que yo, así que no se hizo mal la sustitución. Sin embargo, se les ocurrió hacer un ajuste fiscal, el 12 de noche hubo una cadena de radio y televisión, y el 13 empezaron los problemas nuevamente. ¿Y qué me dicen del jueves y viernes pasado? ¿Cómo hacemos con eso? ¿Cómo hacemos los técnicos? ¿Cómo hace el Parlamento? ¿Qué ley van a emitir para prohibir o sancionar el rumor?

            La vida es una cosa tan dinámica... Yo soy contador, pero los economistas ‑tuve materias económicas también‑ hablan de las variables, que hacemos el cuadro, que hacemos doble entrada: todo mentira, las variables son ingobernables.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- En realidad, en algunos temas hemos ido moviéndonos en "zigzag".

            Usted no tiene conocimiento de que el contador Rodríguez Batlle haya recibido el informe del 5 de abril.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No puedo asegurarlo; lo que es seguro es que llegó hasta ahí.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Las cifras concretas y específicas de ese informe no fueron discutidas con él por usted, pero sí está claro que las cifras que usted manejaba también las manejaba el contador Rodríguez Batlle.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Así es, y las manejaba antes del 6 de abril.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Hoy usted nos hizo unas cuentas a lápiz sobre cuál era la situación del Banco en algunos días de marzo, por lo menos, porque está tomando en cuenta después de la capitalización de los US$ 133:000.000. ¿Esas son las cifras a que refiere que conocía el contador Rodríguez Batlle?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No entiendo la pregunta.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Si mal no recuerdo, las cuentas que hizo hoy daban un patrimonio aproximado de US$ 170:000.000 en positivo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Así es; la cuenta que hice fue US$ 217:000.000 menos US$ 180:000.000, más US$ 133:000.000. Eso sería, teóricamente, al 1° de marzo, que fue cuando ingresó la última partida.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- No obstante, la impresión que tuve de sus declaraciones y de sus contestaciones a las preguntas de la señora Diputada Charlone es que en algún momento posterior a ese resultaba claro que el patrimonio era negativo. ¿Es así o estoy equivocado?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; nunca dije que es  claro que el es patrimonio negativo. Lo único que digo es que hasta que no estén los balances auditados y revisados por nuestros técnicos no puedo decir que el patrimonio es negativo ni positivo. Hasta que no esté terminado el proceso contable de los estados financieros de una empresa, no puedo decir nada, solo especulo. Por eso, lo que aparece en Actas es que hay una capitalización de US$ 133:000.000, y se terminó, no sé más nada. Con la auditoría externa muchas veces se discutieron cifras que eran de US$ 70:000.000 para un lado y de US$ 30:000.000 para el otro. ¡Es mucha plata US$ 30:000.000!

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- O sea que podía haber US$ 100:000.000 de diferencia entre una posición y la otra.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Podía pasar cualquier cosa, porque eran criterios. Cuando usted analiza una colocación, ¿cómo la analiza? Por ejemplo, analizamos fenomenalmente los Bonos argentinos hasta el día en que estuvo Cavallo, que fue el 19 de diciembre. Hasta ese día el Banco Comercial era superior al Banco de la República. Cayó Cavallo, a la semana vino Rodríguez Saá, quien dijo que no se pagaba más la deuda externa y ¡patapúfate! El Banco de Galicia tiene US$ 6.000:000.000 metidos en el canje.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- O sea que los números que usted dice que conocían usted y el contador Rodríguez Batlle son los US$ 170:000.000 a que hizo referencia hoy.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; son los US$ 170:000.000 con los posibles ajustes, que se discuten si son o no. Ahí termina, porque el contador Rodríguez Batlle también está pidiendo, por otro lado, cuáles son los "waivers" que va a solicitar el Banco. Él no juega con una sola variable y yo tampoco; nos jugamos con todas. Si el Banco Comercial se enchufó el Comercial Investment por US$ 56:000.000, que le cayó de rebote, no lo puedo dejar morir, de alguna manera le tengo que encontrar una solución; eso es lo que quiero decir.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Está muy claro.

            Me dejó preocupado en su exposición inicial cuando dijo ‑naturalmente, usted tiene independencia técnica y advertimos aquí que tiene, además, la fuerza suficiente como para enfrentar cualquier situación‑ que alguna vez fue presionado por algún Director.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, pero no me gusta tocar ese tema.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- No lo quiere contestar.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; no lo quiero tocar.

SEÑOR ARGENZIO.- Usted recién dijo: "hasta que vino la última partida de 1º de marzo". ¿A qué partida se refería?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- A la integración de los tres bancos extranjeros, porque creo que el 28 de febrero vinieron US$ 66:000.000 y US$ 33:000.000 el 1º de marzo. Los del Estado ya estaban desde febrero. No tengo ninguna duda de que en el mes de febrero había patrimonio negativo, pero en ese mes asistió el Ministerio. No obstante, el 18 ya estaban adentro los US$ 33:000.000 del Ministerio. Esa es la única duda que tengo.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Más allá de que se comparta o no la conclusión con respecto a la situación patrimonial del Banco Comercial, es claro que todos los elementos que compusieron ese informe tan manido ‑que llegó o no a la Presidencia‑ estaban en conocimiento de todos los miembros del Directorio.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- De una manera o de otra.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- De una manera o de otra, los componentes que de alguna forma integraban los insumos con los cuales las contadoras elaboraron ese informe, que sacaba una conclusión en el sentido de que el patrimonio del Banco Comercial era negativo, estaban en conocimiento de todos los Directores. No el informe sino los elementos que lo componen, más allá de que uno podría decir que la conclusión es compartible o no. ¿Eso es así?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Así es.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- La otra pregunta que quería hacer tiene que ver con una resolución del Banco Central que generó una investigación interna y de la cual no se nos ha entregado el expediente ‑a pesar de que lo hemos solicitado‑ en virtud de que no ha terminado de sustanciarse. Se trata de una resolución del 20 de febrero por la cual el Directorio del Banco Central encomienda una investigación interna sobre las actuaciones inspectivas en el Banco Comercial. Mi pregunta apunta a qué se debió esa decisión, a cuáles fueron los hechos que la motivaron y cuál es su opinión al respecto.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Normalmente, cada vez que pasaba algo raro este Directorio encomendaba una investigación administrativa.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Entonces, es de rutina.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Así es.

SEÑOR MIERES (don Pablo).- Usted piensa que, más allá de la rutina, no existió ninguna razón que ameritara esa investigación.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Considero que era para quedarse tranquilos de que hicieron algo. "Pasó este lío e hicimos algo: mandamos una investigación". Quizá la investigación da espantosa y nos toca caer a alguno o no pasa nada. Esa es la impresión que me dio a mí. No se trata de que tuvieran dudas con respecto a los funcionarios. Para mí, es eso, nada más.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- A lo largo de su disertación primero y de sus contestaciones después, parecería advertirse que su relacionamiento con el Directorio no era óptimo, por lo menos.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Fue un Directorio difícil. Para mí, personalmente, tenía cuatro Directorios: uno con cada Director y otro con los tres juntos. Entonces, fue muy difícil. A mí me deterioró mucho; me quebrantó la salud física y mental.

            Yo soy un tipo esencialmente ejecutivo; me gustan las cosas rápidas, concretas, pegar el golpe. En la vida práctica me ha ido bien; he pegado. Ojo que no soy rico ni he hecho plata con eso, sino que, por ejemplo, se me ocurre comprar algo, voy, lo compro y se terminó. No pienso en pedir precio en veinticinco lugares; voy y lo hago.

            Y en este Directorio, cosas que se podían resolver en diez minutos llevaban tres horas. Entonces, llegaba un momento en que uno quedaba liquidado.

            (Se suspende la toma de la versión taquigráfica)

            (Se reinicia la toma de la versión taquigráfica)

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- Voy a hacer dos preguntas muy cortitas. Una de ellas tiene relación con algo que usted dijo al comienzo, yo lo interrumpí, pero quedó la constancia al final. Tiene que ver con una serie de reuniones que se hacían y que figuran en el expediente que hemos manejado todos, y que lo hemos hecho muy bien. Una de ellas, la del 7 de marzo, contó con la presencia inclusive de la doctora Holz.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, señor.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- Me refiero a que era un monitoreo casi permanente del Banco Comercial. Estas reuniones se suspendieron en abril. ¿Por orden de quién o por qué causas se suspendieron?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No era un monitoreo sino un tira y afloje para ver cuánto dinero vamos a dar. Era eso nada más. No era una reunión técnica; no tenía fundamento. No sé si leyeron que por allí dice que a Fulano de Tal se le devolvió el depósito porque el contador Fernández Becchino lo conocía. Es un disparate. No sé quién es ni nada. Además, la lista la traían los tres muchachos del banco ‑Rovira, Baluga y López‑ y venían con todos los listados de los depósitos que había que devolver. Entonces venían y decían: "Bueno: estos son los depositantes que están atrasados. A ver ¿qué es lo que hay en el Banco? En un momento dijimos: vamos a devolver hasta US$ 10.000. ¿Qué nos sacamos si devolvemos hasta US$ 10.000? Nos sacamos todo el mes de febrero. Bárbaro; entonces vamos a devolver hasta US$ 10.000. Pero acá tengo uno que es Varig" ‑de ese me acuerdo‑ que tiene US$ 400.000, pero es un ´revolving´ si no se lo devolvemos. Entonces devuélvanle a Varig. Acá viene Fulano, que tiene US$ 380.000 y ya está con el escribano; si no los recibe mañana, levanta un acta. Y el acta implica el cierre del banco. Y bueno, se lo devolvemos". Es decir que estábamos totalmente en el aire porque si venía un familiar de un empleado del banco y me decía que había que devolvérselo...

            Había un depositante de US$ 7:500.000. No sé quién es el que figura en el documento, pero a ese depositante de US$ 7:500.000 lo conozco. Estuvimos negociando y logramos sacarlo en tres meses: le dimos US$ 2:000.000, luego US$ 2:000.000 y después US$ 2:000.000. Para eso eran las reuniones.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- Pero se suspendieron.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Entonces era desgastante. La cosa también aflojó y mucho, porque ya no le quedaban más depósitos al Banco Comercial.

            Entonces, un buen día dije: "No va más; vamos a liquidar" y se terminó. Porque nos llevaba tres horas por la mañana y tres horas después con el Directorio de tarde, es decir, seis horas por día con eso, era una locura.

SEÑOR BEROIS QUINTEROS.- Acá se manejó ‑primero por la contadora Medero y después yo lo mencioné en la otra reunión‑ que había otras auditorías contratadas inclusive por los socios del Banco Comercial, como KPIng* o alguna otra ‑pero esa sé que existió‑ las que marcaban un informe. ¿Usted la conoció o este tipo de auditoría, si bien no era pedida por el banco,  era de conocimiento bastante generalizado del "staff" mayor del Banco Central?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- De esa auditoría conocí el nombre, nada más; no sé lo que hizo ni lo que dejó de hacer. No sé quiénes conocen el informe final porque, además, era una auditoría muy especial. Yo consulté con la gente de KPIng aquí en Uruguay y me dijeron que no tenían nada que ver, que era gente que venía de Miami. Parecería que ellos en cada lugar se manejan independientemente y hacen lo que quieren.

            No sé a qué llegaron, no sé qué cifras manejaron; hasta que me fui nunca vi el informe y no sé si alguien lo manejó dentro del Banco Central. Pero era una auditoría que no estaba autorizada por el Banco Central. A muchos bancos extranjeros vienen sus auditorías de casa matrices y no nos avisan. Por ejemplo, en el City Bank viene la auditoría, meten veinticinco personas dentro del banco y si precisamente estaban nuestros inspectores allí nos enteramos, de lo contrario no.

            Dicen que fue una auditoría de ese tipo, que trataba de buscar los delitos, a ver si podían localizar a dónde habían ido esas cifras. Porque parece que ahora hay una teoría que dice que los movimientos de esas grandes cantidades ‑como las que manejaron los Rohm‑ se pueden detectar, se puede seguir dónde están. Parece que esa es la teoría. Yo no la conozco para nada. Para mí, no encontraron nada; para lo único que sirvió fue para que largaran "bolazos" de todo tipo y color: que mañana vienen los extranjeros con US$ 600:000.000 y arreglan todo; que vienen con US$ 300:000.000 y arreglan todo. Al final no sé ni lo que trajeron. Mientras yo estaba dentro del Banco, eran aportes irrevocables para futuras capitalizaciones. El otro día leí que parece que se los quieren llevar de vuelta.

            No sé nada.

SEÑOR BAYARDI.- Quiero hacer dos o tres aclaraciones.

            En primer lugar, quiero dejar una constancia que tiene que ver con una declaración que hice y que usted compartió. Como había habido cierto grado de cuestionamiento previo, quisiera dejarla ahora.

            En realidad, yo hice la declaración ‑la misma que he hecho en anteriores oportunidades‑ de que en el marco de una Comisión Investigadora yo busco las eventuales responsabilidades políticas a los no cumplimientos de las leyes o a los apartamientos de las normas, sean estas del rango que sean. Y dije ‑aunque hay acá testimonio más firme que el que puedo recuperar yo ahora‑ que había un informe, que ese informe estaba en un expediente, que ese expediente determinaba un nivel de información y que ese nivel de información había sido elaborado por los servicios técnicos del Banco para ser puesto a consideración de quienes tenían la responsabilidad en la toma de decisiones; esa es una de las funciones que se tiene por parte de la Superintendencia. También dije que si no había sido puesto a consideración del Directorio, en la medida en que la responsabilidad de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera era suya y la responsabilidad de que no se haya puesto a consideración del Directorio era suya, obviamente esa era la zona de la responsabilidad para mí. De haber sido de otra manera, la responsabilidad correspondería a quienes tomaron las decisiones en conocimiento de la información. Digo esto porque, en realidad, no tengo ninguna animadversión hacia el contador Fernández Becchino, a quien no conocía hasta el momento de entrar aquí, y porque en la búsqueda de responsabilidades, no me gusta y lo tengo como norma, ‑estoy convencido de ello‑ cortarle la cabeza a los porteros ni exigirle responsabilidades a los secretarios, que de pronto no tienen ninguna función y nunca la han tenido. Pienso que los cargos van acompañados de las responsabilidades, y esa es una de las partes de la estructura jerárquico administrativa para la Iglesia Católica, el Ejército o el Banco Central. Por lo tanto, no voy a hacer preguntas relativas a trámites internos de expedientes llevados por secretarios porque, en realidad, los secretarios, los porteros y los choferes no son de mi responsabilidad. Ellos serán responsabilidad del Directorio. Además, en el caso del expediente, aparentemente, hay una investigación administrativa.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Hay una investigación y ya me citaron.

SEÑOR BAYARDI.- De acuerdo a esa investigación se analizará cuáles fueron los distintos niveles de responsabilidad.

            Tomé nota de las declaraciones del contador Fernández Becchino; no soy taquígrafo ‑el Cuerpo de Taquígrafos lo hace mejor que yo‑, pero voy a reproducir algunas cosas que dijo el contador. Si lo que tomé no responde a la realidad, le pido que me corrija.

            Más allá de la cronología de ingreso y de las responsabilidades que le fueron asignadas, el contador Fernández Becchino dijo que no había habido injerencia sobre los servicios técnicos del Banco Central del Uruguay.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- ¿Qué definición le da a eso?

SEÑOR BAYARDI.- No le puedo dar ninguna definición porque estoy repitiendo lo que usted dijo.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Entendí perfectamente.

SEÑOR BAYARDI.- Por eso dije que me puede corregir

            El contador destacó la profesionalidad de los funcionarios ‑esto fue claramente expresado, supongo que es una impresión general‑ y dijo que el lema había sido ‑ya lo leí anteriormente‑ manejarse dentro de la ley y de las normas.

            No recuerdo bien las fechas, pero estamos hablando de enero o febrero. El contador Fernández Becchino dijo que el tema de todos los días era el de la situación del Banco Comercial. Ya he declarado ‑el contador lo debe haber leído en la última versión taquigráfica‑, que me parece que de los documentos que pasamos, más allá de los cuarenta, cincuenta o sesenta casos que podía tener la Superintendencia, la situación del Banco Comercial era de primer orden, debido a su importancia. Detrás del Banco Comercial estaba el señor Ministro de Economía y Finanzas, supongo que el Presidente de la República ‑ya que no creo que el Ministro haya estado ajeno a informar a quien debe hacerlo‑, obviamente, el Presidente del Banco Central y el Superintendente del momento. Quiere decir que había una preocupación, y me alegro por ello. Además, siendo un lego, jamás hubiera pensado que podría haber sido de otra manera.

            En determinado momento el contador dijo ‑sobre el final‑ que se iba a asistir y se iba asistir, y que lo iba a terminar pagando Fernández Becchino, y supongo que José Bayardi, los que están acá adentro, los hijos de Fernández Becchino, los nietos y, seguramente, los nietos que todavía no tiene y espera tener Bayardi también. Quiere decir que, a su entender, hubo un marco de definición ‑yo entendí eso y, si estoy equivocado el contador me corregirá‑ y que existía la decisión política de ayudar a salvar, capitalizar ‑el contador encontrará el mejor adjetivo, no estoy poniendo mi adjetivo en su boca‑ o de proceder a asistir al Banco Comercial. Los fundamentos podrán ser políticos, ideológicos o de cualquier otra naturaleza, pero esa decisión existió y creo que se desprendió de sus palabras. Si uno reconstruye los intercambios que hubo entre el nivel de preocupación del Ministerio de Economía y Finanzas y el Directorio del Banco Central, es claro que se refleja que esta preocupación cotidiana estaba planteada en esos términos.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- El señor Diputado Bayardi es político y me ha hablado de política. Dijo que yo había dicho que había existido una intención de asistir, pero esas no son palabras mías. El ex Presidente del Banco Central lo dijo ayer en el diario "El País". Él manifestó que no tenía ningún problema, que si no había capital, asistía el Ministerio. Por lo tanto, no lo ponga en mi boca, porque yo lo leí en el diario y lo dije aquí, nada más. Cuando di el ejemplo creo que ya lo tenía metido en mi cerebro y me había quedado claro que el asunto funcionaba así.

SEÑOR BAYARDI.- Aclaro que no traté de decir que esas hubieran sido sus palabras; simplemente desprendí de ellas que ese era el concepto de la intervención que había hecho sobre el final, cuando dijo que se iba a terminar pagando del bolsillo del señor Fenrández Becchino y del de todos los que estamos aquí.

            Digo esto porque aquí se discutió el proceso del análisis de las políticas de asistencia. En realidad, entre los Directores hubo tres posiciones. Un Director, la contadora Rosario Medero, dijo que no debió haber sido asistido; otro Director, la doctora Eva Holz, después de haberse retirado del Directorio del Banco Central, nos ilustró en una comparecencia documentada, fundamentalmente, en pedidos de asesoramiento "pos facto" ‑es decir después de que dejó de ser Directora‑, firmados por los profesores Cassinelli Muñoz y Cajarville, que son el centro del razonamiento que ella defiende. Es decir que había que asistir y se iba a asistir. El problema es que en este país, por suerte, todavía hay leyes que dicen que el Banco Central puede asistir de una manera determinada y que el Estado puede asistir de otra manera determinada. Mi única preocupación es ver si la asistencia se dio en el marco del cumplimiento de las leyes que rigen al Banco Central y al Poder Ejecutivo. No discuto con el Banco Central la asistencia que puede haber dado el Poder Ejecutivo, como tampoco discuto con el Poder Ejecutivo la asistencia que debía dar el Banco Central.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- De acuerdo.

SEÑOR BAYARDI.-Yo leí las manifestaciones del contador Rodríguez Battle y es cierto que las hizo con una inflexión que no puso cuando compareció ante esta Comisión, ni consta en la versión taquigráfica. Él defendió la asistencia en el marco del artículo 37. En dicha oportunidad se le preguntó detenidamente en qué había basado la asistencia y, en reiteración real, reafirmó que lo había hecho en el marco del artículo 37. Si ahora va a saltar a la tesis de la doctora Holz, discutiremos en su momento con el contador Rodríguez Batlle este cambio.

            De todos modos, el contador Fernández Becchino manifestó en el día de hoy ‑quisiera que expresara a qué se debía su recomendación‑ que de no encontrarse soluciones había que cerrar el Banco Comercial, y que eso lo empezó a plantear, prácticamente, después del 23 de enero del año 2002. Además, dijo que a partir del 11 de marzo planteó nuevamente cerrar el Banco.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- Eso lo planteé varias veces.

SEÑOR BAYARDI.- Por esa razón, quisiera saber en qué fundamentaba este planteo, que está dentro de las responsabilidades que le correspondían en el marco de la Ley Orgánica. Quisiera que me ilustrara más en qué se basaba.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- ¿Quiere que le cuente las anécdotas?

SEÑOR BAYARDI.- No le pido que cuente las anécdotas. Usted tiene en su poder la Ley Orgánica y conoce mejor que yo las potestades del Superintendente; como dijo que iba a operar y que siempre se movió ‑no tengo porqué ponerlo en cuestión ni lo estoy haciendo‑ en el marco de la ley y de las normas, obviamente, una recomendación de esas características debía estar respondiendo al marco normativo al cual usted se ajustaba en el ejercicio de la Superintendencia.

            Por eso quería que me planteara los fundamentos que lo llevaron a recomendar eso.

SEÑOR AMORIN BATLLE.- ¿Esa solicitud de cerrar el Banco fue hecha verbalmente o por escrito?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Las solicitudes de intervención nunca se inician por escrito porque puede trascender y se arma lío. Primero se conversa, se llega a un acuerdo y después se hace por escrito. Además, los escritos hay que hacerlos en media hora. Se sale del Directorio y a la media hora, con el expedientillo bajo del brazo, se dice: "Firme acá, hagan todas las comunicaciones, manden la gente y llenen todas las sucursales. Se interviene el banco".

            Yo dije varias veces que el Banco Comercial siempre me tuvo muy preocupado, pero no desde que reventó Rohm, sino desde que subí a la Superintendencia. No me terminaba de convencer la administración Rohm; nunca. Antes del equipo de la contadora Itté estuvo el equipo del contador Espinosa, que fue el que pasó a la Unidad de Análisis de Información Financiera. Ese fue el grupo que me sacaron cuatro inspectores y los pasaron para allá.

            La primera gran discusión que tuve cuando llegué a la Superintendencia fue con el señor Rohm y el encargado de la Compañía General de Negocios por el tema de las inversiones, cómo las tenían hechas y cómo las dejaban de hacer. Así que nunca me gustó mucho.

            Nosotros hacemos el famoso PADUL, cuya traducción es patrimonio, administración, dirección, utilidad y liquidez.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Puede hablar de que "hacíamos"?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Bueno..., sí, hacíamos.

SEÑOR BAYARDI.- Porque el último fue en el año 1998.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, lo sabía.

            El PADUL es muy trabajoso, lleva un año prepararlo y con treinta personas no se puede hacer. En el famoso PADUL el grado máximo de calificación es 1. El Banco Comercial nunca tuvo 1; tuvo 2; nunca pudo llegar al 1 por la Dirección. Por lo tanto, durante los dos años que estuve ‑porque Rohm desapareció en enero‑ siempre estuve preocupado. Siempre tuve como un tufillo de que era más vivo que yo y que me podía pasar en cualquier momento. Lo reconozco sinceramente; hice todo lo posible para estar a la altura y creo que podría haber sido peor. Si hubiera tenido la supervisión consolidada, no me hace los US$ 180:000.000. Sin ninguna duda. Además, en esa época yo andaba muy bien con el Banco Central argentino y le hubiéramos detectado la estafa de la manera en que la hizo. Pero eso ya pasó

            Después que desaparecieron los Rohm del mapa y toda su gente de confianza en el Directorio, empezaron a aparecer las cosas de Rospide, Kompira, y cada vez me ponía peor. Entonces, cada vez que en el Directorio empezaban a discutir temas que yo consideraba que se terminaban en cinco minutos y no en tres horas, me enojaba y le decía: "Bueno, señores, si no hay solución, vamos a cerrar el Banco y liquidamos el tema". Me decían: "No, usted no nos entiende". A lo que yo les respondía: "Bueno, pero no podemos seguir discutiendo así. Si me dicen que el Ministro no le da y que usted no puede dar más, cerramos y se terminó. Es lo más fácil para todos". Eso lo dije siete u ocho veces. No hablaba de intervención sino de cerrar. Usted puede interpretar liquidación, intervención, etcétera. Hasta que la última vez dije: "Esto no va más". Tomé un papel y anoté: "Numeral 1).- Preparar proyecto de resolución para la intervención del Banco Comercial". Ahí fue que, de frente, el contador César Rodríguez Batlle dijo: "No, usted no me entendió". Desde ese día no dije más nada. Eso es lo que quise decir. Yo veía que mi responsabilidad, la de la Superintendencia cada vez se estaba complicando más. Y al fin y al cabo, ¿en aras de qué? Ahí lo tienen ustedes, el tiempo nos dijo que tenía razón; la dinámica de los hechos nos dio la razón.

            No es fácil intervenir. La primera intervención en la cual participé fue en el año 1964 en el Banco Regional. En diciembre de 1964 tenía cuatro años de Banco y me tocó ir al Banco Regional a hablar con los señores Beyaut, que eran de andar con revólver en el cinturón, unos pistoleros de primer agua. Ahí empecé. En 1965, me comí el Banco Transatlántico, el Rural y la mar en coche. Me salvé en 1971 de los Peirano porque estaba en Deuda Pública, organizando lo de crédito público. Pero después, la compra, la administración y el contencioso de las carteras me tocó a mí. Con esto último había cuarenta abogados distribuidos por todo el país, tratando de cobrar. No saben lo que era. Teníamos muchos juicios porque los abogados nos querían cobrar los honorarios aunque no cobraran la deuda. Era un lío brutal. Y ahora, la cereza de la torta fue esto. ¿Qué quiere que le diga? Al final, estoy como Bensión que dijo que siguió igual de patriota. Bueno, seguí igual de patriota, pero yo me tendría que haber ido al diablo. Cuando terminamos la venta del Banco La Caja Obrera con el doctor Bustelo, que era el abogado consultor me dijo: "Fernández, vámonos juntos el 3 de enero". Le dije: "Pará, acabamos de vender La Caja Obrera el 3 de diciembre, ¿ a vos te parece que nos podemos ir el 3 de enero? ¿Y si no se vende? Yo ya arreglé con el Directorio, si no se vende me quedo hasta que se venda". Cometí un error; me tendría que haber ido el 2 de enero. Bueno, mala suerte. Lo asumo y soy responsable.

SEÑOR BAYARDI.- Me hago cargo de lo azaroso de las responsabilidades que le han tocado. Pero cuando decíamos que había que cerrar porque no había solución. ¿A qué se estaba refiriendo? ¿Solución a qué?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Solución económico-financiera. Si había un clearing con US$20:000.000 en contra y no había para taparlo, al otro día el Banco no abría. El clearing son veinticuatro horas. Ya se había terminado lo que venía de las AFAPs, el Banco República y la mar en coche. Además, había una desorganización total en el Banco. Estaba Rohm, después quedaban dos Directores, Braun* y García Arocena. Después los sacaron y apareció Licandro, Frederick y Ponce de León, que me dio la impresión que, salvo Licandro, no tenían ni idea de dónde estaban parados. Entonces, cuando me hablan de la carta de Frederick...¿qué quieren que les diga?

            La desorganización administrativa era brutal, porque el Banco estaba como gobernado por cuatro argentinos que eran de confianza de los Rohm, que  fueron echados creo que en el mes de mayo, tal como se dijo por parte de Giselle. La situación del Banco era brutal; era una olla de grillos y un volcán a reventar en cualquier momento. Entonces, ¿cuál era la solución egoístamente más fácil para mí? Cerramos y afuera. Además, una vez que se interviene, deja de depender de mí y pasa a depender del Directorio.

            El Diputado Bayardi hablaba de la situación del Banco Comercial en ese momento, pero ya teníamos el Banco de Montevideo adentro. Ya estábamos desesperados por eso. A CAYCU hacía dos años que lo teníamos adentro. Y algún otro Banco en dificultades ‑que en la Argentina se tomó los vientos, se mató de la risa y dejó a todo el mundo parado‑ acá arregló la situación, pero también nos llevó un año y medio. No fue fácil; era una cadena de cosas. Cuando usted iba al Directorio se encontraba, por ejemplo, con que llegaba el Banco Comercial a las cinco de la tarde y decía: "Mañana necesitamos US$ 4:000.000 a la una de la tarde porque los tenemos que distribuir por las treinta y cinco sucursales".

SEÑOR BAYARDI.- El problema es que para la solución de la liquidez de los Bancos o para la que fuera necesario otorgar, el Banco Central tiene un marco normativo para proceder. Es decir, había problemas de liquidez en el Banco, pero las normas de la Ley Orgánica plantean cómo pararse en las soluciones que se pudieran dar. Entiendo que llegaba el clearing que era comprometido ‑por decirlo por lo bajo‑, pero la Ley Orgánica determinaba cómo proceder ante eso. Entonces, no entiendo por qué, ante problemas de la índole de  planteados, la solución que señalaba la Superintendencia era cerrar, es decir,  si era solo por problemas de dificultades en el clearing.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, no era solo el clearing. Además de esto, se necesitaban, por ejemplo, US$ 20:000.000 para devolver depósitos y US$ 5:000.000 para caja, que además debían salir en billetes antes de determinada hora porque había que cargar la camioneta y distribuirlos en todo el país.

SEÑOR BAYARDI.- Lo que digo es que eso está contemplado en la propia ley y está claro cómo proceder. Por lo tanto, mientras ésta se aplicara, por la responsabilidad que usted y el Directorio tenían en el asunto del cumplimiento de la ley a la hora de asistir o de dotar por la liquidez, o de lo que fuera, me cuesta entender que en la lógica que se aplicó desde la Superintendencia el consejo fuera el de cerrar. No quiero decir que estuviera mal. No cuestiono la propuesta porque no tengo la capacidad de hacerlo, ni pretendo tenerla. Lo que sucede es que usted dijo ‑estoy usando sus palabras‑ que su planteamiento de cerrar respondía a la situación. Pero si tengo una ley para proceder con respecto a esto, debo actuar ‑si tengo la aprobación para ello‑ de la manera en que lo establecía la norma. Entonces, hay un problema en cuanto a su posición, que alguien que entienda podrá compartirla o no ‑no importa‑, y quería ver cuáles eran los elementos centrales de una propuesta de ese tipo. No digo que no la hubiera compartido ‑hago un paréntesis solo para expresar lo que pienso‑, pero vista la situación en la que primó la lógica de que si intervenimos o cerramos un Banco se nos caen todos, visto el resultado, desde mi calidad de lego, no hubiera considerado mal pensar que la solución de haber cerrado quizás pudiera ser peor que la que se aplicó.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es probable que sí. No lo discuto. El problema se presenta cuando usted nota que el Directorio, que es el que tiene que resolver, está enfrascado y que va para atrás y para adelante y no tiene salida. ¿Qué hacemos en ese caso? ¿Seguimos desgastando a la gente? No era yo solo el que me desgastaba. Todos los días nos íbamos a las nueve o diez de la noche. Entonces, no es fácil.

SEÑOR ARGENZIO.- Usted ha manifestado aquí que en ocho o nueve oportunidades había advertido al Directorio del BCU sobre la posibilidad no solo de intervenir sino que fue más drástico y habló de cerrar el Banco Comercial.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Yo decía: "Si quieren cerrar el Banco, cierrénlo de una vez". Pero esto puede querer decir intervenir, suspender, etcétera. Nunca se dijo que se toma tal resolución. Era como una especie de presión para tratar de encontrar una salida de una vez por todas.

SEÑOR ARGENZIO.- Claro.

            Aquí hemos escuchado al ex Ministro de Economía y Finanzas, contador Bensión, decir que se jugaron la vida pensando que la intervención o, peor aún, la liquidación de un Banco podía crear un efecto dominó en el sistema bancario dando lugar a una catástrofe económico-financiera, aunque en los hechos terminó sucediendo. ¿Usted no opinaba igual, es decir, que podía causar ese efecto? Usted estaba diciendo que si no se encontraba el dinero, lo liquidaban, lo intervenían, lo cerraban y a otra cosa.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Puede ser; no discuto que no; podría haber sucedido eso. Después de dichas esas palabras, hay que analizarlas, y tal vez así se llegara a la conclusión de que era peor cerrarlo que dejarlo abierto.

            Quiero decir que a mi preocupación era que el Banco no estaba funcionando bien; no estábamos funcionando bien. Ya no era solo el aspecto de si se cumplía o no con las leyes, que esa era otra cosa que preocupaba. No crean que para mí era fácil decir: "Hacemos cargos diferidos, autorizados por el Banco Central". No crean que a mí no me choca también, lo que pasa es que llega un momento en que yo algo tengo que defender. ¿Qué quiere que le haga? Como dije hoy, propuse capitalizar un Banco y, después, la solución que tuve     que buscar fue la de trabajar durante seis meses para que saliera algo.

SEÑOR ARGENZIO.- Usted dijo que si en diciembre de 2001 hubiera tenido supervisión consolidada ‑ese fue el término que usted utilizó‑...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ese es el nombre genérico. Después, se firma un memo de entendimiento entre ambos Bancos y se fijan las normas estableciendo hasta donde se puede llegar.

SEÑOR ARGENZIO.- Le entendí algo así como que si eso hubiera sucedido, los Rohm no se hubieran llevado US$ 180:000.000.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El 99% que no, y que los Peirano no hubieran hecho tampoco el juego entre las empresas.

SEÑOR ARGENZIO.- Eso no sucedió así porque, según usted manifestó hace un rato, en el mes de diciembre el Banco Comercial era un banco tan grande como el Banco de la República. Creo haber escuchado eso.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No. Si hubiera salido el famoso megacanje, se hubiera ganado US$ 200:000.000 o US$ 300:000.000. Claro, tenían el diario de mañana; tenían una persona en el Directorio que regenteaba el megacanje con Cavallo.

SEÑOR BAYARDI.- Obviamente, usted conoce las potestades mejor que yo. Pero voy a leer el artículo 38 referido a la Supervisión de instituciones de intermediación financiera. Dice así: "El Banco ejercerá la supervisión y fiscalización de las instituciones públicas y privadas que integran el sistema de intermediación financiera, a través de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera.- Dicha Superintendencia, que dependerá del Directorio, actuará con autonomía técnica y operativa. Estará a cargo de un Superintendente con adecuada formación profesional, prestigio e idoneidad técnica.- Dicho funcionario actuará por un período de ocho años en sus funciones y su designación y cese serán dispuestos por la unanimidad de los miembros del Directorio, continuando con el cargo hasta la designación de su sucesor".

            Explíqueme cuál es el grado de dependencia ‑en la lectura y en su interpretación de la ley orgánica, artículo 38‑ que tenía y qué abarca el actuar con autonomía técnica y operativa.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- La operativa es la de que cambio funcionarios de lugar, hago grupos distintos de inspección, mando hacer inspecciones a tal lado, elaboro el plan de inspecciones, etcétera. La técnica es el análisis de los bancos, del sistema, etcétera, y elevar esas conclusiones al Directorio. Este lo aprobaba o no, lo devolvía, pedía aclaraciones, etcétera. En el artículo 39 hay un montón de cometidos que son míos.

            También se señala que "Corresponderá a la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera: A) Dictar normas genéricas de prudencia, así como instrucciones particulares, tendientes a preservar y mantener la estabilidad y solvencia de las empresas de intermediación financiera". Al final dice que "Las atribuciones establecidas en los literales A) y F) serán ejercidas por delegación del Directorio". Entonces, hasta el Directorio anterior, se dictaban normas ‑la Superintendencia, no el Superintendente, porque el que labura no soy yo en la chiquita‑, aprobábamos, circularizábamos o comunicábamos y caminábamos fenómeno. Cuando llegó el nuevo Director y, fundamentalmente, el contador Rodríguez Batlle la primera vez que se dio cuenta que hicimos esto se armó un lío grande como una casa. Entonces, encontré un método en el que hacía la norma, la dictaba, la aprobaba y le ponía "pase a conocimiento del señor Presidente". El Presidente le ponía "enterado" y liquidado. Pero la norma, la había hecho yo. Lo que yo quería era que no me dijeran que no conocían la norma, que no sabían qué había pasado.

            El literal B) establece: "Habilitar la instalación de empresas de intermediación financiera, una vez autorizadas por  el Poder Ejecutivo". Para demostrar cuál era la dependencia cito un ejemplo. Existe un banco argentino muy fuerte, que fue aprobada la transformación en banco ‑ahora es casa financiera‑ por el Poder Ejecutivo y yo dije que no lo habilitaba y no salió, tuvimos suerte.

            El literal C) determina: "Autorizar la apertura de dependencias de empresas de intermediación financiera ya instaladas". Esto es uno de los temas más insulsos, sin embargo, con esto también tuve problemas. ¡Ah sí, fenómeno! Se autoriza la apertura, pase a conocimiento del Presidente. Pero la apertura estaba autorizada. Enterado. ¿Correcto? Sigo con mi independencia.

            El literal D) dice: "Emitir opinión sobre los proyectos de fusiones, absorciones y toda otra transformación de empresas de intermediación financiera". Aprobábamos, pero cuando era delicado el asunto poníamos "se aprueba tal cosa, previamente póngase en conocimiento del Presidente". Si es que tenía algo que objetar lo debía hacer en ese momento. De lo contrario, enterado y siga. Así fue con todos estos incisos.

            En lo que refiere a la parte contable, ningún Directorio quiere saber nada, acá se les ocurrió que sí. Un día me llamó el Presidente y me dijo: "Mire Fernández, esto apruébelo usted, no me lo mande más". A lo que le conteste que me disculpara pero que iba a ser de su conocimiento igual. Entonces, lo aprobaba y se lo hacía llegar para su conocimiento. Esa fue mi manera de operar. Hicimos lo que quisimos, lo que entendimos, porque para decir que no había que hacerlo por escrito y nunca tuvimos problemas.

            Hay cosas que el Directorio pedía especialmente, por ejemplo, el bono cupón cero ‑que salió hace como dos o tres años‑ y lo tuvimos que reglamentar para el Directorio pero bajo las normas técnicas nuestras. Eso es, a grosso modo la operativa nuestra.

            Dentro del Banco, la Superintendencia ‑por lo menos, desde que llegué yo, antes creo que no era tan así‑ es integrada. Es decir, cuando teníamos roces con mercado de valores creábamos una comisión que en tantos días hacíamos la norma. Entonces, ambos hacíamos las cosas que nos servían a cada uno. Cuando se trataba de política económica, hacíamos exactamente lo mismo, en igualdad de condiciones y funcionábamos fenómeno. Luego, los dos gerentes firmábamos, lo elevábamos al Directorio y así funcionábamos. Esa fue mi manera de actuar, traté de ser práctico, efectivo y eficiente.

            ¿Usted leyó el artículo 40, no? Cuando le hablaba de la cantidad de trabajo que teníamos. Esa norma establece: "La supervisión y fiscalización de las casas de cambio se ejercerán a través de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera". Esto ocurre solo en este país.

SEÑOR BAYARDI.- En realidad, este proyecto de ley se discutió detalladamente en su oportunidad en el período democrático y hubo dos líneas de contraposición, sobre todo en lo relativo a las potestades de la Superintendencia y sus cometidos. Había quienes consideraban que había que dotar a la Superintendencia del mayor grado de libertad y autonomía y que no había que hacerla depender del azar político. Había otros que pensaban que había que dar la facultad a cada Directorio de nombrar el ámbito de la Superintendencia.

            Digo esto, porque si hay un funcionario con particularidades autonómicas y técnicas en este país, en el marco de la ley, es el Superintendente de las Instituciones de Intermediación Financiera, me cuesta encontrar otro funcionario, creo que no hay.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, y con Barrán lo van a notar mucho porque une dos cosas, la parte económica con la contable que está aprendiendo. Creo que va a funcionar muy bien.

SEÑOR BAYARDI.- Estamos ante uno de los funcionarios de mayor autonomía técnica y funcional.

            Quisiera saber cuál es el grado de dependencia que usted entiende que tiene o que tuvo el Directorio, que es el segundo inciso del artículo 38. Es un híbrido que habla, por un lado, de dependencia del directorio y, por otro, de autonomía técnica y operativa.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Las intervenciones las proponíamos nosotros pero las aprobaba el Directorio. En cuanto a la creación del seguro de depósitos hicimos todo el trámite con Jurídica y al final el Directorio lo aprobó y lo mandó, pero creo que no ha salido. No sé qué va a pasar con la supervisión consolidada, si siguen pensando que hay que modificar la Ley N° 15.322.

            En rasgos generales el Superintendente viene a ser como la memoria del tema Banco Central-Superintendencia. Es el tipo que va a conocer toda la historia durante ocho años ‑este muchacho que viene ahora nos va a tener que aguantar porque recién tiene 38 años‑ y va a poder fijar políticas, tanto de supervisión como algunas con mucha afinidad con política económica, por ejemplo, colocaciones, captación de depósitos de sectores, monedas, etcétera, que van a pesar más que las del Directorio. Pienso que se va a superponer lo técnico con lo político técnico. Teóricamente, los Directores tendrían que ser político técnicos, pero no siempre se da. Ese es el concepto general de alguien que ya no toca más pito.

SEÑOR BAYARDI.- Quiero saber cómo entendía usted las normas a los efectos de comprender la dependencia y sus atribuciones. ¿Cuál es el grado de responsabilidad que entiende que tenía en función del marco normativo en el tema de la asistencia financiera al amparo de los artículos 36 y 37?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Siempre entendí que era un problema de Directorio, que nosotros teníamos que acercar la información técnica que nos requirieran o necesitaran para que ellos tomaran la decisión. La decisión de la asistencia era del Directorio. Así lo entendí y actué yo.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¿Qué antecedentes existían cuando usted toma el cargo de Superintendente en cuanto a otro tipo de asistencia que, sin duda, debe haber existido? ¿Cómo se procedió en esos momentos?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ni idea, porque la asistencia anterior había sido al Banco Pan de Azúcar hacía tres o cuatro años. Pero me parece que no estoy tan equivocado con el enfoque que tengo.

SEÑOR BAYARDI.- No estoy abriendo juicios de valor.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Me gusta cambiar ideas, porque a pesar de que estoy afuera se trata de un tema que me gusta. Me hubiera gustado no estar afuera; no me gustó irme, pero no tuve más remedio.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Usted entiende que su responsabilidad como Superintendente se centraba fundamentalmente en nutrir del nivel de información necesaria para la toma de decisión en el marco de la ley y las normas?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Entiende que en el proceso de asistencia cumplió esa función de asesoramiento acorde a lo que el marco normativo exigía para la toma de esas decisiones?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No estoy muy conforme. Creo que me faltaron elementos para poder hacerlo mejor. Personalmente, confieso que no estoy conforme.

SEÑOR BAYARDI.- Según mi interpretación de las normas, el Directorio podría llegar a tomar una resolución contra lo recomendado por el Superintendente. En todo el proceso de asistencia que se llevó adelante y que estamos analizando en esta Comisión Investigadora, ¿entiende que el Directorio siempre que tomó las resoluciones de asistencia coincidieron con el nivel de asesoramiento que usted le dio para la toma de decisiones?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es que no siempre le di asesoramiento. Se tomaron muchas decisiones de asistencia de las que me enteré después. No siempre actué yo. No había un informe técnico cada vez que se tomaba la decisión de asistencia. Había momentos en que se tomaban al golpe del balde. Como no teníamos un respaldo técnico suficiente, porque no contábamos con los balances y otra serie de cosas, no podíamos determinar si el capital era negativo. No estábamos en condiciones de hacerlo. No lo pude hacer. Me rompí todo pero no lo pude hacer. Hice lo posible, me calenté, me peleé con todo el mundo pero no lo pude hacer.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Reiteradamente aparecen, tanto en los informes como en la ilustración que nos ha hecho hoy, el hecho de que el Banco no presentaba el nuevo balance que se le había pedido. Había presentado uno el 17 de enero en el que se detectaron falencias y después no presentó otro hasta que usted se reúne y lo exige. ¿Cuál es el grado de coercibilidad que tiene el Banco Central para exigir un balance? Comprenderá que al que está afuera del circuito financiero le llama poderosamente la atención que el organismo máximo de contralor del sistema financiero, que a su vez tiene un Superintendente con potestades muy importantes, con algunos rasgos de la reserva federal, no pueda conseguir que se le entregue materialmente el balance, teniendo todas las potestades, lo que estaba llevando a la bancarrota no ya a ese banco sino a todo un sistema. A uno le llama poderosamente la atención que no se tenga un grado de coercibilidad tal que permita que el Banco Central tenga alguna potestad para obligar a que se presente en un plazo perentorio.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Discrepo con usted en cuanto a que la no presentación de los balances lleva a la caída de todo el sistema. Puede no pasar nada.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- En este caso era importante.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Solo la no presentación del balance no afecta, porque bancos oficiales estuvieron un año y medio atrasados. Habrá que sacar alguna norma para fijar cosas duras. Lo que acá establecemos es una multa ‑no sé de cuánto es, pero son vintenes‑ y no le dejamos hacer una cosa u otra. Pero no tenemos la fuerza como para decir: "Lo intervenimos porque no presentó el balance". Hay muchas cosas que tenemos que acomodar. Por ejemplo, con los bancos oficiales no tenemos ninguna fuerza. El Banco de la República estuvo un año y medio con el balance atrasado. ¿Qué quiere que le haga? Yo logré llevarlo bastante cerca.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- En cierto momento, en esa conversación del 29 de abril ‑si no me equivoco‑, usted logró "convencer" ‑entre comillas‑ al Banco Comercial que entregara el balance. ¿Qué argumentos utilizó?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Presioné más bien a la auditoría; busqué por el lado de que Price podía perder la auditoría. Mire que la presión fue muy grande. Estas cuatro señoras vivían metidas en el Banco y los funcionarios también trabajaban. Lo que ocurre es que cuando se despatarra algo, cuando algo se sale de madre, es como un río o arroyo que se sale de madre: es muy difícil evitar que se lleve el alambrado. Aquí se había perdido la dirección y ahí fue cuando se complicó más. Es más, no sé si usted tiene el expediente, pero creo que Porro había dado un plazo indefinido para presentar balances ‑creo que fue así, fíjense ustedes‑, porque se veía que no se podía.

            Siempre vemos que los bancos realmente se preocupan y gastan mucha plata en equipo y en técnicos para tratar de hacer los balances, porque les sirve tenerlos al día. Cuanto más "on-line" esté todo el sistema, mucho mejor para ellos porque tienen una contabilidad gerencial. Es decir que ellos se preocupan, pero cuando algo se despatarra, es prácticamente ingobernable. Miren que el atraso no fue tan grande porque ellos tienen tiempo hasta fines de febrero para presentar el balance, porque son cuarenta días hábiles. Lo presentaron el 17 de enero porque también lo tenían que presentar en Suiza, por eso apuraron. Capaz que si yo me hubiera puesto malo a fines de marzo en lugar de a fines de abril, quizás habría estado para el 8 de abril. No sé. Lo que sé es que yo estaba muy contactado con el equipo inspectivo y me decían que realmente tenían problemas, vivían discutiendo, faltaban cosas. Esos cuatro argentinos que manejaban el Banco actuaban mal y al final terminaron echándolos. No era fácil; no es fácil.

            Fíjense ustedes que el Banco lo manejan los banqueros con sus empleados. La responsabilidad del manejo del Banco es de ellos; la contabilidad y la responsabilidad es de ellos, la tienen que hacer. Nosotros lo que hacemos es una auditoría. La definición de auditoría es un estudio por muestreo. No se pueden analizar todas las operaciones. Se podrá analizar un tramo, por ejemplo, los deudores de más de US$ 1:000.000 que son pocos; a esos los analizamos en un cien por cien. Pero cuando entramos a los deudores de menos de US$ 100.000 es imposible. Entonces, empiezan los muestreos. Si justo se emboca en la carpeta falsificada... porque en los bancos se falsifican carpetas: hacen un deudor ficticio, hacen todo. Cuando fuimos a comprar la cartera ‑hacía diez años que era inspector‑, nos queríamos morir, porque la cartera que nos vendían no era la que habíamos visto tres meses atrás; no tenía nada que ver. ¡Claro! Como ahí venía la operación verdad, tenían que aparecer las garantías, los vales; ¡nos queríamos morir! Por eso digo que este tema de las inspecciones es difícil y bastante ingrato, pero no solo para el Banco Central, también para el Tribunal de Cuentas, para la Auditoría Interna de la Nación, que tienen el mismo problema. No es fácil. Y eso que nosotros ‑me jacto en decirlo‑ tenemos los mejores funcionarios técnicos del país. Se gana mucho; bueno, pagaban mucho, después de que ustedes inventaron el 20% bajó mucho.

SEÑOR PRESIDENTE.- Con el Poder Legislativo pasa lo mismo.

SEÑOR BAYARDI.- Yo le puedo asegurar que acá adentro no va a encontrar a ningún funcionario que cobre lo que perciben los funcionarios de la mitad para arriba de la tabla del Banco Central. No estoy hablando mal de los funcionarios, de su capacidad técnica y de que no cobren lo que tengan que cobrar.

            Ante la duda ‑fue parte del proceso de discusión de toda la tarde de hoy‑ de la situación patrimonial respecto al Banco Comercial, ¿usted nunca entendió del caso aconsejar al Directorio del Banco que suspendiera la asistencia hasta la presentación de los balances?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Lo que en el Directorio muchas veces dijimos ‑no solo yo sino el Gerente General y la contadora Medero‑ fue que asistiera el Ministerio y nos sacábamos el problema de arriba. El señor Rodríguez Batlle se levantaba, llamaba por teléfono, venía de vuelta y decía nones. Además la cuenta en el Central está en cero.

SEÑOR BAYARDI.- Me parece bien; ahora no estaríamos discutiendo con el Banco Central sino con el Poder Ejecutivo o con quien hubiera delegado. Mi problema hoy con usted es el Banco Central.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Pero mire que el contador Rodríguez Batlle también quería, pero el Ministro era duro, para sacarle un mango...

SEÑOR BAYARDI.- ¿Quiere que le habla del Ministro?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No me diga nada.

SEÑOR BAYARDI.- No podría porque el señor Presidente me diría que estoy fuera de tema.

            Quiere decir que en el marco de la asistencia dada por el Banco Central al Banco Comercial, de acuerdo a lo que usted dijo, la Superintendencia de la época no compartió, no tuvo protagonismo o responsabilidad.

            En la última respuesta antes de la intervención del señor Diputado Fernández Chaves, yo entendí que usted dijo que en el marco de cierta asistencia dada por el Banco Central al Banco Comercial, la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera no tuvo responsabilidad.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- En los hechos el que decidía era el Directorio; cuando se hablaba de dónde se sacaba el dinero para dar la asistencia, comenzaban las discusiones. Le oí decir mil veces a la contadora Medero: "César, llamá al Ministro, que ponga la plata él". Por supuesto que con el Presidente montones de veces intercambiamos ideas en el momento de tratar de pasar la cosa para el Ministro y terminar con los artículos 36 y 37; era un lío que nos estaba carcomiendo porque no sabíamos bien donde estábamos parados y qué iban a dar los balances. Tuvimos suerte que el balance dio bien, pero si no, hubiéramos quedando pagando. No fue fácil. Creo que después que yo me fui quedó mucho más fácil porque la Corporación dio US$ 400.000:000.000, la otra no sé cuánto. Pero fue otra época, no la mía. Pero el que, en última instancia, decía de dónde se sacaban los fondos, era el Directorio. Yo no podía decir: "Sáquenle al Ministro, saquénlo de acá, saquénlo de allá"; ellos manejaban la asistencia.

SEÑOR BAYARDI.- Lo que ocurre es que en el literal J) del artículo 39 de la ley, que refiere a los cometidos y atribuciones de la Superintendencia, dice que corresponderá a la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera realizar el seguimiento de cada integrante del sistema de intermediación financiera a efectos de verificar su situación económica financiera y el cumplimiento de las normas vigentes. ¿Qué quiere decir esto en mi interpretación? Que esta responsabilidad no era del Directorio, sino que esta responsabilidad...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Es de la Superintendencia.

SEÑOR BAYARDI.‑...es de la Superintendencia. En función del cumplimiento de esta responsabilidad es que supongo que el Directorio tomaba las resoluciones de asistencia en el marco de los artículos 36 o 37. Como el artículo 36 para el Banco Comercial estuvo cerrado porque no había tres votos, en realidad se concentró en el artículo 37.

            Entonces, estoy preguntando sobre la responsabilidad, y de ahí que le dijera si ante la asistencia que se estaba desarrollando en relación al Banco Comercial ‑otro día capaz que tenemos oportunidad de ver otro banco‑ en cumplimiento de este literal j), se habían tomado las resoluciones de asistencia financiera por parte del Directorio.

            Tengo claro que es el Directorio el que levanta la mano...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, sí.

SEÑOR BAYARDI.‑...a los efectos de las resoluciones. Es para separar la responsabilidad de la asistencia en las funciones que tenía el Superintendente o en las atribuciones que el Directorio tenía por encima, incluso, de lo que pudiera pensar el Superintendente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Nosotros hicimos todo el esfuerzo para poder brindar una información fehaciente al Directorio, para que pudiera tomar resolución, hasta donde llegaron nuestras fuerzas. Eso fue a lo que nos dedicamos en todo el período y yo soy el responsable y era el que más me amargaba. Evidentemente, no teníamos que haber tenido el balance del Banco Comercial al 8 de mayo ‑y no sé a qué fecha tuvimos el del 31 de marzo‑; eso es cierto.

            Yo no pude hacer más nada; es decir, ni yo ni mi gente. Nos fue prácticamente imposible. Tuvimos suerte de que después las cosas salieron, pero podríamos haberla quedado. Podríamos haberla quedado, y con una gran responsabilidad.

SEÑOR BAYARDI.- De ahí venía la pregunta respecto a la asistencia que se nos comunicó a nosotros, que fue dada por parte del Banco Comercial contra documentos.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Ahí yo me preocupaba de que hubiera el doble de los documentos normales, y buscar todos los de mejor categoría ‑A), B)‑, para que tuviera una buena garantía el Banco y fueran cobrables. Ya que no tenía lo otro, me preocupaba de que la garantía fuera buena.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Qué era lo otro?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Los balances y la situación real del banco; me preocupaba de que la garantía fuera buena.

SEÑOR BAYARDI.- Entonces podemos decir que lo otro era la situación del patrimonio del Banco.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- La fehaciente situación financiera del Banco; al no tener eso yo trataba de compensar con que lo que se diera en garantía fuera cobrable. Creo que por lo que escuché se ha cobrado bastante y bastante bien.

SEÑOR BAYARDI.- Las dos condiciones que la ley establece para la asistencia ‑es claro que usted la conoce; es el último inciso del artículo 36‑ son: " Las operaciones referidas en el literal A) deberán contar con la garantía personal o real, de solvencia comprobada [...]". Garantías personales o reales. Es claro que usted se preocupaba por el doble de las garantías.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, al final creo que quedamos en uno y medio, Diputado. Mire que costó, porque los documentos se terminaban. Y como el banco realmente perdió fuerza operativa, no generaba nuevos documentos. Fue duro; fue muy duro.

SEÑOR BAYARDI.- Aquí lo que nunca estuvo en cuestión ‑hasta ahora porque no nos ha dado la capacidad para hacerlo‑ es auditar la documentación que se dejó en garantía. No nos ha dado, no nos metimos, y nadie acá ha dijo absolutamente nada, por lo cual no lo estamos cuestionando.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Mire que a los documentos los revisábamos hasta de canto.

SEÑOR BAYARDI.- Me consta.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¡Hasta de canto!; rechazábamos documentos a lo bobo. Es decir que se trataba de hacer lo mejor posible, pero llegó un momento en que se terminaron y hubo que empezar a agarrar otra cosa.

            Cuando salimos con las cartas de crédito de comercio exterior, ¡un bollo! Veintitrés millones, a los seis meses habíamos cobrado todo. Pero lo otro no era fácil. Transcurrió demasiado tiempo sin una solución definitiva. Trajeron a un Gerente ‑no conozco el contrato como dijo Medero ni lo conozco a él, pero sé lo que cobraba‑ y no dio resultado porque yo no vi que el Banco levantara cabeza. Entonces, ¿qué quiere que le diga?

SEÑOR BAYARDI.- Mi problema tiene que ver con un solo punto. Me queda claro ‑lo dije, está en las versiones taquigráficas; no conozco a ninguna de las analistas, contadoras ni a la Jefa de unidad‑ que leyendo, desde el carácter de lego, el trabajo que se hacía en tratar de garantizar el cumplimiento de uno de los puntos del último inciso del artículo 36, se puede apreciar que se trataba de hacer con el mayor grado de probidad y de responsabilidad.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Doy fe.

SEÑOR BAYARDI.- Lo dije. Lo que digo es que el segundo punto del artículo 36, el del patrimonio ‑como se habrá dado cuenta es el tema central del día de hoy‑, era un tema sobre el que la Superintendencia nunca se cuestionó respecto a la observación de la asistencia en función de no tener identificada la situación real desde el punto de vista patrimonial.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí y no. Yo, por lo menos, trataba de armarme de un balance ficto en el cual ver qué era lo que iba a resultar una vez que se terminara el proceso del balance, con los cargos diferidos y todo. Eso era lo que yo me trataba de armar; analizar para ver si el Directorio iba o no a hacer potable los cargos diferidos, y me hacía mi balancesito como este que hice acá a lápiz. Y me daba. No una cosa excepcional que dijéramos: "Tengo doscientos millones de capital y estamos prestando setenta, no". Me daba menos de ciento cinco. Pero no pude hacer más nada.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Capaz que esta pregunta debía haberla formulado a las inspectoras.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Entonces no va a tener suerte.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Usted tiene un gran conocimiento de todo esto. ¿Cómo obtenían la información en ese período, en febrero, en marzo?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Qué información?

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- La información sobre la situación del Banco Comercial. ¿Verbalmente? ¿Con quién se hablaba del Banco Comercial para poder obtenerla? Ustedes manejaban una información, obviamente; para eso estaban las inspecciones. ¿Cómo conseguían esa información? ¿Era una información verbal? ¿Había algo documental?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, no. Es documental sin verificar. Es documental sin verificar, es decir, documental sin auditar. Es decir, tomábamos la información que teníamos ‑el Banco lleva los balancetes, etcétera‑, la manejábamos, la estudiábamos, pero no llegábamos a tenerla auditada porque la auditoría estaba trabajando por su lado. Algunas partidas estaban perfectas, otras no tanto.

            Por ejemplo, en el informe de las muchachas cuando habla de que lo que colocaba un tal Llambías podía tener sesenta y seis millones de pérdida, eso se discutió; se empezó en noventa y terminó en sesenta y seis, y no estaba mal. Había errores.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¿Con quién se discutía?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Con la auditoría externa y con los funcionarios del Banco, por supuesto.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¿Y con la auditoría interna del Banco?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Sí, sí, también; por supuesto.

            Eso de la auditoría interna es una de las cosas que yo puse cuando llegué: el Comité de Auditoría Interna y todo ese sistema se votó en setiembre de 1999. Es una de las cosas muy importantes que hicimos. Muy caras para los bancos.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¿Quiénes eran los funcionarios del Banco que trabajaban en eso?

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- ¡Ah no! Yo recuerdo a los tres que venían a hablar conmigo, a pedirme la plata todos los días: Rovira, López y Baluga.

            Mire, señor Diputado: se puso la mejor buena voluntad, todo el mundo se puso la camiseta y si no salió mejor fue porque no tuvimos los elementos. No creo que haya sido por falta de capacidad porque ese grupo es muy capaz; la Jefa es muy buena y muy clara. Si leen la versión taquigráfica, van a ver que la que da la precisa, la exacta, es la contadora Giselle Itté; la vasca es un lujo; es muy buena Inspectora.

SEÑOR BAYARDI.- En el marco de esta comparecencia, usted dijo que en enero estaba en una situación y que en febrero estuvo en reserva patrimonial neta negativa.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Dudo; yo dije que dudaba en ese mes.

SEÑOR BAYARDI.- Admito el término dudar, aunque creo que había sido más categórico en su respuesta.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Dije que me parecía que en el mes de febrero podíamos haber tenido patrimonio negativo. Pero los balances son trimestrales y los que no son cierre de trimestre son saldos.

SEÑOR BAYARDI.- Hago la formulación de manera diferente, pero con números de almacenero y con mucho respeto porque el viejo italiano de mi abuelo era verdulero: en realidad, todavía no habían entrado los US$ 133:000.000 porque se terminaron de firmar el 26 de febrero.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, los US$ 100:000.000 porque los US$ 33:000.000 sí ya habían entrado; figuran en la página 2, donde dice "Fondos provenientes del Tesoro Nacional".

SEÑOR BAYARDI.- Y ahí se le había dado a fecha 19 de febrero 1:600.000; a fecha 21 de febrero, 16:200.000; a fecha 22 de febrero, 1:200.000; y a fecha 25 de febrero, 1:000.000.

            Esto es lo que figura en el material que se nos entregara por parte del Banco; son operaciones realizadas, área por área.

            El 26 de febrero se firmó y el 27 de febrero entran 10:000.000. Pero hasta el 26 de febrero, o sea, hasta el 25 de febrero, en realidad, ya se habían aportado 20:000.000. Había duda de cómo estaba la situación patrimonial en ese momento.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Y 77:000.000 del Tesoro Nacional.

SEÑOR BAYARDI.- Independientemente, había duda de cómo estaba la situación patrimonial en ese momento.

            Si sigo hasta el final, en realidad, antes del 30 de abril, día en que el Directorio aprueba la adecuación, se le había entregado US$ 75:900.000 en préstamos del Banco Central ‑no ya del Tesoro Nacional ni nada‑ en el marco del artículo 37.

            Entonces, reitero que no estoy hablando del Directorio del Banco, pero llama la atención que hasta que esa adecuación no se votó ‑lo que es potestad del Banco‑, sobre un total de US$ 75:900.000 aportados por el Banco Central, no haya habido más observaciones por parte de la Superintendencia que el famoso expediente N° 9855, con cuyas hojas habrá que ver qué pasó. Digo esto porque el Directorio lo tomaba en función de la información que estaba facultada para trasmitirle la Superintendencia.

            Realmente, este es un punto de preocupación respecto al cumplimiento de las funciones y de las responsabilidades en el marco de la ley y de las normas.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eso habría que estudiarlo específicamente en ese mes. O sea que habría que ver lo que da el balancete del mes de febrero en particular. Lo que estoy haciendo es a ojo de buen cubero, pero habría que pedir al Banco Central que envíe el balancete del mes de febrero, porque tiene que estar.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Los balancetes a los que usted hace referencia, se iban haciendo en el área de la Superintendencia?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; los hace el Banco y los analiza la Superintendencia.

SEÑOR BAYARDI.- Está bien, pero esos balancetes fueron analizados por la Superintendencia durante el proceso...

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Tendrían que haber sido analizados por la Superintendencia, si es que estaban.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Pero fueron analizados? Porque estoy hablando de un período en el que usted era el Superintendente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No, espere un poquitito, los balances no entran por mí. A mí me llega un resultado final; quizás cuando yo me entero, el balance hace dos meses que entró.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Pero a usted le consta que los servicios técnicos de la Superintendencia, no del Banco, analizaron estos balancetes? Porque a nosotros no nos fueron enviados. Si usted me dice: "Sí, se hacían balancetes. Otras áreas del Banco los mandaban y eran analizados", sería una información que nos interesaría.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- La verdad que ese tema no lo tengo.

SEÑOR BAYARDI.- ¿No le consta que se hiciera ese balancete?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; no me consta.

SEÑOR BAYARDI.- O sea que si no le consta, no lo podemos usar ni en uno ni en otro sentido.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Claro, pero no me consta.

            Lo que yo le puedo decir es que tengo el balance al 31 de marzo, aunque lo hicieron después de que yo me fui. Pero el del 28 de febrero no lo tengo. Lo que ocurre es que esto es mensual y el 28 de febrero entraron US$ 66:000.0000; a lo mejor da positivo.

            Según sus datos, ¿cuánto me dijo que habían prestado al 28 de febrero?

SEÑOR BAYARDI.- US$ 30:000.000.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Entonces lo cubre, porque el mismo 28 de febrero entraron US$ 66:000.000. Cubre el patrimonio neto con respecto a lo prestado.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Cubre la responsabilidad patrimonial neta mínima?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- La neta; ahí dice: "neta".

SEÑOR BAYARDI.- En el documento que cierra al 31 de diciembre habla de responsabilidad patrimonial neta mínima. Se trata del déficit de responsabilidad patrimonial neta mínima al 31 de marzo.

            ¿Según lo que usted nos está diciendo, podemos decir que la responsabilidad patrimonial neta mínima al 28 de febrero estaba cubierta?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; yo le digo que el patrimonio neto al 28 de febrero, a "grosso" modo, me parece que cubre esa asistencia dada porque teníamos los US$ 33:000.000 del Estado, que ya estaban adentro, más los US$ 66:000.000 que llegaron; es decir que son US$ 100:000.000. Y no sé qué dispensa le dieron, porque algunas dispensas se dan con retroactividad a algunas cosas.

SEÑOR BAYARDI.- Acá tengo un problemita para entenderlo y se lo voy a decir de la manera más franca posible para que no quede duda de lo que pienso. En realidad, las dispensas otorgadas con retroactividad, es algo muy parecido, en mi opinión de lego, a haber maquillado y blanqueado las situaciones que se fueron dando en anteriores oportunidades. Usted no me puede decir: "hasta que la dispensa se me otorgó...", porque en vez de analizar la historia en el proceso, en la cronología acertada, estaríamos yendo contra el tiempo. La dispensa se da en un momento determinado. Cuando la dispensa se da, puedo hacer las consideraciones de balance para establecer la responsabilidad patrimonial neta, pero mientras no se da, aunque alguien diga a usted o a cualquier técnico: "Mirá que vamos a dar la dispensa", en el informe no se puede poner la voluntad de que la dispensa va a existir. Discúlpeme, porque no entiendo nada de esto, pero es bravo entrar en esa lógica.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Me parece que estamos dando vueltas sobre un círculo.

            El contador Fernández Becchino realizó las cuentas sobre el papel e hizo referencia al 1º de marzo, expresando que, según sus cálculos, el Banco Comercial tenía un patrimonio positivo de US$ 170:000.000, contando los US$ 133:000.000 de asistencia. También haciendo cuentas de lápiz grueso, si a los US$ 170:000.000 le descontamos los US$ 133:000.000 de asistencia, quiere decir que en el peor momento de febrero tenía un patrimonio positivo de US$ 40:000.000. Eso es de lo que estuvimos conversando durante toda la tarde de hoy.

SEÑOR BAYARDI.- Estoy de acuerdo, pero el problema es que el señor Diputado Fernández Chaves me enseñó una cosa que a él le enseñó Couture: que lo que no está en el expediente, no existe. Vamos a usar solo una lógica, porque, de lo contrario, estaremos complicados. Entonces, lo que no está en el expediente no existe.

            No importa que no esté en el expediente; quiero saber si está en el balancete, en el ámbito que sea y donde sea, es decir, si estaba en algún expediente, semiexpediente o lo que sea. Quiero saber si al contador Fernández Becchino le consta que esto estuviera en algún expediente para la toma de decisiones, no en las cuentas que ‑reitero, con el mayor respeto del mundo‑ el "tano" viejo de mi abuelo, quien era verdulero, podía haber hecho en el carro de caballos con el que repartía verduras en Punta Carretas. No quiero las cuentas del "tano" de mi abuelo; quiero la responsabilidad del Superintendente de Instituciones de Intermediación Financiera.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Perfecto. Para contestar eso, necesito tener los datos contables auditados del Banco Comercial.

            A "grosso" modo, puedo decir que en febrero el Banco Comercial tenía US$ 100:000.000 de capital, pero hay que ver los datos ‑que estoy seguro que hoy están en el Banco Comercial; porque si están los balances hasta el 30 de junio, están los datos- y yo no los tengo.

SEÑOR BAYARDI.- Está claro que con respecto a esos US$ 100:000.000 de capital, en realidad, no está hablando de que el patrimonio exigible sea el que la ley demanda.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; yo estoy hablando del patrimonio neto, a lo que se refiere el final del artículo 36, donde no se menciona a la norma ni nada por el estilo, sino que se establece que debe tener patrimonio neto. Establece claramente que debe superar el monto del patrimonio neto; no dice que será definido según las normas del Banco Central, ni nada similar. Patrimonio neto: activo menos pasivo.

SEÑOR BAYARDI.- Ahora le consta, porque en un momento determinado hubo dudas sobre cómo estábamos en febrero, cuando empezó la asistencia.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- No; lo dije como algo pasar, pero usted se lo tomó tan en serio que ahora me está obligando a pensar...

SEÑOR BAYARDI.- ¿Sabe lo que pasa? Si no me tomo las cosas en serio acá, mis nietos, que no nacieron, no me darán ni siquiera los pañales higiénicos cuando los necesite.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Y los míos qué?

            Por eso dije que me parecía tal cosa, pero lo tengo que ver. No tengo esos datos, primero, porque hace un año que me fui y, segundo, porque estos balances se hicieron luego de que me fui. Lo que puedo hacer son las cuentas que hice aquí.

SEÑOR BAYARDI.- ¿Sabe lo que pasa? Usted me está diciendo que los balances que tiene ahí se hicieron luego de que usted se fue y, en realidad, la asistencia empezó el 20 de febrero, mientras que usted se fue el 8 de mayo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- ¿Pero no quedamos ya en que no teníamos los balances porque el Banco no los presentaba? Hasta que no los presentara, ¿qué hacíamos? ¿No le dábamos asistencia financiera esperando el balance?

SEÑOR BAYARDI.- Efectivamente.

SEÑORA CHARLONE.- Efectivamente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Entonces, si empezamos por ahí, está todo mal. ¡Está todo mal, porque no había balance, entonces, no se podía dar asistencia financiera!

SEÑOR BAYARDI.- No discuto con el Estado sino con la Superintendencia del Banco Central para determinar responsabilidades de la época. En realidad, la responsabilidad emana del hecho ‑esa es mi opinión‑ de que se desconocía cuál era la situación patrimonial del Banco, y no hay forma de probarla, cuando empezó la asistencia el 20 de febrero, más allá de decir que se calculaba que era de determinada manera. Como me tiendo a tomar en serio las cosas ‑de lo contrario, he perdido trece años aquí dentro y me he hecho viejo aquí dentro‑, esa es la conclusión a la que quiero llegar.

            Hubiera querido ‑era mi deseo íntimo‑ que la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera ‑cargo importante para el destino de los que todavía no nacieron‑ dijera que en el marco del artículo 37 no se podía dar la asistencia, y que el Directorio procediera como lo entendiera. La conclusión que saco es que el Superintendente de la época, en realidad, no me puede probar en forma fehaciente y documentada cuál era la situación del patrimonio neto del Banco Comercial.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- En virtud de que se están dejando sentadas posiciones personales, quiero decir que a nivel del Directorio del Banco nunca nadie ‑ni aun quienes votaron en contra de la asistencia‑ dijo que votaba de determinada manera porque no existían balances; quienes votaron en contra afirmaron que lo hicieron porque entendían que existía patrimonio neto negativo.

SEÑOR BAYARDI.- Quizá tenían razón.

SEÑOR AMORÍN BATLLE.- Entonces, los que entendían que había patrimonio neto positivo, votaron a favor, y los que consideraban que había patrimonio neto negativo, votaron en contra, pero nadie dijo que no votaba porque no había balances. Me parece que esta es una exigencia que ponemos ahora que no es necesaria.

SEÑOR BAYARDI.- Quiero dejar constancia de que los que integraron el Directorio fueron irresponsables, tanto los que votaron en un sentido como en el otro. ¿Por qué? Porque si los que decían que se estaba con un patrimonio neto negativo no lo podían probar, y los que sostenían que estaban con una situación de patrimonio acorde al marco legal simplemente votaban, y ninguno de los dos puede traer ahora un papel que lo certifique, estuvimos en una situación complicada.

            Estoy separando la responsabilidad. No estoy discutiendo la responsabilidad de los Directores; la discutiremos con los Directores cuando concurran nuevamente. Estoy discutiendo solo la responsabilidad de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera.

            Si hoy no podemos concretar este tipo de información, he terminado las preguntas.

SEÑOR PRESIDENTE.- Quiero preguntar al contador Fernández Becchino si no hay un balance que dice que tiene patrimonio positivo cuando comienza a darse la asistencia financiera.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El del 17 de enero.

SEÑOR PRESIDENTE.- Entonces, el balance del 17 de enero establece que tiene patrimonio positivo.

            Nunca llega a haber un balance que diga que tiene patrimonio negativo, porque el que llega en mayo habla de US$ 105:000.000 de patrimonio positivo.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Saltamos de un patrimonio de US$ 186:000.000 más US$ 15:000.000 y US$ 15:000.000 de ganancia, a un patrimonio de US$ 105:000.000. Eso es lo que tenemos contablemente.

SEÑOR PRESIDENTE.- O sea que durante todo el período contablemente se tuvo dos informes con patrimonio positivo las dos veces.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Eso es lo que tenemos; no tenemos otra cosa, y eso es oficial.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Ya que se está hablando del patrimonio neto, entre los técnicos que han concurrido aquí, ha habido una definición de patrimonio neto, pero con variantes. Para usted, como funcionario con experiencia y de conocimiento, ¿qué es el patrimonio neto?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- El patrimonio neto es activo menos pasivo.

SEÑOR FERNÁNDEZ CHAVES.- Por fin una definición clara.

            Voy a formular otra pregunta. ¿Qué es un informe preliminar en la jerga del Banco Central?

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Un informe preliminar es un balancete de saldos no ajustados. Es una cuenta no ajustada. Por ejemplo, a un proveedor le damos el saldo: debe tanto pero sin ajustar. Cuando lo entramos a puntear con los documentos descubrimos que había una nota de crédito que no se la acreditamos; ahí pasa a ser ajustado.

SEÑORA CHARLONE.- Básicamente, para dejar una constancia.

            En realidad, cuando se está diciendo que hay dos informes o hay dos resultados patrimoniales, uno al 17 de enero que da un resultado positivo de US$ 216:000.000, en este informe que presenta el Banco Central no están considerados las estafas ni los hechos que fueron luego de público conocimiento. No hay realizado ningún tipo de ajuste por estos hechos que eran de conocimiento del Directorio del Banco Central cuando comienza a votarse la asistencia, y no había ningún dato cierto ‑y esto ha sido refrendado acá‑ acerca de cuál era la responsabilidad patrimonial neta.

            Cualquier auditor puede entender que cuando se presenta un determinado patrimonio se hace, inclusive, un análisis de hechos posteriores que puedan modificar, además, lo que a determinada fecha dio esa responsabilidad patrimonial neta que se está analizando. Y acá había gravísimos hechos posteriores que eran de conocimiento del Directorio y de conocimiento público, por los cuales esta cifra de responsabilidad patrimonial neta al 17 de enero de ninguna manera puede ser tomada como referencia, como cifra cierta o decir que se está asistiendo en función de que hay una responsabilidad patrimonial neta, estimándose que pueda ser cierta. Es obvio que en ningún informe de auditoría, ningún contador ni ningún auditor podría validar esta cifra en función del conocimiento de los hechos posteriores.

SEÑOR PRESIDENTE.- Por eso a diario el Presidente del Banco Central reclamaba que le trajeran un balance actualizado, pero mientras tanto la documentación que regía era la que estaba.

SEÑORA CHARLONE.- No; no es así. Podemos discutirlo.

SEÑOR BAYARDI.- Lo discutiremos en el Plenario.

SEÑOR PRESIDENTE.- Si no hay más preguntas, agradecemos al contador Fernández Becchino su comparecencia. Posiblemente, pueda ser convocado en otra ocasión porque algunos señores legisladores quieren hablar de otros bancos.

SEÑOR MIERES.- Quedó claro que hoy hablamos básicamente del Banco Comercial. Sin duda  queda pendiente conversar sobre el Banco Montevideo, el Banco de Crédito y el Banco de Galicia. O sea que seguramente vamos a tener que solicitar su participación nuevamente.

SEÑOR FERNÁNDEZ BECCHINO.- Yo hace un año que me fui y no tengo memoria para recordar todos los datos.

            El Banco Central sigue funcionando, es decir que no murió cuando se fue el Superintendente. No los voy a aconsejar a ustedes; hagan lo que quieran, pero me parece que tienen que pedir la información a los que están ahora. Por ejemplo, lo que me pide ahora el señor Diputado Bayardi y la señora Diputada Charlone no se lo puedo dar ni me puedo acordar de memoria. Quizás los balancetes dan todos positivos, pero no puedo acordarme de todo; es imposible. Me puedo acordar de cifras y datos generales, pero no entrar al detalle.

            Me jubilé para olvidarme. Borré el disco duro; ahora tuve que reponerlo y eso me costó bastante.

SEÑOR PRESIDENTE.- Reitero que agradecemos la presencia del contador.

SEÑOR FERNANDEZ BECCHINO.- El agradecimiento es mío por haberme atendido y disculpen si les molestó algo que haya podido decir; algo que pareció una broma no lo era.

            Muchas gracias.

SEÑOR PRESIDENTE.- Se levanta la sesión.

            (Es la hora 22 y 35) 

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