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Todo
lo que pasó en el Banco Comercial, según la Comisión
Investigadora de la Cámara de Diputados sobre diversas
actuaciones relacionadas con el sistema financiero y
bancarioUno |
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Los
Estados Unidos y el comercio mundial: ¿proteccionistas o
campeones del libre comercio?
por Rubens Ricúpero |
Comisión
Investigadora sobre diversas actuaciones relacionadas con el
sistema financiero y bancario
SEÑOR
PRESIDENTE (don Gabriel Pais).-
Habiendo número, está abierta la sesión.
(Es
la hora 15 y 25)
——Previo
a recibir la visita del contador Fernández Becchino, deseo dejar
sentadas algunas constancias políticas, explicando los motivos de
estas, y coordinar ciertas cuestiones previas.
Esta ha sido una semana sumamente movida en cuanto a la
información que ha habido respecto de las actuaciones de la
Comisión, y entiendo que es pertinente dejar sentadas estas
constancias políticas en virtud de que la carga del
interrogatorio está siendo llevada adelante fundamentalmente por
Diputados no pertenecientes al Partido Colorado. Han ido quedando
sentadas determinadas constancias políticas y muchas veces, para
no demorar a los invitados, a las autoridades presentes, no
dejamos sentadas nuestras constancias políticas. No obstante, en
este momento, dada la trascendencia que ha tomado todo lo atinente
al informe elaborado por los servicios técnicos del Banco
Central, quiero hacer una breve exposición a efectos de que quede
constancia de ella en la versión taquigráfica. Una vez concluida
la exposición, no tengo inconveniente en conferir interrupciones;
inclusive, si ustedes así lo disponen, pasaré la Presidencia al
señor Diputado Berois Quinteros. Mi interés es hacer la exposición
de corrido, sin ser interrumpido. Me referiré a varios temas
sobre los cuales luego podremos conversar y todos podrán opinar,
lo que, seguramente, nos llevará algunos minutos; trataré de ser
breve, pero requerirá no menos de quince minutos.
En primer lugar, me quiero referir a la trascendencia que
pueda tener este documento en cuestión, que fue elaborado por los
servicios técnicos del Banco Central del Uruguay con relación a
la responsabilidad patrimonial del Banco Comercial. En tal
sentido, quiero destacar que este informe refiere a la
responsabilidad patrimonial del Banco Comercial. Concluido el
informe por las contadoras que intervienen, es elevado al Gerente
de Área, contador Carlos Olivero. El contador Carlos Olivero
recibe el informe y lo eleva al Superintendente, por nota del 9 de
abril. El Gerente Olivero señala en la primera página de su
informe: "Como consecuencia de lo anteriormente expuesto,
esta Superintendencia no dispone, a la fecha, de información
contable veraz de las autoridades del Banco Comercial sobre su
situación al 31 de diciembre de 2001 y al 31 de marzo de 2002,
por lo que las cifras a las que refiere el informe de la Unidad
inspectiva deben considerarse como una referencia preliminar de
los ajustes que efectivamente corresponda efectuar".
Quiere decir que toma las cifras como una referencia
preliminar de los ajustes y prepara un proyecto de resolución en
virtud del cual se dispone en el numeral 1: "Requerir a Banco
Comercial S.A. la reformulación de sus estados contables al 31 de
diciembre de 2001 conjuntamente con la presentación de la
información a que refiere el artículo 335 de la Recopilación de
Normas de Regulación", y siguientes. En el numeral 2 se
expresa: "Requerir a Banco Comercial S.A. la presentación de
un Plan Estratégico que le permita hacer frente a las
obligaciones asumidas y retomar la marcha de sus negocios".
Este informe no fue aprobado ni avalado, sino especialmente
tomado como una referencia preliminar por el jerarca inmediato
superior de las contadoras que lo elaboraron. Lo que efectivamente
se hace es seguir el proyecto de resolución que el contador
Olivero propone. No es aprobado por el jerarca del contador
Olivero, que es el Intendente de Instituciones Financieras, ni
tampoco por el Superintendente de Instituciones Financieras, quien
ingresará en pocos minutos a Sala.
Sobre este informe y respecto a la trascendencia que se le
daba ‑informe, desde nuestro punto de vista, absolutamente
preliminar‑, tenemos referencias; una de ellas es la forma cómo
actuó el Directorio del Banco Central, que surge de sus Actas,
cuyas fotocopias nos fueron remitidas.
Tenemos así, en primer lugar, el Acta N° 2376 del 20
de marzo de 2002 ‑por ende, anterior a la elaboración del
informe‑ que dice textualmente: "La señora Directora,
contadora Rosario Medero, hace constar que no ha acompañado con
su voto la resolución tomada[...]" ‑la resolución
tomada refiere a adelantos de asistencia financiera al Banco
Comercial S. A.‑ "[...] reiterando lo expuesto en
oportunidades anteriores sobre la concesión de este tipo de
adelantos, [...]".
Más adelante dice: "[...] en su opinión, no se
cumple con los requisitos exigidos por los artículos 36° y
37° de la Carta Orgánica, que establecen la necesidad de
contar con solvencia comprobada y con un patrimonio neto positivo,
circunstancias que no se dan en la situación actual del Banco
Comercial S. A., todo lo cual fuera expuesto en la pasada sesión
del 18 de marzo".
Quiere decir que la contadora Medero, ya desde el 18 de
marzo, claramente estaba haciendo alusión a un patrimonio neto
negativo del Banco Comercial S.A. antes de que se elaborara el
informe.
El Acta continúa diciendo: "En uso de la palabra el
señor Superintendente, expresa que el patrimonio del Banco
Comercial es positivo y que por lo menos asciende a US$ 133:000.000.=,
por lo que no corresponde realizar invocaciones de
ilegalidad". En esta Acta el señor Superintendente Fernández
Becchino da su palabra.
Luego tenemos el Acta N° 2381, del 19 de abril de
2002, claramente posterior al informe de las contadoras del 5 de
abril, y a la actuación del Gerente Olivero referido a ese
informe de las contadoras. En esta sesión de Directorio se
plantea nuevamente el adelanto de asistencia financiera al Banco
Comercial S.A.
El Acta dice: "La señora Directora, contadora Rosario
Medero, votará en contra la presente resolución por las razones
ya invocadas en las anteriores ocasiones en que se otorgó
asistencia financiera a este Banco que, como lo ha reiterado,
carece de patrimonio neto y no se dan las condiciones exigidas por
la Carta Orgánica del Banco Central para la concesión de
adelantos de este tipo".
SEÑOR
ROSSI.-
¿De qué fecha es esa acta?
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Del 19 de abril de 2002.
La contadora Medero no hace referencia al informe del 5 de
abril, tema que voy a tratar más adelante, porque ella acaba de
declarar a la prensa que ya lo conocía, pero no lo informa al
Directorio. La contadora dice que sigue manteniendo su posición
original de que tenía patrimonio negativo sin mostrar los
documentos. Más adelante vamos a ver una discusión entre los
Directores, donde se realizan más precisiones sobre esto.
¿Qué quiero decir con esto? Que la contadora Medero en
ningún momento marca una diferencia en sus posturas ni alude a
este documento; por lo tanto, concluyo que ella tampoco le dio la
trascendencia que en algunos medios de comunicación pretende dársele
al referido documento.
Ahora
nos vamos a referir al Acta N° 2382, del 24 de abril de
2002. Reitero que el informe es del 5 de abril y que esta reunión
del Directorio, con el acta correspondiente, se realizó el 24 de
abril. Nuevamente el tema 1) es " Banco Comercial S.A.
‑ Adelanto de Asistencia Financiera".
El Acta dice: "Para la consideración de este asunto,
ingresan a sala el Superintendente de Instituciones de
Intermediación Financiera, contador Carlos Fernández Becchino
[...]". Ahí el señor Superintendente da cuenta de:
"[...] que se han recibido notas del mencionado banco
solicitando asistencia [...]". Antes había dicho que tenía
patrimonio positivo, ahora presenta notas en las cuales el banco
solicita asistencia.
Aquí hay una extensa discusión respecto de si el banco
tiene patrimonio positivo o negativo entre el Presidente del Banco
Central y la contadora Rosario Medero, con la presencia del
Superintendente. Nunca nadie menciona el expediente ni el informe,
tampoco piden que vengan las contadoras, ni el gerente de área,
ni cortan para decir que hay algo diferente. Hay un silencio de
todos los presentes; siguen su discusión, pero nadie hace mención
a este expediente, sin embargo, cuando uno lee las actas puede
apreciar que fue una reunión ríspida.
En la página 257 dice: "[...] el señor Presidente
expresa "que la señora Directora, contadora Medero, debe
entonces proponer una solución alternativa". Hay una dura
discusión entre ellos en la que se echan en cara que si no va a
votar, proponga soluciones alternativas, aporte ideas.
La contadora Medero tampoco menciona el expediente. Vuelve
a decir: "[...]que votará en contra la presente resolución
por las razones ya invocadas en esta sesión y en anteriores
ocasiones [...]". Más adelante, nuevamente dice que vota en
contra por las razones ya invocadas en anteriores ocasiones en que
se otorgó asistencia financiera. No menciona ningún elemento
nuevo que pueda ser decisivo para cambiar la postura que venía
sosteniendo la mayoría del Directorio.
Nada anuncia el Superintendente que, dicho sea de paso, en
la Carta Orgánica del Banco Central del Uruguay, si algo es de
destacar es que al Superintendente se le confiere autonomía técnica.
En el artículo 38 de la Carta Orgánica se dice que el
Superintendente actuará con autonomía técnica y operativa y que
son designados para desempeñar esa función por un período de
ocho años para que en los hechos puedan, precisamente, actuar con
autonomía técnica y operativa. Está claro que al Directorio no
se le dice nada ‑la contadora Medero ni nadie más‑
con respecto a este informe. Reitero que es otro elemento más de
prueba, respecto de que ese informe no era definitivo, sino una
referencia a cifras preliminares no aprobadas por el Gerente ni
por el Superintendente. Por esta razón todos lo tomaron así
‑inclusive la contadora Medero‑ y no hicieron
referencia a ese informe en las sucesivas reuniones de Directorio,
tal como surge de las actas.
También tenemos el Acta N° 2403 del 30 de mayo de
2002. Aquí comparece el Superintendente de Instituciones
Financieras, el doctor Fernando Barrán. Es importante destacar
que el informe está fechado el 5 de abril y al Superintendente
Fernández Becchino le aceptan la jubilación el 28 de abril,
quien creo que trabaja hasta los primeros días de mayo. Supongo
que habrá habido algunos días de vacancia y luego es designado
Superintendente el doctor Fernando Barrán, quien al 30 de mayo
está actuando y participando en las reuniones de Directorio. El
punto 5), denominado "Banco Comercial S.A.- Composición
actual de su paquete accionario.- dice: [...] las cifras a marzo
estarían indicando un patrimonio positivo superior a U$S
78:000.000, por efecto de la recapitalización que efectuaron
algunos de sus accionistas anteriores conjuntamente con el
Estado". Quiere decir que en presencia del Superintendente
Fernando Barrán, con autonomía técnica, quien recién había
asumido y con la expectativa de permanecer en el cargo por ocho años,
se dice que el Banco Comercial S.A. tiene un patrimonio positivo
de U$S 78:000.000. Esa es la información con la que cuenta el
Directorio. Ninguno de los presentes menciona ‑los tres
Directores y el Superintendente‑ la existencia de un informe
que pudiera, de alguna manera, contradecir la información con la
que cuenta el Directorio, relativa a que el patrimonio positivo
sería superior a los U$S 78:000.000
Para nosotros todas estas pruebas denotan claramente que la
trascendencia que los medios de comunicación le dieron al informe
de las contadoras está claramente desmentida por la forma de
actuar contemporánea de los protagonistas que tuvieron que
tenerlo en cuenta o no. Surge claramente que ni los Directores
‑inclusive la contadora Rosario Medero‑ ni los dos
Superintendentes que estuvieron en el cargo le dieron importancia
por tratarse de un informe preliminar.
Aparte de esto, quiero hacer una segunda referencia.
Tampoco existían razones de Estado o de política económica para
ocultar, demorar o entorpecer el camino de ese informe. Digo esto
porque el Estado durante toda la crisis financiera contó con dos
procedimientos bien claros para suministrar liquidez a los bancos,
de forma de que los ahorristas pudieran efectuar sus retiros. Uno
de ellos fue la asistencia financiera brindada por el Banco
Central, para lo cual era necesario que los bancos contaran con
patrimonio neto positivo. Por otro lado, el Ministerio de Economía
y Finanzas realizó transferencias, para lo cual no debía
cumplirse ningún requisito previo en materia de responsabilidad
patrimonial.
Como surge del informe del Tribunal de Cuentas remitido a
esta Comisión Investigadora, las transferencias financieras que
el Ministerio de Economía y Finanzas hizo por intermedio de la
Corporación Nacional para el Desarrollo a los bancos Comercial,
Montevideo, Caja Obrera y de Crédito, ascendió a U$S
448:898.000. Las transferencias que el Ministerio de Economía y
Finanzas efectuó al Banco Comercial de este total de U$S
448:898.000, sumaron U$S 242:398.000. Quiere decir que el Banco
Comercial recibió U$S 242:398.000 de transferencia financiera por
parte del Ministerio de Economía y Finanzas. En tanto, las
asistencias financieras que le dio el Banco Central tuvieron un
pico del entorno de los U$S 75:900.000 ‑esto surge del
documento remitido por el Banco Central‑, las que fueron
disminuyendo hasta alcanzar U$S 20:400.000. ¿Qué quiere decir
esto? Que no había una razón de Estado para continuar con la
asistencia al Banco Comercial por parte del Banco Central, porque
hubiera alcanzado con incrementar las transferencias por parte del
Ministerio de Economía y Finanzas. Llevar a cero las asistencias
del Banco Central no hubiera tenido ninguna repercusión práctica
sobre la operativa montada para permitir la devolución de los depósitos
a todos aquellos que los estaban retirando en el primer semestre
de 2002. Si ese informe al que hacemos referencia hubiera sido
aprobado por el Gerente, el Intendente y el Superintendente,
llevado al Directorio y aprobado por este como la información
veraz respecto al patrimonio del Banco Comercial, se hubieran
anulado y suspendido las asistencias y simplemente se hubieran
incrementado las transferencias en igual monto que las necesidades
del Comercial pudieran haber requerido. Es decir que se hubieran
disminuido las asistencias y aumentado las transferencias y todo
hubiera quedado en el marco de la absoluta legalidad. De haberse
dado esos requisitos se hubiera actuado de otra manera. Entonces,
en conclusión, no hay razones de Estado y de política económica
para ocultar una información a efectos de demorar el trámite de
un expediente y no darse por notificados de un expediente que, por
otra parte, vemos que los actores no le dieron la trascendencia
que hoy "ex pos facto" le estamos dando.
Por último, quiero hacer referencia a un tema que me
inquieta mucho y que refiere a la comparecencia en el día de hoy
del contador Carlos Fernández Becchino. Parto del supuesto y del
convencimiento de que el señor Diputado Bayardi actuó con
absoluta buena fe, a quien conozco a lo largo de su actuación en
la Cámara. También reconozco que en la medida en que su formación
es en medicina no tenía por qué conocer este aspecto. Pero
entiendo que las declaraciones que realizó sobre la futura
declaración del contador Fernández Becchino significaron una
presión sobre la persona que hoy va a declarar como testigo. Lo
hizo con total buena fe pero, sin lugar a dudas, esto debe haber
afectado el ánimo de quien va a declarar. En el diario "El
País" salió publicada una entrevista que le realizaron al
señor Diputado Bayardi en Setiembre FM. El diario dice: "Al
ser entrevistado en Setiembre FM Bayardi agregó que el ex
superintendente 'si en realidad con ese documento que era el más
importante que tenia, no lo comunicó al presidente, no tengo
ninguna duda que Fernández Becchino es la cabeza de la
responsabilidad con el trámite oficial del documento'".
Antes había dicho que: "si el ex superintendente de bancos,
Carlos Fernández Becchino, no le comunicó a Rodríguez Batlle
sobre la existencia del informe, 'estuvo en omisión funcional'.
¿Qué significa esto? Que se pone entre la espada y la pared a la
persona que va a venir a declara como testigo. Es como decirle:
"Si usted admite, testimonia que comunicó a Rodríguez
Battle, es un testigo y no tiene ninguna responsabilidad. En
cambio, si usted niega haberle dado información o el documento a
Rodríguez Batlle, deja de ser testigo y pasa a ser el
inculpado". Esto desde el punto de vista jurídico constituye
una presión sobre el testigo. ¿Por qué? Porque el testigo tiene
la potestad de salvarse diciendo algo que pueda no coincidir con
la realidad. Puede decir que le avisó y le informó, pero si se
ajusta, aparentemente, a los hechos, cambiaría su comparecencia y
su posición jurídica porque de testigo pasaría a ser el acusado
y responsable de un tema que durante cuatro días toda la prensa
destacó como el punto neurálgico de la investigación sobre la
asistencia financiera. Me preocupa este hecho porque a los dichos
del señor Diputado Bayardi se sumó la prensa dándole inmensa
trascendencia a lo que Fernández Becchino iba a declarar. Eso
ocurrió durante casi tres días y tiene que haber
indiscutiblemente pesado sobre el ánimo de Fernández Becchino;
eso lo veremos ahora cuando ingrese.
Sí hay un aspecto que quiero conversar con los señores
Diputados. Me refiero a la forma de interrogar a la persona que va
a ingresar. Ocurre que ‑los que somos abogados tenemos
amplia experiencia en ese tema‑ cuando un testigo declara
ante el Poder Judicial, el abogado y el Juez que lo interrogan no
pueden realizarle preguntas sugestivas o que incidan respecto del
testigo. Es decir, que sean capciosas. Simplemente, el Juez le
ordena al abogado que se limite a preguntar sin expresar sus
opiniones y puntos de vista. Si previo a la pregunta el abogado
que interroga a un testigo hace un "speech" de cinco,
diez o quince minutos marcando su posición y las consecuencias
que tendría la declaración, se entiende que esto influiría
sobre el ánimo del testigo y lo podría llevar a matizar, cambiar
o no ajustarse exactamente a la verdad en sus declaraciones. Por
tanto, antes de que ingrese Fernández Becchino me gustaría
conversar con ustedes sobre la forma de preguntar a este testigo.
Hasta ahora no hicimos énfasis en este tema y permitimos que se
preguntara libremente, haciendo todos los comentarios que se
quisieron porque realmente nunca hubo una declaración de
trascendencia como ésta. Pero si mantuviéramos el estilo del
interrogatorio y esto fuera ante un Tribunal, el Juez observaría
las preguntas y mandaría a los abogados a ajustarse a una
pregunta sin hacer comentarios que induzcan al testigo hacia una
respuesta o hacia la otra. Por tanto, este es el planteamiento que
hacemos: tenemos que fijar una regla de juego sobre cómo
interrogar el testigo. Mi sugerencia radica en que, dada la
trascendencia de este testigo, en una primera instancia le
preguntemos directamente, sin hacer frente a él apreciaciones
personales y sin omitir opiniones que puedan incidir en la
respuesta que el testigo da.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Tengo la absoluta convicción de que todos quienes estamos en esta
Comisión queremos llegar a la verdad de lo que ocurrió básicamente
en el año 2002 en nuestro sistema financiero. Creo además que
hasta el día de hoy ‑y no tiene por qué cambiar‑
todos hemos actuado con absoluta lealtad en ese aspecto. A su vez,
hay un elemento que me preocupa y que es importante. Desde
mi punto de vista, el señor Diputado Bayardi se equivocó
profundamente cuando hizo esas declaraciones a "Setiembre F.M",
si es que lo que dice "El País" fue lo que dijo el señor
legislador. En este tema estamos asimilados a un Juez y nosotros
no deberíamos prejuzgar antes de tener los elementos necesarios
para fallar en esta situación. Cuando el señor Diputado Bayardi
le hace saber a un testigo que viene a declarar que aquí hay un
responsable y que el responsable es él o el señor Rodríguez
Batlle, y que la forma de salvarse él es decir que se lo comunicó
al señor Rodríguez Batlle está, sin lugar a dudas, induciendo a
quien viene a declarar a que lo haga de cierta manera. No digo que
lo haya hecho; es más: creo que no lo hizo con esa intención
porque por suerte nos conocemos bastante entre todos nosotros,
pero creo que debemos tener especial cuidado en ese tema. Este es
un interrogatorio al que no considero fundamental pero es tan
importante como todos los demás que hemos tenido. Creo que
debemos darle el mismo tratamiento que al resto, pero que debemos
tener especialísimo cuidado en no inducir al testigo o al
declarante en las respuestas. Por lo tanto, entiendo -y comparto
los dichos del Presidente‑ que todos debemos hacer una
autolimitación en la forma en que preguntamos. No hay límites en
la cantidad de preguntas, ni en lo que se pregunta, pero sí debe
haber especial cuidado en la forma que preguntamos para no inducir
al declarante en su respuesta.
SEÑOR
BAYARDI.-
Sobre la primera parte de la constancia dejada por el Presidente
en relación con los temas que estamos tratando, debo decir que es
el punto central y lo tomo como una posición que cuando la
discutamos veremos cuál es el punto.
No he leído el diario "El País"; no es que no
tuve tiempo de ver esa publicación en la parte que me cita. Tengo
enorme confianza en el periodista que seguramente la hizo, que es
productor del programa "Setiembre F.M". Voy a convalidar
todo lo que eso dice porque lo dije. Y lo dije porque lo pienso.
No me pareció del caso ocultar; en realidad nunca oculto a la
prensa una vez que doy respuestas. Puedo decir que no contesto
sobre algo pero una vez que le doy respuesta, jamás oculto lo que
pienso. Mi postura en este proceso de investigación en esta
Comisión con respecto a este tema ‑no en esta última
comparecencia de las señoras auditoras‑ figura en todas las
actas en las que estuvo el Banco Central desde su inicio.
En mi opinión, estamos en el punto central del problema a
los efectos de la asistencia del Banco Comercial. Veremos después
la opinión de la Comisión y finalmente la opinión de la Cámara.
Pero es mi opinión y no voy a renunciar a darla. Me parece de
honestidad intelectual y éticamente correcto expresarla cuando la
gente viene acá para que sepan en qué punto estoy parado. No
creo que esté violentando desde el punto de vista ético el deber
ser.
Si el contador Fernández Becchino lo entiende del caso se
lo voy a decir a él delante para que sepa cuál es mi posición.
No estoy violentando en absoluto lo que he hecho desde que he
venido acá. En todo caso, llama la atención que en esta
oportunidad los señores legisladores de la lista 15 que hablaron
anteriormente sientan la obligación de dejar esa constancia. Si
uno revisa las actas, estoy detrás de la búsqueda de
responsabilidad de quien hizo llegar esta información para ver de
qué lado caerá la responsabilidad desde hace por lo menos tres
meses. Fueron actas públicas que tienen todos los periodistas;
fueron leídas por todos los periodistas. En un medio de
comunicación dije lo que está escrito en actas. Así que creo
que esto es irrelevante.
No vengo del área del Derecho. En mi soberbia e
impetulancia, en realidad el país perdió un gran Juez. Pero no
vengo del área del Derecho. Esto sería para otro largo proceso
de discusión. Pero, sin venir del área del Derecho, tampoco
confundo lo que es la esfera jurisdiccional del Poder Judicial con
una Comisión Investigadora del Poder Legislativo. Vengo del área
de la Medicina y no me dio por confundir lo que es el ámbito
jurisdiccional del Poder Judicial con lo que es el ámbito de una
Comisión Investigadora Parlamentaria. Si el compareciente quiere
venir con algún abogado o si alguno de los miembros abogados que
integran esta Comisión, perteneciente al sector de la Lista 15,
quiere oficiar como abogado del compareciente, está en todo su
derecho de hacerlo. Veremos cómo lo arreglamos desde el punto de
vista procesal interno de la Comisión, pero no me parecería mal.
Esta es la sexta Comisión Investigadora que integro y
siempre he tratado de proceder con el mayor nivel de honestidad
intelectual. Creo que trasmitir públicamente lo que uno ha dicho
adentro no va cortar la honestidad intelectual. El invitado que se
siente ahí puede decir ‑a raíz de un veto interpuesto a un
proyecto de ley de Comisiones Investigadoras‑ con el mayor
respeto posible, no al doctor Bayardi ni al Pepe Bayardi, sino al
Diputado Bayardi, con respeto por la investidura institucional que
tengo y de la cual me precio, que no me contestará nada.
El invitado que se sienta ahí, a raíz de un veto interpuesto a
un proyecto sobre Comisiones Investigadoras, puede decir, con
respeto no al doctor Bayardi ni al Pepe Bayardi, sino al Diputado
Bayardi, con el mayor respeto posible por la investidura
institucional que tengo y de la cual me precio, que no me contesta
nada. Se sienta ahí y me dice: "En realidad, no voy a
contestarle; no voy a contestarle y no voy a contestarle".
Me gustará más o me gustará menos que lo haga. Ya me lo
han hecho en alguna otra Comisión Investigadora en el pasado, y
amenazando que no se me iba a contestar, no se animaban a mantener
la voluntad de no responder. En definitiva, se transformará en un
hecho político, porque este es un ámbito político en el cual yo
trato de actuar con responsabilidad política.
Finalmente, en cuanto a lo que puedo preguntar,
la forma en que quiera hacerlo y las valoraciones que
quiera hacer antes de formular la pregunta, registro la posición
del señor Presidente y del señor Diputado Amorín Batlle
‑ambos me merecen consideración, creo que no necesito
dejarlo sentado en la versión taquigráfica‑, pero,
lamentablemente, voy a seguir preguntando como entienda que debo
hacerlo, con las consideraciones que quiera hacer en la pregunta y
con la calidad que desee. ¿Por qué? Porque, reitero, este no es
un ámbito jurisdiccional. ¡Ojalá lo fuera!; me placería que
fuera un ámbito jurisdiccional, pero no lo es y uno puede llegar
al grado de reflexión que sea para tratar de deducir y hacer
deducir al propio compareciente en el grado de respuesta que
entendemos que tiene que dar. Hasta ahora no he encontrado ningún
compareciente que se demuestre
que desde el punto de vista intelectual esté por debajo
del percentil cincuenta, o bien que haya entrado en alguna de las
alteraciones propias para considerarlo inimputable. No he
encontrado ningún idiota, ningún oligofrénico, es decir, la
idiosia, la estupidez y la oligofrenia como parte de alteraciones
del raciocinio; no empleo estos términos con el tono vulgar con
que los maneja la gente o el lego. Lo digo porque no siento que
penda sobre mi cabeza ‑es bravo que sienta que pueden pender
cosas sobre mi cabeza‑, lo digo porque voy a defender el
criterio que yo entienda para hacer las preguntas y que cualquiera
de los señores Diputados aquí presentes entiendan adecuados para
interrogar. Dejarán la constancia los legisladores que discrepen
con el estilo, con la forma o con la pregunta.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Estuvo bien el señor Diputado Bayardi en no insistir sobre el
respeto que existe entre todos los miembros de la Comisión,
porque claramente no es necesario.
Sí quiero que razonemos juntos lo siguiente. Yo creo que a
una persona no se le puede decir: "Si usted dice que se lo
comunicó a Rodríguez Batlle, no es responsable; si usted no se
lo comunicó a Rodríguez Batlle, usted sí es responsable";
y que diga a ver si lo comunicó o no. No se puede dar una posición
personal de esa manera porque, notoriamente, induce a una
respuesta a quien viene a declarar. Si yo digo: "Si usted
dice eso, para mí, usted no es responsable. Ahora: si no me lo
dice, para mí, usted es responsable", y eso es lo que
comunicó al periodista y lo que se publicó en el diario,
esas son preguntas que inducen.
Hasta ahora no he tenido ningún inconveniente; creo que no
vamos a tener ningún inconveniente, pero como tenemos este toque
de alerta, quiero que razonemos juntos y que cada cual ‑como
hemos hecho hasta ahora‑ pregunte de forma de no inducir al
testigo.
SEÑOR
BAYARDI.-
Si yo al compareciente le trasmito mi posición, mi punto de
vista, y él demuestra que están equivocados, no tendré ningún
problema, cambiaré mi posición con cierto grado de honestidad
intelectual, que creo que lo tengo. Y no me parece que violente a
ningún adulto mayor que tuvo la responsabilidad de estar a cargo
de la Superintendencia del sistema de instituciones financieras.
No estoy trayendo a alguien que está por fuera de esto. Si él
entiende que tiene las explicaciones para demostrar que la lógica
de mi razonamiento es equivocada, después discutiremos esto en la
parte de las conclusiones. Pero insisto en que me parece que no
estoy violentando para nada al compareciente.
SEÑORA
CHARLONE.-
Con respecto a la constancia que hizo el señor Presidente, en
primer lugar, comparto que la primera parte integra lo que sería
el tema de fondo y a eso tendremos que abocarnos en la discusión
final y, seguramente, será parte del informe de las conclusiones,
por lo cual no vamos a agregar nada.
En segundo lugar, en cuanto al planteo relativo a la forma
de interrogar, buena parte fue señalada por el Diputado Bayardi,
pero yo quiero reafirmarlo: creo que el planteamiento corresponde
al ámbito equivocado. Este no es el Poder Judicial; es el
Parlamento; los parlamentarios no somos abogados; cada uno de
nosotros tiene su estilo y su forma de interrogar. Y, con el
respeto que todos nos debemos y con el que nos manejamos, cada uno
interrogará de acuerdo con lo que entienda oportuno y de acuerdo
con a su estilo. Ese derecho lo reservo para mí, lo solicito para
mí y, naturalmente, también para mis compañeros.
En cuanto al tenor de las declaraciones del señor Diputado
Bayardi, quiero decir que he formulado declaraciones en ese mismo
sentido en alguna radio. Y, más allá de lo que otros integrantes
de la Comisión puedan opinar ‑cada cual es libre de dar a
conocer su posición‑, también me voy a reservar para mí
el derecho a seguir dando mi opinión.
Por lo tanto, no creo que esto pueda ser considerado como
una presión psicológica sobre el testigo. Quizás acá haya
muchas opiniones y cada uno tiene derecho a sustentarla; el
testigo tendrá derecho a discrepar con esa posición o con lo que
alguno de nosotros declare en la prensa, y también tiene derecho
a formularlo. Pero quería plantear esto porque realmente es algo
que va más allá de las declaraciones del Diputado Bayardi, pues
hace a lo que cada uno de nosotros puede decir o no para afuera, y
yo considero que
tengo derecho a hacer determinado tipo de declaraciones y quien no
las comparta tiene derecho a hacer las declaraciones contrarias.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
Como el Presidente hizo una constancia desde el punto de vista político
y realiza algunas reflexiones que yo no comparto ‑pero
admito que pueden ser‑, incluyendo la opinión de una de las
Directoras, precisamente la de la Directora representante del
Partido Nacional, dejo constancia de que me parece ‑respeto
la opinión del Presidente pero no la comparto‑ que la
cuestión no pasa por ahí; como que quieren dejar ver que la
responsabilidad es de la Directora que sabía y votó en contra y
que la responsabilidad no quedaría marcada en el voto que se dio
cuando cada uno tuvo que asumir su responsabilidad. Es una
interpretación; yo la respeto pero no la comparto, y me parece
que será el tenor del análisis final de esta Comisión. Como el
Presidente dejó esa constancia y como quien calla, otorga, me
pareció que no podía quedarme callado ante esas manifestaciones.
En lo que respecta a las declaraciones públicas, yo creo
que un poco cada uno es culpable. Acá muchas veces tenemos que
salir a hacer declaraciones públicas porque otro salió antes a
decir determinadas cosas y, aunque no queremos salir a la prensa,
nos vemos obligados a contestar. Así lo hemos visto; hemos tenido
que salir a contestar porque se han hecho ciertas apreciaciones
que responsabilizan a un compañero del Partido y nos hemos visto
en la obligación de contrarrestar ese tipo de opiniones, que no
nos gusta hacerlo. Entonces, la responsabilidad de las
declaraciones va por cuenta de cada uno de nosotros y, en
definitiva, cada uno tiene su cuota de responsabilidad, y si acá
hay que hacer una autocrítica es general y no particular.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Sobre los temas de fondo, como lo señala la señora Diputada
Charlone, creo que el momento de la discusión es otro.
Quisiera dejar una constancia para ser fiel al acta. La
posición del Supervisor del grupo, contador Olivero, consta en el
acta y es rotunda en el sentido de compartir el tenor del informe
técnico. Es más: él dice ‑invito al señor Presidente a
que luego lo relea‑ que si no hubiera estado de acuerdo con
el contenido del informe, lo habría manifestado expresamente. A mí
me había quedado esa impresión, acabo de releer el acta y es así.
En segundo lugar, con respecto a la trascendencia que ha
tenido este punto, comparto la idea de que ha habido una especie
de sobrevaloración del tema en relación a muchos otros que son
muy significativos. Pero vamos a reconocer dónde está el origen
del estrellato que ha tenido este tema en la Comisión
Investigadora, y tiene que ver con datos muy curiosos, como que
todavía tenemos dudas de dónde anduvo el expediente, si se
sacaron hojas, si se agregaron hojas. Y esto no lo dijimos
nosotros, lo manifestaron los funcionarios y jerarcas del Banco
Central. Si viene un jerarca del Banco y señala que hay un
expediente que fue alterado ‑como lo manifestaron‑,
que a tal expediente la falta una hoja y a otro le agregaron otra
hoja, sin que exista el trámite correspondiente y, además, que
todos digan que hubo dos días en que no se sabe dónde anduvo el
expediente, entonces, de ahí surge la trascendencia que se le
otorga al mismo. No surge de ningún miembro de esta Comisión,
sino de las personas que han estado compareciendo aquí.
Por último, creo que aquí hay dos cosas distintas: una
cosa son las declaraciones y otra la forma de preguntar. Las
declaraciones, en lo que refiere a este aspecto, no representan ni
siquiera una opinión sino que son la consecuencia lógica de los
hechos. Las circunstancias se han dado de tal modo que los hechos
indican que si se conocía, la responsabilidad está en un lado y,
si no se conocía, está en otro. La envergadura de la
responsabilidad es otra cuestión que la tendremos que evaluar en
otro momento. Pero que la responsabilidad por lo que se conoce o
bien queda en la Superintendencia del Banco o bien llega al
Presidente del Directorio es de perogrullo, no es una interpretación:
es la conclusión necesaria de los hechos que están expuestos hoy
en día.
Con respecto a la forma de preguntar, comparto la
preocupación. Creo que si bien no estamos en el Poder Judicial,
de todos modos las reglas en cuanto a cómo se interroga a un
compareciente ‑no lo llamemos testigo‑ debe cumplir
con ciertos requisitos que no signifiquen el hostigamiento. Pero
para eso está el Presidente en cuanto a que si le parece que la
forma de preguntar representa un hostigamiento para el invitado,
debe señalarlo; en eso debemos ser cuidadosos.
En lo que tiene que ver con las declaraciones públicas,
repito que sobre este punto lo que se hizo fue dejar una
constancia de un hecho evidente. Y en lo que refiere a las
posiciones, cada uno tiene derecho a establecerlas.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Habiendo concluido vamos a invitar al contador Fernández Becchino
a que ingrese a Sala.
(Ingresa
a Sala el contador Fernández Becchino)
__Agradecemos al contador Carlos Fernández Becchino, en su
calidad de ex jerarca de la Superintendencia de Instituciones de
Intermediación Financiera del Banco Central, su comparecencia
ante esta Comisión Investigadora.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es un honor para mí estar aquí presente. No sé cómo vamos a
trabajar, he visto en otras actas que nos dan la oportunidad de
expresarnos y luego ustedes hacen las preguntas. Quisiera leer
doce páginas que tengo preparadas en las cuales está todo y
lleva unos treinta minutos de lectura, luego les contestaré lo
que pueda; lo que sé no, porque
algunas cosas me las tengo que guardar, si no no tiene
gracia.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
No hay inconveniente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Con casi sesenta y cuatro años mi disco duro está un poco
rayado, a veces me falla y la única manera que tengo de llevar un
orden es teniendo todo escrito.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Señores Diputados, si les parece, vamos a dejar que el contador
Fernández Becchino haga su exposición y luego le hacemos las
preguntas.
(Apoyados)
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Quisiera hacer una aclaración. Lo que hice fue tratar de
concretar, nada de hojarasca, porque he notado que a ustedes no
les gusta que los invitados se vayan por las ramas. La parte
inicial de mi exposición es un poco la presentación de mi
persona; además, traje alguna documentación para repartirles
como, por ejemplo, mi renuncia al Banco Central. Allí está
fundamentalmente la historia de mi renuncia, realmente no me fui
el 10 de mayo, porque el 8 de enero ya había presentado mi
renuncia al Banco.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Recibimos la documentación, la cual vamos a fotocopiar y entregar
a los señores legisladores.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Tuve que hacer esto porque en algunas de las actas que leí, ví
que AEBU dijo que me habían removido y me dolió mucho porque no
fue así; al contrario, tuve que pelearme para poder irme del
Banco. Realmente estaba cansado y me tuve que pelear con el
Directorio para poder jubilarme. Nada más que por eso. Trato de
no ofender a nadie y decir la verdad; lo que voy a leer y lo que
voy a decir en razón de lo que ustedes pregunten es la verdad. Pretendo
que no sea mi verdad, sino la verdad con mayúscula. Después lo
verán, dirán y harán las preguntas que quieran.
Me tomé la libertad de hacer una reseña escrita, porque
temo que me falle la memoria. El tema es muy candente y deseo
brindar la mejor información a esta Comisión; es de sumo interés
para mí y para ustedes, presumo. Previamente a entrar de lleno en
el tema por el cual hoy estamos aquí reunidos, solicito hacer una
reseña sencilla sobre mi situación funcional a la fecha de los
hechos en cuestión. Vamos a tratar de ubicarnos en lo que pasó
en los momentos álgidos de nuestro país.
Tengo cuarenta y un años y medio de actividad en la banca
oficial. Ingresé en noviembre de 1960 al Banco de la República y
pasé al Banco Central el 1° de enero de 1968. Ingresé por
concurso de oposición y méritos al Banco de la República; nos
presentamos 840 y saqué el segundo puesto. Esto no quiere decir
que sea bueno, tuve suerte. Recorro la cadena funcional ocupando
diversos cargos y funciones que me permitieron tener un acabado
conocimiento de la plaza financiera. Prácticamente, hice de todo.
Cada vez que había un lío feo en el banco allá iba Fernández
Becchino. Hubo que absorber un crédito público que dependía del
Ministerio de Economía y Finanzas que hoy se transformó en deuda
pública y allá iba Fernández Becchino. Se ve que debo tener
cara de malo o sirvo para algo.
Me recibo de contador público en junio de 1973, después
de quince años de Facultad. Podía dar dos materias por año
porque trabajaba en el Banco de la República y después en el
Banco Central y con cuatro hijos era bastante difícil estudiar.
Lo hacía en las licencias y los sábados y domingos. El 17 de
agosto de 1999 fui nombrado Superintendente y asumí el 23 del
mismo mes. Mi antecesor falleció el 15 de agosto de 1999. Ejerzo
este cargo hasta el 10 de mayo de 2000 inclusive.
Es muy importante para mí informar que el 8 de enero de
2002 me presenté en la Caja de Jubilaciones a solicitar la
jubilación, antes de que ninguna situación grave apremiara en la
banca, como luego pasó. Al 8 de enero, aparentemente, no pasaba
nada; tal vez Rohm ya se había llevado los U$S 180:000.000 del
Banco Comercial, pero no lo sabía nadie. El 28 de enero presento
mi pedido por carta en el Directorio. Me comuniqué con este el 9
y el 10, pero los Directores estaban de licencia. Me acuerdo que
el contador Rodríguez Batlle se ofendió porque lo llamé a Punta
del Este para decirle que me retiraba el 1° de febrero. Iba
a presentar la carta el 23, pero cuando llegué el contador Rodríguez
Batlle me dijo: "Se pudrió todo, Rohm metió la mano".
Me guardé la carta, la rompí, pero pensé, reaccioné y a la
semana, el 28, me volví a presentar. El 28 presento por carta al
Directorio mi pedido de jubilación, pero no me contesta. Ante mis
requerimientos, el doctor Berro, Secretario del Directorio me
informa que mi solicitud fue pospuesta en varias reuniones de
Directorio. La excusa que me dan es que no encuentran sustituto.
Mentira. Dejo fotocopia de lo expresado.
El 24 de abril reitero por carta la solicitud de jubilación
para el 1° de mayo. El 25 se acepta mi renuncia y me llaman
al Directorio en régimen de Comisión General, por lo que solo
estaban los tres Directores. Allí tengo que volver a negociar la
salida, porque no era posible para el 1° de mayo. Después
de un duro altercado logré que fuera para el 10 de mayo. No fui
presionado como dijo alguien en la Comisión; no fui removido ni
tampoco cuestionado. En la documentación que repartí verán que
se agradece mi servicio, mi labor y demás. Se hace un comunicado
de prensa sobre esta base. Dejo las fotocopia de ello.
Ahora voy a pasar a otro tema. Quiero hacer una serie de
aclaraciones sobre algunas expresiones de AEBU. Estuve afiliado a
AEBU desde que ingresé a la banca hasta el 31 de octubre y me
desafilié por discrepancias con la dirección del gremio, porque
me estaban persiguiendo con el asunto del Surinvest. Como no me
gustó, el 31 de octubre renuncié. Vine al Parlamento a explicar
la situación del Surinvest en una Comisión de la Cámara de
Senadores.
Solicito permiso para otras aclaraciones breves referidas
al testimonio de AEBU. Para mí es muy importante hacerlas porque
afectan mi honorabilidad. Un señor Andrade de AEBU dijo que al
Banco de Montevideo se lo había estado asistiendo de enero a mayo
no sé en cuántos millones. Era mentira. Recién se empezó a
asistir el 17 de mayo; yo me había ido el 10 de mayo. Por lo
tanto, mientras yo estuve el Banco de Montevideo no fue asistido.
Se dijo que el Banco de Montevideo tenía autorización para
vender TCB. Esto lo aclaró cierta vez el nuevo Superintendente.
No es ilegal sino antirreglamentario hacerlo, tenían que haber
pedido autorización para vender TCB. Eso no lo vimos, lo
descubrimos cuando reventó. También se dijo: "Actitud del
BCU cambia luego de que fuera removido el Superintendente".
Parece que hubiera habido un cambio profundo. Hubo cambios. El
nuevo Superintendente tiene 37 años, doctorado, mucho más capaz
que yo, pero los cambios profundos no se vieron, porque el Banco
Comercial todavía está dando vueltas y otra serie de cosas.
También dijeron que los servicios técnicos recomendaban la
intervención del Banco de Montevideo. Yo estuve hasta el 10 de
mayo y nunca se habló de la intervención del Banco de
Montevideo, porque hasta esa fecha tenía un plan para
capitalizar. Al 15 de mayo tenían que poner U$S 25:000.000, al 31
de mayo U$S 20:000.00 y garantías suficientes para cubrir los U$S
111:000.000 o U$S 113:000.000 que habían derivado hacia personas
físicas como el señor Juan Peirano con U$S 6:000.000, el señor
Dante Peirano con más de U$S 1:000.000, VELOX con U$S 20:000.000
y el TCB con U$S 70:000.000. Habíamos pedido garantías
suficientes para cubrir ese monto de U$S 120:000.000. Los U$S
25:000.000 no entraron el 15 de mayo, sino dos días después; de
ahí para adelante no sé nada. Me presentaron un montón de
garantías, según ellos valuadas en U$S 80:000.000, según yo en
U$S 20:000.000, pero no soy técnico.
También manifestó la gente de AEBU: "Clara
injerencia del Directorio sobre los servicios técnicos".
Esta es una total mentira. Una sola vez tuve un altercado con un
Director, que me presionó y me amenazó, pero ahí terminó. Por
lo tanto, no tuvo ningún efecto sobre mi persona. Eso que quede
claro. Montones de veces uno proponía cosas técnicas que entendía
que correspondían y el Directorio nos daba sus razones, por
ejemplo, que no podía llevar adelante la capitalización de un
banco en U$S 105:000.000, de los cuales el estado tenía que poner
la mitad, por lo que había que buscar otra salida, y yo estuve
dispuesto a hacerlo siempre dentro de las normas. Dentro de la
Superintendencia, desde que asumí, mi lema era todo dentro de las
normas y de la ley. No se podía capitalizar el banco en U$S
50:000.000, porque el Ministerio estaba recontra apretado. Había
otra manera de salir, es decir, una capitalización a plazo.
Hicimos un plan de capitalización que nos costó seis meses de
trabajo. Esa fue una de las cosas que me cansó y me llevó a
pedir la baja el 8 de enero. Pienso que física y mentalmente
puedo servir, porque me siento bien, pero en ese momento no daba más.
Además, dijeron que el señor Barrán aconsejó por
escrito la intervención desde que asumió el 25 de abril. Total
mentira, en primer lugar, porque no asumió el 25 de abril sino el
13 de mayo y, en segundo término, recién el 18 de junio se
planteó la intervención y con dos alternativas u opciones.
Voy a ingresar en el Banco Comercial, que es el tema que a
ustedes les interesa. A la reunión anterior de esta Comisión
vinieron once representantes del Banco Central, hoy estoy solo, así
que estoy en minoría, pero voy a tratar de ser lo más explícito
y claro posible. Una vez que termine voy a contestar todas las
interrogantes.
Cuando el 23 de enero del año 2002 apresaron al señor
Rohm, estalló la bomba. Desde ese día en la Superintendencia se
vivió una situación constante de estrés, de trabajo, de mucho
trabajo. Ustedes vieron la dedicación de los funcionarios que
estuvieron a cargo del Banco Comercial ‑quienes fueron
felicitados el lunes en esta Comisión‑ y la profesionalidad
con la que actuaron, lo que fue destacado por los señores
Diputados. La situación financiera, económica ilegal o penal
‑como lo quieran llamar‑, es decir, todo lo que tenía
que ver con la ley y el Banco Comercial, era tema de todos los días
en el Directorio y por supuesto entre los empleados de la
Superintendencia. Los temas financieros requerían soluciones
inmediatas, el "clearing" venía en rojo y lo teníamos
que tapar o al otro día el Banco Comercial no abría; la cuestión
era muy sencilla. Perdón, ayudábamos a taparlo, porque el que lo
tenía que tapar era el Banco; que quede claro que quienes
administran los bancos son los banqueros, los funcionarios que
trabajan en los bancos; los que hacen los balances son los bancos
y no la Superintendencia.
(Se suspende la toma de la versión taquigráfica)
(Se retoma la versión taquigráfica)
SEÑOR
BAYARDI.-
Como lo he dicho públicamente ‑puede ser que otros señores
legisladores no lo consideren así‑ el Directorio actuante y
el Superintendente son los dos niveles de mayor jerarquía para
recoger la impresión de lo que pasó. Entonces, no creo que acá
estemos comprometiendo al actual sistema financiero. El actual
sistema financiero está en la situación que está y con bastante
responsabilidad hemos tratado de no introducirnos en el tema
durante siete meses, pero la reconstrucción de los elementos del
pasado los considero fundamentales porque estamos tratando de
saber ‑es una de mis funciones acá‑ cuáles fueron
las distintas decisiones y niveles de responsabilidad. Entonces,
el contador Fernández Becchino verá lo que entiende debe poner a
consideración de la Comisión, pero no veo motivos para que no se
registre lo que tiene para aportarnos.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Creo que si fijamos el criterio del señor Diputado Bayardi
‑no tengo ningún problema en hacerlo‑, el contador
Fernández Becchino tiene que saber que todo lo que diga va a
constar en la versión taquigráfica y por lo tanto mañana puede
salir publicado en los diarios. Por lo tanto, será el contador
Fernández Becchino quien limite lo que entiende debe decir y lo
que no debe decir.
SEÑOR
ARGENZIO.-
La versión taquigráfica es pública, en la noche ya están los
comentarios y al día siguiente la prensa la tiene. Hasta ahora ha
sido la mecánica que se ha utilizado en estos cinco meses que
llevamos trabajando.
Estaba esperando que el ex Superintendente Fernández
Becchino terminara su exposición para luego hacer las preguntas.
Quisiera que ratificara lo que dijo hace unos instantes ‑y
que yo no sabía‑ acerca de que en más de una oportunidad
‑ocho o nueve veces‑ había sugerido no la intervención
sino la posibilidad de que el Banco Comercial se cerrara o se
liquidara. Si entendí bien, lo aconsejó entre el 19 al 26 de
febrero y luego mencionó los meses de marzo y abril. Como no sé
si escuché bien quisiera que lo diga nuevamente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Creo que el señor Diputado Bayardi tiene razón. Lo que yo diga
ahora ya no tiene peso, así que aunque mis dichos salgan
publicados no va a pasar nada, hoy no vamos a cerrar el Banco
Comercial por lo que yo diga. Les decía que lo planteé varias
veces. El problema era que el Directorio comenzaba la discusión
diciendo si damos fondos, si no damos, que no hay fondos, que el
Ministerio nos dijo que no. Entonces dije: "Presidente,
cerramos el Banco y se terminó, y nos sacamos el problema de
encima". Eso se lo dije ocho o nueve veces, y no se cerró el
Banco.
Una vez que se recibieron los fondos para capitalizar
‑por eso les hablé de que entre el 19 y 26 de febrero, y
los fondos para capitalizar se recibieron entre el 28 de febrero y
el 1° de marzo‑ amainó la tormenta por unos días,
pero a partir del 11 de marzo volvieron los problemas financieros.
En esas reuniones diarias con el Directorio planteé más de una
vez que si no teníamos soluciones, había que cerrar el Banco.
A todo esto se sumaban los graves problemas penales.
No solo se estaba peleando el problema financiero, sino que
yo también estaba muy nervioso por lo que voy a decir ahora. A
todo esto se sumaban los graves problemas penales que surgían en
el Banco Comercial, lo cual aumentaba mi preocupación respecto al
tema.
Todo esto terminó a fines de marzo o a mediados de abril.
Fue un día de esos en que el Presidente dijo: "Acabo de
hablar con el Ministro. Me dijo que no hay un peso. El Banco
Central no da un peso más". El Banco Comercial quería US$ 4:000.000
para abrir al otro día; los quería ahora porque había que
distribuirlos entre las 35 o 45 sucursales. Así que era: "O
me los dan o el Banco no puede abrir".
Ese día tomé un lápiz ‑gráficamente‑ y
puse: "1) Preparar resolución para la intervención"
‑ahí sí dije intervención‑ "del Banco
Comercial. 2)". "¿Qué más señores?". Yo tenía
enfrente al contador Rodríguez Batlle y me dio la impresión como
que saltó en la silla, y me dijo: "Usted no entendió bien.
Nadie dijo que vamos a intervenir el Banco Comercial". "¿Pero
usted no me dice que no podemos conseguir los fondos? ¿Que no hay
solución?". "¡No, no! ¡Ya la vamos a
encontrar!". ¿Correcto?
Es decir que mi preocupación era bastante grave y no solo
por los fondos, sino por un montón de cosas que aparecían todos
los días, con el corredor de Bolsa...
(Intervención del señor Representante Mieres)
——Exacto,
exacto, no lo tengo, pero debe haber sido... A partir del 11 de
marzo empezaron los problemas, pero esto debe haber sido en abril.
Era imposible tomar todas las fechas porque teníamos un millón
de cosas; no teníamos tiempo ni de anotar el nombre.
Aquí lo tengo escrito. ¿Saben qué pasó? El señor
Presidente saltó en el sillón. "Usted no me entendió",
dijo. No vi otras reacciones porque solo estaba de frente al
Presidente, así que no sé que pensaban los otros dos Directores.
El Gerente General es testigo y siempre me lo recuerda. Dice que
yo hice pirotecnia, pero no hice pirotecnia; estaba sumamente
preocupado. Es el testigo fundamental de que yo lo dije en el
Directorio porque los Directores, por lo que hablé con Rodríguez
Batlle alguna vez, van a decir que nunca se dijo.
Agradeciendo la atención que me prestaron, ya que me
dejaron expresar libremente, voy al tema central del día de hoy.
Señores: voy a entrar en el 9855.
Recorrido del expediente 9855. No digo informe porque es más
que un simple informe. Un informe serán las siete carillas y
media que inician las contadoras. Es un expediente con todos los
requerimientos y seriedad que la situación del Banco Comercial
exigía.
Vamos a aclarar los pasos que se dieron con el expediente.
Por supuesto que el tema Banco Comercial nos tenía
sumamente preocupados. Esto lo reitero y lo voy a reiterar mil
veces porque la verdad es que vivía con el ¡ay! en la boca.
El expediente empieza con el informe que yo pido, de
acuerdo con lo solicitado por la superioridad. Es decir que es un
informe a mi pedido. Yo me reunía asiduamente ‑no me animo
a decir dos veces por semana, pero sí una vez por semana‑
con todo el equipo inspectivo número 8 para ver cómo estaba la
situación del Banco, qué estaban haciendo, qué estaban viendo,
en qué desconfiaban, que tocaran tal tema ‑"Toquen el
tema que maneja Fulano de Tal porque ahí puede haber
algo"‑, etcétera.
Ya el 30 de enero se había pedido una comisión
investigadora. El Directorio había pedido una comisión
investigadora en el Banco Comercial. El primer informe ‑lo
dijo ayer la señora Giselle Itté‑ es del 2 de febrero.
Luego hubo otros posteriores y más completos, pero realmente era
una conversación prácticamente a diario con esta gente: o nos
hablábamos al Banco, o nos hablábamos en el Banco Central, o nos
reuníamos en mi despacho, o yo subía. Yo estoy ubicado en el
segundo piso y la Superintendencia está ubicada en el séptimo
piso; es decir que tenemos cinco pisos de diferencia, hay un
desfase físico.
El día 5 de abril las tres contadoras finalizan el
informe. La Jefa lo firma, lo aprueba y lo eleva al señor
Gerente, Carlos Olivero. El señor Gerente se toma varios días
analizando el informe. No es un informe fácil de analizar. Hay
que tener mucho cuidado. Hay que revisar hasta las cifras. Ustedes
van a ver en lo que yo tengo acá que está todo escrito; estos
son números que yo hago tipo escuela, sumando, no con la máquina
sino a mano, para ver cómo cierran las cosas. Prepara un proyecto
de resolución que me es elevado el viernes 12 a última hora. El
informe del contador Olivero tiene fecha 9, pero ese es el día de
iniciación, cuando se sentó al computador y empezó a escribir,
pero realmente lo termina el 12 a última hora. A mí me llega el
15, a primerísima hora, eso es cierto.
Yo conocía que se estaba haciendo todo esto porque este
informe que hacen las señoras contadoras no es el único. Hubo
avances. Se fue por aproximaciones sucesivas hasta llegar a este
informe. Se agregaron cosas, se sacaron otras, y esto fue a lo que
se llegó.
El día 15 prácticamente lo destiné a este expediente. En
el correr de la tarde, aproximadamente a la hora 16, una vez que
lo había analizado y había llegado a una posición con respecto
al informe y al expediente en sí ‑es decir, el informe de
las contadoras y la propuesta del contador Olivero‑ lo paso
a la Secretaría de la Superintendencia.
Yo tenía una secretaria que más que secretaria es una
especie de telefonista, para atender el público, para hacer una
carta para pedir licencia o eso, pero no tramitaba los
expedientes. Creo que ayer aquí se dijo que ella era la que
tramitaba. No, no tramitaba los expedientes. Durante los dos años
y medio que estuve, los expedientes se tramitaron por la Secretaría
de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación
Financiera, que estaba en el séptimo piso.
Aproximadamente a las dieciséis y treinta o diecisiete,
llamo al Jefe, paso el expediente y lo mando al séptimo piso para
que lo folien y lo relacionen. Ustedes van a ver que cada
expediente dice: "antecede" y "sigue". Cada
hoja tiene que estar relacionada para evitar que se cambien de
lugar o que cambien la hoja totalmente. Además, el Jefe de la
Secretaría me prepara el proyecto de resolución, que es el que
yo firmo, para elevar. Esa es la hoja que desapareció. Es la hoja
41. Yo no digo que se traspapeló sino que la robaron,
abiertamente, la hurtaron, porque esta hoja fue arrancada. Estaba
bien prendida con grampas, así que fue arrancada. Es el folios
41, y es la hoja de expediente ‑ustedes pueden ver que dice
"Serie E, número tanto"‑ N° 30.841.
No fue fácil darme cuenta de esto cuando por primera vez
vi fotocopia de este expediente porque en la fotocopia está todo
en negro. Entonces, lo miro, veo la tapa, y veo que puse:
"Autorización de trámite urgente". Si puse
"Autorización de trámite urgente" no es para que el trámite
sea el de Olivero, sino que es porque yo puse algo. Cuando me lo
enseñaron por primera vez, lo fui a buscar y no apareció: tuve
que ir al Banco Central para ver el expediente original.
Al ver el expediente original me di cuenta de varias cosas,
no solo de que tenía una carátula que decía:
"Confidencial. Favor devolver expediente en sobre cerrado.
Autorización de trámite urgente. 15/4". Cuando se pone:
"Autorización de trámite urgente" quiere decir que en
el día tiene que llegar a destino, sea la hora que sea. La Mesa
Central de expedientes cierra a las siete de la tarde, como máximo;
el Banco cierra a las siete menos cuarto, pero hay alguien que se
queda haciendo una especie de guardia y cierra a las siete de la
tarde. Si el expediente llega siete y cuarto, no pasa por la Mesa;
sigue de largo y llega a destino. Y en los dos años y medio que
estuve nunca se me perdió un expediente; se lleva de mano, bajo
el brazo, y llega. Siempre llegó. Y siempre lo lleva un
funcionario administrativo ‑normalmente, el Jefe de la
Secretaría de la SIIF que, además, no depende de mí porque hay
oposición de intereses, sino del contador Porro, que es el Jefe máximo
de la parte administrativa de la SIIF‑, quien toma el
expediente y debe llegar a destino.
Una vez que tengo en mi poder el expediente original, veo
que no se había fotocopiado el dorso, donde se establece su trámite:
donde dice el destino, último folios, etcétera. Veo que dice:
"Destino: Secretaría General"; "Último folios,
41". Sin embargo, en el que me habían enseñado encontré
40. Evidentemente, falta un folios. Además, está la firma de un
funcionario que sé quién es; pertenece a la Secretaría de la
SIIF y es el mismo que firma acá, en el folios 40, que se llama
Mario Lacavalla, Administrativo I. Es la misma firma.
Me dio trabajo darme cuenta porque está todo hecho en
negro y tacharon el N° 30841, que es el de la hoja que
hurtaron, y pusieron abajo: "Nota Banco Comercial 1711",
como que lo que sigue en ese lugar es la nota del Banco Comercial.
Desaparece el folios 41 que había, donde yo había puesto mi
proyecto de resolución ‑después les voy a decir lo que
dice‑ y aparece esto. Me di cuenta porque estaba escrito con
tinta azul y no negra, pero ello me llevó como quince minutos; no
me di cuenta de entrada. Cuando vi eso, me chocó y fue cuando me
di cuenta, manifestándolo a los presentes.
Cabe señalar que no estaba solo porque como no soy más
empleado... Ahora para entrar al Banco Central tengo que dejar la
cédula de identidad porque soy visitante; no soy más empleado.
Por lo tanto, tengo que dejar la cédula de identidad, tengo que
pedir permiso, hablar con el Superintendente o con quien sea y me
prestan los expedientes, si quieren. Si me quieren echar, me
echan; ya no soy más funcionario.
Ahí fue cuando me di cuenta de eso y dije:
"Muchachos, acá está la clave. Quiero la hoja 30841. ¿Dónde
está?", que es donde está mi proyecto de resolución, que
está respaldado por lo que está acá adelante, que es el trámite
urgente, y por lo que dice aquí atrás: "Folios último:
41". Sin embargo, había 40. Después, hay un folios 41
agregado posteriormente, el 17 de abril a última hora. Esa nota
entró a la SIIF ‑no por mis manos, sino en el séptimo
piso‑ a las dieciocho y cuarenta y cinco. Así que entró el
miércoles 17 a "ultísima" hora.
En ese momento, empezamos a ver qué era lo que había
pasado con eso; había que reconstruir el momento.
¿Qué es lo que puse en ese proyecto de resolución? Por
supuesto que no me acordaba de memoria porque desde el 15 de abril
al 16 de diciembre hay ocho meses. Razonando y sabiendo cómo
trabajo y cómo se manejan estos expedientes, cuando vi que decía:
"Secretaría General", supe que había elevado el
expediente al Presidente porque yo no elevaba nada a la Secretaría
General, ni para archivar ni para cambiar de nombre ni para nada.
La Secretaría General es la operadora del Directorio y el
Directorio es presidencialista; entra todo por el Presidente. Por
lo tanto, esto lo elevé al Presidente. Es decir que en el Folios
último, 41, es donde está mi proyecto de resolución.
No me acordaba mucho, pero llamaron al contador Porro a esa
reunión y me dijo: "Vos te tenés que acordar porque tú me
llamaste" ‑yo había estado enfermo esa semana‑
"y me preguntaste si yo estaba de acuerdo con el proyecto de
Olivero, y yo te dije que sí, que estaba de acuerdo con el
proyecto de Olivero". Le dije: "¡Perfecto! Yo también
estoy de acuerdo con el proyecto de Olivero". Estaba, estoy y
estaré de acuerdo con el proyecto de Olivero; eso lo quiero dejar
bien clarito. "Entonces me dijiste que le ibas a poner"
tal cosa. Y lo que yo le puse es esto: "De acuerdo con el
proyecto de resolución que antecede de folios 39 y 40 del
expediente interno 9855".
Esto de establecer información tan amplia con expediente y
con folios, se empezó a hacer desde que yo llegué, porque muchas
veces se ponía: "De acuerdo. Elévese." Si cambiaban la
hoja y la ponían en otro expediente, se estaba elevando cualquier
cosa. Entonces, cuando llegué dije: "Yo quiero que quede
claro que estoy aprobando el proyecto de resolución de folios 39
y 40 y del expediente N° tanto". Y es lo que dice:
"De acuerdo con el proyecto de resolución que antecede de
folios 39 y 40 del expediente interno 9855". Punto.
En el renglón siguiente, todo con mayúscula: "Elévese
a consideración del señor Presidente". Eso es lo que pongo
en la hoja que me prepara el señor Jefe de Secretaría, no la
hago yo. Tomo una hoja nueva, que es la 30841 que, además, si
ustedes miran tres hojas hacia atrás, se darán cuenta de que la
30839 está en el expediente. Quiere decir que es un fajo de hojas
que tiene el séptimo piso, la Superintendencia. Es decir que no
salió de cualquier lado, sino de la Superintendencia. El Folio 38
tiene la hoja 30849. Por lo tanto, también me fijé que la hoja
30841 era de ahí.
En consecuencia, tengo la certeza de que la hoja fue de allí
y de que, de acuerdo con las cosas que hay entre la tapa y la
contratapa, ese proyecto que ordené que se me hiciera a la
Secretaría General, solo yo lo elevo al Presidente. Al Secretario
General no le elevo nada; no resuelve nada. El que resuelve es el
Presidente, cuyo operador es la Secretaría General, formada por
varios funcionarios, entre ellos, el Secretario General, varios
funcionarios administrativos ‑que mueven expedientes‑
y todos los Secretarios de los Directores: tres del Presidente,
dos del Vicepresidente y dos del Director. Esa es la Secretaría
General. Es importante tener en cuenta esto porque después yo
llegaré a algunas conclusiones.
Una vez que firmo el proyecto de resolución, que está
hecho, que está firmado ‑todo eso puede haber ocupado 5 u 8
centímetros arriba del todo en una hoja‑, ¿qué hago?
Simultáneamente, en la carátula del expediente firmo autorizando
trámite urgente y pongo la fecha. Una vez que firmé el
expediente, es decir que ya está todo terminado y está todo el
trámite hecho desde el punto de vista administrativo común,
firmo la autorización del trámite urgente. Como ya dije, la
firma quiere decir que en ese día hábil tiene que llegar al
destino al que lo dirigí. Entrego el expediente al Jefe de la
Secretaría de la SIIF para que le ponga el sello de
"Confidencial" ‑esto se pone después porque yo
soy el que determino si es confidencial o no‑ y el de
"Favor devolver en sobre cerrado" porque estas cosas son
delicadas y no me gusta que anden girando.
En una situación normal, antes de las siete de la noche,
se va con este expediente a la Mesa Central de expedientes
‑que depende de la Administración y no de mí‑, donde
le ponen un sello en la punta que dice: "Intervenido Mesa
Central de Control y Trámite de Expedientes", y adelante,
con un numerador, le ponen el número de expediente. Eso hubiera
sido lo normal. Se da un juego de fichas y con eso se entrega el
expediente en la Secretaría General. Eso no se hizo porque estaba
cerrado. Por lo tanto, el señor Jefe de la Secretaría lo lleva y
entrega en el tercer piso, que es la Secretaría General. Ustedes
me preguntarán cómo estoy tan seguro de que fue entregado. Esta
persona fue un excelente funcionario ‑ahora se jubiló‑;
nos peleábamos para ver quién llegaba antes, de las 9 de la mañana
y trabajábamos hasta las 9 de la noche, todos los días. Era
supereficiente; me encontró varios errores que cometí cuando
elevaba las cosas; es decir que se preocupaba y me revisaba todo.
De suma confianza. Si le di el expediente para que lo llevara y no
me llamó o no vino de vuelta con el expediente, entonces, el
expediente lo entregó. Si le dieron firma, ficha o en lugar de
entregarlo a los cuatro muchachos que trabajan en la administración
de la Secretaría General se lo dio directamente a los Secretarios
de los Directores, no lo sé, pero que el expediente llegó al
tercer piso, llegó; de eso estoy un cien por ciento seguro.
Posteriormente, aclaro que un funcionario de la Secretaría
realiza el foliado, el relacionado y que al terminar escribe el
destino al dorso de la carátula del último folio, poniendo la
media firma, lo que expliqué anteriormente. Se ensobra, se pone
una ficha con el destino ‑que está hecha a mano‑ y el
Jefe de la Secretaría lo lleva a la Secretaría General. Estimo
que ello debe haberse producido como a las 19 y 30 horas o más
tarde, porque el foliado de todo eso y la realización del sobre
lleva como una hora y media, y yo lo envié a las 17 horas; a las
19 y 30 horas la Mesa de Entrada de Expedientes está cerrada, por
lo que se entrega en manos de la Secretaría General.
Si la Comisión lo permite, leeré lo que escribí a
efectos de ver si me equivoqué: "Seguro que fue entregado
porque, de lo contrario me hubiera informado el Secretario, quien
es de mi confianza y muy eficiente". Hasta ahí estoy seguro
de lo que digo; puedo tener un margen de error de 1%o, pero es así.
Quizás el muchacho no pudo entregar el expediente; se desmayó y
lo perdió en el camino, pero al otro día estaba trabajando, así
que no es así.
Sigo con la cronología. Ya hice la mitad. A estas alturas
yo sabía que las Directoras conocían el informe, porque esto fue
el 15 de abril y la contadora Medero había recibido el informe de
manos del contador Porro y de la contadora Giselle Itté y lo había
bajado del séptimo piso ‑que, a su vez, lo había bajado
del computador, valga la redundancia‑ la contadora Alicia
Deleoti. Es decir que hay muchos testigos de que fue entregado a
la contadora Medero antes del 5. Eso es clarísimo. No tenía
membrete, porque todavía no había pasado por el papel que tiene
los membretes y demás. Tengo entendido que no estaba firmado sino
que solo figuraba el nombre de las tres señoras; la cuarta firma
no estaba porque aparece cuando ya está pasado en limpio, y la
contadora Giselle Itté, quien es Jefa de Unidad, tiene derecho a
poner sello mientras que las otras tres no pueden hacerlo
reglamentariamente sino que deben ponerlo con el computador.
Entonces, lo firma la contadora Giselle Itté.
A estas alturas sabía que la Directora conocía el informe
contenido en el expediente por comentarios de mis funcionarios y
porque quien habla, junto con la contadora Itté, habló una vez
con la señora Holz. Aclaro que aquí dijeron que la señora Holz es
economista; no es economista, es abogada. Hablamos dos veces con
la abogada Holz; la primera vez fue quien habla y la última vez
lo hicieron Porro y Giselle Itté.
Ahora quiero aclarar que el Presidente no conocía, a la
fecha 15 de abril, el informe así redactado; no lo conocía; eso
es cierto. Yo hablaba con él, por lo menos, una vez por semana
sobre el Banco Comercial; hablaba muchas cosas sobre el Banco
Comercial, pero una de las conversaciones se refería a su situación
patrimonial; una vez por semana. Quiero también decir la verdad:
quien me llamaba era él; él estaba más preocupado que yo. Yo
tenía mis preocupaciones, por supuesto, pero el que demostraba
preocupación era él. Me decía: "Fernández: ¿qué pasa
con el balance del Banco Comercial? Porque la contadora Medero
dice que no tiene capital". Le respondía: "Mire,
Presidente, yo no puedo hacer nada. Hasta que el Banco Comercial
no haga el balance...". Me decía: "Usted tiene que
hablar con el Directorio". A ello respondí: "No, discúlpeme.
Al Directorio del Banco Comercial lo nombraron ustedes. Hable
usted con Frederick. Yo puedo hablar con los muchachos de abajo:
el contador Alejandro Rovira, el contador López, el contador
Baluga" ‑ellos eran los que discutían conmigo, como
habrán podido advertir a leer el expediente, donde consta que nos
reuníamos entre el 19 y el 1° de abril‑ "pero no
son los que tienen fuerza, los que mandan. Hable usted y mueva el
balance. Yo tengo tanto interés como usted en que venga el
balance de una vez por todas, porque yo no sé cuál es la situación
real del Banco Comercial". ¿Correcto? Tengo un balance
correspondiente al 17 de enero que dice que el Banco Comercial
tiene US$ 186:700.000 más US$ 30:000.000 de utilidad.
Se toman al cierre de balance US$ 15:300.000 y los otros US$ 15:300.000
se toman una vez que está auditado y aceptado por la Auditoría.
Pero si sumamos los US$ 30:000.000 nos da que tiene unos US$ 210:000.000
de capital. Eso es lo que hay al 17 de enero oficialmente en el
Banco Central. Esta gente tenía más plazo para presentar el
balance ‑cuarenta días‑, pero lo hizo antes porque
tenía una famosa reunión en Suiza, a la que debían ir con el
balance; como ustedes sabrán, todas estas empresas extranjeras
les exigen un porcentaje de capital, por lo que tienen que llevar
las cosas definitivas. Para ellos, el balance del 17 de enero era
definitivo. Eso era lo que había oficialmente dentro del Banco
Central. Cada vez que me preguntaban ‑por allí hay un Acta
que dice que dije que tenía determinada cantidad de millones; esa
Acta no está bien hecha y luego conversaremos sobre ella, si lo
desean‑, me remitía a eso. Tenía US$ 216:000.000.
Seguro que el señor se
llevó US$ 180:000.000. Hablan de US$ 125:000.000 de
valor efectivo de los títulos de deuda que dice que compró, pero
él, de Uruguay, se hizo girar US$ 180:000.000; dijo que
compró deuda y que la puso en custodia en el Banco General de
Negocios.
Entre el 28 de febrero y el 1° de marzo entran US$ 133:000.000,
contando lo del Ministerio, que entró antes, a mediados de
febrero. Entraron US$ 77:000 y luego se sacaron US$ 44:000.000,
quedando US$ 33:000.000, lo que figura en el informe de las
contadoras. Por lo tanto, US$ 169:000.000 tenía al 1° de
marzo. Eso es así, según lo que sé, en cuanto al capital. ¿Ese
capital es real? Hay que estudiarlo.
Parte de este informe estudia una parte del capital, pero
es parcial. Para
tener una situación real del Banco Comercial necesitamos el
balance y ver los ajustes del otro lado, no solo de un lado.
Estuvimos peleando por eso todos los días. El Presidente
me llamaba todos los días. Él dice que esto del 15 de abril no
lo conocía; lo tuvo que haber conocido cuando yo lo llevé,
porque llegó a Secretaría General. Si llegó a manos del
Presidente no lo sé, no lo puedo demostrar y ni siquiera lo puedo
presumir. Que eso quede claro: no lo sé, pero que llegó allí,
llegó y dos Directoras lo sabían; una era del partido del señor
Presidente, la doctora Eva Holz y la otra del partido de la
oposición fiscal, que era la contadora Medero.
Cuando se hacen los órdenes del día del Directorio se
ponen todos los asuntos que se tratan y uno de los puntos dice:
"Asuntos presentados por los señores Directores", es
decir que cualquiera de los dos Directores que tenían el informe
lo podían haber presentado al Directorio.
Lo que hay que aclarar es que con estos números que hago
acá y llego a la cifra de US$ 169:000.000 sin ningún
ajuste, los podría hacer el contador Rodríguez Batlle, porque
pasó por la misma Facultad. Es decir que a esta cifra de US$ 169:000.000
podía llegar de la misma manera que yo. Estas deducciones de las
que habla la contadora, los US$ 180:000.000, los conocía
como los conozco yo, y los bajé; así que eso lo conocía. Los
US$ 55:000.000 o US$ 56:000.000 del Comercial Investment
también los conocía, porque eso se habló en el Directorio y yo
estaba presente. Así que US$ 180:000.000 más US$ 56:000.000
los conocía.
En cuanto a otra serie de ajustes, no me animo a decir que
los conocía textualmente. Sabía por mí que había otros ajustes
y estaba muy preocupado de terminar el balance porque le estaba
dando asistencia financiera y no sabía realmente cuál era la
situación del banco. Él no era el único que estaba preocupado;
yo también lo estaba porque en el fondo me cabe la
responsabilidad por lo que tengo que informar. Humanamente hice
todo lo que estaba a mi alcance tratando de que el Banco Comercial
realizara el balance lo antes posible. Hice todo lo que pude hasta
que, cuando el asunto ya no daba más y yo estaba bastante
cansado, con fecha 29 de abril ‑esto es parte de mi
agenda‑ me enojé mucho y llamé a una reunión a la hora 11
de ese día citando a los señores Frederick, Elberse, a los
contadores Rovira, López y Baluga, a la gente de Price
‑vinieron los contadores Vecchio y Mendy‑ y la Unidad
de Analistas Inspectores N° 8. Es decir, nos sentamos todos
los que tenían alguna relación con el Banco Comercial. Logré
que viniera Frederick, pero Elberse no vino. Les dije que estábamos
a 29 de abril y que el balance al 31 de diciembre no estaba
pronto, por lo tanto, tenían cuarenta y ocho o setenta y dos
horas ‑no sé bien cuánto dije‑ para presentarlo y
que el tiempo se había terminado. Lo presentaron el 8 de mayo.
El 8 de mayo ‑lo dijeron las contadoras aquí el otro
día; yo realmente no me acordaba‑ presentan el balance al
31 de diciembre con todos los ajustes. Ese balance está hecho con
los ajustes de un lado y del otro.
Ustedes deben tener un expediente, creo que el N°632, en
el cual están las dispensas. El Banco Comercial ‑no
nosotros, porque no podemos hacerlo‑ pide que al 31 de
diciembre le tomen como cargo diferido US$ 56:000.000 para el
balance. Ese expediente me fue entregado a mí en Directorio, con
los informes técnicos. Si lo tuvieran acá sería bueno porque es
interesante leerlo; yo no lo traje; me olvidé. En ese informe la
contadora Giselle Itté dice que técnicamente no corresponde
porque, según la reglamentación, los cargos diferidos tienen que
ser generadores de utilidades futuras y es esto bastante claro que
no. Pero, dos párrafos más abajo aclara que el Directorio del
Banco en los últimos diez años dio dispensas, no cumpliendo con
esa norma. ¡Ojo, que la norma que no se cumple es dictada por el
propio banco! No es una ley ni un decreto; es la recopilación de
normas del Banco Central del Uruguay, y el Directorio la puede
modificar o puede dar dispensas.
En ese expediente, N° 632 o N° 631, hay
agregadas veinte o treinta hojas de los últimos diez años de
dispensas que se dieron. Ese expediente me lo entregan ‑yo
estaba en Directorio‑ y está firmado por mí en desacuerdo
parcial. Cuando me lo elevan, ellos hacen esas acotaciones de que
técnicamente no corresponde, pero que el Directorio puede
hacerlo, y está escrito con mi puño y letra: "Elévese a
consideración del señor Presidente" y abajo dice: "F.B.",
que quiere decir Fernández Becchino. No dice "de
acuerdo", porque yo no estaba de acuerdo que se llevaran al
31 de diciembre. Estaba de acuerdo con las dispensas ‑que no
había más remedio que darlas‑, pero no al 31 de diciembre;
esa era mi discrepancia. Pero el Directorio aprueba ese expediente
y eso queda incorporado al balance del 31 del diciembre. Eso
ocurrió el 30 de abril y el 8 de mayo presentan el balance con
todo eso ajustado. No sé lo que da porque lo vi; me retiré el 10
de mayo y se darán cuenta que no dio tiempo ni para estudiarlo.
Ahora vamos a entrar a la época actual.
El viernes 13 de diciembre me levanto a la hora 6 y 30 y
escucho el informativo de la Radio Montecarlo. El 12 de diciembre
aquí había habido reunión de Comisión. Se ve que el corazón
lo tengo fuerte, porque no me dio el infarto cuando escuché que
el señor Diputado Bayardi le había enseñado al señor ex
Presidente unas hojas. Casi me muero, porque no me acordaba ni de
qué podían estar hablando, no tenía ni la más mínima noción.
Fue mi viernes 13 negro, no de 1929 sino de 2002.
Al final del día, el señor ex Presidente, contador César
Rodríguez Batlle dio una conferencia en Radio Sarandí, lo escuché
y me tranquilizó un poco cuando dijo que eran hojas tamaño A4,
sin membrete y sin firma, que solo tenían nombres. Ahí dije:
"es un borrador, por eso no lo conozco; no sé de qué es,
pero es un borrador".
El fin de semana decanté un poco, bajé los decibeles y el
lunes de mañana me fui al Banco Central, que fue cuando analicé
el expediente, que ya les conté.
El viernes 13 fue negro para mí; de eso no tengan ninguna
duda.
Leo las anotaciones. El viernes 13 de diciembre me entero
por la prensa de que el día 12 en reunión de esta Comisión se
le presentó al contador César Rodríguez Batlle un informe que
decía que se tenía patrimonio negativo para el Banco Comercial a
la fecha del 5 de abril. Este informe no estaba en papel
membretado y solo tenía el nombre de las autoras sin firma. El señor
ex Presidente desconoce su importancia; ni siquiera estaba
membretado del BCU y, además, niega enfáticamente su contenido.
Enfatiza que carece de valor porque no pertenece a ningún
expediente. Yo me sorprendo: siete meses después de retirarme del
banco me esfuerzo en recordar qué significado tenía este hecho.
Todo el fin de semana traté de revisar mi memoria para ver que
era esto. El lunes 16 a las 11 de la mañana concurro al Banco
Central ‑ya dije que para entrar soy un visitante‑ y
solicito al actual Superintendente que me permita ver el
expediente. Y ya conté todo: que el expediente era confidencial,
que lo revisé, etcétera. Resumen: la hoja 41 fue hurtada del
expediente. No se traspapeló, no se perdió en ningún viaje; fue
arrancada, hurtada, robada, como quieran decirlo. Y esa es la hoja
que yo exijo que aparezca porque para mí esa hoja 41 es
fundamental. No por lo que digo yo, ya que la puedo reconstruir y
poner de vuelta, sino por lo que a lo mejor alguien escribió
debajo de esa hoja 41; por eso para mí es fundamental. Al
respecto se está haciendo una investigación en el Banco Central
y ya me citaron. Así que no sé que harán con eso.
Déjenme hablar un poco con respecto a este tema. Como
dije, desaparece la hoja 41 y aparece como hoja 41 una carta
fotocopia del Banco Comercial que entró el 17 a última hora, es
decir, a las 18 y 45. El señor Porro, cuando lo apreté ese día,
confesó que la había agregado él. Le dije: "Alfredo ¿no
entiendo como vos no te das cuenta de que acá falta una hoja? ¿Dónde
está la hoja 30.841?". Y me dijo: "No me di cuenta, se
la di a Lacavalla para que refoliara"
Los señores Diputados también dirán: "¿Cómo es
que el Superintendente elevó un expediente con un asunto que tenía
su gravedad primaria y nunca más se preocupó?". Lo que
ocurre es que en esta hoja del 25 de abril ‑que está como
folio 42 en el expediente que tienen ustedes‑, en esencia,
se le solicita al Banco Comercial lo que estábamos pidiendo con
el señor Olivero en el expediente. Lo que yo pensé fue que esto
se había tomado en base al expediente, ya que en el Directorio
muchas veces me cambiaban los proyectos de resolución porque no
les gustaba cómo los redactaba. Entonces, ahí quedó, así me
jubilé y no supe nada más hasta ahora.
Aquí también hay cosas agregadas que no tienen nada que
ver. Hago esta aclaración porque el señor Diputado Fernández
Chaves dijo que aparecían algunas cosas raras. Esto no tiene nada
que ver con el expediente; están agregadas y por eso dice
"copia". Una de ellas dice: "circule entre las señoras
Directora", pero no son de este expediente.
Pueden haber sucedido muchas cosas, pero ¡ojo! estoy
especulando y no puedo probarlo con nada. Y ahora sí o apagan el
grabador o no hablo.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Si va a hablar va a quedar en la versión taquigráfica.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Entonces no hablo; acá no hablo, pero cuando pase al otro lado,
lo que es muy probable, ahí sí voy a hablar.
SEÑOR
BAYARDI.-
Podemos resolver al respecto.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Francamente contador, si usted va a hablar ahí afuera...
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
No; cuando me refería a hablar era en el Juzgado en lo Penal.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Por supuesto que si tiene que ir, ahí va a tener que hablar.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Lo que sucede es que yo puedo especular con lo que puede haber
pasado, pero creo que no vale la pena. Vamos a dejarlo así y ya
está; llegó hasta ahí.
Para terminar, quiero hacer referencia a las anotaciones
que realicé en tres hojas, lo que puedo hacer en cinco minutos.
Lo que quiero es dejar bien asentado, en primer lugar, que
cuando yo ejercía la Superintendencia no se traspapelaban
expedientes. Todavía se están buscando algunos expedientes
anteriores a mi llegada, pero mientras estuve yo no se traspapeló,
reitero, ningún expediente, y de este tipo jamás. Además, al
minuto sabíamos dónde se encontraban los expedientes. Digo esto
porque muchas veces algunos expedientes decían "Secretaría
General", pero sabíamos que estaban en manos de la doctora
Eva Holz o de la contadora Medero.
Asimismo, jamás faltó una hoja de algún expediente que
haya entrado en el circuito de la Mesa Central de expedientes o
haya sido elevado a consideración del Directorio durante mi
Superintendencia. Esto a ustedes les parecerá una redundancia,
pero lo digo porque se pueden cambiar hojas de los expedientes;
eso está permitido por el Reglamento interno debido a que alguien
puede equivocarse al realizar un informe y solicitar el cambio de
una hora. Pero lo puede hacer la persona que la hizo, o con la
autorización del jefe que la hizo. Por lo tanto, no puede
desaparecer la hoja 41 sin mi autorización, pero desapareció.
Reitero que mientras yo estuve nunca pasó nada raro. También hay
expedientes internos ‑el expediente N° 9895 no pasó
por la Mesa debido a la hora, de lo contrario tendría que haber
pasado‑ que pasan, a veces, por secciones distintas. Pueden
pasar, por ejemplo, por Política Económica o Jurídica, y allí
se sacan y se ponen hojas; eso sucede montones de veces porque,
puede suceder que en Política Económica se dan cuenta de que se
equivocaron y realizan un cambio. Pero eso se hace con expedientes
que no tienen trascendencia, debido a que nunca salió y circuló
y siempre se manejó entre los que estábamos interesado en el
negocio.
Por otra parte, el tema del Banco Comercial fue una
tremenda preocupación para mi Superintendencia. Se realizaron
reuniones diarias desde el 19/2 con el Equipo 8 y con jerarcas del
Banco Comercial. Esto fue muy importante.
SEÑOR
FERNANDEZ CHAVES.-
¿Desde qué fecha?
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Comenzamos el 19/2 y terminamos el 1/4, tal como dice aquí la
contadora Itté. ¿Para qué eran las reuniones? Para que la gente
del Banco Comercial demostrara su situación financiera día a día.
¿Para qué? Para saber cuánto había que poner. Se hacían
cuadros de fuentes y usos que contenían: ingresos, egresos,
posibilidades, venta de carteras, etcétera. Unas cuantas veces
vendieron carteras por varios millones de dólares. Los tres
muchachos que yo atendía se preocuparon mucho; el Directorio no sé
si asistía, pero no me importa, porque nunca traté con el
Directorio.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
¿Esas reuniones se suspendieron el 1° de abril.?
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Se suspendieron el 1/4.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
¿Por qué?
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Después voy a explicar por qué.
Al principio se realizaban reuniones solo conmigo; después
me cansé e integré el Equipo 8. Luego le pasé todo al Equipo 8.
Lo que se hacía era reunirse con un montón de planillas, en las
que estaban detallados todos los depositantes a los que no se les
había podido devolver la plata y se les había entregado una
carta de crédito y un cheque que luego aparecía en el Clearing.
En ocasiones se tenían atrasos de quince días, pero como parece
que la gente acá en Uruguay es demasiado buena, no decía nada y
esperaba a que algún día le pagaran. Normalmente se iba pagando
así.
¿Cuál era mi función? Tratar de dosificar, lo mejor
posible, esas cantidades de dinero que se necesitaban para poner
el mínimo de dinero mientras el Banco recuperaba capital de algún
lado; esa era mi función. Aclaro esto porque en algún lado
ustedes van a ver un expediente en el que parece que yo soy el rey
y determino a quién se le devuelve el depósito y a quién no. Es
más, una de las muchachas dijo que se le había devuelto el depósito
a alguien que yo conocía, pero no sé ni quién era. Los que
planteaban las cosas eran los del Banco Comercial. Venían y nos
decían, por ejemplo: "Este señor tiene para retirar U$S
7:000.000, y si mañana, que es la fecha de vencimiento, el dinero
no está, viene con el escribano y levanta un acta". Levantar
el acta constituye el cierre inmediato del Banco, la intervención
inmediata; no puede operar más y le tenemos que retirar la
habilitación. Entonces, hacíamos esas reuniones y las íbamos
estudiando. Un día se me ocurrió sacar los de menos de US$ 10.000,
porque por lo menos nos sacábamos un montón de gente. ¿Cuánto
había en caja? ¿US$ 400.000? ¿40 de menos de US$ 10.000?
Bueno, afuera. Todo eso se hacía en la mañana porque había
papeleos de todo, y esos papeles que se estudiaban en la mañana
iban al Directorio. Es decir que terminaba la reunión a las 10 u
11 de la mañana y yo mandaba hacer cinco fotocopias. Había tres
Directores, un Gerente General y un Secretario General, que eran
los que iban siempre al Directorio. Yo no iba siempre al
Directorio. Inclusive, a veces detallaban cosas de la
Superintendencia y no me llamaban. A menudo ponían: "De
acuerdo a lo conversado en sala...". Luego yo tenía que ir a
hablar con el Gerente General para ver sobre qué habían
conversado, y era un asunto mío. Eso sucedió varias veces. Yo
repartía entre esas personas unos sobres a los que le ponía
"urgente y confidencial" para que los pudieran estudiar
y los tuvieran en la tarde para la reunión, que era donde se
jugaba la distribución de la plata.
Las reuniones con el Banco Comercial se terminaron el 1° de
abril. Nos cansamos; un día dije: "No va más". Era
perder tres o cuatro horas y no lográbamos nada. De ahí para
adelante trataba Frederick directamente con el Directorio y no hacíamos
toda esa selección. Fue por eso que se dejó el 1° de
abril.
Lo siguiente es muy importante para mí. Jamás oculté
información al Directorio; jamás. La contadora Medero lo dijo;
jamás. Es más: la contadora Medero una vez trajo una información
denunciando a dos Directores de un Banco y procesé la denuncia en
menos de cuarenta y ocho horas. No solo nunca oculté información
sino que cuando me traía algún tema que a mí se me podía haber
escapado, lo procesaba en tiempo récord. No tenía motivos. ¿Qué
motivos tengo para ocultar? Un tipo que se quiere ir, que se
quiere jubilar; no tenía interés, porque no me importaba. No tenía
interés salvo el cuidarme mis asentaderas por si el capital al
fin y al cabo era positivo o negativo. Además, siempre enfrenté
los problemas; siempre de frente. Así era cuando había un
problema y había que llamar a los bancos. Cuando se armó el lío
de los grandes retiros de depósitos con el doctor Barrán
llamamos a todos los Gerentes de los bancos extranjeros y los
apretamos para ver qué estaba pasando y por qué se iban los depósitos.
Estudiamos si eran ellos los que daban manija para que se fuera la
plata o eran los clientes. El doctor Barrán y yo los llamamos y
estuvimos hora y media o dos horas con cada uno. Siempre
enfrentamos los problemas; siempre atendimos a todos los jerarcas
de los bancos, inclusive a los del Banco Montevideo
Y amigo del alma como dijo el señor Dante Peirano, no sé
que es eso y no es amigo mío. Ni siquiera tuve un almuerzo o una
cena. Una vez nos encontramos en el Cabildo ‑no recuerdo qué
se festejaba‑ y yo estaba hablando con uno de ellos, el señor
Rossi, Gerente General del Banco La Nación, y se acercó a
saludarme. Entonces, le
dije: " Te saludo y te retirás de inmediato porque está en
trámite la venta de La Caja Obrera y no quiero que me saquen una
foto contigo". Hasta eso; más que eso no puedo hacer. La
transparencia que traté de lograr cuando se vendió La Caja
Obrera no sé si alguien la podría hacer mejor que yo. Si alguien
lo hubiera hecho mejor que yo, lo aplaudo. Es más, tengo una
carta de felicitaciones del Directorio debido a cómo actuamos en
la venta del banco La Caja Obrera, que se las puedo dejar para
fotocopiar.
Estoy de acuerdo con el señor Diputado Bayardi. Si el
expediente 98/55 lo hubiera guardado en un cajón hubiera
marchado. Tiene razón; estoy totalmente de acuerdo. Hubiera
cometido una omisión funcional, pero no fue así. Acá lo que es
claro es que se robaron la hoja; la responsabilidad es de otro carácter;
no me toca a mí juzgar. Calculo que esto irá al Juzgado en lo
Penal y se verá lo que pasó.
También estoy muy de acuerdo con el señor Diputado Rossi
en que es muy importante para mí y para todo el país que se
determinen las responsabilidades del tipo que sean. Acá se
robaron una hoja y yo quiero que aparezca. Alguien la sacó; no es
omisión funcional; es responsabilidad de otro tipo.
Si me preguntan si el señor Presidente conocía el
informe, contesto que enterado de los detalles estaba por esas
conversaciones que teníamos; sabía las cantidades que se estaban
manejando sin ninguna duda en sus conversaciones conmigo. Además,
el Presidente es contador público y sabe sumar y restar y sabía
todos los datos que se manejaban. La contadora Medero lo repetía
en el Directorio todos los días. Así que el señor Presidente
también podía sumar lo que decía la contadora. Tiene algunos
errores en algunas cifras un poco exageradas, pero podrán ver que
las cifras están más o menos como acá. Si no lo conoció
formalmente, es decir integrado a un expediente como el que fue
elevado es porque alguien del entorno de la Secretaría General
sacó la hoja 41. Es la única conclusión a la que puedo llegar.
Muchas gracias por haberme escuchado, estoy a la orden para lo que
gusten.
SEÑOR
BAYARDI.-
Solicito un cuarto intermedio por cinco minutos.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Se pasa a intermedio.
(Es la hora 17 y 35)
___Se levanta el intermedio.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Usted manifestó que firma el informe el día 15 de abril y se
retira el día 10 de mayo. ¿En ese período usted, como
Superintendente, no se interesa por el curso del expediente sobre
todo tratándose de una resolución tan importante?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El 25 de abril ‑usted tiene la carta‑ el Directorio le
manda al Banco Comercial un pedido que era eso. Por eso siempre
creí que ese informe había llegado. Nunca pensé que había
desaparecido. Esa carta me la mandaban a mí; las cosas
importantes me las enviaban todos los meses.
Además, el 29 de abril hago la reunión con gente de la
Price y del Banco, les aprieto la cabeza, y el 8 de mayo estaba el
balance pronto. En ocho días hicieron lo que no habían hecho en
un mes y medio. Siempre tenía en mi escritorio las órdenes del día
del Directorio y controlaba cómo salían mis expedientes. La
Secretaría de Gerencia General, a fin de mes, me repartía todas
las resoluciones y yo punteaba lo que había elevado. Por eso digo
que el control lo hacía. Eso se pasó, tendría que haber saltado
el día 20.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Tengo en mi poder la carta que le manda al Presidente del Banco
Comercial, señor Henry Frederick.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ahí quedé convencido de que habían aprobado ese expediente
porque dice más o menos lo que proponemos nosotros. Además,
cuando esos documentos vuelven no lo hacen por intermedio del
Superintendente sino que van directo a la Superintendencia, a la
parte global. Yo estoy en el segundo piso y ellos en el séptimo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¿Quién está a cargo, quién es el responsable?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El responsable es el contador Porro que estuvo en esta Comisión.
Además, tiene una Secretaría, con un jefe ‑que ahora se
jubiló‑ muy bueno. Confío en
que si me dijo que había llegado a Secretaría General es
porque así fue. ¿Qué pasó ahí? No lo sé.
SEÑOR
MIERES.-
El contador Porro declaró que el expediente le llega el día 17 y
usted decía que lo recibe ya con el faltante de la hoja.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El señor Porro me manifestó que no se había dado cuenta que
faltaba la hoja y le dio orden a Lacavalla que la refoliara.
SEÑOR
MIERES.-
¿Eso cuando se lo dijo el señor Porro ?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El 16 de diciembre.
SEÑOR
MIERES.-
Es decir que el día 17 de abril, cuando el expediente vuelve a la
Superintendencia....
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Nadie sabe como vuelve, parece como caído del cielo.
SEÑOR
MIERES.-
¿Porro no lo consulta a usted cuando recibe de vuelta el
expediente; no le avisa?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No me tiene por qué consultar, lo que sí me tendría que haber
dicho es que faltaba una hoja.
SEÑOR
MIERES.-
Luego llega la nota del Banco Comercial, pero por qué vía, por dónde
entra.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Si usted observa, la nota del Banco Comercial tiene un sello que
dice Superintendencia con la hora 18 y 45. Entra por la Secretaría
en la cual se encuentra el señor Porro.
SEÑOR
MIERES.-
Eso significa que en el expediente está el original de esa nota,
no es una fotocopia.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Exactamente. Pero yo tomé contacto con esa carta por primera vez
cuando fui a ver el expediente.
Evidentemente hay una confusión. Quiero defender al señor
Porro porque fue un subalterno mío y, además, un buen
funcionario. Porro tenía dos pilas enormes de expedientes arriba
del escritorio, estaba tapado. Me da la impresión, de buena fe,
que se le pasó, ni cuenta se dio. Le pasó la nota a Lacavalla y
le dijo que la refoliara, sin darse cuenta de que faltaba una
hoja. El no había visto mi proyecto de resolución porque estuvo
enfermo en esa semana, cuando vino la pila de expedientes era aún
mayor.
SEÑOR
MIERES.-
Respecto a la información al Presidente del Banco Central, usted
le envía el expediente, no se sabe si llegó o no.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
A la Secretaría General llegó. Ya manifesté que se compone de
la parte administrativa que dirige el señor Berro y de los siete
Secretarios de los Directores.
SEÑOR
MIERES.-
Pero siendo un expediente particularmente relevante y el hecho de
cómo se preocupó de darnos detalladamente el itinerario y los
pasos que dio, ¿usted no habla de la existencia y del contenido
del informe con el señor Rodríguez Batlle desde el 15 de abril
que lo envía hasta que se jubila?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, porque luego que vi la carta del 25 de abril para mí quedó
liquidado el punto. Para mí con eso había resuelto el informe.
Muchas veces, el Directorio, modificaba lo que yo elevaba. Cuando
yo veo esta carta, dice más o menos lo que yo pedía.
SEÑOR
MIERES.-
Entonces, el Presidente del Banco Central le pide al Directorio
del Banco Comercial...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Lo que yo había aconsejado.
SEÑOR
MIERES .‑... pero sin conocer el expediente.
No tengo más preguntas.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Para que no queden suspicacias en este tema. Usted envía el
expediente elevándolo a la Presidencia, o sea, al Directorio,
pero va siempre a la Presidencia.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El Presidente es el que decide qué hacer con los expedientes.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
El expediente, según nos manifiesta el señor Fernández Bacchino,
entra en Secretaría General. ¿En Secretaría General se le da
entrada a ese expediente?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
En Secretaría General no sé qué es lo que hacen.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Normalmente, cuando ingresa un expediente, ¿se le da entrada?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El expediente tendría que haber pasado por la Mesa Central de
Expedientes, pero no pasó porque llegó fuera de hora. Calculo
que a esa hora el que lo recibió se lo entregó a un secretario
del Presidente. No estoy seguro.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Cuando ingresa un expediente a Secretaría General, ¿no figura en
ningún lado? ¿No queda constancia de ello?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, porque no había pasado por la Mesa Central de Expedientes. De
lo contrario, lleva como seis fichitas que las larga la máquina,
y en una de ellas queda constancia. Normalmente, el Presidente se
lo llevaba al señor Jauregui que era el secretario de confianza.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
¿Quién se lo llevaba?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Un funcionario de Secretaría General.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Quiere decir que entra a Secretaría General, donde lo recibe un
funcionario.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Jauregui muchas veces abría el sobre, lo leía y se lo comentaba
al Presidente. No sé si es este el caso.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
¿Eso se hacía sin ninguna anotación?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Muchas veces no.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
La segunda pregunta tiene que ver con lo que cuestionaba el señor
Diputado Mieres. Usted nos decía en su exposición que el
Presidente, desde que empieza la crisis del Banco Comercial, le
insistía con el tema de los balances del Banco Comercial. O sea
que era bastante lógico que esta carta saliera del Banco Central
solicitando los balances.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es lógico.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Quiere decir que la resolución del Directorio de fecha 25 de
abril de 2002 a la que hace referencia este oficio que se envía
al Presidente del Banco Comercial está resolviendo en el mismo
sentido que solicitaba el contador Olivero.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, casi.
Tengo en mi poder el Acta 2383 del Directorio del 25 de
abril, que es cuando me aceptan la renuncia. En el punto 8)
establece: "Banco Comercial S.A.-Informes sobre auditores
externos y balance al 31.12.2001.- El señor Presidente se refiere
a la necesidad de contar con el Balance y los informes de
Auditores Externos del Banco Comercial S.A. al 31 de diciembre de
2001, por lo que sería del caso solicitar al citado Banco su
remisión, a la mayor brevedad.- Luego de un intercambio de
opiniones entre los señores Directores, se acuerda proceder de
conformidad con lo propuesto por el contador Rodríguez
Batlle".
Esto cierra con lo que yo tenía.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Usted, como funcionario de toda la vida del Banco Central, que
llegó al máximo cargo como Superintendente, ¿por qué cree que
pueden haber sacado esa última hoja donde estaba su firma? En
definitiva, más allá de la situación que se plantea y que usted
mencionaba acerca de la falta de ese folio, veo que el Directorio
resuelve de acuerdo con lo impetrado por el contador Olivero y
posteriormente por usted.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Con una diferencia: eso no está respaldado por el expediente N° 9855.
Eso es independiente, por lo que no se adjunta a los informes de
la contadora.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Pero los informes estaban en el Banco Central.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, pero no estaban ahí. Ese es el asunto.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Confieso con toda sinceridad que recurro a usted con toda
franqueza para que desde su punto de vista de funcionario técnico
nos aclare esta última contestación. ¿Qué importancia tiene
que esté o no dentro de este expediente la resolución desde el
punto de vista sustancial, más allá de lo que entiendo que es
una grave situación la que denuncia desde la órbita
administrativa ‑y eventualmente con otras
connotaciones‑ en cuanto a la falta del folio? Desde el
punto de vista sustancial, de la crisis bancaria, ¿en qué cree
que afecta que la resolución no tenga tras de sí el informe de
las contadoras y demás, cuando ese informe lucía en otro
expediente en el Banco Central?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El único inconveniente es que el Presidente dice que no lo vio.
Es más, creo que el que hizo lo que hizo se equivocó, se asustó,
lo hizo mal, porque el expediente no tenía nada de malo, estaba
super bien planteado. El contador Olivero me demostró que era
sumamente inteligente, lo estudió bien y sacó un informe técnicamente
bien. Yo tampoco lo entiendo.
SEÑOR
MIERES.-
El expediente del 15 de abril va a Secretaría General, el 17 está
en manos del Intendente de Bancos y ese mismo día llega una nota
del Banco Comercial dirigida a usted. En realidad, es una
contestación al problema de la ausencia de patrimonio. Hay una
frase que es clarísima. El propio Presidente del Directorio del
Banco Comercial expresa que los sucesos acaecidos al inicio del
corriente año y que están en vuestro conocimiento han
determinado que el Banco Comercial presente en la actualidad una
situación de insuficiencia de responsabilidad patrimonial neta.
Es claramente una respuesta, sin que nadie haya notificado
formalmente a este expediente. Cuando llega al Intendente de
Bancos, ¿lo archiva, lo agrega al expediente y queda en su
oficina?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No me llegó a mí. Yo no le puedo explicar nada. No sé si el
contador Olivero mandó una nota a Frederick pidiéndole eso, si
el grupo de inspectoras pidió eso a Frederick o si hacía tanto
tiempo que estábamos molestándolo que optaron por hacer eso.
SEÑOR
MIERES.-
¿Es usual que llegue una nota dirigida a usted y el Intendente no
se la pase? ¿Es lo normal?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, porque somos... En los hechos nos complementamos las
funciones. Hay cosas que no veo hasta que llega la resolución.
Las trabaja y maneja él. Por ejemplo, hablar con la contadora y
con la doctora lo hizo él con Giselle Itté. Yo fui a una reunión
y estuve dos minutos, nada más.
SEÑOR
MIERES.-
Esta nota que llega ‑sin que aparentemente hubiera
notificación de la situación y que es en respuesta‑ al
Banco Central, a la oficina del Intendente de Bancos y simplemente
se agrega al expediente y queda allí adonde se van agregando
‑según dijera el contador Porro‑ sucesivas
actuaciones que usted mismo dice que algunas de ellas no tienen
nada que ver con el expediente en cuestión.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Más atrás el doctor Fernández Chaves se dio cuenta.
SEÑOR
MIERES.-
Pasa hasta julio sin agregarse nada.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No tienen nada que ver. Lo único que pienso ‑trato de
pensar lógicamente‑ es que Porro pensó que eso era la
contestación a la elevación. Es lo único que puedo pensar.
SEÑOR
MIERES.-
¿La contestación a...?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
A la elevación del informe de Olivero y mío. ¿Se da cuenta?
SEÑOR
MIERES.-
Pero en el medio, teóricamente faltaría una resolución del
Directorio del Banco Central notificando al Banco Comercial y
entonces viene... Eso no había ocurrido.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Claro. Por eso yo digo que a lo mejor la nota 41 no solo dice lo
que yo escribí en cinco renglones sino algo más. Eso es lo que
no sé. Porro hizo la lógica: vio eso, sabía lo que se había
pedido, el proyecto de resolución de Olivero... Porque no vio
nunca el mío porque vino a mí, salió y se fue; el de Olivero sí
lo vio. Entonces, creo que él pudo haber pensado ‑creo; no
me voy a poner en los pantalones de él‑ que fue una
contestación a ese proyecto de resolución. No sé. Yo tampoco le
encuentro otra explicación. Además, hubo mucho tiempo.
SEÑOR
MIERES.-
Perdóneme, pero entonces, no hizo la lógica. Si usted no le
encuentra explicación es porque no hizo la lógica.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Quién no hizo la lógica?
SEÑOR
MIERES.-
Usted dijo: "Porro hizo la lógica", y después me dice:
"No le encuentro explicación".
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No. Perdón, me equivoqué. No le puedo dar otra explicación que
la que brindé. Eso llegó casi el 18, porque ingresó a las
dieciocho y cuarenta y cinco y el Banco cierra a las seis menos
cuarto. Es decir que eso lo vio Porro el día 18; lo debe haber
mirado y debe haber dicho: "Contestaron la nota". No sé.
Es lo único que me cabe.
SEÑOR
MIERES.-
¿Esta nota no tenía importancia como para ser eventualmente
trasladada al Directorio del Banco Central? Era una nota en la
que, de alguna manera, el Banco Comercial está reconociendo que
tiene insuficiencia patrimonial y que va a tratar de corregirla.
¿No tenía importancia? La verdad, no lo entiendo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Discúlpeme, señor Diputado. Vamos a comenzar un poquito hacia
atrás.
Olivero eleva un proyecto que yo apruebo y elevo al
Presidente. Porro no sabe si el Presidente le mandó una carta a
Frederick o lo llamó por teléfono y le pidió que contestara
eso. Eso es lo que no sabemos.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Discúlpeme. Por lo que surge del expediente, en realidad, lo que
ve Porro cuando le vuelve el expediente es un informe del señor
Gerente Carlos Olivero. Eso es lo que él ve, no lo que pasó, que
usted claramente relató. Él ve un informe elevado al
Superintendente redactado por el señor Carlos Olivero. A renglón
seguido, lo próximo que surge es una carta.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No. La carta no estaba, la agregó él.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Ya sé. Pero él no ve ni que usted lo eleva al Presidente ni sabe
si el Presidente lo recibió. Él ve que el expediente para aquí
y aquí le llega esa carta.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
A lo mejor interpretó que yo no lo había elevado. No sé. Sin
embargo, él habló conmigo y nos pusimos de acuerdo.
SEÑOR
MIERES.-
Pero la agrega y no le da trámite. La deja en su despacho durante
meses.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No sé si esa nota caminó por otro expediente. Sinceramente no lo
sé.
SEÑORA
CHARLONE.-
Recordando la declaración del contador Porro, él dijo que había
agregado esta nota pero que había entendido que el expediente había
ido a Secretaría General y que, por lo tanto, el Directorio lo
conocía. Eso figura en la versión taquigráfica en oportunidad
de preguntarle acerca de este tema al contador Porro. Quería
aclararlo porque fue lo que él dijo que había entendido.
SEÑOR
MIERES.-
Si esa fue la declaración del contador Porro menos se entiende
que recibida esta nota no le haya dado trámite para ningún lado
y el expediente haya quedado en su despacho. Para empezar, si está
dirigida al Superintendente, ¿cómo el Superintendente no se
enteró de que la nota le fue enviada?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No puedo contestarle esa pregunta porque lo manejó Porro.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Iba a preguntar otra cosa, pero este problema de la nota del Banco
Comercial me motiva saber algo más. Usted, con fecha 15 de abril
ordena el trámite urgente. Con fecha 17 de abril se recibe
‑está la nota de cargo‑ en la Secretaría de la SIIF
la nota del Banco Comercial firmada por el señor Frederick. Aquí
también recurro a usted como conocedor del tema, como viejo
funcionario. En ese momento que recibe materialmente la nota, ¿dónde
tenía que estar el expediente para que lo agregaran a este
expediente?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Evidentemente, el expediente lo tenía ahí. Lo tenía desde el día
17, porque cuando tachan el número en la página 40, dice 17. Es
decir, que lo tenía desde ese día. No sé lo que pasó el 16 y
el 17. Estos expedientes caminan muy rápido. A veces, se hacen en
el día.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
O sea que ese expediente el 17 de abril estaba en manos de la
oficina a cargo del contador Porro.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Siempre tratando de rastrear el expediente ‑reitero que ha
quedado claro cuál fue su actuación en este tema‑, el día
17 el contador Porro en las dos pilas extraordinariamente
complicadas que debe tener, tenía un expediente que decía:
"Carlos Olivero, Gerente de Área. Proyecto de Resolución
elevado al señor Superintendente". He sido funcionario público
y he estado en la cadena de mando. ¿Qué es lo lógico que debe
hacer una persona? Según mi punto de vista, si me llega un
expediente cuya última actuación es un informe del señor
Olivero y dirigido al señor Superintendente, se lo envío
inmediatamente a este. Me parece que es la lógica de la función
administrativa. Comprendo las dificultades que usted ha expresado.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Porro sabía que el expediente yo lo había elevado porque habíamos
discutido respecto a si estábamos de acuerdo con el expediente de
Olivero. Yo le dije: "Estoy de acuerdo y le estoy poniendo
tal cosa". Él sabía que yo lo había elevado. Lo que no me
cierra es que él lo reciba nuevamente y no se fije que falta una
hoja. Eso es lo único que no me cierra. No lo puedo explicar
porque no sé. No sé si quien sacó la hoja después vino y se la
tiró y le dijo: "Ponelo ahí". No sé. Es especular. Yo
no especulo, digo lo que sé hasta donde sé. Nada más.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Usted nos manifiesta que se siente satisfecho desde el punto de
vista funcional con la resolución del Directorio de fecha 25.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Si hubiera vista la otra del Banco Comercial capaz que también.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Quiere decir que usted toma conocimiento de la resolución del 25
de abril.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eso sí, porque me mandan una copia a través de la Gerencia
General; hacen un fajito y me lo mandan todas las semanas.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Quiero hacer una consulta al contador Fernández Becchino. Me quedó
claro que, como la Mesa de Entrada de expedientes por la hora
estaba cerrada, el expediente lo mandó en manos de un funcionario
de su total confianza, que se ha retirado y en estos momentos está
gozando de su jubilación. A su vez, como ese funcionario al día
siguiente no le dijo nada, descuenta que el expediente llegó a
destino, directamente a Secretaría General.
Voy a leer la versión taquigráfica de la sesión pasada.
En determinado momento el señor Diputado Mieres estaba en uso de
la palabra, y finaliza diciendo "[...] sería importante que
el doctor Barrán nos aclare el punto". El señor Barrán
afirma: "La respuesta es no: no llegó", y el contador
Porro continúa diciendo: "Yo creo haberlo dicho en alguna
oportunidad anterior. Lo que había expresado es que para mí sí
había llegado, porque veía la firma del superintendente y, en
definitiva, la preparación de esa fichita para el envío a
Secretaría General ‑para mí, prácticamente era una
certeza que había llegado‑ después, a raíz de la revisión
del expediente y de las averiguaciones correspondientes ante la
mesa central, quedó claro que en esa oportunidad el expediente no
había llegado a la Secretaría General".
Esto me plantea una duda. No sé si se puede conocer el
nombre del funcionario que llevó en mano propia el expediente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es el que firma tres hojas antes, en la hoja 30839.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Nelson Chinetti.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ese mismo. Con ese hablé ayer por teléfono ‑hablé del
despacho de Barrán‑ y él asegura que lo llevó. Ahora,
lleva cuatro mil expedientes; no sé si fue ese o no fue ese. Pero
por su manera de trabajar, que era muy celoso de eso, si no lo
hubiera podido entregar, me habría enterado porque viene de
vuelta a hablar conmigo, y no vino. De eso estoy seguro.
(Interrupciones)
——Porro
no sabe cómo funcionaba el asunto porque él no sabe qué pasa
con estos expedientes fuera de hora. Porro ni idea tiene de eso.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Voy a reiterar la respuesta que brindaron en la sesión anterior
el actual Superintendente, Fernando Barrán, como el contador
Porro. Dice así: "SEÑOR BARRÁN.- La respuesta es
no: no llegó". Y dice a continuación el señor Porro:
"Yo creo haberlo dicho en alguna oportunidad anterior. Lo que
había expresado es que para mí sí había llegado, porque veía
la firma del superintendente y, en definitiva, la preparación de
esa fichita para el envío a Secretaría General ‑para mí,
prácticamente era una certeza que había llegado‑ después,
a raíz de la revisión del expediente y de las averiguaciones
correspondientes ante la Mesa Central, quedó claro que en esa
oportunidad el expediente no había llegado a la Secretaría
General".
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
La averiguación en la Mesa Central no sirve porque nunca pasó
por la Mesa Central; eso es cierto. Después de hora no pasan por
la Mesa Central. Por eso, ni Porro ni Barrán sabían cómo
funcionaba ‑mientras estaba yo‑ con este hombre. Es un
funcionamiento muy especial, y más con este tipo de expedientes.
Es decir, hay dos expedientes ‑voy a dar un ejemplo
para que vean cómo puede funcionar‑ que yo les llevé al
Directorio abajo del brazo: la intervención del Banco de Galicia
y la intervención de la Compañía General de Negocios. Fue una
hoja debajo de mi brazo; salí con el expediente, llegué, lo
aprobaron, lo traje de vuelta, hicieron las comunicaciones, y
después lo llevé a la mesa de expedientes.
Estos expedientes cada uno los maneja... Creo que Barrán
ahora cambió el sistema y lo maneja de otra manera, pero en mi época
se manejaba así.
Lo que había de importante en esto es que cuando yo le ponía
15 de abril, el 15 de abril llegaba a destino aunque se muriera el
mensajero. Tenía que llegar a destino, justamente por la gravedad
de los temas. ¡Se terminó! ¡Tenía que llegar a destino!
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
¿Usted nos dijo que el señor Chinetti llevaba muchos expedientes
por día a la Secretaría General o a la Mesa de Entrada?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Había otros funcionarios, uno fue ese que cuando fue a intervenir
al Banco La Caja Obrera se murió en Minas o no sé en dónde
‑¿no lo leyeron?‑, se llamaba Jacques Denizart; él
llevaba los comunes, los estándar; a veces venía con treinta y
cinco expedientes abajo del brazo. Pero los expedientes de lujo,
como yo los llamaba a estos...
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
¿Eran menos?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eran menos; no sé. Dependía de los momentos: capaz que en un mes
había cuarenta, pero pasaban dos meses y no había ninguno.
Dependía de los líos que hubiera. Pero estos de lujo no los
manejaba Jacques Denizart, eso es segurísimo, porque no era de
confianza.
Porque hay que tener mucho cuidado con estos expedientes,
porque si usted a quien manda con el expediente se pone atrás de
una puerta y lo empieza a leer, o le saca una fotocopia y la hace
circular...
(Interrupciones)
——o
le saca una hoja, tenemos un lío que no lo arreglamos con nada.
Eso es lo malo.
El sistema financiero ‑ustedes lo saben mejor que yo
porque ya a esta altura todo el mundo lo conoce‑, es una
campana de un cristal de una millonésima de milímetro de
espesor; soplamos y se rompió. Entonces, ¡hay que tener un
cuidado!
El expediente de las contadoras... Yo podría hacer un
expediente, lo largo, lo mando por la mesa, pero al otro día ¡se
arma un lío que no lo arreglamos con nada!
Yo llegué a la Superintendencia el 23 de agosto, me senté
con el contador Cancela, que era el Intendente, con una lista más
larga que la que ahora tengo sobre esta mesa, y veo que lo primero
que dice es: "asunto CAOFA". "¿Qué es CAOFA?".
"La cooperativa de las Fuerzas Armadas, que tienen un lío
que ni te imaginás". "¿Y vos qué hiciste en todo este
período? ¡Hace tres meses que los tipos están en líos y me lo
enchufas a mí!".
¿Saben qué es CAOFA, no? Cooperativa de Ahorro y Crédito
de los Oficiales de las Fuerzas Armadas; no son los de abajo, son
los de las gorras grandes.
¿Cómo terminó eso? Tuve que ir a Paysandú y Avenida
Libertador, al noveno piso, a hablar con todo el generalato del país
para arreglar el asunto. ¿Y al final qué logré? Que pidieran un
concordato privado, y salieron fenómeno. Pero miren que cuando
entré creí que no iba a salir indemne de ahí. Al principio mi
miraron con unos ojos...; había un lío bárbaro entre ellos,
estaban todos peleados. Yo tenía que ir para demostrarles que los
integrantes de la nueva Directiva eran tipos honestos y que iban a
llevar adelante la cooperativa. ¡US$ 5:000.000 les habían
robado! ¡Todo el capital! Una cooperativa que era un lujo.
Al final terminamos: "Sequeira, ¿le puedo decir su
nombre y el grado no? Usted dígame Fernández a mí; no me diga más
contador". Así terminamos. De ahí para adelante funcionó
que fue un lujo. ¡Y debían US$ 10:000.000 de depósitos! Al
final quedamos en que no fuera más de intermediación financiera
y que solo trabajara con los militares. ¡Se terminó el problema!
Sin embargo, hacía cuatro meses que andaban dando vueltas con eso
y no lo podían resolver.
Es muy difícil el asunto, muy difícil.
Hay un banco que no se tendría que haber cerrado, que yo
lo tenía a punto de cerrar, que fue uno de los líos que tuve con
AEBU; el Banco de Brasil no se tendría que haber cerrado. El
Banco do Brazil no se tendría que haber cerrado. Se iban a
quedar, pero AEBU no sé qué lío hizo que "Juanjo"
Ramos me hizo agarrar una calentura y me borré. Vinieron a hablar
los capos de Brasil para decir que se iban a quedar con un banco
de doce empleados en una oficinita. Ese local se lo vendían a
ACAC con veintiséis empleados adentro. Tenían cincuenta
empleados, de los cuales cuarenta y dos eran afiliados. Saquen los
veintiséis menos los doce: estaba todo solucionado. Por un
problema de no sé qué; de pesos. ¡Ah! Se quedaban todos con
"laburo", recibían entre US$ 40.000 y US$ 140.000
cada uno, todos contadores y no salió. Le dije: "Ramos: vos
estás loco". Todo porque el sindicato no sé cuánto quería
para él. Entonces, yo fui al otro día y me borré. Y debe ser
por eso lo que dijo AEBU cuando vino acá.
Hice esta digresión para que vean lo difícil que es
moverse con esta gente. A Rohm yo lo veía abrazado en las fiestas
con todo el mundo. Cuando compraron el ING los invitaron al famoso
hotel que está en Rivera, el Belmont House, y ahí vi a todo el
esquema político. No sé si alguno de ustedes fue, pero ahí vi a
varios. Sin embargo, miren lo que resultó.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Volviendo al tema principal, ya que el contador ha utilizado un
idioma que nos llega mucho, vamos a emplear uno futbolero.
Usted dijo hace un momento que con el contador Porro poco
menos que jugaban a ojos cerrados, como en las viejas salas de
nuestro fútbol. Sin embargo acá llama la atención la disociación
que hubo en un tema tan importante como este, nada menos que entre
el Superintendente y el Intendente, que inclusive los lleva a
declarar en esta Comisión cuestiones absolutamente
contradictorias.
¿Cómo explica usted eso, contador?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ya lo dije hace un ratito. En la operativa de este tipo de
expedientes yo tenía mi método y lo manejaba yo solo; Porro no
sabía cómo se manejaba. Por eso ahora Porro va a la Mesa de
expedientes y no encuentra nada. ¿Por qué? Porque no pasó por
la Mesa de expedientes ya que salió a las siete y media u ocho de
la noche. Entonces, usted va a la Mesa de expedientes, donde tiene
que estar todo registrado y no está.
¿Cuándo se iba a registrar ese expediente? Cuando viniera
nuevamente, pero vino de vuelta y no se registró porque aparece
otra vez en la Superintendencia y nadie sabe por qué.
No soy mago. No sé por qué pasó eso. No tengo la bola de
cristal.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
O sea que no se registró ni a la entrada ni a la salida.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
A la vuelta tendría que haberse registrado, porque va a
Directorio.
Las dos intervenciones que yo llevé debajo del brazo no
iban foliadas ni relacionadas. Sin embargo, cuando vinieron de
vuelta, estaban relacionadas, foliadas y pasadas por la Mesa. Pero
ya todo el mundo sabía que habíamos intervenido ambas
instituciones. Son de ese tipo de cosas que no...
Además, hay cosas muy personales. Con Porro trabajamos fenómeno,
pero más bien él se encarga del movimiento administrativo y yo
hago de ministro de relaciones exteriores porque quien atiende a
los jerarcas de los bancos el 99% de las veces soy yo. Los
Gerentes Generales, los que vienen del exterior, los Directores,
todos esos vienen a hablar conmigo. Cuando hay algún tema que
puede ser de interés o que es importante, llamo a quien
corresponde.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Perfecto, pero en ese acuerdo que tenían los dos, el registro del
expediente correspondía al contador Porro. Se trata de una cuestión
administrativa, ¿no es así? Lo que no me explico es cómo no está
registrada la entrada. Usted da una explicación...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Siempre pasaba eso.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Compartible o no desde el punto de vista administrativo, pero
usted da una explicación. Pero lo que no es explicable es que no
figure a inversa de eso.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Yo tampoco me lo explico.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Es decir, tampoco figura cuando sale presuntamente de Secretaría
General y pasa a la Secretaría del SIIF. O sea que ninguno de los
dos pasajes están registrados.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eso no lo puedo saber.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Agrego lo siguiente. Si efectivamente existía esa división de
tareas ‑Porro se encargaba de lo administrativo y toda la
relación con los bancos la tenía el Superintendente- tampoco se
explica que haya llegado una nota nada menos que del Presidente
del Directorio del Banco Comercial el día en que regresa un
expediente que para Porro en ese momento había estado en
Directorio ‑porque en ese momento Porro creía que había
estado en Directorio, por lo menos, es lo que declaró acá, según
acabamos de leer‑ y no se la haya pasado al Superintendente
de Bancos ni le haya avisado. Es una nota en la que el Banco
Comercial estaba planteando tales y cuales cosas. No tiene
explicación.
Pero son demasiadas cosas que no tienen explicación para
un solo expediente: hojas que se van, hojas que se agregan, trámites
que no dejan constancia y un expediente que queda congelado en el
escritorio de un jerarca y no se mueve más, y lo que ocurre es
que simplemente se le van agregando hojas.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Lo que pasa es que el expediente en sí no tiene una importancia
tan fundamental, no es tan grave como para morirse por él.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
¿Pero la documentación que se va agregando?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Pero la documentación que se va agregando es de otros
expedientes.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Me refiero a la nota del Banco Comercial.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Pero la nota del Banco Comercial no tiene efecto práctico, porque
por más que conteste Frederick y todo eso, si no hacen el balance
y lo auditan, no nos sirve para nada, señor Diputado. Eso es
relativo.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Usted opina que es una nota sin importancia, que está bien que
usted no haya tenido conocimiento de ella.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Lo que me interesaba del Banco Comercial era el balance. Por lo
que yo presioné fue por el balance. Y para eso cito el 29 de
abril a Frederick.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Pero acá hay una nota donde el Banco Comercial por primera vez
reconoce al Banco Central que no tiene patrimonio positivo. Al
contador le parece que es una nota sin importancia, que Porro no
tenía por qué pasársela a usted.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, me la tendría que haber pasado. Por supuesto, señor
Diputado, me la tendría que haber pasado. No sé por qué llegó
ahí. Además, se ve que el portero entregó mal la nota, porque
la tendría que haber entregado en el segundo piso si venía
dirigida a mí.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
O sea que se trata de otro error más: el portero también la
entregó mal.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Quiero realizar una aclaración con respecto a la interpretación
de esta nota.
La nota dice que el Banco Comercial tiene "[...] en la
actualidad, una situación de insuficiencia de responsabilidad
patrimonial neta [...]", sin contar lo que está en el párrafo
siguiente, que no está integrado al patrimonio ya que todavía
está en la cuenta "Adelantos irrevocables a cuenta de
integraciones de capital".
Parece bastante claro y, además, los balances posteriores
emitidos por el Banco Comercial dieron un patrimonio neto
positivo.
SEÑOR
SENDIC.-
¿Cuándo hubo un balance que diera un patrimonio neto positivo?
SEÑOR
AMORÍN BATLE.-
El 31 de marzo.
SEÑORA
CHARLONE.-
Según tengo entendido, el balance del Banco Comercial al 31 de
marzo, ajustado a normas bancocentralistas y antes de que el
Directorio resolviera por mayoría darle las dispensas, no tenía
patrimonio positivo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; hablamos del balance auditado. El balance auditado da US$ 105:000.000.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿Por quién fue auditado ese balance?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Por Pricewaterhousecoopers.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿No es esa la auditoría sobre la que hacen una gran cantidad de
observaciones, sobre la cual el Banco Central cuestiona los datos?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Cuestiona algunas cosas; no sé cuáles, porque quien hizo los
estudios fue la contadora Giselle Itté con su grupo. No conozco
eso, porque no me meto en ello hasta el final. He leído que se
hablaba de US$ 105:000.000, pero a esa altura yo ya me había
ido del Banco. Ustedes deben saber mejor que yo cuándo lo
dijeron. En la versión taquigráfica del 4 de febrero de esta
Comisión, la contadora Itté expresó: "En cuanto a lo que
expresó el señor Diputado Fernández Chaves, después de los
cargos diferidos la responsabilidad neta fue de US$ 105:000.000
al 31 de marzo". Lo dice Giselle Itté en el folio 43.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Tanto los anteriores comparecientes, sus ex compañeros de
trabajo, como quien nos visita, han afirmado que las notas de
fojas 41, 42 y 43 no tienen relevancia y que cuando por disposición
del Presidente se notifica la circulación a las señoras
Directoras, nada tiene que ver con este expediente. ¿Por qué no
tienen nada que ver con este expediente?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es otro expediente; Banco Comercial 9/2/2002, plan estratégico.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Precisamente, estaba observando que la foja 43 refiere al plan
estratégico que presenta el Banco Comercial.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Las hojas 43, 44, 45, 46, 47 y 48 son del mismo expediente. En la
hoja 43 se inicia el expediente.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Es un expediente distinto.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Así es.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Entonces, ¿por qué nos lo mandan adjuntado?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No se trata de que lo envíen adjuntado. Según me dijo el
contador Porro ‑es su criterio; yo no lo habría
adjuntado‑, lo puso en ese expediente porque le parecía que
tenía relación; no sé qué fue lo que me dijo. No sé por qué
lo puso aquí, porque no tiene nada que ver.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
El plan estratégico tiene que ver con el pedido que se hacía.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, pero no se siguió con el expediente N° 9855, sino que
se hizo uno nuevo. No encuentro otra explicación. Además, si se
fijan en los folios, se advertirá que se trata de un expediente
que ya estaba iniciado hacía mucho tiempo, porque va en el folio
81, 82, 83, 99 ‑inclusive, faltan hojas en el medio‑;
es otro expediente que va por otro lado, con otro foliado.
En el expediente N° 9855 se reitera el pedido del
plan estratégico, pero después del 9 de julio se inició otro
expediente con el plan estratégico. ¿Por qué se agrega en este
expediente? No lo sé; en lo personal, considero que no sirve para
nada agregarlo aquí. Pero si lo quiso agregar, allá él.
SEÑORA
CHARLONE.-
Quiero dejar una constancia, porque hace un momento se dijo que la
contadora Itté había manifestado que la responsabilidad
patrimonial neta al 31 de marzo era de US$ 105:000.000. Voy a
leer lo que dijo exactamente la contadora Itté para que no se
generen confusiones, que figura en la página 43 de la versión
taquigráfica de la última sesión de la Comisión. Ella expresó:
"A folio 9 de ese expediente, menciono que estos cargos
diferidos" ‑está hablando del plan de adecuación‑
"no están unidos a generar recursos a futuro; por lo tanto,
el informe fue negativo. Pero como se recoge después, existían
antecedentes, tanto de instrucciones particulares como generales a
todo el sistema". Este es el informe que ella comentó que
había emitido en forma negativa y que luego se fundamenta porque
los cargos diferidos no estaban asociados a la generación futura
de utilidades. Y dice: "En cuanto a lo que expresó el señor
Diputado Fernández Chaves, después de los cargos diferidos la
responsabilidad neta fue de US$ 105:000.000 al 31 de
marzo". Es decir, el propio Directorio del Banco Central
autoriza a que se registren cargos diferidos diciendo a los
servicios técnicos que esto no está asociado a la generación de
utilidades futuras, y luego de haber ajustado el patrimonio por
esta resolución del Directorio el patrimonio da positivo.
Entonces, el hecho de que el patrimonio esté dando US$ 105:000.000
resulta como consecuencia de la propia resolución del Banco
Central. Además, esta resolución se toma con fecha posterior al
31 de marzo; creo que se toma con fecha 30 de abril, cuando ya
toda la asistencia había sido otorgada. Digo esto para dejarlo
claro.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
En virtud de que la señora Diputada Charlone hizo este planteo,
¿qué opina usted sobre cuál era el patrimonio que tenía el
Banco Comercial?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Como contador, a esta altura debo decir que tiene US$ 105:000.000
de patrimonio neto. ¿Por qué? Porque las autoridades competentes
aprobaron una modalidad que lleva el patrimonio a eso. Lo acepta
la auditoría y todo el mundo. Ahora, si se me quiere preguntar cuánto
tiene realmente el Banco, esa es otra cosa; si se me pregunta cuánto
creo que era la solvencia del Banco, es otra cosa. Pero, técnicamente,
para el Banco Central son US$ 105:000.000. El Banco Central
está sujeto a leyes, decretos y a una Recopilación de Normas,
que traje aquí por si la quieren ver. No obstante, la Recopilación
de Normas la saca el Directorio del Banco Central y la modifica el
Directorio del Banco Central. El artículo 389 habla de una
excepción casi genérica, y establece que el Directorio del Banco
Central, en forma debidamente fundada, podrá disponer la aplicación
de otra sanción en sustitución de la establecida en esta
Recopilación. El propio Banco dice que hay una Recopilación de
Normas, pero puede establecer otras, disminuir la cuantía o
importancia de las previstas, o incrementarla, si la gravedad del
caso así lo requiere, para lo cual se valorarán las
circunstancias que motivaron el incumplimiento, la naturaleza de
la infracción cometida y, en general, las consideraciones de
hecho y de derecho en que cada caso corresponda. Esto fue
modificado por el Directorio anterior. Esto
fue modificado por el Directorio anterior. Entonces ¿quién tiene
razón?
¿El banco tiene potestades para hacer lo que hizo? No soy
abogado.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¿Y en la práctica bancaria internacional...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ah! ¡Usted me quiere matar! Yo soy uruguayo. En la práctica
bancaria internacional ¿qué?
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
En la práctica bancaria internacional ¿se utilizan los cargos
diferidos?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, se utilizan.
SEÑORA
CHARLONE.-
Quería preguntar al contador Fernández Becchino cuál es el
concepto que tiene de cargos diferidos.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Qué tiene quién?
SEÑORA
CHARLONE.-
Usted. O sea ¿en qué situaciones corresponde, desde el punto de
vista técnico, contablemente?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No me diga más nada, porque ya le entendí.
Los cargos diferidos son gastos realizados con vistas a
superganancias futuras. Esa es la definición genérica, pero lo
que está aprobando acá el Banco Central no se llaman cargos
diferidos sino cargos diferidos autorizados expresamente por el
Banco Central. Es decir que ya salió de esa definición y
entramos en una nueva definición.
SEÑORA
CHARLONE.-
Entendí lo que usted me dijo. Está perfecto; es así.
Entonces, desde el punto de vista técnico, evaluando la
situación del Banco Comercial, usted que es contador y es un técnico
¿entendía que el Banco Comercial tenía capacidad en este
momento de generar utilidades futuras con estos cargos futuros? Le
estoy hablando técnicamente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Le diría que no le puedo responder porque tendría que entrar a
ver la política económica, los planes económicos de futuro del
país. Me supera. Tendría que hablar con el señor Ministro de
Economía y Finanzas para ver qué es lo que piensa hacer con el
país. Me supera totalmente.
Como hombre de calle y fríamente, le digo que no. Y ya lo
van a ver con el nuevo banco que votaron ustedes. Todos ustedes
votaron ¿no?
SEÑORA
CHARLONE.-
De hecho, entonces, si analizamos lo que pasó, en realidad la
vida le dio la razón a quienes desde el punto de vista
estrictamente técnico decían que estos cargos diferidos no
correspondían ‑estoy hablando desde el punto de vista técnico
contable‑, porque no tenían capacidad de generar ingresos
futuros. De hecho, no lo generaron.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Esa es una definición.
SEÑORA
CHARLONE.-
Perfecto; vamos por parte.
Entonces, a marzo, resulta que el patrimonio da positivo en
función no de un criterio técnico sino de una resolución donde
se autorizan estos cargos diferidos especiales ‑que, técnicamente,
no son cargos diferidos‑ que toma el propio Banco Central.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Correcto.
SEÑORA
CHARLONE.-
O sea que ¿el patrimonio es positivo por resolución del Banco
Central?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
La definición que yo le di es para cargos diferidos genéricos,
pero le puedo dar una definición para cargos diferidos
autorizados por el Banco Central.
SEÑORA
CHARLONE.-
Démela.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es una recomposición patrimonial con el tiempo. Es un hecho que
también está previsto en las normas: un plan de recomposición
patrimonial.
SEÑORA
CHARLONE.-
O sea que si el patrimonio neto era negativo y el Banco Central,
además, había votado asistencia, votando un plan de reconversión
en función de cargos diferidos especiales, en función de los
criterios que manejara el Directorio, ese patrimonio que había,
desde el punto de vista técnico y contable y de acuerdo con las
normas bancocentralistas, sin estos cargos diferidos especiales,
el Banco Central podía llevarlo de negativo a positivo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El problema es que no es fácil de explicar.
El Banco Central dicta normas, las modifica y las amplía;
tiene la facultad de hacerlo. Por definición constitucional es el
especialista en eso ‑lo ha dicho el doctor Cajarville‑
y dictó una norma que dice: cargos diferidos autorizados por el
Banco Central. Está en el balance en dos rubros distintos:
"Cargos diferidos autorizados por el Banco Central". Y
los cargos diferidos ‑no me acuerdo bien de la resolución‑
dicen que se le autoriza por tanto; si llegan a capitalizar los
viejos socios que están haciendo negocios, se cancelan contra
eso, de lo contrario tienen cinco años para amortizarlo.
SEÑORA
CHARLONE.-
Se lo pregunto de otra manera.
En el plan de reconversión que vota el Directorio del
Banco Central por mayoría ‑creo que por primera vez el 30
de abril‑, si no se hubieran votado estos cargos diferidos
especiales, de acuerdo con normas bancentralistas, en su opinión
¿el patrimonio neto era positivo o negativo?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Pero es que esta norma que yo le digo es tan norma
bancocentralista como los cargos diferidos...
SEÑORA
CHARLONE.-
Yo le digo sin estos cargos diferidos especiales.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Pero entonces sáqueme también que no le gustan las
utilidades....
SEÑORA
CHARLONE.-
No, porque estamos hablando de un criterio contable...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Correcto. Pero yo no le digo que esta norma no sea contable...
SEÑORA
CHARLONE.-
Lo que usted me dice es un criterio legal. O sea, el Banco
Central, por resolución de su Directorio puede votar cargos
diferidos especiales, sin que eso tenga un fundamento técnico
contable. El fundamento que hay es la autorización legal a que el
Banco Central vote este tipo de cargos diferidos, pero después lo
veremos. No sé si hay una autorización legal a que vote estos
cargos diferidos. En realidad, quizás lo que hay son antecedentes
de que lo ha hecho sin fundamento técnico. No me pronuncio con
relación a si esto es legal o no, porque ese es otro tema. Pero,
desde el punto de vista de las normas bancocentralistas y de los
criterios técnicos, de no haberse votado o de no haberse aprobado
estos cargos diferidos especiales ¿la responsabilidad patrimonial
neta era positiva o negativa?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No sé; tengo que hacer los cálculos. Realmente, no sé.
SEÑOR
BAYARDI.-
Sobre este tema está hablando con un lego, absolutamente lego en
materia financiera, contable, bancocentralista, llámele cómo
quiera.
Usted dijo hoy que el lema con el que se había movido en
esto es dentro de las normas y de la ley, dentro de la ley y de
las normas. A fecha 5 de abril, cuando se cierra y se da el
informe sobre la situación patrimonial del Banco Comercial, de
acuerdo con las leyes y las normas ¿cómo era hasta ese momento
la situación patrimonial del Banco Comercial?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No lo sé, porque no tengo el balance auditado.
SEÑOR
BAYARDI.-
Digo esto porque usted firma y comparte un criterio de expediente
al que luego me voy a referir.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No todo comparto; hay cosas que no comparto.
SEÑOR
BAYARDI.-
Me refiero al expediente N° 9855. En realidad, hasta ahora
venían los informes de la Unidad de Analistas Inspectores N° 8.
Hay una información del gerente de área y falta una hoja. Pero
el señor Fernández Becchino dijo que hasta ese momento estaba de
acuerdo con lo que venía en el expediente.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Yo comparto lo del señor Olivero.
SEÑOR
BAYARDI.-
Y ese informe de la Unidad de Analistas Inspectores N° 8
planteaba la situación patrimonial en la que estaba.
Yo dije ‑y lo repitió ahora el señor Diputado Pablo
Mieres‑ que en derecho hay algo que dice: a confesión de
parte, relevo de pruebas. El Banco Comercial, independientemente
de que el señor Fernández Becchino lo hubiera visto o no
‑no estoy en ese punto‑, en realidad, en comunicación
del 17 de abril, firmada por el Presidente Frederick, tenía una
situación patrimonial comprometida.
Lo que voy a decir no es por disminuir a la Unidad de
Analistas Inspectores del Banco, ni a la Superintendencia ni a
nada. Cuando el Presidente del Banco Comercial dice que tiene una
situación patrimonial comprometida, y se supone que él debe
conocer un balance que fue postergado bastante en el tiempo para
su entrega...
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Eso no fue premeditado.
SEÑOR
BAYARDI.-
Pero para mí deja decaer la función de contralor que tenía.
Ellos mismos reconocen que tenían una situación patrimonial
comprometida. A lo que voy es a que el Banco Central tomó una
Resolución ‑que está en el expediente‑, y es la que
se comunicó el 25 de abril, de la que ya hablamos. Dejo
constancia para la Comisión que no tuve oportunidad de ver qué
Resolución es. ¿Por qué? Porque ‑esto lo he dejado en
anteriores oportunidades como constancia‑ el Banco Central
me ha mandado casi lo que ha querido. En realidad, la Resolución
invocada en la comunicación al Banco Comercial, con la firma del
Presidente del Directorio, no me fue entregada. O sea que no
podemos convalidar lo que consideró el Directorio a la hora de
tomar esa Resolución. Las Resoluciones siempre tienen un visto,
un atento y un resuelve, pero no podemos saber si el Directorio
vio o no el expediente que estamos discutiendo.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-¿A
qué se está refiriendo, señor Diputado?
SEÑOR
BAYARDI.-
A las Resoluciones del Directorio del 25 de abril.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Lo leímos recién con el señor Diputado Fernández Chaves; no
dice nada. Esa Resolución sale como arrancada de la manga.
SEÑOR
BAYARDI.-
El problema que tengo es que esa Resolución del Directorio que se
me envió dice "Vista la Resolución del Directorio del día
de hoy", y le comunican al Banco Comercial. Yo busco la
Resolución del Directorio del día 25 de abril y no está.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
¿Es el numeral 8? Esa Resolución está.
SEÑOR
BAYARDI.-
Entonces, me la puede mostrar.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Está en el Acta N° 2383, página 13, último numeral, o sea
el 8).
SEÑOR
BAYARDI.-
El Acta N°2383 dice: "a los veinticinco días del mes de
abril del año 2001", y debería decir del año 2002.
Entonces, en realidad, no es levantada del compilado de las
Resoluciones, sino de la propia Acta. Lo que pasa es que hasta
ahora no pudimos ver ‑esa es mi preocupación‑ cuáles
son los elementos que tomó en cuenta, y que no pudimos ver en el
expediente, para llevar adelante este pedido de Resolución.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Yo tampoco.
SEÑOR
BAYARDI.-
Acá se dijo que debe haber sido como respuesta a un elemento que
quedó trunco.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
El expediente N°9855. Eso fue lo que creímos todos.
SEÑOR
BAYARDI.-
Es lo que se supone que debió haber sido.
Digo esto porque hubo multiplicidad de oportunidades en que
estuvo en cuestión el tema de la situación patrimonial. Después
del 18 de febrero de 2002 se pasa a la asistencia, ya que antes de
esa fecha se realizaban descuentos de certificados de depósito.
El 18 de febrero de 2002 ‑lo digo de memoria pero tengo las
Resoluciones delante‑ el Presidente del Directorio le
trasmite al Ministro de Economía y Finanzas que se estaban
acabando las posibilidades de descontar certificados de depósito.
A partir de allí empieza un proceso, porque se estaba haciendo un
seguimiento importante del Banco Comercial por parte del
Presidente del Directorio y del Superintendente de la época, de
acuerdo con lo que declaró en la tarde de hoy el contador Fernández
Becchino. Él nos dijo que se realizaba un seguimiento casi
cotidiano por parte del Presidente del Directorio y del
Superintendente de la época, y entiendo que no podría haber sido
de otra manera, teniendo en cuenta el estado de situación de
aquel momento.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
En el folio 2 están los adelantos revocables, los fondos
provenientes de cuentas del Tesoro Nacional. Eso no pesa; después
se le devuelven y se sacan U$S 44.000.000. Luego, el folio 4 del
documento manejado por las señoras dice: adelanto a asistencia
financiera, sobre carta de crédito. Esto empieza el 20 de febrero
y le dan U$S 23:000.000, los que se cobraron todos.
Posteriormente, en el folio 5 está la prenda sobre vales, que
asciende a U$S 34:500.000, pero no sé si se cobró ese dinero
porque luego me fui. Empezaron el 28 de febrero y después se
canceló. En realidad, comenzaron el 15 de marzo.
Pero ¿exactamente, qué es lo que quiere que conteste?
SEÑOR
BAYARDI.-
Lo que digo es que los adelantos de asistencia financiera, que están
en el folio 4 de ese expediente, empiezan el 20 de febrero. Esto
es coherente con lo que se le comunica al Ministerio de Economía
y Finanzas el 18 de febrero. En dicha oportunidad se le dijo al
Ministerio que el Banco ya no tenía posibilidades de descontar más
certificados de depósito. El contador Rodríguez Batlle le envió
una nota al ex Ministro Bensión fechada el 18 de febrero, en la
que le dice que ya no pueden descontar certificados de depósito.
Entonces, el 20 de febrero se empiezan a dar adelantos de
asistencia financiera porque había necesidades.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Son las cartas de crédito.
SEÑOR
BAYARDI.-
Estos adelantos se dan con prendas sobre cartas de crédito y al
amparo del artículo 37 de la Ley. Este artículo fue invocado aquí
por parte del señor Presidente del Directorio y está en todos
los expedientes, que dicen: al amparo del artículo 37.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
También lo mencionan las señoras contadoras.
SEÑOR
BAYARDI.-
El artículo 37 tiene los dos requisitos que conforman el centro
de lo que estamos discutiendo. Uno de ellos es tener las garantías
prendarias y el otro la situación patrimonial en la que se
encontraba la entidad. Esto lo dijo la contadora Medero cuando
concurrió a la Comisión, y vale la pena mencionarlo porque me
dio la pista para estudiar la reflexión que realizó la Cámara y
el actual Ministro de Economía y Finanzas en su momento; tenía
dos exigencias de garantía para que en este país no volviera a
pasar lo que pasó antes de 1995. En realidad, se daba asistencia
sin límite y se perdía todo, historia que usted conoce mucho
mejor.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí; a través del Banco Central.
SEÑOR
BAYARDI.-
Exactamente.
Cuando discutimos la reserva patrimonial hay un tema que es
sí, a mi criterio, de responsabilidad, y tiene que ver con cuál
es el estado de responsabilidad patrimonial neta que tenía el
Banco Comercial. Si el Estado quería darle dinero, es otra
discusión, pero con el Estado y no con el Banco Central. Si el
Estado quería regalarle dinero tendríamos que discutirlo con el
contador Bensión. Pero acá estamos discutiendo con el Banco
Central. Cuando dije que hubo un informe con responsabilidad
patrimonial neta mínima en situación deficitaria sin las
dispensas, al preguntar cuál era, a su criterio técnico
‑por la responsabilidad técnica que emana de la propia
Carta Orgánica del Banco‑, la situación de esa
responsabilidad patrimonial, usted me dijo: "En realidad,
estaban esperando el balance del Banco".
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, no conocíamos el balance.
SEÑOR
BAYARDI.-
Por lo que se dijo acá, todos conocíamos que en enero estaba en
buen estado de situación. Se dijo al principio de su
comparecencia.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El 17 de enero era el balance.
SEÑOR
BAYARDI.-
Voy a decir lo siguiente. Aquí, profano, profano es usted, yo soy
un lego de quinta, y le digo que me puse nervioso a partir del 20
de diciembre de 2001; muy nervioso. Y, en realidad, siendo lego,
dije: "Esto se fue todo".
SEÑOR
BECCHINO.-
¿Por qué el 20 de diciembre?
SEÑOR
BAYARDI.-
Porque el 20 de diciembre de 2001 Argentina nos pasó a
condicionar la situación que íbamos a tener nosotros. Desde el
punto de vista político ‑no es su responsabilidad, era la mía‑
había que tener un nivel de posicionamiento. Y lo tuve, pierda
cuidado. Entonces, nos enteramos el 21 o 22 de enero que los Rohm
se la habían llevado.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Usted se enteró el 20 de diciembre que se la habían llevado
los Rohm?
SEÑOR
BAYARDI.-
No; estoy haciendo la cronología. El 20 de diciembre me preocupé
desde la política.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Nosotros nos preocupamos desde julio.
SEÑOR
BAYARDI.-
Sí, está claro. Además, la contadora Itté, Jefa del Grupo de
Inspección No. 8 lo aclaró. Está claro. Hablo de la evolución
a partir del 20 de diciembre y yo me preocupé desde el punto de
vista político, porque los que están en la cuestión técnica
podrían no preocuparse; es un problema de ellos. A partir de que
los Rohm metieron la mano y se la llevaron como se la llevaron, y
de que había todo un proceso en discusión de cómo considerar el
canje de deuda argentino que venía procesándose...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Venía fenómeno.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿El canje de deuda?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Hasta ese momento venía fenómeno; hasta que alguien dijo:
"Nos liberamos, no pagamos más la deuda". Después se
despatarró. El canje de deuda era del 100% y empezaban a correr
los intereses el 30 de abril y había una ley. Después se
despatarró todo y eso no lo podemos
evitar nosotros.
SEÑOR
BAYARDI.-
Perfecto, yo estoy hablando de los expedientes a que hemos tenido
alcance que demuestran una preocupación y pocos dijeron que venía
fenómeno. Pero supongamos que venía fenómeno. Lo que digo es
que a partir del 23 de enero había una situación en que, en
realidad, la responsabilidad que surge de la Carta Orgánica del
Banco le implica a la Superintendencia ‑usted conoce el artículo
38 de la ley mejor que yo‑ el seguimiento a los efectos de
aconsejar cómo proceder con respecto al tema de la asistencia.
Ante un informe de estas características, definir en qué situación
estaba a los efectos de que quienes tenían que tomar decisiones
levantaran la mano para decir "si" o "no"
cuando estaba bien complicada la discusión ‑porque ya había
empezado dentro del Directorio antes del 5 de abril‑, su
respuesta en cuanto a cuál era la situación patrimonial deja, en
el marco de la ley y de las normas ‑como dijo que así había
cumplido su función‑, la sensación de que por acción o
por omisión usted no podía llegar a las conclusiones de cuál
era la situación patrimonial. Por acción o por omisión. Usted
dijo: "Un día los llamé a todos y les dije que tenían
cuarenta y ocho horas" Y a los pocos días apareció. En
realidad, dado el informe del 5 de abril que ya venía acompañado
de varios preinformes de seguimiento que usted venía llevando
adelante con la Unidad de Inspección No. 8, el punto en el que
uno terminaba llamando a todos para tener ese balance que apareció
podía, a su criterio y visto el resultado, haberse tomado antes.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Se podía haber tomado antes. Las señoras estaban encargadas de
eso y los contactos que yo tenía con la gente del contable de la
empresa era el mismo.
Perdón: ojo que en todo
ese período hubo discusiones día a día con la Auditoría,
porque no se ponían de acuerdo en los montos de los ajustes. No
es que no se haya hecho nada; la auditoría Price con el banco y
el Banco Central estuvieron discutiendo los ajustes. Llegó un
momento en que me dio la impresión de que no daba más para
discutir los ajustes y fue cuando dije: "No va más; se
terminó".
SEÑOR
FERNANDEZ CHAVES.-
Yo creo con toda franqueza que la crisis del Banco Comercial
empieza ‑como decía el señor Diputado Bayardi‑ sobre
fines de 2001, pero no en diciembre, antes. En la anterior sesión
le pregunté a la contadora Itté: "De acuerdo a los
distintos balances e informaciones que nos han llegado, si no
incurro en error, en octubre de 2001 el Banco Comercial tenía
contabilizados unos US$ 360:000.000 de valores públicos
argentinos. En noviembre de 2001, según lo que aparentemente
surge de esta información ‑por eso pediría que se
confirme‑ envía activos financieros al similar argentino.
Entonces, aproximadamente a mediados de diciembre, se detecta la
contabilización incorrecta de unos US$ 80:000.000 de
sobrevaluación. Preguntaría si hubiera sido posible detectar eso
por parte del sistema inspectivo o del Banco Central en general
‑porque este no es un problema personal de ustedes‑ y
por qué no se hizo".
Es decir que yo coincido en que ya sobre fines del 2001, en
el último trimestre de 2001 se observan irregularidades en el
Banco Comercial, todo relacionado con los valores públicos
argentinos.
SEÑOR
MIERES.-
También en la sesión pasada ‑para terminar de agregar
complementos a la pregunta del señor Diputado Bayardi‑, se
habló de un conjunto de expedientes que comienzan a tramitarse
dentro del Banco Comercial con relación a operaciones
irregulares: la triangulación de bonos argentinos, la venta de un
producto financiero no autorizado y las transferencias a
colaterales y vinculados al grupo, y se preguntó cuánto era el
perjuicio estimado que estas tres cuestiones ‑en febrero, ya
en conocimiento del Banco Central‑ significaban
para el Banco. Se nos dijo que en el caso de las
colaterales eran US$ 66:000.000 y en cuanto a la venta de
producto financiero no autorizado eran US$ 89:000.000. Y el
tema de los bonos, primero, se estimó en US$ 67:000.000 pero
luego esa estimación quedó corta, por lo cual estamos por lo
menos en US$ 225:000.000 de pérdidas, que ya en febrero, sin
haber llegado al informe de abril, de alguna manera estaba arriba
de la mesa.
SEÑOR
BAYARDI.-
El contador Carlos Olivero estuvo acá. Usted dice que comparte su
proyecto de resolución...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, sí.
SEÑOR
BAYARDI.‑...que a su vez compartía -no quiere decir que
usted lo tenga que compartir‑ el informe de la Unidad 8 de
analistas. Dicho proyecto de resolución dice ‑reitero: nos
vamos a centrar en lo que usted dijo que compartía, para no
hacerlo tener que compartir o no a otras cosas‑: "1.
Requerir a Banco Comercial S.A la reformulación de sus estados
contables al 31 de diciembre de 2001 conjuntamente con la
presentación de la información a que refiere el artículo 335 de
la Recopilación de Normas de Regulación y Control del Sistema
Financiero correspondientes al ejercicio en curso y el plan de
regularización patrimonial" ‑quiere decir que había
una situación patrimonial que había que regularizar‑
"a que refiere el artículo 335.1 de la citada Recopilación,
así como los de adecuación a las relaciones técnicas requeridas
por las normas bancocentralistas.-"
‑que en ese momento tenía vigentes‑ " 2.
Requerir al Banco Comercial S.A. la presentación de un Plan
Estratégico que le permita hacer frente a las obligaciones
asumidas y retomar la marcha normal de sus negocios". Esto es
lo que usted comparte.
Quiere decir que estaba ‑es mi interpretación; usted
me corregirá‑ a la espera de la reformulación de los
estados contables, se
le pedía un plan de regularización patrimonial ‑reitero:
para mí no está en discusión cómo estaba el patrimonio del
Banco Comercial; esa pregunta ya me la contestó el Presidente
Frederick, o sea que para mí está claro‑ y, además,
adecuarse a las relaciones técnicas requeridas por las normas
bancocentralistas. Lo del plan estratégico lo dejo. Se le preguntó
al respecto y usted dijo que necesitaba el balance para poder
pronunciarse.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí. Y el señor Frederick lo debe haber necesitado también.
SEÑOR
BAYARDI.-
Sí. Sin embargo, en respuesta a lo que se le había enviado él
dice, con claridad, que en la actualidad presenta una situación
de insuficiencia de responsabilidad patrimonial neta. Pero
independientemente de eso, ¿puedo desprender de lo que usted me
ha dicho hasta ahora que, en realidad, en el mejor de los casos,
asistimos al Banco Comercial sin saber cómo estaba su patrimonio?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Y..., sí. Sí, porque no teníamos los elementos.
SEÑOR
BAYARDI.-
Perfecto. Así que, en el mejor de los casos, asistimos al Banco
Comercial sin saber cómo era su patrimonio. Digo esto porque mi
problema no es saber si las normas son legales o no. El problema
es ver cómo hubo que proceder en relación al acatamiento de las
normas.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
Me pareció que usted hizo referencia al Acta No. 2376 del 20 de
marzo de 2002, en la cual queda constancia de lo siguiente: "
En uso de la palabra el señor Superintendente, expresa que el
patrimonio del Banco Comercial es positivo y que por lo menos
asciende a US$ 133:000.000.=, por lo que no corresponde
realizar invocaciones de ilegalidad".
Esto es lo que surge del Acta, lo que usted dijo el 20 de
marzo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eso es lo que surge del Acta. No es lo que yo haya dicho.
(Diálogos)
——Ahí
se señala lo que dicen que dije el 20 de marzo, no lo que yo haya
dicho. Esto yo no lo dije. Primero, las tres últimas palabras no
sé lo que son y nunca jamás las usé en mi vida. Además, en las
propias actas está demostrado que las actas las arreglaban, las
corregían, las subían cuando se les cantaba. Por lo tanto, no
estoy de acuerdo con eso.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
¿Usted deja constancia de que esto no es así?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, sí. Eso no está dicho por mí en ese contexto y de esta
manera. Que yo pueda haber dicho que se habían capitalizado US$ 133:000.000
entre el 28 y el 1, eso es cierto. Pero si afirmaba algo sobre el
Banco Comercial, sin tener un solo balance, ¿no se dan cuenta que
me estoy contradiciendo con lo que pasa después más adelante?
Hay una bruta contradicción.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
Por eso le preguntaba.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Por eso le digo. Una bruta contradicción. Pero yo quisiera que
ustedes vieran otras actas que están muy claritas y muy lindas en
las cuales se expresa cómo se manejaban las Actas. Lean el Acta
No.2378, folios 5 y 6 y, después, díganme si yo puedo tener
alguna confianza en lo que pusieron en el Acta, que nunca fui
consultado y nunca me la enseñaron. Así que podían poner que el
mundo es cuadrado, y caminaba.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Está claro que al contador no se le enviaban las Actas para
prestar su aprobación.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Nunca; nunca las ví; se las enviaban a muchos otros
funcionarios...
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
¿Las Actas eran aprobadas por el Directorio?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Supongo que sí; no sé. Habría que ver qué dice al final. Creo
que aprobaban puntos por separado, porque algunos aprobaban con
dos y otros con tres.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Cuando se planteaba el tema de la asistencia al Banco Comercial y
en cuanto a esta Acta sobre la que usted expresa que no dijo que
tenía patrimonio positivo de por lo menos US$ 133:000.000...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, de esta manera.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Pero a usted le preguntaban: "¿Se puede asistir?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, no.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Le preguntaban: "¿Tiene patrimonio positivo?"
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; nunca me preguntaron así.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
¿Cómo le preguntaban?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Esto fue una conversación que puede haber salido... no la
recuerdo. Imagínese.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Pero no en ese caso, le pregunto como lo consultaban normalmente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Esa conversación pudo haber salido cuando la contadora Medero decía
que tenía patrimonio negativo, yo hice números; el mismo
numerito que hice acá. Lo único que yo sé es esto; tenía esto,
menos esto, menos esto.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
¿Puede repetir el número que hizo hoy a los efectos de que quede
claro en la versión taquigráfica cuál era su posición cuando
se brindaba asistencia a ese Banco?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eran 186,8 más 30,6
de utilidades, es decir, 217,
menos 180 de los Rohm, me quedan 37 millones. A esto sumo
los 133 y me da 170 millones.
Eso
es lo que me da a mí de acuerdo con los estados contables o
financieros que yo tenía. Correcto.
A mí me tienen que explicar cómo desaparecen esos US$ 170:000.000,
cómo bajan, qué pasa con ellos. Eso es lo que yo no sé.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
¿Es decir que con sus conocimientos contables y su experiencia
bancaria, al momento de prestar asistencia, usted estimaba que el
Banco Comercial podía tener un patrimonio positivo en el entorno
de los US$ 170:000.000?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Correcto. Ojo, que yo sabía que había que hacer ajustes de US$ 30:000.000
acá, US$ 60:000.000 allá, de US$ 50:000.000 en otro
lado, pero si esos ajustes no están aprobados por el Banco, por
la Auditoría Externa y aprobados por nosotros, no tienen ningún
valor. Yo, como el jerarca máximo del Banco en la parte técnica,
no puedo avalar una cosa que no venga debidamente enmarcada en la
ley y los reglamentos, porque si no me enloquezco. Esa es mi
situación.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Nosotros hemos expresado aquí y afuera que el documento del 5 de
abril seguramente está bien elaborado...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ese documento es excelente; las muchachas son excelentes, pero es
una pata de la cama.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Estamos totalmente de acuerdo. Nosotros teníamos la impresión es
que este no era un documento definitivo en la posición que iba a
tomar el Banco, y queremos saber cuál es su opinión con respecto
a un episodio que a nosotros nos llama la atención. La impresión
que tenemos es que ninguna de las Directoras, que supuestamente
conocían el documento porque la doctora Holtz lo conoció en la
etapa de preparación, o sea que podía no saber...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BATLLE.-
Conocía casi lo que salió; una coma más, una coma menos.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
Ella lo conocía cuando todavía no había sido emitido y la
contadora Medero lo conoció inmediatamente después de emitido.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Entonces, ¿cómo puede ser que si ellas lo consideraban
importante, cuando se planteaban las discusiones sobre el estado
patrimonial del Banco Comercial nadie, en el Directorio, haya
mencionado este documento?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Usted me pregunta a mí? No sé. En el orden del día dice
expediente número tanto de Superintendencia, expediente número
tanto de operaciones. Otro punto, asuntos que plantean los
Directores, el Gerente General y el Superintendente, ahí podrían
haberlo planteado perfectamente.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
La pregunta es si la doctora Holz o en su caso la contadora Medero
‑que además, este informe, apoyaba su posición‑,
consideraban que este informe era definitivo ¿no lo hubieran
presentado al Directorio?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Yo, en lugar de ella, lo hubiera presentado y documentado en un
acta.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Por lo tanto, podemos suponer que quizás no lo entendía como
documento definitivo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No lo sé.
El documento que se repartió aquí era el definitivo. Se
lo dieron a la contadora Medero, no sé cómo llegó acá, si lo
entregó la contadora o alguien lo fotocopió.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Perdón, usted dice que el documento que fue presentado por el señor
Diputado Bayardi era el que tenía la contadora Medero o una
fotocopia.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Era bajado del computador original que le dieron a la contadora
Medero.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Podría haberlo bajado otro del computador, no tenía por qué ser
la contadora Medero.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, la contadora Medero no lo puede bajar, eso es cierto... Se lo
dieron tres personas Alicia Bellotti, Giselle Itté y Alfredo
Porro. Ellos tres son testigos de que la contadora Medero lo
recibió. Si a la contadora se lo robó un punguista, sacó
fotocopias y luego lo repartió, no lo sé. Pero el informe es ése,
es lo que me dijeron los muchachos y yo creo en ellos a pesar de
que no soy más Superintendente.
Ustedes van demasiado rápido, me van a enloquecer.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
El tema que le planteé al contador sobre la crisis del último
trimestre del año 2001 en el Banco Comercial y las cifras que le
proporcioné ¿usted las comparte o no? ¿Cuál es su opinión al
respecto, contador?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Hace mucho tiempo que me fui del Banco, no recuerdo bien cómo es
la cosa. Sé que por acá las señoras dicen que les obligaron a
hacer US$ 77:000.000 de previsión por el problema de la
deuda argentina. Creo que está establecido en el informe. No
recuerdo bien, la verdad es que lo tendría que estudiar todo de
nuevo. Yo recuerdo algo de US$ 77:000.000 que hubo que hacer
de reservas, contra ese balance del 31 de diciembre por la deuda
argentina.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Mi pregunta no se refería a si, en última instancia, no se habían
tomado las medidas adecuadas ‑las contadoras informan lo de
los US$ 77:000.000 a que usted hace referencia‑ sino a
si eso no fue detectado tardíamente por el Banco Central.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Nosotros desde abril o mayo de 2001 hacíamos un planillado con
todos los bancos, los riesgos que tenían Argentina, Brasil, Chile
y algún otro país. Se hacía semanalmente y se elevaba al
Directorio; las colocaciones que tenían esas instituciones en
determinados lugares. Por lo tanto, sabíamos cuánto tenía el
Banco Comercial metido en esos lugares. Eso se hizo desde junio
seguro. Un funcionario, el contador Rivas, era el encargado de
hacer ese planillado que luego iba a Directorio. Sabíamos la
exposición al riesgo argentino o brasileño. Es así que al Banco
de Galicia le obligamos a cambiar la cartera porque tenía una
fuerte exposición con las provincias y el gobierno argentino. Se
la hicimos cambiar por empresas de primera línea como es Loma
Negra que hoy valen tres vintenes porque se fundió. Estamos en
una vorágine y no podemos dominar; Uruguay no domina el mercado
económico ni el financiero. ¿Por qué los bancos querían tener
sucursales acá, en Argentina y en Brasil? El Banco Comercial tenía
una sucursal en Brasil porque cuando trabajábamos a todo trapo
con el MERCOSUR económicamente, comercialmente, lo necesitaban.
El cliente pedía: "necesito tal crédito en tal lado porque
tengo que importar o exportar materias primas". Entonces
existe una cadena, la economía se pudrió y nos reventó el
sistema financiero. La crisis empezó en agosto de 1998, yo tomé
mi cargo el 23 de agosto de 1999, ya con un año de crisis. Venían
los del Fondo Monetario Internacional y me preguntaban qué
pensaba, y yo les respondía que un año más se puede aguantar
pero no sé hasta cuándo. Si Argentina y Brasil no arreglan, nos
vamos. Es imposible, no podemos dominar, nos reventamos todos. No
dormimos, soñamos con las colocaciones. La colocación del Banco
Comercial en el famoso megacanje de Cavallo, era el súmmum. Se
canjeaba el 100% al 30 de abril de 2002, se acumulaban los
intereses y de ahí en adelante se empezaba a pagar. El megacanje
lo inició justamente
un Director del Banco Comercial. Llegó Rodríguez Saá y festejó
con champaña, que nos liberamos de la deuda externa, no pagamos
nunca más nada. Es imposible señor Diputado Fernández Chaves
que podamos dominar eso. Tenemos poca gente, eso ya se sabe,
tenemos que tener el triple de los que tenemos. El Banco Central
argentino cuando decide hacer una supervisión intensiva a la
Compañía General de Negocios, que es grande como una sucursal
del Banco Comercial acá, manda a veinte personas. En mi época
tenía treinta personas para ciento cuarenta instituciones.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Quisiera aclararle la pregunta al contador. Ese desfase que se
produce con los US$ 80:000.000 podría haberse detectado más
rápidamente con otro tipo de contralor.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Hay muchas cosas que podríamos haber detectado, no sólo con más
gente, no con el seguro de depósito, pero con la supervisión
consolidada hubiéramos detectado mucho. Con
un memorándum de entendimiento con la República Argentina yo me
atrevo a decir aquí, y son todos ustedes testigo, que los Rohm y
los Peirano ‑escuchen bien lo que les voy a decir‑ no
hubieran podido hacer nada. En setiembre de 1980 me encontré con
el Superintendente argentino en Basilea, en el Banco General de
Pagos ‑por una reunión del Comité de Basilea‑, y me
dijo que ellos tenían memo de entendimiento con España, Chile y
un montón de países. Se puso en contacto conmigo, me mandó un
formulario que estuvimos meses estudiando con Jurídica ‑es
una de las pocas cosas que me llevé a mi casa‑ y al final,
con el contador Porro y la doctora Rantighieri ‑que también
la conocen porque estuvo aquí‑ llegamos a formular un memo
de entendimiento que podía funcionar. Lo elevamos al Directorio
el 7 de agosto, pero no solo no fue aprobado sino que tampoco
mandaron un proyecto de ley, si es que había que modificar la Ley
N° 15.322. ¿Qué quieren que haga? Se lo dije tres veces al
Presidente y creo que me contestó que no podía lograr la
unanimidad, por eso no salía. Supongo que tendrían los dos votos
colorados y faltaba el blanco. Todo el fajo de la supervisión
consolidada fue a Jurídica y salió favorable por mayoría; hubo
una discrepancia. Se consultó a los doctores Cajarville, a
Gonzalo Fernández y no sé a quién más. Llegamos a un
entendimiento en cuanto a que había cosas que no se podían
tocar, como los depósitos, pero había un montón de cosas que sí
y hubiera sido bárbaro. ¿Saben cómo fue la estafa de los Rohm?
Se llevaban la plata, decían que compraban deuda pública, que la
tenían depositada en el Banco General de Negocios y traían
firmados certificados de depósito por él y por el Gerente
General del Banco General de Negocios. Los argentinos me estaban
esperando con los brazos abiertos para inspeccionar eso y para
hacer arqueos. Esto estaba sucediendo el 7 de agosto de 2001. ¿Esa
información se las mandó el Banco Central?
SEÑOR
BAYARDI.-
No.
SEÑOR
FERÁNDEZ BECCHINO.-
Pídanla.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¿Y lo de Rospide?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eso es como cuando un punguista le afana en un ómnibus. Rospide
tiene un juicio penal por agente del mercado de valores. El
contador de Brum dijo que está en un lío, que está en Jurídica,
que sale de Jurídica. Hay cosas que yo como ser humano no las
puedo dominar. Llega un momento que me doy cuenta de mi
incapacidad, de lo hormiga que soy en este país. Hay tipos que
son agilísimos. Es como dijo el señor Diputado Bayardi, que en
lugar de haber estudiado para médico tenía que haber estudiado
para banquero.
Dije toda la verdad. Viví dos años y medio sentado en el
cono de un volcán, y no crean que me hizo ninguna gracia. Seguí
adelante porque me había comprometido con el anterior Directorio
a tratar de ordenar la Superintendencia porque había algunos
problemas graves. Hice lo que puede, pero la marea me llevó, me
ahogó, me reavivó, me volvió a ahogar y salí lo mejor que
pude. Desde que entré hasta que salí sacamos diez normas
importantísimas. Además de Superintendente soy Presidente de la
Comisión Directiva de la Unidad de Información y Análisis
Financiero. Todo esto tiene que ver con el lavado del dinero. Los
americanos nos dejaron así, nos volaron durante dos años con
este tipo de trabajo, con el lavado de dinero. Esto también era
responsabilidad mía. Esto implicó que un grupo de cuatro
inspectores del Banco Comercial que yo tenía pasaran para acá.
Pedí al Directorio una ampliación presupuestal para tomar cuatro
tipos y sustituirlos. Pregúntenle al Directorio dónde está ese
expediente. Es imposible trabajar. Había un Comité de Estudio de
la Organización del que me llamaron hace un año y medio por unos
ascensos que había que hacer. Estaba integrado por la contadora
Medero, la economista Holz, el Gerente General y el contador
Roberto Bas que en ese momento era Gerente de la División
Administración. Les dije que los ascensos no me interesaban, que
corresponden a la parte administrativa. El Gerente de Personal,
cuando hay vacantes, tiene que hacer un llamado. Yo quería veinte
analistas contadores de inmediato. Lo dije un año antes de que
reventara todo. El día que me fui habían entrado tres. Me decían
que no se podía por la ley. No es así; la ley es clara. Dice que
si no se pueden conseguir funcionarios públicos se hace un
concurso abierto y se toman. Nadie se dio cuenta. Todo el mundo
‑me incluyo‑ creía que seguíamos viviendo en la
Suiza de América y nos hicimos pomada. No sé si le sirvió la
explicación, pero no tengo otra. Tengo cuatro hijos y nueve
nietos, así que estoy metido hasta acá, porque van a terminar
pagando mis bisnietos.
SEÑORA
CHARLONE.-
Estamos todos de acuerdo con eso.
Más allá del tema de los expedientes, en esta Comisión
recibimos información en cuanto a que la Unidad Ocho estaba
encomendada a hacer un seguimiento del Banco Comercial desde julio
o agosto de 2001 y estaba haciendo análisis acerca de la situación
patrimonial. ¿El Presidente del Banco Central en ese momento
estaba enterado de que había un equipo técnico del Banco
haciendo un estudio sobre la responsabilidad patrimonial neta?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Supongo que sí.
SEÑORA
CHARLONE.-
Usted es el Superintendente y me dice que supone que sí. ¿Cómo
se enteraría el Presidente de que esta Unidad está haciendo un
estudio técnico? ¿Quién debería informarle?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Todos los estudios técnicos terminan elevándose, porque son
trimestrales, y llegan a conocimiento del Directorio.
SEÑORA
CHARLONE.-
La economista Holz mantuvo dos reuniones ‑tal como nos lo
manifestaron el equipo técnico y las autoridades del Banco
Central‑: una con la contadora Itté y el contador Porro y
otra con usted y la contadora Itté. En esas reuniones previas,
informales, se le puso en conocimiento de la existencia de este
estudio preliminar donde, según se nos dijo, prácticamente
‑salvo diferencias en la redacción‑, los resultados
contables, las cifras finales acerca de la responsabilidad
patrimonial neta le fueron informadas. ¿Esto es cierto?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí y hay testigos.
SEÑORA
CHARLONE.-
La contadora Medero accedió a una copia del informe definitivo
antes de que este tuviera el trámite formal.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Antes del 5 de abril y hay testigos.
SEÑORA
CHARLONE.-
Usted estaba en conocimiento de este informe porque se lo
informaron y porque mantuvo estas reuniones. Usted nos decía que
semanal o diariamente hablaba con el contador Rodríguez Batlle y
que le preguntaba acerca de la situación patrimonial del Banco
Comercial.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No me preguntaba exactamente sobre la situación patrimonial del
Banco Comercial. Quería saber cuándo se terminaban los balances
para, a partir de allí, determinar cuál era la situación
patrimonial. Nunca me preguntó en concreto: "¿Usted sabe cuál
es la situación patrimonial?
SEÑORA
CHARLONE.-
Usted sabe que hay una unidad técnica, que hay un informe
preliminar y un resultado preliminar, de lo cual están informados
dos Directores.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿En algún momento esta situación de que había un informe o
datos preliminares acerca de la responsabilidad patrimonial neta,
le fue comunicada por usted o por alguien al contador Rodríguez
Batlle?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Expediente 9855.
SEÑORA
CHARLONE.-
No le estoy preguntando el expediente porque a la contadora Medero
y a la doctora Holz se les informó en reuniones preliminares. Uno
piensa, por la lógica del proceso, que, en función de que este
era un tema muy importante, el Presidente del Banco Central,
sabiendo ‑estimo‑ que había un estudio en curso, se
interesaría acerca de cómo iba y cuál era el resultado.
Entonces, ¿el contador Rodríguez Batlle tenía información
acerca de que el estudio preliminar venía dando las cifras que
venía arrojando?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Detallado como está acá, no. Sabía a grandes rasgos, sabía los
números.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿Sabía los números acerca de la responsabilidad patrimonial
neta que venía dando el estudio preliminar?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Él sabía que el balance del Banco Comercial había que bajarlo
en esto, en esto, en esto y en esto. Es hacer los números y
verlo, nada más.
Discúlpeme, pero vamos a aclarar una cosa. La contadora
Medero tuvo el informe porque se interesó; me lo pidió a mí.
Primero me dijo que yo le ocultaba información. Entonces, yo le
dije: "No te oculto nada. Tú llamás a Porro y él te da
todo lo que querés". La doctora Holz hizo lo mismo. El
contador Rodríguez Batlle me llamaba por teléfono y me
preguntaba cómo estaba evolucionando el balance del Banco. No
entraba al detalle. Supongo que como contador sabría los números,
pero nunca me preguntó: "Hay un informe? ¿Están trabajando
con un informe?" Yo le decía: "Están trabajando".
Él me preguntaba: "¿Qué está dando eso?" Yo le
contestaba: "Espantoso". "Bueno, ¡trate de que
terminen el balance! ¡Quiero saber cuál es el resultado
final!".
Es un poco distinto. Unos iban al detalle y él iba al
global. Esa es la historia. Pero hablábamos todas las semanas
como mínimo. Que el balance a fin de año daba espantoso, sí.
SEÑORA
CHARLONE.-
Usted me dice que el contador Rodríguez Batlle le preguntaba
acerca de cómo estaba el resultado de ese balance, que la
contadora Medero y la doctora Holz se interesaron y que se les
brindó, no un "espantoso", sino las cifras, lo que venía
dando el informe preliminar o una copia del informe. ¿El contador
Rodríguez Batlle en ningún momento tuvo información de lo que
daba el resultado?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Parcial no.
SEÑORA
CHARLONE.-
Pero yo no le digo parcial en cuanto a los ítemes que componían
los distintos ajustes sino acerca de la responsabilidad
patrimonial neta. ¿No se le informó?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Parcialmente no. Se le informó el 15 de abril cuando se terminó
el informe y se elevó todo.
SEÑORA
CHARLONE.-
En función de que había un estudio, un equipo trabajando, y hubo
un cierre de la información, ¿él nunca le preguntó
concretamente cuáles eran las cifras?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Nunca.
SEÑORA
CHARLONE.-
Si usted las conocía y aunque no se las hubiera preguntado, ¿por
qué no se las informó? Usted informa formalmente a través del
expediente, pero hubo informaciones y conversaciones informales
fuera de él.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Lo que yo le informaba era que arrancábamos de un balance al 31
de diciembre presentado el 17 de enero que daba tal cosa: "Señor
Rodríguez Batlle: a eso hay que bajarle tal, tal, tal y tal
cosa". Así que, en los hechos, se le estaba informando; no
con un papel, sino verbalmente, por teléfono. "A los US$ 200:000.000
hay que bajarle US$ 180:000.000 que se fueron de acá, US$ 77:000.000
de un ajuste, Comercial-Investment US$ 56:000.000". ¡El
contador Rodríguez Batlle sabía de memoria esas cifras! No tenía
esto por escrito ni el detalle que, por otra parte, no sé si le
habría interesado leerlo. Lo que él quería saber era si el
Banco Comercial tenía patrimonio o no. No le interesaban los
detalles parciales.
SEÑORA
CHARLONE.-
Vamos aclarando. Quiere decir que de las informaciones que usted
le daba al contador Rodríguez Batlle, si bien no se le dio el
informe preliminar, de las cifras del patrimonio que usted
manejaba, que era el que había, y haciendo los ajustes ‑que
es sumar y restar‑, ¿él tenía los elementos como para
llegar a la conclusión de que, haciendo esos ajustes que usted
acaba de decir, el patrimonio daba negativo?
SEÑOR
FERNÁNDES BECCHINO.-
Sí.
SEÑORA
CHARLONE.-
Quiero que lo reitere para que conste en la versión taquigráfica
porque esto es central.
O sea que de las informaciones y grandes números que usted
le daba, sin haber visto el contador Rodríguez Batlle el informe,
tenía los elementos como para deducir que el patrimonio era
negativo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí. Además, tenía a la contadora Medero que se lo recordaba en
todas las reuniones de Directorio. Le decía que el patrimonio era
de US$ 180:000.000 de pérdida de los Rohm, más US$ 100:000.000
de otros ajustes, que daba US$ 300:000.000. También lo dijo
acá. Las veces que yo fui a las reuniones del Directorio, ella lo
repetía, así que lo sabía.
SEÑORA
CHARLONE.-
Me importa que conste en la versión taquigráfica lo que usted
dice porque para nosotros es central saber si había tenido la
información o no. En realidad, lo que nosotros tenemos registrado
en las actas del Directorio es que la contadora Medero decía que
el patrimonio era negativo, pero no aparecen fundamentos. Lo que
quizás usted haya marcado, que las actas no reflejan ‑o
puede que no reflejen‑, sea el tenor de la discusión.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Usted también leyó las actas, las tiene.
SEÑORA
CHARLONE.-
Por eso le digo que esa discusión o aseveraciones de la contadora
Medero no figuran.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Lo que ella dijo no figura en ningún acta?
SEÑORA
CHARLONE.-
Figura que el patrimonio era negativo, pero no los ajustes que había
que hacer.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Entonces lo dijo en esta Comisión.
SEÑORA
CHARLONE.-
Claro. Pero una cosa es en la Comisión y otra es en el momento en
que se están tomando las decisiones.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Pero yo le oí mencionar la cifra de US$ 280:000.000 en las
reuniones del Directorio. Que lo escribieran o no luego en las
actas... Pero yo se lo oí decir y lo repetía como una muletilla.
SEÑORA
CHARLONE.-
Quiere decir que de las informaciones de las grandes cifras que
usted le daba al Presidente del Banco Central al 31 de marzo ya no
estamos en ese patrimonio positivo de US$ 169:000.000 sino
que estamos en un patrimonio que es negativo. ¿Es así?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Tengo anotado que al 31 de marzo la contadora Itté dijo US$ 105:000.000
positivos.
SEÑORA
CHARLONE.-
Eso está claro, eso es con el plan de adecuación que vota
posteriormente el Directorio; eso es posterior. Lo que yo le estoy
preguntando es lo que usted le iba informando al Presidente del
Banco Central sobre el patrimonio. Lo que después se hizo con el
plan de adecuación es otra historia. Concretamente, yo le
pregunto acerca de cuál era la información que recibió el
Presidente del Banco Central y usted me confirma que, si bien no
tuvo los informes preliminares y más allá del expediente, de los
grandes datos, de las grandes cifras, se desprendía que el
patrimonio era negativo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
La primera vez que me llamó por teléfono, que debe haber sido
alrededor del 8 o 10 de marzo, me preguntó: "Contador, ¿qué
pasa con los balances del Banco Comercial? Tiene que hablar con la
gente, con los Directores" ‑no sé si era Licandro,
Frederick o quién en ese momento‑ "porque la contadora
Medero me dice que hay patrimonio negativo y yo quiero saber la
verdad". Así que él ya sabía por lo que la contadora
Medero decía, que el patrimonio era negativo. Yo le dije que no
tenía los balances. Entonces, él me dijo: "Encárguese de
pedir los balances". Los pedí durante quince días. Cuando
me llamó otra vez le dije: "Señor: yo no puse a Frederick
ni a su gente. Los puso usted. Así que usted lo llama y le pide
los balances". Hasta que un buen día vi que eso tampoco
resultaba y el 29 de abril agarré a todos los que tenían que ver
con el asunto, los senté ante una mesa y les di un plazo
perentorio, so pena de echar a la Price del Banco Comercial. No
puedo hacer más nada.
Pero no solo era eso lo que yo tenía entre manos; eso para
mí era un "boleto"; todos los días teníamos que ver cómo
hacíamos para cerrar el clearing no solo de ese banco, sino de
cuatro más.
SEÑORA
CHARLONE.-
Mirando las actas, viendo que no se recoge todo lo que pasa...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
O se recoge mal.
SEÑORA
CHARLONE.‑...o se recoge mal, de repente el contador Fernández
Becchino en alguna cosa nos puede aclarar.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Aquí hay una cosa que está bien recogida: cuando yo renuncio,
que dice que se agradecen los valiosos servicios prestados. Eso
está bien.
SEÑORA
CHARLONE.-
Se lo damos por bueno.
Me fijaba en las actas que por el trámite del expediente,
aparentemente, este informe tendría que haber sido conocido por
el Directorio del Banco Central ‑si el expediente llegó o
no es lo que tendremos que ver‑ desde el 15 de abril en
adelante.
A la sesión siguiente del Directorio, en la que se vuelve
a tocar el tema de la asistencia, usted no asistió porque creo
que estaba enfermo; fue el día 19 de abril, a la que asiste el
Gerente General, De León, y el Gerente de la División
Operaciones, Ariel Fernández. En esa ocasión, en medio de la
discusión acerca de la asistencia y el patrimonio ingresan el
contador Porro y la contadora Itté para dar un informe de
liquidez.
Nosotros les preguntamos si ahí ‑ya que habían
entrado en medio de esta discusión sobre la asistencia, y
considerando que la contadora Itté era quien estaba a cargo de la
unidad responsable de hacer este estudio‑ se les había
preguntado algo. Nos dicen que no, que solamente se trató la
liquidez, y se retiraron.
Pero a la reunión siguiente usted sí estaba presente, que
es la reunión que se registra en el Acta 2382, de fecha 24 de
abril. Es una reunión muy especial porque es la primera luego de
haber recibido el informe, y a la que usted asiste, volviéndose a
dar la discusión sobre la asistencia y si el patrimonio es
positivo o negativo.
Aquí tengo que se discute. Ahora, usted que participó de
la reunión ‑quizás lo recuerde o quizás no‑, por el
tenor de la discusión o de lo conversado, ¿se hizo referencia a
este informe?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No recuerdo.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿No recuerda si se hizo referencia a ese informe?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No recuerdo. Lo que yo le puedo decir es que todo el mundo conocía
las cifras del informe. Todo el mundo.
SEÑOR
MIERES.-
¿Quién es todo el mundo?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Los cinco, seis o siete que íbamos al Directorio. Todos sabían.
Es decir que las cifras todo el mundo las manejaba; veinte
millones menos, veinte millones más.
SEÑOR
MIERES.-
Cuando dice todo el mundo, ¿también se refiere a los miembros
del Directorio?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¡Sí, sí! ¡Todo el mundo sabía las cifras! ¡Son cifras
cantadas! No es que estemos inventando y que haya una cosa secreta
guardada. Todo el mundo hacía los cálculos, como yo se los hago
acá ‑más afinados, por supuesto‑, pero no era
necesario que estuviéramos repitiendo todos los días: "Hay
problemas". El asunto está en que técnicamente ‑yo,
por lo menos, en mi posición de Superintendente‑, hasta que
no tuviera el balance auditado e informado por la Unidad N° 8,
estaba en el limbo. No sé cuál es el capital. ¡No sé! ¿Que a
lo mejor tendría que haberme puesto y decirles: "Muchachos,
que solo den la asistencia por el Ministerio de Economía y
Finanzas y no se la den más por el Banco Central"?
SEÑOR
BAYARDI.-
A criterio del Superintendente, ¿le dimos asistencia en el limbo?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¡Yo qué sé! ¡No le puedo decir yo!
(Intervención
de la señora Representante Charlone)
——¡Claro!
No se lo puedo decir. ¿Por qué? Porque no tengo el balance.
SEÑOR
BAYARDI.-
A criterio del Superintendente, no le pregunté a usted como
contador que sabe de esos números.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No tengo el balance. ¿Sabe lo que pasa? Yo no le puedo decir:
"Le dimos la asistencia mal" si después el balance da
que es positivo. ¿Cómo da que es positivo? ¡Da positivo! Y está
aprobado por el Directorio, está dentro de las normas contables
generales; tal vez no esté dentro de las normas contables
especiales del Banco, pero el Directorio tiene potestades de
cambiarlas, de adaptarlas, de achicarlas y de agrandarlas. Eso es
lo que yo puedo hacer; más no puedo hacer.
Si vamos a ponernos en finitos, la guita iba a salir; si no
salía de este bolsillo, salía de este otro. ¡Pero salía de
Fernández Becchino! ¡Esa es la historia!
SEÑORA
CHARLONE.-
Esta parte me quedó clara. Desde hoy usted tiene ganas de hablar
conmigo de los cargos diferidos.
Quisiera saber si los cargos diferidos no se autorizan en
función de criterios técnicos contables.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Perdón: de una definición de criterios técnicos contables.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿En función de qué criterios se autorizan?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
De otra definición técnico contable.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿Me podría explicar?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Recomposición patrimonial. Es un criterio técnico contable.
SEÑORA
CHARLONE.-
Perdóneme; ¿usted piensa que en la situación que había en
abril se estaba frente a una empresa en marcha?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¡Estaba abierta! Está todavía hoy en marcha; aún no la han
cerrado, no la han liquidado. ¿Cuánto estuvieron? Yo me fui el
10 de mayo, y si mi actuación hubiera sido tan espantosamente
mala, y tan malos los balances, el 13 de mayo, cuando asumió el
nuevo Superintendente, tendría que haber intervenido. Sin
embargo, no lo hicieron.
SEÑORA
CHARLONE.-
Usted me decía con respecto a los cargos diferidos que la idea
era que tenían que estar asociados a la generación de utilidades
futuras.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Esa es una definición, ya se lo dije. Pero hay otras.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿Qué entiende usted por recomposición patrimonial?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es lograr que con las utilidades futuras del Banco se amortice esa
pérdida.
SEÑORA
CHARLONE.-
Pero, entonces, estamos en el primer criterio: que tienen que
asociarse a la generación de utilidades futuras.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, sí, pero son dos cosas distintas. Uno arranca con una
inversión que se hace para generar directamente utilidades
futuras; el otro arranca con un monto que se genera con las
utilidades totales de la empresa, no ya de la propaganda. En lugar
de que sea con las utilidades sectoriales, es con las utilidades
de toda la empresa. El rubro propaganda tiene que salir de ventas.
¿Por qué? Porque yo estoy promocionando ventas, o cualquier otra
cosa.
Acá sale de que la empresa cierra un estado de pérdidas y
ganancias y lo que sobra, de lo que amorticé de la inversión en
ventas, amortizo lo otro. Pero, además, dice "con futuras
capitalizaciones". Porque, además, a ese momento, se estaban
negociando futuras capitalizaciones, y eso me consta. Perdón, me
lo dijeron; capaz que me mintieron, entonces fui un gil también,
perdí en esa.
Y se estaba negociando. Usted va a ver que en la resolución
dice que una vez que si se capitaliza lo que se está gestionando,
esos rubros se van.
SEÑORA
CHARLONE.-
El plan de recomposición patrimonial se aprobó una vez votada
toda la asistencia del artículo 37. Revisando, veo que la última
partida de asistencia del artículo 37 que se vota es del 24 de
abril, y empezamos con esta historia de los cargos diferidos y de
la recomposición patrimonial el 30 de abril, que comenzó a
votarse en el Directorio.
Quiere decir que al momento de votarse la asistencia los
planes de reconversión patrimonial no estaban aprobados.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Estaban aprobados, sí. Fíjese la vigencia.
SEÑORA
CHARLONE.-
Sí, porque son retroactivos. Pero quiere decir que en el momento
de concederse una a una las partidas de asistencia, el plan de
reconversión todavía no estaba aprobado por el Directorio.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Pero si usted después lo aprueba y le da retroactividad, automáticamente
lo cubre. ¿Qué quiere que yo le haga? Eso se hace.
SEÑORA
CHARLONE.-
Está clarísimo. El tema es que se hacía en función de una
asistencia que se había dado con un patrimonio que parece ser que
era negativo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Yo no me puedo meter a cambiar los criterios generales del Banco
ni los criterios que adoptó el Directorio porque entiendo que
tienen algunos fundamentos o sus fundamentos. Si tuviera una
empresa, no haría eso. Pero ese soy yo, no el Banco. Y no soy yo
solo, tampoco, el técnico del Banco. La señora Diputada ve bien
que yo no aprobé la primera asistencia que se votó, porque
entendí que no podía tener retroactividad al 31 de diciembre.
Que le hubieran dado retroactividad al 31 de enero lo entendía
porque estaba dentro del año, pero ya para años para atrás, no.
Al final estamos como las utilidades acumuladas contra beneficios
acumulados.
La primera sale con la firma de Porro criticando bastante y
Giselle Itté semicriticando. Cuando se hace la segunda, firman
cuatro y yo firmo, pero lo hago con las mismas observaciones que
hacen ellos; yo no cambio eso. El Directorio es el que dice:
"Voy a hacer tal cosa", y yo ‑no sé si leyeron el
artículo respectivo de la Carta Orgánica‑ dependo del
Directorio. Por lo tanto, si hay alguna responsabilidad que a
ustedes no les gusta, que a mí no me gusta o que no le gusta a no
sé a quién, el Directorio es el responsable en última
instancia. Lo que pasa es que hay que asumir las
responsabilidades. Yo asumo las responsabilidades de
Superintendente para abajo. Yo soy responsable de todos los
funcionarios hasta el 10 de mayo; si ustedes prueban que hay
alguno que hizo una macana, yo tengo la culpa. Pero si hay
resoluciones que toma el Directorio cuando nosotros le decimos cómo
son ‑porque ahí dice clarito‑, es un problema del
Directorio.
SEÑORA
CHARLONE.-
Me queda claro que la responsabilidad por las dispensas especiales
es del Directorio.
También me quedan claro los informes técnicos donde se
ponían objeciones y que lo que recibió el Directorio, en
realidad, es la opinión de que había antecedentes de que, sin
estar avalado quizás con criterios técnicos, en otras ocasiones
también se habían dado estas dispensas. Me queda claro que acá
termina la responsabilidad de los servicios técnicos y punto: se
informó lo que pasó y se decía que según el criterio técnico
contable había objeciones a dar las dispensas. En mi opinión, la
responsabilidad de las dispensas es del Directorio, pura y
exclusivamente.
Asimismo, me queda claro que es en función de esas
dispensas que se aprueba con posterioridad la asistencia y que
tiene un carácter retroactivo. Es allí donde puede plantearse la
situación de pasar de un patrimonio neto negativo a positivo,
votadas esas dispensas por el mismo Directorio que había otorgado
la asistencia.
La vida demostró que, en realidad, la razón la tenían
aquellos que pusieron objeciones técnicas a la posibilidad de
votar dispensas. En definitiva, si el criterio que se dio fue político,
ideológico, etcétera, u otro criterio técnico que desconozco
porque no surge del expediente ni de las actas, indudablemente fue
erróneo porque los resultados fueron los que fueron.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Señora Diputada: usted notó que las dispensas están aprobadas
con determinadas fechas. Esas fechas no fueron puestas para que
ese balance diera, sino porque en ese momento se produjo un hecho
que llevó a esa dispensa. Por ejemplo, asumieron las pérdidas de
Comercial Investment en febrero. Es decir que no es caprichoso por
parte del Banco Central dar las dispensas para que le dé positivo
el balance. Podría haber dado negativo. Si las dispensas no
correspondían a esos meses, podría haber dado negativo y en los
hechos la habríamos quedado todos porque ninguno se había dado
cuenta.
Pero la segunda dispensa, la del 10 de mayo, es a enero,
febrero, marzo, y 14:000.000 cuando se sigan dando en el futuro
determinadas cosas.
La señora Diputada quiere pensar que el Directorio no hizo
las cosas prolijamente y después, con el sistema de las
dispensas, tapó todo, maquilló todo. No, ¿por qué queríamos
los balances? Según lo que dice usted, podíamos haber dicho:
"Oíme una cosa: ¿cuánto es el patrimonio? Vamos a dar
50:000.000 de dispensas y cerramos con el patrimonio", y de
esa manera no esperábamos el balance, ni el análisis de la
auditoría, ni el nuestro. No; se esperó todo y se fue estudiando
todo para ir acomodando cada cosa en su lugar, y si correspondía;
si no correspondía, no. Hubo otros bancos a los que no se les
dio. Pidieron cincuenta meses y no les dimos; algunas
instituciones pidieron cien meses y todavía están funcionando
fenómeno. Sin embargo, dijimos: "No: esto se arregla en
sesenta meses por esto, esto y esto". Si ustedes supieran la
cantidad de instituciones que están funcionando con dispensas, se
mueren.
SEÑORA
CHARLONE.-
¿Hay muchas instituciones que están funcionando con dispensas y
asistidas por el artículo 37?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Hasta que yo me fui, no, pero después de que me fui no sé.
SEÑORA
CHARLONE.-
Es importante que este punto quede claro, porque si no le iba a
preguntar qué instituciones habían estado funcionando con
dispensas y asistidas.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Yo quisiera saber qué pasó con el Banco Montevideo después del
17 de mayo, cuando le empezaron a dar asistencia financiera.
SEÑORA
CHARLONE.-
Lo vamos a ver.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Yo no estaba más. Me fui el 10 y hasta ese momento estaba
funcionando como un reloj. Es más, la semana del 6, 7, 8, 9 y 10
de mayo, ni un solo banco tuvo problema con el Clearing. Se venía
estabilizando el sistema; había bajado el retiro de depósitos.
Los días 6, 7, 8, 9 y 10 de mayo: la semana anterior a que yo me
fui. A las doce de la noche del viernes 10 de mayo dejé de ser
funcionario; no había ningún problema, venía bajando el retiro
de depósitos, todo. Ya venía bajando de antes, por eso, cuando
presenté la carta el 24 de abril, lo hice con la conciencia
tranquila de que el asunto se empezaba a estabilizar y que podía
venir Barrán que es mejor que yo, así que no se hizo mal la
sustitución. Sin embargo, se les ocurrió hacer un ajuste fiscal,
el 12 de noche hubo una cadena de radio y televisión, y el 13
empezaron los problemas nuevamente. ¿Y qué me dicen del jueves y
viernes pasado? ¿Cómo hacemos con eso? ¿Cómo hacemos los técnicos?
¿Cómo hace el Parlamento? ¿Qué ley van a emitir para prohibir
o sancionar el rumor?
La vida es una cosa tan dinámica... Yo soy contador, pero
los economistas ‑tuve materias económicas también‑
hablan de las variables, que hacemos el cuadro, que hacemos doble
entrada: todo mentira, las variables son ingobernables.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
En realidad, en algunos temas hemos ido moviéndonos en
"zigzag".
Usted no tiene conocimiento de que el contador Rodríguez
Batlle haya recibido el informe del 5 de abril.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No puedo asegurarlo; lo que es seguro es que llegó hasta ahí.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Las cifras concretas y específicas de ese informe no fueron
discutidas con él por usted, pero sí está claro que las cifras
que usted manejaba también las manejaba el contador Rodríguez
Batlle.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Así es, y las manejaba antes del 6 de abril.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Hoy usted nos hizo unas cuentas a lápiz sobre cuál era la
situación del Banco en algunos días de marzo, por lo menos,
porque está tomando en cuenta después de la capitalización de
los US$ 133:000.000. ¿Esas son las cifras a que refiere que
conocía el contador Rodríguez Batlle?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No entiendo la pregunta.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Si mal no recuerdo, las cuentas que hizo hoy daban un patrimonio
aproximado de US$ 170:000.000 en positivo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Así es; la cuenta que hice fue US$ 217:000.000 menos US$ 180:000.000,
más US$ 133:000.000. Eso sería, teóricamente, al 1° de
marzo, que fue cuando ingresó la última partida.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
No obstante, la impresión que tuve de sus declaraciones y de sus
contestaciones a las preguntas de la señora Diputada Charlone es
que en algún momento posterior a ese resultaba claro que el
patrimonio era negativo. ¿Es así o estoy equivocado?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; nunca dije que es claro
que el es patrimonio negativo. Lo único que digo es que hasta que
no estén los balances auditados y revisados por nuestros técnicos
no puedo decir que el patrimonio es negativo ni positivo. Hasta
que no esté terminado el proceso contable de los estados
financieros de una empresa, no puedo decir nada, solo especulo.
Por eso, lo que aparece en Actas es que hay una capitalización de
US$ 133:000.000, y se terminó, no sé más nada. Con la
auditoría externa muchas veces se discutieron cifras que eran de
US$ 70:000.000 para un lado y de US$ 30:000.000 para el
otro. ¡Es mucha plata US$ 30:000.000!
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
O sea que podía haber US$ 100:000.000 de diferencia entre
una posición y la otra.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Podía pasar cualquier cosa, porque eran criterios. Cuando usted
analiza una colocación, ¿cómo la analiza?
Por ejemplo, analizamos fenomenalmente los Bonos argentinos hasta
el día en que estuvo Cavallo, que fue el 19 de diciembre. Hasta
ese día el Banco Comercial era superior al Banco de la República.
Cayó Cavallo, a la semana vino Rodríguez Saá, quien dijo que no
se pagaba más la deuda externa y ¡patapúfate! El Banco de
Galicia tiene US$ 6.000:000.000 metidos en el canje.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
O sea que los números que usted dice que conocían usted y el
contador Rodríguez Batlle son los US$ 170:000.000 a que hizo
referencia hoy.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; son los US$ 170:000.000 con los posibles ajustes, que se
discuten si son o no. Ahí termina, porque el contador Rodríguez
Batlle también está pidiendo, por otro lado, cuáles son los
"waivers" que va a solicitar el Banco. Él no juega con
una sola variable y yo tampoco; nos jugamos con todas. Si el Banco
Comercial se enchufó el Comercial Investment por US$ 56:000.000,
que le cayó de rebote, no lo puedo dejar morir, de alguna manera
le tengo que encontrar una solución; eso es lo que quiero decir.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Está muy claro.
Me dejó preocupado en su exposición inicial cuando dijo
‑naturalmente, usted tiene independencia técnica y
advertimos aquí que tiene, además, la fuerza suficiente como
para enfrentar cualquier situación‑ que alguna vez fue
presionado por algún Director.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, pero no me gusta tocar ese tema.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
No lo quiere contestar.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; no lo quiero tocar.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Usted recién dijo: "hasta que vino la última partida de 1º
de marzo". ¿A qué partida se refería?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
A la integración de los tres bancos extranjeros, porque creo que
el 28 de febrero vinieron US$ 66:000.000 y US$ 33:000.000
el 1º de marzo. Los del Estado ya estaban desde febrero. No tengo
ninguna duda de que en el mes de febrero había patrimonio
negativo, pero en ese mes asistió el Ministerio. No obstante, el
18 ya estaban adentro los US$ 33:000.000 del Ministerio. Esa
es la única duda que tengo.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Más allá de que se comparta o no la conclusión con respecto a
la situación patrimonial del Banco Comercial, es claro que todos
los elementos que compusieron ese informe tan manido ‑que
llegó o no a la Presidencia‑ estaban en conocimiento de
todos los miembros del Directorio.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
De una manera o de otra.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
De una manera o de otra, los componentes que de alguna forma
integraban los insumos con los cuales las contadoras elaboraron
ese informe, que sacaba una conclusión en el sentido de que el
patrimonio del Banco Comercial era negativo, estaban en
conocimiento de todos los Directores. No el informe sino los
elementos que lo componen, más allá de que uno podría decir que
la conclusión es compartible o no. ¿Eso es así?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Así es.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
La otra pregunta que quería hacer tiene que ver con una resolución
del Banco Central que generó una investigación interna y de la
cual no se nos ha entregado el expediente ‑a pesar de que lo
hemos solicitado‑ en virtud de que no ha terminado de
sustanciarse. Se trata de una resolución del 20 de febrero por la
cual el Directorio del Banco Central encomienda una investigación
interna sobre las actuaciones inspectivas en el Banco Comercial.
Mi pregunta apunta a qué se debió esa decisión, a cuáles
fueron los hechos que la motivaron y cuál es su opinión al
respecto.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Normalmente, cada vez que pasaba algo raro este Directorio
encomendaba una investigación administrativa.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Entonces, es de rutina.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Así es.
SEÑOR
MIERES (don Pablo).-
Usted piensa que, más allá de la rutina, no existió ninguna razón
que ameritara esa investigación.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Considero que era para quedarse tranquilos de que hicieron algo.
"Pasó este lío e hicimos algo: mandamos una investigación".
Quizá la investigación da espantosa y nos toca caer a alguno o
no pasa nada. Esa es la impresión que me dio a mí. No se trata
de que tuvieran dudas con respecto a los funcionarios. Para mí,
es eso, nada más.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
A lo largo de su disertación primero y de sus contestaciones
después, parecería advertirse que su relacionamiento con el
Directorio no era óptimo, por lo menos.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Fue un Directorio difícil. Para
mí, personalmente, tenía cuatro Directorios: uno con cada
Director y otro con los tres juntos. Entonces, fue muy difícil. A
mí me deterioró mucho; me quebrantó la salud física y mental.
Yo soy un tipo esencialmente ejecutivo; me gustan las cosas
rápidas, concretas, pegar el golpe. En la vida práctica me ha
ido bien; he pegado. Ojo que no soy rico ni he hecho plata con
eso, sino que, por ejemplo, se me ocurre comprar algo, voy, lo
compro y se terminó. No pienso en pedir precio en veinticinco
lugares; voy y lo hago.
Y en este Directorio, cosas que se podían resolver en diez
minutos llevaban tres horas. Entonces, llegaba un momento en que
uno quedaba liquidado.
(Se suspende la toma de la versión taquigráfica)
(Se reinicia la toma de la versión taquigráfica)
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
Voy a hacer dos preguntas muy cortitas. Una de ellas tiene relación
con algo que usted dijo al comienzo, yo lo interrumpí, pero quedó
la constancia al final. Tiene que ver con una serie de reuniones
que se hacían y que figuran en el expediente que hemos manejado
todos, y que lo hemos hecho muy bien. Una de ellas, la del 7 de
marzo, contó con la presencia inclusive de la doctora Holz.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, señor.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
Me refiero a que era un monitoreo casi permanente del Banco
Comercial. Estas reuniones se suspendieron en abril. ¿Por orden
de quién o por qué causas se suspendieron?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No era un monitoreo sino un tira y afloje para ver cuánto dinero
vamos a dar. Era eso nada más. No era una reunión técnica; no
tenía fundamento. No sé si leyeron que por allí dice que a
Fulano de Tal se le devolvió el depósito porque el contador Fernández
Becchino lo conocía. Es un disparate. No sé quién es ni nada.
Además, la lista la traían los tres muchachos del banco
‑Rovira, Baluga y López‑ y venían con todos los
listados de los depósitos que había que devolver. Entonces venían
y decían: "Bueno: estos son los depositantes que están
atrasados. A ver ¿qué es lo que hay en el Banco? En un momento
dijimos: vamos a devolver hasta US$ 10.000. ¿Qué nos
sacamos si devolvemos hasta US$ 10.000? Nos sacamos todo el
mes de febrero. Bárbaro; entonces vamos a devolver hasta US$ 10.000.
Pero acá tengo uno que es Varig" ‑de ese me
acuerdo‑ que tiene US$ 400.000, pero es un ´revolving´
si no se lo devolvemos. Entonces devuélvanle a Varig. Acá viene
Fulano, que tiene US$ 380.000 y ya está con el escribano; si
no los recibe mañana, levanta un acta. Y el acta implica el
cierre del banco. Y bueno, se lo devolvemos". Es decir que
estábamos totalmente en el aire porque si venía un familiar de
un empleado del banco y me decía que había que devolvérselo...
Había un depositante de US$ 7:500.000. No sé quién
es el que figura en el documento, pero a ese depositante de US$ 7:500.000
lo conozco. Estuvimos negociando y logramos sacarlo en tres meses:
le dimos US$ 2:000.000, luego US$ 2:000.000 y después
US$ 2:000.000. Para eso eran las reuniones.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
Pero se suspendieron.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Entonces era desgastante. La cosa también aflojó y mucho, porque
ya no le quedaban más depósitos al Banco Comercial.
Entonces, un buen día dije: "No va más; vamos a
liquidar" y se terminó. Porque nos llevaba tres horas por la
mañana y tres horas después con el Directorio de tarde, es
decir, seis horas por día con eso, era una locura.
SEÑOR
BEROIS QUINTEROS.-
Acá se manejó ‑primero por la contadora Medero y después
yo lo mencioné en la otra reunión‑ que había otras
auditorías contratadas inclusive por los socios del Banco
Comercial, como KPIng* o alguna otra ‑pero esa sé que
existió‑ las que marcaban un informe. ¿Usted la conoció o
este tipo de auditoría, si bien no era pedida por el banco,
era de conocimiento bastante generalizado del "staff"
mayor del Banco Central?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
De esa auditoría conocí el nombre, nada más; no sé lo que hizo
ni lo que dejó de hacer. No sé quiénes conocen el informe final
porque, además, era una auditoría muy especial. Yo consulté con
la gente de KPIng aquí en Uruguay y me dijeron que no tenían
nada que ver, que era gente que venía de Miami. Parecería que
ellos en cada lugar se manejan independientemente y hacen lo que
quieren.
No sé a qué llegaron, no sé qué cifras manejaron; hasta
que me fui nunca vi el informe y no sé si alguien lo manejó
dentro del Banco Central. Pero era una auditoría que no estaba
autorizada por el Banco Central. A muchos bancos extranjeros
vienen sus auditorías de casa matrices y no nos avisan. Por
ejemplo, en el City Bank viene la auditoría, meten veinticinco
personas dentro del banco y si precisamente estaban nuestros
inspectores allí nos enteramos, de lo contrario no.
Dicen que fue una auditoría de ese tipo, que trataba de
buscar los delitos, a ver si podían localizar a dónde habían
ido esas cifras. Porque parece que ahora hay una teoría que dice
que los movimientos de esas grandes cantidades ‑como las que
manejaron los Rohm‑ se pueden detectar, se puede seguir dónde
están. Parece que esa es la teoría. Yo no la conozco para nada.
Para mí, no encontraron nada; para lo único que sirvió fue para
que largaran "bolazos" de todo tipo y color: que mañana
vienen los extranjeros con US$ 600:000.000 y arreglan todo;
que vienen con US$ 300:000.000 y arreglan todo. Al final no sé
ni lo que trajeron. Mientras yo estaba dentro del Banco, eran
aportes irrevocables para futuras capitalizaciones. El otro día
leí que parece que se los quieren llevar de vuelta.
No sé nada.
SEÑOR
BAYARDI.-
Quiero hacer dos o tres aclaraciones.
En primer lugar, quiero dejar una constancia que tiene que
ver con una declaración que hice y que usted compartió. Como había
habido cierto grado de cuestionamiento previo, quisiera dejarla
ahora.
En realidad, yo hice la declaración ‑la misma que he
hecho en anteriores oportunidades‑ de que en el marco de una
Comisión Investigadora yo busco las eventuales responsabilidades
políticas a los no cumplimientos de las leyes o a los
apartamientos de las normas, sean estas del rango que sean. Y dije
‑aunque hay acá testimonio más firme que el que puedo
recuperar yo ahora‑ que había un informe, que ese informe
estaba en un expediente, que ese expediente determinaba un nivel
de información y que ese nivel de información había sido
elaborado por los servicios técnicos del Banco para ser puesto a
consideración de quienes tenían la responsabilidad en la toma de
decisiones; esa es una de las funciones que se tiene por parte de
la Superintendencia. También dije que si no había sido puesto a
consideración del Directorio, en la medida en que la
responsabilidad de la Superintendencia de Instituciones de
Intermediación Financiera era suya y la responsabilidad de que no
se haya puesto a consideración del Directorio era suya,
obviamente esa era la zona de la responsabilidad para mí. De
haber sido de otra manera, la responsabilidad correspondería a
quienes tomaron las decisiones en conocimiento de la información.
Digo esto porque, en realidad, no tengo ninguna animadversión
hacia el contador Fernández Becchino, a quien no conocía hasta
el momento de entrar aquí, y porque en la búsqueda de
responsabilidades, no me gusta y lo tengo como norma, ‑estoy
convencido de ello‑ cortarle la cabeza a los porteros ni
exigirle responsabilidades a los secretarios, que de pronto no
tienen ninguna función y nunca la han tenido. Pienso que los
cargos van acompañados de las responsabilidades, y esa es una de
las partes de la estructura jerárquico administrativa para la
Iglesia Católica, el Ejército o el Banco Central. Por lo tanto,
no voy a hacer preguntas relativas a trámites internos de
expedientes llevados por secretarios porque, en realidad, los
secretarios, los porteros y los choferes no son de mi
responsabilidad. Ellos serán responsabilidad del Directorio. Además,
en el caso del expediente, aparentemente, hay una investigación
administrativa.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Hay una investigación y ya me citaron.
SEÑOR
BAYARDI.-
De acuerdo a esa investigación se analizará cuáles fueron los
distintos niveles de responsabilidad.
Tomé nota de las declaraciones del contador Fernández
Becchino; no soy taquígrafo ‑el Cuerpo de Taquígrafos lo
hace mejor que yo‑, pero voy a reproducir algunas cosas que
dijo el contador. Si lo que tomé no responde a la realidad, le
pido que me corrija.
Más allá de la cronología de ingreso y de las
responsabilidades que le fueron asignadas, el contador Fernández
Becchino dijo que no había habido injerencia sobre los servicios
técnicos del Banco Central del Uruguay.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
¿Qué definición le da a eso?
SEÑOR
BAYARDI.-
No le puedo dar ninguna definición porque estoy repitiendo lo que
usted dijo.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Entendí perfectamente.
SEÑOR
BAYARDI.-
Por eso dije que me puede corregir
El contador destacó la profesionalidad de los funcionarios
‑esto fue claramente expresado, supongo que es una impresión
general‑ y dijo que el lema había sido ‑ya lo leí
anteriormente‑ manejarse dentro de la ley y de las normas.
No recuerdo bien las fechas, pero estamos hablando de enero
o febrero. El contador Fernández Becchino dijo que el tema de
todos los días era el de la situación del Banco Comercial. Ya he
declarado ‑el contador lo debe haber leído en la última
versión taquigráfica‑, que me parece que de los documentos
que pasamos, más allá de los cuarenta, cincuenta o sesenta casos
que podía tener la Superintendencia, la situación del Banco
Comercial era de primer orden, debido a su importancia. Detrás
del Banco Comercial estaba el señor Ministro de Economía y
Finanzas, supongo que el Presidente de la República ‑ya que
no creo que el Ministro haya estado ajeno a informar a quien debe
hacerlo‑, obviamente, el Presidente del Banco Central y el
Superintendente del momento. Quiere decir que había una
preocupación, y me alegro por ello. Además, siendo un lego, jamás
hubiera pensado que podría haber sido de otra manera.
En determinado momento el contador dijo ‑sobre el
final‑ que se iba a asistir y se iba asistir, y que lo iba a
terminar pagando Fernández Becchino, y supongo que José Bayardi,
los que están acá adentro, los hijos de Fernández Becchino, los
nietos y, seguramente, los nietos que todavía no tiene y espera
tener Bayardi también. Quiere decir que, a su entender, hubo un
marco de definición ‑yo entendí eso y, si estoy equivocado
el contador me corregirá‑ y que existía la decisión política
de ayudar a salvar, capitalizar ‑el contador encontrará el
mejor adjetivo, no estoy poniendo mi adjetivo en su boca‑ o
de proceder a asistir al Banco Comercial. Los fundamentos podrán
ser políticos, ideológicos o de cualquier otra naturaleza, pero
esa decisión existió y creo que se desprendió de sus palabras.
Si uno reconstruye los intercambios que hubo entre el nivel de
preocupación del Ministerio de Economía y Finanzas y el
Directorio del Banco Central, es claro que se refleja que esta
preocupación cotidiana estaba planteada en esos términos.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
El señor Diputado Bayardi es político y me ha hablado de política.
Dijo que yo había dicho que había existido una intención de
asistir, pero esas no son palabras mías. El ex Presidente del
Banco Central lo dijo ayer en el diario "El País". Él
manifestó que no tenía ningún problema, que si no había
capital, asistía el Ministerio. Por lo tanto, no lo ponga en mi
boca, porque yo lo leí en el diario y lo dije aquí, nada más.
Cuando di el ejemplo creo que ya lo tenía metido en mi cerebro y
me había quedado claro que el asunto funcionaba así.
SEÑOR
BAYARDI.-
Aclaro que no traté de decir que esas hubieran sido sus palabras;
simplemente desprendí de ellas que ese era el concepto de la
intervención que había hecho sobre el final, cuando dijo que se
iba a terminar pagando del bolsillo del señor Fenrández Becchino
y del de todos los que estamos aquí.
Digo esto porque aquí se discutió el proceso del análisis
de las políticas de asistencia. En realidad, entre los Directores
hubo tres posiciones. Un Director, la contadora Rosario Medero,
dijo que no debió haber sido asistido; otro Director, la doctora
Eva Holz, después de haberse retirado del Directorio del Banco
Central, nos ilustró en una comparecencia documentada,
fundamentalmente, en pedidos de asesoramiento "pos
facto" ‑es decir después de que dejó de ser
Directora‑, firmados por los profesores Cassinelli Muñoz y
Cajarville, que son el centro del razonamiento que ella defiende.
Es decir que había que asistir y se iba a asistir. El problema es
que en este país, por suerte, todavía hay leyes que dicen que el
Banco Central puede asistir de una manera determinada y que el
Estado puede asistir de otra manera determinada. Mi única
preocupación es ver si la asistencia se dio en el marco del
cumplimiento de las leyes que rigen al Banco Central y al Poder
Ejecutivo. No discuto con el Banco Central la asistencia que puede
haber dado el Poder Ejecutivo, como tampoco discuto con el Poder
Ejecutivo la asistencia que debía dar el Banco Central.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
De acuerdo.
SEÑOR
BAYARDI.-Yo
leí las manifestaciones del contador Rodríguez Battle y es
cierto que las hizo con una inflexión que no puso cuando
compareció ante esta Comisión, ni consta en la versión taquigráfica.
Él defendió la asistencia en el marco del artículo 37. En dicha
oportunidad se le preguntó detenidamente en qué había basado la
asistencia y, en reiteración real, reafirmó que lo había hecho
en el marco del artículo 37. Si ahora va a saltar a la tesis de
la doctora Holz, discutiremos en su momento con el contador Rodríguez
Batlle este cambio.
De todos modos, el contador Fernández Becchino manifestó
en el día de hoy ‑quisiera que expresara a qué se debía
su recomendación‑ que de no encontrarse soluciones había
que cerrar el Banco Comercial, y que eso lo empezó a plantear, prácticamente,
después del 23 de enero del año 2002. Además, dijo que a partir
del 11 de marzo planteó nuevamente cerrar el Banco.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
Eso lo planteé varias veces.
SEÑOR
BAYARDI.-
Por esa razón, quisiera saber en qué fundamentaba este planteo,
que está dentro de las responsabilidades que le correspondían en
el marco de la Ley Orgánica. Quisiera que me ilustrara más en qué
se basaba.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
¿Quiere que le cuente las anécdotas?
SEÑOR
BAYARDI.-
No le pido que cuente las anécdotas. Usted tiene en su poder la
Ley Orgánica y conoce mejor que yo las potestades del
Superintendente; como dijo que iba a operar y que siempre se movió
‑no tengo porqué ponerlo en cuestión ni lo estoy
haciendo‑ en el marco de la ley y de las normas, obviamente,
una recomendación de esas características debía estar
respondiendo al marco normativo al cual usted se ajustaba en el
ejercicio de la Superintendencia.
Por eso quería que me planteara los fundamentos que lo
llevaron a recomendar eso.
SEÑOR
AMORIN BATLLE.-
¿Esa solicitud de cerrar el Banco fue hecha verbalmente o por
escrito?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Las solicitudes de intervención nunca se inician por escrito
porque puede trascender y se arma lío. Primero se conversa, se
llega a un acuerdo y después se hace por escrito. Además, los
escritos hay que hacerlos en media hora. Se sale del Directorio y
a la media hora, con el expedientillo bajo del brazo, se dice:
"Firme acá, hagan todas las comunicaciones, manden la gente
y llenen todas las sucursales. Se interviene el banco".
Yo dije varias veces que el Banco Comercial siempre me tuvo
muy preocupado, pero no desde que reventó Rohm, sino desde que
subí a la Superintendencia. No me terminaba de convencer la
administración Rohm; nunca. Antes del equipo de la contadora Itté
estuvo el equipo del contador Espinosa, que fue el que pasó a la
Unidad de Análisis de Información Financiera. Ese fue el grupo
que me sacaron cuatro inspectores y los pasaron para allá.
La primera gran discusión que tuve cuando llegué a la
Superintendencia fue con el señor Rohm y el encargado de la Compañía
General de Negocios por el tema de las inversiones, cómo las tenían
hechas y cómo las dejaban de hacer. Así que nunca me gustó
mucho.
Nosotros hacemos el famoso PADUL, cuya traducción es
patrimonio, administración, dirección, utilidad y liquidez.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Puede hablar de que "hacíamos"?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Bueno..., sí, hacíamos.
SEÑOR
BAYARDI.-
Porque el último fue en el año 1998.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, lo sabía.
El PADUL es muy trabajoso, lleva un año prepararlo y con
treinta personas no se puede hacer. En el famoso PADUL el grado máximo
de calificación es 1. El Banco Comercial nunca tuvo 1; tuvo 2;
nunca pudo llegar al 1 por la Dirección. Por lo tanto, durante
los dos años que estuve ‑porque Rohm desapareció en
enero‑ siempre estuve preocupado. Siempre tuve como un
tufillo de que era más vivo que yo y que me podía pasar en
cualquier momento. Lo reconozco sinceramente; hice todo lo posible
para estar a la altura y creo que podría haber sido peor. Si
hubiera tenido la supervisión consolidada, no me hace los US$ 180:000.000.
Sin ninguna duda. Además, en esa época yo andaba muy bien con el
Banco Central argentino y le hubiéramos detectado la estafa de la
manera en que la hizo. Pero eso ya pasó
Después que desaparecieron los Rohm del mapa y toda su
gente de confianza en el Directorio, empezaron a aparecer las
cosas de Rospide, Kompira, y cada vez me ponía peor. Entonces,
cada vez que en el Directorio empezaban a discutir temas que yo
consideraba que se terminaban en cinco minutos y no en tres horas,
me enojaba y le decía: "Bueno, señores, si no hay solución,
vamos a cerrar el Banco y liquidamos el tema". Me decían:
"No, usted no nos entiende". A lo que yo les respondía:
"Bueno, pero no podemos seguir discutiendo así. Si me dicen
que el Ministro no le da y que usted no puede dar más, cerramos y
se terminó. Es lo más fácil para todos". Eso lo dije siete
u ocho veces. No hablaba de intervención sino de cerrar. Usted
puede interpretar liquidación, intervención, etcétera. Hasta
que la última vez dije: "Esto no va más". Tomé un
papel y anoté: "Numeral 1).- Preparar proyecto de resolución
para la intervención del Banco Comercial". Ahí fue que, de
frente, el contador César Rodríguez Batlle dijo: "No, usted
no me entendió". Desde ese día no dije más nada. Eso es lo
que quise decir. Yo veía que mi responsabilidad, la de la
Superintendencia cada vez se estaba complicando más. Y al fin y
al cabo, ¿en aras de qué? Ahí lo tienen ustedes, el tiempo nos
dijo que tenía razón; la dinámica de los hechos nos dio la razón.
No es fácil intervenir. La primera intervención en la
cual participé fue en el año 1964 en el Banco Regional. En
diciembre de 1964 tenía cuatro años de Banco y me tocó ir al
Banco Regional a hablar con los señores Beyaut, que eran de andar
con revólver en el cinturón, unos pistoleros de primer agua. Ahí
empecé. En 1965, me comí el Banco Transatlántico, el Rural y la
mar en coche. Me salvé en 1971 de los Peirano porque estaba en
Deuda Pública, organizando lo de crédito público. Pero después,
la compra, la administración y el contencioso de las carteras me
tocó a mí. Con esto último había cuarenta abogados
distribuidos por todo el país, tratando de cobrar. No saben lo
que era. Teníamos muchos juicios porque los abogados nos querían
cobrar los honorarios aunque no cobraran la deuda. Era un lío
brutal. Y ahora, la cereza de la torta fue esto. ¿Qué quiere que
le diga? Al final, estoy como Bensión que dijo que siguió igual
de patriota. Bueno, seguí igual de patriota, pero yo me tendría
que haber ido al diablo. Cuando terminamos la venta del Banco La
Caja Obrera con el doctor Bustelo, que era el abogado consultor me
dijo: "Fernández, vámonos juntos el 3 de enero". Le
dije: "Pará, acabamos de vender La Caja Obrera el 3 de
diciembre, ¿ a vos te parece que nos podemos ir el 3 de enero? ¿Y
si no se vende? Yo ya arreglé con el Directorio, si no se vende
me quedo hasta que se venda". Cometí un error; me tendría
que haber ido el 2 de enero. Bueno, mala suerte. Lo asumo y soy
responsable.
SEÑOR
BAYARDI.-
Me hago cargo de lo azaroso de las responsabilidades que le han
tocado. Pero cuando decíamos que había que cerrar porque no había
solución. ¿A qué se estaba refiriendo? ¿Solución a qué?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Solución económico-financiera. Si había un clearing con US$20:000.000
en contra y no había para taparlo, al otro día el Banco no abría.
El clearing son veinticuatro horas. Ya se había terminado lo que
venía de las AFAPs, el Banco República y la mar en coche. Además,
había una desorganización total en el Banco. Estaba Rohm, después
quedaban dos Directores, Braun* y García Arocena. Después los
sacaron y apareció Licandro, Frederick y Ponce de León, que me
dio la impresión que, salvo Licandro, no tenían ni idea de dónde
estaban parados. Entonces, cuando me hablan de la carta de
Frederick...¿qué quieren que les diga?
La desorganización administrativa era brutal, porque el
Banco estaba como gobernado por cuatro argentinos que eran de
confianza de los Rohm, que fueron
echados creo que en el mes de mayo, tal como se dijo por parte de
Giselle. La situación del Banco era brutal; era una olla de
grillos y un volcán a reventar en cualquier momento. Entonces, ¿cuál
era la solución egoístamente más fácil para mí? Cerramos y
afuera. Además, una vez que se interviene, deja de depender de mí
y pasa a depender del Directorio.
El Diputado Bayardi hablaba de la situación del Banco
Comercial en ese momento, pero ya teníamos el Banco de Montevideo
adentro. Ya estábamos desesperados por eso. A CAYCU hacía dos años
que lo teníamos adentro. Y algún otro Banco en dificultades
‑que en la Argentina se tomó los vientos, se mató de la
risa y dejó a todo el mundo parado‑ acá arregló la
situación, pero también nos llevó un año y medio. No fue fácil;
era una cadena de cosas. Cuando usted iba al Directorio se
encontraba, por ejemplo, con que llegaba el Banco Comercial a las
cinco de la tarde y decía: "Mañana necesitamos US$ 4:000.000
a la una de la tarde porque los tenemos que distribuir por las
treinta y cinco sucursales".
SEÑOR
BAYARDI.-
El problema es que para la solución de la liquidez de los Bancos
o para la que fuera necesario otorgar, el Banco Central tiene un
marco normativo para proceder. Es decir, había problemas de
liquidez en el Banco, pero las normas de la Ley Orgánica plantean
cómo pararse en las soluciones que se pudieran dar. Entiendo que
llegaba el clearing que era comprometido ‑por decirlo por lo
bajo‑, pero la Ley Orgánica determinaba cómo proceder ante
eso. Entonces, no entiendo por qué, ante problemas de la índole
de planteados, la
solución que señalaba la Superintendencia era cerrar, es decir,
si era solo por problemas de dificultades en el clearing.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, no era solo el clearing. Además de esto, se necesitaban, por
ejemplo, US$ 20:000.000 para devolver depósitos y US$ 5:000.000
para caja, que además debían salir en billetes antes de
determinada hora porque había que cargar la camioneta y
distribuirlos en todo el país.
SEÑOR
BAYARDI.-
Lo que digo es que eso está contemplado en la propia ley y está
claro cómo proceder. Por lo tanto, mientras ésta se aplicara,
por la responsabilidad que usted y el Directorio tenían en el
asunto del cumplimiento de la ley a la hora de asistir o de dotar
por la liquidez, o de lo que fuera, me cuesta entender que en la lógica
que se aplicó desde la Superintendencia el consejo fuera el de
cerrar. No quiero decir que estuviera mal. No cuestiono la
propuesta porque no tengo la capacidad de hacerlo, ni pretendo
tenerla. Lo que sucede es que usted dijo ‑estoy usando sus
palabras‑ que su planteamiento de cerrar respondía a la
situación. Pero si tengo una ley para proceder con respecto a
esto, debo actuar ‑si tengo la aprobación para ello‑
de la manera en que lo establecía la norma. Entonces, hay un
problema en cuanto a su posición, que alguien que entienda podrá
compartirla o no ‑no importa‑, y quería ver cuáles
eran los elementos centrales de una propuesta de ese tipo. No digo
que no la hubiera compartido ‑hago un paréntesis solo para
expresar lo que pienso‑, pero vista la situación en la que
primó la lógica de que si intervenimos o cerramos un Banco se
nos caen todos, visto el resultado, desde mi calidad de lego, no
hubiera considerado mal pensar que la solución de haber cerrado
quizás pudiera ser peor que la que se aplicó.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es probable que sí. No lo discuto. El problema se presenta cuando
usted nota que el Directorio, que es el que tiene que resolver,
está enfrascado y que va para atrás y para adelante y no tiene
salida. ¿Qué hacemos en ese caso? ¿Seguimos desgastando a la
gente? No era yo solo el que me desgastaba. Todos los días nos íbamos
a las nueve o diez de la noche. Entonces, no es fácil.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Usted ha manifestado aquí que en ocho o nueve oportunidades había
advertido al Directorio del BCU sobre la posibilidad no solo de
intervenir sino que fue más drástico y habló de cerrar el Banco
Comercial.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Yo decía: "Si quieren cerrar el Banco, cierrénlo de una
vez". Pero esto puede querer decir intervenir, suspender, etcétera.
Nunca se dijo que se toma tal resolución. Era como una especie de
presión para tratar de encontrar una salida de una vez por todas.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Claro.
Aquí hemos escuchado al ex Ministro de Economía y
Finanzas, contador Bensión, decir que se jugaron la vida pensando
que la intervención o, peor aún, la liquidación de un Banco podía
crear un efecto dominó en el sistema bancario dando lugar a una
catástrofe económico-financiera, aunque en los hechos terminó
sucediendo. ¿Usted no opinaba igual, es decir, que podía causar
ese efecto? Usted estaba diciendo que si no se encontraba el
dinero, lo liquidaban, lo intervenían, lo cerraban y a otra cosa.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Puede ser; no discuto que no; podría haber sucedido eso. Después
de dichas esas palabras, hay que analizarlas, y tal vez así se
llegara a la conclusión de que era peor cerrarlo que dejarlo
abierto.
Quiero decir que a mi preocupación era que el Banco no
estaba funcionando bien; no estábamos funcionando bien. Ya no era
solo el aspecto de si se cumplía o no con las leyes, que esa era
otra cosa que preocupaba. No crean que para mí era fácil decir:
"Hacemos cargos diferidos, autorizados por el Banco
Central". No crean que a mí no me choca también, lo que
pasa es que llega un momento en que yo algo tengo que defender. ¿Qué
quiere que le haga? Como dije hoy, propuse capitalizar un Banco y,
después, la solución que tuve que buscar fue la de trabajar durante seis
meses para que saliera algo.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Usted dijo que si en diciembre de 2001 hubiera tenido supervisión
consolidada ‑ese fue el término que usted utilizó‑...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ese es el nombre genérico. Después, se firma un memo de
entendimiento entre ambos Bancos y se fijan las normas
estableciendo hasta donde se puede llegar.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Le entendí algo así como que si eso hubiera sucedido, los Rohm
no se hubieran llevado US$ 180:000.000.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El 99% que no, y que los Peirano no hubieran hecho tampoco el
juego entre las empresas.
SEÑOR
ARGENZIO.-
Eso no sucedió así porque, según usted manifestó hace un rato,
en el mes de diciembre el Banco Comercial era un banco tan grande
como el Banco de la República. Creo haber escuchado eso.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No. Si hubiera salido el famoso megacanje, se hubiera ganado US$ 200:000.000
o US$ 300:000.000. Claro, tenían el diario de mañana; tenían
una persona en el Directorio que regenteaba el megacanje con
Cavallo.
SEÑOR
BAYARDI.-
Obviamente, usted conoce las potestades mejor que yo. Pero voy a
leer el artículo 38 referido a la Supervisión de instituciones
de intermediación financiera. Dice así: "El Banco ejercerá
la supervisión y fiscalización de las instituciones públicas y
privadas que integran el sistema de intermediación financiera, a
través de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación
Financiera.- Dicha Superintendencia, que dependerá del
Directorio, actuará con autonomía técnica y operativa. Estará
a cargo de un Superintendente con adecuada formación profesional,
prestigio e idoneidad técnica.- Dicho funcionario actuará por un
período de ocho años en sus funciones y su designación y cese
serán dispuestos por la unanimidad de los miembros del
Directorio, continuando con el cargo hasta la designación de su
sucesor".
Explíqueme cuál es el grado de dependencia ‑en la
lectura y en su interpretación de la ley orgánica, artículo
38‑ que tenía y qué abarca el actuar con autonomía técnica
y operativa.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
La operativa es la de que cambio funcionarios de lugar, hago
grupos distintos de inspección, mando hacer inspecciones a tal
lado, elaboro el plan de inspecciones, etcétera. La técnica es
el análisis de los bancos, del sistema, etcétera, y elevar esas
conclusiones al Directorio. Este lo aprobaba o no, lo devolvía,
pedía aclaraciones, etcétera. En el artículo 39 hay un montón
de cometidos que son míos.
También se señala que "Corresponderá a la
Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera:
A) Dictar normas genéricas de prudencia, así como instrucciones
particulares, tendientes a preservar y mantener la estabilidad y
solvencia de las empresas de intermediación financiera". Al
final dice que "Las atribuciones establecidas en los
literales A) y F) serán ejercidas por delegación del
Directorio". Entonces, hasta el Directorio anterior, se
dictaban normas ‑la Superintendencia, no el Superintendente,
porque el que labura no soy yo en la chiquita‑, aprobábamos,
circularizábamos o comunicábamos y caminábamos fenómeno.
Cuando llegó el nuevo Director y, fundamentalmente, el contador
Rodríguez Batlle la primera vez que se dio cuenta que hicimos
esto se armó un lío grande como una casa. Entonces, encontré un
método en el que hacía la norma, la dictaba, la aprobaba y le
ponía "pase a conocimiento del señor Presidente". El
Presidente le ponía "enterado" y liquidado. Pero la
norma, la había hecho yo. Lo que yo quería era que no me dijeran
que no conocían la norma, que no sabían qué había pasado.
El literal B) establece: "Habilitar la instalación de
empresas de intermediación financiera, una vez autorizadas por
el Poder Ejecutivo". Para demostrar cuál era la
dependencia cito un ejemplo. Existe un banco argentino muy fuerte,
que fue aprobada la transformación en banco ‑ahora es casa
financiera‑ por el Poder Ejecutivo y yo dije que no lo
habilitaba y no salió, tuvimos suerte.
El literal C) determina: "Autorizar la apertura de
dependencias de empresas de intermediación financiera ya
instaladas". Esto es uno de los temas más insulsos, sin
embargo, con esto también tuve problemas. ¡Ah sí, fenómeno! Se
autoriza la apertura, pase a conocimiento del Presidente. Pero la
apertura estaba autorizada. Enterado. ¿Correcto? Sigo con mi
independencia.
El literal D) dice: "Emitir opinión sobre los
proyectos de fusiones, absorciones y toda otra transformación de
empresas de intermediación financiera". Aprobábamos, pero
cuando era delicado el asunto poníamos "se aprueba tal cosa,
previamente póngase en conocimiento del Presidente". Si es
que tenía algo que objetar lo debía hacer en ese momento. De lo
contrario, enterado y siga. Así fue con todos estos incisos.
En lo que refiere a la parte contable, ningún Directorio
quiere saber nada, acá se les ocurrió que sí. Un día me llamó
el Presidente y me dijo: "Mire Fernández, esto apruébelo
usted, no me lo mande más". A lo que le conteste que me
disculpara pero que iba a ser de su conocimiento igual. Entonces,
lo aprobaba y se lo hacía llegar para su conocimiento. Esa fue mi
manera de operar. Hicimos lo que quisimos, lo que entendimos,
porque para decir que no había que hacerlo por escrito y nunca
tuvimos problemas.
Hay cosas que el Directorio pedía especialmente, por
ejemplo, el bono cupón cero ‑que salió hace como dos o
tres años‑ y lo tuvimos que reglamentar para el Directorio
pero bajo las normas técnicas nuestras. Eso es, a grosso modo la
operativa nuestra.
Dentro del Banco, la Superintendencia ‑por lo menos,
desde que llegué yo, antes creo que no era tan así‑ es
integrada. Es decir, cuando teníamos roces con mercado de valores
creábamos una comisión que en tantos días hacíamos la norma.
Entonces, ambos hacíamos las cosas que nos servían a cada uno.
Cuando se trataba de política económica, hacíamos exactamente
lo mismo, en igualdad de condiciones y funcionábamos fenómeno.
Luego, los dos gerentes firmábamos, lo elevábamos al Directorio
y así funcionábamos. Esa fue mi manera de actuar, traté de ser
práctico, efectivo y eficiente.
¿Usted leyó el artículo 40, no? Cuando le hablaba de la
cantidad de trabajo que teníamos. Esa norma establece: "La
supervisión y fiscalización de las casas de cambio se ejercerán
a través de la Superintendencia de Instituciones de Intermediación
Financiera". Esto ocurre solo en este país.
SEÑOR
BAYARDI.-
En realidad, este proyecto de ley se discutió detalladamente en
su oportunidad en el período democrático y hubo dos líneas de
contraposición, sobre todo en lo relativo a las potestades de la
Superintendencia y sus cometidos. Había quienes consideraban que
había que dotar a la Superintendencia del mayor grado de libertad
y autonomía y que no había que hacerla depender del azar político.
Había otros que pensaban que había que dar la facultad a cada
Directorio de nombrar el ámbito de la Superintendencia.
Digo esto, porque si hay un funcionario con
particularidades autonómicas y técnicas en este país, en el
marco de la ley, es el Superintendente de las Instituciones de
Intermediación Financiera, me cuesta encontrar otro funcionario,
creo que no hay.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, y con Barrán lo van a notar mucho porque une dos cosas, la
parte económica con la contable que está aprendiendo. Creo que
va a funcionar muy bien.
SEÑOR
BAYARDI.-
Estamos ante uno de los funcionarios de mayor autonomía técnica
y funcional.
Quisiera saber cuál es el grado de dependencia que usted
entiende que tiene o que tuvo el Directorio, que es el segundo
inciso del artículo 38. Es un híbrido que habla, por un lado, de
dependencia del directorio y, por otro, de autonomía técnica y
operativa.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Las intervenciones las proponíamos nosotros pero las aprobaba el
Directorio. En cuanto a la creación del seguro de depósitos
hicimos todo el trámite con Jurídica y al final el Directorio lo
aprobó y lo mandó, pero creo que no ha salido. No sé qué va a
pasar con la supervisión consolidada, si siguen pensando que hay
que modificar la Ley N° 15.322.
En rasgos generales el Superintendente viene a ser como la
memoria del tema Banco Central-Superintendencia. Es el tipo que va
a conocer toda la historia durante ocho años ‑este muchacho
que viene ahora nos va a tener que aguantar porque recién tiene
38 años‑ y va a poder fijar políticas, tanto de supervisión
como algunas con mucha afinidad con política económica, por
ejemplo, colocaciones, captación de depósitos de sectores,
monedas, etcétera, que van a pesar más que las del Directorio.
Pienso que se va a superponer lo técnico con lo político técnico.
Teóricamente, los Directores tendrían que ser político técnicos,
pero no siempre se da. Ese es el concepto general de alguien que
ya no toca más pito.
SEÑOR
BAYARDI.-
Quiero saber cómo entendía usted las normas a los efectos de
comprender la dependencia y sus atribuciones. ¿Cuál es el grado
de responsabilidad que entiende que tenía en función del marco
normativo en el tema de la asistencia financiera al amparo de los
artículos 36 y 37?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Siempre entendí que era un problema de Directorio, que nosotros
teníamos que acercar la información técnica que nos requirieran
o necesitaran para que ellos tomaran la decisión. La decisión de
la asistencia era del Directorio. Así lo entendí y actué yo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¿Qué antecedentes existían cuando usted toma el cargo de
Superintendente en cuanto a otro tipo de asistencia que, sin duda,
debe haber existido? ¿Cómo se procedió en esos momentos?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ni idea, porque la asistencia anterior había sido al Banco Pan de
Azúcar hacía tres o cuatro años. Pero me parece que no estoy
tan equivocado con el enfoque que tengo.
SEÑOR
BAYARDI.-
No estoy abriendo juicios de valor.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Me gusta cambiar ideas, porque a pesar de que estoy afuera se
trata de un tema que me gusta. Me hubiera gustado no estar afuera;
no me gustó irme, pero no tuve más remedio.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Usted entiende que su responsabilidad como Superintendente se
centraba fundamentalmente en nutrir del nivel de información
necesaria para la toma de decisión en el marco de la ley y las
normas?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Entiende que en el proceso de asistencia cumplió esa función
de asesoramiento acorde a lo que el marco normativo exigía para
la toma de esas decisiones?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No estoy muy conforme. Creo que me faltaron elementos para poder
hacerlo mejor. Personalmente, confieso que no estoy conforme.
SEÑOR
BAYARDI.-
Según mi interpretación de las normas, el Directorio podría
llegar a tomar una resolución contra lo recomendado por el
Superintendente. En todo el proceso de asistencia que se llevó
adelante y que estamos analizando en esta Comisión Investigadora,
¿entiende que el Directorio siempre que tomó las resoluciones de
asistencia coincidieron con el nivel de asesoramiento que usted le
dio para la toma de decisiones?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es que no siempre le di asesoramiento. Se tomaron muchas
decisiones de asistencia de las que me enteré después. No
siempre actué yo. No había un informe técnico cada vez que se
tomaba la decisión de asistencia. Había momentos en que se
tomaban al golpe del balde. Como no teníamos un respaldo técnico
suficiente, porque no contábamos con los balances y otra serie de
cosas, no podíamos determinar si el capital era negativo. No estábamos
en condiciones de hacerlo. No lo pude hacer. Me rompí todo pero
no lo pude hacer. Hice lo posible, me calenté, me peleé con todo
el mundo pero no lo pude hacer.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Reiteradamente aparecen, tanto en los informes como en la
ilustración que nos ha hecho hoy, el hecho de que el Banco no
presentaba el nuevo balance que se le había pedido. Había
presentado uno el 17 de enero en el que se detectaron falencias y
después no presentó otro hasta que usted se reúne y lo exige.
¿Cuál es el grado de coercibilidad que tiene el Banco Central
para exigir un balance? Comprenderá que al que está afuera del
circuito financiero le llama poderosamente la atención que el
organismo máximo de contralor del sistema financiero, que a su
vez tiene un Superintendente con potestades muy importantes, con
algunos rasgos de la reserva federal, no pueda conseguir que se le
entregue materialmente el balance, teniendo todas las potestades,
lo que estaba llevando a la bancarrota no ya a ese banco sino a
todo un sistema. A uno le llama poderosamente la atención que no
se tenga un grado de coercibilidad tal que permita que el Banco
Central tenga alguna potestad para obligar a que se presente en un
plazo perentorio.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Discrepo con usted en cuanto a que la no presentación de los
balances lleva a la caída de todo el sistema. Puede no pasar
nada.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
En este caso era importante.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Solo la no presentación del balance no afecta, porque bancos
oficiales estuvieron un año y medio atrasados. Habrá que sacar
alguna norma para fijar cosas duras. Lo que acá establecemos es
una multa ‑no sé de cuánto es, pero son vintenes‑ y
no le dejamos hacer una cosa u otra. Pero no tenemos la fuerza
como para decir: "Lo intervenimos porque no presentó el
balance". Hay muchas cosas que tenemos que acomodar. Por
ejemplo, con los bancos oficiales no tenemos ninguna fuerza. El
Banco de la República estuvo un año y medio con el balance
atrasado. ¿Qué quiere que le haga? Yo logré llevarlo bastante
cerca.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
En cierto momento, en esa conversación del 29 de abril ‑si
no me equivoco‑, usted logró "convencer"
‑entre comillas‑ al Banco Comercial que entregara el
balance. ¿Qué argumentos utilizó?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Presioné más bien a la auditoría; busqué por el lado de que
Price podía perder la auditoría. Mire que la presión fue muy
grande. Estas cuatro señoras vivían metidas en el Banco y los
funcionarios también trabajaban. Lo que ocurre es que cuando se
despatarra algo, cuando algo se sale de madre, es como un río o
arroyo que se sale de madre: es muy difícil evitar que se lleve
el alambrado. Aquí se había perdido la dirección y ahí fue
cuando se complicó más. Es más, no sé si usted tiene el
expediente, pero creo que Porro había dado un plazo indefinido
para presentar balances ‑creo que fue así, fíjense
ustedes‑, porque se veía que no se podía.
Siempre vemos que los bancos realmente se preocupan y
gastan mucha plata en equipo y en técnicos para tratar de hacer
los balances, porque les sirve tenerlos al día. Cuanto más
"on-line" esté todo el sistema, mucho mejor para ellos
porque tienen una contabilidad gerencial. Es decir que ellos se
preocupan, pero cuando algo se despatarra, es prácticamente
ingobernable. Miren que el atraso no fue tan grande porque ellos
tienen tiempo hasta fines de febrero para presentar el balance,
porque son cuarenta días hábiles. Lo presentaron el 17 de enero
porque también lo tenían que presentar en Suiza, por eso
apuraron. Capaz que si yo me hubiera puesto malo a fines de marzo
en lugar de a fines de abril, quizás habría estado para el 8 de
abril. No sé. Lo que sé es que yo estaba muy contactado con el
equipo inspectivo y me decían que realmente tenían problemas,
vivían discutiendo, faltaban cosas. Esos cuatro argentinos que
manejaban el Banco actuaban mal y al final terminaron echándolos.
No era fácil; no es fácil.
Fíjense ustedes que el Banco lo manejan los banqueros con
sus empleados. La responsabilidad del manejo del Banco es de
ellos; la contabilidad y la responsabilidad es de ellos, la tienen
que hacer. Nosotros lo que hacemos es una auditoría. La definición
de auditoría es un estudio por muestreo. No se pueden analizar
todas las operaciones. Se podrá analizar un tramo, por ejemplo,
los deudores de más de US$ 1:000.000 que son pocos; a esos
los analizamos en un cien por cien. Pero cuando entramos a los
deudores de menos de US$ 100.000 es imposible. Entonces,
empiezan los muestreos. Si justo se emboca en la carpeta
falsificada... porque en los bancos se falsifican carpetas: hacen
un deudor ficticio, hacen todo. Cuando fuimos a comprar la cartera
‑hacía diez años que era inspector‑, nos queríamos
morir, porque la cartera que nos vendían no era la que habíamos
visto tres meses atrás; no tenía nada que ver. ¡Claro! Como ahí
venía la operación verdad, tenían que aparecer las garantías,
los vales; ¡nos queríamos morir! Por eso digo que este tema de
las inspecciones es difícil y bastante ingrato, pero no solo para
el Banco Central, también para el Tribunal de Cuentas, para la
Auditoría Interna de la Nación, que tienen el mismo problema. No
es fácil. Y eso que nosotros ‑me jacto en decirlo‑
tenemos los mejores funcionarios técnicos del país. Se gana
mucho; bueno, pagaban mucho, después de que ustedes inventaron el
20% bajó mucho.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Con el Poder Legislativo pasa lo mismo.
SEÑOR
BAYARDI.-
Yo le puedo asegurar que acá adentro no va a encontrar a ningún
funcionario que cobre lo que perciben los funcionarios de la mitad
para arriba de la tabla del Banco Central. No estoy hablando mal
de los funcionarios, de su capacidad técnica y de que no cobren
lo que tengan que cobrar.
Ante la duda ‑fue parte del proceso de discusión de
toda la tarde de hoy‑ de la situación patrimonial respecto
al Banco Comercial, ¿usted nunca entendió del caso aconsejar al
Directorio del Banco que suspendiera la asistencia hasta la
presentación de los balances?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Lo que en el Directorio muchas veces dijimos ‑no solo yo
sino el Gerente General y la contadora Medero‑ fue que
asistiera el Ministerio y nos sacábamos el problema de arriba. El
señor Rodríguez Batlle se levantaba, llamaba por teléfono, venía
de vuelta y decía nones. Además la cuenta en el Central está en
cero.
SEÑOR
BAYARDI.-
Me parece bien; ahora no estaríamos discutiendo con el Banco
Central sino con el Poder Ejecutivo o con quien hubiera delegado.
Mi problema hoy con usted es el Banco Central.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Pero mire que el contador Rodríguez Batlle también quería, pero
el Ministro era duro, para sacarle un mango...
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Quiere que le habla del Ministro?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No me diga nada.
SEÑOR
BAYARDI.-
No podría porque el señor Presidente me diría que estoy fuera
de tema.
Quiere decir que en el marco de la asistencia dada por el
Banco Central al Banco Comercial, de acuerdo a lo que usted dijo,
la Superintendencia de la época no compartió, no tuvo
protagonismo o responsabilidad.
En la última respuesta antes de la intervención del señor
Diputado Fernández Chaves, yo entendí que usted dijo que en el
marco de cierta asistencia dada por el Banco Central al Banco
Comercial, la Superintendencia de Instituciones de Intermediación
Financiera no tuvo responsabilidad.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
En los hechos el que decidía era el Directorio; cuando se hablaba
de dónde se sacaba el dinero para dar la asistencia, comenzaban
las discusiones. Le oí decir mil veces a la contadora Medero:
"César, llamá al Ministro, que ponga la plata él".
Por supuesto que con el Presidente montones de veces
intercambiamos ideas en el momento de tratar de pasar la cosa para
el Ministro y terminar con los artículos 36 y 37; era un lío que
nos estaba carcomiendo porque no sabíamos bien donde estábamos
parados y qué iban a dar los balances. Tuvimos suerte que el
balance dio bien, pero si no, hubiéramos quedando pagando. No fue
fácil. Creo que después que yo me fui quedó mucho más fácil
porque la Corporación dio US$ 400.000:000.000, la otra no sé
cuánto. Pero fue otra época, no la mía. Pero el que, en última
instancia, decía de dónde se sacaban los fondos, era el
Directorio. Yo no podía decir: "Sáquenle al Ministro, saquénlo
de acá, saquénlo de allá"; ellos manejaban la asistencia.
SEÑOR
BAYARDI.-
Lo que ocurre es que en el literal J) del artículo 39 de la ley,
que refiere a los cometidos y atribuciones de la Superintendencia,
dice que corresponderá a la Superintendencia de Instituciones de
Intermediación Financiera realizar el seguimiento de cada
integrante del sistema de intermediación financiera a efectos de
verificar su situación económica financiera y el cumplimiento de
las normas vigentes. ¿Qué quiere decir esto en mi interpretación?
Que esta responsabilidad no era del Directorio, sino que esta
responsabilidad...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Es de la Superintendencia.
SEÑOR
BAYARDI.‑...es de la Superintendencia. En función del
cumplimiento de esta responsabilidad es que supongo que el
Directorio tomaba las resoluciones de asistencia en el marco de
los artículos 36 o 37. Como el artículo 36 para el Banco
Comercial estuvo cerrado porque no había tres votos, en realidad
se concentró en el artículo 37.
Entonces, estoy preguntando sobre la responsabilidad, y de
ahí que le dijera si ante la asistencia que se estaba
desarrollando en relación al Banco Comercial ‑otro día
capaz que tenemos oportunidad de ver otro banco‑ en
cumplimiento de este literal j), se habían tomado las
resoluciones de asistencia financiera por parte del Directorio.
Tengo claro que es el Directorio el que levanta la mano...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, sí.
SEÑOR
BAYARDI.‑...a los efectos de las resoluciones. Es para
separar la responsabilidad de la asistencia en las funciones que
tenía el Superintendente o en las atribuciones que el Directorio
tenía por encima, incluso, de lo que pudiera pensar el
Superintendente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Nosotros hicimos todo el esfuerzo para poder brindar una información
fehaciente al Directorio, para que pudiera tomar resolución,
hasta donde llegaron nuestras fuerzas. Eso fue a lo que nos
dedicamos en todo el período y yo soy el responsable y era el que
más me amargaba. Evidentemente, no teníamos que haber tenido el
balance del Banco Comercial al 8 de mayo ‑y no sé a qué
fecha tuvimos el del 31 de marzo‑; eso es cierto.
Yo no pude hacer más nada; es decir, ni yo ni mi gente.
Nos fue prácticamente imposible. Tuvimos suerte de que después
las cosas salieron, pero podríamos haberla quedado. Podríamos
haberla quedado, y con una gran responsabilidad.
SEÑOR
BAYARDI.-
De ahí venía la pregunta respecto a la asistencia que se nos
comunicó a nosotros, que fue dada por parte del Banco Comercial
contra documentos.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Ahí yo me preocupaba de que hubiera el doble de los documentos
normales, y buscar todos los de mejor categoría ‑A),
B)‑, para que tuviera una buena garantía el Banco y fueran
cobrables. Ya que no tenía lo otro, me preocupaba de que la
garantía fuera buena.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Qué era lo otro?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Los balances y la situación real del banco; me preocupaba de que
la garantía fuera buena.
SEÑOR
BAYARDI.-
Entonces podemos decir que lo otro era la situación del
patrimonio del Banco.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
La fehaciente situación financiera del Banco; al no tener eso yo
trataba de compensar con que lo que se diera en garantía fuera
cobrable. Creo que por lo que escuché se ha cobrado bastante y
bastante bien.
SEÑOR
BAYARDI.-
Las dos condiciones que la ley establece para la asistencia
‑es claro que usted la conoce; es el último inciso del artículo
36‑ son: " Las operaciones referidas en el literal A)
deberán contar con la garantía personal o real, de solvencia
comprobada [...]". Garantías personales o reales. Es claro
que usted se preocupaba por el doble de las garantías.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, al final creo que quedamos en uno y medio, Diputado. Mire que
costó, porque los documentos se terminaban. Y como el banco
realmente perdió fuerza operativa, no generaba nuevos documentos.
Fue duro; fue muy duro.
SEÑOR
BAYARDI.-
Aquí lo que nunca estuvo en cuestión ‑hasta ahora porque
no nos ha dado la capacidad para hacerlo‑ es auditar la
documentación que se dejó en garantía. No nos ha dado, no nos
metimos, y nadie acá ha dijo absolutamente nada, por lo cual no
lo estamos cuestionando.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Mire que a los documentos los revisábamos hasta de canto.
SEÑOR
BAYARDI.-
Me consta.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¡Hasta de canto!; rechazábamos documentos a lo bobo. Es decir
que se trataba de hacer lo mejor posible, pero llegó un momento
en que se terminaron y hubo que empezar a agarrar otra cosa.
Cuando salimos con las cartas de crédito de comercio
exterior, ¡un bollo! Veintitrés millones, a los seis meses habíamos
cobrado todo. Pero lo otro no era fácil. Transcurrió demasiado
tiempo sin una solución definitiva. Trajeron a un Gerente
‑no conozco el contrato como dijo Medero ni lo conozco a él,
pero sé lo que cobraba‑ y no dio resultado porque yo no vi
que el Banco levantara cabeza. Entonces, ¿qué quiere que le
diga?
SEÑOR
BAYARDI.-
Mi problema tiene que ver con un solo punto. Me queda claro
‑lo dije, está en las versiones taquigráficas; no conozco
a ninguna de las analistas, contadoras ni a la Jefa de
unidad‑ que leyendo, desde el carácter de lego, el trabajo
que se hacía en tratar de garantizar el cumplimiento de uno de
los puntos del último inciso del artículo 36, se puede apreciar
que se trataba de hacer con el mayor grado de probidad y de
responsabilidad.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Doy fe.
SEÑOR
BAYARDI.-
Lo dije. Lo que digo es que el segundo punto del artículo 36, el
del patrimonio ‑como se habrá dado cuenta es el tema
central del día de hoy‑, era un tema sobre el que la
Superintendencia nunca se cuestionó respecto a la observación de
la asistencia en función de no tener identificada la situación
real desde el punto de vista patrimonial.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí y no. Yo, por lo menos, trataba de armarme de un balance ficto
en el cual ver qué era lo que iba a resultar una vez que se
terminara el proceso del balance, con los cargos diferidos y todo.
Eso era lo que yo me trataba de armar; analizar para ver si el
Directorio iba o no a hacer potable los cargos diferidos, y me hacía
mi balancesito como este que hice acá a lápiz. Y me daba. No una
cosa excepcional que dijéramos: "Tengo doscientos millones
de capital y estamos prestando setenta, no". Me daba menos de
ciento cinco. Pero no pude hacer más nada.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Capaz que esta pregunta debía haberla formulado a las
inspectoras.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Entonces no va a tener suerte.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Usted tiene un gran conocimiento de todo esto. ¿Cómo obtenían
la información en ese período, en febrero, en marzo?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Qué información?
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
La información sobre la situación del Banco Comercial. ¿Verbalmente?
¿Con quién se hablaba del Banco Comercial para poder obtenerla?
Ustedes manejaban una información, obviamente; para eso estaban
las inspecciones. ¿Cómo conseguían esa información? ¿Era una
información verbal? ¿Había algo documental?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, no. Es documental sin verificar. Es documental sin verificar,
es decir, documental sin auditar. Es decir, tomábamos la
información que teníamos ‑el Banco lleva los balancetes,
etcétera‑, la manejábamos, la estudiábamos, pero no llegábamos
a tenerla auditada porque la auditoría estaba trabajando por su
lado. Algunas partidas estaban perfectas, otras no tanto.
Por ejemplo, en el informe de las muchachas cuando habla de
que lo que colocaba un tal Llambías podía tener sesenta y seis
millones de pérdida, eso se discutió; se empezó en noventa y
terminó en sesenta y seis, y no estaba mal. Había errores.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¿Con quién se discutía?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Con la auditoría externa y con los funcionarios del Banco, por
supuesto.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¿Y con la auditoría interna del Banco?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Sí, sí, también; por supuesto.
Eso de la auditoría interna es una de las cosas que yo
puse cuando llegué: el Comité de Auditoría Interna y todo ese
sistema se votó en setiembre de 1999. Es una de las cosas muy
importantes que hicimos. Muy caras para los bancos.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¿Quiénes eran los funcionarios del Banco que trabajaban en eso?
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
¡Ah no! Yo recuerdo a los tres que venían a hablar conmigo, a
pedirme la plata todos los días: Rovira, López y Baluga.
Mire, señor Diputado: se puso la mejor buena voluntad,
todo el mundo se puso la camiseta y si no salió mejor fue porque
no tuvimos los elementos. No creo que haya sido por falta de
capacidad porque ese grupo es muy capaz; la Jefa es muy buena y
muy clara. Si leen la versión taquigráfica, van a ver que la que
da la precisa, la exacta, es la contadora Giselle Itté; la vasca
es un lujo; es muy buena Inspectora.
SEÑOR
BAYARDI.-
En el marco de esta comparecencia, usted dijo que en enero estaba
en una situación y que en febrero estuvo en reserva patrimonial
neta negativa.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Dudo; yo dije que dudaba en ese mes.
SEÑOR
BAYARDI.-
Admito el término dudar, aunque creo que había sido más categórico
en su respuesta.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Dije que me parecía que en el mes de febrero podíamos haber
tenido patrimonio negativo. Pero los balances son trimestrales y
los que no son cierre de trimestre son saldos.
SEÑOR
BAYARDI.-
Hago la formulación de manera diferente, pero con números de
almacenero y con mucho respeto porque el viejo italiano de mi
abuelo era verdulero: en realidad, todavía no habían entrado los
US$ 133:000.000 porque se terminaron de firmar el 26 de
febrero.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, los US$ 100:000.000 porque los US$ 33:000.000 sí ya
habían entrado; figuran en la página 2, donde dice "Fondos
provenientes del Tesoro Nacional".
SEÑOR
BAYARDI.-
Y ahí se le había dado a fecha 19 de febrero 1:600.000; a fecha
21 de febrero, 16:200.000; a fecha 22 de febrero, 1:200.000; y a
fecha 25 de febrero, 1:000.000.
Esto es lo que figura en el material que se nos entregara
por parte del Banco; son operaciones realizadas, área por área.
El 26 de febrero se firmó y el 27 de febrero entran
10:000.000. Pero hasta el 26 de febrero, o sea, hasta el 25 de
febrero, en realidad, ya se habían aportado 20:000.000. Había
duda de cómo estaba la situación patrimonial en ese momento.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Y 77:000.000 del Tesoro Nacional.
SEÑOR
BAYARDI.-
Independientemente, había duda de cómo estaba la situación
patrimonial en ese momento.
Si sigo hasta el final, en realidad, antes del 30 de abril,
día en que el Directorio aprueba la adecuación, se le había
entregado US$ 75:900.000 en préstamos del Banco Central
‑no ya del Tesoro Nacional ni nada‑ en el marco del
artículo 37.
Entonces, reitero que no estoy hablando del Directorio del
Banco, pero llama la atención que hasta que esa adecuación no se
votó ‑lo que es potestad del Banco‑, sobre un total
de US$ 75:900.000 aportados por el Banco Central, no haya
habido más observaciones por parte de la Superintendencia que el
famoso expediente N° 9855, con cuyas hojas habrá que ver qué
pasó. Digo esto porque el Directorio lo tomaba en función de la
información que estaba facultada para trasmitirle la
Superintendencia.
Realmente, este es un punto de preocupación respecto al
cumplimiento de las funciones y de las responsabilidades en el
marco de la ley y de las normas.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eso habría que estudiarlo específicamente en ese mes. O sea que
habría que ver lo que da el balancete del mes de febrero en
particular. Lo que estoy haciendo es a ojo de buen cubero, pero
habría que pedir al Banco Central que envíe el balancete del mes
de febrero, porque tiene que estar.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Los balancetes a los que usted hace referencia, se iban haciendo
en el área de la Superintendencia?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; los hace el Banco y los analiza la Superintendencia.
SEÑOR
BAYARDI.-
Está bien, pero esos balancetes fueron analizados por la
Superintendencia durante el proceso...
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Tendrían que haber sido analizados por la Superintendencia, si es
que estaban.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Pero fueron analizados? Porque estoy hablando de un período en
el que usted era el Superintendente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No, espere un poquitito, los balances no entran por mí. A mí me
llega un resultado final; quizás cuando yo me entero, el balance
hace dos meses que entró.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Pero a usted le consta que los servicios técnicos de la
Superintendencia, no del Banco, analizaron estos balancetes?
Porque a nosotros no nos fueron enviados. Si usted me dice:
"Sí, se hacían balancetes. Otras áreas del Banco los
mandaban y eran analizados", sería una información que nos
interesaría.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
La verdad que ese tema no lo tengo.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿No le consta que se hiciera ese balancete?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; no me consta.
SEÑOR
BAYARDI.-
O sea que si no le consta, no lo podemos usar ni en uno ni en otro
sentido.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Claro, pero no me consta.
Lo que yo le puedo decir es que tengo el balance al 31 de
marzo, aunque lo hicieron después de que yo me fui. Pero el del
28 de febrero no lo tengo. Lo que ocurre es que esto es mensual y
el 28 de febrero entraron US$ 66:000.0000; a lo mejor da
positivo.
Según sus datos, ¿cuánto me dijo que habían prestado al
28 de febrero?
SEÑOR
BAYARDI.-
US$ 30:000.000.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Entonces lo cubre, porque el mismo 28 de febrero entraron US$ 66:000.000.
Cubre el patrimonio neto con respecto a lo prestado.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Cubre la responsabilidad patrimonial neta mínima?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
La neta; ahí dice: "neta".
SEÑOR
BAYARDI.-
En el documento que cierra al 31 de diciembre habla de
responsabilidad patrimonial neta mínima. Se trata del déficit de
responsabilidad patrimonial neta mínima al 31 de marzo.
¿Según lo que usted nos está diciendo, podemos decir que
la responsabilidad patrimonial neta mínima al 28 de febrero
estaba cubierta?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; yo le digo que el patrimonio neto al 28 de febrero, a
"grosso" modo, me parece que cubre esa asistencia dada
porque teníamos los US$ 33:000.000 del Estado, que ya
estaban adentro, más los US$ 66:000.000 que llegaron; es
decir que son US$ 100:000.000. Y no sé qué dispensa le
dieron, porque algunas dispensas se dan con retroactividad a
algunas cosas.
SEÑOR
BAYARDI.-
Acá tengo un problemita para entenderlo y se lo voy a decir de la
manera más franca posible para que no quede duda de lo que
pienso. En realidad, las dispensas otorgadas con retroactividad,
es algo muy parecido, en mi opinión de lego, a haber maquillado y
blanqueado las situaciones que se fueron dando en anteriores
oportunidades. Usted
no me puede decir: "hasta que la dispensa se me otorgó...",
porque en vez de analizar la historia en el proceso, en la
cronología acertada, estaríamos yendo contra el tiempo. La
dispensa se da en un momento determinado. Cuando la dispensa se
da, puedo hacer las consideraciones de balance para establecer la
responsabilidad patrimonial neta, pero mientras no se da, aunque
alguien diga a usted o a cualquier técnico: "Mirá que vamos
a dar la dispensa", en el informe no se puede poner la
voluntad de que la dispensa va a existir. Discúlpeme, porque no
entiendo nada de esto, pero es bravo entrar en esa lógica.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Me parece que estamos dando vueltas sobre un círculo.
El contador Fernández Becchino realizó las cuentas sobre
el papel e hizo referencia al 1º de marzo, expresando que, según
sus cálculos, el Banco Comercial tenía un patrimonio positivo de
US$ 170:000.000, contando los US$ 133:000.000 de
asistencia. También haciendo cuentas de lápiz grueso, si a los
US$ 170:000.000 le descontamos los US$ 133:000.000 de
asistencia, quiere decir que en el peor momento de febrero tenía
un patrimonio positivo de US$ 40:000.000. Eso es de lo que
estuvimos conversando durante toda la tarde de hoy.
SEÑOR
BAYARDI.-
Estoy de acuerdo, pero el problema es que el señor Diputado Fernández
Chaves me enseñó una cosa que a él le enseñó Couture: que lo
que no está en el expediente, no existe. Vamos a usar solo una lógica,
porque, de lo contrario, estaremos complicados. Entonces, lo que
no está en el expediente no existe.
No importa que no esté en el expediente; quiero saber si
está en el balancete, en el ámbito que sea y donde sea, es
decir, si estaba en algún expediente, semiexpediente o lo que
sea. Quiero saber si al contador Fernández Becchino le consta que
esto estuviera en algún expediente para la toma de decisiones, no
en las cuentas que ‑reitero, con el mayor respeto del
mundo‑ el "tano" viejo de mi abuelo, quien era
verdulero, podía haber hecho en el carro de caballos con el que
repartía verduras en Punta Carretas. No quiero las cuentas del
"tano" de mi abuelo; quiero la responsabilidad del
Superintendente de Instituciones de Intermediación Financiera.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Perfecto. Para contestar eso, necesito tener los datos contables
auditados del Banco Comercial.
A "grosso" modo, puedo decir que en febrero el
Banco Comercial tenía US$ 100:000.000 de capital, pero hay
que ver los datos ‑que estoy seguro que hoy están en el
Banco Comercial; porque si están los balances hasta el 30 de
junio, están los datos- y yo no los tengo.
SEÑOR
BAYARDI.-
Está claro que con respecto a esos US$ 100:000.000 de
capital, en realidad, no está hablando de que el patrimonio
exigible sea el que la ley demanda.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; yo estoy hablando del patrimonio neto, a lo que se refiere el
final del artículo 36, donde no se menciona a la norma ni nada
por el estilo, sino que se establece que debe tener patrimonio
neto. Establece claramente que debe superar el monto del
patrimonio neto; no dice que será definido según las normas del
Banco Central, ni nada similar. Patrimonio neto: activo menos
pasivo.
SEÑOR
BAYARDI.-
Ahora le consta, porque en un momento determinado hubo dudas sobre
cómo estábamos en febrero, cuando empezó la asistencia.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
No; lo dije como algo pasar, pero usted se lo tomó tan en serio
que ahora me está obligando a pensar...
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Sabe lo que pasa? Si no me tomo las cosas en serio acá, mis
nietos, que no nacieron, no me darán ni siquiera los pañales
higiénicos cuando los necesite.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Y los míos qué?
Por eso dije que me parecía tal cosa, pero lo tengo que
ver. No tengo esos datos, primero, porque hace un año que me fui
y, segundo, porque estos balances se hicieron luego de que me fui.
Lo que puedo hacer son las cuentas que hice aquí.
SEÑOR
BAYARDI.-
¿Sabe lo que pasa? Usted me está diciendo que los balances que
tiene ahí se hicieron luego de que usted se fue y, en realidad,
la asistencia empezó el 20 de febrero, mientras que usted se fue
el 8 de mayo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
¿Pero no quedamos ya en que no teníamos los balances porque el
Banco no los presentaba? Hasta que no los presentara, ¿qué hacíamos?
¿No le dábamos asistencia financiera esperando el balance?
SEÑOR
BAYARDI.-
Efectivamente.
SEÑORA
CHARLONE.-
Efectivamente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Entonces, si empezamos por ahí, está todo mal. ¡Está todo mal,
porque no había balance, entonces, no se podía dar asistencia
financiera!
SEÑOR
BAYARDI.-
No discuto con el Estado sino con la Superintendencia del Banco
Central para determinar responsabilidades de la época. En
realidad, la responsabilidad emana del hecho ‑esa es mi
opinión‑ de que se desconocía cuál era la situación
patrimonial del Banco, y no hay forma de probarla, cuando empezó
la asistencia el 20 de febrero, más allá de decir que se
calculaba que era de determinada manera. Como me tiendo a tomar en
serio las cosas ‑de lo contrario, he perdido trece años aquí
dentro y me he hecho viejo aquí dentro‑, esa es la conclusión
a la que quiero llegar.
Hubiera querido ‑era mi deseo íntimo‑ que la
Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera
‑cargo importante para el destino de los que todavía no
nacieron‑ dijera que en el marco del artículo 37 no se podía
dar la asistencia, y que el Directorio procediera como lo
entendiera. La conclusión que saco es que el Superintendente de
la época, en realidad, no me puede probar en forma fehaciente y
documentada cuál era la situación del patrimonio neto del Banco
Comercial.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
En virtud de que se están dejando sentadas posiciones personales,
quiero decir que a nivel del Directorio del Banco nunca nadie
‑ni aun quienes votaron en contra de la asistencia‑
dijo que votaba de determinada manera porque no existían
balances; quienes votaron en contra afirmaron que lo hicieron
porque entendían que existía patrimonio neto negativo.
SEÑOR
BAYARDI.-
Quizá tenían razón.
SEÑOR
AMORÍN BATLLE.-
Entonces, los que entendían que había patrimonio neto positivo,
votaron a favor, y los que consideraban que había patrimonio neto
negativo, votaron en contra, pero nadie dijo que no votaba porque
no había balances. Me parece que esta es una exigencia que
ponemos ahora que no es necesaria.
SEÑOR
BAYARDI.-
Quiero dejar constancia de que los que integraron el Directorio
fueron irresponsables, tanto los que votaron en un sentido como en
el otro. ¿Por qué? Porque si los que decían que se estaba con
un patrimonio neto negativo no lo podían probar, y los que sostenían
que estaban con una situación de patrimonio acorde al marco legal
simplemente votaban, y ninguno de los dos puede traer ahora un
papel que lo certifique, estuvimos en una situación complicada.
Estoy separando la responsabilidad. No estoy discutiendo la
responsabilidad de los Directores; la discutiremos con los
Directores cuando concurran nuevamente. Estoy discutiendo solo la
responsabilidad de la Superintendencia de Instituciones de
Intermediación Financiera.
Si hoy no podemos concretar este tipo de información, he
terminado las preguntas.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Quiero preguntar al contador Fernández Becchino si no hay un
balance que dice que tiene patrimonio positivo cuando comienza a
darse la asistencia financiera.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El del 17 de enero.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Entonces, el balance del 17 de enero establece que tiene
patrimonio positivo.
Nunca llega a haber un balance que diga que tiene
patrimonio negativo, porque el que llega en mayo habla de US$ 105:000.000
de patrimonio positivo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Saltamos de un patrimonio de US$ 186:000.000 más US$ 15:000.000
y US$ 15:000.000 de ganancia, a un patrimonio de US$ 105:000.000.
Eso es lo que tenemos contablemente.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
O sea que durante todo el período contablemente se tuvo dos
informes con patrimonio positivo las dos veces.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Eso es lo que tenemos; no tenemos otra cosa, y eso es oficial.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Ya que se está hablando del patrimonio neto, entre los técnicos
que han concurrido aquí, ha habido una definición de patrimonio
neto, pero con variantes. Para usted, como funcionario con
experiencia y de conocimiento, ¿qué es el patrimonio neto?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
El patrimonio neto es activo menos pasivo.
SEÑOR
FERNÁNDEZ CHAVES.-
Por fin una definición clara.
Voy a formular otra pregunta. ¿Qué es un informe
preliminar en la jerga del Banco Central?
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Un informe preliminar es un balancete de saldos no ajustados. Es
una cuenta no ajustada. Por ejemplo, a un proveedor le damos el
saldo: debe tanto pero sin ajustar. Cuando lo entramos a puntear
con los documentos descubrimos que había una nota de crédito que
no se la acreditamos; ahí pasa a ser ajustado.
SEÑORA
CHARLONE.-
Básicamente, para dejar una constancia.
En realidad, cuando se está diciendo que hay dos informes
o hay dos resultados patrimoniales, uno al 17 de enero que da un
resultado positivo de US$ 216:000.000, en este informe que
presenta el Banco Central no están considerados las estafas ni
los hechos que fueron luego de público conocimiento. No hay
realizado ningún tipo de ajuste por estos hechos que eran de
conocimiento del Directorio del Banco Central cuando comienza a
votarse la asistencia, y no había ningún dato cierto ‑y
esto ha sido refrendado acá‑ acerca de cuál era la
responsabilidad patrimonial neta.
Cualquier auditor puede entender que cuando se presenta un
determinado patrimonio se hace, inclusive, un análisis de hechos
posteriores que puedan modificar, además, lo que a determinada
fecha dio esa responsabilidad patrimonial neta que se está
analizando. Y acá había gravísimos hechos posteriores que eran
de conocimiento del Directorio y de conocimiento público, por los
cuales esta cifra de responsabilidad patrimonial neta al 17 de
enero de ninguna manera puede ser tomada como referencia, como
cifra cierta o decir que se está asistiendo en función de que
hay una responsabilidad patrimonial neta, estimándose que pueda
ser cierta. Es obvio que en ningún informe de auditoría, ningún
contador ni ningún auditor podría validar esta cifra en función
del conocimiento de los hechos posteriores.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Por eso a diario el Presidente del Banco Central reclamaba que le
trajeran un balance actualizado, pero mientras tanto la
documentación que regía era la que estaba.
SEÑORA
CHARLONE.-
No; no es así. Podemos discutirlo.
SEÑOR
BAYARDI.-
Lo discutiremos en el Plenario.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Si no hay más preguntas, agradecemos al contador Fernández
Becchino su comparecencia. Posiblemente, pueda ser convocado en
otra ocasión porque algunos señores legisladores quieren hablar
de otros bancos.
SEÑOR
MIERES.-
Quedó claro que hoy hablamos básicamente del Banco Comercial.
Sin duda queda
pendiente conversar sobre el Banco Montevideo, el Banco de Crédito
y el Banco de Galicia. O sea que seguramente vamos a tener que
solicitar su participación nuevamente.
SEÑOR
FERNÁNDEZ BECCHINO.-
Yo hace un año que me fui y no tengo memoria para recordar todos
los datos.
El Banco Central sigue funcionando, es decir que no murió
cuando se fue el Superintendente. No los voy a aconsejar a
ustedes; hagan lo que quieran, pero me parece que tienen que pedir
la información a los que están ahora. Por ejemplo, lo que me
pide ahora el señor Diputado Bayardi y la señora Diputada
Charlone no se lo puedo dar ni me puedo acordar de memoria. Quizás
los balancetes dan todos positivos, pero no puedo acordarme de
todo; es imposible. Me puedo acordar de cifras y datos generales,
pero no entrar al detalle.
Me jubilé para olvidarme. Borré el disco duro; ahora tuve
que reponerlo y eso me costó bastante.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Reitero que agradecemos la presencia del contador.
SEÑOR
FERNANDEZ BECCHINO.-
El agradecimiento es mío por haberme atendido y disculpen si les
molestó algo que haya podido decir; algo que pareció una broma
no lo era.
Muchas gracias.
SEÑOR
PRESIDENTE.-
Se levanta la sesión.
(Es la
hora 22 y 35)
LA
ONDA®
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