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El Presidente Batlle lanzó el desafío de la modernización permanente

El miércoles 7 de marzo el Presidente de la República, doctor Jorge Batlle, realizó una exposición sobre las perspectivas del país en un evento organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas. En la segunda parte de la jornada el doctor Batlle respondió a una serie de preguntas.. Actuó como moderador el periodista Emiliano Cotelo conductor del programa En Perspectivas del radio El espectador de Montevideo. Lo que sigue es el desarrollo de dicho diálogo.

- JORGE BATLLE: Cuando el señor Cotelo hizo esta presentación dijo que no me invitaba como diputado, como diplomático, como empresario ni como candidato, sino como Presidente. En realidad lo que más he sido en mi vida ha sido candidato, voy a ver si me desprendo de esa condición para poder hablar como Presidente.

Los empresarios son, mirando sobre todo a mi amigo Soloducho, bichos astutos. En un momento Deicas me agarró confundido y me dijo: ¿Usted no abriría la conferencia del año?, y le dije que sí. ¿Y de qué va a hablar?, preguntó. Le dije: no sé. Después me llamó insistentemente para ver de qué iba a hablar y le dije: vea, Deicas, voy a hablar del Uruguay necesario.

Esta reunión se divide en dos partes, en una ustedes van a sufrir y en la otra se van a vengar, o sea: me van a hacer todas las preguntas habidas y por haber. Por lo tanto no voy a decir muchas de las cosas que me van a preguntar, así tienen ganas de preguntármelas y se las puedo responder. Quisiera ver si puedo hablar de algunas otras cosas.

Como si estuviéramos hablando entre nosotros, ¿es un concepto estático el Uruguay necesario o es un concepto dinámico? Diría que es un concepto absolutamente dinámico. El que se detiene se cae. Las sociedades y los países son como la bicicleta: solamente se tiene estabilidad si se da pedal, si se deja de dar pedal se cae. Y cuando se da pedal se cambia. Se cambia de lugar, de territorio, de horizonte, de entorno... de todo.

Por lo tanto la única cosa estable es el cambio. Cuando renunciamos al cambio, renunciamos a la estabilidad. Y además renunciamos al porvenir, desaparece el tiempo debajo nuestro, porque el no cambio no es el futuro, no es el pasado y menos es el presente; es la nada. Y además el no cambio genera todo tipo de alteraciones, confusiones psicológicas profundas en la sociedad que la llevan a situaciones que sin ninguna duda los sociólogos pueden analizar mucho mejor que yo. Situaciones de desequilibrios, confrontaciones y desencuentros.

Es claro que para Uruguay hubo un tiempo en que pareció que no cambiaba. Quizás no nos dimos cuenta de que éramos testigos de los cambios que siempre sucedieron en Uruguay. Pareció que de la mano de Inglaterra, Uruguay ni Argentina cambiaban. Los dos anduvimos de la mano de Inglaterra desde 1800 y poco hasta la segunda guerra mundial.

Los que somos, como Posadas dice de Brezzo, "colorados viejos", nos olvidamos que el señor Lafone, hermano del intendente de Liverpool, hablaba con el primer ministro inglés para que la Defensa existiera. Esto quiere decir que este país, así como Argentina, vivió cambiando adentro de un contexto que cambiaba, nos pareció estable pero cambiaba. Y si miramos la historia de Uruguay de 1860 a 1950, vemos cómo ese proceso fue un cambio permanente pero un cambio en estabilidad creciente. La estabilidad puede ser debilitada por el tiempo y los sucesos que ocurren en una sociedad o, por el contrario, puede ser una estabilidad que se vaya consolidando y solidificando. Esa estabilidad entre nosotros se consolidó y se solidificó, es la Argentina de Roca y Pellegrini, es el Uruguay desde 1860 hasta 1940-1950. Hubo un cambio permanente hacia una consolidación que nos hizo cada día alcanzar estadios de una sociedad muy justa y además muy abierta, muy buscadora de oportunidades en libertad para todo el mundo.

(...) Uruguay a veces sin saber por qué llegó a situaciones colectivas en las que un correligionario de nuestro partido -a quien mucho quisimos todos-, el doctor coronel Efraín González, llegó a acuñar una frase fantástica: "como el Uruguay no hay". Y era así, no había como Uruguay. Alcanzaba con nacer aquí. Teníamos la vida resuelta desde el nacimiento hasta la muerte y sin inflación. Fue una constante de 100 años en el Río de la Plata. La moneda uruguaya valía 95 centavos de dólar, 1 peso, o al revés, 95 centésimos 1 dólar, y cuando el doctor Quijano, representante de Uruguay ante las organizaciones internacionales le habló a mi señor padre (Luis Batlle Berres), que entonces era Presidente de la República, y a su ministro de Economía -de Hacienda entonces-, el escribano Ledo Arroyo Torres, la moneda valía 1,5190, el dólar valía 1,5190. Era 1947. 100 años de estabilidad, de mercados abiertos, de crecimiento, de educación, de cultura, de estabilidad social, de un crecimiento demográfico paulatino, de una inversión tecnológica fuerte.

Cuando se trajo el primer ferrocarril, se tendió la primera vía, se hizo la primera trasmisión de gas y de luz eléctrica, accedimos a la tecnología de punta. Quiere decir que la tecnología era entonces de punta y a esa tecnología accedían estos países. Eran tan adelantados como los más adelantados. Cuando Sáenz Peña y De la Quintana fueron a participar del Congreso Panamericano en Washington después de haber participado aquí en Uruguay del Congreso de Derecho Internacional Privado, Argentina tenía tantos o más ferrocarriles que Estados Unidos. Era sin ninguna duda uno de los dos o tres primeros países en haber alcanzado esos estadios, esos niveles que hoy todos buscamos y deseamos. Quiero decir que eso colapsó por los acontecimientos vertiginosos que vivieron los países de Europa, de Asia y de América después de la segunda guerra mundial.

En aquel momento, estando en Acción, recuerdo un tiempo en que le contratamos a Jack Rueff unos articulitos de economía. Fui a ver a Jack Rueff a París, hablé con él y me dio un librito que había escrito. Me dijo que leyera las primeras páginas de ese librito, las leí y había una reflexión que mi ignorancia de abogado no me permitió comprender -los abogados nunca aprendimos economía, todavía no la conocemos, por eso la discutimos y lo hacemos víctima a Ariel (Davrieux, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto) de nuestras terribles apreciaciones, pero como él sigue siendo profesor nos enseña todas las mañanas-: solamente podía haber un país con emisión pero sin inflación, si había dictadura y que la inflación era la destructora de todos los conceptos centrales de la vida de los seres humanos.

Si la moneda no valía, el gran estafador era el Estado. Esto fue un poco lo que sintió Máximo Pérez cuando a mi bisabuelo le tocó firmar la ley de curso forzoso y le dijo: "si usted sigue mandando estos papeles sucios yo con mil chuzas lo voy a sacar de su asiento". El hombre era orista, tenía mucho más confianza en la libra esterlina y en la doble águila, se ponía la badana, se tiraba una libra esterlina, pasaba un novillo. Esa libra esterlina no era fabricada por el gobierno, los papeles de curso forzoso sí. Y cuando Discépolo se queja de Stravinsky en realidad es una injusta persona, Stravinsky hacía lo mismo que hacían los ministros de Economía y los presidentes de los Bancos Centrales: emitían a lo bobo. Y al emitir como emitían, destruían la moral.

La inflación, entre otros males, genera el peor de todos los males, el que destruye la moral de los pueblos. La inflación destruye la moral de los pueblos porque anula el valor de las cosas, de todas, de las cosas materiales primero, e inmediatamente anula el valor de las cosas morales. Cuando hay inflación ¿quién es el tonto que paga? Es mejor deber. Cuando hay inflación ¿quién es el tonto que ahorra?, es mejor especular que invertir.

La inflación mata todos los principios de convivencia social. Mucho más allá de lo que dicen con tanto acierto Davrieux, Bensión y Zerbino y todos los que hablan con tanta seriedad de la economía, lo que provoca la inflación es la destrucción de las sociedades. Las destruye, las aniquila, les genera desesperanza, desasosiego, hace que se pierdan los límites de todos los valores. Nada sirve, nada es bueno. Destruye la familia, destruye todo. La inflación es como una peste que destruye las comunidades.

¿Qué pasa cuando no hay inflación? Cuando no hay inflación viene la verdad. Pasa igual que en el puerto del Buceo: cuando bajan las aguas se ven las rocas. El tema es éste o éste, o subimos las aguas o sacamos las rocas.

En Uruguay ha habido un proceso de 15 años para sacar las rocas. Nada de lo que se está haciendo ahora, de lo que se quiere hacer ahora, de lo que se debe hacer ahora o de lo que se deberá hacer mañana, se podría haber hecho si no se hubiera hecho otras cosas ayer, anteayer y trasanteayer.

El Uruguay necesario no es un invento, es un proceso. Es un proceso basado en que al eliminar la inflación resplandece la verdad, están las rocas a la vista. Entonces ha llegado el momento de sacar las rocas. Alguna gente amiga mía, esa gente que me quiere mucho -el cariño hace que uno sea ciego-, me dice: "qué macana que no hayas llegado antes a la presidencia". Yo digo que gracias a Dios no llegué antes a la presidencia, me hubieran echado. Por lo que decía hace 10 años casi me colgaban, pero aquello por lo que casi me colgaron no existe más. El oro está vendido y nadie dijo nada. ¿Por qué?, ¿porque no tenía razón antes? No; tenía razón antes. Claro que la tenía, pero no se podía hacer porque la gente no lo podía comprender.

En política es como en la vida, hay que sembrar porque si no se siembra no se cosecha. Las cosas tienen su tiempo en la vida de las naciones. Durante cinco años, de 1985 a 1990, nos pasamos discutiendo nada más que el problema de las distintas amnistías y terminamos con un plebiscito. En ese período había que hacer eso, era eso lo que había que hacer para poder hacer lo que estamos haciendo ahora. O sea que lo que estamos haciendo ahora, todo esto de la Comisión para la Paz y del estado del alma, se puede hacer porque se hizo lo otro antes. Por tanto, yo no inventé nada. Simplemente trato de seguir el ritmo.

¿Qué es lo que tenemos que hacer hoy? Apurarlo. Hoy tenemos que apurar el ritmo. Lo tenemos que apurar volviendo a darnos cuenta de que hay tiempos en los que un siglo pasa en un minuto y tiempos en los que realmente el tiempo se hace más lento. Estos 15 años han transformado a la sociedad uruguaya por el solo hecho de transcurrir el tiempo y porque además el transcurso de ese tiempo, aquí y en el mundo entero, el aumento de la información le ha permitido a la gente tomar conciencia de lo propio, de lo ajeno, ver cómo funciona el mundo, darse cuenta de cuáles son aquellas cosas que realmente tenemos que preservar, que mejorar, que afirmar, que consolidar, que son la sustancia de nuestra vida. Cuáles son las cosas que tenemos que cambiar.

Las cosas que tenemos que cambiar son las que no hacen a la sustancia de nuestra vida, pero que si las cambiamos alteran la sustancia de nuestra vida. Me parece que ésa es la ocasión, que históricamente los demás nos prepararon a los uruguayos para hoy. Todo lo que hoy vamos a poder encarar y hacer es el fruto de lo que desde 1985 hasta ahora, lentamente, se ha podido ir construyendo y consolidando.

Fíjense ustedes: no se habla más de la moneda. ¿Quién habla de la moneda?, ¿quién se fija en el valor de la moneda? Antes era una especie de pasión cotidiana, diaria. No había otra cosa en la Ciudad Vieja que saber quién tenía la última a propósito de cuánto iba a valer la moneda hoy, mañana, esta tarde, quién lo había hecho, quién no lo había hecho. ¿Lo recuerdan? Tantos de nosotros -yo el primero-, fuimos víctimas de ese tipo de rumores, murmullos, ideas, cosas… Se terminó. ¿Cuánto costó? ¿Cuántos años costó sacarnos a todos nosotros de nuestro imaginario cotidiano ese factor que enturbiaba nuestra vida y estaba en la base, como consecuencia o como causa. ¿Consecuencia de qué?, consecuencia del déficit fiscal, del desorden que ese déficit traía, de que no teníamos otra forma política de bancar el ajuste que no fuera la sociedad, no las personas o los partidos sino la sociedad en su conjunto que es la que termina pagando todo. No hay comida gratis -salvo ésta con la invitación del señor Deicas-, la sociedad termina pagando todo.

Ese tema salió, nadie discute que la inflación es espantosa. Ya nadie discute todo eso. El gobierno pasado tuvo cinco años de inflación contenida, cinco años más son 10 años, y el que venga seguramente hará lo mismo. Serán 15 años, un niño de 15 será un hombre de 30. Hoy un hombre de 30 es premio Nóbel. No es como antes cuando los premios Nóbel tenían que tener, por exigencias de las condiciones de la época, una barba hasta la cintura. Hoy es la gente joven la que está al mando de las cosas. Uruguay es una rara avis donde los ciudadanos con esta juventud de 73 años llegan a la Presidencia de la República. Claro que en este caso mérito es de mi existencia, pero es una cosa exótica. En el mundo la gente es joven, nosotros decimos este muchacho y es un abuelo, tiene 50 años. Los hijos de mis amigos son abuelos, en una palabra. Por suerte mi madre cumplió 94 -lo que me da esperanzas-, pero de todas maneras no es el tiempo de hoy el que se juega en nuestra generación y menos el tiempo de mañana.

Si ésa es la evolución que ha tenido esta sociedad, ha pasado algo que me permití decir en la Universidad de la República a los integrantes del Claustro universitario cuando comenzamos a hablar de algunas cosas, entre ellas del Hospital de Clínicas. Les dije: en Uruguay hay una enorme cantidad de cosas que están muertas y no nos damos cuenta, están completamente muertas. El problema del gobierno en Uruguay no es que tenga que salir a buscar cosas, es que las cosas van a golpear su puerta y va a tener que salir a contribuir a ordenarlas. Y ordenarlas ¿para qué? Para poder hacer que sigan funcionando, con bien para la sociedad uruguaya y para aquellos que participan de ella en un marco totalmente distinto a aquél en el que tuvieron origen y, al mismo tiempo, que le sirvan a ella no solamente para sobrevivir sino para tener una vida futura exitosa y poder producir el bien para sus miembros y la sociedad en su conjunto.

Esa es la situación histórica que vive hoy Uruguay, en la cual este presidente de la República no tiene nada que ver, no la construyó ni la va a resolver solo. Mentira que alguien pueda resolver solo algo y menos desde el gobierno. Se precisa la ayuda de todos, de los ministros, de los partidos políticos, de las organizaciones sociales, y la ayuda y la comprensión de los que trabajan, los que piensan y los que sueñan.

En ese sentido creo -lo debo decir con total franqueza, como todas las cosas-, que la sociedad uruguaya no solamente ha procesado un cambio formidable sino que es una sociedad que exhala capacidad e inteligencia, además sentido común y comprensión. No dudo que seguiremos teniendo diferencias en cuanto a los procedimientos adecuados, a cómo alcanzar fines que son comunes: el deseo de justicia y equidad. Pero sin ninguna duda cuando hablamos de diferencias, ellas empiezan a limitarse muy mucho porque hoy en el mundo cuando uno mira hacia afuera de fronteras observa en todos los países que las diferencias son realmente de matices en cuanto a las cosas centrales. No de matices en cuanto a las cosas externas sino a las cosas centrales. Las cosas externas o las cosas centrales, cómo operamos algo, ya están muy profesionalizadas.

Cuando vamos a discutir el dumping de la leche -real o inexistente- hay un cartabón profesional del que no podemos salir. Cuando discutimos con las autoridades monetarias internacionales cuál es el proceso del déficit que esperamos tener, sucede lo mismo. No se puede hacer maquillajes de las cosas. Todo el mundo lo sabe. Además, hay una información muy grande, muy abierta, cada día más. Eso hace que el que existía antes, aquel que tenía poder sobre lo desconocido, que era un gran poder, el manejo de lo desconocido, ése perdió poder.

El gobernante, el ministro, el presidente, el director de ente autónomo, el director sindical, el director empresarial tenían un gran poder no solamente por el que tenía en sí sino porque manejaba además lo desconocido. Él sabía, estaba ahí, era dueño de una verdad que solamente él conocía y daba por sentada como auténtica. Se terminó el poder sobre lo desconocido: se prende Internet y se sabe cuánto gana cualquiera de nosotros. Se sabe, por ejemplo, que 120 mil funcionarios públicos de la Administración Central le cuestan al país 1.200 millones de dólares por año y 4.200 funcionarios del Banco de la República le cuestan 210. Es absurdo y se sabe, lo sabe todo el mundo.

Por tanto se terminó el poder sobre lo desconocido. Estamos en una sociedad mucho más abierta, donde las respuestas son producto de que ella misma va generando la demanda de esas repuestas. Así es que este año vamos a tener que comenzar a analizar y discutir, por dónde queremos hacer todas las cosas de este país. Habrá que elegir sus tiempos, sus ritmos, sus temas, pero cuando uno empieza a escuchar a los señores ministros -como los escuchamos el otro día en esa maratón de ministros que tuvimos hace poco tiempo en el edificio de la Plaza Independencia-, uno mira al señor ministro de Defensa y siente que tenemos que cambiar la ley orgánica militar, la ley orgánica de las Fuerzas Armadas, la legislación sobre la Caja de Jubilaciones Militares. Y cuando vamos al ministro de Relaciones Exteriores sentimos que ya hemos hecho una cantidad de cosas, vendimos en Londres, compramos en Estados Unidos, en Londres, rehicimos nuestra fuerza de presencia en esas capitales mundiales, estamos procesando modificaciones centrales en la operativa de la participación de la discusión internacional en los distintos foros. Allí necesitamos formar negociadores, no los tenemos porque el país no estuvo preparado en el pasado para eso. Cuando vemos al ministro de Industria (por allá) pensamos en UTE, Ancap.

Cuando hablamos de Ancap se puede prender fuego media humanidad. Sin embargo para salvarla hay que cambiarla, si no la cambiamos no la salvamos. Para salvarla, hay que mejorarla, integrarla. Para que sus funcionarios se sientan más cómodos, mejor, se sientan capaces de servir mejor a la comunidad y tener un destino, hay que cambiarla. Si la dejamos así no puede enfrentar la competencia de Petrobras, de Repsol, de Pedevesa, de los iraníes ni de nadie. ¿Por qué? Porque no tiene petróleo ni distribución. Si les quiero vender nafta a los argentinos me van a decir: "¿Cómo no? Encantados, venga, qué bueno, pero mañana yo le vendo nafta a usted". Entonces va a aparecer don Brasil. ¿Y? ¿Y nosotros no somos el Mercosur? ¿Así que nosotros no y ustedes sí? No, imposible. El mundo se abrió, el mercado se abrió.

Si pensamos en la Caja Notarial, en la Caja de Jubilaciones y Pensiones Profesionales y en la Caja Bancaria… Se ha dado esa cosa exótica: el sindicato bancario nos pide que pongamos empleados porque la Caja Bancaria tiene notorias dificultades para atender los servicios de los jubilados y los que se van a jubilar. Y si pensamos luego en la coordinación imprescindible entre el BPS, la DGI y Aduanas, que tenemos que modificar sustantivamente, ¿por qué todas estas cosas no se hicieron antes? Porque no se podían hacer, señores. Porque las cosas en la vida de las sociedades tienen su tiempo y entonces se ha hecho otras, muchas otras. Se ha consolidado cosas, se ha eliminado factores permanentes de discusión, se ha consolidado estilos y formas que determinan que al haber resuelto esos problemas la sociedad entonces empieza a prepararse y a demandar que se resuelvan otros problemas. Esa es la conciencia que tenemos que asumir del tiempo en que vivimos. Esto está por encima de los partidos políticos, inclusive de las ideologías, está por encima de nuestras diferencias personales. Esto requiere y reclama que todos nos pongamos a reflexionar sobre esos temas, a juntarnos en algún lugar a hablarlos en voz alta.

¿Podemos seguir - yo que he sido el campeón de todas las reformas constitucionales en Uruguay- con el capítulo de los entes autónomos tal cual está estructurado? Está estructurado a imagen y semejanza del tiempo político de 1950, ¿qué tiene que ver ese tiempo político con el tiempo político y económico del 2010? ¿Quién dijo que estamos en el 2001? Estamos en el 2010, todo lo que hagamos hoy es para mañana, no para ayer. Sin embargo seguimos atados a un proceso en que la designación es la consecuencia de un hecho político que no existe más. Hubo una reforma posterior que determina que hay inexorablemente en el futuro del país, por mucho tiempo, un gobierno de coalición. Si hay coalición qué problema tenemos con el "tres y dos". Además, en qué se transforma una sociedad en la que los organismos están encorsetados por una legislación pública cuando estaban acostumbrados a vivir sin competir cuando hoy si no pueden competir no pueden vivir, más allá de lo que pensemos cada uno de nosotros. ¿Qué significa que en su designación nosotros resolvamos problemas políticos que tenían valor y significación hace 50 años pero que en el mundo de nuestros hijos no existen más? Nadie va a ir a votar ni a dejar de votar a nadie porque no haya puesto al caudillo de Soriano en un lugar o lo haya sacado. No hay más eso, se terminó para siempre. Eso era un mundo real, no fue un mundo malo, en ese mundo vivimos, crecimos e hicimos un país que sin ninguna duda sigue siendo el mejor de América.

Ése no es más el mundo del mañana y no podemos seguir con gerentes y mandos medios que se han acostumbrado a vivir en un mundo donde no tenían que tener en cuenta al mercado. Podían poner la tarifa, sacarla, podían tomar una medida, hacerla o no hacerla, no tenían que reflexionar sobre lo que podía hacer otro que podía competir con él. ¿Cómo lo vamos a criticar porque no entienda el mundo del mañana si tiene 50 años de felicidad en un mundo encerrado?

Hoy a ese mundo se le volaron las paredes, los techos, hay intemperie y ese hombre tiene que ponerse de nuevo en marcha con los vientos huracanados que asolan el lugar. Sintamos que eso no se puede resolver con discursos, que en esas cosas no va en juego la vida de las personas o los partidos, pero si no cambiamos esas cosas nos podemos hacer un enorme daño a nosotros mismos todos, blancos, colorados, encuentristas, frenteamplistas. Un enorme daño porque esos instrumentos van a dejar de ser adecuados y no es con retórica que los vamos a cambiar, sino haciendo una profesionalidad real de los mismos.

Lo tenemos que hacer en todos lados. Lo tenemos que hacer en la educación. Con Brezzo y algún otro correligionario que está por aquí, con el doctor Sanguinetti, además de integrantes del Partido Colorado, de lo que nosotros llamamos el partido de la defensa y amantes de la historia y competimos entre nosotros como una especie de juego intelectual encantador, recordamos que allá por 1840 y poco el gobierno de la defensa le encargó a Esteban Echeverría, que había llegado exiliado de Buenos Aires, la confección de un manual de ética para enseñanza en las escuelas. Hace poco tiempo la Embajada Argentina lo reeditó. Aquel gobierno en aquel momento creyó que era bueno que las escuelas tuvieran un curso de ética. El laicismo nos ha llevado a decir lo que el laicismo no quiere decir. Nos ha llevado a decir que como no podemos ser hinchas de Peñarol, Nacional, Wanderers ni Bella Vista, el fútbol no existe, entonces la bolilla fútbol no existe porque somos laicos. Grave error. Los valores morales, los valores éticos tienen que estar en la base de la enseñanza de los seres humanos.

El otro día comí un asadito con un núcleo reducido de diputados de la 15 del interior de la República y cuando estábamos por el postre les pregunté: muchachos, ¿han pensado que la única cosa común que tenemos inexorable es que nos vamos a morir? Naturalmente es una conversación propia de un tipo de 73 años, que está corriendo los últimos 200, pero es una reflexión que seguramente muchos seres humanos no se hacen. Yo no soy bautizado, no formo parte de ninguna religión positiva, soy krausista en la medida en que puedo serlo hoy, pero me pregunto ¿no será hora de que le empecemos a dar a la teoría de los valores, a los valores y a la reflexión sobre las cosas de por qué el ser humano además de tener piernas, brazos, ojos, oídos, nariz y garganta ha tenido también a lo largo de la historia, desde que nació arriba del planeta, alguna razón para reflexionar sobre otras cosas?

¿Podemos seguir diciendo que el fútbol no existe porque no queremos ser budistas, islámicos, católicos, umbandistas, ateos ni agnósticos? ¿Podemos? ¿Qué es el consumismo? ¿El consumismo es que la gente que nunca tuvo heladera la tenga? ¿Eso es consumismo o es justicia? Hace poco tiempo, cuando yo era chico, la diferencia que había entre los ricos y los pobres era que todos teníamos la misma heladera: una fiambrera con la carne abajo de la palmera. Pero hoy la tecnología sí marca diferencias en la vida de la gente. ¿Qué es el consumismo?, ¿que todo el mundo tenga un auto?, ¿que todo el mundo tenga un freezer?, ¿que todo el mundo tenga la posibilidad de viajar, de conocer el resto del planeta?, ¿de vestirse bien, de pasar una semana de vacaciones? ¿Eso es consumismo o es un derecho? Es un derecho.

¿Entonces qué es el consumismo? El consumismo es que se crea que ésa es la vida. En la medida en que no sabemos por qué no hacemos mal. ¿Por qué no hacemos mal? ¿Quién nos dijo que el bien era bien y el mal era mal? ¿Quién nos lo enseñó? En nuestra casa, nuestra mamá. ¿Y en la escuela quién nos lo enseñó?

Entonces si tenemos inflación por un lado y no informamos a la gente porque eso no se puede tocar, porque es tabú, ¿por qué creemos que toda la gente tiene que saber qué es lo bueno y qué es lo malo? ¿Por qué no empezamos a pensar un poco más en profundidad en cómo les trasmitimos a los jóvenes desde la enseñanza primaria los valores éticos a los cuales, sea quien sea y de la religión que sea, todo el mundo tiene que ajustarse para vivir? Deicas habló del IVA; yo hablaría de la goma, del lápiz, del papel y del niño que se pone un guardapolvos con bolsillo.

Eso que no nos enseñaban en la escuela, muchas veces es más importante que saber leer y escribir, es saber leer y escribir sobre la vida y no sobre el papel. Eso es lo que hemos estado tratando de hacer, no para perseguir a aquel que trae mercadería ilegalmente sino para decirnos a nosotros mismos que eso no es bueno para nosotros mismos. Hay un bien y hay un mal, seamos también elementales en eso, profundamente elementales, distingamos una cosa de la otra y extrapolemos ese sentimiento a todas las actividades. Es un mal transferirle al que produce un costo absurdo en organizaciones del Estado que pueden trabajar con mucho mayor éxito cobrando mucho menos, es un mal no hacerlo.

Vamos a intentar aprovechar la coyuntura histórica que tiene el país. Yo soy un buen instrumento para hacerlo porque me voy y no vuelvo nunca más, por tanto no voy a molestar nunca más, cuando termine lo haré con 77 años. Se podrán imaginar que a los 78 mi programa no será seguir haciendo política, ser candidato a edil ni a senador, tengo un solo programa: tratar de contribuir a que el país aproveche una oportunidad que tiene y use a una persona que está en condiciones de hacerlo porque tiene la libertad tremenda de saber que está en la estación Carnelli. Creo que ésa es una cosa que el país no puede desperdiciar.

Tenemos una oportunidad como no se nos ha dado en los pasados años y la tenemos gracias a lo que se hizo en los pasados años. Reconozcamos ambas cosas, que ese tipo de confraternidad y posibilidad que nos permite hablar cada día más a todos con todos es el fruto del ejercicio que han hecho todos los ciudadanos de todos los partidos, desde el gobierno y fuera del gobierno, en los años que han corrido desde 1985 a la fecha. Tratemos pues de instrumentar todas estas cosas. Yo, por supuesto, no creo que tengo toda la razón. Por cierto que no, pero por supuesto que estoy dispuesto a poner arriba de la mesa todas las cosas que haya que discutir, absolutamente todas. Si no se resuelven, por lo menos quedarán planteadas, iniciadas, y por ese camino vendrán otros mejores que nosotros a mejorarlas, completarlas y continuarlas.

Señores, ahora les toca a ustedes preguntar puntualmente sobre todo lo que quieran. Creo que Uruguay tiene una oportunidad histórica para esto, como la tuvo en 1985 para salir a alcanzando la paz. Y se hizo entre todos los uruguayos en tiempos del doctor Julio María Sanguinetti con la participación de Wilson Ferreira Aldunate, del señor general Liber Seregni. Se hizo y vivimos en paz y supimos encontrar los caminos entre nosotros para encontrarnos en esta armonía y esta paz que nos permiten decirnos sí, tenemos problemas, distintos a los de antes pero mejores que los de antes porque antes esos problemas estaban todavía oscurecidos por nuestras confrontaciones y por un mundo diferente. Hoy esos problemas están aclarados por nuestra convivencia y porque el mundo, al haber cambiado, ha hecho sobre ellos, por lo menos durante un tiempo, clara y brillante luz.

Ortega y Gasset escribiendo un ensayo precioso decía: "argentinos, a las cosas". Creo que esto se puede aplicar a nosotros: "uruguayos, a las cosas". Y ustedes: a las preguntas.

EMILIANO COTELO: Señor presidente, como usted suponía hay muchas preguntas sobre temas que no trató en su disertación o aspectos que mencionó pero no desarrolló. Vamos a ver si podemos dar cabida a la mayor cantidad de estos interrogantes. Sobre las reformas hay varias preguntas. Leo dos seguidas para empezar. "¿No cree necesario acelerar las reformas para que cambie el 'estado del alma' de los uruguayos hacia un mayor optimismo sobre el futuro del país?". "Señor presidente, para apurar el ritmo también hay que priorizar los cambios y las reformas. Entonces, ¿cuáles son las prioridades en las reformas estructurales que usted impulsará?, ¿cuáles son las primeras rocas que tratará de remover?".

- JORGE BATLLE: Acelerar siempre es bueno. Hay que tratar de sortear inconvenientes de todo tipo: sociales, políticos, de opinión, pero acelerar siempre es bueno. No hay un orden, no se puede decir primero esto, segundo esto, tercer esto. Están todos los problemas en el horizonte y muchas veces usted tiene que optar por aquellos en los que puede caminar con más rapidez y facilidad o por aquellos donde hay estructuras más preparadas y en consonancia a las demandas.

Si usted mira la serie de actividades, si piensa en el sector energético -para tomar un sector-, verá que sin ninguna duda -y el presidente de UTE, el señor Scaglia que está por acá, podría dar una información mucho más precisa- la empresa está en un proceso de transformación muy fuerte, en el que no solamente hay asociaciones en marcha, no solamente hay participación, sino que el otro día, después de algún tiempo, comenzamos a trabajar en la instalación del gas.

El gas va a llegar a Montevideo a fines de diciembre, por lo tanto vamos a tener que hacer una cantidad de cosas en UTE para tener preparadas, para ese momento, las transformaciones de algunas usinas a ciclo completo con gas. Al mismo tiempo tendremos que instrumentar un sistema que dé rentabilidad a todos los agentes privados que este año van a tener que transformar todas las instalaciones de Montevideo para lograr una red de gas que alcance a cumplir con el consumo que va llegando por esa cañería. Puedo decirle que en el norte está pasando lo mismo a nivel de Paysandú, no solamente en lo que tiene que ver con la posibilidad de hacer una usina de 140 megas para atender la demanda inmediata. También en la eventualidad de poder hacer una nueva usina para vender energía con corriente continua a Brasil, una línea de 500.

Quiere decir que hay un proceso de transformaciones. Inclusive UTE ha hecho algo que se puede haber discutido desde el punto de vista legal pero que ha contribuido a ayudar a que mucha gente comprara cosas que necesitaba participando con beneficio de ese mercado. Al mismo tiempo, hemos estado tratando de dar chance a través de soluciones combinadas con la actividad privada y la financiera a la gente que se quiera retirar para luego poder repagar ese recurso adelantado e invertir ese dinero en modificar las distintas tarifas de diferentes áreas de la vida productiva y comercial y del consumidor normal, cosa que hemos conversado largamente con el señor ministro (de Industria), Sergio Abreu.

En Ancap hay dos fases muy claras. Una es el cemento Pórtland donde hay que consolidar la asociación que hemos iniciado en la administración anterior con Loma Negra. Es posible que tengamos la chance de invertir arriba de 20 millones de dólares en distintas organizaciones productivas como la de Minas, en su distribución y envasado, y lo mismo en Paysandú para poder poner esa fábrica en condiciones de competir.

Para que tengan una idea 3.000 kilos se producen en Argentina, 600 en Uruguay y 6.000 en Europa. El cemento compite consigo mismo por el flete, pero no se puede producir 600 aquí y 3.000 en Argentina y querer competir. Eso es imposible porque el precio hace que sea evidente una disparidad en el precio final.

En cuanto al petróleo, Uruguay no lo tiene, por ahora no lo ha encontrado, por tanto para poder competir en la región y poder estar en los distintos mercados tiene que buscar socios que le permitan tener una capacidad de refinación acorde con los costos de los vecinos. Si usted refina a partir de una refinería de 50.000 barriles por día y compite con otra que refina 200.000, tendrá un precio en la boca de la planta bastante mayor que el del otro. Por tanto cuando vaya a competir con él a su mercado, él va a venir al suyo y va a vender el mismo producto con una ganancia mayor a un precio menor. Entonces, como el sistema de monopolio y oligopolio finaliza en el mundo y por ende en la región, si queremos salir pensemos que van a tener que venir adentro. No podemos salir afuera sin pensar que van a venir. Pero creo que hay reales posibilidades de que Ancap haga eso.

Con respecto a Antel, el primer paso será la concesión de una banda, no de dos, porque no hay demanda suficiente en Uruguay para tener cuatro bandas de telefonía celular. No solamente porque el mercado es chico sino porque además van apareciendo todos los días elementos muy dinámicos que sustituyen la forma de comunicación. La telefonía fija, por otra parte, todos los días pierde clientes. Nadie la compra porque es un negocio que en poco tiempo va a ir muriendo. A la gente le servirá mucho más tener el teléfono en el bolsillo que en la casa, porque para tener teléfono en la casa va a tener que pagar dos, el del bolsillo y el de la casa. El de la casa lo usa el nene, así que cuando llama no puede ni hablar, por tanto prefiere tener el del bolsillo que el de la casa.

El otro tema, el que refiere a la autorización que tenemos para vender una parte de Ancel, es una cosa que tenemos que estudiar, que meditar. He conversado con el doctor Lacalle y el doctor Vázquez y ellos van a conversar entre sí. Pienso que es una cosa que tenemos que medir en función de realidades económicas que todavía no están tan claras. Tenemos un instrumento, vamos a ver si lo usamos y cómo. Hay otras cosas en Antel que seguramente son de interés, pero me parece que éste es el centro de la discusión.

En cuanto a los bancos, la primera cosa que tienen que hacer es sincerarse, o sea que sus balances expresen la verdad. Si en los últimos 40 o 50 años tuvimos que hacer previsiones o provisiones y no las pudimos hacer todas porque no se podían hacer, hay que llegar a un instante en que hay que poner las cosas arriba de la mesa. ¿Cuánto es el capital de este banco? ¿750 millones de dólares, inclusive los tranvías y todo lo demás? No, son 550. Bueno, son 550, ésa es la verdad. ¿En el Banco Hipotecario cuánto es? ¿Son 1.400, donde está todo el INVE, que le pasaron un día, lo evaluaron en 200 y nunca lo pudo cobrar, además de la diferencia que tuvo entre el valor de la unidad reajustable y el valor del dólar?

Vamos a decir la verdad, no pasa nada si la decimos, al revés: todo el mundo exterior cuando nos ve decir la verdad nos ayuda, nos apoya y nos aplaude. Vamos a hacerlo bien y vamos a marchar bien. ¿Algún día los tres bancos tienen que hacer un solo holding? Es lógico que sí, algún día. ¿Cuándo? Será en el 2010, en el 2015, pero hacia allá vamos, tenemos que pensar una política no para el año que viene sino para dentro de 10 años. Así haremos cosas que realmente beneficien a Uruguay, a los empleados de esos bancos, a los funcionarios, a todo el mundo, para que eso funcione con mucho mayor automatismo y reglamentación. Porque es lógico, el gerente se queda y el director se va; el gerente se afirma en las reglas, el director se va a los cuatro años y el gerente se queda, y si no cumple el reglamento viene un director distinto y lo sanciona.

De reglamento en reglamento los bancos tienen dificultades para tener la flexibilidad con la cual tienen que competir con un lote de ciudadanos que están sentados aquí, distinguidos banqueros, muy simpáticos pero que fuman adentro de una garrafa. ¿Cómo van a hacer los pobres del Banco República? Necesitamos darles aire a esos ciudadanos de los cuales, además, se quejan porque dicen que tienen beneficios especiales. Los tienen, pero también tienen cargas especiales porque han servido a la nación y la han sacado del pozo muchísimas veces cuando, por ejemplo, vienen los productores de Artigas y piden esto y lo otro. El hecho de pedir, en el mundo democrático, además de ser una realidad es una necesidad, una vocación y una práctica, a veces propia y otras estimulada.

Según mis últimas investigaciones en ese sentido en el sótano del Banco República no hay un manantial de plata y por lo tanto la plata que hay para distribuir es la que otros, cuando le tienen confianza, le ponen. Si no administramos esa plata bien, por más que le pidan después no va a tener cómo dar. Vamos a decir la verdad; Juan Ignacio (García Pelufo), ¿de qué vive usted? Usted vive de los préstamos sociales y de las colocaciones en el exterior, no de lo que presta en plaza porque no le pagan. Y para ello les tiene que cobrar a los que menos tienen 40% de interés. Hay que cambiar eso, ¿no? Cuesta cambiarlo, pero hay que hacerlo y lo vamos a hacer con la ayuda, la comprensión y la participación de todos, de los funcionarios y de los partidos políticos. Hay que decir estas cosas porque son realidades, porque no nos hace mal decirnos a nosotros mismos cómo somos, nos hace bien. Por eso nos hizo bien lo de la aftosa, porque dijimos al mundo cómo éramos y anduvimos bien. Aunque hubiéramos andado mal igual nos hubiera ido bien porque hubiéramos dicho la verdad.

Y suma y sigue, ahí está (el ministro de Vivienda, Carlos) Cat, armando una extensión de las transferencias para ver si podemos hacer en Colonia, San José, Canelones, en la Costa de Oro una cosa similar a lo que se hizo en la administración anterior en Maldonado para resolver el problema de saneamiento, del agua potable, para hacer que el país tenga mucho mejores condiciones para todo eso.

El Estado puede hacer una cosa muy buena: puede ser un Estado mucho más chico. Siempre hablamos de lo que tenemos que proyectar ocho, nueve, 10 años para adelante. El amigo (senador del Frente Amplio, Danilo) Astori siempre nos pregunta cuál es el plan estratégico. El plan estratégico es ver si en 10 años podemos tener un Estado chico, muy capaz, muy fuerte, con gente muy bien paga, muy profesional. ¿Cómo hacemos para pedirles a los señores ministros que salgan a trabajar en el Estado?, ¿que salgan a pedir limosna? ¿Cuánto ganan los señores ministros? Ganan menos que el chofer de la señora que está sentada atrás de Gasparri, la señora (directora del Banco Central) Eva Holtz. La señora Holtz desapareció, como es banquera creyó que le iba a pedir plata. Pero la señora Rosario Mederos nos lo dijo, ahí está, nos lo puede decir.

El país tiene que tener otro enfoque de la cosa, que no es fácil ni inmediato, no es soplar y hacer botellas. No podemos hacerlo lesionando a la gente, pero tenemos que ir hacia allá, porque si no nos disponemos a hacerlo las cosas no van a funcionar como tienen que hacerlo. Y así suma y sigue en todos los organismos.

Cuando hablamos de colonización, ¿ustedes creen que podemos crecer en la producción agropecuaria con el minifundio? El minifundio da para plantar rosas, para hacer alguna cosa exquisita, de poco nivel, ¿pero quién puede tener un campo con menos de 100 vacas y tener rentabilidad? No hay más. Por eso tenemos que ir a enganches de producción a los efectos de que el que tiene 500 hectáreas pueda ser miembro de una estancia de 20.000 hectárea con otros tantos como él. Si no hay escala, si no hay unidad de calidad, si no hay el mismo producto al final, los novillos son como los pollos.

Uruguay va a ser de nuevo un gran emporio de carne, en poco tiempo va a venir la gente de Europa a comprar campo e instalarse para producir carne natural. Lo va a ver en poco tiempo, como ya lo está viendo. Ya hay gente que está viniendo. Pero tenemos que tener escala, y para tenerla, ¿qué vamos a hacer con los que tienen 500 hectáreas? ¿Le vamos a dar a cada uno 10.000 hectáreas? No alcanza el país, tienen que juntarse, asociarse, perder su individualidad, tener una sensación de necesidad de división del trabajo. Todo eso forma parte no solamente de un plan de acción sino del sentimiento de cada uno. Cada productor tiene que sentir que eso debe hacerse así para poder crecer en un mundo de dificultad. Yo tengo 95 hectáreas y tengo que engordar terneros que me manda uno de Salto para pasárselos a un vecino. No puedo tener las vacas, no tiene sentido. A algunas las conozco, son amigas, las quiero, conocí el padre, la madre, sola marca, sola señal; se terminó. La única señal es producir en escala y con eficiencia, no hay otra. Lo hacen los países grandes, lo hace Estados Unidos, lo hacen todos los países, ¿cómo no lo vamos a hacer nosotros?

LA HORA DE LAS PREGUNTAS

- EMILIANO COTELO: Las preguntas que vienen ahora son más puntuales. Esta, además de ser puntual tiene filo. "Nadie puede dudar de su lucha a muerte contra el contrabando, pero llama la atención la poca gente procesada por contrabando. Apenas un capitán de navío, un despachante de aduana y un montón de choferes. ¿Qué pasa?, ¿ineficiencia policial, ineficiencia judicial o eficiencia política?".

-JORGE BATLLE: No sé quién escribió eso, pero el que lo hizo comete el error de pensar mal de los demás porque seguramente ha de pensar mal de él. Si esa persona es un hombre joven o viejo, puede prender Internet y si lo hace verá cómo se ha incorporado semana a semana todos los partes policiales, con detalles: hora, lugar, vehículo, mercadería, quién intervino, cuál fue el destino, adónde fue la mercadería, adónde fueron las personas, cuántos procesados, cuántos detenidos, cuántos puestos en libertad. ¿Qué pasa, señores? Es una figura penal que no está sancionada, cuando la mercadería que viene en el vehículo no llega al 15% del valor del vehículo éste se devuelve, cuando la persona es transportadora no está haciendo ejercicio de contrabando, está transportando una mercadería ilegal y por tanto, salvo excepciones, queda en libertad. O sea que hay que cambiar los delitos, los procedimientos se ajustan a las penas establecidas por la ley. Si esa persona mira en Internet verá que semana a semana en todas las seccionales departamentales, en todas las jefaturas, se emiten los partes, se publican e intervienen los jueces. Los políticos no tienen nada que ver con lo que los jueces resuelven en este país.

- EMILIANO COTELO: "En la situación de recesión que vive el país ¿es oportuna la suba de la nafta, la suba de los impuestos a los automóviles y demás artículos gravados con el Imesi (Impuesto Específico Interno)?".

- JORGE BATLLE: La suba de los impuestos nunca es oportuna, pero es una consecuencia de la suba de los gastos. Si todos los partidos políticos votamos un aumento de 100 millones de dólares de gastos en el presupuesto, los pagamos con aumento de impuestos o con aumento de emisión. Si los pagamos con aumento de emisión hacemos inflación y destruimos todo, por tanto había que elegir algunos impuestos, algunos de los cuales fueron votados por el Parlamento y aplicados.

En el caso de Ancap, como lo explicó el señor ministro (de Economía) Bensión, el aumento obedece a tres circunstancias. La primera el impuesto de Imesi que se votó en el Parlamento para atender determinado tipo de situaciones fiscales: Además se le devuelve a Ancap hasta el 31 de diciembre de 2001, por un valor de 20 millones de dólares, lo que había dejado y va a dejar de percibir por la variación de la inflación del 5% desde los últimos meses del año pasado, cuando el petróleo subió a 30 y pico y no se aumentó el precio. Lo tercero es el aporte que Ancap hace a Tesorería para pagar esos 100 millones de dólares de aumento de gastos.

Si los señores ciudadanos de Uruguay o legisladores proponen otro tipo de impuestos que sustituyan éstos, el gobierno no tiene ningún problema en cambiarlos. El tema es que estos impuestos se pagan y aunque se pagan quizás con más dolor que otros porque se pagan cada vez que uno carga el ómnibus o el camión, forman parte también de algunas negociaciones que se hizo con los transportistas para bajar otro tipo de impuestos y reemplazarlos por este tipo de ingresos. Lamentablemente los impuestos son siempre desagradables y el gobierno trata de no ponerlos, por eso también va a tratar de mejorar la recaudación lo más que pueda, tratando de concertar las acciones de Aduana, DGI y BPS, es el fruto de que aumenten los gastos.

- EMILIANO COTELO: "Una roca para mejorar las finanzas públicas es la inamovilidad de los funcionarios públicos. ¿Este es un tema que entiende que también debe ser encarado?".

-JORGE BATLLE: Por regla general la inamovilidad de los funcionarios públicos es más lo que se dice que lo que es. En primer lugar, en los entes autónomos no hay inamovilidad de funcionarios públicos, como no la hay en la Policía ni en el ejército, que son el grueso de los funcionarios públicos. De los 120-130.000 funcionarios, hay 60.000 entre la Policía y el Ejército -más en la Policía que en el Ejército-, el resto son funcionarios de la Administración Central.

Por regla general, más allá de que usted pueda despedir a los funcionarios de la Administración Central con la autorización del Senado, la experiencia me muestra que el Senado siempre ha sido proclive a dar las solicitudes del Poder Ejecutivo después de los sumarios, creo que ése no es el problema. Por otra parte, si usted mira los números, al igual que la administración autónoma, la Administración Central ha descendido singularmente en cuanto a la cantidad de funcionarios.

El tema allí es el reordenamiento, la reingeniería de las funciones, el mejoramiento de la pirámide de trabajo y de la forma de ascender. Mucho peor que la inamovilidad es que determinados sectores de la administración ascienden automáticamente cada dos años, aumentándoles el sueldo aunque no les aumente la categoría, simplemente por antigüedad. Por tanto ¿para qué mejorar si quedándome como estoy asciendo cada dos años? Es un asunto que se remonta a una situación que existía en el país cuando el volumen de empleados de la Administración Central era muy alto, pero gracias al senador Gargano y a mi persona -él cinco y yo cinco más, fue como la falta envido- por 10 años no se puede nombrar a nadie.

Quizás uno de los problemas que tenga la administración es que tiene un personal tan envejecido que tiene dificultades para operar con las fórmulas nuevas porque la edad promedio, tanto en los bancos -al punto que así lo ha reclamado el sindicato- como en la Administración Central, a veces lo coloca distante de las nuevas modalidades de trabajo. Si es una reforma de la Constitución le digo que es mucho mejor hacer un esfuerzo por reformar el capítulo de los entes autónomos.

- EMILIANO COTELO: "El desarrollo del país no es un informe. En un país tan chico de territorio, de tan baja población no podemos desaprovechar superficie ni habitantes. ¿De qué forma piensa que debe descentralizarse e integrar todo el país?".

- JORGE BATLLE: Ni éste ni ningún país se desarrolla uniformemente. Si usted va a Estados Unidos va a ver que no está desarrollado uniformemente, si va a Inglaterra va a ver lo mismo. Escocia estaba atrasadísima, pero ahora es la más adelantada del Reino Unido. Hubo un tiempo en que una zona de España no tenía lo que tiene hoy Galicia como capacidad de producción y demás. O sea que los países nunca pueden desarrollarse uniformemente.

En segundo lugar, el país tiene una infraestructura vial importante, que le permite acceso a comunicaciones fáciles. El país tiene que hacer el ferrocarril. El ferrocarril y el puerto son dos obligaciones centrales de la administración de Uruguay de aquí al 2010, no solamente para esta administración sino también para la próxima. El puerto tiene que volver a tener las mismas pretensiones cuyo contrato y préstamo organizó Máximo Santos en Inglaterra, empezó a construir Cuestas e inauguró Batlle y Ordóñez. No crean que nuestros abuelos eran rápidos, también tardaron 15 años en hacer el puerto. Pero lo hicieron bien, porque en 1912 tenía 10 metros de profundidad, mientras hoy tiene 34, con toda la tecnología habida y por haber y con suerte, en algunos lugares tiene menos. Tenemos que llevarlo, como lo intentó Serrato, a 38-40 pies al cero para que la causa y origen de esta nación, que fue un puerto, sea un puerto que funcione no para los yates sino para los barcos. Por tanto hay que dragarlo.

Los ingleses hicieron 3.000 kilómetros de ferrocarril, hoy un kilómetro cuesta 300.000 dólares. Invirtieron 900 millones de dólares en Uruguay del tiempo aquél. Tenemos que recuperar no menos de 2.200 millones, el de Midland, el ramal de Chamberlain a Fray Bentos y Paysandú, el de Blanquillo a la ruta 5, para eventualmente poder sacar la madera en tiempo y forma. Bayern Hauser tiene un programa de plantación de 14.000 hectáreas por año, y cuando uno va a Tranqueras y ve los viveros con 28 millones de árboles uno piensa en la plata que el ministro de Obras Públicas le va a pedir al de Economía para poder hacer carreteras nuevas todos los años y sacar los árboles que con los camiones van a destruir esas carreteras si no tienen ferrocarril. Por tanto una inversión de 100 millones de dólares -propios o prestados- en el ferrocarril es una inversión barata y necesaria. Sin ferrocarril este país no va a poder cumplir con la formidable ley de forestación que se votó en 1986, que hoy nos encuentra con tres proyectos en camino.

El Ministerio de Transportes y Obras Públicas firmó el decreto reconociendo el derecho a tener puerto propio establecido y reconocido en el Presupuesto General de Gastos. Lo mismo está pasando en el norte, donde la empresa forestal nos anunció a todos los que fuimos que su proyecto de inversión industrial entre los años 2004-2005 y 2012 lleva a 375 millones de dólares las inversiones en fábricas; no piensan en pulpa de papel. Otra gente que está plantando glóbulus en el este está pensando, ésa sí, en pulpa de papel.

Por tanto los ferrocarriles y el puerto son cosas centrales para poder descentralizar efectivamente. Esta mañana el rector Guarga nos hizo saber la buena nueva de que el Rectorado está tratando de llevar adelante la idea de juntar Agronomía con Veterinaria. Todavía no sabe si las van a poner en el lugar de Veterinaria o en otro fuera de Montevideo. Yo creo que descentralizar el conocimiento, la administración y las comunicaciones es una forma de dar fuerza a un interior de un país pequeño. En los últimos años hemos visto que todos los desarrollos industriales se han localizado en el interior de la República.

- EMILIANO COTELO: Hay varias preguntas relacionadas con el turismo. "¿Está previsto estudiar la actual situación de no tributación del sistema parahotelero que perjudica a la hotelería nacional, que cumple con todas las obligaciones fiscales vigentes?".

- JORGE BATLLE: Por ahora más no tributación no porque habría que poner más impuestos y después la gente se queja.

- EMILIANO COTELO: "La lucha contra el contrabando da resultado, salimos adelante. Ahora, doctor Batlle, otro punto que completaría el éxito ¿no sería encarar masivamente una campaña 'importado de Uruguay' o de otra manera consumir lo elaborado en el país en lo posible?".

- JORGE BATLLE: La libertad ha sido la característica de Uruguay. Recuerdo que cuando éramos chicos los argentinos venían a Uruguay a comprar cosas extranjeras. Uruguay ha tenido siempre un comercio abierto, me parece un error limitar el comercio a lo nacional, no hay ningún país que pueda vivir encerrado. Al contrario, la competencia estimula la producción nacional y cuando les decimos a los demás que no entren aquí lo primero que nos pasa es que los demás nos dicen lo mismo. Somos un país chico y tenemos un mercado propio chico. ¿Vamos a vivir del mercado propio chico o del mercado ajeno grande? Creo que es mucho más negocio vivir del mercado ajeno grande.

Yo soy partidario de la libertad, que cada uno cumpla las leyes. Eso sí, cuando regalamos en nombre del Estado, regalamos cosas artesanales de Uruguay para que sepan que hacemos cosas lindas. Es una práctica que ya había iniciado el gobierno anterior y que nosotros seguimos. Las puertas están abiertas para todos.

- EMILIANO COTELO: Ahora viene una segunda parte de la pregunta a propósito de combustibles. "Teniendo en cuenta las explicaciones que usted dio sobre los aumentos que acaban de producirse, la consulta es: si ésas son las causas, ¿por qué en el mes de diciembre se había dado señales en cuanto a que el precio de los combustibles iba a tender a bajar?".

- JORGE BATLLE: Porque el petróleo pegó un pestañazo fuerte y bajó a 25 y las noticias que teníamos de los amigos que están vinculados a esas actividades decían que iba a seguir bajando. Pero parece que vino un invierno frío y de nieve en el norte y algunos amigos de América del Sur y otros lugares del planeta decidieron congelar un poco su producción. Entonces esa banda que se pensó se iba a estabilizar en un lugar aproximado a 24-25 dólares, como en su momento nos dijo algún gran productor sudamericano, desapareció y ahora nos cobran entre 29 y 30.

- EMILIANO COTELO: La pregunta se completa con una segunda parte que consulta respecto a si la causa no podía ser que se estuviera dando un problema fiscal mayor al previsto.

- JORGE BATLLE: No, señor. Los problemas fiscales han sido claramente establecidos y se han dicho con toda claridad. El que quiera revisar las cuentas puede pasar y hacerlo, así sufre con nosotros.

- EMILIANO COTELO: Cambiamos de tema. "Siendo la educación un factor clave para el futuro de nuestro país ¿qué medidas se propone adoptar en dicho ámbito a nivel primario, secundario y terciario?".

- JORGE BATLLE: No estoy en condiciones de responder a cabalidad esa pregunta. El presupuesto ha sido generoso, tanto con la educación terciaria como con la educación primaria y secundaria. El país viene trazando un plan educativo que creo que ha sido exitoso, se ha hecho esfuerzos muy considerables en muchos órdenes y los seguiremos haciendo. Siempre en este tipo de cosas hay inversiones en infraestructura e inversiones en formas educativas que se van adaptando cada día más a lo que el país precisará en el futuro.

Cuando el país repartió 2.000.000 de libros y una serie de cosas más a los niños que iban a las escuelas, y al mismo tiempo creó escuelas de tiempo completo y ensanchó la base educativa a los niños en edad preprimaria dio un salto escolar realmente formidable. Tenemos que seguir haciendo cosas, protegiendo a la gente más débil, eso es absolutamente cierto.

Tenemos que trabajar en común con la Universidad, lo estamos haciendo. Creo que es muy grato para un gobierno poder decir que tiene una relación creciente de colaboración y trabajo común con los sectores educativos, tanto públicos como privados. Pienso que eso le va a dar frutos al país, hacia adentro y hacia afuera. No es que estemos en el mejor de los mundos, pero veo por ahí al ingeniero Gonda y él podrá ser testimonio de lo que el país puede hacer en alta tecnología. Seguramente también podemos dar testimonio de lo que el país puede hacer en alfabetización, hábitos de trabajo, educación, enseñanza ética y moral, para saber que en las dos puntas del espectro está la base del crecimiento y la libertad.

- EMILIANO COTELO: Esta pregunta va bastante más allá del tipo de reformas de las que ha hablado usted y quizás lleva las cosas a un extremo, pero es interesante para discutir la estructura institucional del país, sobre todo a nivel departamental municipal. Este participante dice que "Uruguay tiene una estructura institucional de país desarrollado en un país que no lo es. ¿Por qué no da un paso más, funda la segunda República y divide el país en dos regiones administrativas simplemente, norte y sur del río Negro, eliminando entonces una cantidad significativa de salarios que forman parte del costo del país y además eliminando enfrentamientos?".

- JORGE BATLLE: Porque van a decir que estoy agrediendo al Partido Nacional, que maneja a 13 departamentos. No digo que no sea una idea que algún día el país pueda hacer, como hizo la OFI o las regiones militares, pero ¿por qué no va y le dice a ese señor que vaya a Salto y le dice que se junte con Paysandú, a ver si viene o se muere?

- EMILIANO COTELO: su tiempo se ha terminado y su agenda debe continuar.

- JORGE BATLLE: Les agradezco la bondad y espero que entre todos podamos hacer muchas cosas. Creo que el terreno está sin minas personales y podemos caminar con seguridad sobre él, que el país y la sociedad lo necesitan y lo esperan y el gobierno, por supuesto, está abierto a escuchar tanto como a hablar. Les agradezco a todos, particularmente al señor Deicas, que ha tenido la osadía de organizar esta reunión. Haremos lo posible. No crea usted que no he pasado nervios, esto de ser presidente es peor que ser candidato, se lo puedo asegurar.

- EMILIANO COTELO: En nombre de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas agradecemos especialmente al presidente de la República su participación en este foro. También agradecemos el apoyo de las empresas patrocinantes y, por supuesto, la presencia de ustedes, el público asistente.

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