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La
supervivencia empresarial ante la creciente mundialización:
¿de qué depende?
Documento
de la UNCTAD
La
mundialización está creando intensas presiones comerciales y
para muchas empresas el deseo de sobrevivir y prosperar en el
mercado mundial se ha convertido en el principal factor estratégico
que impulsa la rápida expansión de las fusiones y
adquisiciones transfronterizas (FAS), de acuerdo con el World
Investment Report 2000: Cross?border Mergers and Acquisitions
and Development , hecho público por la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Las
FAS transfronterizas, en particular las que afectan a grandes
empresas y entrañan grandes sumas de dinero y una importante
reestructuración de las actividades de las empresas,
constituyen uno de los aspectos más visibles de la mundialización.
Al igual que ocurre con la mundialización en general, los
efectos de las FAS en el desarrollo pueden ser ambiguos y
dispares. Causa inquietud tanto en los países desarrollados
como en los países en desarrollo el poder que tienen las
empresas transnacionales en el mercado y los efectos contrarios
a la competencia que pueden tener las FAS. El Secretario General
de la UNCTAD, Rubens Ricupero observa que: "en el mercado
mundial de las empresas tal vez se necesite aplicar un enfoque
mundial a la política de la competencia, enfoque que tenga
plenamente en cuenta los intereses y las condiciones de los países
en desarrollo".
En
el nuevo informe se examinan las repercusiones de las FAS
transfronterizas en la estructura del comercio mundial y se
analizan las preocupaciones de los responsables políticos. El
Sr. Ricupero observa que en muchos países en desarrollo cada
vez se cuestiona más la adquisición de importantes empresas
locales por las grandes empresas transnacionales. Agrega que
"se teme que las adquisiciones extranjeras hagan que
empresas enteras pasen a manos extranjeras, lo que amenazaría
la soberanía nacional y el fomento de la capacidad tecnológica.
Por ejemplo, en industrias como las de los medios de difusión y
el espectáculo, la amenaza a la cultura o la identidad nacional
puede ser un factor de preocupación. Pero es importante
destacar que las preocupaciones en relación con las FAS
transfronterizas se expresan con incluso mayor vehemencia en
muchos países desarrollados, como se observó recientemente
cuando, por ejemplo, Vodafone AirTouch del Reino Unido adquirió
Mannesmann de Alemania. Es importante formular políticas que
minimicen los costos y maximicen los beneficios de las
FAS".
En
el informe se ofrecen amplios datos sobre el actual auge de las
FAS transfronterizas y se observa que, por ejemplo, el año
pasado se produjeron 109 fusiones y adquisiciones
internacionales que representaron transacciones individuales por
valor de más de 1.000 millones de dólares de los EE.UU. La
UNCTAD prevé un mayor número este año.
Actualmente
las FAS constituyen la forma predominante de la inversión
extranjera directa (IED) en los países desarrollados. Si bien
las inversiones en nuevas instalaciones abarcan la mayor parte
de las IED en los países en desarrollo, es evidente que las FAS
transfronterizas también están en aumento .
Principales
factores en los que se basan las FAS
La
oleada actual de reestructuraciones empresariales sin
precedentes a escala mundial y regional como resultado de las
FAS transfronterizas indica que existe una relación dinámica
entre los factores fundamentales que empujan a las empresas a
realizar fusiones y adquisiciones con el fin de alcanzar sus
objetivos estratégicos y los cambios en el entorno económico
mundial . Entre los factores fundamentales están:
-
la
búsqueda de nuevos mercados y de un mayor poder y posición
dominante en el mercado;
-
el
acceso a activos patrimoniales;
-
el
aumento de la eficiencia mediante las sinergias;
-
el
aumento de tamaño;
-
la
diversificación (distribución de los riesgos);
-
motivos
financieros; y
-
motivos
personales (de comportamiento).
Los
principales cambios en el entorno económico mundial que guardan
relación con las FAS transfronterizas son los siguientes:
-
cambios
tecnológicos (aumento de los costos y riesgos en la
investigación y el desarrollo, nueva tecnología de la
información, etc.);
-
cambios
en el entorno normativo y regulatorio (liberalización del
comercio y las IED, integración regional, programas de
desregulación y privatización); y
-
cambios
en los mercados de capital.
Los
distintos factores fundamentales que empujan a las empresas a
realizar fusiones y adquisiciones transfronterizas se combinan
con las oportunidades y las presiones del entorno económico
mundial para impulsar a las empresas a alcanzar su principal
objetivo estratégico, que es defender y aumentar su
competitividad en el mercado.
Las
FAS ofrecen a las empresas el camino más rápido para adquirir
activos en distintos países. El Informe dice que las FAS
transfronterizas permiten a las empresas hacerse rápidamente
con una serie de activos localizacionales que se han convertido
en una fuente esencial de competitividad en una economía en vías
de mundialización. Además, en los sectores de estructura
oligopolística, estas operaciones pueden efectuarse para
responder o anticiparse a los movimientos de los competidores.
Incluso las empresas que no querían subirse al carro de las
fusiones y adquisiciones quizá consideren que están obligadas
a hacerlo por temor a convertirse ellas mismas en el blanco de
tales operaciones. El papel crucial que juega la rapidez en la
vida actual de las empresas se puede ilustrar con frases de
altos ejecutivos como las siguientes: "en la nueva economía
en que vivimos un año tiene 50 días" o "la rapidez
es nuestro amigo, el tiempo nuestro enemigo". La
supervivencia en un entorno cada vez más competitivo es por
consiguiente el principal factor estratégico que impulsa las
FAS transfronterizas, especialmente porque las que no crezcan y
obtengan beneficios se verán expuestas a sanciones. Una de esas
sanciones es ser absorbida por otra empresa; otra es la fusión
de empresas de la competencia, con las consecuentes desventajas
estratégicas para las empresas que no participan.
¿Son
mejores las inversiones en nuevas instalaciones que las FAS?
El
nuevo informe de la UNCTAD se plantea en qué medida es
diferente la entrada de IED por una operación de compra de
empresas nacionales, en cuanto a los efectos en el desarrollo,
de la que es producto del establecimiento de nuevas
instalaciones. Existe la percepción de que las FAS no aumentan
necesariamente los bienes productivos ni crean nuevos puestos de
trabajo en un país. La preocupación fundamental radica en la
idea generalmente percibida de que las FAS tienen como resultado
principal el cambio de propiedad y el traspaso del control de
manos nacionales a manos extranjeras, lo que aumenta el riesgo
de la dominación extranjera de algunos segmentos de la economía.
Además,
las FAS conducen a menudo a la pérdida de empleos y pueden ser
utilizadas para reducir la competencia y fortalecer el poder en
el mercado. También pueden provocar la fragmentación de la
empresa adquirida y la desinversión de sus partes
constitutivas. Preocupaciones de este tipo existen en todos los
países.
La
edición de 2000 del Informe sobre las inversiones en el mundo
señala que, especialmente en el momento de la entrada y a corto
plazo, las FAS (en comparación con las inversiones en nuevas
instalaciones) pueden entrañar en algunos aspectos beneficios
menores o efectos negativos mayores para el desarrollo de la
economía del país receptor.
La
UNCTAD lo resume de la siguiente manera:
-
Aunque
ambos modos de entrada de IED aportan capital extranjero al
país receptor, los recursos financieros proporcionados por
las FAS no siempre incrementan el equipo de capital, cosa
que sí hacen las IED en nuevas instalaciones. En
consecuencia, una determinada cantidad de IED que entra como
resultado de una operación de fusión o adquisición puede
dar origen a una inversión productiva menor que la misma
cantidad de IED en nuevas instalaciones e incluso a ninguna.
No obstante, si la única alternativa realista para una
empresa local es el cierre, la fusión o adquisición
transfronteriza puede servir de "salvavidas".
-
Las
IED que entran en un país por una operación de fusión o
adquisición ofrecen menos posibilidades de que se
transfieran tecnologías o conocimientos especializados
nuevos o mejores que las IED en nuevas instalaciones, por lo
menos en el momento de la entrada. Las FAS pueden dar lugar
directamente a la degradación o el cierre de actividades
locales de producción o funcionales (por ejemplo, de
investigación y desarrollo), o a su relocalización en
función de la estrategia empresarial del adquirente.
-
Las
IED que son producto de una fusión o adquisición no crean
empleo cuando entran en un país. Pueden dar lugar a
despidos de trabajadores, aunque es posible que conserven el
empleo si la empresa adquirida hubiese ido a la bancarrota
de no haber sido por la fusión o adquisición. Por el
contrario, las IED en nuevas instalaciones crean
forzosamente nuevos puestos de trabajo al producirse la
entrada de esas inversiones.
-
Las
IED que son producto de una fusión o adquisición pueden
aumentar la concentración y producir resultados contrarios
a la competencia. No obstante, esas inversiones pueden
impedir que aumente la concentración si la absorción ayuda
a salvar a una empresa local que de lo contrario se habría
hundido. Las IED en nuevas instalaciones, por definición,
aumentan el número de empresas existentes y no incrementan
la concentración del mercado al producirse su entrada.
La
UNCTAD observa que la mayoría de los efectos negativos
atribuidos a las IED que son producto de una fusión o adquisición,
en comparación con las IED en nuevas instalaciones, corresponde
a los efectos que se producen en el momento de la entrada o poco
después. A largo plazo, si se tienen en cuenta tanto los
efectos directos como los indirectos, disminuyen o desaparecen
muchas de las diferencias entre los efectos de los modos de
entrada. Por ejemplo, las FAS transfronterizas suelen ir
seguidas de la realización por los adquirentes extranjeros de
inversiones escalonadas; por consiguiente, a largo plazo, las
IED producto de fusión o adquisición pueden incrementar las
inversiones en producción de la misma manera que las IED en
nuevas instalaciones. De igual modo, las FAS transfronterizas
pueden ir seguidas de transferencias de tecnologías nuevas o
mejores, sobre todo si se reestructuran las empresas adquiridas
con el fin de incrementar la eficiencia de su funcionamiento.
Las diferencias entre los dos modos de entrada en lo que
respecta a la creación de empleo tienden a reducirse a largo
plazo y dependen más del motivo que del modo de entrada.
En
resumen, concluye la UNCTAD, los efectos de las IED en la economía
del país receptor son difíciles de distinguir en función del
modo de entrada una vez que ha transcurrido el período inicial,
con la posible excepción de los efectos sobre la estructura del
mercado y la competencia en el mismo.
La
UNCTAD también observa que existen temores más generales en
relación con el debilitamiento del sector empresarial nacional,
la pérdida de control sobre la conducción del desarrollo económico
y la realización de los objetivos sociales, culturales y políticas
como consecuencia de las actividades de las empresas
transnacionales. La cuestión básica que se plantea es la del
papel que deben desempeñar las empresas extranjeras en una
economía, al margen de si su entrada en ella se produce como
resultado de una inversión en nuevas instalaciones o de una
fusión o adquisición transfronteriza. En la edición de 2000
del Informe se señala que cada país debe juzgar por sí mismo
teniendo en cuenta sus condiciones y necesidades y sus objetivos
generales de desarrollo. También debe conocer y valorar las
disyuntivas que se le plantean, ya se refieran a la eficiencia,
el crecimiento de la producción, la distribución de la renta,
el acceso a mercados o toda una serie de objetivos no económicos.
Además deberá tener en cuenta que algunas de esas inquietudes
surgen con todas las IED, aunque la naturaleza específica de
las FAS pueda acentuarlas.
Las
disyuntivas entre los objetivos económicos y los objetivos más
generales de índole no económica, en particular, requieren
juicios de valor que sólo los países interesados pueden hacer.
Las
FAS en circunstancias normales y excepcionales
En
la edición de 2000 del Informe se llega a la conclusión que,
en circunstancias normales, las IED en nuevas instalaciones
resultan más provechosas para los países receptores, en cuanto
a sus efectos en el desarrollo, que las FAS transfronterizas.
Sin embargo, en circunstancias excepcionales, como una crisis
económica o la aplicación de un programa importante de
privatizaciones, las FAS transfronterizas pueden desempeñar un
papel útil que quizás las IED en nuevas instalaciones no estén
en condiciones de desempeñar, por lo menos dentro del plazo
deseado.
La
necesidad de proceder a una rápida reestructuración si existen
intensas presiones competitivas o hay un exceso de capacidad en
los mercados mundiales también puede hacer que los países
receptores encuentren útil la opción de las IED que son
producto de adquisiciones transfronterizas. En el Informe se
afirma que la ventaja de las FAS en esas condiciones radica en
que reestructuran las capacidades existentes que de otra manera
están en peligro de degradación o cierre.
Es
fundamental la política de la competencia
La
edición de 2000 del Informe destaca que, al margen de cuáles
sean las circunstancias, las políticas que se aplican pueden
influir en los efectos de las FAS transfronterizas. Las políticas
cuentan sobre todo cuando se quiere hacer frente a los riesgos y
los efectos negativos de las FAS transfronterizas.
Para
la UNCTAD, la política más importante es la política de la
competencia. Ello obedece principalmente a que las FAS pueden
ser una amenaza para la competencia, tanto en el momento de la
entrada como después. Al suavizarse en todo el mundo las
restricciones a la entrada de IED, es tanto más importante
evitar que las barreras reguladoras a la entrada de esas
inversiones no sean sustituidas por prácticas empresariales
contrarias a la competencia. Los esfuerzos por atraer las IED
deben estar complementados por políticas que examinen las
consecuencias contrarias a la competencia de las FAS.
En
el Informe se concluye que la política de la competencia no se
puede ya aplicar con eficacia actuando solamente en el plano
nacional. La naturaleza misma de las FAS transfronterizas ¿y de
hecho la aparición de un mercado mundial de empresas? sitúa
este fenómeno en un plano internacional. Esto significa que las
autoridades de defensa de la competencia tienen que instituir
mecanismos de cooperación entre ellas en los ámbitos
bilateral, regional y multilateral, y fortalecerlos, con el fin
de hacer frente con eficacia a las FAS y a las prácticas
empresariales contrarias a la competencia que afectan a esos países.
La acción internacional es particularmente importante en el
caso de las FAS transfronterizas que tienen un alcance mundial,
sobre todo para los pequeños países que carecen de recursos
para establecer y hacer cumplir por sus propios medios tales políticas.
El
Panorama General del Informe sobre las inversiones en el mundo
2000 puede consultarse en Internet en la siguiente dirección: http://www.unctad.org/sp/pub/ps1wir00.sp.htm
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