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Presidente
Batlle: El Presidente de
la República, doctor Jorge Batlle, regresó de su viaje a la
Cumbre de Naciones Unidas sobre financiación para el desarrollo
realizada en Monterrey, México, y una posterior visita a Nueva
York. Brindó en conferencia de prensa un pormenorizado informe de
todo lo actuado y de las conclusiones que es posible extraer de
ello. Advirtió un cambio muy significativo en el enfoque del
Fondo Monetario Internacional y otros organismos internacionales y
sostuvo que, sin duda, la reunión de Monterrey había sido la más
trascendente de todas de las que ha participado hasta el presente.
En lo que respecta a Uruguay, recordó que
nuestro país ya llegó a un acuerdo con el FMI. Sobre
perspectivas de futuro para nuestro comercio exterior, el
Presidente Batlle sostuvo que la opción de crecimiento para
Uruguay está “fuera del MERCOSUR.” Pronosticó un crecimiento
de las exportaciones que se hará más notorio en el segundo
semestre de este año. Lo
que sigue es la trascripción del informe ofrecido por el Dr.
Batlle y su diálogo con los periodistas. - Yo quisiera sobre
la misma ratificar - creo que es importante hacerlo - lo que a
nuestro juicio constituyó una excelente reunión, organizada,
además, de una manera muy eficiente por el gobierno que preside
el Presidente Fox, en una ciudad como Monterrey que no conocíamos
y que es una ciudad totalmente industrial. La ciudad y sus
alrededores tienen ya casi cuatro millones de habitantes y el
desarrollo industrial es notoriamente - a poco tiempo de estar allí
- muy fuerte, como consecuencia de los acuerdos comerciales
desarrollados entre Estados Unidos de Norteamérica y México. La
salida y entrada de los vehículos, no menor a 5 mil camiones
diarios en Laredo y Nuevo Laredo, dan la pauta de lo que es la
magnitud del desarrollo industrial de la zona y la integración de
ambos países en esa área y, sobre todo, en el Norte mexicano,
que al decir de nuestro cónsul honorario en la ciudad de
Monterrey, el señor Grasida, que es también un industrial de allí:
“Monterrey es el mañana en México”. Una ciudad que, pese a
que es de tono totalmente industrial, sin embargo, ha tenido un
desarrollo cultural muy interesante, con establecimientos museísticos
de primer nivel, de una enorme belleza; una ciudad como todas las
ciudades mexicanas, embellecida por grandes esculturas y a la
vuelta de una esquina, uno se encuentra con una escultura en el
medio de una plaza de Rufino Tamayo, como integrada al escenario
en la forma más natural. Grandes museos, grandes frescos de sus
tradicionales pintores y muralistas. En una palabra, una ciudad
que progresa, una ciudad que crece, una ciudad con un espíritu de
desarrollo y de creatividad. Yo diría que
nosotros hemos tenido la oportunidad de participar - y lo vamos a
seguir haciendo – de las reuniones que se organizan en el
continente entre los Presidentes, las patrocinadas por España y
Portugal, las reuniones de las organizaciones regionales como el
MERCOSUR. También hemos tenido la oportunidad de participar en la
reunión del Milenio de Naciones Unidas. Ninguna de esas
reuniones, con ser importantes en sí mismas - porque se traba un
mayor conocimiento entre los dirigentes políticos de los
distintos países, una mayor información, una mayor aproximación
y esto es realmente muy importante en un mundo que tiende a estar
cada día más integrado y que tiende a estar cada día más
globalizado - yo diría que siendo que eso ha sido siempre
importante, ninguna ha tenido la dimensión y la característica
de ésta de Monterrey de la que acabamos de participar. Puesto que
más allá del hecho de que el tema de convertir la pobreza con
aumento de ofertas financieras y económicas por parte de los
Estados Unidos y por parte de los países europeos haya sido
importante en cuanto a la dimensión de esa ayuda, me parece que
lo significativo y lo claro con respecto a los problemas - no de
los países menos desarrollados, de los países de extrema
pobreza, sino de la estructura general de la actividad financiera
y comercial en el mundo - estuvo radicado en otras expresiones.
Expresiones muy claras del Director del Fondo Monetario
Internacional, que luego las reiteró a la hora de almorzar,
cuando el así llamado “Retiro de los Presidentes”, en donde
el Director General del Fondo Monetario, el señor Kohler, tanto
en su discurso referida las actividades y a las nuevas formas de
la actividad del Fondo, como de sus expresiones improvisadas a la
hora del almuerzo, participando precisamente en el tema “Ayuda
contra Comercio” o “Comercio contra Ayuda”, tuvo expresiones
que marcan - a mi
juicio -un cambio muy
significativo y muy profundo en una institución como el Fondo
Monetario Internacional, que además de tener como función la de
mantener estable, proteger
y ayudar al equilibrio monetario y financiero, aparece ahora también
teniendo expresiones absolutamente definitivas en cuanto al tema
que me acabo de referir. Resulta que al
momento en que el señor representante de Sudáfrica, en nombre de
él y en nombre nuestro, hablaba de la intervención de los
organismos multilaterales, ante la intervención de un
representante de un país europeo, referido a las ayudas que ese
país europeo y otros países europeos estaban en condiciones de
dar, me tocó intervenir y a esa altura del proceso – como no
había muchos servicios de traducción en el almuerzo – todos
empezamos a hablar inglés y haciendo lo que los franceses llaman
un “calamburro”, o sea una unión de palabras parecidas – yo
sostuve que era un asunto moral. Yo
dije, el Uruguay dijo: “Is a moral issue”, es un asunto
moral, “ Is not the question of aid, is the question of trade”.
“No es un asunto de ayuda, es un asunto de
comercio”, aprovechando lo parecido de ambas expresiones. Allí tomó la
palabra el señor Köhler y fue realmente muy, muy significativa
su expresión. Porque lo tomó sobre el tema de que era un asunto
moral y de que no era uno más el otro o uno contra el otro, sino
que, precisamente, había algo que hacía a la dignidad de los
pueblos, que los pueblos tuvieran acceso a las oportunidades de
consolidar su identidad colectiva e individual a través del
trabajo y a través de la inversión, a través de la asunción de
riesgos y a través de las expresiones de su condición social y
personal que el comercio genera. Y que no lo hace la ayuda. La
ayuda es un beneficio para que alguien reciba una dádiva
financiera, pero eso no contribuye no solamente a mejorar la
condición económica, sino lo que es más importante realzar: no
contribuye a mejorar la condición humana de una sociedad ni de un
individuo en el caso de que sienta que se le da un beneficio que
después cuando este beneficio termina, la condición central de
la vida de las sociedades no se modifica y no se establecen los
accesos mínimos necesarios para que las sociedades crezcan desde
su propio esfuerzo. Quiero decirles,
además, que en igual sentido pero con cifras clarísimas,
significando cuánto en más supone para todos los países en vías
de desarrollo y países emergentes, la apertura comercial
que las mejores proporciones de ayuda de otra naturaleza
que se dan por los países desarrollados en el mundo, lo estableció
el Director General de la OMC, el señor Moore en un discurso que
deberíamos publicitar y difundir. Porque tiene una serie de
instrumentos financieros y de carácter matemático, que nos va a
permitir a todos ver con qué claridad el señor Moore comentó y
dijo cuánto mucho más importante es para el desarrollo de los
pueblos la cuestión comercial que el sentido de pasar del 0.37
del producto a 0.7 del producto, la ayuda concedida por los países
europeos o el aumento en 5 mil millones de dólares de lo que
aporta los Estados Unidos. En igual sentido,
quiero decir que de una manera, naturalmente, menos comprometida
por su condición, pero muy clara, estuvimos escuchando al
presidente de la Comisión Europea, el que fuera Primer Ministro
italiano y Profesor de Economía de Bolonia, señor Romano Prodi,
con quien pudimos conversar largamente y quien me contó, además,
que en su juventud su familia había estado casi decidida – su
padre era ingeniero – a emigrar al Uruguay. Y yo le dije que por
suerte no lo había hecho - porque la madre se había resistido a
hacerlo – porque si no él
...sería él el Presidente de la República y no yo, en lugar de
ser como es, buen amigo del Uruguay por sus recuerdos familiares y
Presidente de la Comisión Europea. . Yo creo que el señor Prodi
también ve estas cosas con claridad. De sus palabras públicas y
de sus conversaciones en privado me habilitan a decir que el señor
Romano Prodi entiende de este tema y lo ve con claridad. Diría pues que hay
no un cambio ya alcanzado, logrado, pero sí algo que está arriba
de la mesa con más fuerza que nunca: el tema de la necesidad de
abrir el comercio. Y este tema no ya en boca de los interesados
sino en boca de los dirigentes de las grandes instituciones
mundiales –como el Fondo, como la OMC- son algo que tiene
trascendencia y que la va a tener en el futuro. Desde el punto de
vista del Uruguay yo debo decir, como ustedes ya conocen, la
conversación que mantuvimos y el encuentro que mantuvimos con el
Presidente Fox a propósito
de la ampliación para llegar a un TLC de los acuerdos comerciales
existentes bajo el régimen de ALADI entre México y el Uruguay no
solamente fueron muy satisfactorios sino que además, con
posterioridad, el Canciller y el Ministro de Economía –que tuvo
que retirarse rápidamente- y el Embajador Lichtensztejn tuvieron
encuentros con el encargado de la economía en México, el
Ministro de Economía, y ya fijaron para el mes de mayo el
encuentro de trabajo entre México y el Uruguay para continuar en
la línea de comercio que ya hemos desarrollado con México y
ampliarla significativamente. También hablamos
con el señor Primer Ministro Chrétien, el señor Ministro
canadiense. Yo diría que con el señor Chrétien aunque tenemos
con los uruguayos y los canadienses un buen entendimiento, una
conversación, digamos, que fue una especie de prólogo, no fue
una conversación que podamos decir estamos ya adentro de un
sistema, aunque 24 horas después, a la hora del mismo almuerzo el
señor Chrétien señaló: ‘Los economistas dicen que no hay
almuerzos gratis. Por este almuerzo estoy pagando yo’, dijo el
señor Chrétien, porque el día anterior el gobierno no había
podido acordar con el gobierno canadiense sus encuentros
comerciales a propósito de la madera y le habían puesto un
impuesto de frontera que le costaba 3.000 millones de dólares.
Entonces dijo, muy sonriente, ‘de los 5.000 que dieron ayer,
3.000 los estoy pagando yo.’ A lo que alguno le dijo, ‘Bueno,
es bueno que vayamos todos viendo que nos pasa a los países que
tenemos dificultades para entrar a sus mercados.’ Creo que esto está
llegando a situaciones en las cuales ya es imposible rehuir este
tema, es imposible rehuir este tema. Diría, por lo tanto, que fue
una reunión muy positiva, de la que todos salimos satisfechos,
sobre todo los Presidentes de los Estados americanos,
centroamericanos y sudamericanos que estuvimos allí participando
y, como siempre, actuando en común y conversando entre nosotros.
La gente de Centroamérica, que luego se encontraría con el
Presidente Bush, dos o tres días después para iniciar un acuerdo
bilateral entre los Estados Unidos y Centroamérica, el Presidente
de Bolivia y el Presidente Pastrana, el Presidente Toledo –que
tuvo que retirarse rápidamente por acontecimientos del Perú- que
también están en la misma línea de afianzar los acuerdos y
beneficios legislativos que los Estados Unidos les ha concedido
por vía legislativa en el pasado a esos cuatro países andinos. Más tarde nosotros
regresamos a, salimos de Monterrey para dirigirnos a los Estados
Unidos, donde estuvimos el domingo, llegamos el sábado de
madrugada, la madrugada del domingo, estuvimos el domingo y el
lunes al mediodía participamos de un almuerzo organizado por el
Presidente del Banco Federal de la reserva Federal de Nueva York,
el señor William McDonald, que invitó a un conjunto, bueno, de
pesos pesados de la actividad financiera, de bancos de inversión,
el Director General de Merryl Lynch y organizaciones de seguros,
gente de significación en importancia que naturalmente preguntó
sobre el Uruguay y preguntó también sobre Argentina, como todos
ustedes pueden suponer. Creo que existe una idea muy clara de lo
que el Uruguay ha hecho en todo este tiempo para poder
sobreponerse a las dificultades generadas de carácter financiero
y de carácter económico y de carácter comercial, de carácter
turístico y de carácter sanitario, que en el año 2001 hemos
recibido desde la Argentina. Y están naturalmente, como todo el
mundo, satisfechos en ese mundo de lo que nosotros hemos hecho, al
tiempo que preocupados por la situación argentina. El Uruguay el día
lunes recibió el acuerdo con el Fondo Monetario. La Argentina aun
no lo ha podido hacer. Todos coincidimos
en que la Argentina es un país con recursos naturales muy
sólidos, muy importantes, con una dimensión y una relación
dimensión/población muy favorable y todos esperamos que se pueda
encontrar por parte de los dirigentes políticos y de los líderes
económicos de la República Argentina un, digamos, un programa
que traduzca estabilidad y que pueda ser aceptado por todos
aquellos que están involucrados dentro y fuera del país e
interesados en la buena marcha de esa nación hermana. Finalmente
quiero decir también, de que estuvimos en esa reunión con el
Embajador uruguayo en los Estados Unidos el señor Fernández
Faingold, que en el día de hoy está entregando al haber recibido
del Ministerio de Ganadería las equivalencias que son necesarias
para administrativamente llevar adelante los acuerdos que nos
permitan reingresar con carne al mercado americano, en el día de
hoy con la debida antelación estamos entregando el documento
producido por los técnicos uruguayos respecto a las equivalencias
–en la jerga técnica tienen que ver con las equivalencias en
materia de procesos de carne-, de acuerdo a un planteo que
habitualmente hace los Estados Unidos a todos los países
exportadores, se entregaron en la tarde de hoy. Al tiempo que
también queremos anunciar que seguimos trabajando para presentar
antes del 12 de abril, que es la fecha en donde vamos a iniciar
las reuniones a propósito del acuerdo bilateral con los Estados
Unidos aquí en Montevideo, seguimos avanzando para presentar con
las firmas de numerosos senadores un proyecto de ley al Parlamento
de los Estados Unidos, que señale la decisión política -si así
se vota- de llevar adelante un acuerdo bilateral con el Uruguay,
entre Estados Unidos y el Uruguay. Es de todo lo que hemos estado
viendo y conversando, cuanto entiendo debo trasmitirle a todos
ustedes, estoy naturalmente a la orden de todos ustedes para las
preguntas que tengan ustedes interés en hacer. - Señor
Presidente, se ha mencionado por ejemplo que el respaldo al
programa económico del Fondo Monetario Internacional obedece al
grado de confianza que se ha ganado el país en el pago de sus
compromisos, pero se ha mencionado la eventualidad que existen
algunas recomendaciones. Por ejemplo en cuanto a la flexibilidad
de la política cambiaria o monetaria. ¿Usted tiene la certeza
que eso es así, o de pronto es simplemente una sugerencia del
Fondo Monetario?. -
No, vea, la certeza que yo tengo es de que el Uruguay siempre pagó.
O sea, la actitud del Fondo al decir, al reconocer eso no es que
el Fondo reconozca una actitud del Uruguay hoy. Uruguay siempre
pagó, siempre cumplió, por ello es que en forma permanente hemos
hecho acuerdos con el Fondo y han sido acuerdos en donde siempre
hemos cumplido además, o sea, en los acuerdos se fijan normas, se
fijan metas, que siempre hemos cumplido, algunas tienen que ver
con procesos relativos a la Administración Central, otras tienen
que ver con procesos relativos a modificaciones estructurales,
como lo fue por ejemplo, el cambio que se produjo en la legislación
nacional en el sistema de Seguridad, Jubilaciones y Pensiones. O
sea, que en ese sentido el Fondo, está con confianza con el
Uruguay porque el Uruguay siempre ha cumplido, el Uruguay siempre
ha dicho la verdad, el Uruguay no oculta cifras, el Uruguay no
esconde, digamos, sus resultados fiscales, es más a veces como
pasa siempre pueden haber cosas que los funcionarios del Fondo que
vienen por tres, cuatro, cinco días no están en condiciones de
verlas todas y el Uruguay las ha comunicado y se las ha informado
adecuadamente. El Fondo seguramente, en el contrato final que el
Fondo hace con sus clientes que somos los países, al igual que un
empresario o un particular va a un banco a pedir un crédito, en
los contratos que hace con los países el Fondo sugiere soluciones
sí pasan determinado tipo de cosas, pero por suerte el impacto
que produjo en el Uruguay la situación argentina tuvo mucha
fuerza en la situación del Banco de Galicia al principio del año
y por ende también repercutió en depósitos
hechos por argentinos a lo largo del 2001 en demás, en
otros bancos, fundamentalmente en
bancos extranjeros, que por estar ubicados tanto en la
Argentina como en el Uruguay eran quienes captaban más los depósitos
de parte de aquello que los argentinos retiraron del sistema
bancario de su país. O sea, de los catorce o quince mil millones
de dólares, quizás un diez por ciento quedó en el Uruguay como
si fuera un dinero para disponer rápidamente, y ese dinero cuándo
el corralito se implantó como una cosa que no se iba a modificar,
determinó que en muchos casos y sobre todo en el caso del Banco
de Galicia que fue asistido en forma especial por el Banco Central
Argentino lo que necesitaban de esos recursos vinieran a buscarlos
a Montevideo, donde era más fácil acceder a los mismos y en
lugar de ir a rescatar su dinero que habían depositado en Suiza o
en Estados Unidos o en Inglaterra. Pero eso por suerte en el
Uruguay fue un impacto que finalizó ya antes de nosotros llegar
el acuerdo definitivo con el Fondo, que además, cuando vino al
Uruguay estudió ese tema, o sea, el Fondo inclusive vino al
Uruguay y trajo expertos en materia bancaria y estudió ese tema
para asegurarse de que todo aquello que nosotros sosteníamos que
era la tradición de la plaza financiera uruguaya se venía
operando en la manera en como así lo decíamos. Y por eso es que
el Fondo seguramente en ese contrato que no he visto, a de decir
bueno si pasan tales y cuáles, y cuáles cosas, sería
conveniente que ustedes en su momento flotaran, pero esa no es
nuestra percepción, ni es nuestra idea. El Uruguay ha establecido
un sistema de movimiento administrativo del tipo de cambio de 2
con 4 por mes y no hemos tenido ninguna razón para modificar. - Presidente,
pero ¿en que medida Uruguay más allá de la recomendación del
Fondo no va a tener necesidad de ajustar la política cambiaria,
tomando en cuenta por ejemplo que ayer en Argentina el dólar
estaba a 4 pesos?. -
Bueno, yo diría que para tomar en cuenta lo de la Argentina usted
tendría que cambiar la política cambiaria tres o cuatro veces
por día, o tres o cuatro veces por hora. Pero, además, no se
olvide que esto en la Argentina tiene varias lecturas, porque si
usted mira la tasa de aumento de los precios en los dos primeros
meses y usted la extrapola en los 12 meses del año, se va a dar
cuenta que a este precio de 3 pesos el dólar la inflación, más
o menos, va a ser algo parecido. Quiere decir, que lo que usted
tiene que mirar no es solamente el valor de una moneda, sino cuál
es el precio real que de esa moneda se transfiere a la economía
de un país. Si usted tiene una moneda que pasa de 1 a 3 y llega a
tener una inflación del 300 por ciento es como si tuviera la
misma moneda de antes. Por tanto, la Argentina está en un proceso
en donde es tan errático el valor de su moneda, tan errático,
que puede tener una hiperinflación o puede llegar a tener
capacidad de control de su moneda si se toman determinadas medidas
internas para permitir que la economía funcione. Entonces, si
usted cierra las casas de cambios, si usted acorta el tiempo en
que pueden haber cambios y si usted al mismo tiempo genera mayor
poder de compra, porque estaba en condiciones de emitir -supóngase-
una determinada cantidad durante 12 meses y esa determinada
cantidad usted la emitió en los primeros 90 días, la gente que
dispone del dinero va al mercado y compra dólares y, entonces, de
pronto hay una operación de 3 millones de dólares en total en un
día que llega a un extremo de 4 pesos y ese no es el valor real
de la moneda. Ese es el valor de una situación de coyuntura en un
día. Por tanto, los argentinos tienen que tomar una medida que
les permita a su economía procesar un sistema que le dé un valor
real en función de, bueno, de las distintas variables que en una
economía funcionan. Hoy los exportadores no saben que tipo de
cambio van a recibir cuando venden, los importadores no pueden
importar porque no saben a qué tipo de cambio van a tener que
cotizar su mercadería cuando la incorporan al país ni quién le
va a dar los dólares. Hay una serie de circunstancias que tienen
la economía tan trabada que no hace que usted tenga un número
real de los valores para saber si su situación es compatible o no
es compatible. Así que por ahora me parece que esos números no
son números estables ni números definitivos. Pueden subir como
pueden bajar. Lo cierto es que ayer, por ejemplo, en la prensa
argentina que estuve mirando cuando viajé de Buenos Aires para acá,
una venta de petróleo por parte de REPSOL el banco interviniente
la compró a 3 pesos el dólar. Que podría decirse “bueno, fíjese,
ahí hay una especie de índice más aproximado de lo que podría
valer hoy esa mercadería, porque ambas partes -que no especulan,
sino que tratan de buscar valores reales para poder seguir
funcionando- coincidieron en un valor de 3 pesos”. Pero eso
quiere decir que hay una inflación también enorme. Por tanto, el
resultado final no está ni siquiera próximo, ni menos claro. -
Presidente, ¿cuándo prevé usted que Uruguay va a salir de la
crisis y de la recesión en base a esta situación?
- Mire, los países crecen desde la exportación, sobre todo un país con un mercado interno tan pequeño como es el uruguayo. El Uruguay tuvo un proceso histórico que fue hasta, digamos, hasta el final de la Segunda Guerra, en donde su articulación comercial era con Europa, básicamente con Inglaterra. Después que vino la Segunda Guerra Mundial, después de ella, la unión con Europa se empezó a debilitar al punto que el Uruguay llegó un instante que para poder exportar sus carnes tenía que hacer acuerdos especiales. En su tiempo los hizo con Grecia, después los hizo con Egipto, después los hizo con España. Finalmente, en la primera administración del Dr. Sanguinetti, se organizó lo que se llamó el PEC y el CAUCE. El PEC y el CAUCE era un sistema de negociación bilateral con Brasil y con la Argentina. Usted podía exportar a la Argentina hasta el 5 por ciento el total de lo que era el consumo global de la Argentina en un determinado rubro y hasta ese 5 por ciento usted podía exportar sin pagar los tributos aduaneros, y tenía usted un sistema similar con Brasil. Ahí empezamos a crecer en los mercados argentinos y brasileros, y empezamos a reemplazar a los mercados europeos en cierres casi absolutos por los mercados argentinos y brasileros. Hasta que llegó un momento que se inaugura el MERCOSUR, en 1991, y cuando se inaugura el MERCOSUR en 1991, hay una paridad monetaria argentina-brasilera: 1 dólar, 1 peso, 1 real. Hay una estabilidad y el Uruguay adentro crece, hasta que llega un momento en 1997, que es el momento de mayor fuerza exportadora, en donde más del 40 por ciento de las exportaciones uruguayas se canalizan adentro del MERCOSUR. Eso se mantiene en 1998, hasta que en 1999 usted tiene el primer gran contratiempo cuando Brasil devalúa. O sea, que usted no puede tener una zona de libre comercio, o una zona de unión aduanera -como sería, por ejemplo, la mesa- en donde estamos todos con un corral que es el impuesto aduanero común y uno de los socios adentro le devalúa la moneda de tal forma que la relación entre ese país y el exterior cambia completamente, mientras que usted no puede hacer lo mismo. Y no puede hacer lo mismo porque la condición interna del Brasil es completamente distinta a la condición interna del Uruguay, como consecuencia el Uruguay entre 1999 y el 2001, pierde un porcentaje muy importante de su exportación a Brasil. No solamente la pierde, sino que no puede crecer dentro del consumo brasilero. Para darle una sola idea de cifras, en 1998 nosotros exportamos, bueno, que se calcula en el 99, exportamos a Brasil en productos lácteos, 79 millones de dolares. En el 2001, 26. Quiere decir que exportamos la tercera parte de leche, que es algo en lo que comparativamente el Uruguay es eficiente y en donde tenia además una situacion de presencia en el mercado con CONAPROLE instalada en el mercado, lo que ha hecho mucho más difícil la situacion exportadora de ese tipo de productos. Mientras tanto, hasta el 2001, al principio, teníamos una situacion con la Argentina que era bastante estable, cuando empieza la recesión argentina, que empieza a ser más difícil la presencia de los productos uruguayos en la Argentina. Esa presencia de los productos uruguayos en la Argentina se hace todavía más difícil al final del 2001 y yo diría que en el primer trimestre del 2002 el mercado argentino prácticamente desaparece. Pero tenga en cuenta que el mercado argentino en el 2001 significó de exportaciones para el Uruguay 300 millones de dolares que hay que salir a reemplazar. Ahora, si usted mira las cifras de la exportación del 2000 y del 2001, se encontrará una cosa bien interesante: siendo que en el 2001 ha descendido en forma muy importante la exportación al MERCOSUR, la global del Uruguay es prácticamente la misma, aun sin carne. Piense que a partir del 24 de abril del 2001 nosotros dejamos de exportar carne y dejamos de faenar carne, pasamos de 40.000 reses semanales a 10.000 reses semanales. Y si usted mira el final de las exportaciones entre el 2001 y el 2000, es prácticamente, casi una cifra similar, por esos los exportadores uruguayos sintieron que su opción estaba en el resto del mundo, que tenían que avanzar a exportar sobre el resto del mundo y así lo hicieron en el 2001 y entonces nosotros en el 2001 comenzamos nuestra acción para tratar de alcanzar un encuentro comercial que nos abra el mercado americano y tratamos de aumentar el ritmo de exportaciones en el mercado mexicano, porque pretendemos con el mercado mexicano primero y el mercado americano en el transcurso de este año aumentar mercados que no pueden sustituir los mercados locales, o sea, la Argentina no lo puede ser no porque no quiera sino por su situación interna y Brasil recién ahora, con el tipo de cambio que Brasil tiene este año, empieza a darse alguna posibilidad mayor para que determinados sectores productivos –tipo leche, tipo arroz- recuperen parte de ese mercado. Pero eso es un proceso lento, lo que significa con toda claridad que la opción uruguaya es fuera del MERCOSUR. El
Uruguay no tiene otra posibilidad de crecer con fuerza si ordena
sus exportaciones hacia afuera del MERCOSUR y procura encontrar
socios hacia afuera del MERCOSUR sin dejar de tener en cuenta
nuestra presencia en ese sector. Va a ser mucho más rápida la
expansión en México que el tiempo que nos llevará acordar con
los Estados Unidos. Algunas cosas con los Estados Unidos se van a
resolver por la vía administrativa a lo largo de este primer
semestre y otras se van a resolver a lo largo del año. Esperamos
que próximamente se vote en los Estados Unidos, en el Senado de
los Estados Unidos, lo que se llama la Autoridad para Comerciar y
esto nos permitirá andar más rápido a todos: a Chile, que tiene
un acuerdo prácticamente firmado, a los países de América
Central y también al Uruguay. O sea que yo espero que este año
las cifras de exportación del segundo semestre crezcan: las
cifras de carne van a crecer, sin ninguna duda, mucho; las cifras
de cueros van a crecer mucho, inclusive el Uruguay está
importando cueros, está importando cueros para industrializar y
reexportar. Lo está haciendo desde la República Argentina con
cueros salados y lo está haciendo de Estados Unidos inclusive. Va
a crecer mucho la exportación de lanas, por los nuevos precios de
la lana, lo que significa que sin ninguna duda nuestro crecimiento
va a ser fuera del MERCOSUR, con especial fuerza en los mercados
nuevos –en México- y con especial fuerza en nuestra presencia a
partir del segundo semestre en los mercados no aftósicos
–Estados Unidos, Canadá y México- amén de hecho de que Chile
y Rusia han sido también incorporaciones que nos abren mercados
nuevos. La economía es un
proceso: la economía ni se deshace de golpe ni se rehace de
golpe. La economía es un proceso, y yo creo que el proceso en el
cual el Uruguay está, es el proceso, el camino adecuado, en donde
además procuraremos en el mes de mayo –cuando con todos los demás
países nos juntemos en España- tratar de ver si la Comisión
Europea no llega a entender la necesidad de que, dadas las
circunstancias tan difíciles por las que atraviesan algunos países
del MERCOSUR, particularmente la República Argentina, no podamos
adelantar en la OMC el análisis de la modificación de las cuotas
para aumentar los accesos tanto en carne vacuna como en carne
ovina que tenemos con Europa. - Presidente,
basado en lo que usted decía, la gran piedra en el zapato del
MERCOSUR, parece que es la diferencia cambiaria. ¿No es posible
llegar a un acuerdo para una moneda única, como se está
escuchando desde Brasil? -
Es Imposible, señor. Es absolutamente imposible, hacer un acuerdo
con una moneda única porque, el acuerdo de la moneda única
supone no acordar sobre la moneda; supone acordar sobre las
variables que determinan los valores de la moneda. Cuando usted
dice una política común de una moneda común, la moneda no es la
causa, la moneda es el efecto; la moneda es el resultado. Si usted
y yo decimos: “vamos a poner una moneda común”, lo que
importa saber cuál es el déficit fiscal que usted va a tener y
cuál es el déficit fiscal que nosotros vamos a tener. Porque si
su déficit fiscal es de 2% y el déficit fiscal del otro es del
7%, no hay moneda común posible. O sea, la moneda común es el
final de una historia, no es el principio de la historia. Para
alcanzar una moneda común, los países tienen que ponerse de
acuerdo, como se hace en Europa, en lo que se llama “la
serpiente monetaria”, en donde hay una serie de valores
macroeconómicos comunes: endeudamiento, déficit, crédito,
tarifas; todo lo demás, de eso surge un valor que es el valor
monetario, que, en la medida en que todos los países cumplan con
esos valores monetarios, se da la posibilidad de tener una moneda
común. Pero hablar de una moneda común es prácticamente hablar
de algo imposible, cuando hasta el día de hoy, cuando se fijó en
Ouro Preto - precisamente en Brasil - cuando se fijó en Ouro
Preto, el acuerdo que nos transformó en una zona aduanera, no se
fijaron las normas macroeconómicas que todos debíamos de cumplir
para poder tener una zona aduanera, mucho antes siquiera, de
alcanzar la moneda común. El euro, moneda común, llega como
consecuencia de un larguísimo proceso macroeconómico, en donde
todos los países del más chico hasta el más grande, se han
venido comprometiendo por años en políticas macroeconómicas que
posibiliten una moneda común. O sea, la moneda común, el euro,
esa cosita así, es lo menos importante de todo. Lo más
importante son las causas y cosas que por hacerlas durante años,
permiten a países diferentes llegar al extremo de tener una
moneda común. -
Presidente, ¿qué opinión le merece el discurso que realizó el
Presidente cubano, Fidel Castro, quien criticó al neoliberalismo
y además destacó el desequilibrio de la riqueza de los países
poderosos frente a los pobres y a su vez, Presidente, le consulto
qué posición va a tener nuestro país frente a la votación que
se va a realizar con lo que es el bloqueo a Cuba, no? - En primer lugar,
la palabra del Presidente cubano son las de siempre. Hace 44 años
que está en el gobierno; ha tenido la fortuna de que lo
“elijan” durante 44 años y hace 44 años que viene
sosteniendo las mismas teorías económicas, con las que
notoriamente a Cuba le va horrible. Desde el punto de vista de
nuestra posición, va a ser la misma, no vamos a cambiar. No
creemos que exista un sistema democrático abierto en Cuba y no
tenemos ninguna razón para cambiar de manera de pensar. - Presidente,
usted estuvo reunido con empresarios americanos interesados en la
mega-concesión. ¿Cuál fue el alcance de ...? -
No, señor, no estuve reunido. Yo no estuve reunido con
empresarios americanos interesados en la mega-concesión; yo
estuve reunido el lunes al mediodía en la Reserva Federal, en un
almuerzo que organizó el señor William Mc Donalds, con la
participación de los ciudadanos que acabo de señalar, pero
ninguno de ellos tenía que ver con ninguna actividad de
mega-concesión. -
Señor Presidente, coincidiendo con su visita, su paso por Nueva
York, Standards & Poors, la calificadora, dio un panorama
bastante pesimista para los próximos meses para el país. ¿En qué
manera eso incide en la negociación que se va a encarar con los
Estados Unidos? -
No tiene nada que ver en la negociación con Estados Unidos las
afirmaciones de las distintas agencias, que han sido a veces más
o menos positivas y más o menos negativas. La negociación con
los Estados Unidos va por aparte de todo eso. -
Estados Unidos puso como condición volver al marco legal de la
Ley sobre Propiedad Intelectual. ¿Qué posición va a tener el
Uruguay?. -
No, perdóneme: Estados Unidos no puso como condición tal cosa.
En primer lugar, no nos hemos reunido todavía nunca con los
Estados Unidos oficialmente para encarar temas y, por tanto, no
existe ninguna condición ni de parte de ellos ni de parte
nuestra. Los grupos de trabajo comenzarán a hacerse efectivos a
partir del 12 de abril. Con respecto a la Ley de Propiedad
Intelectual uruguaya, yo le diría que es una Ley muy defendible
porque es sin ninguna duda, más importante la protección que le
da al Derecho de Autor que la propia Ley americana. Así que
nosotros vamos a defender nuestras disposiciones legales con
fuerza, porque creemos que son buenas y que están respetando los
acuerdos internacionales fijados. Lo que pasa es que acá había
una ley anterior que se sancionó en el Uruguay en tiempos del señor
Ministro Haedo, allá por el año treinta y pico. Era una ley
omnicomprensiva de todas las actividades de los autores. En
cualquier momento de esa actividad, si usted y yo nos sentábamos
aquí en esta mesa y copiábamos el libro de, digamos, de Eduardo
Acevedo Díaz y lo utilizábamos en nuestra familia o en nuestros
hijos o en nuestros amigos esa copia, ese libro, para trabajar,
para estudiar, eso podía caer. Y eso nunca se hizo porque no se
consideró eso como un delito porque no había interés comercial.
Entonces cuando se analizó y se discutió el tema del software y
de todo lo demás, se pretendió o se quiso extender esa actividad
para mantener los límites y los niveles de la original Ley
uruguaya, que va mucho más allá de las disposiciones vigentes en
los Estados Unidos con la Ley americana. Quiere decir que nosotros
estamos en condiciones de defender nuestro punto de vista y
negociar nuestro punto de vista con fuerza porque creemos que
nuestra ley es una buena ley, sin perjuicio de que nos reclamen el
cumplimiento o el extremo
de la Ley anterior vigente. Pero eso lo discutiremos, y no se
trata de un impedimento para hacer un acuerdo. - Presidente, a
propósito de la mega concesión, en alguna medida, usted, con los
contactos que mantuvo, ¿sondeó la posibilidad de un respaldo, más
allá de...? - No señor. No señor.
Acabo de decir que no estuve para nada reunido con industriales,
ni en ningún momento de mi viaje, ni en Monterrey, ni en los
Estados Unidos a propósito de la mega concesión. En ningún
momento. -
¿Pero, qué expectativa tiene....? - Perdón, acabo de
llegar. Nadie me ha planteado ni yo he buscado a nadie para
plantearle el tema. - Presidente,
hoy se maneja una versión de la posibilidad de que el gobierno
desista finalmente de enviar el proyecto de ley para habilitar la
importación de combustibles refinados a partir del 2004. - Mire, perdóneme,
yo acabo de llegar. Se podrá imaginar que de ese tipo de
información que usted me plantea, le podría contestar como el
doctor Chiarino, “No tengo conocimiento”. Acabo de llegar. La
única cosa que sé, es que, porque lo leí en la prensa, que
levanté de Internet, o que me acercaba en Internet, que el
Ministro de Salud Pública había decidido vacunar en Montevideo y
en el resto de Canelones y seguramente en alguna otra zona proxima
metropolitana, como puede ser el Rincón de la Bolsa. Y me pareció
muy bien la decisión que se tomó por parte del señor Presidente
Hierro en tiempos de su interinato, cosa que apruebo porque esta
bien que se haya tomado esa medida. - A propósito
de este tema se está reclamando que se extienda a todo el país. - Mire, yo creo que
hay que ver las cosas en función un poco de los valores técnicos,
¿no es verdad? O sea, notoriamente hubo un proceso en una zona y
creo que vacunar la zona me parece que está muy bien. Ahora,
salir así a vacunar a todo el pais, Artigas o Rivera o Treinta y
Tres o Rocha, sin que haya habido durante todo este proceso
ninguna expresión de la enfermedad, es una cosa que la tienen que
resolver los técnicos, los médicos, los pediatras de la Comisión
Nacional de Vacunación, que son los que han estado opinando en
todo este proceso desde el principio. - Presidente,
sobre el decreto firmado en su ausencia que habilita a la guardia
carcelaria a disparar contra los reclusos. - Mire, es lo mismo
que pasó con el Ejército, ¿no es verdad? Yo creo que los
reclusos están para no escaparse del recinto, para que se les dé
la voz de alto como es correspondiente. Y para que en el caso de
que pretendan igualmente escaparse del recinto, darse a la fuga y
no cumplir con la voz de alto, no va a haber más remedio que
detenerlos. Y para detenerlos en la forma como está organizado, y
con la precariedad que están organizadas nuestras cárceles,
hasta tanto no podamos tener los nuevos establecimientos, es lógico
que tanto el Ejército, como ha sucedido en un caso, como que
quien lo sustituya o lo remplace en esa función, tenga las mismas
potestades. - Volviendo al
tema Argentina, usted habló de lo errático que es la política
cambiaria argentina. De todas maneras hoy se esta hablando en
Argentina de hiperinflación y de
libre flotación. ¿Eso no implicaría, en caso de que se
concretara digamos, y se consolidara.......? |
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