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Brasil busca candidatos para las elecciones del 2002

por José Luis Martínez

El mayor partido opositor izquierdista de Brasil, el Partido de los Trabajadores (PT), tendrá su primera elección primaria para elegir candidato para las presidenciales del próximo año. Lo hará rebosante de confianza, situado en el primer lugar de las encuestas y frente a un gobierno sumido en escándalos de corrupción. 

El candidato del PT en las tres elecciones pasadas, Luis Ignacio “Lula” da Silva, se presenta de nuevo, con el apoyo de la jerarquía partidaria, aunque muchos piensan que tres derrotas ya son suficientes. Sin embargo todo indica que será el ganador de las internas. Su rival será el senador moderado Eduardo Suplicy, que tendrá fuerte presión de los líderes del partido para dejar el camino libre a “Lula”. 

La izquierda de la izquierda
Recientemente el intendente de Belén, Edmilson Rodríguez, de la facción izquierdista Fuerza Socialista, anunció que también competiría —para dar una voz a los “camaradas” a la izquierda de “Lula” y Suplicy, ambos del sector moderado Articulación. 

Según Rodríguez, una disputa entre Lula y Suplicy, ambos con programas similares, degeneraría en una pugna de personalidades: “Sería un duelo de personalidades superestrellas, cuando lo que se necesita es discutir sobre políticas”. 

1.443 e-mails
El paulista Suplicy dio la bienvenida a la candidatura de Edmilson, diciendo que es “saludable” para el partido. El propio Suplicy se candidatea para asegurar que Lula no sea impuesto a los camaradas muy leales o reticentes para protestar. Dijo a la revista Veja, que adondequiera que va, “en los aviones, taxis, en la calle o en las fábricas”, la gente le dice que Lula no debería ser el candidato.  

“A los líderes del partido no les gusta decir cosas desagradables frente a Lula”. Afirmó que recibió 1.443 e-mails de miembros del partido instándole a candidatearse. 

Suplicy es un respetado senador y académico que podría atraer un amplio apoyo fuera del PT. No obstante, algunos creen que tiene un perfil muy bajo -dicen que es aburrido- para ganar la presidencia. Acaba de separarse de su esposa Marta, intendente de San Pablo. Tiene en el arranque un punto en contra entre los electores comunes. 

Buen orador y mal polemista
Lula es del empobrecido nordeste brasileño y, como tantos otros brasileños pobres, dejó la escuela para trabajar cuando tenía apenas diez años. Como líder del sindicato metalúrgico de San Pablo lideró varias huelgas a fines de los 70, mientras los militares dejaban el gobierno. 

El es un buen orador y consigue apoyo para el PT cuando recorre el país haciendo discursos, pero su desempeño es inferior en debates televisivos y transmisiones radiales.  Perdió tres elecciones consecutivas y, aunque no lo admitan abiertamente, algunos miembros llegaron a la conclusión de que el electorado brasileño simplemente no votará a un obrero sin educación del nordeste. 

El PT lidera las encuestas nacionales y el año pasado logró sus mejores resultados en elecciones municipales. Esto aumentó la confianza del partido —originando quizás una sobreestima— el cual ahora minimiza la necesidad de formar una amplia coalición para las próximas elecciones. 

Mientras el año pasado el PT consideraba apoyar a un candidato moderado independiente —el ex comunista Ciro Gomes— ahora parece determinado a liderar cualquier potencial coalición, dejando las alianzas con otros sectores de izquierda o progresistas en un segundo plano. 

Cardoso y la coalición de gobierno

Por otra parte la interna del gobierno también está agitada. El presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso pidió a los partidos que forman la coalición de gobierno que se mantengan unidos en estos momentos de dificultades políticas y financieras.

En la investidura del nuevo ministro de Integración Nacional, Ramez Tebet, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro), Cardoso pidió “integración dentro de la base de partidos en el poder”.

El país vive días de incertidumbre por numerosos escándalos políticos en la Cámara Alta, que ya se saldaron con la renuncia de dos importantes senadores y amenazan la permanencia del actual presidente, Jader Barbalho. A esta inestabilidad política se suman las turbulencias financieras que alejan a los inversores extranjeros y empobrecen poco a poco a los ciudadanos.

“Brasil, en ciertos momentos no puede dividirse, tiene que unirse”, añadió.

El mensaje del presidente iba claramente dirigido al PMDB, que anunció el martes que podría separarse de la base gubernamental y presentar un candidato independiente para las elecciones presidenciales del 2002.

“El presidente necesita aglutinar la base gubernamental hasta las elecciones. Si el PMDB quiere quedarse que lo haga, pero si desea separarse, que lo decida ya”, criticaron diversos líderes socialdemócratas, partido del presidente Cardoso.

El presidente del Senado, Jader Barbalho, también del PMDB, garantizó que la formación apoyará el gobierno de Cardoso, mientras que otro de los afiliados ilustres, el gobernador de Minas Gerais (sureste) y ex presidente de la República (1992-94), Itamar Franco, consideró que el PMDB, con su decisión de elegir un candidato propio, “había comenzado a caminar”.

“Hacer política es enfrentar dificultades y tenemos la capacidad para superarlas”, aseguró Tebet en su investidura. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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