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Con la visita de presidente uruguayo
Dr. Tabaré Vázquez a Brasil, se inicia
una nueva etapa en las relaciones
de ambos países
Discursos y documento
"Nosotros no sólo queremos ser
socios del MERCOSUR sino también sus protagonistas" expreso el
presidente Vázquez al termino de su visita a Brasil, primera
salida al exterior del mandatario uruguayo que asumió el pasado
primero de Marzo.
La reunión de Vázquez y Lula se
realizo en Brasilia el viernes primero de abril y transcurrió en
un clima de gran cordialidad, ambos mandatarios se llamaron de
"amigo" y "compañero".
Durante el encuentro suscribieron
un documento conjunto que expresa una extensa nomina de áreas
donde Brasil y Uruguay continuaran trabajando o iniciaran
procesos de entendimiento y colaboración.
Temas como la energía eléctrica, la aeronáutica, el transito
comercial y la educación en la frontera de ambos países o la
postura uruguaya ante las aspiraciones de Brasil de incorporarse
en forma permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU,
fueron parte de los temas tratados por ambos mandatarios
mercosurianos, en una reunión reservada durante mas de dos
horas en el Palacio de Planalto.
*Ingresando aquí para leer el
Documento firmado por Uruguay y Brasil
Discursos
pronunciados
por ambos presidentes
Discurso del Dr.Tabaré Vázquez,
Presidente de la República Federativa del Brasil, Luiz Inácio
Lula Da Silva, señores Ministros y demás autoridades del
gobierno de este país hermano; señores Ministros y demás
integrantes de la delegación del gobierno de la República
Oriental del Uruguay; señoras y señores: Estamos aquí porque
creemos que los gobiernos han de honrar sus compromisos
electorales y entonces actuamos en consecuencia.
Hemos venido a Brasil porque durante años dijimos que si la
ciudadanía uruguaya nos confiaba las responsabilidades de
gobierno de la República, nuestras primeras misiones oficiales
al exterior serían, precisamente, para decirles a nuestros
vecinos y hermanos lo siguiente:
Primero, que ahora hay un Uruguay que quiere fortalecer
auténtica y decididamente sus relaciones con ellos; relaciones
con nuestros hermanos de América del Sur, sus relaciones con el
querido pueblo y gobierno de Brasil.
Segundo, que ahora hay un Uruguay fuertemente comprometido con
el proceso de integración regional.
Tercero, que las uruguayas y los uruguayos queremos más y mejor
MERCOSUR.
Cuarto, que los hombres y las mujeres de nuestro país no
solamente queremos ser socios del MERCOSUR, sino que además
queremos ser protagonistas de este proyecto y proceso de
integración regional.
Pero, además, estamos aquí porque Brasil y Uruguay; Uruguay y
Brasil, comparten un pasado que los impulsa y un futuro que los
convoca.
Tal es el destino de nuestros pueblos, tal es el mandato de sus
gobiernos. Destino y mandato que han de realizarse en esa suerte
de lengua materna común que tenemos, que es la libertad, la
democracia y la solidaridad.
Lengua materna común e imprescindible para la realización de
nuestras respectivas naciones, del MERCOSUR como sistema de
integración y de Latinoamérica como la Patria Grande que soñaron
nuestros precursores.
Señor Presidente, señoras y señores, nuestra estadía en Brasil,
aunque formalmente breve y sobre todo despojada de
acartonamientos innecesarios entre hermanos, ya ha sido
sustancialmente fructífera.
En efecto, tal como lo expresa la declaración conjunta que los
Presidentes hemos suscrito hace un instante, durante este
encuentro, las delegaciones de ambos gobiernos han cumplido una
nutrida agenda de la cual surgen acuerdos y compromisos que -a
modo de síntesis muy esquemáticamente- pueden ordenarse en las
siguientes tres áreas principales:
En primer lugar, una decidida apuesta al MECOSUR como proceso de
integración regional en lo político, en lo económico, en lo
social, en lo cultural y en lo científico-tecnológico. Todo esto
sustentado en una fuerte voluntad política.
Expresión de ello, entre otros aspectos, será el renovado
aliento a las políticas de defensa y promoción de los Derechos
Humanos, y de protección al medio ambiente, que también es un
derecho humano.
Así como en la consolidación de una genuina unión aduanera, que
contemplando las asimetrías existentes y que nadie puede olvidar
entre los Estados partes, supere definitivamente los obstáculos
que, como rémoras del pasado, aún limitan el comercio e impiden
la plenitud de las relaciones económicas entre nuestros países.
Segundo, esa entidad e identidad mercosureñas constituyen
además, junto a América del Sur, nuestra forma de inserción en
el mundo. Un mundo que debe y puede ser más justo, solidario,
democrático y fiel a las reglas del derecho internacional y al
multilateralismo.
Tercero, un renovado impulso a las relaciones bilaterales entre
nuestros pueblos, y digo pueblos porque estas relaciones van
afortunadamente mucho más allá de los gobiernos y de los
gobernantes de turno. Para ello hemos determinado una agenda de
acciones concretas en numerosas áreas de interés común que va
desde el apoyo mutuo a la instrumentación de programas sociales,
hasta la promoción de las inversiones y del comercio, pasando
por la valorización de una frontera común que sea más común,
cada vez más común que frontera y además a la cooperación
científica, tecnológica, cultural y educativa.
Mención especial dentro de ese capitulo merecen los
entendimientos concretados en lo que refiere a la integración
energética, que tiende a una solución conjunta de problemas
comunes.
Conocemos, también, las legitimas aspiraciones históricas de
Brasil para integrar el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas.
Nos hemos comprometido como país, una vez que se resuelva en el
seno de esta organización el aumento del número de integrantes
de este Consejo, a estudiar, teniendo en cuenta esas legitimas
aspiraciones que Brasil tiene y que Uruguay observa con atención
y observa con respeto y cariño.
Señor Presidente, señoras y señores, las coincidencias, los
acuerdos y los compromisos identificados en esta jornada, lejos
de marcar un punto final son, por dos razones principales, un
inicio.
En primer lugar, porque los acuerdos y los compromisos se
establecen para ser cumplidos.
Asumir los compromisos y cumplir los acuerdos, para concretar
las coincidencias, es la tarea común que tenemos por delante
ambos gobiernos.
En tal sentido, no pueden quedar dudas tal como lo dice un
pasaje de nuestro himno nacional: ¡los uruguayos sabremos
cumplir!
En segundo término, porque aunque la historia no empieza hoy ni
termina en nosotros, resulta evidente que nuestros pueblos se
han pronunciado soberana, democrática y nítidamente por los
cambios.
Ya no quieren nuestros pueblos ser testigos de su propio
destino, sino forjadores del mismo.
Resulta evidente, también, que venciendo al temor, a la
resignación y a la desesperanza, han depositado en nosotros sus
justos anhelos que no son otros más que hacer realidad sus
derechos de hacer de nuestros países lugares en lo que se
realice la dignidad humana.
Y
en esto también, señor Presidente, querido amigo, querido
compañero, ¡el Uruguay sabrá cumplir! Muchas gracias.
Discurso del presidente de
Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva
Mi querido compañero Tabaré Vázquez, Presidente de la República
Oriental del Uruguay, delegación de Uruguay y delegación
brasilera, ministros uruguayos y ministros brasileros.
Hace exactamente un mes tuve el placer de estar en Montevideo
participando de la ceremonia de asunción del Presidente Tabaré
Vázquez.
Testimonié en las calles de Montevideo, y al día siguiente en
Paysandú, el fervor popular que expresaba la gran esperanza de
transformación que el pueblo uruguayo deposita en su gobierno.
Su elección, amigo y compañero Tabaré, es un hecho histórico no
sólo para el Uruguay. Su victoria demuestra que nuestra
región camina en dirección de renovación política, que
elegimos un modelo de crecimiento económico con inclusión
social.
Estamos honrados con su visita, sobre todo porque sabemos que
es el primer viaje que realiza al exterior en condición de Jefe
de Estado de su país. Somos extremadamente sensibles a esta
señal que el nuevo gobierno uruguayo emite.
Queremos que la alianza entre Brasil y Uruguay -una alianza
histórica- esté más que nunca fundada en la defensa
intransigente de la democracia, en la protección de los derechos
humanos, en la búsqueda de crecimiento sustentado, en el
compromiso de combatir el hambre y la pobreza y la integración
de nuestro continente. Con esos principios en mente, estamos
decididos a dar una nueva calidad a las relaciones entre Brasil
y Uruguay.
Uruguay de forma pionera, en el comienzo del siglo pasado,
enseñó a los demás países de América del Sur el camino de las
políticas sociales, especialmente el valor de la educación y la
difusión de la cultura.
A
pesar de las duras crisis que golpearon al país, los uruguayos
pudieron preservar índice de desenvolvimiento humano impensables
en nuestra región pero estaba reprimido en la sociedad un deseo
avasallador de cambio.
El Presidente Tabaré Vázquez encaró la ansiedad de su pueblo de
retomar las redes de su destino, rescatando el legado histórico
dejado por Artigas. Como afirmé hace un mes en Uruguay, tuve el
privilegio de acompañar la trayectoria política de Tabaré
Vázquez. Se de su compromiso personal con la construcción de una
sociedad justa, libre y democrática. Se también que el nuevo
Presidente de Uruguay está firmemente dedicado al
fortalecimiento del MERCOSUR y al proceso de integración
sudamericana. Esa sintonía evidente entre nuestros gobiernos
abre grandes perspectivas para las relaciones entre nuestros dos
países.
Querido compañero, Presidente de Uruguay, Brasil ciertamente
tiene mucho que aprender con Uruguay y como economía mayor tiene
también mucho para ofrecer.
Sabemos del empeño de su gobierno en el área social y queremos
conocer mejor y apoyar el Plan Nacional de Emergencia Social
implementado desde el principio de su mandato.
Estamos dispuestos a compartir con Uruguay la experiencia
brasileña en programas como "Hambre cero", un crédito vinculado
a vivienda popular y apoyo a la microempresa.
Esperamos poder acelerar los entendimientos para la realización
de las obras de infraestructura en nuestra frontera común, sin
la cuales nuestra integración nunca estará completa.
Vamos a llevar adelante la construcción del segundo puente sobre
el Río Yaguarón, recuperar el puente Mauá y acelerar la
integración energética entre nuestros países. Es auspiciosa la
firma de un memorando de entendimiento entre nuestros
ministerios de Minería y Energía, que crea una comisión bi
nacional en las áreas de Energía, Geología y Minería. Es vital
para el desenvolvimiento de nuestra región trazar estrategias
coordinadas para el aprovechamiento de nuestros recursos
energéticos. Recientemente vimos un ejemplo claro de la visión
solidaria que tenemos a ese respecto: a pesar de la fuerte
sequía en el sur de Brasil, hemos hecho lo posible e imposible
por mantener el abastecimiento de energía a nuestro querido
Uruguay.
Otra fuente de cooperación es el desarrollo científico y
tecnológico. Acabamos de firmar un acuerdo que prevé la
transferencia de conocimientos brasileños para la instalación de
una Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional.
Queremos ampliar nuestra asociación en el área de la
investigación agrícola, por medio de EMBRAPA, con énfasis en
proyectos que tengan impacto sobre la agricultura familiar.
Estamos también dando inicio a la cooperación en el áreas de
Comunicación Social, incluyendo a Radiobras y los órganos de
comunicación del gobierno de Uruguay.
Ese es apenas el principio de una cooperación estratégica entre
nuestros países que se hará siempre en beneficio directo de
nuestras sociedades.
Querido compañero y amigo Tabaré Vázquez, al tratar las
relaciones entre Brasil y Uruguay no puedo dejar de mencionar
nuestra zona de frontera, donde conviven hermanados más de 700
mil ciudadanos brasileños y uruguayos, la cooperación que hemos
desarrollado al abrigo de la Nueva Agenda de Cooperación y
Desarrollo Fronterizo, es un modelo de asociación con amplio
impacto social.
Instalamos en nuestra franja de frontera común prácticamente una
ciudadanía binacional, que puede ser vista como un embrión de la
ciudadanía del MERCOSUR que tanto queremos construir.
Estoy seguro de que nuestros gobierno van a profundizar ahora
más los programas de integración fronteriza en materia de
cooperación policial y judicial, en el áreas de la educación, la
salud, el medio ambiente y el saneamiento.
El acuerdo que firmamos hoy sobre los institutos binacionales
fronterizos es prueba de nuestra determinación. Crearemos, en la
zona de frontera, institutos de enseñanza binacional de nivel
técnico, con profesores y alumnos brasileros y uruguayos.
Querido amigo, sé que el Uruguay es una parte fundamental en la
construcción del MERCOSUR y de la Comunidad Sudamericana de
Naciones.
La integración regional que queremos –en lo que estamos
totalmente abocados- es una integración que amplía mercados,
genera inversiones, trae prosperidades a nuestros países, y se
traduce en beneficios concretos para nuestras poblaciones.
Cuando hablamos que queremos una integración de nuestras cadenas
productivas, estamos pensando en ganar escala de producción,
pero sobre todo estamos pensando en generar puestos de trabajo y
riqueza a nuestros países.
Queremos una nueva división del trabajo en la región,
equitativa, sin hegemonías.
Como muchos saben, al día siguiente de la toma de posesión del
Presidente Tabaré, fuimos juntos a la ciudad de Paysandú, en el
interior de Uruguay. Allá inauguramos una maltería construida
con inversiones brasileras. Esa fábrica es un ejemplo del tipo
de integración que deseamos.
Pude percibir allí el entusiasmo de los trabajadores locales y
su certeza de que juntos podemos encontrar soluciones para
nuestro desarrollo.
Ese es el MERCOSUR vibrante que deseamos, legitimado por la
voluntad de las poblaciones locales. Es por eso también que
hemos insistido en la necesidad de un refuerzo institucional de
nuestro bloque regional y en la creación de un Parlamento del
MERCOSUR electo por el voto directo.
Conozco las posiciones del compañero Tabaré en ese tema y se que
seremos aliados también en esa aspiración. No tengo dudas de que
Brasil y Uruguay de aquí en más actuarán de forma cada vez más
coordinada en los foros internacionales y aprovecho la ocasión
para saludar el ingreso de Uruguay al G-20, garantizando que el
MERCOSUR se presente con voz única en las negociaciones
comerciales multilaterales.
Actuaremos a favor de los intereses de los países en desarrollo,
y en particular de los países de nuestra región.
Brasil y Uruguay tienen una larga tradición de cooperación y
convivencia pacífica. Nuestros países disfrutan de un elevado
grado de convergencia en temas de la más alta relevancia.
En fin, amigo Tabaré, tenemos una vastísima agenda de proyectos
e iniciativas que van a exigir de nuestros dos gobiernos mucha
determinación, mucha coordinación y mucho trabajo.
Vamos a profundizar nuestro diálogo político. Estamos
reactivando canales de coordinación entre nuestras Cancillerías
y creando también un mecanismo de consultas regulares sobre
temas comerciales. Estamos decididos a ampliar nuestro comercio
e incentivar inversiones. Vamos a consolidar una cooperación
estratégica en áreas vitales para nuestros países en los
sectores energético y de desarrollo científico y tecnológico.
Estoy muy feliz porque ya hemos comenzado en este corto espacio
de tiempo a dinamizar la cooperación entre Brasil y Uruguay.
Deseo suerte al Presidente Tabaré, y a todos los compañeros
miembros de su gobierno, dentro de los cuales veo tantos amigos
y compañeros de viejas horas. Deseo felicidad para ese pueblo
magnífico al cual nosotros –brasileros- estamos unidos por los
lazos de la más profunda simpatía y amistad.
Tenga certeza mi querido presidente Tabaré, que las palabras que
acabo de expresar ahora son más que palabras; pretendo
transformar cada palabra dicha en mi discurso en gestos
prácticos para que podamos definitivamente concretar un sueño
que alimentamos durante tantos años, de una sólida y verdadera
integración en nuestra querida América del Sur. Muchas gracias.
LA
ONDA®
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