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El ALCA
Alternativa para desarrollo regional
¿Igualdad entre desiguales?

por Lic. Pablo Fontirroche Escobar
Economista cubano

... La integración es hoy una necesidad no sólo como instrumento para acelerar el desarrollo, sino como una condición para la supervivencia y la preservación de la independencia y la identidad latinoamericanas.... Mensaje de la delegación cubana a la I Cumbre Iberoamericana efectuada en Guadalajara, México.

En el entorno actual de la economía internacional, marcado por la globalización y donde la tendencia a la formación de bloques económicos y comerciales es cada día mayor, no quedan dudas de que el futuro de los países latinoamericanos está fuertemente  vinculado al desarrollo y profundización  de los procesos de integración y cooperación económicos, pero eso sí, sobre nuevas bases, que los hagan mutuamente ventajosos.

Es en este contexto en el que aparece la propuesta de creación del Area de Libre Comercio de las Américas o ALCA, propugnada por la principal potencia económica del hemisferio. ¿Por qué?

Según Thomas Mc Larty, Consejero para Asuntos Latinoamericanos del gobierno del Presidente Bill Clinton, las razones por las que la Casa Blanca está interesada en el ALCA son y cito: nuestras exportaciones hacia esa región crecen dos veces más rápido que las de cualquier otra parte del mundo. De aquí al año 2010, nuestras exportaciones a este hemisferio serán superiores a las de la Unión Europea y Japón juntas.

Para el “Grupo Soberanía”, que reúne a políticos e intelectuales latinoamericanos “El ALCA permitirá a Estados Unidos consolidar su posición como principal socio comercial de la región, especialmente en productos de la alta tecnología”.

La consideración de este grupo se sustenta en que “Las exportaciones norteamericanas a América Latina pasaron de 30 mil millones de dólares en 1985 a 79 mil millones en 1993. Esa expansión permitió crear 900 mil nuevos empleos en Estados Unidos. Con una mayor liberalización del comercio el gobierno norteamericano previó triplicar  sus exportaciones al continente y crear de 4 a 6 millones de nuevos empleos en Estados Unidos en el año 2000. El hemisferio es el mercado más importante para los Estados Unidos”.

Como muchos investigadores de la región, Soberanía se percata de que las “ventajas norteamericanas no tienen una contrapartida en ventajas similares para América Latina” y advierte que “la propuesta vendrá a agravar los ya profundos desequilibrios sociales de la región”.[1]

El ALCA según se puede derivar del análisis de la Declaración y Plan de Acción de la II Cumbre efectuada en abril de 1998, es una concepción hemisférica que trasciende el ámbito económico y se refleja en los planos políticos y de seguridad.  

Cabe entonces preguntarse ¿es el ALCA lo que realmente necesitan en estos momentos los países latinoamericanos? ¿Debemos acudir a esta liberalización de nuestros mercados tan aceleradamente y sin una preparación previa que nos lleve a resultados exitosos?

Basta sólo apreciar algunos criterios de elegibilidad que exigen los Estados Unidos para entrar en la negociación de un acuerdo recíproco y que están contenidos en las estipulaciones de la Sección 202 de HR 553 para ver qué se esconde ante este afán integrador.

Ellos son:
  • situación de los subsidios a las exportaciones; · disciplina fiscal;
  • avances en la protección a la propiedad intelectual;
  • avances en la eliminación de las barreras al comercio de servicios;
  • disposición a adaptarse a los objetivos en materia de comercio de los Estados Unidos de América.

Sin dudas, se trata de todo un dictado de políticas económicas aperturistas cuando es de sobra conocido que el nivel alcanzado por la industria de los países desarrollados, se produjo bajo estrictas políticas proteccionistas y férreo control monopólico de sus mercados. Todo ello contrario a lo que impulsan hoy los países desarrollados cuyos criterios de elegibilidad propugnan una franca intromisión en el ejercicio de la soberanía en la conducción de las economías nacionales.

Esto se manifiesta también en el memorándum "Política Comercial hacia Latinoamérica después del NAFTA, en su anexo 4, donde define los criterios de elegibilidad al establecer que un país debe:

  1. Proveer un acceso a su mercado "Justo y Equitativo" a las exportaciones de los Estados Unidos o haber realizado avances significativos en la apertura de su mercado, además de revestir interés económico para los Estados Unidos, incluidas las oportunidades de mercados potenciales para sus empresas y la creación de empleos.
  2. Tener la capacidad institucional de cumplir los compromisos serios y de largo plazo asumidos y las políticas económicas requeridas, con miras al éxito del acuerdo de libre comercio..... 
  3. Estar de acuerdo en que el compromiso de integración estará basado en la reciprocidad, sin expectativas de tratamiento "especial y diferencial " por su menor grado de desarrollo[2]

No resulta posible entender la equiparación de condiciones en el tratamiento a las partes cuando una de las características principales radica precisamente en los desproporcionados niveles de desarrollo que existen entre las contrapartes.

¿No sería más ventajoso para Latinoamérica unir nuestras economías en un bloque común que nos permita asistir a la mesa de negociaciones con Estados Unidos con más fortaleza en todo sentido?. 

Resulta necesario contraponer al poder desproporcionado de los Estados Unidos, que se abroga unilateralmente el derecho a determinar quién y cuándo puede ingresar en un esquema de integración, la voluntad colectiva de las naciones latinoamericanas y caribeñas con un objetivo de desarrollo claro y preciso por y para sus sociedades.

Muchas preguntas quedan pendientes antes de considerar al ALCA como la alternativa viable para el desarrollo regional.

Es innegable que el mercado norteamericano es en estos momentos el más grande y promisorio de este hemisferio y por tanto el más deseado para colocar nuestras producciones.

Pero, ¿están preparadas nuestras economías para acceder ventajosamente a ese mercado, o por el contrario se acentúa el riesgo de verse invadidas por mercancías de ese país, sin dudas más competitivas?.    

No es ocioso recordar que las infraestructuras productivas de la mayoría de los países latinoamericanos no están preparados para este reto porque resulta evidente que no puede haber igualdad entre desiguales.

¿Por qué la URGENCIA?

El tiempo que media para llevar a vías de hecho el ALCA es bastante corto, si se mantienen las propuestas del año 2005 para su consolidación. Brasil y los países que integran el Mercosur no comparten esta urgencia de los Estados Unidos y abogan por un proceso de apertura gradual que les permita preservar sus industrias.

Otro aspecto importante de este análisis es la celeridad que quiere dar Estados Unidos al proceso de creación del ALCA insistiendo en la puesta en práctica de medidas concretas hacia el libre comercio, aún antes de que el ALCA entre en vigor en el año 2005.

Al respecto William Daley, Secretario de Comercio Exterior de los Estados Unidos en el gobierno de Clinton, planteó en el IV Foro Empresarial de las Américas efectuado en Costa Rica en marzo de 1998:

 “No hay que esperar hasta el 2005, necesitamos resultados tangibles en el corto plazo, no debemos esperar un paquete integral de medidas porque los beneficios del libre comercio los debemos tener en el corto plazo”.

Sin embargo cámaras empresariales de 11 países latinoamericanos abogaron por lo contrario “ningún acuerdo estará terminado hasta que todo esté acordado” expresando su oposición a la entrada en vigor de acuerdos parciales en el marco de las negociaciones para establecer el ALCA.

Ante todo se precisa examinar con cuidado las prácticas proteccionistas de los Estados Unidos, y que no sean excluidos de las negociaciones algunos sectores o productos.

¿Y qué respuesta ha tenido el ejecutivo norteamericano para hacer más aceleradas estas negociaciones?.

¿Ha logrado en su Congreso la aprobación de la llamada Vía Rápida, que le permita  firmar los acuerdos y que después no sean modificados por éste?-

Hasta el momento el Presidente Clinton no pudo obtener esta aprobación y asistió a la II Cumbre de las Américas efectuada en Chile sin una respuesta concreta al respecto, sólo vagas promesas de que conseguiría la Vía Rápida, para lo cual incluso no tuvo respaldo de su partido,  ni de los seguidores de ideas proteccionistas, entre los cuales las organizaciones ambientalistas y los sindicatos presentan una fuerte oposición por considerar que los tratados de libre comercio conllevan a la pérdida de puestos de trabajo dentro de Estados Unidos.

Encuestas realizadas han dado como resultado que más del 50 % de los residentes estadounidenses consideren que nuevos acuerdos no deben aprobarse porque traen consigo la pérdida de empleos y ante esta situación, la autorización de poderes al Presidente para negociar por la Vía Rápida no se ve muy cercana. Habrá que esperar qué hará en este sentido el nuevo Presidente de los Estados Unidos.

Sin embargo, se pide a los países de América Latina y el Caribe que abran sus mercados al capital y productos norteamericanos. “Tenemos que superar los temores sin fundamentos y el escepticismo” hacia el establecimiento del Area de Libre Comercio de las Américas, declaró William Daley en Costa Rica, pero ¿qué nos ofrece en contrapartida?.

¿Se abre también en la misma magnitud el mercado norteamericano a los demás países que deben integrar el ALCA? ¿o  las medidas proteccionistas tan utilizadas por ese país seguirán pendiendo como Espada de  Damocles sobre nuestras economías?.

Desde la óptica del Desarrollo, es innegable que la integración sería un instrumento eficaz y eficiente en  la estrategia de desarrollo de las economías latinoamericanas.  Ello por supuesto estará en razón directa al grado de unidad que logren las naciones de América Latina y el Caribe ante sus socios poderosos del norte. 

 ¿Se ha pensado en lo que puede significar el ALCA para las pequeñas economías, que son mayoría en este grupo?.

Recuérdese que 21 de los 34 países que integrarán el ALCA tienen economías pequeñas con tecnologías poco  modernas, sistemas productivos estancados, poco acceso al crédito, problemas de infraestructura y mala calidad de los servicios, que si no se tienen en cuenta en la elaboración de los estatutos y estrategias de este tratado, llevarán a estos países a una situación sumamente crítica, principalmente para sus empresarios  ante la posibilidad de verse arruinados por la desaparición de amplios sectores económicos.

Lecciones de sobra conocidas en economía recomiendan la diversificación del riesgo, y el continente no puede profundizar la americanización de sus relaciones externas. Es responsabilidad de los actores de la integración velar por la creación de comercio y evitar el desvío de comercio.  Las estadísticas financieras del FMI de los últimos treinta años muestran la sincronía que existe en los desarrollos de las variaciones del PIB del continente con relación al de Estados Unidos.  

Igualmente los países del grupo Andino afirmaron recientemente que el proceso del ALCA debe dar un tratamiento especial a las economías menos desarrolladas, lo que permitiría causar el menor impacto posible a las economías con menor grado relativo de desarrollo.

Con este planteamiento, la comunidad andina puso sobre el tapete la necesidad de que haya espacio para que se entiendan los problemas de países que no son grandes ni pequeños, sino que poseen economías medianas, tal como expresó María Magdalena Pardo, Viceministra de Comercio de Colombia en el IV Foro Empresarial efectuado en Costa Rica en marzo de 1998. La propuesta tiene como objetivo buscar un trato especial para las economías medianas, como el que se debe tener en cuenta para las economías pequeñas.

Si no se toma en cuenta que la mayoría de los países del área constituyen economías pequeñas y en desarrollo y que sus intereses y preocupaciones deben estar presentes de manera efectiva en una ronda hemisférica, el objetivo fundamental del ALCA, de tener una economía hemisférica consolidada, no podrá hacerse realidad.

Asegurar la participación de estos países  en condiciones de competencia es esencial en la constitución de cualquier mecanismo integrador para las Américas pues sus economías podrían  resultar muy vulnerables a la volatilidad del capital y productos de Estados Unidos.  Ese es un proceso que lleva tiempo y recursos.

Fernando Henríquez Cardoso, Presidente de Brasil expresó que el ALCA no puede ser un proceso de una vía: o hay beneficios para todos o se estancará ... Sólo se justifica si beneficia a todas las naciones que participan en el proceso [3]

América Latina no puede ser el traspatio asegurador de los EE.UU. en su relación-competencia con los bloques europeos y asiático. Hemos de lograr ser respetuosos contrapartes de un proceso de negociación que a partir del reconocimiento de nuestras características específicas y la historia de las mismas, busquemos el beneficio de las sociedades.

Si no hay un verdadero equilibrio el futuro de muchas de nuestras pequeñas naciones será incierto, pues esta integración, en el largo plazo, no debe ser solo económica sino también social.

Son muchas las desigualdades  internas en nuestros países, que si no se encuentran soluciones adecuadas para ellas pueden conducir a situaciones difíciles e inmanejables para sus respectivos gobiernos.

“Se tienen amargas y duras experiencias de países que en aras del desarrollo económico han sacrificado el bienestar social, lo cual más tarde o más temprano les ha explotado en la cara. No sólo la riqueza se globaliza sino la pobreza”, afirmó el Licenciado Dermis Mora Guzmán en el semanario Universidad de Costa Rica, del 21 de noviembre de 1997.

En el Plan de Acción aprobado en la II Cumbre de las Américas efectuada en abril de 1998 en Santiago de Chile, se expresó en el Capítulo IV, Página 26 “La extrema pobreza y la discriminación continúan afligiendo las vidas de muchos de nuestras familias e impidiendo su potencial contribución al progreso de nuestras naciones”...

“En la lucha para combatir la pobreza y respetando las diferencias nacionales, los Gobiernos se comprometen a fortalecer el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa...”

Sin embargo, la pobreza no se combate con criterios asistencialistas o coyunturales.  Sólo respuestas estructurales a fenómenos de esta naturaleza podrán contribuir a lo que se levanta ya como uno de los impedimentos del crecimiento de las economías subdesarrolladas: la ausencia de capacidad adquisitiva. 

El mercado informal no puede seguir siendo la válvula de escape a los graves problemas sociales que enfrenta el continente.  Las PYMES no tienen capacidad tecnológica de ampliación, no tienen capacidad de acumulación si no se contribuye con políticas agresivas en esta dirección y no en otras.   Estamos corriendo el riesgo de auto-reproducir la pobreza y la indigencia de generación en generación.

En la Declaración Final del VI Congreso de la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe , celebrado en junio de 1997 en Ciudad de la Habana, se expresaba claramente cual ha sido la realidad en los últimos años en la América Latina y como se han comportado los principales indicadores de la región, en particular los sociales y de ella cito:

La  única equidad social alcanzada hasta el momento, es la de distribuir más pobreza entre mayor cantidad de pobres e incrementar considerablemente los estratos marginados de los bienes económicos, sociales, culturales y políticos.

En los últimos dos años, el número de hogares pobres creció 55 por ciento, el de indigentes se duplicó, el de niños que se alimentan en comedores católicos se multiplicó por 8 y los que no tienen techo se multiplicaron por cinco, para demostrar la inviabilidad de los resultados prometidos.

Al cierre de 1997 esta situación no había mostrado cambios favorables y los datos de CEPAL que a continuación mostraremos lo reafirman:  

  • 6 millones de niños se encuentran desnudos y desnutridos.

  • Más de 100 mil niños viven en la calle.

  • 61 % de la población rural es pobre.

  • 210 millones de pobres, de ellos 100 millones indigentes.

  • 38 niños de cada mil nacidos vivos mueren al año.

  • se ha producido una contracción del gasto social dentro del gasto público en alrededor de un 34,5 %.

Según datos de la OIT, en Centroamérica hay 3,5 millones de niños que sobreviven con su trabajo.

Y cabe preguntarse, ¿podrá el ALCA contribuir a solucionar estos problemas o por el contrario los empeorará?.

Si no se tiene en cuenta la solución a los graves problemas sociales que arrastran nuestras economías la integración económica será una utopía más, que estará presente en la voluntad de todos, pero su solución, su verdadera materialización no dejará de ser eso, ¡una utopía más!. LA ONDA® DIGITAL


[1] Semanario Universidad Costa Rica. 2/5/97

[2] Discurso de Apertura de la Primera Conferencia Latinoamericana para el Desarrollo Sostenible y la Competitividad.

[3] Discurso de Apertura de la Primera Conferencia Latinoamericana para el Desarrollo Sostenible y la Competitividad.

 

 

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