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El
Presidente Batlle lanzó el desafío de la modernización
permanente
El
miércoles 7 de marzo el Presidente de la República, doctor
Jorge Batlle, realizó una exposición sobre las perspectivas
del país en un evento organizado por la Asociación Cristiana
de Dirigentes de Empresas. En la segunda parte de la jornada el
doctor Batlle respondió a una serie de preguntas.. Actuó como
moderador el periodista Emiliano Cotelo conductor del programa
En Perspectivas del radio El espectador de Montevideo. Lo que
sigue es el desarrollo de dicho diálogo.
- JORGE
BATLLE: Cuando el señor Cotelo hizo esta presentación dijo
que no me invitaba como diputado, como diplomático, como
empresario ni como candidato, sino como Presidente. En realidad lo
que más he sido en mi vida ha sido candidato, voy a ver si me
desprendo de esa condición para poder hablar como Presidente.
Los
empresarios son, mirando sobre todo a mi amigo Soloducho, bichos
astutos. En un momento Deicas me agarró confundido y me dijo:
¿Usted no abriría la conferencia del año?, y le dije que sí.
¿Y de qué va a hablar?, preguntó. Le dije: no sé. Después me
llamó insistentemente para ver de qué iba a hablar y le dije:
vea, Deicas, voy a hablar del Uruguay necesario.
Esta
reunión se divide en dos partes, en una ustedes van a sufrir y en
la otra se van a vengar, o sea: me van a hacer todas las preguntas
habidas y por haber. Por lo tanto no voy a decir muchas de las
cosas que me van a preguntar, así tienen ganas de preguntármelas
y se las puedo responder. Quisiera ver si puedo hablar de algunas
otras cosas.
Como
si estuviéramos hablando entre nosotros, ¿es un concepto
estático el Uruguay necesario o es un concepto dinámico? Diría
que es un concepto absolutamente dinámico. El que se detiene se
cae. Las sociedades y los países son como la bicicleta: solamente
se tiene estabilidad si se da pedal, si se deja de dar pedal se
cae. Y cuando se da pedal se cambia. Se cambia de lugar, de
territorio, de horizonte, de entorno... de todo.
Por lo
tanto la única cosa estable es el cambio. Cuando renunciamos al
cambio, renunciamos a la estabilidad. Y además renunciamos al
porvenir, desaparece el tiempo debajo nuestro, porque el no cambio
no es el futuro, no es el pasado y menos es el presente; es la
nada. Y además el no cambio genera todo tipo de alteraciones,
confusiones psicológicas profundas en la sociedad que la llevan a
situaciones que sin ninguna duda los sociólogos pueden analizar
mucho mejor que yo. Situaciones de desequilibrios, confrontaciones
y desencuentros.
Es
claro que para Uruguay hubo un tiempo en que pareció que no
cambiaba. Quizás no nos dimos cuenta de que éramos testigos de
los cambios que siempre sucedieron en Uruguay. Pareció que de la
mano de Inglaterra, Uruguay ni Argentina cambiaban. Los dos
anduvimos de la mano de Inglaterra desde 1800 y poco hasta la
segunda guerra mundial.
Los
que somos, como Posadas dice de Brezzo, "colorados
viejos", nos olvidamos que el señor Lafone, hermano del
intendente de Liverpool, hablaba con el primer ministro inglés
para que la Defensa existiera. Esto quiere decir que este país,
así como Argentina, vivió cambiando adentro de un contexto que
cambiaba, nos pareció estable pero cambiaba. Y si miramos la
historia de Uruguay de 1860 a 1950, vemos cómo ese proceso fue un
cambio permanente pero un cambio en estabilidad creciente. La
estabilidad puede ser debilitada por el tiempo y los sucesos que
ocurren en una sociedad o, por el contrario, puede ser una
estabilidad que se vaya consolidando y solidificando. Esa
estabilidad entre nosotros se consolidó y se solidificó, es la
Argentina de Roca y Pellegrini, es el Uruguay desde 1860 hasta
1940-1950. Hubo un cambio permanente hacia una consolidación que
nos hizo cada día alcanzar estadios de una sociedad muy justa y
además muy abierta, muy buscadora de oportunidades en libertad
para todo el mundo.
(...)
Uruguay a veces sin saber por qué llegó a situaciones colectivas
en las que un correligionario de nuestro partido -a quien mucho
quisimos todos-, el doctor coronel Efraín González, llegó a
acuñar una frase fantástica: "como el Uruguay no hay".
Y era así, no había como Uruguay. Alcanzaba con nacer aquí.
Teníamos la vida resuelta desde el nacimiento hasta la muerte y
sin inflación. Fue una constante de 100 años en el Río de la
Plata. La moneda uruguaya valía 95 centavos de dólar, 1 peso, o
al revés, 95 centésimos 1 dólar, y cuando el doctor Quijano,
representante de Uruguay ante las organizaciones internacionales
le habló a mi señor padre (Luis Batlle Berres), que entonces era
Presidente de la República, y a su ministro de Economía -de
Hacienda entonces-, el escribano Ledo Arroyo Torres, la moneda
valía 1,5190, el dólar valía 1,5190. Era 1947. 100 años de
estabilidad, de mercados abiertos, de crecimiento, de educación,
de cultura, de estabilidad social, de un crecimiento demográfico
paulatino, de una inversión tecnológica fuerte.
Cuando
se trajo el primer ferrocarril, se tendió la primera vía, se
hizo la primera trasmisión de gas y de luz eléctrica, accedimos
a la tecnología de punta. Quiere decir que la tecnología era
entonces de punta y a esa tecnología accedían estos países.
Eran tan adelantados como los más adelantados. Cuando Sáenz
Peña y De la Quintana fueron a participar del Congreso
Panamericano en Washington después de haber participado aquí en
Uruguay del Congreso de Derecho Internacional Privado, Argentina
tenía tantos o más ferrocarriles que Estados Unidos. Era sin
ninguna duda uno de los dos o tres primeros países en haber
alcanzado esos estadios, esos niveles que hoy todos buscamos y
deseamos. Quiero decir que eso colapsó por los acontecimientos
vertiginosos que vivieron los países de Europa, de Asia y de
América después de la segunda guerra mundial.
En
aquel momento, estando en Acción, recuerdo un tiempo en que le
contratamos a Jack Rueff unos articulitos de economía. Fui a ver
a Jack Rueff a París, hablé con él y me dio un librito que
había escrito. Me dijo que leyera las primeras páginas de ese
librito, las leí y había una reflexión que mi ignorancia de
abogado no me permitió comprender -los abogados nunca aprendimos
economía, todavía no la conocemos, por eso la discutimos y lo
hacemos víctima a Ariel (Davrieux, director de la Oficina de
Planeamiento y Presupuesto) de nuestras terribles apreciaciones,
pero como él sigue siendo profesor nos enseña todas las
mañanas-: solamente podía haber un país con emisión pero sin
inflación, si había dictadura y que la inflación era la
destructora de todos los conceptos centrales de la vida de los
seres humanos.
Si la
moneda no valía, el gran estafador era el Estado. Esto fue un
poco lo que sintió Máximo Pérez cuando a mi bisabuelo le tocó
firmar la ley de curso forzoso y le dijo: "si usted sigue
mandando estos papeles sucios yo con mil chuzas lo voy a sacar de
su asiento". El hombre era orista, tenía mucho más
confianza en la libra esterlina y en la doble águila, se ponía
la badana, se tiraba una libra esterlina, pasaba un novillo. Esa
libra esterlina no era fabricada por el gobierno, los papeles de
curso forzoso sí. Y cuando Discépolo se queja de Stravinsky en
realidad es una injusta persona, Stravinsky hacía lo mismo que
hacían los ministros de Economía y los presidentes de los Bancos
Centrales: emitían a lo bobo. Y al emitir como emitían,
destruían la moral.
La
inflación, entre otros males, genera el peor de todos los males,
el que destruye la moral de los pueblos. La inflación destruye la
moral de los pueblos porque anula el valor de las cosas, de todas,
de las cosas materiales primero, e inmediatamente anula el valor
de las cosas morales. Cuando hay inflación ¿quién es el tonto
que paga? Es mejor deber. Cuando hay inflación ¿quién es el
tonto que ahorra?, es mejor especular que invertir.
La
inflación mata todos los principios de convivencia social. Mucho
más allá de lo que dicen con tanto acierto Davrieux, Bensión y
Zerbino y todos los que hablan con tanta seriedad de la economía,
lo que provoca la inflación es la destrucción de las sociedades.
Las destruye, las aniquila, les genera desesperanza, desasosiego,
hace que se pierdan los límites de todos los valores. Nada sirve,
nada es bueno. Destruye la familia, destruye todo. La inflación
es como una peste que destruye las comunidades.
¿Qué
pasa cuando no hay inflación? Cuando no hay inflación viene la
verdad. Pasa igual que en el puerto del Buceo: cuando bajan las
aguas se ven las rocas. El tema es éste o éste, o subimos las
aguas o sacamos las rocas.
En
Uruguay ha habido un proceso de 15 años para sacar las rocas.
Nada de lo que se está haciendo ahora, de lo que se quiere hacer
ahora, de lo que se debe hacer ahora o de lo que se deberá hacer
mañana, se podría haber hecho si no se hubiera hecho otras cosas
ayer, anteayer y trasanteayer.
El
Uruguay necesario no es un invento, es un proceso. Es un proceso
basado en que al eliminar la inflación resplandece la verdad,
están las rocas a la vista. Entonces ha llegado el momento de
sacar las rocas. Alguna gente amiga mía, esa gente que me quiere
mucho -el cariño hace que uno sea ciego-, me dice: "qué
macana que no hayas llegado antes a la presidencia". Yo digo
que gracias a Dios no llegué antes a la presidencia, me hubieran
echado. Por lo que decía hace 10 años casi me colgaban, pero
aquello por lo que casi me colgaron no existe más. El oro está
vendido y nadie dijo nada. ¿Por qué?, ¿porque no tenía razón
antes? No; tenía razón antes. Claro que la tenía, pero no se
podía hacer porque la gente no lo podía comprender.
En
política es como en la vida, hay que sembrar porque si no se
siembra no se cosecha. Las cosas tienen su tiempo en la vida de
las naciones. Durante cinco años, de 1985 a 1990, nos pasamos
discutiendo nada más que el problema de las distintas amnistías
y terminamos con un plebiscito. En ese período había que hacer
eso, era eso lo que había que hacer para poder hacer lo que
estamos haciendo ahora. O sea que lo que estamos haciendo ahora,
todo esto de la Comisión para la Paz y del estado del alma, se
puede hacer porque se hizo lo otro antes. Por tanto, yo no
inventé nada. Simplemente trato de seguir el ritmo.
¿Qué
es lo que tenemos que hacer hoy? Apurarlo. Hoy tenemos que apurar
el ritmo. Lo tenemos que apurar volviendo a darnos cuenta de que
hay tiempos en los que un siglo pasa en un minuto y tiempos en los
que realmente el tiempo se hace más lento. Estos 15 años han
transformado a la sociedad uruguaya por el solo hecho de
transcurrir el tiempo y porque además el transcurso de ese
tiempo, aquí y en el mundo entero, el aumento de la información
le ha permitido a la gente tomar conciencia de lo propio, de lo
ajeno, ver cómo funciona el mundo, darse cuenta de cuáles son
aquellas cosas que realmente tenemos que preservar, que mejorar,
que afirmar, que consolidar, que son la sustancia de nuestra vida.
Cuáles son las cosas que tenemos que cambiar.
Las
cosas que tenemos que cambiar son las que no hacen a la sustancia
de nuestra vida, pero que si las cambiamos alteran la sustancia de
nuestra vida. Me parece que ésa es la ocasión, que
históricamente los demás nos prepararon a los uruguayos para
hoy. Todo lo que hoy vamos a poder encarar y hacer es el fruto de
lo que desde 1985 hasta ahora, lentamente, se ha podido ir
construyendo y consolidando.
Fíjense
ustedes: no se habla más de la moneda. ¿Quién habla de la
moneda?, ¿quién se fija en el valor de la moneda? Antes era una
especie de pasión cotidiana, diaria. No había otra cosa en la
Ciudad Vieja que saber quién tenía la última a propósito de
cuánto iba a valer la moneda hoy, mañana, esta tarde, quién lo
había hecho, quién no lo había hecho. ¿Lo recuerdan? Tantos de
nosotros -yo el primero-, fuimos víctimas de ese tipo de rumores,
murmullos, ideas, cosas… Se terminó. ¿Cuánto costó?
¿Cuántos años costó sacarnos a todos nosotros de nuestro
imaginario cotidiano ese factor que enturbiaba nuestra vida y
estaba en la base, como consecuencia o como causa. ¿Consecuencia
de qué?, consecuencia del déficit fiscal, del desorden que ese
déficit traía, de que no teníamos otra forma política de
bancar el ajuste que no fuera la sociedad, no las personas o los
partidos sino la sociedad en su conjunto que es la que termina
pagando todo. No hay comida gratis -salvo ésta con la invitación
del señor Deicas-, la sociedad termina pagando todo.
Ese
tema salió, nadie discute que la inflación es espantosa. Ya
nadie discute todo eso. El gobierno pasado tuvo cinco años de
inflación contenida, cinco años más son 10 años, y el que
venga seguramente hará lo mismo. Serán 15 años, un niño de 15
será un hombre de 30. Hoy un hombre de 30 es premio Nóbel. No es
como antes cuando los premios Nóbel tenían que tener, por
exigencias de las condiciones de la época, una barba hasta la
cintura. Hoy es la gente joven la que está al mando de las cosas.
Uruguay es una rara avis donde los ciudadanos con esta juventud de
73 años llegan a la Presidencia de la República. Claro que en
este caso mérito es de mi existencia, pero es una cosa exótica.
En el mundo la gente es joven, nosotros decimos este muchacho y es
un abuelo, tiene 50 años. Los hijos de mis amigos son abuelos, en
una palabra. Por suerte mi madre cumplió 94 -lo que me da
esperanzas-, pero de todas maneras no es el tiempo de hoy el que
se juega en nuestra generación y menos el tiempo de mañana.
Si
ésa es la evolución que ha tenido esta sociedad, ha pasado algo
que me permití decir en la Universidad de la República a los
integrantes del Claustro universitario cuando comenzamos a hablar
de algunas cosas, entre ellas del Hospital de Clínicas. Les dije:
en Uruguay hay una enorme cantidad de cosas que están muertas y
no nos damos cuenta, están completamente muertas. El problema del
gobierno en Uruguay no es que tenga que salir a buscar cosas, es
que las cosas van a golpear su puerta y va a tener que salir a
contribuir a ordenarlas. Y ordenarlas ¿para qué? Para poder
hacer que sigan funcionando, con bien para la sociedad uruguaya y
para aquellos que participan de ella en un marco totalmente
distinto a aquél en el que tuvieron origen y, al mismo tiempo,
que le sirvan a ella no solamente para sobrevivir sino para tener
una vida futura exitosa y poder producir el bien para sus miembros
y la sociedad en su conjunto.
Esa es
la situación histórica que vive hoy Uruguay, en la cual este
presidente de la República no tiene nada que ver, no la
construyó ni la va a resolver solo. Mentira que alguien pueda
resolver solo algo y menos desde el gobierno. Se precisa la ayuda
de todos, de los ministros, de los partidos políticos, de las
organizaciones sociales, y la ayuda y la comprensión de los que
trabajan, los que piensan y los que sueñan.
En ese
sentido creo -lo debo decir con total franqueza, como todas las
cosas-, que la sociedad uruguaya no solamente ha procesado un
cambio formidable sino que es una sociedad que exhala capacidad e
inteligencia, además sentido común y comprensión. No dudo que
seguiremos teniendo diferencias en cuanto a los procedimientos
adecuados, a cómo alcanzar fines que son comunes: el deseo de
justicia y equidad. Pero sin ninguna duda cuando hablamos de
diferencias, ellas empiezan a limitarse muy mucho porque hoy en el
mundo cuando uno mira hacia afuera de fronteras observa en todos
los países que las diferencias son realmente de matices en cuanto
a las cosas centrales. No de matices en cuanto a las cosas
externas sino a las cosas centrales. Las cosas externas o las
cosas centrales, cómo operamos algo, ya están muy
profesionalizadas.
Cuando
vamos a discutir el dumping de la leche -real o inexistente- hay
un cartabón profesional del que no podemos salir. Cuando
discutimos con las autoridades monetarias internacionales cuál es
el proceso del déficit que esperamos tener, sucede lo mismo. No
se puede hacer maquillajes de las cosas. Todo el mundo lo sabe.
Además, hay una información muy grande, muy abierta, cada día
más. Eso hace que el que existía antes, aquel que tenía poder
sobre lo desconocido, que era un gran poder, el manejo de lo
desconocido, ése perdió poder.
El
gobernante, el ministro, el presidente, el director de ente
autónomo, el director sindical, el director empresarial tenían
un gran poder no solamente por el que tenía en sí sino porque
manejaba además lo desconocido. Él sabía, estaba ahí, era
dueño de una verdad que solamente él conocía y daba por sentada
como auténtica. Se terminó el poder sobre lo desconocido: se
prende Internet y se sabe cuánto gana cualquiera de nosotros. Se
sabe, por ejemplo, que 120 mil funcionarios públicos de la
Administración Central le cuestan al país 1.200 millones de
dólares por año y 4.200 funcionarios del Banco de la República
le cuestan 210. Es absurdo y se sabe, lo sabe todo el mundo.
Por
tanto se terminó el poder sobre lo desconocido. Estamos en una
sociedad mucho más abierta, donde las respuestas son producto de
que ella misma va generando la demanda de esas repuestas. Así es
que este año vamos a tener que comenzar a analizar y discutir,
por dónde queremos hacer todas las cosas de este país. Habrá
que elegir sus tiempos, sus ritmos, sus temas, pero cuando uno
empieza a escuchar a los señores ministros -como los escuchamos
el otro día en esa maratón de ministros que tuvimos hace poco
tiempo en el edificio de la Plaza Independencia-, uno mira al
señor ministro de Defensa y siente que tenemos que cambiar la ley
orgánica militar, la ley orgánica de las Fuerzas Armadas, la
legislación sobre la Caja de Jubilaciones Militares. Y cuando
vamos al ministro de Relaciones Exteriores sentimos que ya hemos
hecho una cantidad de cosas, vendimos en Londres, compramos en
Estados Unidos, en Londres, rehicimos nuestra fuerza de presencia
en esas capitales mundiales, estamos procesando modificaciones
centrales en la operativa de la participación de la discusión
internacional en los distintos foros. Allí necesitamos formar
negociadores, no los tenemos porque el país no estuvo preparado
en el pasado para eso. Cuando vemos al ministro de Industria (por
allá) pensamos en UTE, Ancap.
Cuando
hablamos de Ancap se puede prender fuego media humanidad. Sin
embargo para salvarla hay que cambiarla, si no la cambiamos no la
salvamos. Para salvarla, hay que mejorarla, integrarla. Para que
sus funcionarios se sientan más cómodos, mejor, se sientan
capaces de servir mejor a la comunidad y tener un destino, hay que
cambiarla. Si la dejamos así no puede enfrentar la competencia de
Petrobras, de Repsol, de Pedevesa, de los iraníes ni de nadie.
¿Por qué? Porque no tiene petróleo ni distribución. Si les
quiero vender nafta a los argentinos me van a decir: "¿Cómo
no? Encantados, venga, qué bueno, pero mañana yo le vendo nafta
a usted". Entonces va a aparecer don Brasil. ¿Y? ¿Y
nosotros no somos el Mercosur? ¿Así que nosotros no y ustedes
sí? No, imposible. El mundo se abrió, el mercado se abrió.
Si
pensamos en la Caja Notarial, en la Caja de Jubilaciones y
Pensiones Profesionales y en la Caja Bancaria… Se ha dado esa
cosa exótica: el sindicato bancario nos pide que pongamos
empleados porque la Caja Bancaria tiene notorias dificultades para
atender los servicios de los jubilados y los que se van a jubilar.
Y si pensamos luego en la coordinación imprescindible entre el
BPS, la DGI y Aduanas, que tenemos que modificar sustantivamente,
¿por qué todas estas cosas no se hicieron antes? Porque no se
podían hacer, señores. Porque las cosas en la vida de las
sociedades tienen su tiempo y entonces se ha hecho otras, muchas
otras. Se ha consolidado cosas, se ha eliminado factores
permanentes de discusión, se ha consolidado estilos y formas que
determinan que al haber resuelto esos problemas la sociedad
entonces empieza a prepararse y a demandar que se resuelvan otros
problemas. Esa es la conciencia que tenemos que asumir del tiempo
en que vivimos. Esto está por encima de los partidos políticos,
inclusive de las ideologías, está por encima de nuestras
diferencias personales. Esto requiere y reclama que todos nos
pongamos a reflexionar sobre esos temas, a juntarnos en algún
lugar a hablarlos en voz alta.
¿Podemos
seguir - yo que he sido el campeón de todas las reformas
constitucionales en Uruguay- con el capítulo de los entes
autónomos tal cual está estructurado? Está estructurado a
imagen y semejanza del tiempo político de 1950, ¿qué tiene que
ver ese tiempo político con el tiempo político y económico del
2010? ¿Quién dijo que estamos en el 2001? Estamos en el 2010,
todo lo que hagamos hoy es para mañana, no para ayer. Sin embargo
seguimos atados a un proceso en que la designación es la
consecuencia de un hecho político que no existe más. Hubo una
reforma posterior que determina que hay inexorablemente en el
futuro del país, por mucho tiempo, un gobierno de coalición. Si
hay coalición qué problema tenemos con el "tres y
dos". Además, en qué se transforma una sociedad en la que
los organismos están encorsetados por una legislación pública
cuando estaban acostumbrados a vivir sin competir cuando hoy si no
pueden competir no pueden vivir, más allá de lo que pensemos
cada uno de nosotros. ¿Qué significa que en su designación
nosotros resolvamos problemas políticos que tenían valor y
significación hace 50 años pero que en el mundo de nuestros
hijos no existen más? Nadie va a ir a votar ni a dejar de votar a
nadie porque no haya puesto al caudillo de Soriano en un lugar o
lo haya sacado. No hay más eso, se terminó para siempre. Eso era
un mundo real, no fue un mundo malo, en ese mundo vivimos,
crecimos e hicimos un país que sin ninguna duda sigue siendo el
mejor de América.
Ése
no es más el mundo del mañana y no podemos seguir con gerentes y
mandos medios que se han acostumbrado a vivir en un mundo donde no
tenían que tener en cuenta al mercado. Podían poner la tarifa,
sacarla, podían tomar una medida, hacerla o no hacerla, no
tenían que reflexionar sobre lo que podía hacer otro que podía
competir con él. ¿Cómo lo vamos a criticar porque no entienda
el mundo del mañana si tiene 50 años de felicidad en un mundo
encerrado?
Hoy a
ese mundo se le volaron las paredes, los techos, hay intemperie y
ese hombre tiene que ponerse de nuevo en marcha con los vientos
huracanados que asolan el lugar. Sintamos que eso no se puede
resolver con discursos, que en esas cosas no va en juego la vida
de las personas o los partidos, pero si no cambiamos esas cosas
nos podemos hacer un enorme daño a nosotros mismos todos,
blancos, colorados, encuentristas, frenteamplistas. Un enorme
daño porque esos instrumentos van a dejar de ser adecuados y no
es con retórica que los vamos a cambiar, sino haciendo una
profesionalidad real de los mismos.
Lo
tenemos que hacer en todos lados. Lo tenemos que hacer en la
educación. Con Brezzo y algún otro correligionario que está por
aquí, con el doctor Sanguinetti, además de integrantes del
Partido Colorado, de lo que nosotros llamamos el partido de la
defensa y amantes de la historia y competimos entre nosotros como
una especie de juego intelectual encantador, recordamos que allá
por 1840 y poco el gobierno de la defensa le encargó a Esteban
Echeverría, que había llegado exiliado de Buenos Aires, la
confección de un manual de ética para enseñanza en las
escuelas. Hace poco tiempo la Embajada Argentina lo reeditó.
Aquel gobierno en aquel momento creyó que era bueno que las
escuelas tuvieran un curso de ética. El laicismo nos ha llevado a
decir lo que el laicismo no quiere decir. Nos ha llevado a decir
que como no podemos ser hinchas de Peñarol, Nacional, Wanderers
ni Bella Vista, el fútbol no existe, entonces la bolilla fútbol
no existe porque somos laicos. Grave error. Los valores morales,
los valores éticos tienen que estar en la base de la enseñanza
de los seres humanos.
El
otro día comí un asadito con un núcleo reducido de diputados de
la 15 del interior de la República y cuando estábamos por el
postre les pregunté: muchachos, ¿han pensado que la única cosa
común que tenemos inexorable es que nos vamos a morir?
Naturalmente es una conversación propia de un tipo de 73 años,
que está corriendo los últimos 200, pero es una reflexión que
seguramente muchos seres humanos no se hacen. Yo no soy bautizado,
no formo parte de ninguna religión positiva, soy krausista en la
medida en que puedo serlo hoy, pero me pregunto ¿no será hora de
que le empecemos a dar a la teoría de los valores, a los valores
y a la reflexión sobre las cosas de por qué el ser humano
además de tener piernas, brazos, ojos, oídos, nariz y garganta
ha tenido también a lo largo de la historia, desde que nació
arriba del planeta, alguna razón para reflexionar sobre otras
cosas?
¿Podemos
seguir diciendo que el fútbol no existe porque no queremos ser
budistas, islámicos, católicos, umbandistas, ateos ni
agnósticos? ¿Podemos? ¿Qué es el consumismo? ¿El consumismo
es que la gente que nunca tuvo heladera la tenga? ¿Eso es
consumismo o es justicia? Hace poco tiempo, cuando yo era chico,
la diferencia que había entre los ricos y los pobres era que
todos teníamos la misma heladera: una fiambrera con la carne
abajo de la palmera. Pero hoy la tecnología sí marca diferencias
en la vida de la gente. ¿Qué es el consumismo?, ¿que todo el
mundo tenga un auto?, ¿que todo el mundo tenga un freezer?, ¿que
todo el mundo tenga la posibilidad de viajar, de conocer el resto
del planeta?, ¿de vestirse bien, de pasar una semana de
vacaciones? ¿Eso es consumismo o es un derecho? Es un derecho.
¿Entonces
qué es el consumismo? El consumismo es que se crea que ésa es la
vida. En la medida en que no sabemos por qué no hacemos mal.
¿Por qué no hacemos mal? ¿Quién nos dijo que el bien era bien
y el mal era mal? ¿Quién nos lo enseñó? En nuestra casa,
nuestra mamá. ¿Y en la escuela quién nos lo enseñó?
Entonces
si tenemos inflación por un lado y no informamos a la gente
porque eso no se puede tocar, porque es tabú, ¿por qué creemos
que toda la gente tiene que saber qué es lo bueno y qué es lo
malo? ¿Por qué no empezamos a pensar un poco más en profundidad
en cómo les trasmitimos a los jóvenes desde la enseñanza
primaria los valores éticos a los cuales, sea quien sea y de la
religión que sea, todo el mundo tiene que ajustarse para vivir?
Deicas habló del IVA; yo hablaría de la goma, del lápiz, del
papel y del niño que se pone un guardapolvos con bolsillo.
Eso
que no nos enseñaban en la escuela, muchas veces es más
importante que saber leer y escribir, es saber leer y escribir
sobre la vida y no sobre el papel. Eso es lo que hemos estado
tratando de hacer, no para perseguir a aquel que trae mercadería
ilegalmente sino para decirnos a nosotros mismos que eso no es
bueno para nosotros mismos. Hay un bien y hay un mal, seamos
también elementales en eso, profundamente elementales,
distingamos una cosa de la otra y extrapolemos ese sentimiento a
todas las actividades. Es un mal transferirle al que produce un
costo absurdo en organizaciones del Estado que pueden trabajar con
mucho mayor éxito cobrando mucho menos, es un mal no hacerlo.
Vamos
a intentar aprovechar la coyuntura histórica que tiene el país.
Yo soy un buen instrumento para hacerlo porque me voy y no vuelvo
nunca más, por tanto no voy a molestar nunca más, cuando termine
lo haré con 77 años. Se podrán imaginar que a los 78 mi
programa no será seguir haciendo política, ser candidato a edil
ni a senador, tengo un solo programa: tratar de contribuir a que
el país aproveche una oportunidad que tiene y use a una persona
que está en condiciones de hacerlo porque tiene la libertad
tremenda de saber que está en la estación Carnelli. Creo que
ésa es una cosa que el país no puede desperdiciar.
Tenemos
una oportunidad como no se nos ha dado en los pasados años y la
tenemos gracias a lo que se hizo en los pasados años.
Reconozcamos ambas cosas, que ese tipo de confraternidad y
posibilidad que nos permite hablar cada día más a todos con
todos es el fruto del ejercicio que han hecho todos los ciudadanos
de todos los partidos, desde el gobierno y fuera del gobierno, en
los años que han corrido desde 1985 a la fecha. Tratemos pues de
instrumentar todas estas cosas. Yo, por supuesto, no creo que
tengo toda la razón. Por cierto que no, pero por supuesto que
estoy dispuesto a poner arriba de la mesa todas las cosas que haya
que discutir, absolutamente todas. Si no se resuelven, por lo
menos quedarán planteadas, iniciadas, y por ese camino vendrán
otros mejores que nosotros a mejorarlas, completarlas y
continuarlas.
Señores,
ahora les toca a ustedes preguntar puntualmente sobre todo lo que
quieran. Creo que Uruguay tiene una oportunidad histórica para
esto, como la tuvo en 1985 para salir a alcanzando la paz. Y se
hizo entre todos los uruguayos en tiempos del doctor Julio María
Sanguinetti con la participación de Wilson Ferreira Aldunate, del
señor general Liber Seregni. Se hizo y vivimos en paz y supimos
encontrar los caminos entre nosotros para encontrarnos en esta
armonía y esta paz que nos permiten decirnos sí, tenemos
problemas, distintos a los de antes pero mejores que los de antes
porque antes esos problemas estaban todavía oscurecidos por
nuestras confrontaciones y por un mundo diferente. Hoy esos
problemas están aclarados por nuestra convivencia y porque el
mundo, al haber cambiado, ha hecho sobre ellos, por lo menos
durante un tiempo, clara y brillante luz.
Ortega
y Gasset escribiendo un ensayo precioso decía: "argentinos,
a las cosas". Creo que esto se puede aplicar a nosotros:
"uruguayos, a las cosas". Y ustedes: a las preguntas.
EMILIANO
COTELO: Señor presidente, como usted suponía hay muchas
preguntas sobre temas que no trató en su disertación o aspectos
que mencionó pero no desarrolló. Vamos a ver si podemos dar
cabida a la mayor cantidad de estos interrogantes. Sobre las
reformas hay varias preguntas. Leo dos seguidas para empezar.
"¿No cree necesario acelerar las reformas para que cambie el
'estado del alma' de los uruguayos hacia un mayor optimismo sobre
el futuro del país?". "Señor presidente, para apurar
el ritmo también hay que priorizar los cambios y las reformas.
Entonces, ¿cuáles son las prioridades en las reformas
estructurales que usted impulsará?, ¿cuáles son las primeras
rocas que tratará de remover?".
- JORGE
BATLLE: Acelerar siempre es bueno. Hay que tratar de sortear
inconvenientes de todo tipo: sociales, políticos, de opinión,
pero acelerar siempre es bueno. No hay un orden, no se puede decir
primero esto, segundo esto, tercer esto. Están todos los
problemas en el horizonte y muchas veces usted tiene que optar por
aquellos en los que puede caminar con más rapidez y facilidad o
por aquellos donde hay estructuras más preparadas y en
consonancia a las demandas.
Si
usted mira la serie de actividades, si piensa en el sector
energético -para tomar un sector-, verá que sin ninguna duda -y
el presidente de UTE, el señor Scaglia que está por acá,
podría dar una información mucho más precisa- la empresa está
en un proceso de transformación muy fuerte, en el que no
solamente hay asociaciones en marcha, no solamente hay
participación, sino que el otro día, después de algún tiempo,
comenzamos a trabajar en la instalación del gas.
El gas
va a llegar a Montevideo a fines de diciembre, por lo tanto vamos
a tener que hacer una cantidad de cosas en UTE para tener
preparadas, para ese momento, las transformaciones de algunas
usinas a ciclo completo con gas. Al mismo tiempo tendremos que
instrumentar un sistema que dé rentabilidad a todos los agentes
privados que este año van a tener que transformar todas las
instalaciones de Montevideo para lograr una red de gas que alcance
a cumplir con el consumo que va llegando por esa cañería. Puedo
decirle que en el norte está pasando lo mismo a nivel de
Paysandú, no solamente en lo que tiene que ver con la posibilidad
de hacer una usina de 140 megas para atender la demanda inmediata.
También en la eventualidad de poder hacer una nueva usina para
vender energía con corriente continua a Brasil, una línea de
500.
Quiere
decir que hay un proceso de transformaciones. Inclusive UTE ha
hecho algo que se puede haber discutido desde el punto de vista
legal pero que ha contribuido a ayudar a que mucha gente comprara
cosas que necesitaba participando con beneficio de ese mercado. Al
mismo tiempo, hemos estado tratando de dar chance a través de
soluciones combinadas con la actividad privada y la financiera a
la gente que se quiera retirar para luego poder repagar ese
recurso adelantado e invertir ese dinero en modificar las
distintas tarifas de diferentes áreas de la vida productiva y
comercial y del consumidor normal, cosa que hemos conversado
largamente con el señor ministro (de Industria), Sergio Abreu.
En
Ancap hay dos fases muy claras. Una es el cemento Pórtland donde
hay que consolidar la asociación que hemos iniciado en la
administración anterior con Loma Negra. Es posible que tengamos
la chance de invertir arriba de 20 millones de dólares en
distintas organizaciones productivas como la de Minas, en su
distribución y envasado, y lo mismo en Paysandú para poder poner
esa fábrica en condiciones de competir.
Para
que tengan una idea 3.000 kilos se producen en Argentina, 600 en
Uruguay y 6.000 en Europa. El cemento compite consigo mismo por el
flete, pero no se puede producir 600 aquí y 3.000 en Argentina y
querer competir. Eso es imposible porque el precio hace que sea
evidente una disparidad en el precio final.
En
cuanto al petróleo, Uruguay no lo tiene, por ahora no lo ha
encontrado, por tanto para poder competir en la región y poder
estar en los distintos mercados tiene que buscar socios que le
permitan tener una capacidad de refinación acorde con los costos
de los vecinos. Si usted refina a partir de una refinería de
50.000 barriles por día y compite con otra que refina 200.000,
tendrá un precio en la boca de la planta bastante mayor que el
del otro. Por tanto cuando vaya a competir con él a su mercado,
él va a venir al suyo y va a vender el mismo producto con una
ganancia mayor a un precio menor. Entonces, como el sistema de
monopolio y oligopolio finaliza en el mundo y por ende en la
región, si queremos salir pensemos que van a tener que venir
adentro. No podemos salir afuera sin pensar que van a venir. Pero
creo que hay reales posibilidades de que Ancap haga eso.
Con
respecto a Antel, el primer paso será la concesión de una banda,
no de dos, porque no hay demanda suficiente en Uruguay para tener
cuatro bandas de telefonía celular. No solamente porque el
mercado es chico sino porque además van apareciendo todos los
días elementos muy dinámicos que sustituyen la forma de
comunicación. La telefonía fija, por otra parte, todos los días
pierde clientes. Nadie la compra porque es un negocio que en poco
tiempo va a ir muriendo. A la gente le servirá mucho más tener
el teléfono en el bolsillo que en la casa, porque para tener
teléfono en la casa va a tener que pagar dos, el del bolsillo y
el de la casa. El de la casa lo usa el nene, así que cuando llama
no puede ni hablar, por tanto prefiere tener el del bolsillo que
el de la casa.
El
otro tema, el que refiere a la autorización que tenemos para
vender una parte de Ancel, es una cosa que tenemos que estudiar,
que meditar. He conversado con el doctor Lacalle y el doctor
Vázquez y ellos van a conversar entre sí. Pienso que es una cosa
que tenemos que medir en función de realidades económicas que
todavía no están tan claras. Tenemos un instrumento, vamos a ver
si lo usamos y cómo. Hay otras cosas en Antel que seguramente son
de interés, pero me parece que éste es el centro de la
discusión.
En
cuanto a los bancos, la primera cosa que tienen que hacer es
sincerarse, o sea que sus balances expresen la verdad. Si en los
últimos 40 o 50 años tuvimos que hacer previsiones o provisiones
y no las pudimos hacer todas porque no se podían hacer, hay que
llegar a un instante en que hay que poner las cosas arriba de la
mesa. ¿Cuánto es el capital de este banco? ¿750 millones de
dólares, inclusive los tranvías y todo lo demás? No, son 550.
Bueno, son 550, ésa es la verdad. ¿En el Banco Hipotecario
cuánto es? ¿Son 1.400, donde está todo el INVE, que le pasaron
un día, lo evaluaron en 200 y nunca lo pudo cobrar, además de la
diferencia que tuvo entre el valor de la unidad reajustable y el
valor del dólar?
Vamos
a decir la verdad, no pasa nada si la decimos, al revés: todo el
mundo exterior cuando nos ve decir la verdad nos ayuda, nos apoya
y nos aplaude. Vamos a hacerlo bien y vamos a marchar bien.
¿Algún día los tres bancos tienen que hacer un solo holding? Es
lógico que sí, algún día. ¿Cuándo? Será en el 2010, en el
2015, pero hacia allá vamos, tenemos que pensar una política no
para el año que viene sino para dentro de 10 años. Así haremos
cosas que realmente beneficien a Uruguay, a los empleados de esos
bancos, a los funcionarios, a todo el mundo, para que eso funcione
con mucho mayor automatismo y reglamentación. Porque es lógico,
el gerente se queda y el director se va; el gerente se afirma en
las reglas, el director se va a los cuatro años y el gerente se
queda, y si no cumple el reglamento viene un director distinto y
lo sanciona.
De
reglamento en reglamento los bancos tienen dificultades para tener
la flexibilidad con la cual tienen que competir con un lote de
ciudadanos que están sentados aquí, distinguidos banqueros, muy
simpáticos pero que fuman adentro de una garrafa. ¿Cómo van a
hacer los pobres del Banco República? Necesitamos darles aire a
esos ciudadanos de los cuales, además, se quejan porque dicen que
tienen beneficios especiales. Los tienen, pero también tienen
cargas especiales porque han servido a la nación y la han sacado
del pozo muchísimas veces cuando, por ejemplo, vienen los
productores de Artigas y piden esto y lo otro. El hecho de pedir,
en el mundo democrático, además de ser una realidad es una
necesidad, una vocación y una práctica, a veces propia y otras
estimulada.
Según
mis últimas investigaciones en ese sentido en el sótano del
Banco República no hay un manantial de plata y por lo tanto la
plata que hay para distribuir es la que otros, cuando le tienen
confianza, le ponen. Si no administramos esa plata bien, por más
que le pidan después no va a tener cómo dar. Vamos a decir la
verdad; Juan Ignacio (García Pelufo), ¿de qué vive usted? Usted
vive de los préstamos sociales y de las colocaciones en el
exterior, no de lo que presta en plaza porque no le pagan. Y para
ello les tiene que cobrar a los que menos tienen 40% de interés.
Hay que cambiar eso, ¿no? Cuesta cambiarlo, pero hay que hacerlo
y lo vamos a hacer con la ayuda, la comprensión y la
participación de todos, de los funcionarios y de los partidos
políticos. Hay que decir estas cosas porque son realidades,
porque no nos hace mal decirnos a nosotros mismos cómo somos, nos
hace bien. Por eso nos hizo bien lo de la aftosa, porque dijimos
al mundo cómo éramos y anduvimos bien. Aunque hubiéramos andado
mal igual nos hubiera ido bien porque hubiéramos dicho la verdad.
Y suma
y sigue, ahí está (el ministro de Vivienda, Carlos) Cat, armando
una extensión de las transferencias para ver si podemos hacer en
Colonia, San José, Canelones, en la Costa de Oro una cosa similar
a lo que se hizo en la administración anterior en Maldonado para
resolver el problema de saneamiento, del agua potable, para hacer
que el país tenga mucho mejores condiciones para todo eso.
El
Estado puede hacer una cosa muy buena: puede ser un Estado mucho
más chico. Siempre hablamos de lo que tenemos que proyectar ocho,
nueve, 10 años para adelante. El amigo (senador del Frente
Amplio, Danilo) Astori siempre nos pregunta cuál es el plan
estratégico. El plan estratégico es ver si en 10 años podemos
tener un Estado chico, muy capaz, muy fuerte, con gente muy bien
paga, muy profesional. ¿Cómo hacemos para pedirles a los
señores ministros que salgan a trabajar en el Estado?, ¿que
salgan a pedir limosna? ¿Cuánto ganan los señores ministros?
Ganan menos que el chofer de la señora que está sentada atrás
de Gasparri, la señora (directora del Banco Central) Eva Holtz.
La señora Holtz desapareció, como es banquera creyó que le iba
a pedir plata. Pero la señora Rosario Mederos nos lo dijo, ahí
está, nos lo puede decir.
El
país tiene que tener otro enfoque de la cosa, que no es fácil ni
inmediato, no es soplar y hacer botellas. No podemos hacerlo
lesionando a la gente, pero tenemos que ir hacia allá, porque si
no nos disponemos a hacerlo las cosas no van a funcionar como
tienen que hacerlo. Y así suma y sigue en todos los organismos.
Cuando
hablamos de colonización, ¿ustedes creen que podemos crecer en
la producción agropecuaria con el minifundio? El minifundio da
para plantar rosas, para hacer alguna cosa exquisita, de poco
nivel, ¿pero quién puede tener un campo con menos de 100 vacas y
tener rentabilidad? No hay más. Por eso tenemos que ir a
enganches de producción a los efectos de que el que tiene 500
hectáreas pueda ser miembro de una estancia de 20.000 hectárea
con otros tantos como él. Si no hay escala, si no hay unidad de
calidad, si no hay el mismo producto al final, los novillos son
como los pollos.
Uruguay
va a ser de nuevo un gran emporio de carne, en poco tiempo va a
venir la gente de Europa a comprar campo e instalarse para
producir carne natural. Lo va a ver en poco tiempo, como ya lo
está viendo. Ya hay gente que está viniendo. Pero tenemos que
tener escala, y para tenerla, ¿qué vamos a hacer con los que
tienen 500 hectáreas? ¿Le vamos a dar a cada uno 10.000
hectáreas? No alcanza el país, tienen que juntarse, asociarse,
perder su individualidad, tener una sensación de necesidad de
división del trabajo. Todo eso forma parte no solamente de un
plan de acción sino del sentimiento de cada uno. Cada productor
tiene que sentir que eso debe hacerse así para poder crecer en un
mundo de dificultad. Yo tengo 95 hectáreas y tengo que engordar
terneros que me manda uno de Salto para pasárselos a un vecino.
No puedo tener las vacas, no tiene sentido. A algunas las conozco,
son amigas, las quiero, conocí el padre, la madre, sola marca,
sola señal; se terminó. La única señal es producir en escala y
con eficiencia, no hay otra. Lo hacen los países grandes, lo hace
Estados Unidos, lo hacen todos los países, ¿cómo no lo vamos a
hacer nosotros?
LA
HORA DE LAS PREGUNTAS
- EMILIANO
COTELO: Las preguntas que vienen ahora son más puntuales.
Esta, además de ser puntual tiene filo. "Nadie puede dudar
de su lucha a muerte contra el contrabando, pero llama la
atención la poca gente procesada por contrabando. Apenas un
capitán de navío, un despachante de aduana y un montón de
choferes. ¿Qué pasa?, ¿ineficiencia policial, ineficiencia
judicial o eficiencia política?".
-JORGE
BATLLE: No sé quién escribió eso, pero el que lo hizo
comete el error de pensar mal de los demás porque seguramente ha
de pensar mal de él. Si esa persona es un hombre joven o viejo,
puede prender Internet y si lo hace verá cómo se ha incorporado
semana a semana todos los partes policiales, con detalles: hora,
lugar, vehículo, mercadería, quién intervino, cuál fue el
destino, adónde fue la mercadería, adónde fueron las personas,
cuántos procesados, cuántos detenidos, cuántos puestos en
libertad. ¿Qué pasa, señores? Es una figura penal que no está
sancionada, cuando la mercadería que viene en el vehículo no
llega al 15% del valor del vehículo éste se devuelve, cuando la
persona es transportadora no está haciendo ejercicio de
contrabando, está transportando una mercadería ilegal y por
tanto, salvo excepciones, queda en libertad. O sea que hay que
cambiar los delitos, los procedimientos se ajustan a las penas
establecidas por la ley. Si esa persona mira en Internet verá que
semana a semana en todas las seccionales departamentales, en todas
las jefaturas, se emiten los partes, se publican e intervienen los
jueces. Los políticos no tienen nada que ver con lo que los
jueces resuelven en este país.
- EMILIANO
COTELO: "En la situación de recesión que vive el país
¿es oportuna la suba de la nafta, la suba de los impuestos a los
automóviles y demás artículos gravados con el Imesi (Impuesto
Específico Interno)?".
- JORGE
BATLLE: La suba de los impuestos nunca es oportuna, pero es
una consecuencia de la suba de los gastos. Si todos los partidos
políticos votamos un aumento de 100 millones de dólares de
gastos en el presupuesto, los pagamos con aumento de impuestos o
con aumento de emisión. Si los pagamos con aumento de emisión
hacemos inflación y destruimos todo, por tanto había que elegir
algunos impuestos, algunos de los cuales fueron votados por el
Parlamento y aplicados.
En el
caso de Ancap, como lo explicó el señor ministro (de Economía)
Bensión, el aumento obedece a tres circunstancias. La primera el
impuesto de Imesi que se votó en el Parlamento para atender
determinado tipo de situaciones fiscales: Además se le devuelve a
Ancap hasta el 31 de diciembre de 2001, por un valor de 20
millones de dólares, lo que había dejado y va a dejar de
percibir por la variación de la inflación del 5% desde los
últimos meses del año pasado, cuando el petróleo subió a 30 y
pico y no se aumentó el precio. Lo tercero es el aporte que Ancap
hace a Tesorería para pagar esos 100 millones de dólares de
aumento de gastos.
Si los
señores ciudadanos de Uruguay o legisladores proponen otro tipo
de impuestos que sustituyan éstos, el gobierno no tiene ningún
problema en cambiarlos. El tema es que estos impuestos se pagan y
aunque se pagan quizás con más dolor que otros porque se pagan
cada vez que uno carga el ómnibus o el camión, forman parte
también de algunas negociaciones que se hizo con los
transportistas para bajar otro tipo de impuestos y reemplazarlos
por este tipo de ingresos. Lamentablemente los impuestos son
siempre desagradables y el gobierno trata de no ponerlos, por eso
también va a tratar de mejorar la recaudación lo más que pueda,
tratando de concertar las acciones de Aduana, DGI y BPS, es el
fruto de que aumenten los gastos.
- EMILIANO
COTELO: "Una roca para mejorar las finanzas públicas es
la inamovilidad de los funcionarios públicos. ¿Este es un tema
que entiende que también debe ser encarado?".
-JORGE
BATLLE: Por regla general la inamovilidad de los funcionarios
públicos es más lo que se dice que lo que es. En primer lugar,
en los entes autónomos no hay inamovilidad de funcionarios
públicos, como no la hay en la Policía ni en el ejército, que
son el grueso de los funcionarios públicos. De los 120-130.000
funcionarios, hay 60.000 entre la Policía y el Ejército -más en
la Policía que en el Ejército-, el resto son funcionarios de la
Administración Central.
Por
regla general, más allá de que usted pueda despedir a los
funcionarios de la Administración Central con la autorización
del Senado, la experiencia me muestra que el Senado siempre ha
sido proclive a dar las solicitudes del Poder Ejecutivo después
de los sumarios, creo que ése no es el problema. Por otra parte,
si usted mira los números, al igual que la administración
autónoma, la Administración Central ha descendido singularmente
en cuanto a la cantidad de funcionarios.
El
tema allí es el reordenamiento, la reingeniería de las
funciones, el mejoramiento de la pirámide de trabajo y de la
forma de ascender. Mucho peor que la inamovilidad es que
determinados sectores de la administración ascienden
automáticamente cada dos años, aumentándoles el sueldo aunque
no les aumente la categoría, simplemente por antigüedad. Por
tanto ¿para qué mejorar si quedándome como estoy asciendo cada
dos años? Es un asunto que se remonta a una situación que
existía en el país cuando el volumen de empleados de la
Administración Central era muy alto, pero gracias al senador
Gargano y a mi persona -él cinco y yo cinco más, fue como la
falta envido- por 10 años no se puede nombrar a nadie.
Quizás
uno de los problemas que tenga la administración es que tiene un
personal tan envejecido que tiene dificultades para operar con las
fórmulas nuevas porque la edad promedio, tanto en los bancos -al
punto que así lo ha reclamado el sindicato- como en la
Administración Central, a veces lo coloca distante de las nuevas
modalidades de trabajo. Si es una reforma de la Constitución le
digo que es mucho mejor hacer un esfuerzo por reformar el
capítulo de los entes autónomos.
- EMILIANO
COTELO: "El desarrollo del país no es un informe. En un
país tan chico de territorio, de tan baja población no podemos
desaprovechar superficie ni habitantes. ¿De qué forma piensa que
debe descentralizarse e integrar todo el país?".
- JORGE
BATLLE: Ni éste ni ningún país se desarrolla uniformemente.
Si usted va a Estados Unidos va a ver que no está desarrollado
uniformemente, si va a Inglaterra va a ver lo mismo. Escocia
estaba atrasadísima, pero ahora es la más adelantada del Reino
Unido. Hubo un tiempo en que una zona de España no tenía lo que
tiene hoy Galicia como capacidad de producción y demás. O sea
que los países nunca pueden desarrollarse uniformemente.
En
segundo lugar, el país tiene una infraestructura vial importante,
que le permite acceso a comunicaciones fáciles. El país tiene
que hacer el ferrocarril. El ferrocarril y el puerto son dos
obligaciones centrales de la administración de Uruguay de aquí
al 2010, no solamente para esta administración sino también para
la próxima. El puerto tiene que volver a tener las mismas
pretensiones cuyo contrato y préstamo organizó Máximo Santos en
Inglaterra, empezó a construir Cuestas e inauguró Batlle y
Ordóñez. No crean que nuestros abuelos eran rápidos, también
tardaron 15 años en hacer el puerto. Pero lo hicieron bien,
porque en 1912 tenía 10 metros de profundidad, mientras hoy tiene
34, con toda la tecnología habida y por haber y con suerte, en
algunos lugares tiene menos. Tenemos que llevarlo, como lo
intentó Serrato, a 38-40 pies al cero para que la causa y origen
de esta nación, que fue un puerto, sea un puerto que funcione no
para los yates sino para los barcos. Por tanto hay que dragarlo.
Los
ingleses hicieron 3.000 kilómetros de ferrocarril, hoy un
kilómetro cuesta 300.000 dólares. Invirtieron 900 millones de
dólares en Uruguay del tiempo aquél. Tenemos que recuperar no
menos de 2.200 millones, el de Midland, el ramal de Chamberlain a
Fray Bentos y Paysandú, el de Blanquillo a la ruta 5, para
eventualmente poder sacar la madera en tiempo y forma. Bayern
Hauser tiene un programa de plantación de 14.000 hectáreas por
año, y cuando uno va a Tranqueras y ve los viveros con 28
millones de árboles uno piensa en la plata que el ministro de
Obras Públicas le va a pedir al de Economía para poder hacer
carreteras nuevas todos los años y sacar los árboles que con los
camiones van a destruir esas carreteras si no tienen ferrocarril.
Por tanto una inversión de 100 millones de dólares -propios o
prestados- en el ferrocarril es una inversión barata y necesaria.
Sin ferrocarril este país no va a poder cumplir con la formidable
ley de forestación que se votó en 1986, que hoy nos encuentra
con tres proyectos en camino.
El
Ministerio de Transportes y Obras Públicas firmó el decreto
reconociendo el derecho a tener puerto propio establecido y
reconocido en el Presupuesto General de Gastos. Lo mismo está
pasando en el norte, donde la empresa forestal nos anunció a
todos los que fuimos que su proyecto de inversión industrial
entre los años 2004-2005 y 2012 lleva a 375 millones de dólares
las inversiones en fábricas; no piensan en pulpa de papel. Otra
gente que está plantando glóbulus en el este está pensando,
ésa sí, en pulpa de papel.
Por
tanto los ferrocarriles y el puerto son cosas centrales para poder
descentralizar efectivamente. Esta mañana el rector Guarga nos
hizo saber la buena nueva de que el Rectorado está tratando de
llevar adelante la idea de juntar Agronomía con Veterinaria.
Todavía no sabe si las van a poner en el lugar de Veterinaria o
en otro fuera de Montevideo. Yo creo que descentralizar el
conocimiento, la administración y las comunicaciones es una forma
de dar fuerza a un interior de un país pequeño. En los últimos
años hemos visto que todos los desarrollos industriales se han
localizado en el interior de la República.
- EMILIANO
COTELO: Hay varias preguntas relacionadas con el turismo.
"¿Está previsto estudiar la actual situación de no
tributación del sistema parahotelero que perjudica a la
hotelería nacional, que cumple con todas las obligaciones
fiscales vigentes?".
- JORGE
BATLLE: Por ahora más no tributación no porque habría que
poner más impuestos y después la gente se queja.
- EMILIANO
COTELO: "La lucha contra el contrabando da resultado,
salimos adelante. Ahora, doctor Batlle, otro punto que
completaría el éxito ¿no sería encarar masivamente una
campaña 'importado de Uruguay' o de otra manera consumir lo
elaborado en el país en lo posible?".
- JORGE
BATLLE: La libertad ha sido la característica de Uruguay.
Recuerdo que cuando éramos chicos los argentinos venían a
Uruguay a comprar cosas extranjeras. Uruguay ha tenido siempre un
comercio abierto, me parece un error limitar el comercio a lo
nacional, no hay ningún país que pueda vivir encerrado. Al
contrario, la competencia estimula la producción nacional y
cuando les decimos a los demás que no entren aquí lo primero que
nos pasa es que los demás nos dicen lo mismo. Somos un país
chico y tenemos un mercado propio chico. ¿Vamos a vivir del
mercado propio chico o del mercado ajeno grande? Creo que es mucho
más negocio vivir del mercado ajeno grande.
Yo soy
partidario de la libertad, que cada uno cumpla las leyes. Eso sí,
cuando regalamos en nombre del Estado, regalamos cosas artesanales
de Uruguay para que sepan que hacemos cosas lindas. Es una
práctica que ya había iniciado el gobierno anterior y que
nosotros seguimos. Las puertas están abiertas para todos.
- EMILIANO
COTELO: Ahora viene una segunda parte de la pregunta a
propósito de combustibles. "Teniendo en cuenta las
explicaciones que usted dio sobre los aumentos que acaban de
producirse, la consulta es: si ésas son las causas, ¿por qué en
el mes de diciembre se había dado señales en cuanto a que el
precio de los combustibles iba a tender a bajar?".
- JORGE
BATLLE: Porque el petróleo pegó un pestañazo fuerte y bajó
a 25 y las noticias que teníamos de los amigos que están
vinculados a esas actividades decían que iba a seguir bajando.
Pero parece que vino un invierno frío y de nieve en el norte y
algunos amigos de América del Sur y otros lugares del planeta
decidieron congelar un poco su producción. Entonces esa banda que
se pensó se iba a estabilizar en un lugar aproximado a 24-25
dólares, como en su momento nos dijo algún gran productor
sudamericano, desapareció y ahora nos cobran entre 29 y 30.
- EMILIANO
COTELO: La pregunta se completa con una segunda parte que
consulta respecto a si la causa no podía ser que se estuviera
dando un problema fiscal mayor al previsto.
- JORGE
BATLLE: No, señor. Los problemas fiscales han sido claramente
establecidos y se han dicho con toda claridad. El que quiera
revisar las cuentas puede pasar y hacerlo, así sufre con
nosotros.
- EMILIANO
COTELO: Cambiamos de tema. "Siendo la educación un
factor clave para el futuro de nuestro país ¿qué medidas se
propone adoptar en dicho ámbito a nivel primario, secundario y
terciario?".
- JORGE
BATLLE: No estoy en condiciones de responder a cabalidad esa
pregunta. El presupuesto ha sido generoso, tanto con la educación
terciaria como con la educación primaria y secundaria. El país
viene trazando un plan educativo que creo que ha sido exitoso, se
ha hecho esfuerzos muy considerables en muchos órdenes y los
seguiremos haciendo. Siempre en este tipo de cosas hay inversiones
en infraestructura e inversiones en formas educativas que se van
adaptando cada día más a lo que el país precisará en el
futuro.
Cuando
el país repartió 2.000.000 de libros y una serie de cosas más a
los niños que iban a las escuelas, y al mismo tiempo creó
escuelas de tiempo completo y ensanchó la base educativa a los
niños en edad preprimaria dio un salto escolar realmente
formidable. Tenemos que seguir haciendo cosas, protegiendo a la
gente más débil, eso es absolutamente cierto.
Tenemos
que trabajar en común con la Universidad, lo estamos haciendo.
Creo que es muy grato para un gobierno poder decir que tiene una
relación creciente de colaboración y trabajo común con los
sectores educativos, tanto públicos como privados. Pienso que eso
le va a dar frutos al país, hacia adentro y hacia afuera. No es
que estemos en el mejor de los mundos, pero veo por ahí al
ingeniero Gonda y él podrá ser testimonio de lo que el país
puede hacer en alta tecnología. Seguramente también podemos dar
testimonio de lo que el país puede hacer en alfabetización,
hábitos de trabajo, educación, enseñanza ética y moral, para
saber que en las dos puntas del espectro está la base del
crecimiento y la libertad.
- EMILIANO
COTELO: Esta pregunta va bastante más allá del tipo de
reformas de las que ha hablado usted y quizás lleva las cosas a
un extremo, pero es interesante para discutir la estructura
institucional del país, sobre todo a nivel departamental
municipal. Este participante dice que "Uruguay tiene una
estructura institucional de país desarrollado en un país que no
lo es. ¿Por qué no da un paso más, funda la segunda República
y divide el país en dos regiones administrativas simplemente,
norte y sur del río Negro, eliminando entonces una cantidad
significativa de salarios que forman parte del costo del país y
además eliminando enfrentamientos?".
- JORGE
BATLLE: Porque van a decir que estoy agrediendo al Partido
Nacional, que maneja a 13 departamentos. No digo que no sea una
idea que algún día el país pueda hacer, como hizo la OFI o las
regiones militares, pero ¿por qué no va y le dice a ese señor
que vaya a Salto y le dice que se junte con Paysandú, a ver si
viene o se muere?
- EMILIANO
COTELO: su tiempo se ha terminado y su agenda debe continuar.
- JORGE
BATLLE: Les agradezco la bondad y espero que entre todos
podamos hacer muchas cosas. Creo que el terreno está sin minas
personales y podemos caminar con seguridad sobre él, que el país
y la sociedad lo necesitan y lo esperan y el gobierno, por
supuesto, está abierto a escuchar tanto como a hablar. Les
agradezco a todos, particularmente al señor Deicas, que ha tenido
la osadía de organizar esta reunión. Haremos lo posible. No crea
usted que no he pasado nervios, esto de ser presidente es peor que
ser candidato, se lo puedo asegurar.
- EMILIANO
COTELO: En nombre de la Asociación Cristiana de Dirigentes de
Empresas agradecemos especialmente al presidente de la República
su participación en este foro. También agradecemos el apoyo de
las empresas patrocinantes y, por supuesto, la presencia de
ustedes, el público asistente.
LA
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