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50 aniversario de la Convención de Ginebra
En París refugiados de todo el mundo reclaman por sus derechos

Emigrados  y refugiados demás de 70 países, célebres y anónimos, que, con motivo del 50° aniversario de la Convención de Ginebra, se reunieron  en los salones de la Asamblea Nacional francesa, votaron y firmaron un solemne llamamiento a los estados para que refuercen la aplicación de dicha convención. El holandés Rudd Lubbers, del alto comisario de las Naciones Unidas para los refugiados,  lamentó la falta de generosidad de ciertos países con los refugiados, incluida Francia, la organizadora del acto.

La pequeña Amina, refugiada argelina de 14 años, que llegó a Francia con sus padres huyendo del terror integrista, fue la encargada de leer la Declaración de París, como premio a su perfecta integración. En cuatro años, no sólo ha aprendido perfectamente francés, sino que ha sido aceptada como becaria en el templo de Molière, la Comedie Française. Algunos de los refugiados, que ocuparon los puestos de los diputados, explicaron ante la Asamblea las razones por las que abandonaron su país, las persecuciones, la tortura y los sufrimientos del exilio.

En la sala del Parlamento francés que recibió a 577 refugiados,  transformándose en la asamblea de refugiados del mundo, el funcionario de la ONU, Lubbers considera que los países desarrollados como Francia deberían aportar por lo menos el equivalente a un euro (166,386 pesetas) por ciudadano para ayudar a los refugiados. España tampoco está considerada como un país ejemplar y sin embargo "debería esforzarse más que otros, porque fue un país que generó muchos refugiados durante la dictadura", señaló un representante de la ONU. Dos antiguos refugiados españoles, integrados y nacionalizados en Francia, Manuel Gómez y Daniela Marcheti, fueron algunos de los seleccionados para participar en esta sesión excepcional de la Asamblea francesa.

Taslima Nasreem, escritora bengalí refugiada en Suecia, subrayó que la Convención de Ginebra le ha "salvado la vida". "Yo soy una privilegiada, pero hay muchas personas perseguidas que no pueden salir de su país o que no tienen otra posibilidad que ser emigrantes clandestinos porque no consiguen el estatuto de refugiado".

Raymond Forni, presidente de la Asamblea Nacional, recordó sus orígenes como hijo de emigrantes italianos alerto a los asambleístas y a los estados sobre la  existencia en el mundo actual de 22 millones de refugiados

Mientras esto sucedía en Paris en España Las ONG denuncian graves dificultades para pedir asilo según datos de ACNUR, de las 8.000 personas que solicitaron ese derecho el pasado año en España fueron rechazadas casi 6.800.

Las ONG que trabajan con inmigrantes y solicitantes de asilo y refugio han alzado la voz para denunciar que en la Unión Europea cada vez es más difícil solicitarlo y conseguirlo.

Para la responsable de derechos humanos para Europa del Servicio Jesuita de Refugiados (JRS), Lena Barret, la legislación sobre extranjería. es «El peor problema para los solicitantes de asilo y refugio, son las medidas que se toman contra los inmigrantes irregulares». Los refugiados tienen «mucho miedo del procedimiento de asilo», asegura, y como consecuencia un número considerable decide utilizar vías irregulares de inmigración.

ACNUR en este campo muestra que la mayoría de los solicitantes que logran entrar en el territorio español esperan a poder llegar a Madrid o Barcelona para solicitar el estatuto de refugiado. «Sabemos que en los aeropuertos hay información y que la policía debe facilitarla, pero no hemos podido comprobar si lo están haciendo», afirma Karen de Gruijl, de ACNUR. «Pero es cierto que al reforzar la lucha contra el tráfico ilegal de personas muchas veces se perjudica a los refugiados, que no tienen más remedio que huir a través de estas redes».

No deja de llamar la atención el hecho de que aunque el número de refugiados en el mundo no deja de aumentar (ya son 22,3 millones), cada vez son menos los que consiguen asilo.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), también apunta a la legislación. «Cada vez se conceden menos permisos. La reforma de la Ley de Asilo en 1994 introdujo la fase de admisión a trámite, una primera etapa en la que el 50% de los solicitantes quedan fuera. En esta fase se estudia si esa solicitud merece ser analizada o no. Del resto que se tramita, se deniegan más del 80%».

Los efectos de la reforma legal del 94 aparecen bien visibles en la estadística de la Comisaría general de Documentación y Oficina de Asilo y Refugio. Si en 1994 se habían realizado 11.992 solicitudes, de las que se reconocieron 627, al año siguiente, con la reforma en vigor y el reglamento aprobado, las solicitudes bajaron a 5.678. LA ONDA® DIGITAL

 

 

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